Mundo feliz es Naruto de fastForwart
Traduccion hasta el capitulo 14 de umbra estel
traduccion desde el capitulo 15 de 7up
"Hola para los k dejaron reviews y para los k no hubo una pequeña confusión entre "7 up" y "dealizardi", resulta que "7up" se arto de que umbraestel no continuara la traducción de naruto un fic deFastForward " asi que tradujo a partir de el capitulo 15 en adelante todo esto k estoy subiendo es de "umbra estel" si ella se molesta o alguno de ustedes les molesta que suba esto k tradujo "umbra estel" puedo omitirlo y únicamente subir lo que a traducido "7 up".
Como ustedes gusten yo lo estoy subiendo pero tampoco quiero que umbra se enoje ni quiero enemigos por aquí solo por que me gusta mucho el trabajo de umbra XD igual que a muchos de ustedes ^^ espero y la traducción sea aceptable para ustedes tanto como a Dealizardi bueno y en donde estuvo la confusión, estuvo en que dealizardi al subir el fic pensó que había sido escrito por 7up y no que era una traducción asi que lo subió como si 7up fuera la autora.
7up: afirma no ser umbra estel
Dealizardi: me disculpo por tal confusión espero no se molesten… tanto ^^ si desean no leerla traducción que subo están en su derecho pero a mi parecer es bellísima la historia ^^
Original Naruto by masashi kishimoto
Capitulo 9. De fisioterapia-No entiendo porque necesito ir a fisioterapia para aprender como caminar; puedo simplemente hacerlo por mí mismo.
-Deja de ser malcriado, esto es bueno para ti. Te ayudará a volverte a poner de pie.
-Gracias de nuevo por venir conmigo, Sasuke. No habría habido manera de que yo hubiera sido capaz de meter y sacar a Naruto del coche por mí misma.
-No hay problema. Se está poniendo más pesado, ¿verdad?
-¡Ey! ¡Para que lo sepan, no estoy gordo! ¡Soy un ninja!
-Seguro lo eres.
-¡Maldita sea, eres tan molesto ahora como lo eras en mi sueño!" refunfuñó Naruto al tiempo que movía sus manos y le permitía a Sasuke continuar rodándolo por el corredor. Se detuvieron fuera de una puerta de cristal y Kushina la abrió, Sasuke empujándolos dentro.
-Hola, Naruto. El Dr. Yamato estará con ustedes en un momento.
-¿Yamato? ¡¿Cómo de Yamato Tenzo?
-¿Lo recuerdas?
-Eh, algo así. Cuando Kakashi-sensei estaba en el hospital, Yamato-sensei se hizo cargo del Equipo Siete por un tiempo. No he llegado tan lejos todavía en mi historia, pero está cerca del final, así que ese debe ser el por qué. ¿Cómo es que lo conozco aquí?
-Te rompiste la rodilla el año que caíste en el coma. Estabas jugando soccer y alguien del equipo contrario más o menos te pulverizó la rótula. Bueno, no lo hizo, o no habrías sido capaz de volver a caminar jamás, pero te la fastidió bastante, así que tuviste que venir aquí por algo de fisioterapia.
-Aunque estuviste aquí antes. Siempre hiriéndote a ti mismo. Yamato debe de haber vivido sólo de nuestro dinero puesto que estuviste aquí tan seguido.
-Eso es en realidad bastante exacto. Hola, Naruto. Es bueno verte despierto de nuevo. Escuche sobre ti por Tsunade.
-¿Cómo la conoces?
-Ella es quien me ayuda a organizar mis negocios.
-Lo cual significa que debería atendernos gratuitamente. Hm, los músculos están bastante deteriorados, pero le daré como mes y medio.
-Leí que toma casi seis meses antes de que las personas se vuelvan a poner de pie.
-Este es Naruto. Tenemos suerte de que se haya quedado en esa silla por tanto tiempo.
-Lo atrapé tratando de salir de la cama esta mañana.
-También lo hubiera logrado. Sólo necesitaba dos minutos, pero no.
-Te hubieras caído, golpeado tu cabeza contra el escritorio y luego volver a quedar inconsciente. ¿De verdad quieres hacer pasar a tu madre por todo ese sufrimiento otra vez?
-Lo hubiera logrado.
-¿De verdad quieres hacer pasar a tu madre por todo ese sufrimiento otra vez?
Le repitió Yamato con una oscura mirada en los ojos. Naruto lo miró con los ojos como platos. ¡Yamato se veía exactamente igual a como en su mundo de sueños! Maldición, ¡¿Esta gente de verdad está así de loca? Pensó Naruto con una risa nerviosa.
-Supongo que entonces no debería tratar de hacer eso de nuevo.
-Buena idea.- Yamato recuperó su sonriente jovialidad, hablando con la madre de Naruto por sobre el hombro del rubio mientras Sasuke sólo soltaba una risita burlona.
-¿Qué?
-Eso funciona contigo todo el tiempo. Debería preguntarle como lo hace. Adoraría tener tanto control sobre ti.
-¿Sí? Bueno tal vez yo lo aprenda primero y obtenga control sobre ti.
Naruto sonrió ampliamente y luego palideció cuando se dio cuenta de que tipo de implicaciones le daban sus bromas. Se sonrojó y miró hacia Yamato, tratando de sacar de su cabeza la imagen de un Sasuke suplicando. Odiaba que su enamoramiento del mundo de sueños se hubiese transferido al mundo real. Si Sasuke fuera aún un cabrón, después de haberlo 'asesinado', probablemente Naruto podría haber superado ese amor. Pero este Sasuke era casi mejor que el Sasuke de su sueño.
Este Sasuke lo visitó todos los días por dos años. Era su mejor amigo, lo trataba como un ser humano, le gustaba pasar tiempo con él. Tenía buen cuerpo, era sexy, y maldita sea, tenía que estar bien equipado porque sus manos y pies eran tan malditamente grandes. Eso y que se preocupaba. Se preocupaba por Naruto de una manera en la que el rubio sólo podía soñar que su Sasuke del sueño se preocupara por él. Casi temía que fuera a despertar y descubrir que todo esto era el sueño y que Sasuke aún era un idiota que lo había abandonado para irse con Orochimaru, y que aún era el tipo que atravesó con su puño el pecho de Naruto.
-Naruto. ¿Está todo bien?
-Bien. Lo siento, es que estaba pensando en mi mundo de sueños.
-No puede ser fácil. Despertando y descubriendo que todo lo que estabas seguro era real, no lo es. Apuesto que aún te preguntas si este es el mundo real ¿eh?
-Espero que lo sea. Es mucho mejor que mi mundo de sueños, para ser honesto.
-Bastante justo. Vamos, empecemos con tu fisioterapia. Veremos qué tan lejos podemos llevarte hoy, y con suerte te tendremos en muletas pronto.
El timbre de la puerta sonó en la casa de los Uzumaki, Kushina caminó hacia la puerta de enfrente y la abrió. Sonrió brillantemente a la persona del otro lado.
-Hola, Neji. ¿Cómo estás?
-Estoy bien, Sra. Uzumaki ¿y usted?
-Estoy bien.
-Me alegra escucharlo. ¿Se encuentra Naruto?
-Sí. De hecho, acaba de terminar su sesión de tutoría. Creo que está en la sala.
Se hizo a un lado y le hizo una seña a Neji para que entrara, el chico asintió de manera educada mientras lo hacía. Caminó hasta pasarla rumbo a la sala y, de hecho, encontró a Naruto ahí, en frente de la televisión. Seguía frunciéndole el ceño al aparato, como si estuviera molesto, y Neji sospechaba que tenía algo que ver con la película de ninja que estaba mirando.
-¿Algo te disgusta?
-¡Jesús! ¡Sin importar el mundo, aún eres un maestro en el arte de acercarte a mí sigilosamente! ¿Qué pasa, Neji?
-Aparentemente, que tu ritmo cardíaco está elevado. Pero divago. Simplemente vine para conversar contigo. Soy el presidente de la clase y uno de tus amigos más cercanos, así que pensé que debería extenderte la cortesía de cuestionarte si tienes alguna pregunta acerca de la escuela. Estarás regresando en tres semanas aproximadamente, tu madre me informó de ello el otro día. ¿Te sientes preparado?
Naruto no contestó. Sólo se le quedó viendo a Neji con una extraña expresión en la cara. El Hyûga sospechaba el por qué y se sonrojó.
-¿Qué?
-¿Siempre hablas así?
Neji rió ligeramente, su suposición era correcta, y negó con la cabeza.
-No. Particularmente no la última vez que me viste. Tengo que ser cuidadoso de lo que digo en frente de Kiba, para que no recuerde que soy un estirado. Eres una persona interesante, Naruto. Todos nosotros, que somos amigos… eso nunca hubiera ocurrido sin ti. Todos nosotros somos de mundos diferentes, por decirle de alguna forma, pero al trabar amistad con nosotros, nos reuniste, lo cual dentro y fuera del concepto, es una hazaña.
-¿De verdad? ¿Cómo es eso?
"Las escuelas son realmente… particulares. Tienes tus grupos y no te desvías de ellos, pero tú lo hiciste. Nos conociste a todos nosotros de alguna manera u otra y ahora todos somos amigos.
-Cuéntame.
-Muy bien. Bueno, primero, comencemos conmigo. Yo soy un estirado, lo cual significa ser de la clase alta en términos escolares. Siempre asisto a clases, hablo… bueno, ya sabes. También obtengo las mejores calificaciones en todas las clases en las que estoy. Nos conocimos porque tú y yo siempre estábamos nariz con nariz por la calificación más alta en clase. Siempre te sobrepasé, pero siempre estuviste tan sólo un punto detrás de mí
Naruto tuvo que preguntarse sobre esta escuela y su habilidad para enseñar si es que él era tan listo como Neji. Aunque se guardó el pensamiento. Tal vez Neji sólo estaba tratando de elevar su ego, puesto que obviamente no sabía que Naruto no era listo.
-Así que, así fue como nos conocimos. Tú y Sasuke se conocieron a través de Sai y tú conoces a Sai desde que son niños porque los padres de ambos eran amigos. Tú y Sasuke son aficionados a los videojuegos… lo cual es principalmente su culpa por influenciarte… y tú conociste a Kiba en la fila para conseguir el juego de Final Fantasy VII cuando salió por primera vez. Iba a la misma escuela que ustedes dos, así que comenzaron a salir con él. Ino es obvia, ambos son populares y participan en deportes, así que se cayeron bien en el acto. Shikamaru es un genio, pero es tan perezoso que la mayoría de las personas lo clasifican como un perdedor, pero en realidad está más bien en la categoría de nerd. Me gustaría colocarte más en una categoría del tipo deportista, pero no es lo que eres. Eres difícil de clasificar.
-¿En qué grupo está Gaara?
-¿Sobaku Gaara? ¿El solitario fenómeno emo? Está en el grupo de los perdedores. Bueno, solitarios, supongo, puesto que siempre está solo. Es un fenómeno, a falta de un mejor término.
Naruto se mordió el labio mientras pensaba en todo lo que Neji había dicho. Si había unido a todos esos diferentes grupos ¿no podía agregar a Gaara? El chico podría tener algunos amigos, Naruto estaba seguro de eso. Especialmente si él es como mi Gaara. Naruto realmente quería ir a la escuela para que así pudiera conocer al pelirrojo. Odiaba el pensamiento de que alguien con quien había soñado ser un amigo tan cercano estuviese solo.
Al rubio le estaba comenzando a gustar el hecho de haber caído en un coma, porque era como si su mente subconsciente le estuviera diciendo las cosas que se suponía debía hacer. Todo lo que había soñado parecía tener una clase de propósito en su vida real, como su amistad con Sakura, su amor por Sasuke, su amistad con Gaara, todo. La única cosa a la que no podía llegar a una conclusión era por qué Sasuke lo había traicionado. ¿Significaba eso que si Naruto le confesaba a Sasuke como se sentía realmente…?
Yamato empujó a Naruto en su silla hacia un par de barras paralelas de madera y se detuvo, poniendo sus manos sobre los hombros del rubio.
-Bueno, Naruto, ¿estás listo para más fisioterapia?
-Estoy listo para caminar otra vez. Todo este asunto de la silla se está volviendo molesto.
-Muy bien entonces. ¿Puedes ponerte de pie tú sólo?
-Probablemente, si uso mis brazos.
Naruto se estiró y sujetó las dos barras a cada uno de sus lados, levantándose con un gruñido. La mayor parte de su peso fue soportado por sus brazos mientras hacía a sus piernas moverse. Sus pies golpearon el piso, sus rodillas temblaban mientras gentilmente colocaba el peso sobre sus piernas. Yamato quitó la silla del camino, poniéndose detrás y cerca de Naruto con sus manos cerca de cada uno de los lados del rubio.
-Bien. Bien; ¿puedes poner más peso en tus piernas?
Naruto gruñó como respuesta al tiempo que sus brazos comenzaron a temblar debido a la tensión. Puso más peso y sus rodillas se doblaron. Yamato lo sujetó por la cintura, sujetando a Naruto mientras este luchaba para que sus piernas lo soportaran.
-¡Maldición!
-Cálmate, Naruto, estas cosas toman tiempo.
-¡Esto apesta! ¡¿Por qué no puedo nada más caminar?
-Naruto, no creo que siquiera te des cuenta de lo lejos que has llegado. La mayoría de los pacientes de un coma no serían capaces de levantarse por ellos mismos hasta después de un mes y medio después de despertar. ¡Tú lo lograste en sólo dos cortas semanas! Estarás en muletas muy pronto y, después de eso, podrás estar de pie sin la ayuda de nada.
Naruto estaba jadeando, su rostro rojo y con el sudor escurriendo desde su frente. Dejó salir un gruñido y su pie izquierdo se movió hacia delante. Lo empujó hacia delante más que en realidad haberlo levantado y luego bajado, pero era mejor que nada.
-¿Ves? Estás mucho más cerca de usar muletas. Siempre tuviste una voluntad fuerte. ¡Vamos!
-¿Puedo…preguntarte…algo?
-Si no mueres por falta de oxígeno, puedes.
-¿Te gustan… los árboles? ¿O la madera?
-Para ser sinceros, tengo un invernadero en mi patio trasero, así como también un árbol de manzanas y uno de naranjas. ¿Por qué? ¿Quieres ser botánico?
-No. Sólo…preguntaba.
Naruto llegó al final de las barras paralelas y Yamato se detuvo detrás de él. Los pies del rubio se giraron pero no pudo lograr que sus piernas lo soportara lo suficiente para darse la vuelta. Después de unos segundos, sus rodillas se rindieron de nuevo, pero cuando Yamato se acercó para atraparlo, Naruto gritó "¡No!" y sus rodillas golpearon el piso. Gimió ligeramente, respirando agitadamente, una mano en cada barra con Yamato detrás de él, sus manos aún inmóviles. Pudo haber atrapado a Naruto, pero ¿quién era él para detener el progreso de otro? Si Naruto quería tener moretones en las rodillas hasta que pudiera caminar, Yamato no tenía derecho a detenerlo.
-¿Necesitas ayuda?
-No. Puedo hacerlo.
Tomó algunas respiraciones profundas, sintiendo su corazón latiendo en su cabeza. Se acomodó, aún en sus rodillas, y sujetó la barra a su derecha con ambas manos. Gruñendo, forcejeó para impulsarse hacia arriba, sus piernas temblando mientras volvía a colocar los pies en el piso. Usó todos los músculos que tenía en sus brazos para levantarse por completo, moviendo rápidamente una mano hacia la otra barra una vez que estuvo de pie. Levantó la mirada, jadeando, Yamato le sonreía mientras se quedaba de pie con los brazos cruzados.
-Buen trabajo, chico. Regresa por aquí y haremos algunos ejercicios con las piernas.
Naruto asintió y forzó a sus pies a arrastrarse hacia delante. Era un proceso lento, pero Yamato nunca había visto algo así. Naruto estuvo en un coma por dos años, y en tan sólo dos semanas después de haber despertado, ya podía caminar, en cierto grado. La única otra persona que se había acercado siquiera a Naruto se había tardado tres semanas y dos días. Pero de nuevo, este es Naruto. No debería de estar sorprendido. Yamato rió en silencio. Aún recordaba el día en que Naruto había entrado cojeando con una rodilla reventada. Cuatro días después y el rubio estaba jugando en el torneo de soccer. Naruto simplemente era incapaz de estar quieto.
El rubio alcanzó el final de las barras paralelas y Yamato sujetó su silla de ruedas para así llevarlo a través del cuarto y así poder trabajar con sus músculos. Naruto le dio una mirada a la silla antes de fijar sus ojos con los de Yamato.
-No.
-¿No?
-No te molestes poniendo esos ojos raros, mi respuesta es no.
Yamato rió ligeramente, negando con la cabeza. Naruto definitivamente no estaba listo para caminar por sí sólo, pero…
Sasuke bostezó mientras seguía sentado en la sala de espera de la oficina de la fisioterapia, aburrido. Comenzó a tamborilear sus dedos contra el respaldo del brazo de su silla mientras miraba la manecilla de los segundos dar vueltas y más vueltas en el reloj. Miró su reloj de pulsera para ver la hora, como si no se hubiera dado cuenta siquiera de que había estado mirando al reloj, y luego volvió a mirarlo, aun vigilando la manecilla de los segundos.
Kushina había ido a intentar recuperar su puesto en el periódico donde había trabajado antes del accidente de Naruto. Con ella ocupada y Minato trabajando, Sasuke se había ofrecido a llevar a Naruto con Yamato, aunque apenas se daba cuenta de que debió haber traído un libro. Usualmente venía con Kushina y por lo tanto tenía a alguien con quien hablar, así que nunca había traído nada antes. Había habido algunas ocasiones en las que venía sólo con Naruto, pero Yamato lo dejaba pasar al cuarto, los dos adolescentes burlándose el uno del otro mientras Naruto arreglaba lo que fuese que se había estropeado.
Yamato había dicho que puesto que esto era más serio, no creía que fuera justo para Sasuke ver a Naruto trabajando tan duro. Así que, Sasuke había sido forzado a esperar afuera, y ya estaba listo para asesinar a alguien, estaba tan aburrido.
La puerta se abrió y Sasuke se obligó a sí mismo a no gritar "¡Finalmente!"
-Lo hiciste bien hoy, Naruto. Te veré de nuevo en dos días. No trabajes en exceso.
Yamato le sonrió al rubio. Aún estaba bloqueando la puerta con su cuerpo y Sasuke se puso de pie para ayudar a empujar la silla. Se congeló cuando vio a Naruto caminar lentamente con la ayuda de unas muletas. El rubio sonrió ampliamente ante la reacción de Sasuke mientras cojeaba hacia él.
-Es obstinado, no pude decir que no.
-¿Significa esto que podrá ir a la escuela?
-No hasta que esté estable, y depende de su madre también. Puede que aún no sepa lo suficiente para volver a la escuela.
-Supongo.
-¡Sólo esperen! ¡Estaré de nuevo de pie muy pronto!
-No exageres demasiado, Naruto.
-Ajá, ajá.
-No exageres demasiado.
-Está bien.
-No olvides hacer tus ejercicios para las piernas. Sasuke puede ayudarte con ellos.
El rostro de Naruto comenzó a calentarse al imaginar a Sasuke ayudándole. Algunas de las posiciones eran realmente… Bueno, podría ser malo hacerlas con alguien que le gustaba a Naruto.
-¡No!
-¿Por qué no? Tu madre no es lo suficientemente fuerte y tu padre no está el suficiente tiempo en casa. Tú ayudarás a Naruto ¿verdad?
-Seguro.
-Grandioso. Diviértanse… pero no se diviertan demasiado.
Al mirar la sonrisa en el rostro de Yamato, Naruto no pudo evitar el pensar que el hombre sabía más de lo que decía.
Naruto se sentó en el lugar del pasajero en el carro de Sasuke, mirando hacia la residencia Uchiha. Miró hacia Sasuke, luego de nuevo a la casa, sintiendo que toda la sangre comenzaba a abandonar su rostro. Tragó saliva con fuerza.
-¿Bromeas, verdad?
-Mi familia realmente quiere verte. No sé porque estás tan asustado de Itachi, pero te lo juro, es un buen tipo. No va a tratar de herirte ni nada parecido."
Naruto simplemente siguió mirando hacia la casa, respingando ligeramente cada vez que veía una sombra pasar frente a una de las ventanas. ¿Cómo era posible que los padres de Sasuke ya estuvieran en casa? Sólo eran las seis. Esto tenía que ser un truco. Itachi probablemente había amenazado a Sasuke, obligándolo a traer a Naruto.
-¡Estás siendo estúpido! ¡Este no es el Itachi del Akatsuki! ¡Este ya no es más mi mundo, la gente no está tratando de atraparme! Cálmate y sólo entra. Tomando un profundo y tranquilizador respiro, asintió y abrió su puerta, sacando sus muletas del coche y poniéndose de pie, con algo de dificultad.
Sasuke no hizo ningún movimiento para ayudarlo, sabiendo que Naruto le gritaría si lo hacía. Incluso aunque Naruto había cambiado, algunas cosas seguían siendo iguales y una de esas cosas era la terquedad del rubio.
Caminó hacia el frente del coche y esperó que Naruto cojeara hasta él, pareciéndose mucho a un pato, en la opinión del pelinegro. Rió por lo bajo ante la imagen mental de un Naruto pato, pero decidió reservarse su opinión. No creía que Naruto apreciara el chiste tanto como él. Una vez que el rubio lo alcanzó, Sasuke dirigió lentamente el camino hacia la puerta, manteniéndose al mismo paso con Naruto. Observó al otro subir las escaleras de la entrada antes de meter la llave y abrir la puerta.
-Ya llegué. ¡Y traje compañía!
Naruto no sabía que esperaba después de que la puerta se cerrara tras él. ¿A Itachi saltando por las escaleras con un Kunai? ¿A Sasuke apuñalándolo? ¿Descubrir a los padres muertos con Itachi parado sobre ellos? Naruto justo se dio cuenta de por qué había creado tan elaborado mundo de sueños… tenía una imaginación excepcional.
Una vez que su mente dejó de crear escenarios, una mujer apareció en la puerta de la cocina, secándose las manos con una toalla. Naruto estuvo atónito al darse cuenta de que, a pesar de nunca haber visto a los padres de Sasuke en el mundo de sueños, reconocía a esta mujer. Le hizo sentirse mal de no haber reconocido a su propia madre. Por lo menos había reconocido a su padre. Mikoto le sonrió, colocando la toalla a un lado de la puerta de la cocina
-Naruto. Perdóname, pero es que es tan bueno verte. Oh, te ves tan bien. Y ya de pie. No es una sorpresa, eres Naruto.
-Gracias. Debería estar feliz de saber que debió haberme provocado una buena impresión, porque incluso aunque nunca la había visto antes en mi mundo de sueños, la reconocí en el segundo en que salió de la cocina.
-Oh, todo un caballero entre las damas. Sasuke, harías bien de aprender de Naruto.
-¿Qué? ¿Ir a ciegas e inventar cosas para hacerte un cumplido cuando no es cierto?
-Fugaku aún no llega, cariño, pero asegúrate de quedarte para verlo. De hecho ¿Por qué no te quedas a cenar? Yo le llamaré a tu madre.
-¿Em…seguro?
-Una vez que se le mete una idea en la cabeza, es bastante imposible sacársela. Vamos, subamos a mi cuarto.
Sasuke dirigió el camino hacia las escaleras, Naruto siguiéndolo lentamente. Las escaló lentamente, sintiendo sus piernas tambalearse peligrosamente, pero se las arregló para llegar a la cima a salvo. Sasuke le sonrió de medio lado, reacio a vocalizar que había estado impresionado. La puerta de Itachi se abrió, y Sasuke enarcó una ceja al tiempo que el mayor de los Uchiha se negaba a salir.
-Podrías por favor asegurarte de que Naruto no se caiga de las escaleras o algo parecido antes de que salga.
-Muy bien.
Itachi salió del cuarto, su rostro tan inexpresivo como siempre. Todo el color ya había desaparecido del rostro de Naruto, Itachi rió por lo bajo ante los ojos, abiertos como platos, que lo miraban. Se quitó sus lentes de la nariz, doblándolos y enganchando uno de los extremos a su camisa para que así colgaran de su cuello. Sólo los necesitaba para leer.
-Sasuke me dijo que me temes, lo cual encuentro insanamente gracioso considerando que solías luchar contra mi e insultarme. Espero que no hayas perdido tus agallas. Vaya, ¿Qué tan escalofriante era? Eres el mejor amigo de mi hermano, eres uno de los únicos lo suficientemente afortunados para no tener que preocuparse por mí. Vamos, juguemos unos cuantos videojuegos. Tal vez el ser pateado en el trasero por mi refresque tu memoria.
