Disclaimer: Todos los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, solo me adjudico la historia salida de mi loca cabeza xD

Cap. 4 Una tarde divertida

La semana pasó muy lenta, y sin ningún acontecimiento relevante.

Llegó el sábado y me levante temprano para preparar todo
-¿Mamá?

-Hola nena. ¿Ya estas lista?

-Si, pero ¿Puedo preguntar algo?

-Claro

-¿Por qué Edward quiere venir con nosotros?

-¿No te agrada?

-Si, pero… ¿El es tu novio?

-No, por supuesto que no. ¿Cómo crees?

-Entonces porque…

-No hagas tantas preguntas ¿De acuerdo? El es mi amigo y nos invitó ¿ok? Además dijiste que te agradaba ¿no?-En ese momento sonó el timbre.

-Aquí está, vamos.

Al abrir la puerta Edward le dio un abrazo a Nessie. Ella puso cara fea, Edward se dio cuenta, así que la soltó. Luego se dirigió hacia mí y de igual manera me envolvió entre sus brazos. Yo me quedé quieta, olía delicioso. Me soltó luego de unos segundos. Por supuesto, estaba roja como un tomate.

-¿Listas?

-Si- respondió Nessie.

Edward subió las cosas a la cajuela del coche. Nessie ya se había acomodado en el asiento trasero. Subí rápidamente al asiento de copiloto, y Edward subió al otro lado.

-Ya funciona el cinturón - me avisó con una sonrisa burlona en sus labios.

Llegamos al parque en solo unos minutos, gracias a que Edward conducía como un loco, fui aterrada todo el camino.

Al bajar del coche caminamos entre árboles y arbustos. Era vergonzoso que una niña pequeña tuviera mejor equilibrio que yo. En dos ocasiones estuve a punto de caer, pero alcance a sostenerme en los árboles. Nessie y Edward se burlaron de mi varias veces, pero yo fingí que no me daba cuenta.

Legamos a un pequeño prado muy lindo, pusimos ahí todas nuestras cosas. Yo me senté a la sombra de un árbol, no se me daba muy bien eso de correr, además tenía trabajo atrasado, así que me dispuse a hacerlo mientras Edward y Nessie jugaban. Al cabo de un tiempo, se cansaron y se sentaron junto a mí.

-Tengo hambre ¿Ustedes no?- preguntó Edward.

-Yo si.- Respondió Nessie.

-Ok, entonces comamos.-dije. Yo también estaba hambrienta.

Comimos entre charlas y risas. Edward nos contó algunas anécdotas divertidas sobre sus hermanos. Eran dos. Emmett y Alice, ambos eran mayores que él. Al final prometió presentárnoslos.

Pronto se terminaron los sándwiches que había preparado; Edward acercó una canasta con panecillos. Sabían deliciosos.

-¿Les gustaron? - Preguntó Edward.

-Están riquísimos.- respondí.

-Yo mismo los preparé.-dijo con orgullo.

-¿En serio? Te quedaron buenísimos.

-Gracias.-respondió desviando la mirada.

-No te ofendas, pero no tienes pinta de cocinero.

-Mi madre dice lo mismo.-Dijo con una sonrisa tan encantadora que no pude evitar correspondérsela.

Había olvidado por completo de las hojas que tenía en mi regazo. En ese momento, llegó una fuerte ráfaga de viento que se llevo mis papeles por los aires, todo lo que había escrito.

-¡No! - grité al tiempo que me ponía de pie e intentaba coger las hojas. Edward también intentó alcanzarlas. El viento hecho mi pelo hacia mi rostro y me impedía ver por donde iba, así que tropecé con una rama y caí al suelo.

-¡Mami!-gritó Nessie.

Abrí los ojos y vi dos rostros llenos de preocupación.

-¿Estas bien?- preguntó Edward al tiempo que me ayudaba a sentarme.

-Creo que si.

-Mami, no pudimos agarrar todas tus hojas, solo estas.

-Gracias, no se preocupen, solo era un borrador.-tomé las hojas y regresé a sentarme.

-¿No vas a venir con nosotros?-preguntó Nessie.

-No, no tengo ganas. Mejor ustedes diviértanse.

-Amargada.-exclamó Edward en voz baja.

-¿Qué dijiste? - pregunté furiosa.

-¿Yo? Nada. Vamos pequeña.

-Si, vamos.

Recogí las cosas mientras ellos se alejaban; luego de unos segundos los perdí de vista.

Sabía que no debía preocuparme, así que me puse a trabajar nuevamente.

Nessie apareció de pronto frente a mí.

-¿No estabas con Edward?

-Si, pero tienes que venir conmigo ¡Corre!

Me levanté rápidamente.

-¿Paso algo malo?

-¡Tu solo corre!

Y eso fue lo que hice. De repente, Nessie se detuvo y comenzó a reír

-¿Qué se supone que..?

Alguien me tomó por la cintura. Era Edward.

-Corre Bella.

-¿Por qué?

-Alguien me contó que te gustan las cosquillas.

Le lancé una mirada asesina a Nessie y comencé a correr. Edward y ella venían detrás de mí, escuchaba sus risas.

-Son unos tramposos. Saben que tropiezo cada dos minutos.

-Yo creo que cada minuto ¿No mami?- ambos soltaron una carcajada.

Estaba enfadada, y no iba a dejarlo pasar. Al voltear para gritarles tropecé con mis pies. Me preparé para sentir el golpe, pero gracias al cielo, Edward detuvo mi caída.

-Uff eso estuvo cerca.-murmuré respirando entrecortadamente. Nessie seguía riendo. Volteé a ver a Edward y se formo en su cara una sonrisa que no auguraba nada bueno.

-¿Qué…?- No pude terminar la frase porque Edward comenzó a hacerme cosquillas. Comencé a reír y no pude parar.

Cuando me dio un respiro, conseguí hablar.

-Nessie, ayúdame o no te dejare ir a la fiesta de Ashley.

-¡No!

Se acerco por detrás de Edward y comenzó a jalarle el cabello; me soltó luego de unos segundos.

-Nadie se mete con mi cabello.-dijo al tiempo que se daba la vuelta y comenzó a atacar a Nessie.

-Nadie se mete con mi hija.-Traté de alejar a Edward, pero no logré moverlo casi nada, seguía haciéndole cosquillas a Nessie.

De pronto, u relámpago surco el cielo, seguido por un fuerte trueno. Seguro pronto comenzaría una tormenta.

Edward se detuvo y dijo: -Creo que es hora de irnos.

-¿Tan pronto? Hay que quedarnos una rato mas, si?-Dijo Nessie.

-No, si te mojas, te puedes enfermar.

-Lo siento, ya oíste a tu mamá.

-Esta bien- murmuró Nessie con tristeza.

-Propongo algo: el próximo sábado, vayamos al circo. ¿Qué te parece pequeña?

-Genial.-dijo con una gran sonrisa en su rostro.

Le dirigí a Edward una sonrisa de amabilidad y el me sonrió de vuelta; mi corazón se aceleró.

Subimos todas las cosas al coche y regresamos a casa. Edward nos acompañó hasta la puerta.

-Adiós Edward, nos vemos la próxima semana.

-Adiós pequeña, que estés bien.

Nessie entro corriendo a su habitación.

-Me la pasé bien esta tarde, excepto cuando íbamos en el carro; me asusté un poco.

-¿Por qué?

-Porque manejas como un loco, creí que íbamos a estrellarnos.

-La próxima vez prometo ir más despacio.

-Ok

Nos miramos mutuamente por un momento. Por algún extraño motivo no podía apartar la vista de sus ojos. Eran tan hermosos. Y el tampoco parecía dispuesto a dejar de mirarme. Se escucho a lo lejos un trueno y me sobresalté. Avergonzada miré mis manos y me sonrojé.

-Gracias por el paseo. Fue muy divertido.

-También yo me divertí mucho.

-Aún no te he perdonado por lo que me hiciste allá.

-Se que lo harás algún día.- rió suavemente- Nos vemos luego

-Hasta pronto.

Subió a su coche y se alejó a gran velocidad.

Cuando me fui a la cama, no podía dejar de pensar en los lindos ojos de Edward. No podía apartarlos de mi mente, ni tampoco su dulce aroma. ¡Que me estaba pasando?...

Bueno, después de mucho tiempo, aquí esta el siguiente capitulo, ojala que les guste y no las decepcione, perdón x la tardanza pero la escuela me ha tenido muy ocupada, prometo subir el próximo capitulo lo mas pronto posible.

Para críticas, ideas, sugerencias, etc. Dejen un review!! En verdad se los agradezco

Besos!!!