Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a la grandiosa Stephenie Meyer.


Capítulo 11. Confundida

POV Bella

Cerré la puerta luego de que Edward se fuera. Mi respiración aún estaba algo descontrolada, tardé un par de minutos en volver a la normalidad.

Aun no podía creer que Edward me hubiera besado, ¡En serio me había besado! No podría haber tenido un mejor regalo de cumpleaños.

Me sorprendía mucho la forma en que me hacía sentir ese hombre, yo o era de las que se sentían atraídas por un tipo al que acaban de conocer hace poco tiempo, pero con él era diferente. Edward realmente me gustaba, había algo especial en la manera en que me miraba que provocaba que mi corazón se pusiera como loco.

No pude evitar sonreír ante lo extraño de la situación. ¿En verdad sería posible que me estuviera enamorando del padre de mi hija?

Sacudí la cabeza tratando de despejar esas ideas de mi cabeza. No debía darle demasiada importancia al asunto ahora. Estaba algo cansada, así que me fui directo a la cama.

Al día siguiente, fui a casa de Alice para recoger a mi niña. Apenas llegué, mi amiga me bombardeó con preguntas de todo tipo. Traté de ignorar sus interrogantes pero me fue imposible, seguía mirándome con ojos más abiertos de lo normal, esperando a que yo le contara algo interesante.

-Alice, ya te dije que me la pasé bien. ¿Por qué tanto interés en mi vida personal?

-¿Qué dices? Ayer saliste con un tipo demasiado sexy, y quieres que me conforme con un "me la pasé bien". Estás loca. Quiero detalles.

-Mmm… bueno, fuimos a cenar, ordenamos, platicamos un rato, terminamos de comer, venimos aquí, me llevó a mi casa y me dio un beso antes de irse. ¿Contenta?

-¿Un beso? Espera, no me lo digas, ya sé que pasó luego. ¡Se acostaron! Oh, Dios. ¡Tienes que platicarme!

-¡Alice! Eso no pasó. ¿Acaso crees que yo haría algo así? Apenas lo conozco.

-Lo siento, Bella. Pero no creí que fueras tan tonta. ¿Por qué dejaste pasar la oportunidad?

-Cállate. No quiero escuchar nada más acerca de anoche, ¿De acuerdo?

-Ok.-murmuró ella. A simple vista se notaba que estaba enojada.

A pesar de todo, insistió en que nos quedáramos a desayunar, y como Nessie aceptó gustosa, yo no pude negarme.

Comí en silencio, hundiéndome en mis propios pensamientos, mientras Alice y mi hija platicaban animadamente. Alice muy apenas podía disimular su enojo, pero yo sabía que se le pasaría en un par de días.

Luego de un rato, regresamos a casa. Nessie me platicó todo lo que había hecho mientras yo no estaba, y luego se fue a acostar, alegando que estaba muy cansada.

Así que me quedé sola, con mis pensamientos. Tenía que encontrar algo con que entretenerme. No se me ocurrió nada bueno, así que luego de cinco minutos mirando los sillones de la sala, decidí que era hora de un cambio.

Pasé casi media hora pensando en cómo quería que luciera mi sala. Por fin lo decidí y comencé arrastrando el mueble de la televisión hacia la derecha. Luego intenté mover el sillón, pero no pude, estaba muy pesado.

No me di por vencida y continué intentándolo, pero sólo conseguí moverlo unos cuantos centímetros.

En eso estaba cuando el timbre sonó. Imaginé que sería Edward y mi corazón se aceleró. Efectivamente, ahí estaba parado frente a mí.

-Buenas tardes, Bella. ¿Cómo estas?-preguntó con una sonrisa en su rostro.

-Bien. –respondí. No sabía que más decir. -¿Vienes a ver a la niña? Será mejor que regreses más tarde, por que ahora está dormida.

-Bueno, supongo que no te molestará que espere aquí contigo hasta que ella despierte.

-Por supuesto que no. Entra.

Me hice a un lado para que pasara, pero contrario a lo que o esperaba, se acercó hasta donde yo estaba y me dio un beso en la comisura de los labios. Yo permanecí quieta, un poco sorprendida, pero él no pareció notarlo. Se alejó y entró a la casa. Yo cerré la puerta detrás de él. Se quedó mirando todo por un momento antes de decir:

-¿Estás haciendo una renovación? Parece que necesitas ayuda.

-Si, yo pensaba… hacer un cambio, pero…

-No te preocupes, tu solo dime en donde quieres que ponga cada cosa y yo lo haré.-dijo, y luego se arremangó la camisa dejando ver sus fuertes brazos.

Le indiqué el lugar en el que deseaba colocar cada mueble y él los situó sin mucha dificultad.

Al terminar él se sentó en el sillón más grande y me hizo una seña para que fuera junto a él.

-Voy por algo para tomar.-dije, y fui hasta la cocina.

Serví dos vasos casi hasta el tope, y luego me quedé unos segundos ahí, pensando en los acontecimientos recientes. Edward me había dado un beso antes de entrar, ¿Eso quería decir que en verdad estaba interesado en mí? Y luego se mostró muy contento de ayudarme, sonriendo en mi dirección cada que tenía oportunidad. ¿Eso significaba algo? ¿En realidad le gustaba? ¿O sólo lo hacía para estar con su hija? Estaba algo confundida. Y lo que pasó a continuación no me ayudó mucho a la hora de aclarar mis sentimientos.

Edward entró a la cocina y me miró intensamente. Sentí mis mejillas enrojecer y bajé la mirada hacia mis pies. Él se acercó y jaló suavemente mi barbilla hacia arriba para poder mirarme.

Luego acercó sus labios lentamente hasta los míos, cubriéndolos en un tierno beso. Mi cuerpo respondió a su tacto casi de inmediato, y en ese momento no pensé en otra cosa que no fuera él. Mis brazos rodearon su cuello atrayéndolo más cerca de mí. Su mano acariciaba mi espalda con movimientos lentos.

Acarició mi hombro y luego descendió hasta posar su mano en mi cadera, apretándome contra su cuerpo.

El beso se tornó desesperado, casi salvaje, mis dedos se enterraron en sus cabellos, las sensaciones que invadían mi cuerpo nublaban mis sentidos.

Jadeé y aparté mi boca en busca de aire. Nuestros labios se separaron, pero su boca no abandonó mi piel. Besó mi cuello y mi hombro, sus manos se movían codiciosas por mi cuerpo. Tocó la piel expuesta de mi muslo, y me estremecí un poco ante mi tacto.

Me tomó entre sus brazos y yo rodeé su cadera son mis piernas. Volvimos a juntar nuestros labios. Él seguía acariciándome y yo me sentía en las nubes.

Pero sólo me bastó un segundo de lucidez para darme cuenta de lo que estaba haciendo.

-Edward…-susurré luego de romper el beso.

-¿Si, Bella?-preguntó con un tono sensual que hizo flaquear un poco mi fuerza de voluntad.

-Creo que… deberías regresar mañana, cuando la niña esté despierta.

Edward me miró sorprendido, sin duda había creído que diría algo totalmente distinto. ¿Qué había esperado? ¿Acaso esperaba escuchar "Vamos a mi habitación" o algo parecido? Estaba muy equivocado si creía que yo era esa clase de persona.

Bajé mis piernas y con mis manos empujé su pecho con el fin de guardar distancias. Era mucho más fácil pensar de manera coherente así que estando en contacto con su cuerpo.

-¿Me estás pidiendo que me vaya?-preguntó.

-Si. Es… lo mejor. –dije sin mirarlo a los ojos. Logré darme la vuelta y escabullirme lejos de él.

-Bella, no lo entiendo. Ayer la pasamos muy bien y… tú claramente estabas feliz. Y hoy… te muestras tan… reservada. Ni siquiera me saludaste cuando llegué y… no me hablaste más que para decirme en donde pusiera cada cosa.

-¿Y que se suponía que debía de decir?

-No sé, cualquier cosa. Actúas como si no hubiera pasado nada.

-No pasó nada ¿O si?-dije, y Edward sonrió sin alegría.

-Mira Bella, no sé como haya sido para ti, pero yo… definitivamente sentí algo ayer cuando… nos besamos. Claro que… entiendo si no significó nada para ti, pero… sólo quiero que sepas que para mí si fue… especial.

-Edward yo… si sentí algo. Es sólo que… estoy confundida. No es por ti, esto es cosa mía. Pero… sólo… quiero estar a solas para pensar y reflexionar. Por eso quiero que te vayas. No puedo pensar cuando tu me estas… tocando o algo así.

-Entiendo. Entonces… nos vemos luego.

Yo sólo asentí y sonreí a fuerzas. Lo acompañé hasta la puerta y la cerré con más fuerza de la necesaria.

Definitivamente si sentí algo, pero ahora estaba demasiado confundida. No sabía si realmente quería a Edward, o sólo me gustaba su físico. Después de todo yo no sabía mucho de él. Me había contado un par de cosas sobre su familia, pero ni siquiera sabía a que se dedicaba o en donde trabajaba.

Definitivamente, necesitaba hablar con Alice…

Al día siguiente, Edward me mando un mensaje de texto, diciendo que le gustaría llevar a Nessie al circo, me preguntó si yo estaba de acuerdo con eso. Le contesté con otro texto. No pasé por alto que sus palabras eran demasiado formales, nada que ver con su forma de dirigirse a mi normalmente. Seguro estaría enojado conmigo. Perfecto, ahora eran dos personas con las que debía hacer las paces.

El viernes al llegar del trabajo, y Nessie de la escuela, la cambié y la arreglé para que estuviera lista en cuanto Edward llegara. No sabía si yo también estaba invitada, y no me animé a preguntarle, así que me prepare de todas formas.

Mientras esperábamos, decidí llamar a Alice, y me sorprendió escuchar su habitual tono de voz emocionado. Ya se le había pasado el enojo. Dijo que me perdonaría solo si a partir de ahora le contaba todos los detalles. Acepté, pero le dije que viniera a casa. No podía contarle todo con la niña escuchando.

Al poco rato sonó el timbre. Nessie saltó de su asiento emocionada y fue a abrir la puerta. Yo corrí tras de ella y al abrir, vimos a una sonriente Alice que ni siquiera esperó a que la invitara a pasar, sino que entró y puso su abrigo en el primer lugar que encontró disponible.

-¿Qué hay, Bella? Hola, pequeña. ¿Cuándo irás a visitarme otra vez?-dijo dirigiéndose a mi hija. Nessie no contestó, estaba enfadada porque quería irse ya.

-Alice, cuando te dije que vinieras, en realidad no me refería a este momento.

-¿Quieres que me vaya y regrese otro día?-preguntó.

-Bueno, puedes quedarte ahora, pero tal vez tenga que salir.

-Oh, no hay problema. Si tienes que salir, me iré pronto. Ahora cuéntame todo.

Suspiré y comencé a relatar los nuevos acontecimientos. Alice hizo un enorme esfuerzo para dejarme terminar toda la historia y al final me bombardeó con todas las preguntas que se había guardado. Contesté todas y cada una de sus preguntas. Al terminar la "entrevista" llamé a Nessie para que viniera de vuelta, la habíamos mandado a su cuarto para que no escuchara nada.

Edward había dicho que vendría a las cinco, pero a las seis treinta él aun no llegaba. Tal vez lo había detenido la lluvia. Nessie estaba desesperada y saltaba de un sillón a otro sin parar.

Alice estaba callada, seguramente analizando todo y tratando de sacar alguna conclusión precipitada.

De pronto, se oyó como tocaban la puerta de forma insistente. Imaginé que sería Edward y me apresuré a abrir para evitar que se mojara demasiado, pero nuevamente, no era quien yo esperaba.

Frente a mi estaba un muchacho rubio, alto y musculoso, a quien no había visto con anterioridad. Estaba mojado de pies a cabeza.

-Buenas tardes-dijo con tono educado.- ¿Tu eres Bella?-preguntó. Lucía un poco molesto, claro que yo también lo hubiera estado si me hubiera empapado de esa manera. Me sorprendió el hecho de que conociera mi nombre.

-Soy yo, ¿Se te ofrece algo?

-Soy hermano de Edward. Él tuvo un contratiempo y no podrá venir hasta que anochezca. Me pidió que te entregara esto-exclamó mientras sacaba unos papeles de su bolsillo. Me los entregó, eran los boletos para el circo.

-Hum… gracias. ¿Vienes caminando? ¿Quieres pasar un momento?-pregunté.

-Si no es mucha molestia. Mi auto se averió unas calles atrás y tuve que caminar desde ahí.

-Entra.

Me hice a un lado para que pasara. Lo observé cuando pasó frente a mí. Realmente no se parecía demasiado a Edward. Su cabello era rubio y sus ojos eran un poco más oscuros que los de Edward, pero las expresiones de su rostro eran las que mostraban su parecido.

El hermano de Edward se sentó en el mismo sillón que Alice. Ella lo miraba de reojo cada cinco segundos. Me miró con ojos emocionados y una sonrisa muy propia de ella en el rostro.

Desde el comedor le hice señas a Nessie para que viniera conmigo y los dejara solos.

Ella captó mis señales y se sentó en una silla junto a mí.

-Nena, no podremos ir hoy al circo. Edward tuvo otra cosa que hacer y nos mandó los boletos, pero creo que será mejor esperar a que él esté libre. No va a ser tan divertido si vas conmigo.-susurré sin dejar de mirar a Alice que parecía idear la forma de llamar la atención de el hombre que estaba a su lado.

-Esta bien. ¿Me puedo quedar aquí contigo? Creo que esto va a ser entretenido.

-Yo también lo creo. –dije. La levanté de su silla y la senté sobre mis piernas.

Alice se mordía una uña sin dejar de mirarlo. Soltó un suspiro y dijo:

-Hola. Me llamo Alice, soy amiga de Bella.

El sujeto la miró y le sonrió.

-Mucho gusto, señorita, yo soy Jasper Cullen, para lo que necesite.- alargó la mano y la estrechó con la de ella.

Alice se acercó más a donde él se encontraba.

-¿Tu eres de aquí? Porque tienes acento sureño.

-Viví gran parte de mi vida en Texas. Tal vez sea por eso.

-¿En serio? ¿Y que te trae por acá?-preguntó Alice. Con cada pregunta se iba acercando más a Jasper.

-Vine a visitar a mi hermano Edward y…

-¿Eres su hermano? Bueno, eso explica muchas cosas. Continua.-Jasper volvió a sonreír y siguió hablando.

-Tenía mucho tiempo sin verlo, así que vine a pasar unos días aquí. La verdad, estaba pensando mudarme aquí pero… no estoy seguro. La lluvia es algo… deprimente.

-¡No, claro que no! La lluvia es hermosa. Sería maravilloso si te mudaras aquí. Es más, si quieres puedo llevarte a buscar una buena casa.

-¿Trabajas en bienes y raíces?

-No.-contestó Alice sonriente. Jasper puso una cara de sorpresa, y Nessie y yo soltamos una risita.

-Yo jamás trabajaría en algo tan aburrido como eso. Pero no se necesita trabajar ahí para saber en donde encontrar un buen hogar. Podemos ir en mi coche. ¿Tienes auto?

-Si, pero casi no lo uso. Prefiero la motocicleta.

-Yo… adoro dar paseos en motocicleta.-dijo Alice alegremente.

-¿De verdad?

-Si, que coincidencia. Pero sería mejor que fuéramos en mi auto. Te va a encantar. En un Porsche.

-¿El amarillo que está estacionado en la esquina?

-¡Si! Oye, ¿No tienes hambre? Bella tiene muy bien surtida su alacena.

-En realidad, creo que es hora de que me vaya.

-¿Tan pronto? ¿Por qué?

-En parte, porque no quiero abusar de la confianza de tu amiga, pero también por que tendré que tomar un taxi para regresar a casa.

-Creo que deberías quedarte.-se le iluminó la cara como siempre que tenía una gran idea.- Edward va a venir cuando anochezca ¿no? Y va a traer su coche. Te lo puede prestar para que vayas a tu casa, y Bella lo lleva a él en su camioneta, o también podría pasar la noche aquí.

¿Acaso Alice creía que no la estaba escuchando? Parecía que ella era la dueña de la casa.

-Bien, entonces me quedaré.

Siguieron platicando muy animadamente. Alice le hizo decenas de preguntas. Me sorprendía que Jasper le hubiera respondido todas. Yo me echaba a reír cada pocos minutos, pues Jasper ni siquiera había terminado de contarle algo, cuando ella ya estaba tratando de adivinar o que seguía, pero él no parecía molesto por eso.

Ahora estaban muy cerca. Alice jamás desaprovechaba una oportunidad para coquetear con alguien.

Estuve más de una hora observándolos. Era como mirar una telenovela. Nessie se quedó dormida en mis brazos, así que cuando timbraron, no podía levantarme.

-Yo abro.-dijo Alice.

Escuché la voz de Edward desde ahí.

-Oye Edward-le dijo Alice cuando estuvo dentro.- El carro de Jazz se descompuso y no tiene como regresar a casa. ¿Qué tal si le prestas tu auto y Bella te lleva a casa en su camioneta?

-¿Jazz? ¿Te refieres a mi hermano?-preguntó él. Gracias a su voz pude percibir que estaba conteniendo una carcajada.-Lo siento, pero jamás dejaría mi volvo a manos de Jasper. Tiene mala suerte con los autos.

-Oh, bueno. No importa. Yo ya me iba, puedo llevarlo de camino. Ah, por cierto, Bella está con Nessie en el comedor.

Alice llegó corriendo hasta donde yo estaba y me dijo:

-Oh, Dios, él es tan sexy. ¿Escuchaste su voz? No lo puedo creer, que suerte tuve de estar aquí en este preciso momento. Bella, todo es gracias a ti. –estaba tan emocionada que parecía que se le iban a salir los ojos. ¿Qué no le dolía la cara de tanto sonreír? Me dio un abrazo y se fue corriendo hasta donde estaba Jasper.

-Adiós, Edward. Vámonos Jazz.

-Si, Jazz, es hora de que te vayas. Nos vemos en un rato Jazz.-exclamó Edward con tono de burla.

-Por supuesto Eddie.-dijo Jasper en respuesta.

Alice salió jalándolo de la mano. Edward cerró la puerta cuando ellos salieron y luego fue hasta donde yo estaba.

-¿Te ayudo a llevarla a la cama?-preguntó él.

-Por favor.-dije.

Tomó a Nessie en sus brazos y subió las escaleras hasta su habitación. Yo lo seguí y apague la luz una vez que Nessie estuvo bien acomodada en su cama.

Edward salió de la habitación y me esperó en el pasillo. Su semblante era serio, pero no parecía enojado, más bien lucía pensativo.

-Bella, tenemos que hablar.


Hola! Perdón por dejar esta historia abandonada por tanto tiempo. La verdad esta vez no fue por falta de tiempo, sino por falta de inspiración. El próximo capítulo lo tendrán en dos semanas, que ya sería el antepenúltimo.

Espero que les haya gustado y me dejen sus comentarios, besos!