"La parte más importante de una historia es el final. Nadie lee un libro para llegar a la mitad."
Mickey Spillane, escritor estadounidense (1918-2006).
Los personajes, excepto uno que otro inventado por mí para la trama, son de Kishimoto-sama
Especialmente dedicado a Sayukira, quien me regaló mi review #50 en Me trajo de vuelta.
Capítulo 3. Reemplazo.
Advertencias:
OoC.
Un poco de AU.
FemNaru.
Alguna que otra grosería.
La siempre presente falta de ortografía.
El lector podría morir de aburrimiento.
- Pensé que el jinchuriki del Ichibi sería más reto –dijo Deidara antes de soltar un suspiro llenó de decepción-. Apenas me divertí…
- El crio te dejó sin un brazo –le recordó Sasori con un marcado tono de reprobación en su voz, viendo de reojo la magna vacía del traje de su compañero.
- Nada que el viejo avaricioso de Kakuzu no pueda arreglar –le respondió el rubio encogiéndose de hombros.
"Además valió la pena" pensó el más joven de los Akatsuki, girando su rostro para ver la carga que llevaba su enorme ave de arcilla.
˜S&N˜Y*O*R*E*G*R*E*S*E*˜S&N˜
- Me preguntó… ¿qué habrá pasado en Suna? –dijo Naruto en un susurro, llevándose ambas manos detrás de la nuca y entrelazando sus dedos en ese lugar.
Desde que ese anbu le dio el aviso a Tsunade de que un mensaje había llegado de la aldea aliada, un mal presentimiento se había instalado en su pecho, dificultando a ratos su respiración. Sasuke, quien caminaba a su lado cruzado de brazos, alzó una de sus cejas debido al escepticismo. Hacía tiempo que no veía a la Uzumaki con un semblante tan preocupado. Aunque en realidad hacía tiempo que no la veía en general…
- Nada que nos afecte, usuratonkachi –dijo el Uchiha, regresando su vista al frente-. O más bien, nada que te importe. Por mucho que sean nuestros aliados ellos necesitan resolver sus problemas solos.
Naruto asintió vagamente con la cabeza. Ella también lo sabía a la perfección, pero la sensación de que esta vez el problema era tan grande que incluso afectaría a Konoha no se iba. Incluso tenía el presentimiento de que la más afectada sería ella.
- En mi habitación tengo una mariposa de cristal que fue hecha en Suna, dattebayo –dijo la Uzumaki, y Sasuke se extraño por el repentino cambio de tema en la conversación-. Esta mañana la mariposa se agrietó y se quebró una de sus alas.
- Eso pasa por el cambio de temperatura, dobe –le respondió el moreno con burla-. ¿En serio crees en esas tontas supersticiones?
Espero el grito lleno de indignación por parte de su compañera, pero en lugar de eso la muchacha detuvo bruscamente sus pasos y bajo sus brazos hasta que quedaron colgando inertes a sus costados. El pelinegro vio como Naruto apretaba las manos hasta formar puños, y se mordía el labio inferior con fuerza.
Cuando la Uzumaki levantó la vista Sasuke no pudo evitar abrir ligeramente la boca. Sólo cuando esos ojos azules vieron directamente los suyos se dio cuenta de cuan asustada estaba esa dobe en realidad.
- Esa mariposa me la dio Gaara, teme –le dijo Naruto con voz ahogada-. Eso no me gusta nada, dattebayo… ¡No me gusta nada! –terminó gritando la muchacha, llamando la atención de todos en la calle.
Antes de que el Uchiha pudiera responderle un nuevo grito llamó la atención de ambos, provocando que se giraran al mismo tiempo en la dirección de donde provenía.
- ¡Naruto! ¡La maestra te está llamando! –gritó Sakura mientras corría hacia sus antiguos compañeros de equipo.
La muchacha de pelo rosa no tardó en llegar hasta ellos, y pese a la acelerada respiración que le había causado la carrera desde la Torre Hokage, no se permitió tomar algo de tiempo para recuperar el aliento. El mensaje que llevaba la Haruno era importante, sobre todo para su rubia amiga.
- Es sobre el mensaje que llegó esta mañana –le dijo a Naruto en un susurro bajo, puesto que se trataba de información confidencial-. Se trata del Kazekage, está en problemas.
Sasuke observó extrañado como la respiración de la Uzumaki se detenía con brusquedad y al instante siguiente la muchacha se encontraba saltando de tejado en tejado, en dirección a la oficina de la Hokage.
- ¿El Kazekage? –le preguntó el chico de pelo negro a Sakura, con una de sus cejas elevada.
- Sabaku no Gaara –respondió la Haruno con seriedad, y el moreno soltó un bufido.
El muchacho comenzaba a hartarse de la falta de información, pero sobre todo se sentía impotente por no poder comprender la preocupación de la rubia en esos momentos. De la misma manera que Naruto no comprendió sus sentimientos hacia Itachi hasta que tuvo una familia, él no comprendería a ninjas como la Uzumaki y Gaara hasta que llevara su misma carga… y Sasuke era consciente de que eso nunca pasaría.
- Tsunade-sama también nos está llamando a nosotros, Sasuke-kun –le informó entonces la muchacha y el Uchiha dio un seco cabezazo de asentimiento.
No tardaron mucho en dirigirse ellos también a la Torre Hokage, apenas abriendo la boca en el camino al emblemático edificio. Cerca de la puerta de la oficina, cómodamente recargado contra la pared, hallaron a Kakashi. No hubo necesidad de preguntar qué hacía allí el ninja copia, como tampoco hubo necesidad de preguntar el porqué no había entrado a la habitación todavía.
- ¡… ocultando las cosas, dattebayo! ¡Soy su amiga, y así tenga que ir detrás del anbu que te entregó la carta…! –se escuchó la estridente voz de Naruto a través de la puerta.
- ¡Me gustaría ver que siquiera lo intentaras, mocosa! –le respondió la voz de la Hokage seguida del inconfundible sonido que hacia la madera al quebrarse-. ¡Una cría que solo tiene el nivel de…!
- ¡Se muy bien el nivel que tengo, vieja! –la cortó la Uzumaki al tiempo que el resto del antiguo equipo siete tomaba valor y entraba a la oficina de la Hokage. Sasuke, quien iba a la cabeza del grupo, tuvo un muy buen primer plano de la cara morada de Tsunade debido a la ira.
- Y tú también lo sabes –añadió la rubia en un siseó, inclinándose un poco más hacia su maestra.
- Pero también se lo idiota que puedes llegar a ser –le respondió la Senju, mirándola directamente con esos ojos dorados que tenía.
- ¡Mira, Obaasan! –empezó a gritar de nuevo Naruto, con una mano en la cintura-. ¡Yo…!
- ¡Guarda silencio, Sayuri! –bramó Tsunade, perdiendo por completo la paciencia.
La Hokage alzó una de sus manos en dirección a la mejilla de la muchacha, pero se detuvo justo a unos centímetros de tocarla. Naruto abrió muchos los ojos, viendo como su maestra formaba un puño y lo alejaba de ella, mordiéndose los labios. Ambas mujeres habían tenido muchas batallas como estudiante y maestra, e igualmente se habían causado muchas heridas mutuamente, pero una bofetada como esa habría sido cruzar una línea muy dolorosa.
Tsunade se dio la vuelta con la cabeza en alto, provocando que su capa verde revoloteara detrás de ella. La figura de la Uzumaki se quedó estática en medio de la habitación, todavía sin poder asimilar lo que había sucedido.
- Esto no pasaría si no me hubieras desobedecido, mocosa –dijo la Quinta mientras se sentaba en su silla con una actitud cansada, ignorando su viejo escritorio que yacía destruido delante de ella. Ante sus palabras la Uzumaki apretó la boca y desvió su mirada, también apretando con fuerza sus manos hasta hacer crujir sus nudillos.
- ¿Qué tontería hiciste ahora, usuratonkachi? –el preguntó Sasuke cruzándose de brazos, quitándole importancia al tenso ambiente que dominaba el lugar.
- Yo… me puse mi ropa –contestó Naruto en un susurro, a lo que el moreno la vio extrañada.
- A la tonta de tu novia se le ocurrió salir de misión con su chaqueta naranja. La cual tiene el símbolo del remolino bordado –explicó Tsunade mirando a la muchacha con reproche. El pelinegro dio un sencillo asentimiento como respuesta. Lo recordaba, fue el día en que él regresó a la Aldea-. Cosa que tiene terminantemente prohibido…
- ¡Es mi ropa, dattebayo! –gritó la Uzumaki, adelantándose un paso y colocando una mano sobre la madera astillada.
- Te identifica como Uzumaki Naruto –le respondió la otra rubia con voz dura-. ¡Y eso es algo que nadie fuera de Konoha puede saber todavía!
La Hokage dio un profundo suspiro y sus ojos dorados buscaron encontrarse con los ojos azules de su alumna. Aún no soltaba la peor noticia que le había traído esa carta, peor que decirle a Naruto que fuera lo que hubiera pasado en Suna ella no iría en esa misión, razón por la cual estaban discutiendo en primer lugar.
- A Sabaku no Gaara lo secuestró Akatsuki –soltó Tsunade con voz inexpresiva, y Sasuke no pudo contener el impulso de colocar una mano sobre el hombro de la Uzumaki.
La rubia respiró profundamente varias veces, buscando controlar los alocados latidos de su corazón, pero para cuando volvió a hablar no lo hiso con gritos, sino con una voz sorprendentemente tranquila.
- Voy a ir –dijo Naruto.
- ¡De ninguna manera, mocosa! –dijo la Hokage con firmeza-. No vamos a atacar a Akatsuki directamente.
- Ellos nos atacaron primero, Tsunade –contestó la muchacha y su maestra endureció su rostro al no escucharla llamarla por ese apodo cariñoso que le había puesto, y al que se había tenido que acostumbrarse a regañadientes-. No se trata de dar el primer golpe, sino de regresarlo. Hace tres años no pude hacer nada más que seguirlos, ¡pero hoy es diferente! ¡Me he vuelto más fuerte! ¡He entrenado contigo hasta quedarme sin fuerzas, dattebayo! No voy a volver a ocultarme, esta vez no. ¡Porqué es hora de que Uzumaki Naruto regresé!
Tsunade se quedó observando a su joven alumna unos momentos, recordando con cuidado la poca información que tenía de la Organización de la Luna Roja y analizando los logros que había conseguido la rubia contra el Uchiha.
- Sakura –dijo entonces la Hokage, dejando a Naruto con la expectativa de su respuesta-, ¿lo llamaste?
- Si, maestra –contestó la muchacha, a lo que la rubia mayor asintió satisfecha-. Está por llegar…
- Hatake Kakashi, Uchiha Sasuke, Haruno Sakura –comenzó a nombrar la líder de la aldea, mirando alternativamente a los ninjas-… Uzumaki Naruto –añadió al final, con lo que la muchacha dio un grito de victoria e hiso tronar sus nudillos de su mano derecha contra la palma de la izquierda, ansiosa por una buena pelea-. Su misión será reconocer la situación en la Aldea aliada de la Arena, participar en el rescate del Kazekage de ser necesario e informar de todo a Konoha.
Unos golpes se escucharon en la puerta de la oficina mientras la Hokage terminaba de hablar, para después no tardar en abrirse. Sasuke entrecerró sus ojos negros con desconfianza al reconocer al recién llegado. Recordaría esa estúpida sonrisa donde fuera…
- Sai –llamó la Hokage-. Acompañaras el antiguo equipo siete en esta misión.
- ¿Por qué? –preguntó el Uchiha con un gruñido, y todo mundo vio extrañado su hostilidad.
- Sai es parte de nuestro equipo, dattebayo –para sorpresa del moreno fue Naruto quien contestó su pregunta.
- Sai fue tu reemplazo en nuestras misiones estos tres años, Sasuke-kun –añadió Sakura, y él de pelo negro quiso escupir ante sus palabras.
"Reemplazo" pensó el Uchiha con desagrado. Como si un mediocre como ese pudiera sustituirlo a él. El muchacho recordó entonces porque el nombre le sonaba tan familiar, Kakashi lo mencionó en la primera cena que tuvo en su casa. Algo sobre sexo fuera del matrimonio…
- Deben partir en menos de 15 minutos –los interrumpió Tsunade, y todo mundo asintió ante la orden, dirigiéndose a la salida.
- Ey, Chico-kun –dijo Sai mientras caminaban, y Sasuke se dio cuenta de que el otro moreno se dirigía a la Uzumaki-. Te ha crecido el pecho –soltó el muchacho con naturalidad, al tiempo que colocaba una mano sobre la mencionada área del cuerpo de la rubia (1).
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- Kakashi… -dijo Sasuke, apenas alzando la voz y él de pelo plateado asintió solo una vez, entendiendo lo que el muchacho quería que hiciera.
- Naruto, Sakura –llamó el Hatake-, adelántense para explorar el terreno.
- ¡Hai! –contestaron ambas kunoichis, aumentando la velocidad con la que saltaban entre los árboles.
- Tienes cinco minutos –le susurró el ninja copia al Uchiha, cuando pasó por uno de sus costados, imitando las acciones de sus alumnas-. No te tardes.
Sasuke se detuvo en la rama de un árbol, sintiendo como el muchacho que avanzaba a sus espaldas hacia lo mismo metros atrás.
- ¿Sigues molesto por lo que pasó en la oficina de la Hokage, Uchiha Sasuke? –preguntó Sai con una sonrisa bastante hipócrita y el de pelo negro torció la boca con profundo desagrado.
˜*F*B*˜
- ¿¡Qué demonios crees que haces tocando ahí, dattebayo? –gritó Naruto con la cara bastante roja. La Uzumaki alzó con rapidez una de sus piernas, buscando golpear la cara del muchacho. Sai esquivó con maestría el golpe… pero no el siguiente, que le llegó de lleno al ojo derecho-. ¡Te he dicho mil veces que no me toques ahí! –bramó la rubia, para después elevar una de sus rodillas e impactarla contra el estómago del moreno, dejándolo sin aire.
Mientras tanto Sakura había empezado a hablar con Shizune, quien acababa de entrar con una torre de papeles en las manos, y Tsunade había aprovechado la distracción de su asistente para sacar una botella de sake de tamaño considerable. Kakashi estaba recargado en la pared de la habitación a un costado de la puerta, riéndose en voz baja de sabrá Kami que cosa, que leía en su inseparable libro. Como si esa discusión entre Naruto y Sai sucediera todos los días…
Pero no todos los días le añadías a esos cotidianos sonidos el crujir de unos nudillos que no eran los de la Uzumaki, al que lo siguió el sonido que creaba una katana al deslizarse fuera de su funda. El Hatake levantó la vista de su libro, cuando se percató de esas ansias asesinas que no eran para tomarlas a broma. Su ojo izquierdo se topó con la imagen de un enojado Sasuke frente a un serio Sai, el cual tenía a Tsukitetsu a milímetros de su cuello.
- ¡Baja eso, teme! –gritó Naruto haciendo ademán de apartar el arma, pero el Uchiha no la dejó. El de pelo negro sujetó a la Uzumaki por la muñeca, para después tirar de ella hacia él.
- ¿Por qué? Me estoy divirtiendo –dijo el moreno con una sonrisa torcida-. Dame una buena razón para bajarla –le gruñó entonces el otro moreno al tiempo que le levantaba la cara con la espada, deslizándola por su cuello hasta que llegó a su barbilla.
- ¡Qué ahora solo tienen 10 minutos para irse! ¿Te parece suficiente razón o te lo muestro a golpes, Uchiha? –los interrumpió Tsunade con un rugido-. ¡No tengo tiempo para sus pleitos de adolescentes!
- Tenemos que ir por Gaara –añadió Naruto por lo bajo, con la imagen de su amigo llenando su mente.
Sasuke observó detenidamente a Sai, que permaneció impasible bajo la inspección del moreno. Finalmente bajo su arma, y guardó con elegancia su filo en la funda que cargaba de sus espaldas.
- Es hora de irnos, Sai –dijo Kakashi caminando hacia la salida, con lo que el chico asintió levemente con la cabeza-. Tú también, Sakura…
- Hai, Kakashi-sempai –dijo él de pelo corto, dándose la vuelta y yendo tras el Hatake. La Haruno le dio una mirada preocupada a Sasuke, pero después se giró para seguir a los dos hombres.
- ¡No te lo tomes personal, teme! –dijo Naruto mientras golpeaba la espalda del Uchiha-. Sai es algo… raro, ¡pero es un buen amigo!
El moreno vio como la rubia se echaba a correr fuera de la oficina de la Hokage, yendo tras el resto del equipo siete. Sasuke estuvo tentado de gritarle que ella debía ser quien se tomara personal que un compañero tuviera esas confianzas con su cuerpo, pero la dejó irse, mordiéndose con fuerza los labios para controlarse. Y es que la Uzumaki había mencionado la palabra mágica: "amigo". Para su mala suerte, eso significaba que esa estúpida hiena estaba bajo la protección de la autoproclamada futura Hokage.
- Ten mucho cuidado con Sai, Sasuke –le advirtió Tsunade con voz sería y el muchacho se giró para ver de frente a la mujer.
- ¿Cuidado por mí? –preguntó el Uchiha entrecerrando los ojos con suspicacia-. ¿O por Naruto?
- Eso tendrías que preguntárselo a él –dijo la Quinta al tiempo que entrelazaba sus dedos y los colocaba sobre su pierna, puesto que su escritorio estaba destruido.
- ¿Por qué me diría la verdad? –preguntó Sasuke cruzándose de brazos. Para desconcierto del chico de pelo negro, el semblante de la Senju se relajó y una ligera sonrisa surgió de sus labios.
- Eso… tendrías que preguntárselo a Naruto –contestó Tsunade de manera enigmática.
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- ¿Para quién trabajas? –dijo Sasuke directamente. Nunca le había gustado darle muchas vueltas a sus asuntos, y justo en ese momento no había mucho tiempo para hacerlo.
La sonrisa de Sai disminuyó gradualmente, hasta que desapareció y su rostro se volvió una mueca inexpresiva difícil de interpretar. El Uchiha pudo notar entonces que cuando el muchacho sonreía prácticamente cerraba sus ojos, y en cambio cuando trataba la conversación con más seriedad esos pozos vacíos que formaban su mirada se revelaban cuán amplios eran en realidad.
- No entiendo de que hablas, Sasuke-kun –dijo Sai, apenas moviendo los labios.
- No estás bajo las órdenes de la vieja Tsunade –contestó el de pelo más largo, manteniéndose alerta a cualquier movimiento de la persona que se encontraba delate de él-, ¿para quién trabajas entonces? ¿Porqué tu cercanía con la jinchuriki del Kyubi?
- Muy listo, Uchiha Sasuke –dijo Sai sin muchos ánimos. Su semblante continuaba siendo imperturbable-. Naruto-kun tardó más de tres días en notarlo, y tú lo has hecho en solo unas horas.
Sasuke percibió que el moreno se llevaba una mano a la espalda y entonces la propia mano del Uchiha no tardó en deslizarse hasta la empuñadura de su katana. Sai se tensó al notar la sutil amenaza por parte del otro shinobi, pero aún así no detuvo sus movimientos, sino que se limitó a hacerlos más lentos. El moreno de ojos rojos entrecerró su mirada con desconfianza cuando el anbu se quitó la mochila que llevaba en la espalda y comenzó a hurgar en ella con tranquilidad.
- Uzumaki Naruto es alguien especial para mí –dijo Sai, y sus palabras causaron una molestia profunda en Sasuke-. Ella me recordó algo que había olvidado hace años…
Sai se puso en pie de nuevo, ya que se había arrodillado para quitarse la mochila, y Sasuke notó que sostenía un pequeño libro verde en su mano derecha, bastante gastado a decir verdad. El muchacho le extendió el libro al Uchiha, quien no relajó para nada su mal disimulada posición de ataque ni tampoco dio indicios de querer recibir el pequeño montón de hojas de papel. Entonces el joven anbu frunció el entrecejo debido a la molestia, el primer gesto de tal naturaleza que le veía el Uchiha. Para el muchacho no era agradable lo que iba a hacer, pero si no quedaba de otra… Con ligereza él de pelo corto alzo su mano y le arrojó el viejo volumen a Sasuke, quien lo atrapó con facilidad usando su mano izquierda.
El Uchiha abrió ligeramente la boca, sorprendido por la acción del otro muchacho.
"¿Para qué quiero yo un libro viejo?" pensó el moreno mientras que su desconfianza hacia Sai aumentaba. Intento sentir algo extraño en el objeto que sostenía entre sus dedos, pero las páginas parecían ser solo papel, tan comunes como las hojas de los árboles a su alrededor.
Sai dio un salto hacia al frente, pasando por un costado de Sasuke, confiando en tener la suficiente agilidad como para esquivarlo si lo atacaba.
- Trabajo para gente muy peligrosa en Konoha, gente de la que debes proteger a Naruto-kun –susurro el muchacho cuando planeó por un lado del Uchiha, dejando que sus palabras llegaran con claridad hasta los oídos del moreno-. Sin embargo, mi misión no es ella… Él que debe cuidarse de mí eres tú, Uchiha Sasuke –dijo Sai mientras se ponía de pie sobre la rama en que había aterrizado con suavidad-. Porque tú eres la misión que me encomendaron.
- ¿Intentaras llegar a mí a través de Naruto? –preguntó Sasuke girando lentamente su cabeza. El anbu lo vio de reojo, y apenas pudo contener sus instintos que le pedían retroceder ante esa amenazante mirada roja.
El muchacho había escuchado muchas historias sobre el famoso sharingan del Clan Uchiha, pero sentirlo en persona y solo enfocado en ti era una experiencia que no podía haberse descrito en papel.
- Uzumaki Naruto es alguien especial para mí –dijo Sai con decisión a pesar de todo, y las aletas de la nariz de Sasuke se dilataron debido a la furia-. Ella me llamó amigo –añadió el shinobi en un murmullo más bajo, y con un tono titubeante que el Uchiha no esperaba-. Así me lo pidan no voy a herirla…
- Bien –contestó el otro moreno secamente, apretando con fuerza la corteza del árbol en él que apoyaba su mano derecha.
- Chico-kun puede contarte la historia de cómo nos conocimos –dijo de pronto Sai, desviando su negra mirada hacia el libro verde que le había dado a Sasuke-. Ahora que tiene mi permiso.
El Uchiha alzó el tomo hasta que estuvo a la altura de sus ojos. Nuevamente no le parecía nada extraordinario, excepto tal vez extraordinariamente viejo. Pasó sus dedos blancos por las gastadas cubiertas del volumen. No tenía titulo, pero según las palabras de esa maldita hiena, con ese libro Naruto le contaría más de esa extraña amistad que tenían esos dos. El problema era que ahora desconfiaba más que nunca de Sai, y que la cercanía con su dobe había pasado de ser de un pequeño brote de celos a una verdadera preocupación por la seguridad de la rubia.
- ¿Van a tardarse mucho, mocosos? –gritó de repente una voz con tintes salvajes, sacando a Sasuke de sus pensamientos-. ¡No tenemos su tiempo!
- La dobe no tenía porque mandar a su mascota para cuidarnos –contestó el Uchiha con petulancia imaginando quien había hablado, al tiempo que se giraba para encarar al recién llegado. Sonrió con suficiencia al ver que el ser que se encontraba boca abajo, en una rama más alejada que aquella donde estaba de pie Sai, distaba mucho de ser realmente un ser humano.
- Ahora recuerdo porque me caías mal –gruñó Kyubi de mal genio mientras se cruzaba de brazos-. ¿Todavía recuerdas ese golpe? –añadió el zorro con hostilidad, mostrándole sus colmillos al muchacho. Los ojos rojos del animal estaban sobre las tres marcas de garras en la mejilla izquierda del Uchiha, las cuales apenas se percibían a pesar de todo-. ¿Quieres otro?
- Estúpido zorro… -gruñó Sasuke con desprecio, provocando que Kyubi soltara un rugido de enfado.
El muchacho extendió su espada delante de él al notar las ansias asesinas del demonio, quién se dispuso a dar un paso atrás para conseguir algo de impulso y saltar sobre él para cortarle la yugular. Antes de que Kyubi pudiera ver sus sangrientos sueños materializarse, una figura saltó de entre los árboles y cayó sobre la espalda del animal, mandándolo de frente al suelo.
- ¡Teme! –gritó Naruto agitando uno de sus puños, importándole muy poco la figura que se removía debajo de ella para tratar de quitársela de encima. Evitar que Sasuke y Kyubi se mataran entre sí no era muy diferente a evitar los diarios intentos de asesinato entre el zorro y Kakashi-. ¿Quieres mover ese culo que tienes? ¡No tenemos tu tiempo, dattebayo!
Sasuke se le quedo viendo unos segundos, para después soltar un bufido despectivo y guardar su katana como si solo se le hubiera ocurrido de repente sacar la espada para ver su brillo.
- ¡No me ignores, dattebayo! –gritó la Uzumaki indignada, con la tentación de llevar una mano a su portashurikens y lanzarle un par de kunais al arrogante chico delante de ella. El demonio bajo sus pies se esfumó en medio de una nube de humo, pero apenas pareció notarlo, como tampoco notó como la presencia volvía a aparecer a uno de sus costados, mirándola con verdaderos ojos asesinos.
- Si hablamos de culos –interrumpió Sai mientras saltaba para quedar al otro lado de la muchacha y después extender su mano hacia la parte posterior del cuerpo de Naruto-, el de Chico-kun…
El anbu apenas tuvo tiempo de contener la respiración cuando sintió una presión fría contra su cuello, que extrañamente le resultaba muy familiar. Lo nuevo era la afilada punta del kunai en su costado izquierdo, que amenazaba con esquivar la protección de sus costillas y llegar directamente a su bazo.
- Estira la mano un poco más y te la cortó –gruñó Sasuke cerca del oído de Sai, ejerciendo un poco más de presión contra el cuello del otro muchacho.
"Es rápido…" pensó el del pelo corto para sí, con una gota de sudor resbalándole por la frente.
- ¿Estamos hablando de mi mano o de mi pene? –preguntó Sai con una sonrisa hipócrita en el rostro y nada de vergüenza en su voz.
- ¡Sai! ¡Te he dicho mil veces que no se habla de eso, dattebayo! –lo regaño Naruto apuntándole con un dedo y la cara completamente roja de vergüenza.
De repente la muchacha se calló y su boca se abrió ligeramente por la sorpresa. A su lado Kyubi, se tensó visiblemente y se inclinó un poco hacia adelante, enseñando los colmillos. Los dos muchachos presentes estuvieron seguros de que haber tenido el pelirrojo una cola, la habría agitado completamente erizada de un lado a otro para mostrar su enojo.
- Está moviéndose… -siseó Kyubi entre sus colmillos-. ¿Lo sientes, mocosa? –le preguntó a Naruto, quien asintió dando un cabezazo-. Ese crío… ¡Le advertí que iba a terminar mal si seguía de terco! –gritó el demonio soltando un rugido que estremeció todo el bosque.
- Debemos decirle a Chichi, Onisan –dijo la Uzumaki sin alterase por el despliegue de mal humor del zorro. La muchacha se dio la vuelta con rapidez y en unos segundos se detuvo delante de Kakashi, interponiéndose en su camino para detenerlo. Tanto Sasuke como Sai habían ido tras Naruto, pero prefirieron quedarse unos pasos atrás del ninja copia, ya que no entendían que era lo que sucedía.
- ¿Cuál es el problema? -preguntó el Hatake con los ojos semiabiertos, pensando que tal vez era de nuevo una tontería entre los dos chicos miembros del equipo y que su hija adoptiva buscaba que interviniera para apaciguarlos. Supo que su suposición distaba mucho de la realidad al ver los ojos azules de la Uzumaki brillando con decisión.
- Es Gaara. Va hacia el noreste –afirmó Naruto con seguridad, sorprendiendo a la mayoría con su declaración-. Si vamos a Suna primero en vez de ir detrás de Gaara, ¡tal vez lleguemos muy tarde! –terminó gritando la muchacha sacudiendo su cabeza, provocando que las dos coletas con las que se sujetaba el pelo se agitaran.
- ¿Cómo puedes estar tan segura, usuratonkachi? –preguntó Sasuke alzando una de sus cejas. Su pregunta no pareció insultar a la rubia, a decir verdad, la Uzumaki parecía más apresurada que otra cosa.
Interiormente Sakura se estaba preguntando lo mismo. Ella no tenía conocimiento de que Naruto fuera una kunoichi de tipo sensorial, y en el extraño caso de que lo fuera no tendría el poder suficiente para sentir la presencia de una persona con tantos kilómetros separándolas. ¡Sin saber la dirección en la cual buscar además!
- Gaara tiene un biju –contestó Naruto como si fuera lo más obvio-, y yo tengo otro –añadió con prepotencia, llevándose una mano al pecho.
- Los de Akatsuki pueden ser ninjas de elite, pero son unos idiotas –dijo Kyubi mientras se materializaba a su lado y se cruzaba de brazos-. No hay manera más fácil de encontrar un biju que a través de otro… Eso si consigues que te indiquen la dirección correcta –dijo el demonio al final con una sonrisa torcida que mostraba buena parte de sus caninos.
- Si, entiendo que esos demonios idiotas no son amables –dijo el Uchiha con sarcasmo.
- No, no lo son –contestó Naruto con sinceridad, provocando que una vena creciera en la frente del pelirrojo y que una pequeña sonrisa se insinuara entre los labios de Sasuke.
- Bien, vamos a dividirnos –anunció Kakashi con seriedad, golpeando con un puño su mano contraria. Sus palabras llamaron la atención de todo el grupo, quienes se giraron para verlo. El shinobi no estaba completamente seguro de hacer lo correcto, pero confiaba en que esos dos locos podrían protegerla-. Sakura, Sai; ustedes y yo iremos a Suna –dijo viendo a los dos jóvenes, que asintieron de inmediato-. Naruto, Sasuke… Kyubi –añadió con un gruñido despectivo que no pasó desapercibido para nadie y la Uzumaki no logró contener una risita. Esos dos nunca se llevarían bien-. Ustedes seguirán al Kazekage.
- ¡Hai! –gritó la Uzumaki, saludando al Hatake de manera militar y comenzando a saltar hacia la dirección correcta, sin perder tiempo.
- Cuídala bien –dijo Kakashi dirigiéndose al zorro, antes de rodear al animal para seguir con su camino-, nunca nos perdonaría si le pasara algo.
- Lo entiendo –contestó Kyubi apretando los puños, pero al mismo tiempo bajando la mirada. El pelirrojo desapareció para regresar a su jaula, buscando preservar su chakra hasta la hora en que fuera necesario. Sai no tardó mucho en ir detrás del Hatake, y solo fue Sakura quien se detuvo unos segundos para despedirse del Uchiha.
"Gaara…" pensaba Naruto, concentrada totalmente en no perder esa sensación pulsante que le indicaba la dirección donde se encontraba el otro jinchuriki. Tan concentrada estaba que no pudo evitar gritar cuando una presencia apareció de golpe delante de ella, cortándole el paso.
- ¡Oye, teme! –gritó la Uzumaki bastante enojada, sujetándose como podía del árbol sobre él que con trabajos había aterrizado-. ¡Ten cuidado!
- Es tu culpa por no estar más atenta, dobe –le reclamó el Uchiha con tranquilidad, llevándose una mano a la cintura.
- Teme-baka –gruñó la rubia por lo bajo, al tiempo que corregía su postura sobre la rama en la que se encontraba.
- Naruto, ¿qué tan importante es Sabaku no Gaara para ti? –preguntó de pronto Sasuke, tomando desprevenida a la muchacha delante de él. La rubia abrió mucho sus ojos azules, para después desviar su mirada al suelo. El semblante serio y aparentemente imperturbable del moreno, como si estuviera esculpido en roca, le daba la impresión de que la respuesta no sería fácil. No una que fuera de su agrado, al menos.
- Él… es importante –respondió Naruto con seguridad-. ¡No es él mismo de antes! ¡Cambió desde que peleamos! ¡Ahora es mi amigo! –se apresuró a decir la muchacha al ver como el entrecejo del Uchiha se fruncía con desagrado ante los recuerdos que el guardaba del pelirrojo-. Gaara sabe como nadie porque hemos pasado, siendo jinchurikis –susurró la Uzumaki mientras tomaba un mechón de su cabello y comenzaba a jugar con él, demostrando su nerviosismo-. Creo que de cierta forma a él le tocó la peor parte… Siento que es mi responsabilidad cuidarlo.
El moreno soltó un suspiro de cansancio, para después negar levemente con la cabeza. De un saltó se encontró de nuevo junto a la rubia, quien se mordía un poco el labio inferior, apremiante ante la reacción que tendrían sus palabras en el Uchiha.
- No tienes que salvar a todo mundo, dobe –dijo Sasuke con un tono de regañó apenas perceptible-. Y ese mapache no es niño como para que necesite que lo cuides.
La Uzumaki le regaló una sonrisa al muchacho, feliz que no estuviera molesta con ella.
- Oye, teme. ¿Estabas celoso? –preguntó Naruto, para después sacarle la lengua al muchacho de pelo negro.
Sasuke entrecerró sus ojos con molestia, y entonces extendió su mano hacia la Uzumaki. La rubia abrió mucho los ojos cuando los labios del moreno se estrellaron contra los suyos, al mismo tiempo que una de las manos del Uchiha se paseaba por un lado de sus caderas hasta sujetarle la cintura con fuerza. La otra mano fue a parar en la corteza del árbol a espaldas de Naruto, apoyándola levemente sobre ella y evitando a su vez que la superficie áspera del tronco la lastimara. La muchacha no tardó mucho en alzar sus brazos hasta el cuello del Uchiha y rodearlo completamente, atrayendo al moreno lo más posible hacia ella. Sin embrago, fue Sasuke el que suspiró levemente dentro del beso, cuando la muchacha adentró su lengua dentro de la boca contraria, recordando como lo había hecho el muchacho la última vez que se besaron. Naruto se había estado conteniendo desde el momento en que Sasuke regresó a la Aldea, pero al notar la fuerza del abrazo sobre ella se dio cuenta que no había sido la única.
- Cuando esta misión termine tú y yo vamos a hablar de lo que dejamos pendiente hace tres años –susurró Sasuke contra la boca de Naruto, cuando se separaron después de un tiempo, desordenando los pensamientos de la muchacha-. ¿Mantuviste tu promesa?
Un recuerdo se coló entre la bruma que cubría la mente de la rubia. Un recuerdo no del todo agradable…
-Ya lo decidí –dijo el muchacho, al tiempo que golpeaba uno de sus puños contra la palmas extendida de su mano contraria. Su semblante se había vuelto repentinamente serio-. ¡Tú serás mi mujer!
- ¡Ni de coña! –gritó Naruto alzando uno de sus puños y golpeándole la cara.
Un aura depresiva rodeó por unos segundos a la muchacha. Definitivamente ese no era un recuerdo agradable… Lo único bueno de todo fue que ese idiota estaba muy, muy lejos. En algún lugar perdido del País del Fuego, o vaya a saber Kami-sama donde.
"¡Nunca sería la mujer de ese loco!" pensó la Uzumaki un tanto desesperada.
- ¡Ni siquiera lo dudes, baka! –contestó Naruto sujetando a Sasuke por el cuello de su yukata, afirmando al mismo tiempo tanto las palabras del muchacho como su propio pensamiento.
- ¿Terminaron con sus cursilerías? –gruñó una voz molesta por encima de sus cabezas.
Cuando las miradas de los dos jóvenes se apartaron una de la otra y de desviaron hacia arriba, se toparon con el semblante enojado de Kyubi, quien se encontraba cómodamente sentado sobre una de las ramas del árbol, con sus pies descalzos agitándose en el aire. Parecía el sobreprotector hermano mayor que acaba de descubrir la primera cita de su hermana, y que además no estaba muy de acuerdo con la elección de su pariente. Naruto abrió y cerró repetidamente su boca sin saber realmente que decir, y en verdad, sin saber realmente que había hecho que había sido tan malo como para provocar el enojo del zorro. Entonces Sasuke tomó la barbilla de la Uzumaki, y tiro suavemente de ella hacia abajo, ignorando deliberadamente la presencia del demonio y provocando que una vena surgiera en la frente de este.
- ¿Estás segura de la dirección por donde llevaron al mapache? –preguntó Sasuke con voz seria, y Naruto no dudo en asentir rápidamente-. Entonces yo puedo llevarte, dobe –dijo el Uchiha con una sonrisa torcida, provocando una mirada de extrañeza tanto en la rubia como en el demonio.
El moreno soltó el agarre que tenía sobre la cintura de la rubia, algo renitente, y se alejó un par de pasos. La Uzumaki observó como el muchacho ordenaba los dedos de su mano derecha en la posición clásica de concentración, y comenzaba a reunir una gran cantidad de chakra. Entonces una pequeña sucesión de sellos fue desplegada con rapidez. Jabalí, perro, pájaro, mono, carnero…
- Kuchiyose no Jutsu… -susurró Sasuke, para después apoyar una mano sobre la superficie de un tronco cercano. Una multitud de kanjis negros aparecieron de repente sobre el árbol, rodeando sus dedos-. ¡Kai!
- ¡¿Pero qué demonios…? –gritó Naruto, retrocediendo un paso hacia atrás debido a la sorpresa-. ¡¿Eso es…? ¡¿Eso es…?
˜S&N˜Y*O*R*E*G*R*E*S*E*˜S&N˜
Detrás de cámaras
- ¡Ey, Kory-San! –gritó Zaphyrla con entusiasmo, al tiempo que levantaba la pequeña computadora y corría hacia la habitación donde se encontraba la morena-. ¡Llegó correó de Nayumi y los chicos! ¡Dicen que sí puedes…!
La mujer se calló de golpe al ver que Kory estaba justo donde la había dejado hacia tres horas, mientras ella vagaba por el internet; la más joven estaba acostada en su cama, suspirando, y con una mano sobre el libro junto a ella, el cual permanecía cerrado. La morena había dicho que hoy prefería estudiar… pero por lo visto tenía para ello los mismos ánimos que para escribir.
- Ellos dicen que si podrías, pues… bueno, que si tú podrías –se atrevió a seguir hablando la de pelo azul, aunque menos entusiasmada-, escribir algo para ellos…
- Lo leeré después, Zaphyrla –la cortó la morena, girándose sobre la cama para darle la espalda.
- Pero ellos de verdad quieren que lo hagas –intentó alegar la directora en un murmullo.
- ¡Voy a hacerlo! ¡Solo que después! –gritó Kory, al tiempo que tiraba de una manta y se cubría con ella-. ¡Ahora no me molestes!
- Ne, Kory-San –dijo entonces la de pelo azul, al principio sorprendida por la actitud de su compañera, pero sonriéndole con suavidad al caer en cuenta de lo que sucedía-. ¿Todavía estas triste por lo que pasó? –continuo diciendo mientras se acercaba a la cama y se arrodillaba delante de ella. Una mano gentil se extendió hasta la cubierta cabeza de la morena y comenzó a acariciarla con cariño.
- No sé de que hablas… -fue el susurro que escuchó como respuesta.
- Solo fue un tropiezo, Kory-San –contestó Zaphy con seguridad-. En unos días ni lo recordaras…
Esta vez la voz de la escritora no le respondió.
- ¡Kory-San! ¡No seas rencorosa! –la regañó entonces la de pelo azul, pero se relajó cuando una risilla ahogada, y algo gangosa, se coló a través de las mantas.
(1) ¡Eso significa muerte! :D
Sé que prometí actualización el lunes, lamento la tardanza u.u Pero es que se me atravesaron dos exámenes y una fiesta… y todavía tengo alcohol en mis venas XD OK, no ._. Obtuve un 10 perfecto en uno XD Y un 4 en otro ¬¬ Pero bueno, no estoy aquí para molestarlos con eso :P Tal vez sientan que hay muchas dudas, y que la trama va avanzando un poco lento y como que falta algo de acción, cosa que lamento, pero aun asi espero que hayan disfrutado este capítulo n.n Una cosa que me dijo Hime-Sora, ¿Naruto parece idiota en mi fic? O.o He notado falta de actividad en FF, sobre todo porque ninguno de mis favoritos se ha actualizado ¬¬, pero creo que se debe al final de semestre. A mí también me están cargando la mano :S Ahora que lo veo en la página el capítulo me quedo un poco corto ¬¬
¡Gracias por sus reviews! OwO
Hime-Sora, Lenay-chan, DgrayMFAN, zanzamaru, Valkiria Thrud, Yuki-2310, X-x-YukO-x-X, Moon-9215, Saagon, Annia, Musra, Haruka (Equipo Taka 2), Blood Master, DhampireCry, Pikacha, kitsune, Katari-chan, Rianne Black, fujita namikaze, 3BYHANCOCK, Blanca-san, LittleMonsterStick.
Le tengo mucho cariño a todos los reviews que me dejan (de hecho hasta los guardo en mi computadora ¬/¬), y trató de recordar los nombres de todos los que me han dejado aunque fuera uno :P Hasta ahora me ha funcionado muy bien. Asi que me acuerdo mucho de ti, 3BYHANCOCK-San XD.
Zaludos
Zaphy
Ella Me trajo de vuelta,
había querido escapar de su lado.
Me fui... pero,
Yo regresé.
Era mi momento de protegerla.
Uchiha Sasuke
