Disclaimer: Todos los personajes son propiedad de Stephenie Meyer.


Cap. 7. Decepción

Al llegar a la casa, bajamos del taxi. Abrí la puerta y Nessie corrió hasta su habitación, trató de cerrar la puerta tras de ella, pero yo interpuse mi pie para evitarlo.

-Hey, espera, tenemos que hablar.

-No quiero. Vete.

-Nessie, por favor.

-¡No! ¡Déjame!

Decidí dejarla un rato, regresaría un momento después para tratar de hacerla entrar en razón.

Mientras esperaba, preparé un café. No estaba preparada para llamar a Edward. ¿Qué debía decirle? Aún no sabía como iba a hacer para que Nessie comprendiera la situación. Me quedé pensando mucho rato en eso. No me di cuenta en que momento me quedé dormida.

Al despertar, era ya de noche. De inmediato marqué el número de Edward. Contestó antes del segundo timbrazo.

-¿Bella?¿Acabas de llegar a casa?

-No, llegamos hace unas dos horas, pero me quedé dormida. No he tenido oportunidad de hablar con la niña, pero trataré de hacerla entrar en razón.

-Claro, pero si no quiere verme… lo entiendo. No te preocupes, no quiero que la obligues a nada ¿Ok?

-Esta bien, pero haré todo lo posible. No hay que perder la esperanza.

-Si eso es lo que crees.-dijo luego de soltar un suspiro.

-Edward, ella lo entenderá. Te llamo luego.

-Si, no tardes demasiado.

Colgué y fui a ver a Nessie. Aún no sabía lo que iba a decirle, tendría que improvisar algo, lo que saliera en la marcha.

Toqué la puerta de su habitación. No me respondió, así que entré.

-¿Hija, estas bien?- la busque, estaba escondida debajo de un montón de cobijas.-¿Sigues enojada?

Levanté las cobijas que la cubrían. Me senté junto a ella y la rodeé con mis brazos. No replicó, intuí que era un buen comienzo.

-¿Estas lista para hablar?

Negó con la cabeza.

-Bien, me vas a escuchar aunque no lo quieras. Mira, Edward te quiere muchísimo. Si no, ¿Por qué crees que pasó tanto tiempo buscándote? El no quería dejarte, no tuvo la culpa de nada. Él es muy buena persona, jamás te haría daño y me parece que debes darle una oportunidad. Tu dijiste que te agradaba ¿O acaso él te ha hecho año en estos días? Ha sido muy bueno contigo, y si te mentimos, fue para que tuvieras la oportunidad de convivir con él.

-Pero no quiero estar con él.

-¿Por qué?

-Mmm… porque no lo quiero. Ya sé que él no fue quien me dejó sola, pero pudo evitarlo y no lo hizo.

-¿Y qué tal si no tuvo oportunidad de hacerlo? A veces hay cosas que no se pueden evitar.

Nessie se acurrucó en mis brazos, yo la abracé con fuerza. La amaba demasiado, y en parte la entendía. Ella siempre había sido algo terca, y sería muy difícil convencerla de lo contrario, no me gustaba nada verla triste.

-Oye, no te he pedido disculpas por haberte mentido. Creí que era lo mejor para ti, aunque al parecer me equivoqué. ¿Crees que podrás perdonarme?

-Si, mami. Te quiero mucho.

-Yo también ¿Lo sabes, cierto?-asintió- Siempre voy a estar aquí para ti. Siempre.

Nos quedamos así por mucho tiempo, las dos juntas. Ella significaba mi vida entera, y me dolía verla así. Intuí que estaba a punto de quedarse dormida, asi que la tomé en mis brazos y la llevé hasta su cama.

-¿Mami?

-¿Si?

-¿Crees que Edward me perdone? Le dije cosas feas.

-Nena, no te preocupes, estoy segura de que él está ansioso por verte y no le va a importar lo que tu hayas dicho antes.

-Dile que lo siento.

-Edward también lo siente. Y yo. ¿Entonces ya no estás enojada?

-Mmm… solo un poquito. También dile que lo quiero.

-De acuerdo. Duerme, mañana hablamos ¿De acuerdo?

-Sí. Buenas noches.

-Que duermas bien.

Apagué la luz y cerré la puerta con una sonrisa en mi rostro.

Corrí hasta el teléfono, me tiré en mi cama para estar a gusto. Edward contestó rápidamente de nuevo.

-¿Hola?

-Hola, tengo buenas noticias.

-¿Qué ocurrió?

-Pues, creo que al final lo entendió. Y dijo que lo sentía, por las cosas que dijo antes, y que te quiere.

-¿De verdad dijo eso?

-Sí.

-Pero, ¿Cómo le hiciste para que recapacitara?

-Pues… solo hablé con ella.

-Bella, eres genial. Gracias.

-De nada Edward.

-Nos vemos luego ¿Ok?

-Sí, buenas noches.

-Igualmente.

Colgué. Me quedé acostada en la cama. Tenía cosas que hacer, pero no estaba de humor para realizarlas. Encendí el televisor y estaba Grey´s Anatomy, mi programa favorito. Recordé que alguna vez había conversado con Edward sobre eso. Bueno, en realidad ni siquiera había sido una verdadera conversación, solo fue un pequeño intercambio de opiniones, pero últimamente cualquier cosa que tuviera que ver con él me ponía… ¿Feliz? Si, aunque quisiera negarlo, Alice tenía razón. Pero no del todo, por supuesto. Tenía mis dudas respecto a Edward. En verdad me gustaba, y quería tener algo con él, pero ¿Qué tal si creía que me estaba aprovechando de la situación? Después de todo, a él solo le interesaba Nessie, y tal vez solo era amable conmigo porque era yo quien había cuidado de ella. Pero ¿Y si no era así? ¿Y si él me correspondía? ¿Debía dejar pasar la oportunidad? Sabía que si no lo intentaba, Edward acabaría saliendo con una chica cualquiera que no merecería su amor. La idea de verlo con alguien más me causó escalofríos.

Después de meditarlo por mucho tiempo, decidí que lo intentaría. Alice tenía que saberlo.

Marqué su número rápidamente.

-¡Bella! ¡Aún no te perdono por lo de la última vez! ¡Me dejaste todo el día con la duda! ¡Como fuiste capaz de eso! ¡Soy tu mejor amiga!

-Oye, tranquilízate.

-Lo siento, ¿Qué ibas a decirme?

-Mmm… Estuve pensando en lo que dijiste, y creo que tienes razón.

-¿Lo que dije sobre Edward? ¿Entonces vas a intentarlo? Te lo dije, yo siempre tengo razón ¿Quieres que te ayude? Podemos hacer que…

-Basta, Alice. Si necesito tu ayuda, yo te avisaré ¿De acuerdo?

-Ok, suerte Bella, estoy segura de que puedes hacerlo.

-Nos vemos

-Adiós.

Colgué y apagué el televisor. Solté un bostezo. Tenía mucho sueño, así que me dormí enseguida.

Al día siguiente, me despertó el timbre de mi celular. Era Edward.

-¿Hola?-mi voz sonaba adormilada.

-Buenos días, Bella

-Mmm… Buen día.

-Oye ¿Te molestaría si paso esta tarde por tu casa?

-Por supuesto que no.

-Ok, entonces nos vemos en un rato.

-Ajá.

-Gracias, adiós.

Colgué sin despedirme, solo quería seguir durmiendo. Miré el reloj y eran solo las seis de la mañana. ¿Quién se levanta tan temprano en Domingo? Me eché las cobijas encima, pero fue imposible conciliar el sueño. Me levanté y aproveché para darle una arreglada a la casa, que estaba hecha un desastre.

Cuando terminé, ya eran las diez de la mañana. Tomé una ducha y cuando salí, Nessie ya estaba ahí.

-Hola mami. Tengo hambre.

-Yo también, vamos a comer.

Preparé el desayuno, nos sentamos juntas a comer y estuvimos platicando.

Ninguna de las dos mencionó lo que había ocurrido el día anterior.

Luego de comer, Nessie fue a jugar y yo me puse a arreglar la cocina.

Cerca de las tres, tocaron el timbre. Imaginé que sería Edward. Corrí para abrir la puerta, pero tropecé con un mueble. Solté un grito pero me levanté rápidamente.

-Hola, Edward. Entra.

-¿Estas bien? Escuché un golpe.

-Si, es que venía corriendo y me tropecé.

-¿Tan impaciente estabas por verme?-dijo entre risas.

-Algo.-volteé hacia otro lado para que no se percatara de mi rostro sonrojado.

-Hola.- Nessie llegó por detrás de nosotros, parecía algo preocupada.

-Hola pequeña.-dijo Edward

Ella le sonrió, Edward se agachó para estar a su altura y ella lo rodeo con sus brazos. Parecía que todo lo ocurrido el día anterior lo habían olvidado.

-Edward, perdón por lo…

-Shh, olvídalo. No tienes que disculparte por nada ¿Ok? No hay que hablar más sobre eso.

-De acuerdo, solo tengo una pregunta.

-¿Cuál es?

-¿Tengo que llamarte papá?

-Mmm… no es necesario. Puedes llamarme como quieras.

-Gracias.-dijo Nessie. Yo suspiré de alegría.

-Bueno, ¿tienen hambre? Creo que la comida está lista. Voy a poner la mesa.

Fui a la cocina y comencé a servir los platos. Cuando escuché pasos tras de mí.

-¿Necesitas ayuda?-dijo Edward colocándose frente a mí y tomando los platos en sus manos.

-Gracias, yo llevo lo demás.

Terminé de trasladar las cosas al comedor me senté en la silla de costumbre.

-Mami, yo no quiero verduras.

-Tienes que comerlas, si no lo haces puedes enfermarte.

-No quiero. Edward, ¿Puedo dejar aparte las verduras?

-Sí, yo me las como.-dijo Edward amablemente.

-¡No! ¡Tiene que comerlas!-le dije.

-No, mi papá dijo que podía dejarlas, así que no me las voy a comer.-dijo empujando el plato lejos de ella.

-Bien hecho Edward.-murmuré por lo bajo.

-Lo siento.-dijo poniendo una sonrisa demasiado convincente.

Terminamos de comer y nos sentamos en la sala. Nessie apoyó su cabeza en las piernas de Edward. Estuvimos conversando sobre las fiestas de cumpleaños, los tres las odiábamos pero por lo menos Edward no había tenido que soportar las "fiestas sorpresa de Alice" durante años. Ellos se rieron de mí cuando les conté lo que ella hacía todos los años, y lo peor era que siempre lograba sorprenderme.

Luego de unos minutos, Nessie se quedó dormida.

-¿Sabes? Siempre ha sido mi sueño tener una familia. En algunos momentos, imagino cómo sería si nosotros lo fuéramos realmente.

-Te refieres a… ¿si nosotros fuéramos esposos y ella fuera hija de ambos?

-Exacto. ¿A ti no te gustaría?

-¿Qué? ¿Casarme contigo?

-No, me refiero a que si a ti te gustaría tener una familia.

-Ah… eso. Pues supongo que sí, me gustaría tener una familia grande, por que cuando yo era niña siempre deseaba tener alguien con quien jugar, pero nunca tuve hermanos.

-Pues a veces los hermanos son una molestia.

-¿Tienes hermanos?

-Si, dos. Emmett y Jasper.

-¿Y son una molestia?

-No siempre, a veces me sacan de mis casillas, pero ellos están conmigo siempre que lo necesito. Y los quiero, a pesar de todas las peleas. Cuando yo era más joven y Emmett se casó, Jasper y yo queríamos amarrarlo a la mesa para que no se fuera, pero al final resultó que las peleas terminaron cuando él se fue, aunque extrañábamos todas sus bromas. Claro que cuando él y su esposa vienen de visita, todos estamos muy divertidos.

-Suena genial, me gustaría conocerlos.

-Eso dices ahora.-dijo soltando una carcajada.- ¿Y ni siquiera tienes primos?

-No que yo sepa, mis padres escaparon de su casa muy jóvenes y no volvieron a saber de sus familias. Así que yo crecí sola, mi mamá era mi mejor amiga.-hablar de mis padres me hizo anhelar que estuvieran ahora conmigo. Me sumergí en mis propios pensamientos, los recuerdos de hermosas tardes cuando era pequeña, el día de mi graduación, ellos siempre me habían apoyado. Una lágrima traicionera salió de mis ojos.

-¿Estás bien?-preguntó Edward limpiando mi mejilla. Su toque me produjo una sensación agradable.

-Sí, es solo que… mis padres murieron hace poco tiempo y la verdad a veces me siento desprotegida y sola, y los extraño muchísimo.

-Bueno, yo nunca he perdido a ningún familiar, así que no se con exactitud cómo te sientes, pero quiero que sepas que no estás sola, ¿O no estoy yo aquí contigo ahora? Puedes pedirme cualquier cosa que necesites, yo siempre intentaré ayudarte.

-Gracias Edward.

-De nada. Creo que es hora de que me vaya.-dijo y trató de levantarse sin despertar a la niña. Yo traté de ayudarlo, y cada roce que tenía con él, era como si saltara una chispa en ese sitio.

Cuando logró levantarse, caminamos hasta la puerta. Se despidió de mí con un beso en la mejilla. Mi corazón se volvió loco.

-Adiós, Bella. Y recuerda, un estás sola.

Y por una vez, en verdad creí que no lo estaba…

Al día siguiente llevé a Nessie a la escuela y luego me dirigí al trabajo. No pude concentrarme bien en mis deberes, alguien ocupaba mi mente: Edward Cullen. Estuve distraída pensando en lo que había sucedido la noche anterior. ¿Sería posible que él sintiera algo por mi?

Al salir de la oficina cogí todos mis papeles, los subí a mi camioneta y pasé a recoger a Nessie.

-¿Qué tal te fue hoy?-le pregunté mientras manejaba a casa.

-Muy bien. ¿Adivina que? Hice un dibujo para Edward, digo mi papá. Quiero obsequiárselo. ¿Me puedes llevar a su casa?

-Mmm… ¿No puedes esperar al sábado?

-No, quiero dárselo de una vez.

-Ok, te llevaré.

A decir verdad, también yo tenía ganas de ver a Edward. Jamás había ido a su casa, pero él me había dado su dirección por si alguna vez lo necesitaba.

Manejé hasta el extremo opuesto de la ciudad, nunca antes había visitado esos rumbos. Encontré la calle, y di pronto con el número.

-Espérame aquí ¿De acuerdo?-le dije a Nessie. Ella asintió obedientemente.

Apagué el motor y bajé del coche. El jardín de la casa era enorme y tenía varios árboles. Nada que ver con mi pequeño hogar. Mis ojos se maravillaron con la vista, hasta que se encontraron con algo que destrozó mi corazón.

Edward estaba en la entrada, pero no estaba solo. Lo acompañaba una mujer, que tenía sus brazos alrededor de su cuello. Los dos estaban sonriendo. Sabía que debía apartar mi vista de ahí, pero no podía. Debí hacerlo. La mujer se acercó más a él y lo besó en los labios. No podía quedarme más tiempo, las lágrimas amenazaban con salir de mis ojos.

Subí nuevamente al coche y traté de tranquilizarme. Respiré hondo varias veces.

-¿Estás bien? ¿No estaba Edward?

-Estoy bien, parece que él no está en casa. Podemos regresar mañana a buscarlo ¿Te parece?

-Bueno.

Regresamos a casa, Nessie comenzó a hacer su tarea, le dije que estaba cansada y subí corriendo a mi habitación.

Apenas cerré la puerta comencé a llorar. Me sentía como una estúpida ¿Cómo pude albergar falsas esperanzas? ¿Acaso fui tan tonta como para imaginar que Edward podría estar interesado en mi?

Pasé unos minutos auto compadeciéndome. Cuando decidí que había sido suficiente, continué con el trabajo que tenía pendiente para el día de mañana.

Al terminar comí junto con Nessie. Mientras recogía la mesa, sonó mi celular. Era Edward. Seguía algo molesta y no me sentía con ganas de hablar con él, así que lo deje sonar.

La tarde pasó lentamente. Alice vino a verme para recordarme que faltaban menos de dos semanas para mi cumpleaños, intentó convencerme de que organizara una fiesta, por supuesto no lo logró.

Se fue luego de cenar. Llevé a Nessie hasta su cama y estuve con ella hasta que se quedó dormida.

Bajé las escaleras y escuché mi teléfono sonar nuevamente. Imaginé que sería Edward nuevamente, pero estaba equivocada. El número no estaba registrado, pero en cuento lo vi supe de quien se trataba. Era Jacob…


Hola!!! ¿Qué tal estuvo? ¿Les gustó? Ojala que sí, porque dejé de hacer muchas cosas para poder terminar este capítulo, jeje. Ya se los había prometido, antes del 2010 xD

Jacob regresó de nuevo ¿Qué hará Bella ahora? La verdad tengo algo bueno en mente, ya estoy ansiosa por escribir el siguiente capítulo, porque ya casi se terminan mis vacaciones, sniff, sniff.

Ya saben que me encanta recibir sus reviews con sus opiniones, críticas, sugerencias, etc.

Ah, aprovecho para invitarlas a que lean un One-Shot que escribí la semana pasada, se llama El chico del Volvo pueden encontrarlo en mi perfil.

Feliz año nuevo!!!