Hola. Esta historia se llama Oblivion (Olvido) y ha sido escrita por una GRAN autora, cuyo penname es SLTora (.net/u/2056651/SLTora) , o para quien prefiera buscar el fic en inglés (www. fanfiction .net/s/5470178/1/Oblivion). Hace unos días le pedí su permiso para traducirla, y, ¡me lo dio!
Disclaimer: Naruto no es mío, y esta historia tampoco.
Capítulo dos
El sol ya se estaba poniendo cuando llegaron a su casa. El vagón chirriaba; los cascabeles cantaban alegremente con cada bache y curva del maltratado camino que llevaba hasta la granja. Yousuke caminaba a lado del gran buey de color blanco y negro, sosteniendo el soporte que conectaba al buey con la cabina, silbando en el proceso. Hazuki tarareaba al ritmo que él, sentada en el vagón sobre una pila de paja. Momo dormía recargada en el regazo de su hermana mayor, sus manos aferrándose con fuerza a la suave tela del vestido de ésta.
Una vez que alcanzaron el granero, Yousuke despojo al buey del soporte, deshaciendo con delicadeza el nudo que lo ataba. Se giró y guió al buey hasta el lugar donde descansaba. Mientras, Hazuki recogía las verduras que habían sobrado del día en un saco. Yakitori sería una excelente cena esta noche, acompañada con un poco de chayote asado, lechuga hervida y rábanos.
—Chichi debería estar en casa hoy — suspiró Hazuki, mientras colocaba el saco sobre su hombro y se dirigía a la casa —. En realidad deseo que no nos haga dejar el puesto y volver al complejo. No quiero vivir bajo la vigilancia de los guardias de nuevo. Amo ser libre y no tener que actuar tan educada todo el tiempo.
—Lo sé — suspiró en respuesta Yousuke, recogiendo a Momo. La niña se aferró al cuello de Yousuke, y volvió a dormir —. Pero esto no va a durar para siempre, después de todo. Dos familias de la nobleza han perdido un miembro hasta ahorita. Alguien está atacando a los miembros del consejo, y eso significa que no somos la excepción, imooto.
—Sí, también lo sé. Pero ani, entiendo que Momo esté aquí, y yo solo tengo diecisiete, pero, enfréntalo, Yousuke. ¿Por qué sigues aquí? ¿Por qué no has ido aun a la universidad? ¿Por qué no estás con una chica o ayudando a papá? Ere más viejo que yo por lo menos una década…
—Así que…— dijo Yousuke fingiendo un puchero — ¿Estás intentando decirme que estoy viejo?
—Duh.
—Por Dios, ¡solo tengo veintiséis años! — gruño Yousuke, sus cejas juntándose y su puchero logrando que Hazuki se sonriese y se riera.
—Aun así, Yousuke. ¿Por qué estás aquí creciendo plantas y vendiéndolas cuando hay todo un mundo que explorar? — le cuestionó Hazuki.
—Me encargo de cuidar a mis hermanitas. ¡Ese es mi trabajo como hermano mayor! Se supone que debo protegerlas — respondió Yousuke encogiéndose de hombros.
—¡Pero si eres un gallina, Yousuke! No has peleado ni una sola vez en tu vida entera. ¿Cómo se supone que nos vas a proteger a nosotros, pequeña nobleza, de shinobi, samurái o si quiera de un perdedor aprovechado, eh?
—Eso no es justo, ¡esos idiotas buenos para nada en la escuela tenían ventaja sobre mi! ¡La mayoría de ellos tenía algún tipo de entrenamiento defensa y yo no! ¡Tenía que usar mi maravilloso poder mental para salir de problemas! — murmuró Yousuke, mientras su cara, contraída en una graciosa mueca, hacía reír a su hermana. Dejo el juego y su rostro se tornó serio cuando agregó — Y el status no cuenta, imooto. Papá está trabajando duro para establecer lazos más fuertes entre las naciones. Los lazos más fuertes suelen construirse mientras los más débiles causan caos. Las cosas con Kusa no han estado yendo tan bien, así que el consejo, Papá y yo tenemos que mantenernos vigilantes. Aun si debo poner mis sueños en pausa por un momento para cuidar de mis hermanas, lo hago humildemente. Pequeña nobleza o no, hay una posibilidad de que seamos su objetivo también, Hazuki. Recuerda eso.
Hazuki desvió la mirada, sus delgados labios contrayéndose en rechazo a las palabras de Yousuke. Ser de la nobleza, incluso de la pequeña, apestaba, sinceramente. No se les permitía alejarse demasiado del complejo Ichikita si no estaban siendo acompañados por un guardia, no podía pararse si no estaba derecha, tenía que sentarse correctamente y comportarse como debía hacerlos 'una mujer'. Lo que más odiaba Hazuki de ser nobleza eran los incómodos kimonos que había que usar en presencia de otros miembros de la nobleza. Todo había cambiado después de la muerte de mamá…
Después de que todo se fuera al demonio.
Amaba la vida apartada que vivían ahora. Sin complejo, sin guardias, sin reglas, sin posturas… solo una linda casa en una granja establecida entre montañas de nada más que campos donde crecía la vegetación. No había guardias que le llevaran a la mente los fantasmas del recuerdo de cadáveres tirados en el jardín. No había lágrimas de dolor por haber sido dejada para vivir y soportar la perdida de toda aquella gente inocente. No había complejo Ichikita quemándose hasta los soportes. No había una madre siendo torturada en frente de su propia hija…
Hazuki casi podía aspirar de nuevo el enfermizo aroma del humo mezclado con la peste de carne humana quemada que había sentido aquella noche diez años atrás… entro a su casa, encontrando con que estaba extrañamente llena de neblina o de humo. El olor a quemado era fuerte. Volvió a respirar, solo para cubrir su nariz. No era un recuerdo, no estaba imaginando el olor.
—Hazuki… ¿Hueles eso? — murmuró Yousuke, entrando él también a la casa, atravesando el camino de piedra con Momo en sus brazos.
El saco de cañamazo donde había metido todas las sobras del día cayó al suelo. Los rábanos y las lechugas salieron rodando de él. Hazuki se congeló, paralizándose de inmediato contra el cuerpo que la sostenía. Sus ojos llorosos dirigieron su mirada a la cocina, donde otras dos sombras se encontraban de pie. No necesitaba mirar a sus hita-ites para saber que era ninjas. Su boca estaba cubierta, incapacitándole para avisar a sus hermanos del peligro que le esperaba en cuanto entraran a la casa. No importaba. No hubiera podido gritar aun si lo quisiera. Su voz se había ido.
—¿Hazuki? — murmuró Yousuke, entrando a la casa.
Momo se agito en los brazos de Yousuke, abriendo sus ojos. En ese preciso momento, un hombre golpeo a su hermano con un garrote. Sus brazos se relajaron a su alrededor, mientras él caía. Ella se deslizo fuera de sus brazos, cayendo al piso mientras todo a su alrededor parecía ir en cámara lenta. Sus ojos se dilataron cuando la sangre de Yousuke salpico su rostro después de que el hombre golpeara a Yousuke de nuevo, y él cayó al suelo, inerte. La sangre brotaba de la herida en su cabeza, sus ojos en blanco y muertos.
La respiración de Yousuke se aceleró mientras miraba horrorizada el cuerpo de su hermano.
—¿Hermano? — hizo señas con las manos — ¿Onisan? ¿Yousuke? ¿Yousuke?
Gateó hasta el, agitándole mientras las lagrimas invadían sus ojos. Intento llamarle con señas desesperadamente, intento gritar su nombre, pero sus gritos jamás se escucharon.
—Demonios, Houssay, Creo que lo mataste — suspiró el hombre que sostenía a Hazuki.
El hombre llamado Houssay se rio.
—¿No es para eso para lo que estamos aquí de todas maneras, Jinirou-sama?
—¿A… ani? — gimió Hazuki, mirándolo fijamente.
¡No es posible!Pensó desesperadamente mientras observaba la figura inerte de su hermano en el suelo. Sus ojos querían creer que él aun respiraba, que no era el viento que soplaba por la puerta abierta lo que movía su camisa. Que las nubes de la muerte no se estaban apoderando de sus ojos.
Manos ajenas viajaron por su espalda mientras una voz susurraba en su oído.
—Aunque desde luego… podemos divertirnos un poco con esta antes de matarla.
El cuerpo de Hazuki colapsó, dejando salir todo lo que había dentro de su cuerpo mientras lloraba. El ninja se rio. La empujo con rudeza hasta la mesa de la cocina y separó sus piernas, desgarrando sus pantalones. Las lágrimas seguían corriendo por sus mejillas mientras su cuerpo entero temblaba con el llanto. Su cuerpo lo rechazaba. Su mente lo rechazaba. No quería tener nadaque ver con esto.
No de nuevo. ¡NO DE NUEVO! Moriré antes de dejarlos. Moriría.El instinto se apodero de su cuerpo mientras gritaba y pisoteaba los pies del hombre, jalándole el cabello, alzando su rostro y golpeándole en la nariz. El se tambaleó, retrocediendo, mientras sostenía con sus manos la nariz que sangraba.
—¡La rompió! — gritó Jinirou — ¡La perra rompió mi nariz!
—¡Momo! — grito Hazuki, capturando su atención.
Hazuki la cargo y corrió hasta el living, mientras los otros dos ninja rodeaban a su líder. Hazuki subió las escaleras, rebuscando en su mente por rutas de escape y lugares en que esconderse. En el segundo piso les esperaba su nana, Nayukiko. Le habían colgado y su cadáver aun emitía una peste a quemado de las torturas a las que los ninjas debieron haberla sometido.
—No mires, no mires — ordeno Hazuki a Momo, quién no podía quitar sus ojos del cadáver quemado.
Momo se aferró con más fuerza al cuerpo de su hermana, y ella se apresuro a entrar al salón y empujo una pared falsa. Se abrió de inmediato. Forzó a la figura atemorizada de Momo al interior, y luego entro en el compartimiento secreto ella también. La casa estaba llena de este tipo de escondites, solo por si acaso. No solo estaban los cuartos escondidos, sino uno que otro túnel que se dirigía hacia fuera de la casa y a lugares seguros. Los recuerdos guiaron a Hazuki entre los sermones que su padre les obligaba a escuchar acerca del laberinto que era en realidad la casa que se veía tan simple en la superficie.
Si tan solo pudiese calmar sus nervios. Su cuerpo entero temblaba mientras sus manos corrían apoyadas en la pared. Sus ojos azules seguían mirando una y otra vez al panel, lleno de miedo de que se fuera a abrir y los ninja las encontraran. Al final encontró un hueco del tamaño de un dedo, y tiró de él. Otro panel en el piso se abrió.
—Vamos Momo — susurró Hazuki, obligando a Momo a entrar en la pequeña área.
Hazuki se deslizo después, y el panel se volvió a cerrar suavemente, como con magia. Sus manos volvieron a correr por el piso, esta vez encontrando una cuerda, tiro de ella con fuerza. La pequeña caja en la que estaba empezó a moverse a la derecha, deslizándose sin esfuerzo sobre las vías en las que estaba sin hacer ni un solo ruido. Atravesaron las vías entre las paredes como fantasmas. Una vez que no podían moverse más, el panel se abrió de nuevo.
—Ven conmigo. Estaremos seguras por el momento — susurró Hazuki a Momo.
Hazuki entro a una pequeña habitación que no podía esconder a más de tres personas. Momo se obligo a si misma a entrar y a mirar alrededor. La luz se filtraba desde una pequeña ventana en el techo. Las hermanas se pararon en cuanto escucharon voces venir de debajo de ellas. Eran tres voces diferentes, unas del hombre que la había sostenido, Jinirou, otra del hombre que se había reido, Houssay y una voz de mujer.
—Simplemente desaparecieron — declaró la mujer.
—Ajá. Pensé que se detendrían en cuanto vieran a esa prostituta colgando en el pasillo — agregó Houssay.
—No pueden haber ido lejos… — declaro Jinirou —. Malditas zorras…
-Ven conmigo-dijo Hazuki con señas-. No pares, Momo. No pares. Gatea a través del túnel.
Hazuki alzo a Momo para que pasara por un nuevo túnel sobre ellas. La chica tembló mientras entraba al túnel que se abría y empezó a gatear a través del túnel. Hubo ruidos, golpes y voces apaciguadas acercándose. Hazuki intento no hacerles caso y empezó a alzarse ella misma cuando el suelo bajo de ella colapso. Gritó mientras se aferraba a la parte superior. Se forzó a si misma a subir y forzó a Momo a entrar en una nueva pequeña entrada. Un dolor intenso se apoderó de su hombro izquierdo, pero Hazuki lo ignoró. Continuó gateando tras Momo en el pequeño túnel.
Algo golpeo la pared e hizo eco en el túnel. Bloqueo la luz, que dejo de alumbrar el espacio. La mano de la kunoichi le había alcanzado, sosteniendo su tobillo.
—No pares, Momo! -. gritó Hazuki mientras intentaba aferrarse a la madera, siendo jalada por detrás.
—¡No vas a ningún lado, niña! — rió la kunoichi, sus pies apoyándose en la pared gracias al uso del chakra que le permitía desafiar las leyes de la gravedad. Jalaba con fuerza del pie de Hazuki mientras reía para sí misma — ¡Es como sacar un pececito del agua!
Hazuki hizo más fuerza en los brazos adentrándose más en el túnel y mirando de reojo a la perra de cabello blanco. Una palanca a su izquierda llamo su atención. Pateo a la perra en la cara, luego la palanca con todas sus fuerzas y retrocedió tanto como le fue posible. El rostro sorprendido de la kunoichi se grabo en su memoria cuando cayó la guillotina. Los dedos aun se movían en el brazo amputado, mientras tanto, la kunoichi gritaba con todas sus fuerzas.
Pateo el miembro mutilado con fuerza, lanzándolo lo más lejos posible de ella, y tratando de deshacerse de la histeria cerró los ojos. Su cabello castaño acariciando su rostro mientras ella deseaba que todo acabara pronto. No pares. Se apresuro a sí misma. Hazlo por Yousuke. Respirando pesadamente y con lagrimas en los ojos, Hazuki gateo más y más profundo dentro del túnel. Al final llego a un nuevo cuarto.
—¡Voy a matarte! ¡A matarte! — se oyó el eco de la voz de la kunoichi en el túnel que habían dejado atrás.
Hubo una explosión fuerte y tanto Hazuki como Momo se abrazaron la una a la otra, aferrándose con fuerza.
—Esto es una pesadilla — lloró Hazuki, mientras apoyaba la cabeza en el hombro de su hermana y pensaba en una manera de escapar.
Los paneles ocultos y los túneles secretos solo iban a durar un poco más. Tenían que salir pronto de la casa y llegar al pueblo, donde sería seguro. Hazuki llevo su mano a su hombro, sintiendo acero clavado en su piel y llenándose de un escalofrío. Intento sacar el kunai de la piel, justo cuando una mano se aferraba a su hombro.
—¡Perra! — rugió la kunoichi.
Hazuki se deshizo de la mano de la mujer y cerró con fuerza la pequeña puerta del túnel. La chica grito cuando su muñeca crujió, en un claro signo de que estaba rota. Se recargo aun más en la puerta, olvidándose del kunai clavado en su piel hasta que la puerta se cerró. Frenéticamente, las hermanas arrojaron un enorme tablero de cartas ante la puerta. La mano de Hazuki empezó un nuevo recorrido frenético de la pared, mientras alumbraba con una linterna que estaba cerca. La prendió y miró a Momo.
—Ve por el túnel, a la habitación donde solo tú te puedes esconder. Estaré ahí pronto, ¿de acuerdo? — le indicó Hazuki a Momo con señas, mientras la niña agitaba la cabeza en una negativa, sus ojos inyectados de miedo —. Estaré bien — chilló Hazuki —. Estaré bien, así que vete. Hazlo por Yousuke, ¿de acuerdo? él te guiará y te prometo que iré justo detrás de ti. Lo prometo.
Momo agitó la cabeza de nuevo, solo para sentir las manos de Hazuki forzándola a entrar al túnel. Hazuki empujo a la niña y le arrojo la linterna, luego bloqueó la entrada. Una nueva y más fuerte explosión la forzó a girarse y ver la puerta barricada. El tablero que la sostenía empezaba a debilitarse. Rápidamente, Hazuki examino el área. Se deslizo por el piso y empezó a esconderse en un pequeño espacio entre el túnel y el pido en el que estaba de pie.
Quedó inmóvil por completo cuando la entrada se abrió de par en par. No podía detener el temblor de su cuerpo mientras observaba la sombra que se deslizaba por la pared, la respiración agitada de un ser maligno acercándose. ¡Y no podía parar de temblar! Hazuki gimió cuando el suelo en el que estaba apoyada volvió a colapsar. El aire salió de sus pulmones mientras aterrizaba en el piso del living. Asustada, miró hacia arriba, encontrándose con la cara ensangrentada de Jinirou.
—Ah… — pronuncio Jinirou con alegría — Te encontré.
Pisó con fuerza donde estaba clavado el kunai, logrando que este la atravesara. Gritó y apretó los puños cuando el kunai se detuvo en su escápula, el hueso de su hombro. La sangre salpico solo para después rodear el área de la herida, pintando la ropa de rojo. Un nuevo kunai atravesó cerca de su clavícula y atravesó una artera, pero falló en herir el pulmón y se enterró lejos de su corazón. El dolor era insoportable.
—¡DETÉNGANSE! — grito Hazuki, respirando pesadamente a causa del dolor — ¡Por favor deténganse! ¡Por favor!
Él la pateó, provocando que su conciencia empezase a desvanecerse mientras chocaba contra la pared del living. Al menos Momo estaba a salvo. Eso era todo lo que importaba…
—Qué decepción. Me gusta escuchar a mis víctimas rogar por misericordia o al menos pelear un poco más de lo que tú lo haces — suspiró el hombre, sosteniendo a Hazuki por el cabello —. Aunque… tu perfil dice que no deberías haber peleado en lo absoluto. Te congelas cuando estás cerca de Shinobi. Que patética, la verdad. ¿Dónde está la otra?
Hazuki dirigió su mirada al hombre, asustada y sorprendida.
—¿Qué?
—Tsk tsk — suspiró el ninja. La golpeo, provocando que la chica gimiera de nuevo —. La otra niña. Tu hermana. ¿Dónde está ella?
—¿Quién? — replicó tercamente, deseándole la muerte con la mirada.
El ninja suspiró.
—Si así es como quieres jugar, entonces yo juego.
La tomo de la barbilla y golpeo su cabeza contra la pared. Le golpeó con la rodilla, luego con el revés de la mano y la arrojo al suelo. La visión de Hazuki se volvió aun más borrosa y el dolor le atravesó el cuerpo. La forzó a ponerse de pie, y estaba por patearle de nuevo cuando el sonido de algo chocando tras la pared en la que se encontraba se escucho. Algo o alguien grande entro por la pared. El hombre retrocedió, dejando de nuevo caer a Hazuki cuando la figura se dirigió hacia ellos y atravesó la otra pared con un cuerpo que sostenía garrote y apareciendo frente a ellos. El polvo lo nublo todo mientras las astillas de madera se distribuyeron por el piso.
—¿Qué demonios? — rugió Jinirou — ¿Houssay?
El hombre que sostenía el garrote no se movió. Se mantuvo en la misma posición en el piso; Houssay estaba muerto. Jinirou tembló cuando un poderoso ki lleno el aire, y sus piernas le fallaron ligeramente, pero alisto sus puños y entrecerró los ojos. La chica Ichikita vomitó de nuevo, alejándose lo más posible, su cuerpo no parecía capaz de manejar la presión y la intención asesina del nuevo oponente. Jinirou se giro rápidamente para esquivar la patada que pudo haber volado su cabeza.
Palabras en japonés.
Chichi- diminutivo para 'padre'
Imooto- hermana menor
Ani- diminutivo para hermano
Onisan- hermano mayor
Gracias por leer.
Lilamedusa
