Como duele.

Hermione salió expulsada de la chimenea envuelta en llamas verdes, extrañada al ver todas las luces apagadas siendo ya entrada la noche, encendió la punta de su varita dirigiéndose hacia la habitación de Harry. Y lo que encontró no le gustó nada, con un suspiro retrocedió y encendió las luces de la sala y aún sin apagar la varita se dirigió a la habitación oliendo ese aroma rancio y penetrante característico del whisky de fuego.

Harry había derrapado sobre la cama, simplemente envuelto en su bata azul y el pico de la botella de la bebida en una de sus manos. El vaso se había volcado en el suelo, y en una de las esquinas, a un lado de la puerta, el brillo característico del vidrio, por la luz reflejada, llamó la atención de la chica. Hermione se inclinó sobre el vidrio roto descubriendo la fotografía en donde su amigo y Ginny se estaban abrazando.

- Reparo- susurró con una triste sonrisa, colocando luego el cuadro arreglado a un lado en el suelo.

La mujer reparó en el cuerpo adormecido por el alcohol de su amigo y moviendo nuevamente su varita lo hizo despertar. Harry murmuró algo entre dientes tomándose la cabeza con la mano vacía, luego al abrir los ojos, con esa misma mano se los protegió de la luz que venía de la sala y Hermione para despertarlo aún más, y joderlo un poco, encendió las de la habitación haciendo que su amigo soltara una palabrota.

- A mi no me asustas con esas cosas- le dijo ella quitándole la botella de la mano y levantando el vaso del suelo.

- No me jodas, Hermione- la chica resopló enojada caminando hacia la cocina, sin pensarlo dos veces vació lo que quedaba la botella en la pileta.

- Te voy a preparar una poción para la resaca- le dijo Hermione buscando en una de las alacenas la caja elemental para preparar pociones. Rápidamente metió en un mortero unas pequeñas semillas junto a unas hojas y un líquido algo espeso, luego de unos segundos aquello que estaba moliendo se volvió verde azulado y colocándolo en un vaso, disolviéndolo con un poco de agua se lo llevó a Harry el cual vació el vaso de un solo trago.

Hermione se metió en el baño de Harry y encendió la ducha manipulando los mandos haciendo que de esa forma el agua saliera tibia.

- Date un baño mientras yo te preparo algo de comer- le indicó volviendo a la cocina, escuchando el gruñido de asentimiento que le dio su amigo.

Harry resopló por un buen rato, estando aún bajo la ducha, lo único que recordaba de la noche anterior era haber despertado a mitad de la madrugada, al parecer esa poción de dormir estaba algo fallada, y luego haber buscado ese viejo regalo que el señor Weasley le había hecho hacía unos cuantos años. Siempre se prometió que lo bebería en alguna ocasión especial, y esa, la causa de no poder conciliar el sueño, lo ameritaba. Después todo era confuso, y sólo el brusco despertar por parte de su amiga, lo trajo de nuevo a la sucia realidad.

Estaba solo.

Harry apareció al rato vestido con un pantalón deportivo y un suéter de la señora Weasley, en los pies llevaba simplemente medias y en una de las manos, el cuadro que Ginny le había regalado junto al pergamino que le había dejado.

- Lo has arreglado…

- Es una lástima que hayas roto una imagen tan linda- respondió Hermione mezclando con una cuchara de madera el contenido del wok.

- Gracias…- susurró Harry sentándose en la mesa de la cocina llevándose una mano a la cabeza.

- Calenté café, ¿quieres que te sirva un poco?

- Por favor…- Hermione tomó una de las tazas y le sirvió un poco de esa bebida caliente-. ¿Qué estás haciendo de comer?

- No lo sé, algo que Gi…- guardó silencio un momento-. Algo que me enseñaron- Harry no dijo nada ante la clara evasión al nombre de la pelirroja.

Hermione se ocupó de colocar el relleno que estaba haciendo en un bol y otro de verduras recién cortadas en otro, a su vez tomó unos discos de masa que aún estaban calientes. Puso todo sobre la mesa y sacó dos vasos junto a una botella de jugo de naranja.

- ¿Tú lo sabías?- le preguntó Harry de forma distraída tomando uno de los discos, comenzando a meter un poco de relleno en él.

- No- le respondió la chica-, me enteré hoy cuando me avisaron lo del ataque.

- ¿Y qué opinas?- Hermione se encogió de hombros enrollando la masa sobre el relleno fresco que había escogido y se lo llevaba a la boca dándole un mordisco-. Te juro que no sé qué pensar…

- Lo sé, créeme que lo sé- Harry movió la cabeza en un gesto afirmativo-. Ayer a la tarde discutí con Ron… él se fue a dormir a lo de sus padres, tiene mucho que aclarar con ellos.

- No puedo creer que se lo haya guardado…

- Es su hermana, Harry- Hermione lo miró con severidad a la vez que bebía un sorbo de su vaso de jugo-. Él sabe mucho más de lo que dice- le dijo mirándolo a los ojos-, pero va a esperar a que Ginny hable.

- ¿Tú crees?

- Ron no es tonto, y aunque sea su hermana, ella le tiene que haber dado buenas razones para hacer lo que hizo- suspiró-. A Percy no lo perdonó fácilmente, y en comparación con Ginny, lo que él hizo es un juego de niños.

- Pero ella estuvo perdida mucho tiempo, eso cambia las cosas…- Hermione negó en desacuerdo-. Aunque pensándolo bien, tienes razón…

- Sabes lo rencoroso que es Ron con algunas cosas- suspiró-. Igual eso no quita que nos lo haya ocultado- Harry no dijo nada pero Hermione sabía que compartía su postura-. ¿Y tú que piensas?- preguntó a Harry en un susurro.

- Te juro que no lo sé- respondió mirando tristemente el cuadro que Ginny le había regalado, acarició con su dedo índice el rostro de Ginny y dijo de forma demudada:-. ¿Sabes? la noche anterior hicimos el amor por primera vez…- buscó con desesperación los ojos de su amiga y Hermione la apretó con fuerza la mano por encima de la mesa-. Te juro que fue la mejor noche de mi vida, creí… creí tocar el cielo con las manos- Hermione le sonrió-. Cuando me levanté ella ya no estaba, pero me había preparado el desayuno… Y cuando fui a buscarla al departamento, quería decirle que no vaya al Ministerio, que se fuera contigo a La Madriguera, porque no quería que le pasara nada.

- Harry…

- Me encuentro con la capa y la máscara…- sonrió amargo-, y encima después veo la foto de ella con todos los Weasley, y todo tuvo sentido en mi cabeza.

Hermione miró a su amigo en silencio escuchando como su propio corazón latía cada vez más lentamente mientras escuchaba sus palabras.

- Yo no sé que puede hacer, ella me dejó una carta en donde sabía que algo así iba a pasar… - Hermione no dijo nada, simplemente observaba como su amigo poco a poco iba demudando su expresión perfectamente calculada-. Era tan real lo que decía sentir por mí, anoche estaba llorando aunque yo fingí no darme cuenta, lloraba mientras la hacía mía…

- ¿Crees que se arrepiente de todo?- la chica miró el cuadro y luego volvió la vista a su amigo-. Porque al fin y al cabo Ron fue el que avisó lo del ataque, porque Ginny lo previno- guardó silencio-.¿Antes de matarse le dijo algo Bellatrix?

- Si, le habló como burlándose, como que nadie le iba a creer- Harry se talló el rostro con disgusto-. Ya ni sé, en ese momento mi cabeza estaba tan concentrada en que ella estuviera bien que no presté atención a lo que la loca esa le decía.

- Ella está muy golpeada, me dijo Ron que curó unas cuantas heridas bastante feas…

- ¿La viste?- Hermione negó suavemente.

- No me animé a entrar- cruzó sus piernas nerviosa pasándose una mano por el cabello-. Ron fue a su departamento a buscar ropa, no me pidió ayuda porque habíamos discutido bastante feo un rato antes- Harry asintió-. Has hecho muchas concesiones con ella.

- Lo sé, y espero no tener que arrepentirme de eso- Hermione le sonrió con ternura.

- No sé por qué, pero presiento que todo esto tiene un por qué, y creo que la declaración de Ginny este lunes nos dará a más de uno una sorpresa- Harry no le respondió, y con su mano acarició lentamente la cara de Ginny en el cuadro.

o0o0o

Ginny estaba sentada en una enorme roca, muchos árboles la rodeaban permitiendo que un lindo paisaje iluminara su vista en esos días de oscuridad. Respiró con gratitud el aroma a frescura y a agua correr, acarició con sus manos las grandes hojas de un arbusto y miró el cielo celeste sin ninguna nube. Ya hacía medio año de su desaparición, las cosas habían cambiado mucho en poco tiempo. Tom se había portado de una forma maravillosa con ella y por fin había logrado mostrarle la verdad. Todavía estaba impresionada por lo que había descubierto, pensar que había vivido tantos años sumida en la mentira, pensar que compartía algún tipo de adoración por esos humanos que fingían ser personas loables, que sin embargo solamente buscaban su regocijo personal. Suspiró queriendo borrar esos pensamientos de su mente y observó una pequeña ave que descendió a su lado.

El pájaro era pequeño, sus plumas amarillas se mezclaban con tonalidades anaranjadas, y su canto era suave y divertido. Por momentos imaginaba tener alas y volar libre hacia donde quisiere, todavía los recuerdos y el miedo por lo acontecido la cohibían en grandeza, por lo que no se alejaba demasiado de la habitación.

La pequeña ave se paró sobre la roca en donde la pelirroja estaba sentada y comenzó a picotear divertida su dedo índice, Ginny rió y levantó su mano con el pajarillo sobre su dedo, el pequeño cantaba y movía su pico en una suave melodía. Pero la calma de aquel lugar se vio interrumpida por la sombra de una persona que se acercaba entre los árboles, Ginny se puso en alerta, sin embargo el pájaro no parecía percatarse de aquello. Con cuidado de no asustarlo lo dejó en el suelo y se paró en el lugar, preparándose a la llegada del desconocido que se aproximaba. Cuando Bellatrix llegó de repente no hizo más que respirar aliviada, era solo ella.

- Te estaba buscando Ginevra- dijo la morocha de párpados oscuros con voz fría.

- Quise salir a tomar un poco de aire- se movió a ambos lado dándole a entender que ese lugar ideal.

- Ya veo…- sonrió acercándose-. ¿Cómo llevas tu entrenamiento con nuestro señor?- preguntó con inocencia.

- Oh… bastante bien, él dice que aprendo con facilidad.

- Ya veo…- observó a la pequeña ave en el suelo caminando mientras picoteaba el suelo.

- ¿Necesitas algo?

- Sólo quería hablar contigo- la miró y sonrió-. Aprovechando la oportunidad puedo poner en práctica lo que quería enseñarte…

- ¿Qué cosa?- indagó Ginny con curiosidad.

- ¿Qué sabes de los maleficios imperdonables?- la miró inquisidoramente, Ginny se había tensado.

- Eh… bueno- estrujó sus manos con nerviosismo mirando el suelo-, que son imperdonables- dijo despacio no queriendo hablar de esas cosas.

- ¡Valga la redundancia Ginevra!- rió con su voz monocorde- ¿Los has puesto en práctica alguna vez?

- No…- desvió su mirada hacia el pájaro amarillo.

- Es hora que así lo hagas, como bien sabes estamos en constante riesgo y sería bueno que conocieras este tipo de hechizos- se encogió de hombros-. Uno nunca sabe.

- No me gusta pensar en eso…

- Te tendría que gustar, al fin y al cabo estás con nosotros…- Bella sonrió con ironía.

- Pero yo…

- Mira- la interrumpió-. Es más fácil de lo que crees- envainó su varita y con una rápida fluorita apuntó a la pequeña ave- ¡Imperius!- el pájaro comenzó a caminar en círculos muy rápido a la vez que cantaba una estridente canción. A Ginny se le hizo un nudo en el pecho.

- Déjalo Bella- le pidió con la voz quebrada mirando con lástima al pobre animal.

- No Ginevra es muy fácil…- rió histérica-. Mira… ¡Crucio!

Ginny cerró los ojos con fuerza, el pájaro comenzó a chirriar con dolor, sus plumas temblaban y apenas se podía mantener en pie. De improviso los ojos de la pelirroja se llenaron de lágrimas y se cubrió los oídos con sus manos.

- ¡Déjalo en paz!- le pidió con la voz rota.

- Tienes que aprenderlo Ginevra… ¡Crucio! ¡Crucio!- el pájaro chillaba con fuerza mientras que por el rostro de Ginny gruesas lágrimas le empapaban las mejillas.

- ¡Por favor Bella!- intentó quitarle la varita pero la mujer la empujó con fuerza haciéndola caer al suelo. Ella no quiso mirar más y contendiendo la rabia mordió fuertemente los labios dejando que las lágrimas inundaran sus mejillas

- Tú si quieres puedes hacer que deje de sufrir…- sonrió-. Míralo- señaló con la cabeza al animal-. Pobrecillo debe estar sufriendo- la miró-. Ya sabes, es un simple maleficio, solamente dos palabras…

- ¡No!- gritó Ginny en medio de un sollozo.

- ¡Crucio! ¡Crucio! ¡Crucio!- el pájaro se revolcaba en el suelo, los chillidos eran más débiles pero no dejaban de ser estridentes.

- Basta…- lloró-. Basta por favor- pidió.

- Solamente tú tienes el poder de que deje de sufrir.

- No…- ahogó un gemido con sus manos y miró llorosa al animal, sus dedos temblorosos tomaron la varita de su bolsillo trasero y apuntaron al animal sufriente- Avada Kedavra- exclamó débilmente, un esplendor verde salió de su varita y dio de lleno al animal dejándolo tieso en ese instante. Ginny rompió a llorar arrodillada en el suelo.

- ¿Ves qué es más simple de lo que piensas?- comentó Bella mientras se alejaba de aquel lugar. Ginny cerró los ojos y miró el ave, parecía dormido, al menos ya no sufriría más. Débilmente la chica se puso de pie y tomó la criatura con sus manos, era tan pequeño que entraba en su palma…

Ginny se despertó sobresaltada y tanteó sobre su mesita de luz en busca de su varita. Al darse cuenta de que no había ninguna mesa y que su varita ya no estaba con ella, cayó en la cuenta de que ese no era el departamento en donde vivía ni tampoco era la casa de Harry. Ella estaba encerrada esperando a que en pocas horas el juicio en su contra diera comienzo.

Hacía años que había pasado eso, Bellatrix siempre había sido una mujer estricta, pero eficiente. Siempre cumplía lo que prometía y cuando Voldemort se fue del mundo dejándola sola con un pobre resquicio de mortifagos, intentó salir adelante, fallando estrepitosamente en eso.

Ginny giró la cabeza en esa improvisada cama que su hermano le había hecho llegar; y a pesar de haber dormido unas cuentas horas, la tensión y el nerviosismo le habían agarrotado el cuello, y la espalda le ardía. Con pasos torpes caminó hacia la mesa en donde su madre había dejado una enorme canasta con comida para ella, la cual Ginny había repartido con Draco, insistiéndole a su hermano que se la llevara.

La pelirroja aún no estaba preparada para ver a Bill y a todos los demás, sin embargo las palabras lindas que los gemelos le habían gritado y la ronca voz de Charlie habían sido suficientes para reconfortarla. Ella esperaba, que todo saliera bien, y de alguna manera entendieran que todo lo que hizo fue un intento desesperado por salir adelante.

A tientas buscó la caja de cerillas y prendió la vela que había en la pequeña lámpara que le habían dejado, hurgó dentro de la canasta una de las botellas de zumo de calabaza y con regocijo bebió de ella, endulzándose la boca con el suave sabor de la bebida que su madre preparaba. Sus padres habían tomado la noticia con mucha alegría, su pequeña hijita al fin había aparecido, y eso fue suficiente para olvidar por unos momentos el motivo por el que estaba acusada; luego vinieron los reclamos, los pedidos de verdad, y la paciencia de Ginny al explicarles que en el juicio contaría todo, ya que no lo podría hacer dos veces. Ronald en una oportunidad le llevó una nota que Draco le había escrito, dándole fuerzas, y haciéndole saber que ambos harían todo lo posible por obtener el perdón.

Ginny en un momento le preguntó a su hermano por Harry, y este simplemente se encogió de hombros sin saber qué responderle.

- Me odia, ¿verdad?

- No creo que te odie, pero está muy enojado contigo- le respondió Ron tomando uno de los sándwiches que su madre le había preparado a Ginny, los cuales eran tantos que podían alimentar a toda la familia, con hijos postizos incluidos, todo un día.

- Ya me lo imaginaba…

- No es cuestión de que te lo imagines o no, con Hermione lo conocemos hace más de diez años y te puedo asegurar que cuando se enoja no hay forma de hacerle cambiar de opinión- suspiró-. Pero si te soy sincero en este momento no sé que pensar, porque contigo desde el principio fue totalmente diferente. Ahora Hermione debe estar con él, o debe estar en casa a medio caminar por las paredes, y me imagino que habrán hablado mucho…

- ¿Cómo está ella?

- Triste y enfurecida, primero cuando le dije todo eso lloró un poco, ya sabes…- le sonrió-. Luego cuando cayó en la cuenta de que yo le decía todo de una forma muy literal me tiró con sus libros- hizo un gesto con las manos-. Los que parecen ladrillos. Así que decidí irme a La Madriguera hasta que todo se calme, hace un rato pasé por el departamento a buscar algo de ropa y ella no estaba, así que imagino que está en lo de Harry, o por ahí, ella siempre tiene que estar junto a él en los momentos difíciles- Ginny asintió sonriéndole con tristeza.

- Nunca te lo pude decir, pero realmente estoy orgullosa de la chica que has conseguido para ti- él asintió-. Yo no tuve la oportunidad de conocerla antes, pero sabes que en estos meses nos hicimos muy cercanas…

- A ella le hacías falta, sufrió un cambio radical, y para bien. ¿Puedes creer si te digo que prefirió no leerse uno de sus libros favoritos por millonésima vez, para salir contigo a tomar algo? Eso, aunque no lo creas, jamás lo había visto.

- Me gusta mucho para ti, es perfecta… además ayuda bastante que sea tan inteligente- Ron miró con los ojos brillantes a su hermana y de improviso la envolvió en un abrazo bien fuerte, de oso, como ella les solía llamar cuando era pequeña.

- Gracias por ser tú- Ginny asintió emocionada, devolviendo de la misma manera el abrazo que su hermano le daba.

o0o0o

Hermione miró ansiosa su reloj pulsera esperando en el pasillo del noveno piso. Esa mañana se llevaría a cabo el juicio de Ginny, y ella se encontraba muy ansiosa, deseaba hablar con ella al menos una vez más antes de que se dictara la sentencia. Cabía la remota posibilidad que la que había sido una de sus grandes amigas en esos últimos meses fuera condenada a Azkaban por unos cuantos años, o incluso de por vida.

A lo lejos vio a Ronald intentando consolar a una llorosa Astoria, la cual decía cosas que él respondía. De seguro había visitado a Draco y eso la había puesto mal. Astoria se dirigió hacia el baño femenino de ese piso y Hermione dándole una mirada a su novio, decidió ir con ella, intentando de alguna manera darle consuelo.

- Astoria…- Hermione encontró a la rubia con un manojo de papel higiénico arrugado en sus manos.

- Ahora no, Hermione…- la castaña se acercó a su amiga.

- No voy a comentar nada, sólo quiero estar para ti- Astoria secó sus ojos con el papel y miró a su amiga.

- No es justo lo que está pasando con ellos- dijo con la voz tomada por el llanto-. Vi a Draco y a Ginny, ella me pidió perdón por todo… y él…- sollozó-. Draco…

- Al final te terminaste enamorando de él…

- Es una persona tan buena, ha vivido tanto…- sollozó-, él, él está así por Ginny, y no es que ella tenga la culpa. Él me lo dijo, ella es como su hermana y está dispuesto a cualquier cosa, así como ella con él.

- ¿Ginny te dijo algo?

- Está muy arrepentida de haber metido a Draco en todo esto… Pero ella no merece nada de lo que le está pasando- la rubia abrió el grifo de agua fría y se empapó el rostro-. Yo sabía que algo pasaba, las veces que lo hablé con Draco él trato de evadirme- suspiró-. No sé lo que pasará, pero ellos no son malas personas…

- Lo sé.

- Simplemente hicieron elecciones equivocadas…- sonrió con tristeza-. Mi familia terminó arrepintiéndose de todo el apoyo que le dieron al Que No Debe Ser Nombrado, a pesar de no haber participado activamente… Todos merecen una segunda oportunidad, Hermione, y ellos más que nunca- Hermione se quedó mirando a su amiga la cual secaba su enrojecido rostro con un trozo de papel.

- ¿Te han dicho lo que dirán?

- Toda la verdad, a ellos no les importa que utilicen veritaserum, legeremancia o lo que sea con ellos…- Hermione abrió los ojos ante esa información, sin embargo por algún motivo, no le sorprendió.

Astoria continuó refrescando su rostro mientras que la castaña, con una decisión en mente, salió del baño de mujeres y caminó hacia su novio el cual hablaba con Harry, al parecer había llegado hacía unos momentos.

- Quiero verla- les dijo parándose junto a ellos, Ron asintió con la cabeza y Harry no dijo nada.

- Se pondrá contenta- dijo Ron sacando la llave de su bolsillo, abriendo la puerta la cual tenía encerrada a su amiga.

Luego de que Hermione entró en la habitación, Ron miró a su amigo a los ojos y con cariño lo golpeó en el hombro.

- A veces las cosas no son como parecen, sé que estás furioso con ella, pero todo tiene un por qué.

- Ya no sé lo que pensar- murmuró Harry mirando la puerta con tormento.

- Yo tampoco sé que pensar… pero de lo único que estoy seguro, es de que ella es inocente- Ron guardó silencio observando a su amigo.

- Yo quiero que sea inocente- Ron sonrió lentamente volviéndole a golpear el hombro.

- Y así será, así será- concluyó el pelirrojo caminando hacia una de las salas.

Por otro lado, Hermione entró lentamente a la habitación en donde Ginny estaba recluida. En el lugar había una mesa y dos sillas, y una cama desmontable como esa que utilizaba Harry cuando dormía en La Madriguera. Ginny estaba sentada en el borde de la cama, su cabello le caía a los costados como dos hermosas cascadas. Su aspecto no era el mejor, pero se la notaba tranquila.

Ginny al percatarse de que alguien había entrado a verla, levantó la vista encontrándose con su amiga, de forma inesperada le sonrió tímidamente y se puso de pie, acercándose.

- Yo…- murmuró Hermione con sus brazos caídos a los lados, sin saber como continuar-. Yo aún no caigo en todo esto. Todavía no puedo creer que nos hayas engañado a todos.

- Lo lamento- respondió Ginny acariciándose un brazo con una mano.

- Te juro que no me lo creo…

- Lo sé...

- ¿Por qué lo hiciste? Nos mentiste...

- No te voy a negar que al principio esa era la intención, pero… pero los días fueron pasando y recién ahí me di cuenta de lo equivocada que estaba.

- ¿Y por qué no lo hablaste con nosotros? Sabías que te escucharíamos, que no te dejaríamos sola.

- No es fácil, Hermione, yo tenía mucho miedo- un mechón de su encendido cabello se le había cruzado por el rostro y rápidamente lo acomodó tras su oreja-. No pretendo que entiendas, porque es inentendible. Yo quise esperar para intentar detenerla, hacerla cambiar de opinión, pero ya ves, no sirvió de nada.

- ¿Cuándo te diste cuenta que estabas equivocada?

- No lo sé con exactitud- suspiró sentándose en una de las sillas-. Fueron muchas cosas a la vez… Harry me había encargado buscar y ordenar viejos informes, digamos que allí me enteré de unas cuantas cosas no muy lindas, luego estaban tú y Astoria que me trataban como una amiga más… Y yo me sentía mal, porque les estaba mintiendo a ustedes y a mi misma. Y luego- sonrió-. Luego estaba Harry, aquello que había comenzado como un propósito, yo tenía que atraerle y de esa forma conseguir más información, se convirtió en algo real. Yo ansiaba ir todas las mañanas al cuartel para verlo a él.

- ¿Por qué no nos dijiste?- repitió Hermione la cual se sentó frente a ella, conmovida por las palabras de su amiga-. ¿Por qué no pediste nuestra ayuda?

- Es que no es fácil, Hermione. Bellatrix… ella estaba algo desquiciada, las últimas veces que la vimos habíamos discutido mucho y constantemente nos amenazaba, la traición era algo muy grave y se pagaba con la muerte.

- ¿Pero cómo terminaste metida ahí?

- Es una historia muy larga que pronto conocerás, pero no podía decir nada. Si ella se llegaba a enterar era capaz de matarlos, solo para que Draco y yo pagáramos por lo que habíamos hecho- Ginny miró a Hermione a los ojos, rogando que le creyera-. Fue demasiado tarde cuando me di cuenta de mi error, cuando me di cuenta de que no debíamos estar metidos ahí y que no tenía por qué haber arrastrado a Draco conmigo.

- Me enteré que él es un Malfoy- Ginny asintió.

- Uno hecho y derecho- sonrió tristemente-. Su padre se volvió loco, luego de la guerra, cuando lo habían condenado, se terminó matando el mismo; y Narcisa, su madre, enfermó de pena. Ella realmente amaba a Lucius.

- Narcisa está internada en una casa de cuidados en el campo…

- Lo sabemos, pero nunca pudimos ir. Si alguien supiera que el hijo de Narcisa, del cual no se supo nada durante años, la fuera a ver, hubiese sido bastante sospechoso. Además, Bellatrix nos prohibió absolutamente que lo hagamos.

Hermione observó a Ginny, siempre le había dado mucha curiosidad saber más de su vida, todos sabían que siempre había sido una curiosa sin remedio, pero una tarde hablando con Harry entendió que debía esperar y dejar que Ginny sola contara su historia. La pelirroja estaba pálida y algo ojerosa, pero nada que un buen descanso no lograra, sin embargo tenía algo extraño en la mirada, por momentos estaba feliz, pero por otros muy tristes. Y de alguna manera Hermione la comprendía, por un lado estaba su familia, que hacía años que no veía, su madre la había abrazado sin pedirle explicaciones al igual que su padre. Sin embargo también estaba Harry, y si conocía como creía a Ginny, sabía que ella estaba así por él.

- He hablado con Harry- dijo con poco tacto, queriendo ver el efecto en su amiga, y tal como pensaba, eso le llamó toda su atención.

- ¿Y qué te dijo?

- Está muy conmocionado con todo lo que pasó, eso era algo a lo que debías atenerte- Ginny movió la cabeza en un gesto afirmativo-. Está dolido, tú nos mentiste a todos.

- Lo sé- Hermione observó el rostro de Ginny, iluminado por saber más de él, y sonrió.

- ¿Sabes? Él está ahora en la puerta y sé que se muere de ganar de entrar y verte- con cariño tomó la mano de Ginny-. Yo jamás lo había visto tan contento, con tantos proyectos. De verdad creo que le hacías bien.

- Tú misma lo has dicho, le hacía. Dudo mucho que si salgo de esta él vuelva a dirigirme la palabra.

- Si sales de esta, y espero de verdad que así sea, y no sólo por Harry o por tu familia- a Hermione la voz se le quebró pero lo trató de disimular-. Porque yo también necesito a una amiga como tú, que me entienda como tú lo haces; porque con Ron planeamos casarnos dentro de pocos meses y quiero que tú estés ahí- las lágrimas comenzaron a caer por las mejillas de Hermione-. Quiero que me ayudes a escoger el vestido, quiero que me acompañes a diferentes salones de fiesta y me ayudes con los invitados. Quiero verte a mi lado en el altar y quiero que bailes con tu hermano- sollozó-. No quiero perderme de eso, Ginny- la pelirroja totalmente conmocionada y con la piel erizada ante semejantes palabras se apuró en abrazarla, contagiándose de la emoción.

- Te juro que haré todo lo posible…

- Quiero que seas la madrina de mis hijos, que juegues con ellos, y que estén orgullosos de lo hermosa que es su tía- Ginny asintió.

- Y yo quiero que seas la madrina de los míos- Hermione aceptó con un murmullo-. Deseo que me ayudes a recomponer mi vida, a recuperar a Harry- sonrió-. Y a no dejar a Cho a salirse con la suya- Hermione rió suavemente enjuagándose las lágrimas con las manos.

- No quiero que haya más secretos entre nosotras, Ginny. Recuerda que seremos familia.

- Y la familia tira- Hermione acarició el cabello de Ginny sonriendo-. Gracias por creerme.

- Gracias a ti por haber llegado a mi vida, por haber vuelto a la vida de Ronald, y más que nada, por hacer tan feliz a Harry- Ginny apretó con fuerza el abrazo con su amiga, Hermione era la única que podía encontrar las palabras justas que ella necesitaba escuchar.

Cuando Hermione salió de la habitación, Harry la estaba esperando en la puerta, la castaña al observarlo supo que se hallaba en un intrincado duelo interno sobre si entrar o no a verla, pero por otro lado, ella sabía que ya era hora de que el juicio empiece, y conociendo a Harry, él mismo era quien iba a llevar a la pelirroja al estrado.

Hermione le acarició el brazo al pasar a su lado, intentando de esa forma darle algún tipo de consuelo y fuerzas para hacer lo que tenía que hacer. Harry guardó la varita en el bolsillo de su pantalón y se decidió a entrar, notando como el aroma al perfume de Ginny invadía todos sus sentidos.

Ginny con los ojos hinchados por el llanto levantó la vista para observar a la persona que había entrado, y al verlo se quedó muda, con los ojos bien abiertos y las manos sobre el colchón. Harry la observó con detalle, percatándose en que el color de su piel no era para nada saludable y que sus ojos estaban apagados. Sintiendo las pulsaciones aceleradas, Harry caminó hacia el medio de la sala y la miró más de cerca.

Aquello era imposible, él a pesar de todas las mentiras que ella le había dicho, a pesar de los engaños, la seguía amando.

- Te vengo a buscar- le dijo el chico, Ginny se puso de pie y se giró poniéndose de espaldas a él, llevando sus manos hacia atrás. Harry sacó su varita y tomando con delicadeza su muñeca, conjuró unas cadenas que envolvieron las manos de ella.

La pelirroja tenía los ojos cerrados, podía sentir la presencia de Harry en su espalda y el deseo de dejarse caer sobre él era muy fuerte. Harry, tomándola por sorpresa, le acarició los brazos muy lentamente y Ginny sintió como sus piernas repentinamente comenzaron a temblar, Harry al notar eso la hizo girar quedando frente a ella.

- No te imaginas todo lo que duele- susurró Harry acunando su rostro con delicadeza, cuidando de no apretarla en donde ella estaba lastimada, acomodando su cabello-. No sabes lo que sentí al ver esa capa y la máscara en tu casa- ella apretó los labios con fuerza, evitando mostrarle como le temblaban de la emoción-. No te das una idea de las cosas que se me cruzaron por la cabeza al encontrarme con esas fotos, al leer tus palabras, al saber que tú eras la hermana que Ronald tanto había llorado.

- Perdóname- musitó ella apoyando su cabeza sobre la barbilla masculina, Harry la tenía abrazada y ella se sentía muy mal.

- No alcanza con perdonarte, ¿sabes?- Ginny no le respondió, pero cerró los ojos disfrutando de las caricias que él le daba a su espalda.

- Lo sé- Harry abandonó su espalda para tomarla con ambas manos de su rostro, observando sus rasgos femeninos, esos que siempre le gustaron.

- ¿Tu plan era enamorarme?- ella no le dijo nada-. ¡Responde!- ella asintió con voz ahogada:

- Sí…- Harry la soltó como si su contacto quemara y Ginny sintió como la temperatura en el lugar había bajado más de diez grados-. Yo te quería enamorar… esa era la forma de obtener información, pero… pero como una tonta yo también me enamoré de ti, no supe manejar lo que me pasaba y descubrí que no podía hacerte esto solo a ti, yo también había caído.

- ¿Era mentira todo lo que me decías?

- No…- le dijo ella moviendo la cabeza-. Jamás te mentí con mis sentimientos, ellos siempre estuvieron dentro de mí, todavía lo están…

- Mentirosa- le dijo Harry con rencor.

- No te miento, mírame a los ojos- le pidió acercándose, con las manos aún atadas a su espalda-. Mírame y sabrás que no miento- Ginny se volvió a apoyar sobre Harry, colocando su frente sobre el hombro de él. Harry respiraba agitadamente y ella podía sentir su aliento revolverle el cabello, acariciando su cuello, dándole un placer que él no se podía imaginar.

- ¿Por qué?- preguntó él volviendo a abrazarla, tomándola con fuerza de los cabellos obligándola a mirarlo a los ojos-. ¿Por qué tuviste que hacerlo?- Ginny lo observó levantando la barbilla, demostrándole que no tenía miedo en devolverle la mirada.

- Porque estaba equivocada, yo creía cosas que no eran… Harry tu me abriste los ojos, me mostraste cosas que realmente eran. Yo no lo sabía…

- Me hiciste mucho daño- dijo él acercándola a su rostro, acariciando sus labios con los suyos, atormentándola, torturándose a si mismo.

- Lo sé- respondió ella poniéndose en puntas de pie, intentando besarlo, intentando profundizar el contacto de labios con el que él la estaba mortificando.

Harry gimió débilmente y totalmente sacado de si, la tomó por la nuca, hundiendo salvajemente su boca en la de ella, saboreándola, haciéndole daño, castigándola como ella lo hacía con él, usando sus labios como una vía de escape, intentando demostrarle lo enojado que estaba con ella, lo poco que valía. Ginny lo aceptó con apremio, devolviéndole con fuerza el beso, balanceándose hacia él, luchando en vano con las cadenas que le sujetaban las manos.

Separándose con un gruñido Harry le miró el rostro sonrojado, sin dudar por un momento en querer que ella quedara libre, para volver a estar juntos.

- ¿Estás lista?- le preguntó aflojando un poco las cadenas, evitando de esa forma que le lastimen las muñecas.

- Creo que sí…

- ¿Tienes tu coartada?- ella asintió y le sonrió tristemente.

- Desde hace años que la tengo lista- Harry no le dijo nada y la tomó del brazo guiándola hacia la puerta-. ¿Usarán veritaserum?

- Eso es algo que no te podemos decir…

- Yo no haría nada que interfiera con el objetivo de la poción- le dijo sabiendo que siempre era posible evitar que surtiera efecto.

- ¿Es un problema para ti?- indagó entre curioso y nervioso.

- No, era lo que yo quería…- Harry no le dijo más nada y abrió la puerta, el juicio estaba por dar inicio y los acusados debían estar en el estrado.

o0o0o

Uno de los inefables condujo a Ginny hacia el medio del estrado. Toda la seguridad mágica había decidido que tanto a ella como a Draco los juzgarían a la vez, en el mismo juicio. Draco ya estaba sentado en una de las sillas, con las muñecas atadas a ella por medio de gruesas y pesadas cadenas. El inefable le quitó el amarre que Ginny llevaba en sus muñecas y con un gesto le indicó que se sentara. Apenas sus manos tocaron los apoyabrazos, las cadenas aparecieron de debajo de la silla apretándole las muñecas.

Toda su familia la estaba observando, aquello era peor de lo que imaginaba.

- En el día de la fecha, Draco Malfoy y Ginevra Molly Weasley serán sometidos a un juicio justo, en donde se presentarán pruebas y testigos, luego se procederá a la votación y se evaluará su libertad o condena- dijo Kingsley sentado en el medio de las tarimas-. Se ha autorizado el uso de Veritaserum en esta ocasión, el lugar en donde los acusados están sentados es a prueba de magia, por lo que ellos no podrán alterar el efecto de la poción.

Dos inefables se acercaron con dos botellas de un líquido trasparente en sus manos, uno de ellos tomó la cabeza de Ginny y colocó la botella en sus labios, ella lo bebió todo de un sorbo, lo cual le sabía a nada, como si fuera agua. El otro inefable hizo lo mismo con Draco.

- ¿Cuáles son sus nombres?

- Ginevra Molly Weasley, hija de Arthur y Molly Weasley, hermana de William, Charlie, Percival, Fred, George y Ronald Weasley- Molly ahogó un sollozo en el hombro de su marido, a la vez que Bill le acariciaba la espalda.

- Draco malfoy, hijo de Lucius y Narcisa Malfoy.

- Comenzaremos con usted señorita Weasley, ¿ustedes estaban al tanto del ataque que hoy iba a tener lugar en el Ministerio?

- Lo sabíamos- le respondió Ginny sin titubear, ella no tenía pensado mentir, así que no conocía la sensación que producía la poción para obligarla a decir la verdad.

- ¿Usted se considera cómplice?

- Si.

- ¿Usted realmente es auror? ¿Dónde consiguió su identidad falsa?

- Yo no soy auror, eso fue todo un invento que ideó Bellatrix Lestrange, al igual que ella fue la encargada de conseguir los documentos falsificados.

- Draco Malfoy- dijo ahora Kingsley-. ¿Ustedes hace cuantos años que conocen a Bellatrix Lestrange?

- Siete años, más o menos.

- ¿Ustedes viajaban con ella?

- Si.

- ¿Ustedes llegaron a Inglaterra junto a ella desde Australia?

- Si- varios murmullos se escucharon en toda la sala, Ginny observó como Hermione le susurraba algo a Harry y este asentía.

- Señorita Weasley, ¿ustedes estaban al tanto de la estrategia que ella estaba planeando?

- Sabíamos algo.

- Expláyese más.

- Lo justo y necesario para llevar adelante nuestra misión- titubeó-. Es decir, ella no nos confiaba las cosas que eran importantes.

- ¿Tienen alguna idea de por qué?

- Lo desconozco, pero siempre fue así…

- ¿Cómo es eso?- preguntó interesando uno de los interrogadores.

- Había muchas cosas que no sabíamos, tanto ahora como en el pasado. Muchas veces nos dejaban al margen de las cosas.

- Eso me lleva a algo interesante- dijo un hombre de capa celeste-, ¿por qué no tienen la marca en el brazo izquierdo?

- Voldemort- dijo Ginny cerrando los ojos, no viendo como varios se estremecían a oir ese nombre-. Él jamás consintió que hagan eso con nosotros, él no nos tomaba como mortifagos, simplemente éramos sus protegidos.

- ¿Protegidos?

- Si, nosotros jamás participamos de una batalla, simplemente sabíamos las cosas que ellos u otros mortifagos sabían.

- ¿Usted me dice que jamás fue aliada de ellos?

- No, yo solamente afirmo que jamás participé en una batalla.

Una de las brujas que participaban de la interrogación bufó con incredulidad, y se acercó a uno de los interrogadores.

- Aquí solicitan revisar el caldero a partir de donde fue obtenido el filtro de la verdad, ¿puedo conocer sus motivos?- indagó Kingsley observándola con el ceño fruncido.

- Me parece algo inusual que ellos, los cuales viajaron junto a la prófuga Bellatrix Lestrange, no hayan participado nunca de una misión, y que además desconozcan ciertos aspectos de sus actos.

- Es imposible que halla fallado- refutó Harry alzando su voz entre los murmullos-. El lugar donde los acusados están sentados impide que la magia de ellos surta efecto, por lo que no pudieron haber adulterado la poción.

- Eso lo sé señor Potter, pero tal vez alguien en este lugar tenía intenciones de que ellos no dijeran la verdad- sonrió-. Tal vez alguna persona que haya tenido un vínculo amoroso con los acusados o tal vez algún familiar- miró a Ginny-. A ver señorita Weasley ¿usted se relacionó de forma sentimental con algún integrante de este Ministerio?- Ginny miró a la mujer de vestido rosa en silencio, y la poción por primera vez actuó por si sola, obligándola a hablar.

- Si.

- ¿Y nos puede decir su nombre?- Ginny intentó por todos los medios no responder, no quería que sospecharan de Harry, simplemente él no lo merecía, sin embargo una fuerza más fuerte que ella obligaba a su lengua moverse y a ejecutar palabras contra sus dientes.

- Harry, Harry Potter- otro tumulto de murmullos se adueñó del lugar, siendo controlados por los gritos de Kingsley.

- Eso es imposible señora Umbridge, Harry Potter es de mi mayor entera confianza, además en ningún momento tuvo en su poder la poción que estamos usando en este juicio- miró a los acusados y luego a los fiscales-. Prosigan por favor- la mujer con cara de sapo bufó nuevamente y con un meneo de caderas algo exagerado volvió a tomar asiento.

- ¿La relación con Harry Potter fue algo premeditado? Es decir ¿era parte del plan inicial?

- En un principio si, la idea era obtener información como fuera, pero con el tiempo me di cuenta de que ese sentimiento era verdadero.

- ¿Usted llegó a pasar información del Ministerio de la Magia a la prófuga Lestrange?

- En el primer mes, si. Pero no fueron más que planos y las investigaciones de todos los mortífagos implicados en este plan.

- Me ha llegado información- retomó Kingsley-. Que usted dio aviso a su hermano Ronald Weasley de un inminente ataque ¿eso es así?

- Es correcto.

- ¿Su hermano estaba al tanto de los planes?

- No, porque es algo que yo nunca le comenté. Él sabía que yo era su hermana porque lo descubrió él día que él fue herido de gravedad en una de las misiones, luego el insistió en saber qué es lo que había sucedido, pero yo le prometí que luego se lo diría. Yo sabía que en estas fechas el ataque se llevaría a cabo y de alguna u otra manera terminaría sabiendo por qué yo estaba metida en todo esto.

- Señor Malfoy, ¿usted conocía los planes de su tía?

- En absoluto.

- ¿Usted abandonó Durmstrang a pedido de sus padres?

- No, ellos no lo sabían.

- ¿Usted sabía que su padre era mortífago?

- Así es- respondió el rubio lentamente.

- ¿Y no cree usted que ese era suficiente motivo como para seguir el camino de su padre?

- Mi madre nunca lo quiso, por eso jamás insinuaron esas intenciones conmigo.

- ¿Y cómo es que llegó a unirse a Tom Riddle?- Draco sintió como Ginny a su lado aguantaba la respiración, y como sus delgadas manos buscaban las suyas.

- Fue por decisión propia.

- ¿Usted se vio tentado con las ideas homicidas de Riddle?

- En ese momento no las conocía.

- ¿Se vio atraído por el poder y el exterminio muggle?- Draco negó-. ¿Cuál fue la razón?

- Busqué en él ayuda, y él fue el único que pudo ofrecer lo que necesitaba.

- ¿Puede explayarse en el tema?- Ginny volvió a apretarle la mano y Draco observó de perfil como ella asentía lentamente, cerrando los ojos.

- A Ginny…- carraspeó-. A Ginevra siempre que dormía la atormentaban las pesadillas, en esa época éramos muy amigos…

- ¿Usted llegó a tener una relación amorosa con la acusada?- preguntó una mujer con algo de malicia.

- Si, en el pasado.

- ¿Actualmente mantienen una relación amorosa?- reintentó la mujer

- No.

- Prosiga- dijo Kingsley con un gruñido.

- Ginny estaba muy angustiada, y a pesar de que nuestro vínculo era puramente afectivo, yo busqué ayudarla, averigüé en el pueblo que lindaba el colegio, pero jamás ninguno de esos magos pudo lograr que ella duerma tranquila- Ginny a su lado estaba inmóvil-. Las pociones de sueño no funcionaban e intentábamos pedir ayuda a las autoridades, pero no nos prestaban atención, en esos momentos Karkaroff había huido y todo estaba descontrolado.

- ¿Y por qué no pidieron ayuda a la familia de la acusada?

- Porque nuestras cartas siempre eran devueltas. Ginny hacía tiempo que no tenía contacto con ellos…

- Continúe.

- En el pueblo me hablaron de un hombre que vivía en el bosque, que podía curar cualquier mal. Llevé a Ginny conmigo, y sí, él pudo hacerla dormir sin soñar. Lo único malo es que debíamos visitarlo cada tanto, porque las pasadillas con el tiempo volvían- guardó silencio un momento y luego prosiguió-. Hasta que un día él nos dijo que se iba, nos habló de quien era, y en nada se parecía a las cosas que habíamos escuchado de él. Es decir, él había ayudado a Ginny, quien era lo más importante para mí, a dormir en paz. Era imposible que todo lo que le adjudicaban fuera cierto- aspiró en profundidad y continuó-. Le propusimos ir con él, que nos nutriera con sus conocimientos, ya que en esos momentos en el colegio no se aprendía nada, todo continuaba siendo un caos, y además él era la clave para que Ginny estuviese bien. Y así comenzó todo.

- ¿O sea que ustedes se unieron a Riddle simplemente porque era el único que podía minimizar las pesadillas de la señorita Weasley?

- Exacto.

- Weasley, ¿qué era lo que veía en sus pesadillas para que tanto la atormentaran?- Ginny levantó la vista observando al que había preguntado y luego la bajó apenada.

- Yo en esos sueños recordaba algo que me había pasado hacía poco tiempo.

- ¿Nos puede decir lo que era?- Ginny asintió notando como un nudo se le asentaba en su garganta, y un sentimiento de culpa y repugnancia se adueñaba de ella.

- Yo recordaba en mis pesadillas que dos muggles…- algo parecido a una pelota, densa y pesada, se ubicó sobre su lengua, impidiéndole moverla con libertad-, dos muggles me habían violado- toda la sala se quedó en silencio.


Antes que nada quiero que sepan que leí cada uno de sus comentarios y realmente me sentí muy contenta con las cosas lindas que me dijeron. Lamento de todo corazón no haberles respondido, pero entre una cosa y otra no pude hacerlo y aquí me tienen otra vez.

Realmente no sé cuando volveré a actualizar, imagino que a mediados de mayo, pero no lo aseguro, tengo todos los exámenes encima y son unos cuantos, bastantes mejor dicho. Y mis otras historias están a medio continuar, así que no sería raro que se encuentren con alguna actualización, igual por las dudas no lo esperen.

No quiero nombrarlos a todos porque temo olvidarme de alguien, pero quiero dejar un saludo especial a todas las chicas del foro de CyM, por el cual hace añares que no me paso, pero ya me haré un tiempito.

Los quiero mucho, Jor.