17. Un bien de familia.
Todo había pasado muy rápido, en un abrir y cerrar de ojos, su vida de ensueño, en donde todo se encontraba bien, en donde todo estaba en su lugar, se vino abajo demostrándole que ella no merecía aquello, y que todas las personas que la rodeaban estaban condenadas a sufrir.
Ginny, aún con la ropa totalmente manchada y las manos sucias de la sangre de su hermano, estaba sentada en la sala de espera, junto a Harry que la sostenía de la cintura. Hacía pocos minutos que los medimagos se habían llevado a Ron hacia una habitación aparte, en donde intentarían detener la hemorragia por la herida causada.
- No llores…- susurró Harry, que tenía al igual que ella, manchas en su ropa.
- Es que fue mi culpa, si esa psicópata no me hubiese agarrado…- se cubrió el rostro con las manos-. Dean me dijo que no subiera, y yo no le hice caso- acotó con la voz rota.
- Basta- le dijo con suavidad-, si él llegó vivo a este lugar fue por los hechizos que conjuraste- acarició su espalda.
- ¿Le has avisado a Hermione?
- Le mandé un patronus, ya debe estar por llegar.
- ¿Y su familia?
- Todavía no, primero quiero saber el parte médico- Harry besó su cabeza-. ¿Por qué no vas a tu casa a descansar un poco?
- No quiero descansar…
- Al menos ve a cambiarte, te puede hacer mal estar con esa ropa toda ensangrentada- recién en ese momento Ginny se percató de eso, se observó ella misma y miró a Harry, ambos con la ropa humedecida y sucia.
- Tú también te debes cambiar.
- Lo haré luego, ahora debo esperar a que llegue Hermione…- sin embargo no dijo más nada porque la puerta de la sala se abrió dejando pasar a un medimago.
- Harry…
- Neville- Harry abrazó a su amigo-. ¿Cómo está Ron?
- Lo hemos estabilizado un poco- le dijo con voz profesional-. Le hemos dado una poción restauradora de sangre pero con eso no nos alcanza.
- ¿Y qué se puede hacer?
- Debo hablar con su familia y encontrar a alguien compatible- Neville miró a Ginny, a la cual conocía desde hacían un tiempo, cuando habían salido junto a Luna y Harry a cenar unas cuantas veces-. Gracias a ti, Ronald está con vida, esos hechizos que has utilizado han sido muy efectivos.
- ¡Harry!- la voz de Hermione se escuchó al final del pasillo, Ginny vio como la castaña se acercaba corriendo hacia donde ellos estaban.
- Hermione…
- ¿Qué ha pasado con Ron? ¿Dónde está?- indagó asustada con los ojos muy abiertos.
- Tranquila- le dijo Neville tomándola por los hombros.
- Dime que está bien, por favor…- susurró con la voz apagada, con los ojos llenos de lágrimas.
- Ronald se pondrá bien, Hermione- le dijo Harry acariciando su espalda.
- ¿Dónde está? Quiero verlo…
- No pueden verlo todavía, estamos curando las heridas que le produjo el maleficio, y además le estamos dando una poción restauradora de sangre.
- Merlín…- dijo Hermione llorando-. Pensé… pensé…
- Le decía a Harry que debemos avisar a su familia, la poción restauradora no es suficiente, la hemorragia que tuvo fue abundante. Gracias al cielo que estaba ella- le dijo señalando a Ginny-. Con sus hechizos lo mantuvo con vida hasta que se aparecieron en este lugar.
- ¡Muchas gracias!- exclamó Hermione abrazando a la pelirroja, manchándose ella también la pulcra camisa blanca.
- Fue todo mi culpa, lo que menos podía hacer, era…
- Basta, no fue tu culpa- la contradijo Harry.
- Yo no debía…
- Ron fue imprudente, una vez que salga de esta tendrá unas cuantas palabras conmigo- dijo enojado-. La loca de Bellatrix tomó a Gin como rehén, justo cuando la había liberado para huir junto a sus mortífagos a él se le ocurre acercarse a esos maniáticos…
- Es un idiota- susurró Hermione algo enojada.
- No importa, él está así por mi falta de profesionalidad…- refutó Ginny.
- Él está vivo gracias a ti- acotó Neville-. Lo demás ya no tiene importancia- un medimago salió por la misma puerta de la cual lo había hecho Neville y le dijo al oído del susodicho-. Lo están preparando para pasarlo a una unidad de cuidados intermedios, hablen con la familia por favor, mientras más sean, mejor.
Ginny se volvió a sentar en el lugar que estaba ocupando antes de la llegada de Hermione y Harry lo hizo a su lado.
- Ve a cambiarte, yo te aviso cualquier cosa…
- ¿Y tú que harás?
- Iré a la Madriguera a hablar con Molly y Arthur- Harry se rascó los ojos bajo los anteojos-. Luego iré a cambiarme yo también y volveré aquí.
Ginny asintió poniéndose de pie, Harry la acompañó hasta la salida del hospital abrazándola por los hombros, se despidió de ella con un breve beso y se desapareció hacia Ottery St. Catchpole, en donde La Madriguera estaba ubicada. Ella en cambio se apareció en un pequeño callejón junto al edificio en donde vivía, sin importar las miradas elocuentes que le lanzaban los transeúntes al pasar por su lado.
- ¿Qué te pasó?- le preguntó Draco asombrado al verla entrar al departamento en ese estado.
- Draco…- mustió ella antes de lanzarse a sus brazos y ponerse a llorar.
- ¿Qué…?
- Casi lo matan… casi lo matan- murmuraba ella mientras él intentaba tranquilizarla.
- ¿A quién casi matan?
- A Ron, la loca de Bellatrix…- Draco suspiró y continuó abrazándola, intentando calmar el dolor que la invadía.
- ¿Y cómo está ahora?
- Necesita una transfusión de sangre, fueron a avisar a mis padres… ella está desquiciada, yo fui su señuelo para escapar, pero antes de irse uno de esos locos hechizaron a mi hermano- la voz se le quebró y comenzó a sollozar-. No sabía que hacer, comencé a invocar hechizos para parar la sangre, casi se muere- Draco la abrazó más fuerte comprendiendo su dolor.
- Pero ahora está bien, eso es lo que importa…
- Tuve tanto miedo…
- Tranquila…
- No puedo más, quiero acabar con esto de una vez por todas…
- Bueno ya está…- ambos intercambiaron unas palabras más hasta que finalmente Draco la convenció de darse un baño, mientras él le preparaba una buena taza de chocolate caliente, y luego la acompañaría al hospital a ver como estaba su hermano.
Ginny se metió en el baño sin pensarlo dos veces, dejó caer la ropa al piso y se miró al espejo. Tenía el cabello sucio y pegoteado, el rostro manchado al igual que sus manos. Con premura giró la perilla de agua caliente y se metió bajo la ducha, intentando que las lágrimas se perdieran con el agua y que la fuerte opresión que tenía en su pecho se fuera. Gritó y golpeó las paredes, sentía la rabia recorrer todo su cuerpo, se abrazó a si misma y dejó que el agua siguiera corriendo, sin responder a los llamados asustados de Draco, sin responder a nada.
- ¡Ginny!- gritó Draco por enésima vez antes de abrir la puerta con un hechizo, la encontró sentada, bajo el agua, abrazándose a si misma completamente desnuda-. No sabes el susto que me has dado…- le dijo apagando el agua, y luego envolviéndola con una toalla.
- Lo siento…
- Tonta…
- Perdón.
- No importa- Draco la ayudó a levantarse y la llevó hacia su habitación, haciéndola sentar en la cama, secando su cabello con otra toalla seca.
- No haré nada, déjame sola que me voy a vestir- murmuró con la vista fija al frente.
- Te espero en la cocina- Draco salió de la habitación y se sentó en una de las sillas que rodeaban a la pequeña mesa que usaban para comer-. Maldita bruja…- susurró mentalizándose en las angulosas facciones de su tía.
Ginny se vistió con lo primero que encontró, se secó el cabello con la varita y salió a buscar a Draco, el cual la esperaba con la taza de chocolate caliente.
- Tómatelo todo, y no quiero un no por respuesta- Ginny asintió en silencio llevándose la taza a la boca.
- Está rico…
- Cuéntame lo que pasó- le pidió Draco-. Pero no llores- Ginny asintió y comenzó a hablar.
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- Explícame todo de nuevo- le pidió Molly a Neville mientras Arthur pasaba un brazo por sus hombros.
- Necesito que uno de ustedes done un poco de sangre que le transfundiremos a Ronald, rápidamente haremos un estudio de compatibilidad, son muchos, alguno tiene que tener el mismo grupo y factor.
- ¿Grupo y factor?
- Son cosas muggles, pero muy útiles- Neville se talló el rostro con cansancio-. Sólo necesito que me den una gota de su sangre, haremos unos rápidos experimentos con ellas y les diré si hay alguien compatible.
- ¿Y si no hay ninguno?
- Primero probemos esto, señora Weasley, luego veremos- suspiró-. Es una suerte que Charlie haya estado en Inglaterra de vacaciones.
- Él justo se ha tomado las vacaciones para las fiestas, como faltan pocas semanas para la Navidad- Molly tomó un pañuelo y se limpió las lágrimas-. ¿A dónde tenemos que ir?
- Yo los vendré a buscar, prepararé el equipo y vemos que sucede- les sonrió-. Todo saldrá bien, tengo fe en eso.
Harry acababa de llegar y escuchó todo junto a Hermione, la cual estaba apoyada en su hombro.
- ¿Tu crees que se pondrá bien?
- Es Ron- le dijo acariciando su brazo-. Y es un Weasley, claro que se pondrá bien.
Ginny y Draco se acercaron al hospital un tiempo después de que Neville comenzara con las pruebas de laboratorio, Harry la encontró en la planta baja cuando iba por algo de comer. Rápidamente se acercó a su novia y la miró con dulzura.
- ¿Quieres algo?
- No, Draco me hizo comer algo en casa- Harry miró con agradecimiento al rubio y este sólo asintió con la cabeza.
- ¿Y cómo está?
- Estable, ahora están haciendo estudios a toda la familia para ver si alguno tiene compatibilidad con su tipo de sangre.
- ¿Y eso se hace rápido?
- Neville dijo que sí- Harry la tomó de la cintura y le besó la frente-. ¿Estás mejor?
- Un poco…- le dijo con una sonrisa triste.
- Yo me tengo que ir al Ministerio a dejar unos informes que redacté, espero estar pronto de vuelta- dijo pagándole un knout a la empleada del pequeño negocio de comida-, ¿tú te quedas aquí?
- Claro, iré a buscar a Hermione.
- ¿Y tú?- le preguntó a Draco.
- También.
- Bien- Harry le apretó el hombro agradecido a Draco y a Ginny le dio un beso en los labios-. Nos vemos en un rato.
Ginny se quedó parada en el lugar observando como su novio salía de ese enorme edificio.
- ¿Subirás con tu familia?- Ginny lo miró a los ojos y negó lentamente.
- No puedo…- lo miró a los ojos-. Ve tú, y dime…
- Ya… yo iré y veré que pasa- Ginny asintió sentándose en una pequeña sala de espera, con los nervios en punta, y con ganas de ver a su familia reunida.
Draco subió hasta el piso en donde Ronald estaba ingresado, y se encontró con Hermione en la puerta, junto a la madre de Ginny, ambas llorando abrazadas.
- Draco…- susurró la castaña, Molly levantó la mirada y lo saludó con una triste sonrisa-. ¿No ha venido Gin contigo?
- Está con Harry abajo, ya viene- Hermione asintió con lágrimas en los ojos y Draco le pasó un pañuelo.
- Gracias…
- ¿Cómo está Ronald?
- No lo sé…- Molly a su lado sollozó.
- Mis niños están ahí dentro… ¿tanto van a tardar…?
- Los padres de Ron no son compatibles, queda ver si alguno de sus hermanos lo son.
- Es tan triste todo esto, lamento que me veas en este estado, querido…- susurró Molly.
- No se preocupe señora- en ese momento la puerta de la sala se abrió dejando pasar a todos los hermanos Weasley seguidos por su padre.
- ¿Y qué pasó?
- Lo siento…- Neville la miró a los ojos un momento-. Ninguno es compatible…
Molly se dejó caer en la silla nuevamente y Hermione se llevó las manos a la cara.
- Seguiremos insistiendo con la poción regeneradora de sangre, buscaremos a alguien compatible, hay varios bancos muggles que son donantes, y…
Draco no quiso escuchar más, se sentía incómodo en ese lugar, y además nadie se había dado cuenta de su presencia, nadie más que Hermione y Molly, las cuales se hallaban destrozadas. Sabiendo como se pondría Ginny al saberlo, se apuró en encontrarla, mientras antes lo supiera, era mejor.
Ginny tomó aquella noticia tranquila, cerró los ojos un momento y asintió.
- ¿Qué harás?
- Me haré yo la prueba.
- ¿Tú?- Draco la tomó del brazo-. Sabes lo que eso significa…
- No, primero hablaré con Neville- lo miró a los ojos-. Necesito que me acompañes y vigiles que nadie se acerque, utiliza un hechizo.
- ¿Estás segura?
- Más que nunca.
Fácilmente encontraron el despacho de Neville, el cual se hallaba en el mismo piso en donde Ron estaba ingresado, pero por suerte, estaba algo alejado de la sala de espera en donde estaba toda la familia. Ginny golpeó la puerta con suavidad, y cuando Neville le dio permiso, se metió dentro, mirando antes de forma solemne a Draco, él cual le sonrió dándole ánimo.
- Pensé que eras una de las sanadoras- le dijo sonriente Neville, señalándole con una mano la silla vacía frente a su escritorio.
- No pasa nada…- Ginny se sentó allí y miró al hombre un momento antes de continuar-. Tú al recibirte de medimago, has hecho un juramento ¿no?- Neville la miró extrañado.
- Sí es cierto- el chico apoyó los codos sobre la mesa y entrecruzó los dedos de su mano-. ¿Y a qué viene esa pregunta?
- Ahora quiero hablar con el medimago, no con el amigo de Ron o de Harry- le dijo ella.
- ¿A dónde quieres llegar?
- Quiero hacerme el exámen de sangre.
- ¿Por qué quieres hacerlo?
- Porque puede que yo sea compatible con Ronald- los ojos de Neville brillaron un momento.
- ¿Y en qué basas tus sospechas?
- Recuerda que no puedes develar nada de lo que hablemos aquí, ni nada referido a lo que haremos- Neville asintió achicando los ojos.
- ¿Quién eres?- lw pewguntó extrañado luego de un momento de silencio.
- ¿Tú qué crees?
- Tú no eres simplemente la novia de Harry- ella negó.
- No…
- Si eres compatible, ¿me dirás quién eres?- Ginny asintió sonriendo suavemente.
- Si ya lo sabes, no hace falta que lo preguntes- Neville se puso de pie y tomó unos guantes de una pequeña caja, al igual que una aguja y un poco de alcohol.
- Lo haremos rápido…- susurró tomando un pequeño artefacto-. Si la pantalla se pone de color verde, son compatibles- le dijo mientras realizaba la antisepsia de un dedo de Ginny y luego clavaba la aguja en su piel, dejando que unas pequeñas gotas entraran en el lugar dejado por el émbolo en la jeringa, cuando el hombre lo accionó hacia fuera.
Luego procedió a meter la sangre extraída en aquel aparato y lo hizo funcionar, luego de unos segundos esa pantalla que ambos miraban con atención comenzó a ponerse verde, Neville miró con una sonrisa grande a la chica y ella le respondió de igual forma.
- Ahora confírmame quien eres.
- Soy Ginny, la hermana de Ron- Neville no se sorprendió con la noticia, con las cosas que ella le había dicho anteriormente ya le habían bastado para llegar a esa conclusión.
- Prometo no decir nada, pero dime, ¿por qué te ocultas?
- Es una larga historia.
- Ellos nunca dejaron de buscarte.
- Lo sé, pero pronto todo saldrá a la luz.
- No sé si lo sabes, pero tu familia ha sufrido mucho- le dijo Neville limpiando con la varita los restos de sangre.
- Lo entiendo, pero tengo mis razones- Neville abrió la puerta encontrándose de frente con Draco.
- ¿Él lo sabe?- le dijo señalándolo.
- Por supuesto- le sonrió a Draco.
- Bien, sólo espero que pienses bien en lo que estás haciendo- Neville caminó por el pasillo en sentido contrario a la sala de espera-. Te explicaré el procedimiento, te conectaremos a una máquina que del otro extremo está conectada a Ronald.
- ¿Los dos estaremos en la misma habitación?
- Si.
- ¿Él está despierto?
- No, y dudo que lo haga- le dijo pasando a una sala-. Necesito que tú te quedes aquí, este procedimiento tardará al menos una hora, y es posible que Ginevra salga un poco débil. Deberá comer algo calórico y no hacer muchos esfuerzos, en lo posible por dos días.
- No hay problema, yo me quedo aquí.
- ¿Y qué le dirás a mi familia?
- Ya algo se me ocurrirá…
- Dile que la donante fue su hermana, pero que no quiere hacerse presente…
- ¿No crees que eso es peor?
- No, porque así será más fácil acostumbrarse a que pronto me verán de nuevo- Neville asintió dirigiéndola a una habitación.
- Allí tienes una bata y todo un conjunto de ropa, desvístete y ponte eso, te estaré esperando en aquella puerta para comenzar el proceso- Ginny asintió y se dirigió a ese lugar, se puso una bata blanca, unas botas de tela, y una cofia. Se quitó los anillos y los aretes que usaba en el lóbulo de la oreja y los dejó junto a la ropa.
- Ya estoy…- Neville asintió conduciéndola por un pasillo hasta otra habitación en la cual Ron estaba en una cama, con un enorme aparato a su lado y otra cama más.
- Acuéstate allí mientras preparo todo, relájate, esto no te dolerá.
- ¿Esto lo salvará?
- Lo dejará como nuevo- le dijo suavemente acomodando su brazo sobre un apoyabrazos de metal.
Ginny cerró los ojos sintiendo los ruidos que hacía Neville al calibrar la máquina que haría la transfusión, sintió el sonido de los frascos chocar y el agua correr cuando Neville se lavaba las manos. El chico apareció con unos largos guantes blancos en sus manos levantadas, con una gruesa aguja en su mano.
- Primero empezaremos con él- le dijo inclinándose sobre el chico. Ginny cerró los ojos, evitando ver lo que el medimago hacía. Nuevamente sintió el ruido de agua correr y luego notó la presencia de Neville a su lado-. Cierra los ojos y respira profundo- le pidió mientras limpiaba la zona-. Allí vamos…- le dijo con dulzura. Ginny sintió un leve pinchazo en su brazo y luego no sintió nada más. Lo siguiente que supo es que Neville había apretado unos botones y el sonido de bombeo que se comenzaba a escuchar.
- ¿Ya hemos empezado?
- No hables mucho, te has puesto pálida- Ginny abrió los ojos y le sonrió.
- Siempre le tuve miedo a las agujas grandes- Neville asintió divertido.
- Ron también tiene ese problema, debe ser algo de genética…- comentó riendo.
- Creo que si estuviese parada me caería redonda al suelo- Neville rió suavemente negando con la cabeza.
- Ya no hables, cierra los ojos hasta que yo vuelva- Ginny asintió quedándose completamente a solas con su hermano.
Los minutos fueron pasando en el más completo silencio, siendo sólo interrumpido por el sonido de la bomba de la máquina a la que ambos estaban conectados. Ginny había girado la cabeza y miraba como su hermano, cubierto con una sábana blanca, respiraba lentamente, con su pecho subiendo y bajando en cada inspiración y espiración. Ella volvió a mirar el techo esperando que los minutos terminaran de pasar.
- ¿Qué haces tú aquí?- Ginny giró rápidamente la cabeza y miró como Ron, con la vista algo desfocada, la observaba extrañado-. ¿Qué es esto?- preguntó mirando la enorme aguja que tenía en el brazo.
- Has…- Ginny tragó saliva intentado que su voz saliera más clara-. Has perdido mucha sangre… en la emboscada que le hicimos a los mortífagos.
- ¿Pero tú que estás haciendo?
- Te estoy dando mi sangre, habías perdido demasiada…- la puerta de la habitación se volvió a abrir dando paso a Neville.
- Vaya… no me esperaba que estuvieses despierto.
- ¿Dónde estamos?
- En San Mungo, toda tu familia y Hermione te están esperando en la sala de espera- le respondió Neville observando los números que daba la máquina-. En diez minutos se termina- miró a Ginny-. ¿Quieres que me vaya?
- Por favor…- le dijo la pelirroja.
- ¿Por qué te vas? Neville…- Ron intentó levantarse pero un mareo le impidió levantar la cabeza.
- No te muevas, se te podría bajar la presión…
- Odio estar enfermo…- murmuró enojado-. No entiendo por qué tú me estás dando tu sangre, o sea…
- Las pociones restauradoras no alcanzaban a cubrir todo lo que habías perdido- respondió sin mirarlo.
- ¿Y por eso necesitaban la sangre de otra persona?
- Claro…- Neville cerró la puerta dejándolos solos, en un silencio incómodo poco prolongado.
- Pero… ¿por qué tú?- Ginny tragó un poco más de saliva.
- Es necesario que el dador y el receptor tengan el mismo tipo de sangre, primero se busca en la familia, y luego en otras personas.
- Pero…
- Ni tus padres ni tus hermanos eran compatibles contigo- Ron se quedó callado, procesando todo lo que la pelirroja le había dicho.
- Sigo sin entender por qué estás aquí.
- Sigues siendo tan cabeza dura como siempre, Ron- le dijo Ginny sonriendo, intentando buscar las palabras en su cabeza-. Piensa en lo que te he dicho. Percy te lo explicaría de una forma muy formal y utilizando palabras raras- Ron la miró con una mueca extraña-, tal vez Fred o George se burlarían de ti, pero finalmente entre Charlie y Bill te lo explicarían.
- ¿Cómo sabes…?- Ron abrió los ojos muy grande, sintiendo como toda la sangre que ella, alguien compatible, le estaba dando, le daba la respuesta a su pregunta.
Ginny se giró sonriente y estiró el brazo del cual le estaban extrayendo la sangre, hacia su hermano.
- Lo siento tanto…- murmuró con los ojos llenos de lágrimas.
- ¡Maldita sea!- bramó Ron.
- Perdóname…
- ¡Merlín!- gimió Ron con la voz ahogada con las lágrimas que de repente estaban inundando su rostro, estirando también su brazo pinchado, buscando la mano de la chica-. Estás viva.
Ginny le tomó la mano con fuerza, sintiendo como el calor se apoderaba de su pecho.
- Ginny…- susurró Ron mirándola a los ojos, grabando su imagen en su mente, comparando los ojos de la chica con los de su madre, aquel gesto con el de su padre, los parecidos con sus hermanos y lo idiota que había sido en no darse cuenta-. ¿Por qué lo hiciste?
¿Y qué les pareció? este capítulo no me convence nada, pero no quería extenderme demasiado con este tema, sino la historia se haría demasiado larga. Básicamente Ron se ha recuperado y ha encontrado a su hermana, las cosas se pondrán interesantes, lo prometo =)
Los quiero mucho, y quiero saludar especialmente a Paola Ishikawa que siempre me deja reviews kilométricos que parecen una biblia y yo soy tan mala persona que nunca le contesto, igual que a ustedes. Juro contestar los de este capítulo.
Los quiero, Jor.
