Un pasado oculto.
- No te puedo decir nada, no aún…- susurró ella con los ojos cerrados.
- ¿Pero por qué?
- Es una larga historia, Ron- le sonrió limpiándose las lágrimas con la mano que tenía libre-. Nadie lo sabe por el momento, ni nadie lo debe saber…- Ron guardó silencio un momento para luego decir:
- ¿Y Neville?
- Se lo tuve que decir para que entendiera por qué yo podía ser donante…- suspiró-. Pero el no dirá nada, se lo hice jurar sobre su título.
- No entiendo lo que está pasando- murmuró Ron-, ¿por qué no volviste con nosotros, Ginny? Te buscamos, y…
- Lo sé, pero pasaron muchas cosas y todo se fue de mis manos- susurró-. Créeme que fueron muchas veces las que quise volver, pero al principio tuve mucho miedo- su voz se apagó-. Todo fue muy difícil, y después vino la guerra- los ojos se le volvieron a llenar de lágrimas.
- Ginny…- Ron apretó más fuerte su mano.
- Pero ahora estoy decidida a volver, aunque me cueste todo lo que he conseguido hasta ahora…- apretó un poco más la mano de su hermano-. Ya estoy cansada, me he equivocado mucho en la vida…
- No sabes todo lo que te lloramos…
- Me imagino... y no tengo palabras para disculparme…- un pequeño pitido comenzó a sonar en la habitación y Neville entró con el rostro serio evitando observar a los hermanos-. No te preocupes, Neville, él ya lo sabe.
- Me alegro que se lo hayas contado- Neville miró las manos unidas de ambos hermanos-. No sé que harás ahora- le dijo a Ginny-, ni qué le diremos a tus padres- dijo a Ron.
- Díganle que fue Ginny la que estuvo aquí- respondió la pelirroja hablando de ella misma como si fuera una tercera persona.
- ¿Cómo?- indagó Ron algo desconcertado, mientras Neville sacaba la aguja de su brazo.
- Ya te dije que tengo pensado volver, al menos para que se vayan haciendo la idea- Neville la ayudó a sentarse en la cama, sosteniéndola ante una posible recaída.
- Pero, ¿y qué les diré?
- Que vine a eso y me fui, que estoy bien…- le sonrió-. Ya hablaremos cuando estés más repuesto, tengo tanto para decirte- Ginny se inclinó sobre su hermano y lo abrazó con fuerza, siendo correspondida por él.
- Voy a buscar a alguien que te acompañe, no quiero que te desmayes en el pasillo- dijo Neville dejándolos solos.
Ginny y Ron estaban abrazados, como hacía años que no lo estaban. Él podía recordar perfectamente que ese olor característico de su cuello era el mismo que sentía de pequeño cuando entraba en la habitación de su hermana.
- Estoy muy orgullosa de ti, de todo lo que has logrado, hermanito- dijo bajito Ginny contra su cuello.
- Ginny…
- Lamento que no pueda decir lo mismo de mi- la puerta se abrió dando paso a Draco, Ron lo miró un momento entendiendo todo-. Él lo sabe, él me ayudó desde siempre. Si no fuera por él, creo que yo no estaría aquí- le dijo con labios temblorosos.
- ¿No te irás?
- Ya te dije que no, he venido para quedarme- le dio un beso en la mejilla-. Por favor no digas nada, aún. Te prometo que vamos a hablar.
- ¿Seguro?
- Seguro- Ginny le sonrió una vez más antes de irse de aquella sala ayudada por Draco, Neville le dio un vale expedido por el hospital para comer una cuantiosa comida, para recuperar energías de esa forma.
o0o0o
Los Weasley estaban en la sala de espera, ninguno de los medimagos sabían darle ningún tipo de información, la situación para ellos ya era algo desesperante. Harry había regresado encontrándose con esa imagen para nada esperanzadora, sin embargo al pasar el tiempo Neville apareció tras la puerta con una sonrisa en el rostro.
- Traigo buenas noticias, hemos pasado a Ronald a una sala común.
- ¿Cómo?- exclamó uno de los hermanos.
- ¡No lo puedo creer!
- Pero no entiendo…- Hermione estaba confundida-. ¿Qué pasó con toda la sangre que necesitaba?
- Digamos que ha sucedido un milagro- les dijo sin borrar la sonrisa-. Enseguida los dejaremos pasar, lo están trasladando a la nueva habitación en donde tendrá que pasar unos cuantos días en reposo, luego podrá volver al trabajo pero simplemente para papeleo, al menos así por unas dos semanas más- una sanadora se acercó diciéndole algo-. Enseguida los vengo a buscar, tengo unas cosas que hacer.
- ¡Muchas gracias!- Molly lo abrazó llorosa al igual que Hermione.
- No me deben dar las gracias a mí- les dijo con una sonrisa triste.
- ¿A qué te refieres?- indagó Hermione.
- No puedo decir nada…- la miró a los ojos-. Luego los veo- dijo para luego desaparecer tras la puerta por la que había entrado.
Hermione hundió su cabeza en los brazos de Harry agradecida porque Ronald se estuviese recuperando.
- Parece mentira- Harry sonrió acariciando sus brazos, sintiéndose contento por la mejoría de su amigo, como eufórico.
La familia esperó pacientemente hasta que Neville los volviera a llamar, Harry, luego de pasado el primer momento de euforia, pensó en Ginny, y en lo extraño de que ella no estuviera allí.
- ¿Gin ha venido?- le preguntó a Hermione la cual tenía una sonrisa en su rostro.
- No, solamente vi a Draco, me dijo que se había encontrado contigo en la planta baja y que luego subiría- lo miró dudosa-. Ahora que lo pienso, con todo esto, me había olvidado por completo…
- ¿Le habrá pasado algo?
- No creo…- le dijo tomándole la mano-. Seguro que le surgió algún contratiempo- sin embargo no pudieron seguir hablando porque la puerta se abrió dando paso nuevamente a Neville.
- Pasen, él los está esperando.
Molly con lágrimas en los ojos fue la primera en pasar, junto a Hermione la cual al ver a su novio sano y salvo, lo abrazó con fuerza, haciendo que Ron se quejara de lo bruta que era.
- Tuve tanto miedo, Ron…- susurró besándolo en la frente.
- Pero no me pasó nada, ya ves, estoy bien- la mirada de Ron se posó en su madre, la cual era seguida de su padre.
- Nos tenías tan preocupados…- Arthur abrazó a su quebrada mujer por los hombros.
- Me alegro mucho de que te hayas recuperado, hijo- dijo el hombre, Molly se limpió las lágrimas con un pañuelo floreado.
- Lamento haberlos puestos mal...- Molly le sonrió con afecto.
- ¿Pero qué pasó, Neville?- le preguntó Molly al joven medimago.
- ¿A qué se refiere, señora Weasley?
- Ninguno de nosotros era compatible con él- respondió Arthur-. No entendemos como…
- Ella estuvo aquí- respondió Ron, a lo cual todos lo miraron extrañados.
- ¿Ella?- Molly miró a su marido y luego a su hijo-. ¿A quién te refieres, hijo?
- Digamos que esta tarde he tenido una visita algo inesperada- acotó Neville revisando los ojos de Ron con una pequeña luz.
- Creo que ninguno entiende lo que está pasando…- dijo Hermione.
- Ella fue la que donó su sangre, Ginny- los ojos de Molly se abrieron enormemente, Arthur se había quedado de piedra-. Hablé con ella, Ginny… era su voz- murmuró Ron.
Molly se dejó caer en una de las sillas, totalmente conmocionada.
- ¿Cómo…?- Arthur miró a Neville pidiéndole explicaciones.
- Una mujer vino a mi despacho y me dijo que era su hermana, que le daría su sangre. Yo no le creí, ella me hizo jurar que no diría nada, secreto profesional- aclaró-. Imaginen mi sorpresa al descubrir que ambos eran compatibles…- sonrió-. Ella no esperaba que Ron despertase- miró a su amigo.
- Era ella…- sonrió-. Era Ginny, ella está viva- Molly comenzó a llorar nuevamente, sintiendo como una luz titilante comenzaba a reavivarse en su pecho.
- No lo puedo… y ella… ¿ella dónde está?- preguntó conmocionado Arthur con los ojos brillantes.
- No lo sé, ella se fue- Ron miró a su padre a los ojos-. Ella volverá, ella… ella me dijo eso.
o0o0o
Aquello era increíble, simplemente era de no creer. Los Weasley estaban de un momento a otro bendecidos con aquella noticia, en donde la recuperación del más pequeño de los hermanos, había sido junto a Ginny, a la cual no veían hace años.
Molly luego de pasar unas cuantas horas junto a Ronald, decidió volver a su casa junto a su marido y algunos de sus hijos. Harry y Hermione se quedarían junto a Ron, cuidando que nada le faltara.
Ron estaba siendo revisado por los medimagos mientras su novia y su mejor amigo esperaban en la entrada, a que pudiesen pasar nuevamente.
Ginny entró a la sala de espera y le sonrió a su novio.
- He pasado por el Ministerio…- susurró besándolo levemente en los labios-. Me he enterado de las buenas noticias- apretó la mano de su amiga.
- ¿A qué has ido al Ministerio?- le preguntó Harry.
- A buscar unas carpetas, no quiero que luego de no dormir nada, te quedes hasta tarde trabajando- le contestó mostrándole un folder con muchas hojas en su interior.
- Eres un sol…- Ginny le sonrió y miró a su amiga.
- Me pone muy contenta por Ron- le dijo a Hermione.
- Tú sabes lo agradecida que estoy contigo por haberlo ayudado en ese momento…- Hermione se puso de pie y la abrazó con fuerza y Ginny simplemente le devolvió el abrazo, sintiéndose conmovida con el cariño de su amiga.
- No es nada…- le sonrió-. ¿Se puede pasar a verlo?
- Neville lo está revisando, cuando termine su trabajo pasamos, tengo que ordenar la ropa que traje desde casa…- Ginny se fijó en Harry y en el aspecto demacrado que mostraba su rostro.
- ¿Has descansado, Harry?
- Un poco- Harry tomó a su novia por la cintura dándole un pequeño beso en la cien-. Hoy pasaron muchas cosas juntas- bostezó.
- ¿Han comido?
- Absolutamente nada… creo que tengo un agujero en el estómago de lo hambriento que estoy.
- Pobrecito…- Ginny le acarició la cabeza-. Si quieren puedo bajar a comprar unos sándwiches.
- Deja que yo te acompaño- sin embargo no dijo más nada porque Neville entró sonriendo a la sala de espera, sin embargo su sonrisa se congeló al mirar a Ginny, pero al parecer nadie se dio cuenta.
- ¡Neville! ¿podemos pasar a verlo? Gin lo quiere saludar- dijo Harry sonriente.
- Hola, Neville.
- Hola, Gin…- vaciló un poco-. Ron se pondrá contento al verte, está un poco aburrido allí sin hacer nada.
- Le he comprado unas revistas- dijo Hermione mostrando una bolsa llena-. Con esto al menos estará entretenido…
- ¿Puedes creer que le quería comprar un libro?- se rió Harry contándole a Ginny mientras caminaban por un estrecho pasillo-. Con lo cascarrabias que es él, no me extrañaría que se lo tirara por la cabeza.
- Incluso le podrías tener una televisión como la tuya, con una de esas, seguro que se divierte- respondió Ginny ignorando la mirada de Neville.
- No lo había pensado… tal vez una de esas portátiles…- sin embargo Ginny dejó de escucharlo luego de cruzar la puerta de la habitación de su hermano.
Ron estaba sentado en la cama, llevaba una simple polera de mangas cortas, y tenía la espalda apoyada sobre una alta almohada. El color de su rostro había mejorado visiblemente, los ojos volvían a estar brillantes y le sonreía a su novia, pero al ver a la pelirroja, al igual que Neville, la sonrisa quedó tiesa, y fueron unos segundos, de los cuales solo ella, Neville y Ron se percataron, en donde el pelirrojo no supo que hacer.
- Hola…- susurró Ginny despacio, acercándose para saludarlo.
- Hola… Gin- Ginny le apretó la mano con cariño, tal y cual lo haría con cualquier amigo.
- ¿Cómo te sientes?
- Como si me hubiese pasado por encima una tropa de hipogrifos- la pelirroja sintió como algo se movía en su interior, esas palabras eran las mismas que su hermano Charlie les decía por cartas luego de ganar cada partido de Quidditch que jugaba en Hogwarts.
- Los hipogrifos pueden ser animales muy nobles- acotó Harry tomando por la cintura a su novia.
- ¿Alguna vez viste de cerca a uno?
- Él voló en un hipogrifo- respondió Hermione acomodando la almohada de su novio-. ¿En que año fue? ¡en estos momentos ya no me acuerdo de nada!- dijo nerviosa y divertida, la internación de su novio había sido conmocionante.
- En tercero- los ojos de Harry brillaron al recordarlo-. El guardabosques del colegio, Hagrid, lo tiene como mascota en su casa.
- ¿Es en serio?- Ginny se giró divertida hacia su novio.
- Muy en serio, pero como a nosotros nos conoce desde hace años, no nos hace nada- le sonrió-. Ya le avisaré a Hagrid, y si quieres podemos ir a verlo.
- Eso sí, debes tener cuidado cuando te acercas, ahora que está algo viejo, su humor no es el mejor- Ron gimió un poco cuando acomodó su cuerpo sobre la almohada-. Esos malditos bichos empeoran su temperamento con los años.
- Es algo propio de la edad…
- Tengo hambre, cariño…- le dijo Ron a Hermione-. ¿Crees que Neville consentirá que coma algo de la cafetería? La comida que me dieron era asquerosa, el pollo no tenía sabor- se quejó haciendo una mueca con los labios.
- Me imagino que no habrá problemas, ¿o no Harry?- suspiró-. Además yo también necesito comer algo…
- ¿Quieres que te acompañe a comprar? Así de paso traemos algo para los cuatro- le preguntó Harry, Hermione asintió poniéndose de pie, al igual que Ginny.
- Tú quédate con Ron, nosotros ya venimos- le dijo la castaña a su amiga, la cual asintió volviéndose a sentar. Ginny no sabía si era cosa del destino, o simplemente Hermione quería que ambos hablaran, porque al fin y al cabo la pelirroja le había salvado la vida a su hermano, lo que Hermione no sabía es que había sido más de una vez.
- Te miro y no lo puedo creer…- le susurró Ron, Ginny le sonrió suavemente antes de tomarle las manos.
- Lo sé, yo tengo la culpa de eso- contestó en un suspiro-. Fue demasiado tiempo sin vernos, sin saber nada el uno del otro…
- No entiendo Ginny, ¿por qué?
- Es una historia muy larga…
- Tengo todo el tiempo del mundo- Ginny miró a su hermano, y con un trémulo suspiro comenzó a hablar:
- En Durmstrang no nos dejaban verlos hasta terminar todos los años escolares, fue un golpe muy duro, Ron. Jamás pude entender por qué todos ustedes eran enviados a Hogwarts y yo a otro lugar.
- Dumbledore le había dicho a mamá que era el destino, cuando te quisieron anotar en Hogwarts, la tinta se borraba, ya sabes que pasan cosas de ese tipo en nuestro mundo, pero tu nombre ya estaba escrito en aquel lugar…
- Allí conocí a Draco, él es un Malfoy, ¿sabes?- le sonrió-. Papá detestaba a su padre… por suerte ese hombre nos dejó hace muchos años…
- ¿Dónde has estado todo este tiempo?
- Digamos que viajando por el mundo- respondió con tristeza-. De alguna manera nos vimos obligados a ir de un lado a otro por protección.
- ¿Protección de qué? Ginny, la guerra terminó… solamente quedan los mortífagos que…
- Ya lo sé- Ginny inspiró profundamente-. Ron, pasaron muchas cosas, en mi cuarto y quinto año en ese colegio se desató la guerra, viví momentos muy feos, y con Draco tomamos decisiones a las apuradas, que en ese momento eran las más acertadas.
- ¿Por qué no nos pediste ayuda?
- ¿Para qué?- Ginny miró a su hermano con tristeza-. Si ustedes nunca me respondían…- Ron miró pálido a su hermana.
- Espera… no entiendo… ¡Ginny! Papá y mamá, incluso yo, te mandamos un montón de cartas que volvían con la lechuza sin ser abiertas. De ti no volvimos a recibir nada desde que terminaste tu cuarto año- Ginny abrió mucho los ojos.
- ¿Qué? Pero no es posible…
- Es así Ginny, y en Durmstrang nos respondían que todo estaba bien, que te esforzabas mucho en el colegio… hasta que un día nos llega la noticia de que habías huido, junto con un amigo.
- Y eso es cierto, yo me escapé junto a Draco… él me ayudó a hacerlo, yo necesitaba algo urgente y la única salida que encontramos a eso… Ustedes estaban muy ocupados con todos los problemas que había aquí como para molestarlos… No me respondían las cartas, y yo…
- Ginny tu eres parte de nosotros, no sé porque pensaste eso.
- Ron, hacía años que no los veía, meses que no hablaba con ustedes… En ese momento fue lo primero que se nos ocurrió- Ron le tomó las manos con cariño y la miró a los ojos.
- ¿Qué fue lo que te pasó?- Ginny sonrió con tristeza mirando como la mano de su hermano le tomaba la suya.
- Todavía no estoy preparada para contártelo, pero te prometo que en algún momento lo sabrás- acaricio el rostro del chico mirándolo con cariño-. Estoy muy orgullosa de todo lo que has logrado, tienes una novia muy buena y gente que te adora, pero creo que ya te lo dije- Ron se sonrojó intentando encontrar algo de la vieja Ginny es su hermana.
- Tú has crecido mucho, la última vez que te vi eras una niña- Ginny rió suavemente.
- Los años no pasan solos…
- Ginny…- Ron la miró serio-. No quiero que te vuelvas a alejar, pase lo que pase- Ginny puso sus dedos en los labios de Ronald.
- No me volveré a ir, he vuelto para quedarme- los ojos se le pusieron brillantes e hizo fuerza para que las lágrimas no salieran-. Prométeme que pase lo que pase tú estarás conmigo…
- Siempre estaré contigo…
- Hice demasiadas cosas de las que no me siento orgullosa- Ronald abrazó a su hermana tirando de sus brazos.
- Nunca estarás sola- Ginny dejó caer los ojos haciendo que las lágrimas se escurrieran por sus mejillas.
- No te imaginas lo que extrañaba esto…- susurró.
Sin embargo ese abrazo tan familiar fue interrumpido por la presencia de dos personas en la puerta, Harry y Hermione los miraban desde la entrada con caras extrañas.
- ¿Pasó algo?
- Lo siento- respondió Ginny limpiándose las lágrimas-. Me sentía muy culpable por lo que había pasado y él…
- Le dije que no tenía la culpa y que todo estaba bien- Harry miró a su novia con orgullo y la besó con infinito cariño en la mejilla.
- Comamos, Neville ha consentido que comas uno de estos, así que disfrútalo- le dijo Harry a Ron pasándole uno de los sándwiches.
Hermione se sentó frente a Ginny devolviéndole la sonrisa que la pelirroja le regalaba, sin embargo no podía quitarse de la cabeza la imagen de ambos pelirrojos abrazados, con un parecido impresionante, como si fueran realmente hermanos. La castaña no supo por qué, pero se planteó, que quizá Ronald no estuviese tan equivocado como pensaban.
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Ginny regresó inusualmente contenta a su casa, a Ron ya le habían dado el alta luego de haber pasado tres días en observación, y luego de despedirse de él se había ido con Harry al departamento de este último. Cuando el chico se quedó dormido optó por la red Flú para llegar a su hogar, al fin y al cabo al día siguiente debía levantarse temprano para ir a trabajar. Sin embargo lo que se encontró al abrir los ojos, le quitó toda la felicidad.
Bellatrix estaba sentada en uno de sofás de la sala, mientras Draco, con una palidez inusual miraba un punto indefinido.
- Querida…- dijo la mujer de cabello y ojos oscuros sonriente, sus dientes amarillentos brillaron de forma inusual y Ginny sintió como si un cubito de hielo cayera por su espalda.
- Hola- susurró la pelirroja sentándose junto a Draco frente a la mujer.
- Al fin estamos los tres juntos- miró a Ginny de forma burlona-. ¡Que cara! Pensé que te alegrarías de verme.
- Claro que me alegro, Bella, hacía días que no sabíamos de ti- Bella tomó su varita con la punta de los dedos y la golpeó divertida contra su rodilla.
- Y ustedes no se molestaron mucho en buscarme- reclamó con voz siseante-. Pero bueno, dejando eso de lado…- miró a Ginny-. Así que Potter… sabía que tenías tus encantos, pero no me imaginé que lo tuvieras atrás tuyo de tal manera.
Ginny se mordió la lengua evitando de esa forma que un comentario mordaz saliera de sus labios. La mujer morena la miraba burlona mientras seguía jugando con su varita, eso ponía a la pelirroja sumamente nerviosa.
- Ninguno de los dos me dice nada, que raro… recuerdo que ustedes hablaban mucho, no se cohíban en mi presencia- sonrió burlona-. ¿O qué? Hay cosas que no pueden hablar delante de mí…
- No digas tonterías Bella- murmuró Draco.
- Que no digas tonterías- siseó la mujer, Bella se puso de pie y los miró con lo ojos brillantes-. ¿Tonterías?- con una risa enloquecida blandió su varita hacia un lado y los vidrios de la sala explotaron con fuerza.
- ¡¿Qué haces?- exclamó Ginny cubriéndose el rostro con las manos.
- ¡Escúchame bien pequeña traidora!- le dijo Bellatrix tomándole el rostro con sus mugrientas manos, obligándola a que la viera a los ojos-. No quiero enterarme que se te ha ocurrido cambiarte de bando- susurró.
- A mi no se me ocurriría…- gimió Ginny.
- ¡Cállate! No me interesan tus sucias excusas- su dedo pulgar acarició la mejilla de la pelirroja.
- Bella…
- ¿Ahora suplicas? Creo que trabajar junto al traidor de tu hermano te ha sensibilizado un poco…
- No…
- O tal vez la niña se nos ha enamorado- Bella miró a Draco el cual las miraba con cautela con su varita en las manos-. ¿Piensas atacarme Draco?
- No le hagas nada…- dijo el chico nerviosp.
- No siquiera para enamorarla sirves, querido sobrino- le sonrió-. Tu padre estaría muy decepcionado de ti.
- ¡No nombres a mi padre!- le gritó Draco.
Bellatrix empujó a Ginny contra el sofá, haciéndola caer torpemente.
- Pequeño insolente…- Bella se dirigió hacia Draco y estaba dispuesto a hechizarlo, Ginny en un intento desesperado por evitar que la mujer le hiciera daño dijo lo primero que se le ocurrió:
- No seas tonta, todo está calculado…
- ¿Calculado dices?- Bellatrix se giró hacia ella mirándola con sorna.
- Claro, ¿te crees que yo me voy a fijar en una persona como Potter?- Ginny intentó cerrar su mente, tal y como le había enseñado Voldemort, sin embargo estaba tan nerviosa que no lo hizo de forma correcta, ya ni sabía lo que hacía en esos momentos.
- ¿Crees que soy tonta?- Bella caminó hacia la chimenea y tomó un poco de polvos flú-. Tienen dos semanas antes de que llegue Navidad… Ya saben que es fecha es fundamental- el rostro de Bella se endureció ante la advertencia-. Y pobres de ustedes si me llegan a traicionar.
La mujer desapareció tras un estallido de llamas verdes y Ginny se dejó caer sobre la alfombra soltando un suspiro tembloroso de alivio. Sus ojos castaños buscaron los de Draco y comprendió que él debía de ver lo mismo en sus ojos.
Estaban metidos en un gran problema, y uno de los graves.
Espero que les haya gustado el capítulo, aunque no tiene mucho para decir, ya el próximo se pondrá bastante interesante. Finalmente Ron tendrá su merecida Charla con Ginny y de a poco se van a ir descubriendo las cosas. En dos o tres más toda la mentira estallará, y espero leerlos ahí conmigo.
¡Los quiero mucho! Jor
