"La parte más importante de una historia es el final. Nadie lee un libro para llegar a la mitad."

Mickey Spillane, escritor estadounidense (1918–2006).

Los personajes, excepto uno que otro inventado por mí para la trama, son de Kishimoto–sama

Especialmente dedicado a Japón

Apoyemos cuando el momento es difícil

Capítulo 1. Noticias, noticias…

Advertencias:

OoC.

Un poco de AU.

FemNaru.

Alguna que otra grosería.

La siempre presente falta de ortografía.

El lector podría morir de aburrimiento.

Capítulo beteado por Ro91

¡Gracias!


– Ya era hora de que regresaras, Uchiha– dijo Tsunade torciendo la boca–. No iba a poder contener mucho más tiempo a tu noviecita– siguió diciendo la rubia mayor, girando su cabeza hacia cierta jovencita de ojos azules que no dejaba de palotear alrededor del moreno, tratando de contarle en tan solo 15 segundos todo lo que había pasado en la aldea durante esos tres años.

– ¡Obaasan!– gritó la Uzumaki con la cara roja por la vergüenza–. ¡No me digas esas cosas, dattebayo!

– Nadie dijo que la noviecita eras tú –contestó la Hokage con suficiencia–. ¡Y no me digas abuela! ¡Mocosa del demonio!– gritó la Senju, levantándose de golpe y alzando su silla por encima de su cabeza.

Antes de que pudiera evitarlo, Sasuke se vio arrojado al piso de madera de la oficina, con una rubia encaramada en su pecho, justo a tiempo para evitar ser golpeado por el proyectil en el que se había convertido el asiento de la ojidorada.

– Por un pelo, dattebayo– balbuceó Naruto, para después soltar un suspiro de alivio.

– Dobe…– dijo el moreno rodando los ojos–. Podría haberla esquivado yo solo…

Por toda respuesta la muchacha ladeó un poco la cabeza al tiempo que le sacaba la lengua a su compañero.

– Es tu primer día de nuevo en casa, teme– le recordó la rubia–. La vieja no va a hacerte nada, dattebayo. ¡De eso me encargo yo!– aseguró la ojiazul, alzando un puño con los ojos encendidos–. ¡Uzumaki Na…!

– Si. Ya te entendí, usuratonkachi…– la cortó el Uchiha, empujándola para quitársela de encima.

– ¡Sasuke–teme!– se quejó Naruto, mirándolo con reproche desde el suelo.

El pelinegro se puso de pie con elegancia, para después sacudirse el polvo de la ropa. En ningún momento dirigió su mirada hacia la rubia cuyos ojos ahora lo veían con ansias asesinas, hasta que ella también se puso de pie.

– Baka, tú no tienes idea de lo que pasó cuando te fuiste– le reclamó la Uzumaki, señalándolo con un dedo acusador–. ¡Sigues siendo el mismo engreído de siempre, dattebayo!

La Uzumaki pateó el suelo con fuerza mientras hablaba y Sasuke creyó por un momento que el edificio completo había temblado. Pero debían ser imaginaciones suyas, porque una construcción tan alta no podía tambalearse por un simple golpe por parte del pie de la rubia.

– Naruto…– dijo el moreno con voz suave, mientras le tomaba de las manos.

– Todavía no te perdono, baka– insistió la muchacha con terquedad, haciendo un puchero con la boca y volteándole la cara.

El pelinegro se permitió una ligera sonrisa, mientras se inclinaba y le besaba la mejilla a Naruto, sin importarle el mudo gesto que hacia Jiraiya de estar vomitando. Ya se esperaba el infantil comportamiento de su maestro, pero estaba vez iba a pasarlo por alto para concentrarse en Naruto, en el sonrojo que cubría sus mejillas en contra de su voluntad. Había extrañado eso…

– Todavía estoy aquí, mocosos– los interrumpió Tsunade, golpeando impaciente con un pie el piso de madera.

– H–hai, Obaasan– tartamudeó la rubia, separándose de golpe.

– Tsk…– gruñó el moreno por lo bajo, mirando con malos ojos a la líder de su aldea.

– ¡Sasuke–kun!– se escuchó un grito en el pasillo.

– ¡Oh no!– balbuceó el Uchiha, buscando discretamente las salidas de emergencia, para diversión de Jiraiya que no logró contener sus carcajadas.

– Oh sí– le respondió Tsunade con suficiencia, mandándole una sonrisa malvada al chico.

– ¡Sasuke–kun!– se escuchó de nuevo ese grito, pero esta vez desde la puerta de la oficina de la Hokage.

Al siguiente momento Sasuke se encontró luchando por respirar cuando una muchacha de llamativo pelo rosa se le echó encima, abrazándolo por el cuello con fuerza. Solo una ligera descarga eléctrica consiguió apartar a la chica finalmente (1).

– Sakura, deberías comportarte– la regañó la Hokage.

– Pero, Maestra… ¡Sasuke–kun regresó hoy! –se justificó la Haruno emocionada.

– Lee también regresa hoy, ¿ya sabes a qué hora?– le preguntó Tsunade cruzándose de brazos.

– N–no– balbuceó Sakura en respuesta–. A eso iba cuando me entere de la llegada de Sasuke–kun.

– Sakura sale desde hace unos meses con Lee, dattebayo– le susurró Naruto a Sasuke con una enorme sonrisa, explicando la pequeña conversación que mantenían las dos mujeres (2).

La pelirosada miró con malos ojos a su compañera, pero de inmediato compuso su gesto ante su maestra, que todavía tenía su observadora mirada sobre ella.

– Bien– dijo la Senju, descruzando sus brazos y caminando hacia su escritorio–. Ahora pasamos a cosas más importantes, cosas que conciernen al futuro de la Aldea.

La rubia se sentó en su silla, mirando con cuidado al grupo que se había reunido delante de ella. Dejando de lado a su morena asistente a un costado y al peligris cruzado de brazos que se encontraba detrás de los jóvenes, el equipo siete estaba de vuelta en Konoha.

"Pero aún no sé si puedo confiar en ellos para esa misión" pensó la Hokage, entrecruzando los dedos delate de su cara.

– No te dejé ir de vacaciones, Uchiha– dijo Tsunade con seriedad–. Quiero comprobar tus avances y también los de mi mejor estudiante.

– ¿Shizune?– preguntó Sasuke, mirando a la mujer con una ceja alzada.

Shizune no se inmutó porque el gesto pudiera ser algo despectivo, ya demasiado acostumbrada a la peculiar personalidad del muchacho, no por su poca experiencia personal, si no a a través de las anécdotas de Naruto. La morena saludó amablemente al muchacho, alzando una de sus manos.

– ¡No! ¡Shizune es mi estudiante pero ya no es una aprendiz!– se defendió la Quinta golpeando su escritorio con fuerza, haciendo que el muchacho se preguntara de que estaba en realidad hecho ese pequeño mueble como para soportar los maltratos de la mujer–. Prueba de eso es que ya tiene sus propios estudiantes– dijo Tsunade con orgullo.

– Vas a hacerme llorar, anciana– contestó Sasuke soltando un bufido y de inmediato Naruto se mordió el labio inferior. El Uchiha entendió que esta vez si había abierto la boca de más, cuando se percato de que ahora era Jiraiya quien buscaba las salidas de emergencia.

Lo siguiente que supo fue que un puño volaba directo hacia su cara…

– ¡Maldito mocoso!– gritó Tsunade con los dientes apretados.

…seguido de un golpe a su costado, que lo sacó fuera del camino de ese puño, dado por su autoproclamada defensora.

– ¡Oye, teme! ¡¿Estás loco, dattebayo?– gritó Naruto, mientras pequeños bloques de concreto caían sobre ellos, restos de la pared que la Hokage acababa de echar abajo. Al mismo tiempo aventó al moreno detrás del escritorio de la rubia mayor, esperando que el mueble sirviera para detener a la mujer al menos el tiempo suficiente para calmarla.

– ¡Tú la llamas abuela, dobe!– se defendió Sasuke frunciendo el entrecejo.

– ¡Yo soy yo y tú eres tú, dattebayo! ¡Baka!– le contestó la Uzumaki voz en cuello, como si fuera algo obvio.

Naruto saltó fuera del improvisado refugio que había hallado para el Uchiha, alzando sus manos pidiendo paz a su enfurecida maestra.

– ¡Tranquila, Obaasan! ¡Yo lo controló! ¡Yo lo controló, dattebayo!– gritó la rubia con una sonrisa nerviosa, aunque su parpado izquierdo bailando sin control la traicionaba.

– ¡Más le vale mantener la boca cerrada, mocosa!– le respondió Tsunade todavía con un puño alzado, pero dejó que la muchacha empujara a Sasuke fuera de su alcance mientras ella ocupaba su lugar habitual detrás del escritorio.

– ¿Quién entonces?– preguntó el Uchiha con semblante aparentemente imperturbable, con lo que a la ojiazul le dieron unas ganas tremendas de que fuera su puño mismo el que acabara con ese chico. ¿Cómo podía tener el valor para abrir la boca tan pronto? El valor… o el poco cerebro.

– Uzumaki Naruto– respondió la Hokage con gesto desafiante.

– ¿Es una broma?– dijo el pelinegro dejando que la burla se marcara en su voz. De inmediato la rubia que se encontraba a su lado elevó uno de sus codos y lo impactó contra las costillas del Uchiha. Sasuke se quedó sin aire de inmediato, sorprendiéndose por la fuerza del golpe.

– Tsk…– gruñó el muchacho contra su voluntad, adolorido por la acción de la rubia. Logró salvar su dignidad al resistir el impulso de llevarse una mano a su pecho y tocarse el área adolorida.

– ¿Dolió, verdad?– preguntó Tsunade con una sonrisa enigmática, que provocó que Jiraiya alzara una ceja con desconfianza. Naruto soltó una carcajada ante la burla de su maestra, sabiendo exactamente a lo que se refería–. Recuerda que esto no es solo una prueba para el Uchiha, mocosa– le regaño la Hokage mirándola con severidad–. También es para ti.

– ¡Hai, dattebayo! ¡Y yo seré quien gane, Obaasan!– gritó la Uzumaki con entusiasmo, dando un brinco en el aire.

– Eso espero– dijo Tsunade–, porqué aposte con Jiraiya todo un cargamento de sake a que su estudiante no ganaría y…– la mujer se interrumpió de inmediato cuando Shizune carraspeó a su lado y se dio cuenta de lo que estaba diciendo.

"¿Dónde quedo toda esa palabrería del futuro de la Aldea?" se dijo a sí misma la rubia menor, con una gota de sudor resbalando por su cara.

– La prueba será mañana a primera hora– anunció la Quinta, volviendo a entrelazar los dedos delante de su rostro–. ¡Así que más vale que estén listos!

– ¡Hai, Obaasan!– aseguró Naruto, llevándose una mano a la frente y saludándola de manera militar. La muchacha estaba más que segura de su victoria.

– Mientras tanto quiero que te alejes del Uchiha, no quiero que te sonsaque nada de lo que he hecho contigo estos tres años– dijo Tsunade, agitando su mano con aburrimiento.

– ¡¿Qué? Pero Obaasan…– comenzó a lloriquear la rubia.

– Nada– le contestó terminante su maestra.

– Puede quedarse en mi casa, dattebayo– rogó la muchacha mirándola con ojos brillantes, uniendo las palmas de sus manos delante de su rostro–. Si le dices a Otosan él puede cuidarnos, dattebayo.

La Hokage gruñó ante el chantaje de la Uzumaki, aun más cuando la ojiazul rodeó su escritorio y se arrodilló junto a su silla, recargando su rubia cabeza sobre el brazo de la Quinta, todo sin perder el contacto visual. Jiraiya dejó escapar una sutil sonrisa entre sus labios, consciente del resultado que tendrían ante la escena.

– ¿Por favor?– rogó Naruto una vez más.

– Esta bien… Pero más vale que Iruka esté atento– cedió Tsunade rodando los ojos.

– ¡Hai, dattebayo!– aseguró la muchacha con una enorme sonrisa–. ¡Sakura quieres…! –dijo la rubia desviando sus ojos azules hacia su compañera pero se calló de inmediato–. Y–yo te veré después, Sakura– balbuceó Naruto al tiempo que empezaba a empujar a Sasuke–. ¡Vamos, teme!

– ¡Espera, dobe!– se quejó el moreno, aferrándose al marco de la puerta para tratar de detenerla pero Naruto no lo escuchó, sino que prefirió empujarlo con fuerza fuera de la oficina, arrojándolo al pasillo. Después la ojiazul se despidió alegremente de los que quedaban dentro de la habitación y cerró la puerta detrás de sí.

– ¿Y qué me dices, Tsunade? ¿Un buen sake por los viejos tiempos? –preguntó Jiraiya en cuanto los muchachos desaparecieron, sabiendo perfectamente que la rubia nunca se negaría a una buena copa de alcohol.

– Mientras tú seas el que pague… –contestó la Hokage al tiempo que se ponía de pie, a pesar de la mala mirada que le mando Shizune.

La morena decidió dejar de lado sus impulsos de recordarle a la Quinta sus obligaciones para dejarla disfrutar de un descanso. Al fin y al cabo no había visto a su viejo compañero de equipo en tres años.

– Si no queda de otra…– rumió el ermitaño, al tiempo que salía por la ventana. Tsunade lo siguió por el mismo lugar, y Shizune creyó ver una ligera sonrisa en el rostro de su maestra.

La mujer estaba pensando en dedicarse unos minutos a organizar la oficina de la Hokage, antes de irse a su turno en el Hospital de la Villa, cuando unos ligeros pasos le recordaron que aún quedaba otra persona en la habitación. Cuando la mujer levantó la vista, se encontró con Sakura recargada en el alfeizar de la ventana por donde habían salido los sannin. Sus ojos verdes se perdían melancólicamente en la lejanía.

– No lo tomes como algo personal, Sakura– le dijo Shizune con una amable sonrisa, consciente de los pensamientos que rondaban por la mente de la muchacha.

– ¿Por qué Tsunade–sama no reconoce mis logros? –preguntó la pelirosada en un susurro, sin volverse para verla de frente (3).

– No es que no lo haga, sólo que Naruto es quien necesitará más fuerza– le contestó la morena, caminando hasta ella y colocando una mano sobre su hombro.

Sakura asintió levemente varias veces, aceptando las palabras de la mayor, aunque interiormente siguiera sintiendo que lo que Tsunade le daba eran solo migajas de lo que le daba a la Uzumaki. La Haruno se dio la vuelta, dirigiéndose al escritorio de la Hokage para ayudar a Shizune con su trabajo, dedicándole una pequeña sonrisa a la morena por sus palabras de apoyo.

˜S&N˜Y*O*R*E*G*R*E*S*É*˜S&N˜

Sasuke siguió caminando rápidamente por la calle sin disminuir su velocidad, ni aun ante algún que otro conocido con el que se topaba. Ninguno era lo suficientemente importante como para llamar su atención. Sólo cinco personas en Konoha tendrían ese privilegio. Una la tenía al lado, de otra ya había tenido suficiente en tres años y la necesidad de verla no era apremiante, la tercera casi había conseguido asfixiarlo en la oficina de la Hokage, la quinta persona estaba incluida más que nada por respeto y por el cariño que le tenían Naruto y Kakashi y sospechaba que la cuarta persona sabía perfectamente dónde se encontraba esa quinta. En resumen: Naruto, Jiraiya, Sakura, Iruka y Kakashi.

De repente el Uchiha levantó la vista de golpe, teniendo la sensación de que lo estaban observando. No tardó mucho en encontrar la fuente de su incomodidad. Era un muchacho parado justo delante de él, unos metros más adelante. Todo mundo parecía moverse en la calle, excepto el chico. Aparentaba tener su misma edad e incluso cierto parecido con él, tanto que por un ligero instante creyó estarse viendo en un espejo. Pero una vez que dejó de lado esa absurda idea notó que el pelo negro del otro era más corto y más lacio, que su piel era más blanca… Vestía una camiseta oscura de manga corta que le dejaba la mayor parte del abdomen descubierto, junto con unos pantalones negros y unas sandalias ninja en el mismo tono. El Uchiha creyó ver un arma colgando de su espalda, pero no parecía ser una katana. Tal vez una ninja–to (4).

En cuanto los ojos negros de Sasuke hicieron contacto con los ojos negros del otro muchacho, éste le sonrió, con una mueca tan cínica y burlona que el moreno tuvo que contenerse para no desenfundar su espada y enfrentarlo, y una vez que estuviera revolcándose en el suelo suplicándole piedad le preguntaría cual era su problema. Pero entonces una persona pasó delante del Uchiha y el chico desapareció, tan de repente como había aparecido.

– ¿Pasa algo, teme?– le preguntó la Uzumaki al pelinegro, notando que se había detenido.

– Nada… Creí ver al molesto del Inuzuka– contestó Sasuke cruzándose de brazos.

– ¡Kiba no está, dattebayo!– dijo la rubia con una sonrisa y el moreno gruño ante lo bien informada que estaba su compañera de los movimientos del castaño–. ¡Salió de misión con Hinata! ¡S–O–L–O–S! –añadió la muchacha con una risita emocionada, sin percatarse de los ligeros celos del pelinegro.

– ¿Y eso debería de importarme? –preguntó el Uchiha con una sonrisa de lado, más animado ante las explicaciones de la ojiazul. Era un alivio que el perro hubiera dejado de interesarse en Naruto.

– Baka… Es aquí– dijo la Uzumaki, deteniéndose delante de una casa tradicional, amplia pero sin llegar a ser demasiado ostentosa.

– No se me ha olvidado donde vive Iruka–sensei– dijo Sasuke alzando la ceja, mientras la rubia sacaba sus llaves y abría la puerta. Esta vez la muchacha decidió no gastar saliva en insultarlo, prefiriendo ignorar sus palabras.

– ¡Estoy en casa, dattebayo!– gritó Naruto, mientras se quitaba deprisa las botas y las dejaba en el pequeño genkan (5) de la entrada, para después precipitarse en el interior de la casa.

– ¡Qué bien! ¡Ya era hora de que regresaras!– le respondió una voz desde alguna habitación ubicada más adentro de la vivienda y Sasuke creyó estar alucinando cuando la reconoció.

Algo renuente, el muchacho siguió a la Uzumaki por un largo pasillo, hasta que llegaron a un comedor con la típica mesa baja. En la cabecera de la mesa un hombre estaba sentado, leyendo un llamativo libro de color naranja; inmediatamente Naruto tomó asiento a su lado izquierdo y lo saludó con beso en la mejilla. El Uchiha se sintió enfermo nada más de reconocer el titulo. También de ese tema había tenido suficiente por tres años, lo necesario para causarle unas cuantas pesadillas.

– ¿Qué estás haciendo aquí?– le preguntó el pelinegro al hombre sentado a la mesa, sin animarse a entrar y sentarse él también.

– ¡Hola, Sasuke!– le saludó el aludido como si de repente se hubiera percatado de su presencia–. ¡Cuánto tiempo sin verte! ¡Cuánto has crecido!

– Sin rodeos, Kakashi– dijo Sasuke cruzándose de brazos.

– Chichi (6) vive aquí, teme– le respondió Naruto encogiéndose de hombros, antes de que el Hatake pudiera abrir la boca.

El pelinegro tosió un poco ante sus palabras, aclarándose la garganta, evidentemente ocultando una risa indiscreta. Kakashi le miró molesto, entrecerrando su único ojo visible, pero no dijo nada. Al menos ahora el orgulloso muchacho era más abierto a mostrar sus emociones.

– ¿Chichi?– preguntó el Uchiha con una sonrisa ladeada, cargada de burla, una vez que se recupero de su ligero ataque.

– ¿Nadie te lo dijo, Sasuke?– preguntó el Hatake alzando al ceja con incredulidad y Naruto se apresuró a negar con la cabeza, para después golpearse la frente al olvidar un detalle tan importante.

Todo el camino estuvo mareando al pelinegro con sus confusas explicaciones sobre el porqué no había incluido a Sakura en su invitación a comer. La verdad es que su padre había prohibido la entrada a la pelirosada a esa casa desde hacía tres años y a pesar de los constantes lloriqueos, ruegos, quejas y chantajes de Naruto, Iruka nunca cedió.

– ¿Decirme qué?– preguntó el Uchiha, confuso ante las reacciones de su compañera y de su antiguo sensei.

Una voz a sus espaldas fue la que le contestó, al mismo tiempo que una mano gentil lo empujaba ligeramente para indicarle que entrara de una vez a la habitación y se sentara. Cuando Sasuke giró la cabeza se topó con los ojos castaños de Iruka, quien sostenía con una sola mano una bandeja con un sencillo juego de té.

– Estamos casados– dijo el Umino con simpleza.

El pelinegro lo miró confuso.

Necesitaba un momento para procesar esa información.

Instintivamente miró la mano izquierda de Iruka, encontrándose con una sencilla argolla de plata en el dedo anular. Giró con discreción su cabeza hacia Kakashi, quien tuvo el descaro de dejarse de sutilezas y elevar su mano izquierda para mostrarle la sortija que hacia juego con la de Iruka. Solo le había hecho falta un anuncio de neón al ninja copia.

– ¡Ahora soy: Uzumaki Hatake–Umino Naruto Sayuri!– gritó la rubia poniéndose en pie de un brinco.

– ¿Se te ha olvido algún apellido, usuratonkachi?– preguntó Sasuke sarcásticamente, una vez salido de su estupor.

La Uzumaki alzó uno de sus puños en un ademan amenazante hacia su compañero, pero tuvo que bajarlo cuando su padre pasó por uno de sus costados y le golpeó la mano. Se sentó con rapidez ante la reprimenda pero un puchero se instalo en su boca, evidenciando su inconformidad al verse truncada la expresión de su enfado. El castaño no le dio más importancia a su berrinche, limitándose a vaciar su bandeja y servirle algo de beber a su familia.

– Íbamos a invitarte a la ceremonia pero… tres años es mucho tiempo– se explicó Kakashi, llevándose una mano al plateado pelo, algo nervioso.

– Fue algo muy sencillo, Sasuke– dijo Iruka por su parte, mientras instaba al moreno a que ocupara el sitio junto a Naruto, antes de dirigirse de nuevo a la cocina–. Y a tu manera estuviste presente.

Sasuke finalmente tomó asiento en el lugar que le indicaban, provocando que el Hatake lo viera con malos ojos, lo que confundió al muchacho. Lo que el moreno no sabía, y Kakashi tenía más que claro, es que si el Uchiha se sentaba junto a la rubia quien estaría junto a Iruka en la mesa sería…

– No sabía que fuera costumbre que los humanos llevaran armas a sus rituales de apareamiento –murmuró Kyuubi irrumpiendo en la conversación, una vez que el castaño desapareció.

El pelirrojo había aparecido en medio de una nube de humo rojo y no tardó en estirar las manos hacia una pequeña botella de sake que estaba sobre la mesa, sabiendo perfectamente que era para él. Iruka prefería concederle ese capricho al demonio en casa, donde podía vigilar la cantidad para que no afectara a Naruto y el zorro ciertamente no podía negarse a esos ojos castaños.

Sasuke miro alternativamente a Kyuubi y al aun muy enfadado Kakashi. Por lo visto las relaciones entre esos dos no habían mejorado en lo más mínimo.

– ¡Cállate, Onisan (7)! ¡Otosan (8) no lo sabe!– le recordó Naruto en un murmullo bajo. El moreno ya no necesitó preguntar quién era la persona que había llevado las armas a la boda.

– ¿Te obligaron?– le preguntó el pelinegro a Kakashi con una sonrisa de lado.

– Claro que no– le respondió el Hatake con naturalidad–, aunque Naruto estuvo insistiendo mucho, después que se enteró de que Iruka y yo teníamos sexo.

Justo en ese momento el Umino volvía con unas cuantas bandejas de comida cargadas con platos llenos a rebosar, y el hombre casi se cae al escuchar las palabras del ninja copia. Sintió que su cara se ponía roja por la vergüenza y el coraje. Ya era lo suficientemente malo que Kakashi hablara con esa ligereza de sus intimidades delante de Kyuubi, de Naruto, ¡incluso de Neji! Pero no le agradaba para nada agregar a Sasuke a la lista.

Y así se lo hizo saber a su esposo, golpeándolo en la cabeza cuando paso por su lado, aunque Kakashi no dio muchas señas de haberlo notado.

– Sai le metió ideas raras acerca de que había leído en no sé qué parte que el sexo fuera del matrimonio era una deshonra– siguió explicando el peliplateado a un Sasuke que no había pedido tanta información ni la quería, ganándose la mirada airada de su esposo.

– Te obligaron– aseguró Sasuke mientras soltaba un suspiro de resignación, haciendo que una vena creciera en la frente del Hatake.

El moreno observó algo incomodo como Iruka prefería servirle primero a él ya que era el invitado, y entonces el chico volvió de nuevo sus ojos negros al ninja copia. El muchacho miró como su antiguo sensei tomaba tranquilamente una taza de té, después de haber bajando su máscara hasta la base de su cuello.

– ¿Qué?– preguntó Kakashi, harto de esa mirada por parte del pelinegro. Ni que fuera la primera vez que le veía el rostro descubierto.

Pero los pensamientos que rondaban la mente del Uchiha estaban algo alejados de las suposiciones del peliplateado.

– Yo no voy a llamarte chichi (9)– aseguró Sasuke con seriedad.

El muchacho se sintió algo avergonzado y contradictoriamente una cálida sensación lo invadió, cuando fue la carcajada de Iruka la que rompió el silencio y fue la mano del castaño la que sintió sobre su hombro. Esa sensación no la sentía desde hacía años. La sensación de estar verdaderamente en familia.

˜S&N˜Y*O*R*E*G*R*E*S*É*˜S&N˜

Vio como la muchacha elevaba una de sus largas piernas hasta que consiguió que quedara paralela a su cuerpo, sobrepasando la altura de su cabeza. No cabía duda que el entrenamiento de esa dobe había rendido sus frutos…

– ¿Necesitas una cubeta, Sasuke?– le preguntó una voz grave a su lado, desviando la cuidadosa atención que tenía el muchacho sobre el calentamiento de Naruto–. ¿O podrías hacernos el favor a todos de cerrar la boca?– terminó de decir Iruka, golpeándole ligeramente el pecho con un dedo–. Vas a inundar Konoha con tu saliva.

Al Uchiha no le pareció bien que el castaño se tomara la libertad de regañarlo como si todavía siguiera en la Academia Ninja, pero no pudo evitar sonrojarse un poco al verse descubierto. Por lo visto no estaba siendo tan discreto como él creía. El moreno no se había tomado tan en serio la prueba de la anciana, pero Naruto… Bien, ciertamente aún no tenía ni idea de que opinaba la Uzumaki.

La rubia había aparecido minutos después que él y Jiraiya, acompañada del sequito de Tsunade. Shizune, Sakura y, para sorpresa de Sasuke, Ino. La Yamanaka lo saludo con entusiasmo, explicándole que ella también estaba aprendiendo ninjutsu médico pero como alumna de la morena subordinada de la sannin. Sus antiguos maestros llegaron inmediatamente después, para disgusto del Uchiha. No le agradaba que la cantidad de público presente hubiera aumentado. Por suerte había encontrado con que entretenerse mientras los demás hablaban…

Naruto vestía un corto short negro y una suave camiseta de algodón, sin mangas y con los tirantes bastante gruesos. Conservaba las botas que le había visto el día anterior y de su hombro colgaba una mochila pequeña pero bastante pesada, a juzgar por el ruido que hizo cuando la muchacha la arrojó al suelo. La ojiazul dejo su cabello suelto, llamando la atención del moreno por la longitud que había alcanzado.

– Mira, Sasuke– lo llamó de nuevo el Umino, cruzándose de brazos–. El hecho de que seas de la familia no te da más libertades que a los demás.

El pelinegro arrugó el entrecejo antes sus palabras, sobre todo por él demás. Estuvo tentado de contestarle a Iruka que si Kami–sama le había dado ojos, y unos muy buenos habría que señalar, era por alguna divina razón; pero el frenético movimiento de manos por parte de Kakashi a espaldas de su esposo, que no dejaba de simular que su mano derecha era una guillotina que le rebanaba el cuello, era un consejo más que obvio de que lo mejor era quedarse callado. Al fin y al cabo quien mejor conocía al castaño era el Hatake.

– Tsk– se quejó el Uchiha por lo bajo, cruzándose también de brazos. Si tanto le molestaba al Umino que vieran a Naruto, ¿por qué mejor no le decía a la muchacha que se pusiera más ropa?

– Es hora de empezar– anunció de pronto la Hokage, deteniendo el regaño de Iruka.

– ¿Y qué vamos a hacer, Obaasan?– preguntó Naruto mientras se acercaba, llevándose las manos a la nuca y entrelazándolas en ese lugar. Seguía teniendo esa costumbre, a pesar de los muchos intentos que hizo Tsunade por quitársela.

La Quinta se llevó la mano izquierda a la cintura, mostrándoles una sonrisa calculadora. La rubia mayor lo había estado hablando con Jiraiya un largo rato en medio de botellas de sake, hasta que ambos llegaron a un interesante acuerdo.

La Hokage sacó dos cascabeles plateados y los sostuvo con orgullo en su mano derecha, esperando la reacción de los más jóvenes.

– ¿La prueba de los cascabeles otra vez?– preguntó Sasuke alzando una de sus cejas.

– ¡¿Por eso está aquí Chichi?– gritó Naruto con los ojos muy abiertos.

– Ie. Solo vine a ver el espectáculo– contestó el peliplateado curvando su único ojo visible, sacudiendo una mano delante de su oculto rostro.

– ¿Y entonces, dattebayo? –preguntó confundida la Uzumaki, inclinando su cabeza hacia un costado.

Sasuke no cuestiono nada, pero observando con más cuidado notó que los cascabeles que sostenía la Hokage no eran exactamente iguales. Mientras uno estaba atado con un hilo azul de un tono muy oscuro, el otro tenía un hilo anaranjado bastante brillante.

– Dos cascabeles, dos contendientes– declaró el pelinegro entendiendo el plan de la Quinta–. Él que se quede primero con el cascabel del contrario gana.

– Bien hecho, Uchiha– le felicitó la Senju con una sonrisa torcida–. Al parecer lo de hace tres años solo fue un ataque de estupidez pasajera.

El moreno la miro con mala cara ante su comentario, pero la rubia mayor se limito a hacer crujir a algunos de sus nudillos para mantenerlo callado.

– ¿Listos? –preguntó Shizune, mirando a Sasuke y a Naruto alternativamente.

El ojinegro asintió dando un ligero cabezazo pero la Uzumaki dio un grito y saltó sobre su mochila. Su reacción le sacó una media sonrisa a la Quinta, que en ese momento entregaba su cascabel con el hilo azul al Uchiha.

– ¿Vas a ir con todo, dobe? –preguntó Sasuke con una media sonrisa de burla.

Naruto sacó un fajín de tela de su mochila y lo enredo alrededor de su cintura; después sacó dos armas, unas sai, que sujeto al tejido (10).

– Siempre voy con todo cuando se trata de ti, teme– contestó la ojiazul mientras se ponía de pie con determinación. Al tiempo que hablaba la Uzumaki se colocaba un par de guantes en la mano, con los dedos de cuero recortados pero que alcanzaban a protegerle los nudillos.

– ¿No vas a usar tus armas de niña, usuratonkachi?– preguntó el pelinegro con saña.

– No voy a desperdiciarlas en un baka como tú, dattebayo– le respondió la Uzumaki sonriéndole con prepotencia.

– Vaya que se quieren– dijo Jiraiya por lo bajo, sobándose el cuello con nerviosismo.

– No tienes idea– susurró Tsunade en respuesta, con el semblante serio.

Naruto se colocó delante de Sasuke, guardando una distancia prudente. Los demás despejaron el antiguo campo de entrenamiento del equipo siete, con Shizune a medio camino entre ambos muchachos.

– ¿Listos? –volvió a preguntar la morena–. San, ni… (11)

– ¡Tiempo! ¡Tiempo, dattebayo!– dijo la Uzumaki de pronto, haciendo una enorme "T" con sus manos.

– ¿Y ahora qué? –le espetó el Uchiha impaciente.

– Yo… olvide sujetarme el pelo, dattebayo– dijo la muchacha algo avergonzada mientras se llevaba una mano a los rubios mechones.

– ¿Cómo puedes detener la pelea por una cosa como esa, dobe?– dijo Sasuke con incredulidad.

– ¡La pelea ni siquiera ha empezado, teme!– le recordó la ojiazul, inflando las mejillas.

– Es una pérdida de tiempo…– gruñó el pelinegro.

– ¡Cómo tú no vas quedarte calva, teme!– se quejó la Uzumaki, al tiempo que se sujetaba el cabello con unas kanzachis de madera, peinándose en un improvisado moño. Mientras hablaba miraba con malos ojos la katana que el Uchiha llevaba en la espalda, como si el arma fuera la que amenazara con hacerle un nuevo corte.

– Fíjate muy bien como te peinaste, mocosa– los interrumpió Tsunade acercándose a ellos y ayudándole ella misma a Naruto con el cabello. La Hokage le acomodó los mechones de manera que se vieran elegantes, e incluso sacó un pequeño kushi (12) para que quedaran justo como ella quería–. Porque así quiero que termines la prueba.

– ¡Pero, Obaasan…!– comenzó a lloriquear la rubia menor.

– ¡Pero nada! ¡Más vale que hagas lo que te digo si no quieres que yo misma te corte el pelo!– la amenazo la Hokage alzando uno de sus puños.

– Hai, hai…– contestó Naruto con voz derrotada, dejando hacer sus hombros.

– ¡Mantén tu espalda derecha, mocosa!– gritó la Senju.

– ¡H–hai!– balbuceó su alumna, cuadrándose al instante.

El Uchiha soltó un bufido de fastidio, sin poder creer que ambas mujeres discutieran solo por un ridículo peinado.

– No es solo vanidad, Sasuke– le dijo Kakashi al muchacho, apareciéndose de pronto a su costado–. Tsunade–sama le ha puesto una prueba de equilibrio y agilidad a Naruto. Es una tradición…

– ¿Tradición?– preguntó el pelinegro alzando la ceja.

– El pelo largo estorba en nuestro trabajo– le explicó el Hatake encogiéndose de hombros–. Si tu dobe no demuestra la habilidad suficiente para mantener ese privilegio…

– La amenaza de la anciana era en serio– murmuró el moreno, frunciendo el entrecejo.

– Hokage–sama se la ha puesto difícil contigo– dijo el peliplateado cruzándose de brazos–. Sakura tampoco pasó la prueba…

Sasuke se fijo en las cortas puntas del cabello de la pelirosada, por primera vez notando aquel detalle. La razón que le acababa de explicar el Hatake era lo suficientemente lógica para que eso hubiera pasado. El pelinegro recordaba muy bien lo vanidosa que era la chica, y aunque bien una vez cortó su pelo por defender al equipo, no la creía capaz de mantenerlo así solo por gusto. Por su parte Ino mantenía su dorada melena larga al igual que la de la Uzumaki, tal vez a la Yamanaka todavía no le aplicaban aquella prueba (13).

– ¿Lista, dobe?– preguntó Sasuke con una sonrisa de lado.

– Eso debería preguntártelo yo, dattebayo– le respondió la Uzumaki viéndolo con desafío.

– ¡San!– contó Shizune de nuevo, cuidando de mantenerse fuera de la línea de fuego–.¡Ni! ¡Ichi! (14).

˜S&N˜Y*O*R*E*G*R*E*S*E*˜S&N˜

Detrás de cámaras

– ¡Y ahora!– dijo Zaphy con entusiasmo delante de la cámara, sacudiendo unas tarjetas que sostenía en su mano izquierda–. ¡Kory–san responderá algunas preguntas de una de nuestros televidentes de manera anónima! ¡Es tu carta Tsukimine! –añadió la peliazul en un grito–. ¡Pero no se lo digas nadie, que es un secreto!

La morena unos pasos detrás de ella, se cruzó de brazos y se mordió la lengua con fuerza. Ya debería estar más que acostumbrada a las locuras de su "socia". Además dejar ver por fin su rostro la ponía algo nerviosa… al fin todos podrían saber a quién asesinar si la historia comenzaba tenerlos demasiado inconformes.

Con un ligero carraspeó, la directora comenzó a leer para Kory.

– Pensé que mamá en japonés se decía okasan…– dijo Zaphy con una ligera sonrisa.

– Esa no es una pregunta…– se quejó la escritora, entrecerrando los ojos.

– ¡Kory–san!– le regañó la ojidorada, con un puchero en su boca.

– Okasan es madre, chichi es mamá– explicó finalmente la morena con algo de inseguridad, llevándose una mano al enredado cabello–. Eso es lo que tengo entendido, yo no estudio japonés.

– ¿Quién es el Rokudaime?– preguntó la peliazul rápidamente.

– No te lo diré– contestó Kory, cruzándose de brazos.

– ¿Se casó con Neji?

– No te lo diré.

– ¿Qué pasó con Sasuke?

– No te lo diré.

– ¿Desde cuándo es madre?

– Pues…– balbuceó la escritora llevándose un dedo a la boca–, Hizashi tiene unos once años, así que yo calculó que Naruto tendría unos once años siendo madre.

Una vena creció en la frente de Zaphy, pero siguió con su interrogatorio como si la respuesta hubiera sido la acertada.

– ¿Cuando se convirtió en Hokage?

– Cuando se retiró el Rokudaime– dijo la morena encogiéndose de hombros.

Esa famosa vena creció en la directora.

– ¿Qué pasó con Tsunade?

– No te lo diré, pero por la conversación con Jiraiya y Naruto puedes suponer que sigue viva.

– ¿Sakura una ninja renegada?– preguntó Zaphy con seriedad–. Sakura es una baka, pero eso la mayor parte del mundo lo sabe…– contestó ella misma la pregunta en un murmullo bastante audible.

– ¡Zaphyrla! –la regaño Kory.

– ¡¿Qué? Yo no dije nada…– se defendió la directora, y decidió seguir con el interrogatorio antes de que la otra mujer pudiera replicar–. ¿Qué no se decía Nadaime para Séptimo Hokage?

– Error mío si es así, linda– contestó la morena con una sonrisa.

– ¿Namikaze? ¿Acaso ya se entero de que Minato es su padre?

– No te lo diré.

– ¿Algo que podamos decirle?– preguntó Zaphy algo impaciente. A decir verdad, bastante, bastante impaciente.

La morena se llevó una mano a la boca, como si meditara con seriedad que podía contar de la trama del programa, sin revelar demasiado. Si soltaba demasiada información comenzarían a predecir la historia. Y como ella siempre decía, cuando comienzas a predecir una historia acertadamente esta se tornaba aburrida.

– Gracias por tu carta– dijo finalmente Kory con sencillez, mientras que una enorme sonrisa le cubría el rostro.


(1) Creo que estoy convirtiendo a Sasuke en una versión humana de Pikachu XD

(2) Por favor, no me critiquen tanto por ese detalle. Lo necesito para la trama, y me gustaría concederle a Lee el caprichito.

(3) Es imaginación mía, o acaba de darles un dejavu con esa frase. Lo note ya que estaba revisando el capitulo y al final no quise cambiarlo.

(4) El tipo de espada que usa Sai tiene ese nombre, creo.

(5) Es como el recibidor, en una casa tradicional japonesa, donde dejan los zapatos antes de entrar a la casa.

(6) Papá en japonés.

(7) Hermano mayor en japonés.

(8) Padre en japonés.

(9) Sasuke le dice eso a Kakashi porque antes de despedirse, en el cementerio, el Uchiha le suelta la cursilería de que lo quiere como un padre.

(10) Bien, quiero explicar esto con calma. Primero, yo tengo algo con las sai, ya que son las armas de mi personaje animado favorito por encima de todos los demás, Rafael de las Tortugas Ninja. ¡Kawabonga! Me vale que me digan que ya pasaron de moda, ¿vale? Luego están todos esos significados ocultos que les encantan a los conspiradores XD

(11) Tres, dos… en japonés.

(12) Son kanzashi, pero estas no pueden ser usadas como armas porque no son arrojadizas, son tipo peine y solo se usan como accesorio. Simplemente a Tsunade le salió lo maternal XD

(13) Lo confieso, ese detalle lo añadí por el puro gusto de molestar a Sakura. Son libres de criticarme.

(14) ¡Tres! ¡Dos! ¡Uno!... en japonés.

Reviews contestados C:

Yuki-2310: :3 La autora no quiere revelar mucho, pero te dire que nada es lo que parece :P No, definitivamente no resolvere todas tus dudas en un capitulo. Solo recuerda mantener la mente abierta, y ver las señales adecuadas XD.

kaRura-UchihaI-wtf: Ha muerto :3 No es cierto! XD Pero bueno ya lo veras :P

Hime-Sora: Por fin una pregunta que puedo contestar! XD Sin ninguna duda Hizashi es hijo de Neji, sin duda tiene el apellido Namikaze, y sin duda Naruto es su madre; pero recuerda que todo es como yo quiero pintarlo n.n

Moon-9215: Gracias por lo del titulo, pero en cuanto a tu duda me gustaria que leyeras el resto del fic para saberlo XD

Lenay-Chan: Jajajaja! XD Tu crees? Puedo decirte que sin duda es divertido jugar de esa manera con la mente de la gente ¬w¬ Primero a mi me gusta Neji, asi que no te metas con el u.u Segundo, yo no acepto sobornos *toma las galletas y los dulces discretamente* Nos vemos, y por cierto te falto la lecho n.n

Tsukimine12: Bueno, linda. Trate de resolver todas tus dudas, o las que me dejaron XD No te la tomes a mal con Kory-San, ella suele ser medio cortante a veces y cuida mucho sus secretos de escritora :P

Snow Moon-23: Puedo? No? =o Claro que si ¬w¬ Pero no debes preguntarte que debo o no debo hacer si no que hizo Zaphy-Chan en realidad n.n

Sayukira: Gracias! Y si, soy muy cruel en ocasiones ¬w¬

Aya de Sakuma: No sera afonica? XD Enfermera! Adrenalina al 10% XD No, querida. Tengo gente que me defenderia en caso de intento de asesinato! Al menos hasta que termine el fic! XD LOL Si se cargo, pero de todas maneras gracias! Porque asi tengo doble review OwO

tSuKi Au KoU: Maldita tu! Ó_Ó Y es con todo respeto XD Y es como tu lo has dicho, hasta que diga FIN :P

Norely: Mira no te puedo decir mucho, pero Kory-San me dio permiso de contestar algunas preguntas n.n Hizashi es hijo de Neji, Hizashi es un Namikaze y Hizashi es hijo de Naruto :P

Zaphy-Chan: Pero Kory-San tambien deberia decirles que...

Kory-San: ¡Ni una palabra mas Zaphyrla!

Zaphy-Chan: ¡Yo no dije nada! u.u

X-x-YukO-x-X: Bueno Sasu ¬w¬ Creo que ya es demasiado tarde para nosotras, querida :P

nayumii: LOL Pues lamento tenerlos ahora tanto tiempo esperando :P Pero todo seguira su curso ¬w¬ Pienso difrente que tu en cuanto a Naji, pero bueno para gustos los colores :P Pronto tendras mas y mas noticias mias! XD

Hitori: Las cosas cambian, "Batman" XD.

LittleMonsterStick: LOL Yo se que no quedaste conforme, porque tu mas que nadie me ha presionado para seguir con esto XD Y no es que la presion me moleste! :3

Katari-chan: LOL Alguien que se preocupa mas por la vida del hijo de Neji, que por saber como es que sea Hijo de Neji! =o Te has ganado mi aprecio! :3

Blood Master: Me honra haber recibido tu primer review :3 Me sorprendre y me emocione que te hayas tomado la molestia de analizar la historia hasta ese nivel. Has notado los pequeños detalles que les deje a lo largo del fic, y has acertado en muchos de ellos. Tus puntos:

1. Muchos van a aferrase a esta opcion. Me decepciona que predigan mi historia, y en ese caso lo conseguiste. Pero no tanto, no tanto :3

2. Sin lugar a discusion.

En cuanto a los de los bijus, Kishimoto no dice eso, pero esto es un fic XD

sayuri-chan: Me atrevo que para eso soy tu sempai! XD Si, por fin lo acepte ¬w¬ Porque todos buscan a Sasuke? No quien quiera saber del teme! XD

Valkiria Thrud: Me alegra que te haya gustado :3 Todo se resolvera su debido tiempo :P

Hime-Sora: Totalmente de acuerdo contigo, pero bueno... Lamento la tardanza, pero habia problemas con la pagina.

princesSharingan: En serio me alegra que te haya gustado n.n Actualizare cada vez que pueda, pero mientras... si te gusta el SasuNaru original buena parte del resto de mis fics lo son XD Nos vemos hasta la proxima :P

Gracias por sus reviews :P

Bien, continuemos con esto n.n Estoy segura que muchos tendran muchas dudas, pero como soy cruel tendran que resolverlas poco a poco, y la mayoria ustedes solos :P Por otro lado estoy contenta! 21 reviews en un sola publicación! =o Dormí bien gracias a eso por semanas XD Pero no habia podido publicar debido a un problema con la pagina, que Daneshka Botticelli, mi angel guardian, me ayudo a resolver :3 Y que al parecer ahora ya esta resuelto! Gracias a Kami! XD

Zaludos

Zaphy


Ella Me trajo de vuelta,

había querido escapar de su lado.

Me fui... pero,

Yo regresé.

Era mi momento de protegerla.

Uchiha Sasuke