Mundo ideal – SasuNaru

Historia by 7up

Original Naruto by masashi kishimoto

Capítulo 3: De sueños

Naruto acechó sigilosamente por detrás a un ninja del Sonido que hacía de centinela, cortando su garganta sin hacer ruido y atrapando el cuerpo muerto antes de que golpeara el piso. Regreso de un salto a los árboles con él, bajándolo silenciosamente en los bosques antes de buscar a su próximo blanco.

Incluso aunque este era Naruto, aún era un Capitán ANBU, y no había obtenido ese título por nada. Por muy escandaloso y gritón que fuera, también podía ser silencioso y furtivo. El adolescente podía incluso acercársele sigilosamente a Kakashi, algo por lo cual prácticamente todos en Konoha estaban sorprendidos. Aunque también los asustaba, porque significaba que podía realizar sus bromas mucho más furtivamente, pero por suerte para la aldea, hacía mucho tiempo que el rubio había dejado atrás los días de las bromas.

Sai apareció a un lado suyo con un asentimiento de cabeza. Toda la mitad oeste de la villa estaba limpia. Sakura y Kakashi tenían el lado este, pero Naruto no necesitaba esperarlos para entrar.

-Voy a entrar.

-Te cubro la espalda.- Sai se agazapó detrás de Naruto.

Los dos saltaron silenciosamente de los árboles, sus espaladas pegadas fuertemente contra las paredes de cada lado de la puerta. Sai empujó la puerta ligeramente con una mano, y ambos escucharon el sonido del papel al tensarse. Compartieron una mirada. Pergamino explosivo.

-Muy bien, plan B. Si solo pudiera contactar a Kakashi y pedirle una distracc…

Una fuerte explosión se escuchó desde el otro lado de la villa, Naruto se rió ligeramente. Kakashi siempre estaba un paso delante de él. Se giró hacia Sai, asintiendo, y los dos escalaron la pared a toda velocidad, usando la menor cantidad de chakra posible. Bajaron de un brinco por el otro lado, escuchando gritos de 'múltiples enemigos'. Naruto solo podía asumir que Kakashi había usado el Kage Bunshin.

Sai le indicó con un gesto una dirección y Naruto asintió, los dos confundiéndose entre el caos. Ambos eran ANBU, y habían entrenado por mucho más tiempo que cualquiera de los Shinobi del Sonido que pudieran tratar de detenerlos. Cualquiera de los que los encontrara apenas tenían tiempo de abrir sus bocas antes de que la espada de Sai o el Kunai de Naruto cortara a través de los músculos de sus gargantas. Les tomó alrededor de un minuto llegar al cuarto de Orochimaru.

-Sabrá que estamos aquí por él, pensó. Pero esta es nuestra única oportunidad, no voy a echarme para atrás ahora.

-¿Estás seguro de esto?

-Sí.

Naruto y Sai entraron explosivamente al cuarto de Orochimaru, el pelinegro saltando al frente de su amigo para protegerlo mientras el rubio realizaba los primeros sellos del Jutsu. El cuarto estaba vacío, Sai bajó su ensangrentada espada. Justo cuando abrió su boca para preguntar que hacer después, un iracundo chidori apareció por arriba, Sai apenas y lo evadió. Localizando al Sennin, Naruto comenzó de nuevo.

Sus manos temblaban mientras realizaba los sellos; el sudor se deslizaba por un lado de su rostro mientras se concentraba. Su mente volvía a enfocarse en Sai, preocupándose de que fuera a resultar herido mientras esquivaba a Orochimaru. Entonces, pensaba de nuevo en la pregunta de su amigo, lo cual solo servía para distraerlo aún más.

El hombre en el cuerpo de su mejor amigo ni siquiera parecía notar que estaba ahí.

-¡Por favor funciona! ¡Por favor funciona! Por favor, por favor, por favor Realizó el último sello, cerró sus ojos con fuerza y dejó fluir todo el chakra que pudo hacia el Sennin.

Tomó menos de un segundo. El Jutsu golpeó la espalda de Sasuke y el moreno gritó antes de caer pesadamente en el piso. Una nube negra fluyó desde la boca de Sasuke y se lanzó hacia Naruto. Los ojos del rubio estaban abiertos para este momento y juntó sus manos con fuerza, un escudo de chakra apareciendo frente a él. La nube se impactó contra esta antes de dar la vuelta y apresurarse de vuelta hacia el cuerpo de Sasuke. Sai había agarrado la figura inconsciente y estaba a punto de brincar por la ventana.

-¡Sai, muévete!

El ANBU ni siquiera se giró para saber porque Naruto le gritaba. Dejó caer a Sasuke y brincó hacia un lado, el alma de Orochimaru volando a través la ventana abierta. Naruto corrió hacia ella rápidamente y realizó otro sello mientras seguía el alma con la vista, mirando como esta desesperadamente trataba de encontrar otro cuerpo al que pegarse.

Las puertas de la habitación se abrieron de golpe, Sai se giró con su espada desenvainada para proteger a Naruto, pero casi instantáneamente las puertas fueron cerradas de golpe otra vez, Kakashi y Sakura atrincherándolas.

-¡¿Todavía no terminan?

-Es más difícil de lo que parece." Gruñó Naruto.

Tenía el alma de Orochimaru atrapada en una gigantesca caja de chakra, y estaba forcejeando para hacerla más pequeña para así poderla regresar al cuarto y sellarla en un pergamino.

La puerta fue golpeada con fuerza desde fuera, Kakashi y Sakura fueron apartados ligeramente dada la fuerza del golpe, y nuevamente pegando sus espaldas con fuerza contra la puerta.

-¡No tenemos mucho tiempo, Uzumaki!

-Casi lo tengo.

Gruñó Naruto mientras atraía la caja de chakra y el alma hacia sí mismo. Se enfocó en sostener la caja mientras dejaba que sus manos se separaran y tomaba un pergamino especial de su chaleco Jonin. El chakra alrededor del alma de Orochimaru cedió y el capitán ANBU impactó el pergamino contra la nube, atrapándola dentro del papel antes de morder su pulgar y esparcir su sangre a lo largo del pergamino. Dejó escapar un grito de dolor cuando la mano que sujetaba el rollo fue quemada, dejando caer el papel por reflejo. Rodó sobre sí mismo, un sello apareciendo en el frente.

-¡¿Listo?

Naruto salió de su estupor, mirando hacia la puerta, ya con una grieta de decente tamaño, y luego agarró el pergamino, guardándolo de nuevo en su chaleco.

-¡Si, vámonos!- Se agachó a un lado de Sasuke, colocando al moreno sobre su espalda antes de inclinarse en la ventana. Sorpresivamente, no había moros en la costa.

-¡Vámonos!

Sasuke respiraba sonora y rápidamente al tiempo que corría con toda su fuerza. Miró por sobre su hombro en una ocasión, solo para agacharse cuando le dispararon.

-No tienes ningún lugar donde esconderte, hermanito.

-¡Vete a la mierda, Itachi!

Sasuke se pegó a una pared mientras giraba en una esquina, maldiciendo coloradamente. Eso lo había hecho ir más lento. Maldición. ¡Maldición! ¡Necesitaba un arma, una mejor que el estúpido cuchillo que tenía! Giró en otra esquina y se paró de golpe. Un callejón sin salida. ¡Mierda! Se giró para mirar hacia el cañón del arma que se acercaba más y más, la carrera habiéndose convertido en caminata. En un último y desesperado intento, Sasuke lanzó su cuchillo, el arma fue fácilmente esquivada.

-Terminó el juego.

-¡No, espera!

BANG.

-Game over, el jugador dos gana.

-¡Ay, bastardo! ¡Nunca me dejas obtener un arma decente! ¡No es justo, tú sabes dónde están las mejores y vas por ella desde el inicio!

-No es mi culpa si apestas.

-Ey, yo no apesto. Sólo que tú haces trampa.

-No tengo razón para hacer trampa. Tú apestas.

Antes de que Sasuke pudiera salir con una réplica, la puerta de su hermano se abrió y su madre asomó la cabeza dentro del cuarto.

-¿Cariño? Kushina está en el teléfono.

Sasuke aplastó brutalmente la esperanza que había aflorado en su pecho, asintiendo levemente y poniéndose de pie. Salió del cuarto de Itachi y descolgó el teléfono de la mesa entre su cuarto y el de Itachi, poniéndoselo en la oreja.

-Ey, señora Uzumaki.

-Hola, Sasuke. Espero no molestarte. Perdón por llamar tan tarde.

-No, está bien. ¿Qué pasa?

-Bueno, Naruto luce un poquito de barba. Me preguntaba…

-Seguro. Puedo ir mañana.

-Oh, no quiero molestarte con eso en fin de semana, me preguntaba si podrías hacerlo cuando vinieras el lunes.

-No hay problema, puedo ir mañana.

-Sasuke, eres un ángel. Gracias.

-El placer es mío. Que pase buenas noches, señora Uzumaki.

-Buenas noches, Sasuke.

El pelinegro colgó el teléfono antes de levantarlo otra vez y marcar el número de celular de Kiba. El moreno le contestó después de cuatro o cinco timbres.

-¡Hombre! ¡Sasuke! Estoy tan nervioso por mañana ¡¿Me llamaste para compartir mi emoción?

-Em, en realidad… sobre maña…

-¡No! ¡De ninguna maldita manera, Uchiha, no te vas a zafar de esta!

-¡Llamó la mamá de Naruto!

Jesucristo, hombre! ¡Maldición! ¡¿De verdad piensas que Naruto quiere que no tengas una vida? ¡Por mucho que la odiemos, Sakura es su novia, déjala a ella dejar todo por él!

-¡Es mi mejor amigo!

-Sasuke, no es que yo no me preocupe por Naruto, lo hago, tú sabes que lo hago. Lo visito una vez por semana, pero yo no vivo ahí, maldita sea. Voy a llamar a Neji. Te habló después.

Kiba colgó antes de que Sasuke pudiera decir otra cosa. Suspiró y colgó el teléfono también.

-Cariño…

-Me voy a la cama

-Cariño, tan sólo son las diez.

Cerró su puerta y le puso seguro. Con un suspiró, se dejó caer en el piso, apoyando su espalda contra la puerta. Él, incluso él mismo, no sabía porque se preocupaba tanto por Naruto. Después de todo, Sai era el amigo de la infancia más antiguo del rubio y solo visitaba a Naruto dos veces a la semana. Sasuke se imaginó que era porque había crecido con Naruto. Ellos siempre estaban juntos. Las personas solían llamar siempre a Sasuke preguntando por Naruto, puesto que el rubio no tenía celular y los dos siempre andaban juntos.

-Carajo. Despierta, idiota.

-Despierta, bastardo.- Naruto contuvo el impulso de golpear a Sasuke, en lugar de eso lo sacudió.

-Naruto, no estas ayudando.- Sakura lo empujó, manteniendo su distancia de Sasuke.

-¿Cuánto tardará en despertar?

-No lo sé. En caso de que todos lo hayan olvidado, nunca había hecho esto antes.

Sakura tomó su mano, jalándola hacia ella y mirando la quemadura. No estaba curándose, lo cual era extraño, considerando que tenía al Kyûbi dentro de él. Sakura dejó que su chakra curativo fluyera de sus manos hacia la de Naruto, pero nada pasó. Frunció el entrecejo, confundida, pero Naruto simplemente retiró su mano.

-Todo tiene un precio, Sakura-chan. Este es un pequeño precio que pagar

Sakura quería abofetearlo por pretender ser tan valiente, pero se limitó a sujetar su mano de nuevo y cuidadosamente envolverla en un poco de gasa. Naruto la observó mientras trabajaba, como se fruncían sus cejas, como si estuviera tratando de asegurarse de que no lo lastimaba. Terminó y levantó la mirada hacia Naruto con una sonrisa.

-Hola, Sasuke.- Ambos se giraron hacia el pelinegro cuando escucharon el perezoso acento de Kakashi. El pelinegro estaba observando los alrededores del claro donde se habían detenido a descansar. -Te ves confundido.

Los ojos de Sasuke escanearon a las personas presentes antes de centrarse en Naruto. El rubio simplemente le regresó la mirada desafiantemente. Mientras los ojos de Sasuke no estuvieran rojos, mirarlo estaba bien.

-Lo sacaste.

-Lo hice.

-Te regresaremos a Konoha. ¿No estas emocionado de ir a casa?

-Itachi aún está vivo.

-Sí. Orochimaru te traicionó. No es una sorpresa, pero pensé que debería decírtelo.

Sasuke no dijo nada después de eso, y el equipo de cuatro siguió su camino a casa con su prisionero. Naruto siguió mirando hacia Sasuke, solo para encontrar que los oscuros ojos del otro estaban enfocados en él. Era inquietante, pero Naruto estaba demasiado feliz de tenerlo de regreso como para que le preocupara de verdad. Le ofreció a Sasuke una de sus más grandes sonrisas la última vez que lo miró y fue recompensado con una elevación de ceja. El rubio sonrió en privado para sí mismo ante esto, porque era algo que el viejo Sasuke hubiera hecho.

-Deberíamos tomar un descanso. Descansar

-No, no quiero parar mientras estemos con Sasuke. Vamos a continuar hasta llegar a Konoha.

-Naruto tiene su chakra drenado, y no ha dormido desde antes de que entramos a la aldea del Sonido. Con Sasuke de regreso para rematar… debe estar exhausto.

Kakashi se giró para mirar al rubio. Se veía un poco pálido y estaba acunando su vendaje contra su pecho. Miró de nuevo a Sai, quien asintió. Kakashi suspiró.

-Naruto. Tú y Sakura tomen un descanso. Nosotros seguiremos adelante con Sasuke. Ustedes pueden alcanzarnos después.

-Entendido. Me aseguraré de que descanse.

-¿Qué? ¡Pero estoy bien!

-No me hagas dejarte sin sentido. Los alcanzaremos.

El Uchiha se giró ligeramente para mirar a Naruto una última vez antes de desaparecer por entre los árboles. Naruto cayó en redondo sobre su espalda y se quedó dormido.

Sasuke tocó el timbre de la casa de Naruto, Kushina abrió la puerta con una sonrisa.

-Hola, Sasuke. Justo te perdiste a Sakura, se fue hace dos minutos.

El pelinegro se abstuvo de saltar de alegría, simplemente le sonrió a la mujer mientras se hacía a un lado para dejarlo entrar. Le dijo que tenía que hacer algo antes de desaparecer, Sasuke se quitó los zapatos. Lentamente siguió el camino subiendo las escaleras y giró hacia el cuarto de Naruto. Sus ojos se abrieron con horror. La puerta de Naruto estaba abierta.

-¡Sakura eres una idiota! ¡Kyûbi! ¡Fuera!

Corrió hacia el gato, el cual estaba masticando el tubo gástrico de Naruto, el animal de rojizo pelaje brincó de la cama y corrió por la puerta. Sasuke corrió hacia la cama para inspeccionar el daño en el tubo, suspirando cuando notó que no había ninguno. Había atrapado a la bestia a tiempo.

Kyûbi era el gato de los Uzumaki, quien resultaba que amaba masticar el plástico. Puesto que el gato favorecía a Naruto, hubiera sido cruel impedir que entrara al cuarto del rubio, pero solo podía estar ahí cuando alguien más estaba presente. Cuando nadie estaba mirando, el gato mordisqueaba varios de los tubos conectados a Naruto. ¡Sasuke iba a matar a Sakura por olvidar eso!

-¿Qué pasó?

-Sakura olvidó cerrar la puerta. Kyûbi estaba aquí.

-¿Está bien?

-Eso creo.

-Oh, gracias a los dioses. Estás bien, bebé.

Sasuke estaba aliviado, pero también estaba insanamente furioso. Sakura ya lo sabía ¡Naruto pudo haber muerto! Si una de sus máquinas se hubiera detenido repentinamente o algo, Sasuke habría sido condenado a muerte después de que la gente viera lo que le hubiera hecho al cuerpo de Sakura. Definitivamente iba a tener unas palabras con ella después.

-Oh, ese gato estúpido. Lo voy a encerrar en el sótano. Oh, Sasuke, puse la crema y la navaja de afeitar en el estante del baño.

-Gracias, iré por ellos.

Sasuke entró al baño, su mirada cayendo sobre las cosas que necesitaba, pacíficamente inmóviles en el estante. Suspiró, apoyando sus manos en el frío mármol, mirando hacia abajo hacia la navaja y la crema de afeitar. Tal vez Kiba tenía razón. Tal vez sólo estaba siendo estúpido al venir siempre a ver a Naruto, puesto que era claro que no iba a despertar pronto.

-Conozco esa mirada. Yo la tengo también, algunas veces. Pero luego recuerdo quien es Naruto. Regresará

-No quise…

-Sasuke. Vienes aquí todos los días. Hablas con él todo el tiempo. Si quieres venir menos seguido, nadie te culpará. Yo mismo encuentro difícil verlo, si soy honesto.

Ahora Sasuke se sentía mal. No quería perder la esperanza, y no quería que Minato pensara que estaba perdiendo la esperanza. Sabía que la madre de Naruto se apoyaba en él, de cierta manera. El día en el que él dejara de ir, ella probablemente perdería toda esperanza. Sasuke no le podía hacer eso. Y no les haría eso. Así que, hizo lo que pensó que sería lo mejor en esa situación.

Mintió.

-Sr. Uzumaki, está equivocado. Esa mirada era una de exasperación porque justo puedo imaginarlo despertando y ordenándome que termine de rasurarlo.

-Sí, eso suena como algo que Naruto haría. Puedes simplemente dejar que le crezca una barba.

-No gracias. Así se le daría aún una mejor razón para actuar como un cavernícola.

El hombre más viejo rió de nuevo, alejándose mientras repetía las palabras de Sasuke antes de deshacerse de nuevo en risas. Sasuke tan sólo sonrío con satisfacción y deambuló de nuevo hacia el cuarto de Naruto, forzándose a no rendirse con Naruto.

Había una pequeña vasija con agua en el escritorio a un lado de la cama de Naruto y Sasuke se imaginó que la madre del rubio la había puesto ahí mientras estaba hablando con Minato

El pelinegro acomodó la navaja y la crema de afeitar, queriendo primero estirar un poco los músculos de Naruto. Caminó hasta los pies de la cama y levantó los cobertores hasta la altura de la cintura del rubio antes de sujetar su pierna izquierda y doblarla hasta la rodilla. Podía admitir que odiaba eso, pero de todas formas lo hacía lo más seguido posible. Para él, se sentía como si pudiera hacer una diferencia en el tiempo de recuperación de Naruto cuando despertaba.

Dobló y estiró la pierna de Naruto veinte veces antes de moverse hacia su otra pierna. Después de terminar con eso, volvió a bajar los cobertores antes de dirigirse hacia sus brazos y hacer lo mismo, doblándolos hasta los codos. Una vez hecho eso, se quedó mirando a Naruto unos segundos antes de mirar su reloj. Hora de comenzar a afeitarlo.

Siempre había encontrado esto incómodo, pero era la manera más fácil de afeitarlo. Así que pasó una pierna sobre las caderas de Naruto, y se acomodó, la mitad de él sobre el estómago de Naruto y la otra mitad en su entrepierna, teniendo cuidado con el catéter del rubio.

-Si estas soñando alguna perversión, guárdatela en tu cabeza. No quiero que se te ponga dura mientras estoy sentado sobre ti, daría la idea equivocada.

El pelinegro alcanzó la vasija, humedeciendo sus manos antes de pasarlas sobre el rostro de Naruto. Luego tomó la crema de afeitar y esparció un poco en la mitad inferior de la cara del rubio antes de usar la vasija para quitarse la espuma blanca de las manos.

-Muy bien, idiota. Hora de hacerte ver más civilizado.

Sasuke sonrió mientras se inclinaba y acercaba la navaja de afeitar al rostro de Naruto. La mano del rubio se contrajo. Sasuke casi deja caer la navaja de afeitar, con los ojos totalmente abiertos. ¡¿Podía ser?

-¡Señora Uzumaki! ¡Señora Uzumaki!

-¿Qué pasa?- Fue el padre del rubio quien apareció primero, preocupado. Sasuke simplemente señaló hacia la mano de Naruto, demasiado asustado como para mover al rubio.

-Su mano…

-¡¿Qué pasó?

-Su mano…

-¡¿Qué con su mano?

-Su mano… se movió.

-¡¿Hizo que? ¿Naruto? Cariño, ¿Puedes escucharme?"

-¿Naruto?

-¿Qué fue lo que hiciste? ¡Hazlo de nuevo!

Sasuke estaba conmocionado con la orden, tratando de pensar que es lo que había hecho. No hice nada… sólo… me incliné hacia delante para comenzar a afeitarlo. Se imaginó que no tenía nada que perder, así que se inclinó hacia delante otra vez, moviéndose ligeramente.

La mano de Naruto se movió otra vez.

Kushina gritó y corrió hacia el teléfono. Minato sólo sujetó la mano de Naruto, mordiendo con fuerza su labio inferior. Sasuke se preguntó si tal vez Naruto realmente podría despertar y demandarle continuar afeitándolo. Sasuke se imaginó que lo agarraba a puñetazos, inclinándose más hacia delante y pasando la navaja a través de la mejilla del rubio.

-¿Qué estás haciendo?

-Bueno, no quiero que Nana venga y lo vea así, nunca dejará que lo olvide. Además, él me hará terminar el trabajo de todas maneras.

-Supongo.- Sasuke podía decir que el hombre mayor estaba tratando de no llorar. El mismo Sasuke estaba apretando la mandíbula para evitar hacerlo.

-Viene en camino. Dulzura, no tienes que terminar.

-No, está bien. Quiero terminar.

Se sentaron en silencio mientras Sasuke trabajaba, y esperaron que Tsunade Sennin llegara.

Tsunade era la madre de Kushina, pero la razón por la que fue llamada era porque también era una famosa doctora. Dejó tirado todo en el hospital sólo porque la mano de su nieto se había movido. Iba a determinar si Naruto podría despertar pronto o no. Kushina había considerado llamar a su padre, Jiraiya, pero no quería decírselo a demasiada gente en caso de que fuera una falsa alarma.

Sasuke justo estaba limpiando el exceso de crema de afeitar del rostro de Naruto cuando Tsunade entró de golpe por la puerta, su amiga Shizune justo detrás de ella. Shizune era un tipo especial de terapeuta que ayudaba a la gente en los hospitales que recién habían tenido una experiencia que cambiaba la vida, como pacientes amputados o pacientes en coma. Naruto iba a estar confundido sobre el tiempo que había pasado cuando despertara, así que iba a necesitar a Shizune.

-Sasuke, quítate.

Sasuke, Kiba y Sai eran las únicas personas, además de Naruto, que podían llamar a Tsunade 'Nana'. Ella los estimaba a los tres como si fueran familia, así que no tenía problema en que ellos la consideraran familia también. Aunque no dejaba que nadie más la llamara así. Sakura lo había intentado una vez y Tsunade se había puesto como una fiera, diciéndole que era una lambiscona e insistiendo que Naruto era demasiado bueno para ella. Ese fue el día en que Sasuke decidió que amaba a Tsunade.

-Por favor esperen afuera.

Sasuke y los padres de Naruto dejaron el cuarto, a pesar de no quererlo. Sasuke caminaba de un lado al otro frente a la puerta mientras Kushina mantenía sus manos fuertemente unidas, como si estuviera rezando en silencio. Sasuke supuso que probablemente lo estaba. Dos años eran un largo tiempo.

El mismo Minato bajo las escaleras para traer café. Sasuke sabía que el hombre necesitaba hacer algo cuando estaba estresado. Regresó minutos después, pasándoles una taza a Kushina y otra a Sasuke, habiendo hecho malabarismos con tres tazas. Sasuke odiaba el café, pero de todas maneras le dio un sorbo al negro líquido, a falta de algo mejor que hacer. Los tres se quedaron de pie en silencio, sorbiendo sus cafés y esperando, minuto tras agonizante minuto.

Finalmente la puerta se abrió, y Shizune les hizo una seña para que entraran. Sasuke escogió esperar en el corredor por la puerta. Él no era de la familia.

-Sasuke, ven aquí.

No era una sugerencia, pero de nuevo, Tsunade era de las que no daban más que órdenes. Así que Sasuke entró al cuarto caminado para pararse a un lado de los padres de Naruto antes de meter torpemente sus manos en sus bolsillos. Fue forzado a sacar su mano izquierda cuando Kushina lo jaló de la muñeca, entrelazando su mano con la de él y apretándola con fuerza mientras esperaban. Tenía la mano de su esposo sujetada con fuerza en su otra mano.

-Tengo lo que podrían ser potencialmente buenas noticias.

-¿Potencialmente?

-Bueno, parece que su mente está oscilando entre su mundo y este. Algo debe haber pasado que rompió su concentración en su mundo, así que está casi en medio.

-¿Lo que significa?

-Bueno, puede resultar de las dos maneras. El mejor de los casos es que despertará en una semana o dos. El peor caso… se deslizará de nuevo a su mundo y lo perdemos una vez más.

Kushina inspiró abrupta y sonoramente, su mano apretando los agarres tanto de Sasuke como de Minato. Nadie dijo nada por unos segundos, hasta que…

-¿Sasuke? Dulzura, tú…- Su voz se atoró en su garganta y cerró sus ojos, tomando unas cuantas inspiraciones para calmarse a sí misma antes de continuar. -Se movió por ti. Estabas solo con él cuando pasó, así que… probablemente está unido a ti.

-¡¿A mí?

-Kushina tiene razón. Vienes aquí todos los días y le hablas. Probablemente eres su unión a este mundo, así que vas a tener que asegurarte de seguir visitándolo.

-Por supuesto. Si, aquí estaré.

-Bien. Esto es un progreso. Puede que lo hagamos despertar.

Sasuke miró a Naruto. ¿Realmente iba a despertar?