Mundo feliz es Naruto de fastForwart

Traduccion hasta el capitulo 14 de umbra estel

traduccion desde el capitulo 15 de 7up

"Hola para los k dejaron reviews y para los k no hubo una pequeña confusión entre "7 up" y "dealizardi", resulta que "7up" se arto de que umbraestel no continuara la traducción de naruto un fic deFastForward " asi que tradujo a partir de el capitulo 15 en adelante todo esto k estoy subiendo es de "umbra estel" si ella se molesta o alguno de ustedes les molesta que suba esto k tradujo "umbra estel" puedo omitirlo y únicamente subir lo que a traducido "7 up".

Como ustedes gusten yo lo estoy subiendo pero tampoco quiero que umbra se enoje ni quiero enemigos por aquí solo por que me gusta mucho el trabajo de umbra XD igual que a muchos de ustedes ^^ espero y la traducción sea aceptable para ustedes tanto como a Dealizardi bueno y en donde estuvo la confusión, estuvo en que dealizardi al subir el fic pensó que había sido escrito por 7up y no que era una traducción asi que lo subió como si 7up fuera la autora.

7up: afirma no ser umbra estel

Dealizardi: me disculpo por tal confusión espero no se molesten… tanto ^^ si desean no leerla traducción que subo están en su derecho pero a mi parecer es bellísima la historia ^^

Original Naruto by masashi kishimoto

Capítulo 12. De recaídas

Naruto se sentó en la cama, mordiendo la uña de su pulgar y mirando una fotografía de Sasuke y suya de antes de su coma. Sus ojos continuaban desenfocándose, pero después de unos cuantos segundos se daba cuenta, y los enfocaba de nuevo y volvía a mirar a Sasuke.

Mañana era el día en que le iba a confesar a Sasuke lo que sentía. Mañana podía ser posiblemente el día más importante de toda su vida. Sai le había dicho que se lanzara… después de haber gritado 'finalmente' cuando Naruto le dijo que era gay, puesto que había olvidado que Sai todavía no lo sabía… e Ino le había dicho lo mismo.

-¿Pero que si es una mala idea?

Estaba tan asustado de perder la amistad de Sasuke. Ser rechazado no era la gran cosa para él, era por la amistad por lo que estaba preocupado. No quería que Sasuke se pusiera como loco y le dijera que nunca lo podría amar así, y que estaba mal y que Naruto le daba asco. El rubio suspiró, bajando la fotografía y encogiendo sus piernas hasta que sus rodillas tocaron su pecho, envolviéndolas con sus brazos. Su puerta se abrió y levantó la mirada sorprendido, su madre asomó la cabeza en el cuarto

-Cariño, son casi las dos de la mañana ¿Qué haces todavía despierto?

-Nada, solo estaba pensando. Me dormiré, perdón.

-No te disculpes, ¿qué ocurre?

-No pasa nada.

-Amor, puedes decírmelo. Tan solo quiero ayudar.

El rubio dudó, pero realmente necesitaba a alguien para hablar. Cuando abrió la boca para explicar la situación, su garganta se secó, dándose cuenta de que sus padres aún no sabían que era gay. ¿De verdad podía contarle a su madre en ese mismo momento y luego admitir sus sentimientos por Sasuke mañana? Sólo tenía cierta reserva de huevos. Ella es mi madre, lo entenderá.

-Mamá, Yo… primero necesito decirte algo. Y no importa que, por favor prométeme que siempre me amarás.

-Dulzura, por supuesto que lo haré. ¿Qué es?

-Yo soy… Lo siento, es muy difícil decírtelo porque eres mi madre y no quiero perderte. Yo soy gay

-Lo sé.

Levantó la mirada, completamente pasmado. Ella se rió ante la expresión de su rostro, revolviéndole el cabello.

-Cariño, creo que la única persona en tu vida que no sabe que eres gay es Sasuke. A menos de que tú se lo dijeras. Y la única razón de que él no lo sepa es porque él mismo está en negación de ser gay.

-¡¿Es que todos lo saben? Mis amigos en la escuela actuaron como si no fuera la gran cosa, Sai gritó 'finalmente' cuando se lo dije ¡¿y ahora tú?

-Naruto, por la forma en que tú y Sasuke son, me sorprende que más personas no lo sepan. Ahora, ¿Cuál es el problema?

-Bueno, quiero decirle a Sasuke lo que siento.

-¿Pero tienes miedo de perder su amistad?

-No sé qué hacer. Si no le digo, me volveré loco, y si lo hago, bueno… las cosas puede que no pasen como estoy esperando.

-Nunca lo sabrás si no lo intentas, amor. Pero eso es cosa tuya. Sasuke es un verdadero amigo, siempre estuvo aquí para ti, sin importar que.

-Cierto. Gracias, mamá.

-Cuando quieras. Que pases buenas noches.

Apagó las luces cuando llegó a la puerta, saliendo del cuarto. Naruto tomó esto como una indirecta para irse a dormir, así que se acostó y cerró sus ojos, tratando de decidir lo que iba a hacer.

-¡Estoy tan listo para esto!- vociferó Kiba mientras balanceaba su peso de un lado al otro. Entonces cayó de sentón cuando la pelota de fútbol lo golpeó justo en la cara. -¡Oh Dios mío! ¡Auch!

-Lo siento cara de perro. Mejor suerte para la próxima.

-¡Lo hiciste a propósito!

Kiba mientras tomaba la pelota de fútbol y se la lanzaba, viéndose insanamente ridículo aún sentado con las piernas abiertas en el pasto dentro de la portería. El débil lanzamiento fue fácilmente detenido por el pie de Ino, y comenzó a botar la pelota sobre uno de sus pies, antes de transferirla a su rodilla y luego alternar piernas.

Naruto simplemente los observaba desde un lado del campo, disfrutando la ligera brisa mientras se sentaba en el pasto. Sasuke se dirigía hacia él desde la izquierda, sosteniendo una coca cola. Cuando alcanzó a su amigo, se sentó a su lado, mirando hacia Ino, quien ahora tentaba a Kiba manteniendo la pelota fuera de su alcance con algunos movimientos de piernas de fantasía.

-Pensé que ibas a jugar.

-Kiba dijo que aún no había suficiente gente. Y estoy divirtiéndome demasiado observando a Ino destruir el orgullo de Kiba.

-Pobre cosa.

-Además, quería hablar contigo, así que supongo que esto más o menos funciona de una manera agradable.

El pelinegro se giró hacia Naruto, confundido, pero el rubio sostuvo su mirada en los dos delante de él, peleándose la pelota. Apretó el pasto en sus manos, apretando la mandíbula. Podía hacer esto, sólo necesitaba decirlo de manera apropiada.

-¿Te acuerdas… el día cuando admití que era gay, cómo no quería mirarte?

-Sí.

-Bueno, estaba asustado de ver desprecio. No quería saber que tú pensabas que estaba mal que yo fuera gay. Y luego cuando no actuaste así, me sentí… aliviado. La verdad es, Sasuke… que creo que me gustas desde antes de que me diera cuenta del hecho de que soy gay.

Las cejas del pelinegro se dispararon hacia la línea del nacimiento del cabello, y se giró para mirar a Naruto, quien aún miraba hacia el suelo, con la quijada apretada.

-¿Qué?

-Me gustas, Sasuke. Mucho. Creo que una parte de mí siempre lo ha hecho.

Hubo un tenso silencio después de esa confesión, y el rubio creyó que se iba a volver loco. Cuando finalmente no pudo soportar más, se imaginó que era el fin de su amistad, y simplemente se puso de pie para irse. Sasuke lo sujetó de la muñeca.

-Naruto, por favor no te vayas. Me siento halagado de que te guste, Naruto, de verdad lo estoy. Y para ser honesto, me hace un poquito feliz, porque eres mi mejor amigo.

-Pero…

-Pero lo siento, yo no soy así, yo no te veo de esa manera. Aunque nunca voy a dejar de ser tu amigo, así que estás atrapado conmigo. Y no me voy a poner todo extraño si me abraza o luchas conmigo. Aunque si me metes mano, trata de que parezca un accidente ¿sí?

-Gracias, Sasuke.

-De verdad lo siento Naruto.

-Está bien. Me alegra que aún vayas a ser mi amigo. Sólo necesitaba sacarlo de mi pecho.

El rubio se puso de pie en un salto, corriendo hacia Ino y Kiba, gritando que quería jugar. Sasuke observándolo desde la banda, sintiéndose como un idiota, sabía que realmente había herido los sentimientos de Naruto.

-¿Pero que se suponía que iba a hacer? ¿Mentirle? No lo quiero de esa forma, somos los mejores amigos. Siempre ha sido la persona más importante para mí, sin importar que. ¿Eso es suficiente no?

-Ey, Uchiha.

-Ey. ¿De verdad vas a jugar?

-No seas un idiota, sólo vine a ver. ¿Cómo le ha ido?

-Hasta donde puedo decir, bien. No puedo creer que esté de pie de nuevo. Y jugando fútbol también.

-Sí, parece bastante sorprendente.

Coincidió Neji mientras Kiba corría hacia la portería y pateaba la pelota. Rebotó en uno de los postes y le golpeó en la cara, haciéndolo caer de sentón. Ino y Naruto casi se mueren de la risa, golpeándose en las rodillas y tratando de preguntarle a Kiba si se encontraba bien entre violentos jadeos.

-Vaya. Kiba a llegado aún más al fondo de mi lista.

-Kiba siempre ha estado al fondo de mi lista. Kiba es… tu sabes, Kiba, después de todo.

-Supongo.

Ambos levantaron la mirada mientras Shikamaru se dirigía hacia ellos, sus manos en sus bolsillos.

-Ey, ¿Vienes a jugar?

-¿De verdad acabas de preguntarme eso?

-Cierto, pregunta estúpida. Me siento como Kiba.-El pelinegro volvió a mirar hacia los tres jugadores, Naruto alistándose a hacer lo que Kiba le acababa de enseñar.

-Asegúrate de no copiarlo con exactitud, Naruto.

-¡Jódete, Hyûga!

Naruto se carcajeó, negando con la cabeza. Comenzó a correr hacia la portería con la pelota, pateándola cuando estaba lo suficientemente cerca. Golpeó un pequeño hoyo después de patear, pisando de manera extraña y cayó, golpeándose la cabeza con fuerza contra el marco de la portería.

Sasuke y Neji estaban de pie al instante, Shikamaru sentándose para ver qué diablos acababa de pasar. Ino y Kiba se lanzaron como bólidos hacia el rubio, girándolo sobre su espalda.

-¡Naruto! ¡¿Naruto, puedes oírme?

-¡Muévete! ¿Naruto? ¿Naruto, puedes oírme? ¡Naruto! ¡Despierta!

El pánico lo envolvió mientras el rubio yacía inconsciente en el suelo, Ino diciendo algo acerca de buscar a la enfermera. Las manos del pelinegro comenzaron a temblar mientras sacudía a Naruto, repitiendo su nombre y golpeándole el rostro. Estaba cerca de la histeria para el momento en que la enfermera llegó, y se ahogaba en la locura cuando la ambulancia fue llamada.

Les tomó a Shikamaru, Neji y Kiba casi tres minutos el hacerle quitar sus manos de Naruto para que los paramédicos pudieran meterlo a la ambulancia.

Naruto gruñó, su cabeza se giró hacia un lado mientras sus cejas se contraían. Sentía una extraña e incómoda sensación en su pecho y forzó a sus ojos a abrirse. Estuvieron desenfocados unos cuantos segundos, y luego finalmente se aclararon para mostrarle un blanco techo que no le pertenecía. Miró hacia un lado y vio una ventana con las persianas cerradas. Aparentemente fuera era de noche.

-Cierto… me caí… Debo estar en el hospital

Él rubio lucho por sentarse. Su pecho lo estaba matando. Se talló los ojos, mirando a su alrededor. Su mirada aterrizó en Tsunade, quien se sentaba a un lado de su cama, profundamente dormida en la silla. Supuso que había estado preocupada por él.

-Nana. Nana.

La mujer se sobresaltó, puesto que lo había dicho con mucha más fuerza la segunda vez, y abrió sus ojos, mirando hacia Naruto. El alivio fluyó por su rostro mientras se inclinaba hacia delante, abrazándolo con fuerza.

-Naruto. Gracias a Dios que estás vivo.

-Por supuesto que estoy vivo ¿Por qué no habría de estarlo?

-¡¿De qué estás hablando? Sasuke atravesó tu pecho con su mano con un Chidori! ¡Si Sakura no hubiera aparecido cuando lo hizo, seguramente hubieras muerto! ¡Te dije que Sasuke no era bueno, voy a sentenciarlo a muerte por esto!

-¡¿Qué?

Se quitó los cobertores de un golpe y se puso de pie tambaleándose, corriendo hacia la ventana y abriendo las persianas. Casi se muere cuando vio Konoha, justo de la manera en que era cuando se había ido. ¿O se había ido realmente?

-¡Naruto, no deberías pararte! ¡Incluso con el Kyûbi, aún estás sumamente herido!

-No lo entiendo. ¡No entiendo que está pasando! ¡¿Cuál mundo es real?

-Todo esto es mi culpa. ¡Diablos! Si no le hubiera pedido que jugara…

-Esto no es tu culpa, Kiba. Fue un accidente.

-Y todavía no sabemos nada con certeza, debemos mantener la calma hasta que oigamos algunas noticias.

Los tres, junto con Shikamaru y Sasuke, estaban sentados en el cuarto de espera del hospital, los padres de Naruto ya habían sido llamados. Tsunade estaba en ese momento revisando la condición de Naruto, pero basado en su falta de respuesta, las cosas no se veían muy bien.

Sasuke tan sólo estaba sentado solo al final de la fila de sillas del lado opuesto al de todos sus amigos, sus manos cubriendo su rostro. Si Naruto recaía en su coma, Sasuke no sabía que iba a hacer. Era simplemente cruel para el rubio el haber despertado por tan corto periodo de tiempo para luego volver a su sueño. Sasuke apretó los dientes.

-¡Ino, no lo entiendes! ¡Los padres de Naruto van a culparme!

-No fue tu culpa. Es la mía.

-Sasuke…

-¡Es mi culpa, Ino! Me dijo que le gustaba, y yo le dije que a mí no. ¿Y luego se golpea la cabeza y repentinamente no despierta? ¿Yo era su guía, no? Bueno, supongo que no lo soy más. ¡Maldita sea, lo arruiné todo!

-Sasuke, esto tampoco es tu culpa. Esto no es la culpa de nadie, fue un accidente.

-Dile eso a los padres de Naruto cuando lleguen aquí.

-Sasuke. No puedo encontrar a mi hija o a Minato, ¿podría alguien por favor ir a sus oficinas y decirles que necesitan venir al hospital?

-Yo iré.

-Sí, iré contigo." Shikamaru también se paró

-Ustedes pueden ir a buscar a su madre. Yo iré a la oficina del Sr. Uzumaki. ¿Puedo llevarme tu automóvil prestado?

El moreno le ofreció sus llaves como si estuviera en un trance, Neji las tomó y luego los tres desaparecieron por el corredor. Tsunade miró a Kiba, preocupada, luego le puso una mano sobre el hombro.

-Kiba, nadie va a culparte de esto.

-¡Nana, yo fui quien le pidió que jugara fútbol! ¡¿Cómo voy a explicarle eso a sus padres?

-Kiba, Naruto pudo haber estado bajando las escaleras y haber tropezado y haberse golpeado la cabeza contra la barandilla y lo mismo hubiera pasado. Esto no es tu culpa ¿me entiendes? Fue un accidente. Pudo haber pasado en cualquier lugar.

-¿Se encuentra bien?

-No se ve bien.

-Oh Dios. Oh Dios mío.

Sasuke se puso de pie, pasando a Tsunade corriendo. Ella no hizo ningún movimiento para detenerlo. No tenía el corazón para siquiera tratar de detenerlo.

El pelinegro corrió por el corredor lo más rápido que pudo, las enfermeras le gritaban que no corriera en un hospital, pero las ignoró. Llegó al cuarto de Naruto y se lanzó hacia él, dándole un susto de muerte a la enfermera que inspeccionaba los monitores.

-Realmente no debería estar aquí. Sólo la familia inmediata está…

-Yo soy familia. Vamos, Naruto. Vamos, no hagas esto. Escúchame y regresa. Lo hiciste antes y lo puedes hacer de nuevo. ¡Óyeme, maldita sea! ¡Naruto, despierta! ¡No me hagas esto maldición! ¡No hagas esto de nuevo!

-¡Sasuke!- Volteó hacia la puerta, respirando con dificultad con lágrimas sobre su rostro. Ni siquiera se había dado cuenta que estaba llorando. -Eso no va a ayudar. Vamos, suéltalo.

Sasuke jadeó mientras luchaba para hacer que sus dedos obedecieran la orden que su cerebro les mandaba, finalmente dejando ir al rubio y dejándose caer en la silla, cubriendo su rostro con sus manos.

-No me hagas esto, no otra vez. Regresa.

-Naruto…

-¡No! ¡No estoy loco! ¡Este lugar no existe, está todo en mi cabeza!

-¡Naruto, estás delirando! Casi mueres, lo entiendo. ¡Pero este es tu hogar! ¡Este lugar es real, Naruto!

-¡No, no lo es! No lo entiendes, ¡Estoy en coma! ¡Tengo que estarlo! ¡No me puedo quedar aquí, tengo que volver! Yo… yo tengo amigos. ¡Tengo una familia! Tengo a… tengo a… Sasuke. Tenía que ser real.

-Naruto, escúchame. No fue real. Cualquiera que fuese el escenario que creo tu mente mientras estabas inconsciente no fue real. Lo siento, pero así es como son las cosas. Sasuke no es tu amigo, es un enemigo que trató de asesinarte.

-¡No! ¡No lo creo! ¡Fue real! ¡Este es el sueño! ¡No aquel! ¡Este es el sueño!

El rubio se dio la vuelta y se lanzó a la ventana abierta, saltando por ella. Tsunade le grito que esperara, que regresara, pero la ignoró. Saltó de techo en techo tan rápido como pudo, respirando con dificultad mientras se dirigía a casa lo más rápido que podía. Tenía que hacer esto antes de que la Hokage mandara a los ANBU tras él.

-¡Oh, Cristo, ya estoy pensando como si este mundo fuera real! ¡Este es el sueño! ¡Es el sueño, y puedo probarlo!

Naruto estaba tan confundido. Una parte de él se preguntaba si este era realmente el sueño, o si el otro mundo lo era. Después de todo, no recordaba el otro mundo, sólo este, y había vuelto a este. Si realmente estaba en otro coma, ¿no habría creado una historia completamente nueva? ¡Esto no tenía sentido, maldición!

Llegó a su apartamento y subió corriendo las escaleras, alcanzado su puerta pateándola para abrirla puesto que no tenía su llave.

-Puedo probar que este es el sueño.

Abrió su armario y rebuscó en él buscando su caja de Kunai sobrantes, encontrándola finalmente y sacándola. Tomó un Kunai de la caja y se dirigió hacia el baño, bajando el arma en el fregadero antes de mirarse a sí mismo en el espejo.

-Si este es un sueño, puedo controlarlo. Si es real, entonces no puedo. Cuando sujete este Kunai, y me corte con él, no va a curarse. Puedo controlar esto, porque es un sueño, y yo digo que no tengo el Kyûbi dentro de mí. El Kyûbi no me cura. Kyûbi es sólo un gato. Mi gato. No es un demonio de nueve colas. No me curará.

Levantó apresuradamente el Kunai e hizo un corte en su antebrazo. La sangre comenzó a gotear instantáneamente hacia el piso desde la gran herida. Espero, mirándola. Nada estaba pasando. El Kyûbi no la estaba curando.

-¡Lo sabía! ¡Esto es un sueño! ¡Todo lo que tengo que hacer es regresar! ¿Cómo regresé la última vez?

Había muerto. Todo lo que tenía que hacer era morir, y podría volver a su mundo real. Con su madre y padre. Con Sasuke.

-Todo estará bien. Esto funcionará.

Insistió Naruto mientras llevaba el kunai a su muñeca izquierda. Titubeó, temeroso de que fuera a doler "morir" otra vez, pero sacudió su cabeza, tomó una profunda inspiración y se cortó la muñeca. La sangre comenzó enseguida a fluir desde la herida a un paso tan deprisa, que Naruto se alarmó, hasta que recordó que eso era algo bueno. Con su mano, resbaladiza por la sangre, tomó el Kunai de su otra mano y se cortó también esa muñeca, su visión ya comenzaba a fallarle.

Dejó caer el arma al piso y se dejó caer pesadamente, apoyándose contra la pared mientras miraba con fijeza la luz en el techo. Estiró una mano hacia ella, la sangre cubriendo su piel bronceada.

-Voy de regreso, Sasuke. Espérame.

Su visión se oscureció más antes de que todo se pusiera negro.

Y Naruto murió.

Sasuke se frotó el rostro aún sentado en la silla a un lado de la cama de Naruto. Kushina y Minato todavía no podían ser localizados. Sus oficinas habían sido revisadas, su casa, todos los números telefónicos disponibles habían sido llamados y aún nada. Era como si hubieran desaparecido de la faz de la Tierra.

Mal momento para desaparecer, pensó Sasuke con tristeza. Y luego, algo le pasó por la mente. Se puso de pie y fue hacia la puerta, Tsunade estaba de pie cerca de la enfermera de la estación con un portapapeles.

-¿Nana? ¿Hablaste a casa de Sai?

-No ¿Por qué?

-No sé, sólo creo que Naruto dijo algo acerca de sus padres yendo a la casa de Sai.

-Voy a intentarlo entonces.

El pelinegro regresó al cuarto, sentándose de nuevo a un lado de Naruto y tomando su mano. La apretó con fuerza, esperando que Naruto volviera, pero ya habían pasado casi seis horas, y aún estaba inconsciente. Agitó su cabeza.

-Si estás haciendo esto para castigarme, está funcionando. Vamos, ya he sufrido lo suficiente. La broma terminó. Despierta o te voy a patear el trasero.

El ritmo cardiaco de Naruto, que había estado estable desde que Sasuke había entrado al cuarto, repentinamente comenzó a disminuir. Sasuke lo miró frunciendo el ceño, preguntándose si se suponía que debería hacer eso. Se veía tremendamente lento para la opinión de Sasuke. Se enderezó en la silla, cuestionándose si debía ir a buscar ayuda, pero en su lugar la ayuda vino a él, cuando la pantalla repentinamente mostró una línea plana y la alarma se activó.

Los ojos del pelinegro miraron con conmoción la línea plana de la pantalla de Naruto, la fuerte alarma de la máquina haciendo eco en sus oídos. Naruto tenía una línea plana. Tener una línea plana significaba que el corazón había dejado de latir. Si el corazón había dejado de latir, eso significaba muerte ¿verdad?

-¡No! ¡No, Naruto! ¡Despierta! ¡No hagas esto!

Sasuke fue alejado de un tirón mientras gente comenzaba a entrar apresuradamente al cuarto. Gritó, tratando de regresar a Naruto, pero alguien luchaba por sacarlo del cuarto. Tsunade ya estaba a un lado de Naruto, lanzando órdenes.

-¡Naruto, no te atrevas a morirte maldición!