Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a la grandiosa Stephenie Meyer, únicamente la historia es cosa mía.


Capítulo 10. Una noche especial

POV Edward

Estaba demasiado contento de que Bella hubiera aceptado mi invitación. Faltaba cuarto para las siete y yo iba de camino a su casa.

Llegué justo a tiempo. Toqué el timbre y esperé cerca de dos minutos hasta que me abrió la puerta.

-Buenas noches, Edward.-dijo mirando sus zapatos.

-¿Estas lista?-pregunté.

-Sí, vámonos.

Abrí la puerta del auto para que ella subiera. Llevaba un vestido rosa de tirantes que le llegaba hasta la rodilla. Se veía realmente hermosa.

Una vez que ambos estuvimos dentro, arranqué velozmente.

-Te ves preciosa, Bella.-susurré. Volteé para ver su reacción y estaba totalmente sonrojada. Se veía aun más linda.

-Gra-gracias.

-Espero que te agrade el lugar en el que cenaremos. Es mi restaurante favorito.

-Espero que tengas buen gusto. A propósito, ¿Podrías disminuir un poco la velocidad? Ya sabes que me aterra quedar estampada contra un muro.-su comentario me hizo sonreír. Yo jamás dejaría que a ella sufriera daño alguno.

-Gracias, ya sé que te molesta conducir tan lento.

-No hay problema, hoy puedes pedir lo que desees.

Bella sonrió de forma adorable y soltó una risita.

-¿Qué sucede?

-Nada.

Llegamos al lugar en que cenaríamos. Ayudé a Bella a bajar del auto y la guié hasta la mesa que tenía reservada.

-Este lugar debe ser carísimo ¿No? –preguntó con horror.

-No te preocupes por eso, Bella. Vale la pena.

Abrí su silla para que se sentara. Su vestido era tan corto que me era imposible apartar la vista de sus piernas.

Un mesero se acercó y tomó nuestra orden, se retiró luego de unos segundos.

Mientras tanto, me dediqué a observar a Bella. Parecía una niña pequeña volteando para todos lados, viendo cada detalle del lugar. Permanecí en silencio dejando que se concentrara.

-Este sitio es hermoso.-dijo cuando finalmente terminó su inspección.

-Lo sé. He venido aquí desde que era un niño. Mi padre nos llevaba a cenar a un lugar distinto cada semana, pero yo siempre insistía en regresar aquí, tiene algo… especial, ¿No crees?

-Estoy de acuerdo.

El sujeto que nos atendía regresó con nuestros alimentos. Comenzamos a cenar en silencio. A lo lejos, se escuchó un trueno y finas gotas de lluvia comenzaron a mojar los cristales de las ventanas.

-No debo regresar muy tarde. Nessie estará inquieta por la lluvia.

-Tranquilízate, ella me dijo que ya está acostumbrada. Además, Alice prometió llamarnos si algo ocurría.

-Tienes razón. Es sólo que no puedo evitar preocuparme por ella.

-También me dijo que te preocupabas demasiado por cosas sin importancia.

-¿Cosas sin importancia? ¿Cómo la vez que la encontré colgada del árbol del vecino? Un día de estos me dará un ataque por su culpa.

-Creo que tiene razón, te preocupas demasiado. Pero descuida, mi madre también actuaba como tú.

-¿Así que tu también te escabullías cada pocos minutos?

-Por lo general, sí. Siempre he sido muy silencioso, así que nadie se daba cuenta cuando yo me salía o me escondía en algún lado.

-Así que viene de familia…

-Eso creo. Cuando tenía cinco años, mi mamá compró una secadora y dejó la caja vacía en el patio. Un día, estaba jugando ahí y de pronto me dio sueño; se me ocurrió dormirme dentro de la caja. Pasaron los minutos y mi madre empezó a preocuparse porque yo no aparecía, mis hermanos salieron a buscarme por la calle, y ella se puso a llamar a medio mundo. Cuando mi papá regresaba de trabajar, la encontró llorando porque me había extraviado. Unas horas después, cuando terminó mi siesta, salí a gatas de la caja. Mi madre me vio y corrió hacia mí, estaba contenta de haberme encontrado. Yo le dije que había estado todo el tiempo durmiendo; no se molestó, solo me hizo prometerle que nunca más lo volvería hacer. Claro que mis hermanos no estaban nada contentos, "Nos hiciste preocuparnos en vano" dijeron. Yo creo que solo estaban celosos porque siempre fui el consentido.

-Ok, la próxima vez que Nessie se pierda, la buscaré dentro de las cajas.

-También debajo de la mesa.-agregué. Bella soltó una risita.

-Y… ¿Tu no tienes alguna anécdota de ese tipo?-pregunté luego de unos segundos.

-Mmm… creo que no. Sólo sé que era tan despistada, que cuando salía con mis padres, a veces tomaba la mano de otras personas pensando que eran ellos.-Imaginé a Bella con mirada confundida rodeada de un montón de gente desconocida y no pude evitar soltar una carcajada.

-Oye, no te rías. Tú tampoco eras un niño normal. Ah, ahora que lo pienso, si tengo algo que contar. Cuando tenía ocho años, mi mamá no me dio permiso de ir a la fiesta de mi mejor amiga. Así que me subí a la azotea para escaparme, pero en vez de aterrizar en la calle, caí en el patio trasero del vecino. Cuando escucharon el ruido, fueron a ver qué ocurría y me encontraron tirada sobre unos azulejos rotos. Me llevaron dentro y me dieron azúcar para el susto. Luego me llevaron a mi casa. Cuando mi mamá me vio, dijo que debíamos ir inmediatamente al hospital. Un doctor me revisó y salí de ahí con mi brazo enyesado. Una vez que estuvimos en casa, mi madre se la pasó el resto del día regañándome, y estuve castigada por no sé cuánto tiempo.

Terminamos de comer nuestros platillos y el mesero se acercó para retirarlos. Le pedí la cuenta y se alejó nuevamente.

Mientras tanto, permanecí en silencio nuevamente, observando a Bella que se mordía el labio y tenía la mirada perdida. Lanzó un suspiro y luego bajó la vista concentrándose en su bolso.

Bella tenía algo especial, algo que me fascinaba, me volvía loco por completo. No sabía si ella tenía algún sentimiento hacia mí, pero deseaba fervientemente que así fuera. Ella y mi hija eran las dos personas que más me importaban, y podría dar todo por ellas.

Además adoraba la compañía de Bella, teníamos ciertas cosas en común, y yo cambiaba totalmente cuando estaba con ella, seguro Emmett ni siquiera me reconocería. Era como si ella tuviera una parte de mí, y yo no podría estar completo si no estábamos juntos.

El hombre regreso con la cuenta. No pasé por alto las miradas de Bella al intentar ver la nota, sabía lo que diría si se enterara de lo que iba a pagar. Entregué el dinero al mesero, diciéndole que conservara el cambio y salimos del restaurante. Por suerte, la lluvia había cesado.

Mientras caminábamos, nuestras manos se rozaban constantemente. Sorprendí a Bella mirándome, cuando nuestros ojos se encontraron, ella volteó su mirada y se sonrojó. Se veía adorable.

Me armé de valor y tomé su mano. Creí que la retiraría enseguida, pero en vez de eso, entrelazo nuestros dedos. Miré su rostro pero ella estaba volteando hacia el suelo, me pareció verla sonreír, y me sentí bien, lo único que deseaba era hacerla feliz.

Hicimos el trayecto en un tranquilo silencio, escuchando los sonidos de la noche, el aire al agitar los árboles

Llegamos hasta donde estaba estacionado el auto y tuvimos que soltarnos para poder abrir las portezuelas.

Manejé más lento de lo normal, en parte porque sabía que Bella odiaba mi forma de conducir, y en parte porque quería prolongar nuestro tiempo a solas.

Conversamos sobre cosas banales, pero las respuestas que ella me daba me dejaron anonadado en varias ocasiones. Su forma de pensar era muy diferente a la de la gente común, y eso me gustaba.

Llegamos a casa de Alice. Bella bajó sola y me pidió que la esperara arriba del coche. Salió a los pocos minutos sola de nuevo.

-¿Qué pasó?-pregunté apenas subió al auto.

-Nessie estaba dormida, no quise despertarla y Alice dijo que se podía quedar ahí y mañana la llevará a la casa.

-Ok, entonces vámonos.

Arribamos al hogar de Bella en pocos minutos. Ambos bajamos del auto.

-Edward, gracias por todo. Me la pasé genial.

-Por nada. –Respondí dedicándole una sonrisa.-Creo que debo irme. Feliz Cumpleaños.-añadí recordando el motivo por el que la había invitado a salir.

Me acerque a ella y la rodeé entre mis brazos. Sentí sus manos en mi espalda y pude aspirar su dulce aroma. Disfruté estar tan cerca de ella, me volvía loco.

Muy a mi pesar, me aparté luego de unos segundos.

-Buenas noches, Bella.

-Nos vemos.-dijo antes de darse la vuelta para entrar en su casa. Luego desapareció detrás de la puerta y yo me dispuse a regresar a mi hogar cuando escuché la cerradura abrirse nuevamente.

Volteé y miré a Bella, creí que tal vez había olvidado algo en el auto.

-¿Qué sucede?-pregunté en voz baja.

-Edward, ¿Crees que fue buena idea dejarla? Porque… Alice es responsable pero… a veces se le ocurren unas cosas que dan miedo y… ¿Qué tal si en la noche ella…? ¡No, mejor regresemos! ¿De qué te ríes?-exclamó algo molesta. Reprimí la risa en un segundo.

-De tus preocupaciones innecesarias. Ella va a estar bien. Debes confiar en Alice, es tu mejor amiga ¿No?-dije acercándome a ella.

Bella asintió lentamente.

-Lo siento. Soy… una demente ¿No?-su comentario me hizo reír nuevamente. Me acerqué hasta quedar a unos centímetros de ella, que seguía recargada en la puerta.

-No lo eres, en lo absoluto.-murmuré acariciando su mejilla.

Noté que se sobresaltaba un poco. La miré, tenía los ojos cerrados. Los abrió lentamente y soltó un suspiro. Me aproximé un poco más. No podía apartar la vista de sus labios, sus suaves labios que parecían llamarme, pidiéndome que los besara.

-Edward…-susurró Bella, y la forma en que lo dijo no dejó lugar a dudas, deseaba lo mismo que yo.

Acerqué aun más mi rostro, hasta que nuestros labios se tocaron. Primero con un tierno roce, luego, moviéndose suavemente.

Me invadieron un sinfín de emociones en esos momentos, deseo, alegría, pasión, felicidad, satisfacción, amor…

Bella colocó sus brazos alrededor de mi cuello. Una de mis manos descendió por su hombro hasta detenerse en su cadera, apretándola más contra mí. Mi otra mano acariciaba su espalda.

El beso se tornó desesperado, podía sentir los dedos de Bella entrelazados en mis cabellos.

Mis manos se movían codiciosas por su cuerpo. Nuestras bocas se separaron, pero mis labios no abandonaron su piel. Besé su cuello y su hombro, cuando me di cuenta de lo que estaba haciendo.

Regresé a sus labios y deposité un tierno beso en ellos. Bella apartó sus manos de mi pelo y me miró algo desorientada. Luego se sonrojó intensamente y bajó la mirada.

Yo coloqué un dedo bajo su barbilla y la hice mirarme directamente.

-Por favor, dime que no te arrepientes.-murmuré en voz baja.

-¿Acaso aparento estar arrepentida?-preguntó sonriendo. Le respondí con otra sonrisa y volví a tomarla en mis brazos.

-Gracias de nuevo.-susurró y me abrazó con más fuerza. Luego se apartó y me dijo:

-Supongo que ahora si debo entrar. Adiós Edward.-dijo antes de acercarse nuevamente y darme un beso en la mejilla.

Cerró la puerta tras de sí por segunda ocasión en la noche, yo me quede afuera un momento más, recargado sobre mi auto, mirando las estrellas que iluminaban el cielo débilmente, y pensando las cosas maravillosas que me habían sucedido a lo largo de la vida. Sin duda, ésta noche ocupaba un alto lugar en ésa lista…


Amo a Edward!!!! Es tan lindo…

Perdón, en serio perdón por tardarme tanto, ahora si no tengo excusa, en verdad lo siento.

No sé cuando tenga el próximo capítulo, porque la próxima semana es el examen de pre olimpiada y, en serio tengo que abrir por lo menos un libro por qué no me recuerdo nada xD.

No sé porque no preguntan nada de las guerras de los vampiros en el sur, o las leyendas de la tribu Quileute jeje, eso sería genial.

Bueno, espero que les haya gustado el capítulo, con mucho cariño para ustedes jeje. Y espero que me dejen muchos reviews, aunque sea para presionarme, así me doy más prisa. Además el viernes cumplo un año que cree mi cuenta de FF jeje, así que espero recibir reviews!!!

Ya solo me quedan otros cuatro capítulos y se acaba este fic!!! Trataré de subirlos lo más pronto posible.

Ah, última cosita: El próx. cap. les va a encantar si les gusta la pareja Alice/Jasper.

Gracias por leer.

Besos!!!