Disclaimer: Todos los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, la historia es mía.

Cap. 1: Primer Encuentro

Mi vida era un completo desastre. No tenia amigos, no tenia empleo, y se estaba terminando el poco dinero que me habían dejado mis padres al morir.

Desde que estuve si ellos, mi vida se vino abajo. Mi mamá era mi mejor amiga, hacíamos todo juntas, de mi padre, siempre recibia apoyo y consejos, hasta que murieron, dejándome sola.

Cuando esto sucedió, caí en una terrible depresión, me costo mucho reponerme, pero lo logre, en parte gracias a Jacob, mi novio.

El me apoyo en todo momento, siempre estaba ahí cuando lo necesitaba y me hacia sentir mejor tan solo con su sonrisa; solo tenía un defecto: era extremadamente celoso. Tenia que informarle exactamente todos los lugares a los que acudía y la gente que me acompañaba. Pero a pesar de eso, yo lo amaba.

Luego de un tiempo, me dijo que podía ayudarme a conseguir empleo con su amiga Leah, que tenia una casa hogar y necesitaba alguien que la apoyara. Decidí aceptar la oferta. Al día siguiente me presente a trabajar y me sorprendió lo rápido que me adapte. Era un empleo fabuloso, convivir diariamente con todos esos niños. Había una pequeña en especial que me llamaba la atención. Nessie. No parecía tan alegre como los demás, y siempre estaba sola. Decidí acercarme a ella para ayudarla; al principio me rechazo y me ignoro, pero con el paso del tiempo logre animarla y nos volvimos muy unidas. Era mi preferida y pasaba momentos muy lindos junto a ella.

Un día Leah me dijo que se estaban acabando los fondos y necesitábamos buscar una solución. Después de mucho pensar, decidí visitar a una vieja amiga que no veía desde la preparatoria, Alice. Ella tenía contactos por todas partes y tal vez podría ayudarme. Esperaba que hubiera olvidado la pela que tuvimos la ultima vez que estuvimos juntas. Cuando me vio, me recibió con los brazos abiertos. Después de ponernos al corriente de todo lo que había sucedido en nuestras vidas, le conté mi problema. Alice dijo que conocía a alguien que podría ayudarnos y me contactaría con esa persona.

Pasada una semana, fue a visitarme un amigo de Alice. Platicamos y llegamos a un acuerdo: el pasaría a ser el propietario de la casa, saldaría nuestras deudas, y se haría cargo de todo, pero solo ocuparía a una de nosotras. Leah era la mejor en esto, así que ella se quedaría. Al día siguiente, les avise a los pequeños que ya no estaría mas con ellos. Todos se pusieron muy tristes, en especial Nessie. Me pidió que no la dejara, por que si yo me iba ella seria infeliz. Me partía el corazón verla así, por lo que tome una decisión: la llevaría conmigo. No podía dejarla. EN los últimos meses, me había encariñado muchísimo, casi la consideraba como mi familia.

Le pedí ayuda a Alice, y ella me dijo que se encargaría de todo el papeleo. Busque trabajo por todas las editoriales del lugar, hasta que por fin me aceptaron. La oficina estaba cerca de mi casa y la paga era demasiado buena.

Y así después de muchos esfuerzos míos y de Alice, Nessie se quedo conmigo. Se adapto rápidamente a mi ritmo de ida. Nunca había pensado tener una hija, pero era una experiencia de lo más linda, pasábamos la mayor parte del día juntas, salíamos a pasear, reíamos… pero no todo era perfecto.

Una noche, Jacob llego a mi casa muy enojado. La razón: me había visto saliendo con un hombre. Intente explicarle que era por parte de mi trabajo, pero no quiso escucharme, empezamos a discutir y al final el dijo que no quería volverme a ver. Trate de remediarlo al día siguiente, pero no contestaba mis llamadas y cambio de residencia, así que decidí seguir adelante y olvidarlo. Al fin y al cabo, yo podía ser feliz sin el, ahora tenia a mi niña, y solo eso importaba. A pesar de todo, no podía ocultar mi tristeza aunque lo intentara. Todos me notaban deprimida: Alice, Nessie y mis compañeros de trabajo, pero al pasar el tiempo lo fui superando.

Mi vida se volvió más agradable. Alice seguía visitándome con mucha frecuencia, y se lo agradecí demasiado. No se que hubiera hecho sin ella, era una muy buena amiga, pero no le gustaba para nada mi forma de vestir. Es lo único que me molestaba de ella, aunque en estos días no me había criticado ni una sola vez, sabia que se estaba conteniendo, pues de vez en cuando llegaba con una blusa, un pantalon o unos zapatos nuevo para mi. Decidí hacer caso omiso de esto, ya que fue la razón por la que discutimos la última vez. Los días transcurrían lentamente.

Una noche, cuando me disponía a acostarme, escuche el timbre. ¿Quién podría ser a esta hora? Abrí la puerta.

-Buenas noches, ¿Usted es Isabella Swan?-pregunto una voz desconocida.

Prendí la luz para ver quien era el sujeto que me buscaba. Era un joven alto y apuesto, con unos ojos verdes hermosos, su cabello castaño dorado despeinado. Parecía salido de una revista. Me quede mirándolo como embobada. De pronto, recordé que aun esperaba mi respuesta.

-Buenas noches. Soy yo. ¿En que puedo ayudarle?

-Mi nombre es Edward Cullen. ¿Vive con usted la niña Vanessa?

Me empezó a parecer sospechoso ¿Y si era un secuestrador que quería quitarme a mi niña? Aunque la verdad no tenía aspecto de mafioso para nada; más bien parecía un modelo, o uno de esos millonarios que tenían colección de coches y los admiraban a cualquier lugar a donde iban. Aun así, decidí decirle la verdad.

-Si ¿Por qué es de tu incumbencia?

-Si me regala unos minutos de su tiempo, podre explicárselo todo.

-Adelante.

-Bien. Mmm… ¿Por donde empezare?

-Pues, por el principio, supongo.

-Esta bien. Yo vivía en Portland hace unos años. En ese tiempo, salía con una mujer llamada Tanya. Estuvimos juntos unos meses y un día ella me aviso que estaba esperando un bebe. Yo estaba feliz, aunque al parecer a ella no le agradaba mucho la idea. Cuando nació mi hija, no cabía en mí de alegría, ella era muy hermosa. Sin embargo, al poco tiempo, Tanya se fue con ella, dejándome destrozado. Solo dejo una carta, diciéndome que se iría a otra ciudad y abandonaría a la niña en algún lugar apenas tuviera oportunidad. Decidí que tenía que emprender una búsqueda para dar con el paradero de mi hija, pero había muchos probables lugares a los que podía ir. Ella no tenía mucho dinero, así que no podía ir muy lejos. Hice un recuento de los principales sitios a los que podría dirigirse, e inicie la búsqueda. Así paso mucho tiempo, al final de cada día, cuando me daba cuenta de que nuevamente había fracasado, me daban ganas de desistir, pero mi hermano siempre me apoyaba para seguir adelante. De hecho, fue el quien vino a Seattle y hablo con la joven Clearwater, le mostro la foto de la pequeña y dijo que tal vez aquí podría encontrarla.-hizo una pausa, y comenzó a buscar algo en sus bolsillos. Saco la cartera y me mostro la foto de una bebe. Me quede observándola por unos instantes. Necesito que me diga si es ella, mi Nessie.

Era ella, indudablemente, la misma que yo concia, solo que unos cuantos años atrás. Me resultaba imposible de creer, pero era absurdo negar que estuviéramos hablando de la misma niña.

-Por favor- exclamo Edward.

Mire sus ojos y vi en ellos una profunda tristeza. Su cara reflejaba sufrimiento. Tal vez si el supiera que al fin había logrado su objetivo, por lo que lucho todo este tiempo, podría alegrarse un poco y borrar cualquier indicio de angustia en su bello rostro.

-Si, es ella.-respondo.

Su cara se ilumino al instante, yo tenia razón.

-¿Podría verla?

Me lo pensé un momento. Mire mi reloj de muleca y marcaba las 11 en punto. Era tarde, y no quería despertarla. Además, aun no sabía si debía creerle a este sujeto, pues bien todo podría ser un truco planeado por el mismo para robarme o algo parecido. Sin embargo, Edward me inspiraba confianza, como si lo conociera de toda la vida y no hace unos minutos. Además, si lo que quería era llevarse mi dinero o posesiones valiosas, hubiera elegido a otra persona, alguien que tuviera millones. Concluí que confiaría en el.

-Creo que será mejor que regrese mañana. Ahora duerme, y no me gustaría despertarla.-Sonrio de forma tan encantadora que me corto la respiración por un instante.

-No sabe lo feliz que estoy. Estaré eternamente agradecido con usted. Entonces, supongo que nos veremos mañana.

-Claro. Hasta mañana.

-Subió a su coche, que por cierto estaba genial, o tal vez solo era que siempre quise tener un carro plateado. Cerré la puerta, apague las luces, y me fui a la cama.

Mientras conciliaba el sueño, analice todo lo acontecido hace unos momentos. Definitivamente, mañana seria un día difícil, y no solo para mí, sino también para Nessie. Al menos el tal Edward parecía un buen tipo y ¡Por Dios! era increíblemente guapo. Tenia el mismo tono de cabello que Nessie y por lo visto igual de rebelde, también. Se me ocurrieron muchas posibles hipótesis sobre lo que podría pasar al día siguiente, pero al final decidí no preocuparme y en lugar de eso, prepararme para enfrentarme a lo que viniera.

¿Y que es lo que viene? Un nuevo amor para ella.

¿Estuvo pésimo? ¿Fue un buen inicio? Háganmelo saber con un review x fa!!

Edward y yo se los agradeceremos de todo corazón jeje. Bien, espero que les haya gustado, ya casi esta listo el segundo capitulo, pero en lo que me tardo es en pasarlo a la computadora por que mi hermana la quiere acaparar y como es la chica…

Besos