Hola. Esta historia se llama Oblivion (Olvido) y ha sido escrita por una GRAN autora, cuyo penname es SLTora (.net/u/2056651/SLTora) , o para quien prefiera buscar el fic en inglés (www. fanfiction .net/s/5470178/1/Oblivion). Hace unos días le pedí su permiso para traducirla, y, ¡me lo dio!


Disclaimer: Naruto no es mío, y esta historia tampoco.


Capítulo tres

—Simplemente van a amar la granja. Es muy pacífica y contemporánea. Mis hijos realmente han hecho de ese lugar su hogar. Creo que se llevaran bien con ellos, pero les advierto: no están demasiado encariñados con la forma de vida Shinobi, al menos no Hazuki. Yousuke le da por su lado para protegerla, mientras que Momo, bueno… ella está abierta a todo y es muy curiosa. Es especial, mi pequeña, Hime.

Sakura asintió, observando la sonrisa del diplomático de Sawa mientras los guiaba por el camino hacia su hogar sin una sola preocupación. Misión rango C: proteger a los Ichikita. No sonaba difícil en absoluto y solo llenaba a Sakura de recuerdos de su primera misión rango C en la tierra de las olas. Resulto ser una misión de rango A. Esperaba que la historia no se repitiera.

La amenaza sobre sus clientes no era grande, y por eso tampoco el rango de la misión. Siendo que los Ichikita solo era pequeña nobleza, lo más probable es que ni si quiera fueran atacados. No cuando dos de los cabecillas de estado ya habían sido fácilmente extraídos de 'situaciones de riesgo'.

Ichikita Kenji era el típico hombre amable de casi cincuenta años. Su actitud amigable y abierta era lo que lo convertían en un gran diplomático y ayuda para su país. No era demasiado alto ni demasiado bajo. Su cabello era de un suave café cenizo ondulado y llevaba una cola de caballo baja. Sus ojos eran de un cálido azul real. Había amabilidad en su mirada, un brillo infantil y sereno en esta que la mayoría de los hombres de su status no poseían.

—¡Ah! ¡El aire es tan fresco por aquí! — suspiró Kenji con felicidad. Aspiro el aire y una mueca graciosa apareció en su rostro — Esto es extraño. Huele a humo.

Hike jalo del traje de su sensei, llamando su atención.

—¿Segura de que este hombre es un noble? — preguntó en voz baja.

—Por supuesto que lo es — replicó Haruka en un susurro apresurado.

Cuando estaban cerca de la cima, Shahoumaru alentó el paso, deteniéndose eventualmente. Sus compañeros se giraron, mirándole y parando con él. Esto hizo que su parlanchín guía se girara hacia ellos y les mirara con curiosidad.

—La casa está a solo unas yardas…

—Hay una anormalidad — declaró Shahoumaru, mirando hacia el cielo, que empezaba a nublarse y a llenarse de colores oscuros —. Algo ha despertado.

—Haruka-chan, dime que es lo que sientes — indico Sakura, mirando a la chica.

—Hai, sensei — la voz de soprano de Haruka se agravó —. Dos tienen nivel uno de chakra: ciudadanos. Hay tres nivel tres: chuunin, w… wow. ¡Espera! Uno de ellos solo… desapareció. Desapareció —su voz tembló ligeramente — Hay solo dos nivel tres… no, un nivel tres y hay… un nivel… es un cinco. Definitivamente a nivel kage, sensei. Su chakra… es… es más fuerte que el suyo sensei. Y es mucho más potente que el de Hokage-sama, ¡incluso que el de Uchiha-san!

—¿Qué? — cuestionó Sakura, mirando a Haruka, perpleja.

—¿Hay algo mal? — preguntó Kenji.

—¡Creo que sus hijos están bajo ataque, Ichikita-sama!¡No hay tiempo para explicar! — declaro Sakura, corriendo hacia la casa — Equipo trece, formación estándar veintiuno! ¡Distribúyanse!

Como nubarrones, los cuatro shinobi de Konoha desaparecieron. Las hojas se levantaron del suelo cuando una suave brisa soplo, preocupando y sorprendiendo a Kenji. Empezó a correr.

-o-

—¿Tú? ¿Sigues vivo?

El joven no respondió, en su lugar se preparó. Jinirou esquivo el primer golpe, pero en su lugar recibió un rodillazo y un gancho con el que logro sacarlo girando en el aire. Una nueva patada le volvió a golpear mientras giraba y lo arrojo hasta el otro lado de la habitación.

—¿You-Yousuke? — murmuró Hazuki, su voz temblorosa.

Él guardó silencio. En lugar de responder, bloqueó a Jinirou cuando éste le atacó con un Kunai en la mano. Las manos de Yousuke, sus pies, sus ojos, su cuerpo, sus nervios; se movían por su cuenta. Kami, ¡se sentía en el cielo!

Las manos de Jinirou se movían lento, dando al oportunidad a Yousuke de bloquear el primero de sus golpes y despojarle del kunai que sostenía en su mano con un simple golpe en la muñeca. Un codazo en el estomago obligo al ninja a doblarse a causa del dolor. Yousuke luego se giro, apoderándose de la muñeca derecha del shinobi. Torció el brazo del shinobi lo forzó a doblarse en su espalda. La otra mano, que aun sostenía un kunai, Yousuke la forzó hasta enterrar el alma en el pecho, atravesando el cartílago y enterrándolo justo en el corazón. Soltó al hombre, que cayó muerto al suelo

—¿Estás bien Hazuki? — preguntó en voz baja, suave, temblorosa.

Se deslizó a su lado, apartando el cabello oscuro de su cara y manteniendo su rostro impasible. Sangre empezó a brotar de su labio, a causa de la fuerza con que lo mordía. Sin duda alguna se veía horrible, porque aun si intentaba mantener su rostro impasible, sus ojos vibraban con emoción. Eran lagunas de zafiro líquido, derrochando preocupación, culpa y ansiedad.

—Necesitas un doctor — soltó en un respiro —. Estás en shock.

—Estoy bien — mintió ella, forzándose a sí misma a sentarse incluso si sus nervios enviaban terribles oleadas de dolor a través de su cuerpo y hasta su cerebro —. Creo que mi fíbula está rota o fracturada en al menos dos lugares, me torcí el tobillo derecho, pero no me duele tanto. Mi pierna derecha está bien, y también mi brazo. En mi brazo izquierdo tengo un kunai encajado, que no le deja trabajar bien — informó.

—Demonios — susurró Yousuke, examinando el pedazo de metal que surgía de su hombro —. No voy a sacar eso de ahí. De ninguna manera, Hazuki.

—Probablemente es mejor que no lo hagas — admitió ella, tocando la punta del kunai con los dedos —. El problema es que tengo que sacarlo de ahí, y pronto. Está empezando a infectarse y lo más probable es que la infección crezca. Si no contenemos la infección, lo más probable es que fluya en mi sangre y me muera.

La medicina y sus derivados eran el tipo de cosas que la calmaban, por lo que se encontraba ahora tranquila. Era una aficionada de los programas médicos, en especial las series televisivas y aun más de los programas de detectives, en que se investigaba al responsable de un asesinato o doctores resolviendo y dictando diagnósticos.

—¿Estás bien? — preguntó Hazuki a su hermano, provocando que este se girara, mirando hacia ella de nuevo.

Yousuke respiró profundo, el aire a su alrededor empezando a parecer más calmado. La presión en la habitación parecía disminuir y desaparecer. Las nauseas de Hazuki se fueron con ella.

—Sí, eso creo.

En los ojos de Hazuki, Yousuke no se veía bien. Estaba cubierto en sangre, su cabello rubio y brillante como el sol jamás se había visto tan mal, y su piel, usualmente sombreada, era ahora espectralmente pálida. El efecto resultante era que las tres líneas en su rostro que asemejaban a los bigotes de un zorro resaltasen aun más. Agito su cabeza mientras repasaba las líneas con los dedos, algo que no hacía desde que tenía nueve o diez años.

—Ani, ¿Qué pasó? ¿Cómo pudiste…?

—No tengo idea — susurró él, con la mirada fija en sus manos, que temblaban —. Simple-simplemente pude hacerlo. Sin pensarlo si quiera, mi cuerpo se movió por su cuenta, como si algo dentro de mí de pronto hubiese… explotado — agitó su cabeza, intentando aclarar las ideas, sin lograrlo —. ¡Esto es como de otro mundo! Se siente… genial…

—Acabas de matar a alguien y… ¿te sientes genial? — le cuestionó su hermana, arrastrando las palabras, sus ojos reflejando su preocupación.

—¡No me refería a eso! Vamos, imooto, sigo siendo yo. Tu hermano mayor. No me tengas miedo, por favor — suplico Yousuke rápidamente mientras la tomaba de las manos, sus ojos rogándole que lo aceptara y que no estuviese asustada —. Eso solo que no sé que me sucede. Parece que mi cuerpo entero estuviese actuando por reflejo, haciendo lo que se le viene en gana. Mis sentidos están… en otro lado, y simplemente me siento… genial. Como si… no sé. Genial. Nada me duele, mi mente está despejada, y es como si fuera invencible o algo y me siento… maldita sea, ¡me siento genial! No sé cómo explicarlo.

Hazuki suspiró y reposó su mirada en el suelo. Él estaba seriamente estresado. Yousuke no solía maldecir ni decir groserías a menos que estuviese completamente enojado y fuera de sus casillas. Estaba tratando de calmarse, solo que parecía que era incapaz de hacerlo.

—Lo siento, no quería sonar ingrata. Sé que me protegiste, ani. Es solo que estoy asustada — Hazuki respondió, girándose hacia él.

—No tienes ni que decirlo… no eres la única — murmuró Yousuke en respuesta. Volvió a bajar la mirada un momento solo para volver a mirar subirla repentinamente —. ¿Dónde está Momo? Necesitamos salir de aquí antes de que vengan más.

Hazuki señalo vagamente al techo roto sobre ellos. Yousuke miro en la dirección que ella señalaba, y luego, sin ningún esfuerzo, se desvaneció en las profundidades de la cámara secreta de un solo brinco. Sus habilidades lograban ponerle la piel de gallina a su hermana. Nunca en su vida había sido Yousuke capaz de saltar de esa manera. Nunca en su vida había sido Yousuke capaz de moverse de esa manera.

Yousuke no era un peleador. Sí, era muy atlético, pero cuando se trataba de peleas callejeras o disputas, él siempre perdía. No tenía buena coordinación, ni velocidad, ni si quiera la capacidad de seguir a sus oponentes con la vista durante una lucha. Yousuke nunca había ganado una pelea en su vida, y dado que su temperamento solía lograr que el terminase en peleas muy seguido, Hazuki conocía mejor que nadie lo fácil que era patearle el trasero. Incluso cuando tuvo que pelear contra Goro, quien tenía la habilidad y el tamaño de un peleador de zumo, con la desventaja de ser patético, Yousuke había perdido.

Ver a Yousuke pelear de esta manera hacía que Hazuki temblara. Nunca se había movido así. Se movía con tanta velocidad, con tanta naturalidad que pareciese que lo hubiese estado practicando toda su vida, cuando en realidad jamás había sido si quiera capaz de intentar estudiar cualquier arte marcial. Que de pronto fuera capaz de luchar era preocupante. Por si fuera poco, había matado dos personas. Dos vidas que había sido tomada por sus manos desnudas.

Sin hacer si quiera un sonido, Yousuke aterrizo en el piso sobre la alfombra, sosteniendo a Momo entre sus brazos, la pequeña frazada de seda aun entre sus manos. Sus enormes ojos café oscuro estaban dilatados por la sorpresa, pero felices y excitados gracias a la nueva agilidad y habilidades de su hermano. Y todo eso asustaba enormemente a Hazuki, porque se movía como ellos ahora.

Como un ninja.

—Hazuki. ¡Imooto! ¿Me escuchas? Vamos — suplicó Yousuke, intentando sacarla de su trance. Momo le miró desde la espalda de su hermano, mientras se apoyaba en sus hombros, lagrimitas agrupándose en sus ojos —. Venga, te cargaré también a ti.

—Oh, no — suspiró Hazuki, —. Ya estoy lo suficientemente herida, gracias.

—No es realmente el momento para preocuparte por mi torpeza, Hazuki. Puedo cargarte, y voy a hacerlo — declaró Yousuke, desafiándola.

Ella suspiro profundamente, y se rindió, bajando la cabeza. Cerró los ojos con ansiedad mientras él la levantaba como si no pesase nada. La levantó de manera tan gentil que ni si quiera rozó sus heridas ni la hirió de en ninguna manera.

—Me pregunto de que manera me tratará el doctor — se preguntó Hazuki, sus ojos brillantes con la curiosidad.

—Estas delirando si es lo único que te puedes preguntar en una situación como ésta. Debe ser el impacto de lo que pasó — replicó Yousuke.

—Al menos no me siento genial — bromeó Hazuki.

—Eso no es gracioso.

Momo se aferró con más fuerza a Yousuke mientras comenzaban a alejarse de la casa. Se movía como un relámpago, dejando tras él solo nubarrones de lo que debería ser su imagen mientras escogía lugares seguros y se cuidaba de no ser visto por nadie. Sus ojos miraban a su alrededor en constante alerta y su cabeza no dejaba de volverse y girarse en la dirección de cualquier sonido que pareciese no natural, sonidos que muchas veces ni Hazuki ni Momo podían si quiera escuchar. Cuando llevaban recorridos casi cincuenta yardas de huertas y cosechas, Yousuke se paro repentinamente.

El humo llenaba el aire y era muy fuerte más adelante. Yousuke quería colapsar y ponerse de rodillas. Los campos estaban en fuego. El trigo y el maíz, los campos de arroz, los calabacines, todo lo que habían sembrado…

—Lo han destruido todo — murmuró, su voz en blanco —. No queda absolutamente nada…

—Pero… Solo había tres en la casa y no había nada en fuego cuando llegamos — acotó Hazuki.

—Eso quiere decir que hay más cerca — señalo Yousuke, sus ojos entrecerrados por el humo y por el enojo.

Ringo, el buey, mugió, llamando la atención de los hermanos, que se giraron para encontrarse con éste, que se había soltado de su lugar. Trotó hasta salir por completo del granero; también éste ardió sin descanso, soltando aun más humo negro como la noche en el cielo azul.

—¡Los gatitos! — chilló Momo, luchando desesperadamente por desasirse de la espalda de su hermano.

—No te preocupes por ellos, estarán bien, seguro que Ung los movió ya de lugar — replicó éste, calmado.

Momo dejo de luchar, volviendo a abrazar a su hermano desde atrás. Su labio inferior empezó a temblar justo antes de que las lágrimas se empezasen a deslizar por sus mejillas. Oculto el rostro en su cabello, aferrándose aun más a su hermano y acariciando la pequeña prenda de seda.

—Necesito llevarlas a ambas a un lugar seguro — declaró Yousuke, escaneando el área.

—¡N-No! — discutió su hermana, mirándole a los ojos — Ni si quiera lo pienses. No nos vamos a separar. Vamos a pasar por esto juntos, ani. Juntos.

Estaba por discutir, pero algo le dijo que lo mejor era girarse y atrapar la mano cuyo objetivo era su cuello, todo mientras intentaba mantener a Hazuki en sus brazos y en equilibrio con el peso de Momo. Torció la muñeca del hombre hasta que este grito y se oyó a esta crujir. Bajo con delicadeza y velocidad a su hermana; ella chillo un poco mientras él la mantenía cerca de él. Con una agilidad que un gato envidiaría, Yousuke pateo al hombre lejos, con tal fuerza que lo arroojó voland hasta el granero.

Hazuki no pudo evitar gritar por la sorpresa que le ocasionó encontrarse a Momo de pronto apoyada en sus brazos. Yousuke se lanzó sobre ella, aplastándolas contra el piso.

—¿A… ani? — gimió la chica, el shock de la primera impresión desvaneciéndose mientras el dolor volvía a hacerse real.

El solo gruño en reconocimiento a su voz, abrazándolas con fuerza, tras de él escuchándose sonidos agudos. Sus ojos estaban cerrados con fuerza, el dolor estaba atravesando su rostro. Un shuriken golpeo el piso, y Hazuki al fin s dio cuenta de lo que su hermano estaba haciendo. Estaba usando su cuerpo como un escudo.

—Demonios, ¿Qué se supones que estás haciendo? — le gritó, mirándole fijamente con ojos llorosos.

—Protegiéndolas, como se supone debí haber hecho antes — respondió el mirándola de regreso —. Es mi trabajo como tu hermano mayor. No pude protegerlas la última vez… Haha murió por culpa de mi debilidad. Si… si puedo usar este poder para protegerlas, lo haré. Los hermanos mayores protegen a sus hermanas menores. Por eso es que nacemos primero. No te preocupes por nada, imooto. Ani puede protegerte esta vez. Lo prometo.

—You…Yousuke — lloró ella al tiempo que él se levantaba.

—Esta vez, puedo devolver los golpes.

Hazuki jalo a Momo hacia ella, observando a su hermano sonreír con esa sonrisa despreocupada y girarse hacia el grupo de shinobi que acababa de aparecer. Dobló un poco su cuerpo, provocando una lluvia de estrellas metálicas que se despegaron de la piel de su espalda. Doblo su cuello y miro con furia a los ninjas.

—¿Cuál de ustedes perdedores de mierda se atrevió a aventarme esas estrellitas? — les cuestiono, apuntándoles con el dedo.

Un hombre con la vestimenta tradicional ninja dio un paso hacia adelante, su rostro oculto tras la tela.

—Fui yo, ¿Qué se supone que vas a hacer al respecto, mocoso?

Todos gritaron con asombro cuando el ninja salió girando hacia atrás y Yousuke ocupo su posición original, el brazo derecho extendido y el polvo y las hojas volando a su alrededor.

Enojados como un panal de avispas, los ninja siguieron a Yousuke. Pequeños, altos, chaparros, gordos, inexpertos y veteranos, Yousuke los hizo a todos a un lado, a la derecha, a la izquierda e incluso los mandó volando. Doce genin ninjas de nivel chuunin a genin eran, aun así, demasiado para que Yousuke los venciera solo.

Uno de ellos tomo su brazo izquierdo y el otro el derecho, mientras un tercero se tomaba la libertad de usar su estomago como saco de arena. Antes de que este atestara el golpe final, para el cual pretendía usar un kunai, Yousuke se las ingenio para golpearle en la cara, solo para luego correr literalmente sobre sus enemigos e ingeniárselas para girar la posición de sus captores, golpeando al uno con el otro a medio vuelo, y dejándoles inconscientes.

Yousuke se preparo a sí mismo para el próximo golpe cuando vio a un nuevo ninja de Kusa apuntarle con su katana, solo que el golpe nunca vino. En una nube de polvo café, el ninja se golpeó con el piso y su espada cayo lejos de él. Más polvo lleno el aire, y Yousuke lo alejo de su rostro.

—Hey — le saludo alegre el chico de cabello anaranjado que había conocido más temprano en el supermercado, agitando con alegría su mano y sentándose de mariposa sobre el shinobi inconsciente. Era el amigo de Momo, Hike —. ¿No te importa si me hago cargo de ellos verdad? Incluso puedes tomarte un descanso, yo me las arreglare con esta basura. Ve con tus hermanas y yo me hago cargo.

—Hazlo entonces — murmuró Yousuke, mirándole sorprendido.

—Ja ja, ¡música para mis oídos! — rió Hike, alejándose alegremente. Haciendo algunos signos con las manos, gritó — ¡Bunshin no jutsu!

Cuando volvió a tocar el piso, tres Hike salieron corriendo. El más cercano a él les miró a los tres y luego se acercó al ninja enemigo más cercano. Éste lanzó un kunai al Hike restante, solo para verlo desvanecerse en un '¡Puf!'. Dos Hike más se acercaron, atacando y arrojando kunai a varios ninja cercano. Uno de ellos arrojó un shuriken a uno de los Hike, que nuevamente se desvaneció, dejándole sorprendido. El Hike real le golpeo en el estomago y el dio un buen rodillazo en la entrepierna.

—Esto es aburrido. Estos wannabe son siempre una molestia — suspiró Hike, pateando a los ninja inconscientes lejos de él —. ¡Siguiente!

Haruka apareció junto a las chicas.

—Todo está bien ahora. La ayuda ya llego.

Intento brindar alivio a Hazuki, colocando su mano, cariñosa, en su hombro, solo para que la chica se alejara de ella bruscamente.

—No me toques.

—Trata de ayudar, ane.¿Cuál es tu problema? — pregunto con signos Momo, su mirada llena de tristeza.

Haruka suspiro, dejando ir a la chica y situando su mano en su regazo, sus ojos brillaban con un verde intenso rodeados por un aro rojizo a causa de la irritación que provocaba el humo. Soltó un gritito cuando sintió una mano tomarla por el hombro.

—Está bien — murmuró Yousuke con suavidad, mirando a la chica con ojos llenos de amabilidad —. Por favor no te ofendas por las acciones de mi hermana. Debes entender que ella es un caso especial.

—Claro — respondió Haruka, un ligero sonrojo apareciendo en sus mejillas —. "Él… ¡Él es idéntico al cuarto Hokage! ¡Su rostro es casi idéntico al que está grabado en el viejo muro de piedra!

—¿Están bien, ustedes dos? — les preguntó, al tiempo que se arrodillaba y las miraba.

—No, ani, ¡nada está bien! ¡Todo esto está mal! — respondió Hazuki, molesta.

—¿De qué hablas? — preguntó el, mirándola sorprendido.

—De nada. Solo… solo déjame sola — respondió ella agitando la cabeza.

Momo se soltó del agarre de su hermana y cayó en los brazos de Yousuke. Momo tomó su rostro con sus pequeñas manos, mirándole fijamente. Había algo diferente pero seguía siendo su onisan. Se acurruco entre sus brazos mientras le rodeaba con los propios, sin detenerse mucho a pensar en la sangre que adornaba su rostro y dejando escapar un profundo suspiro. La frazada se escapó de sus manos.

—Estamos seguros. Ani, ahora todo está bien — acoto Momo con señas, sonriendo alegremente —. Momo pensó que había perdido a Yousuke, pero onisan está bien. Todo está bien en el mundo de nuevo.

Él rio un poco, tallando su nariz contra la de ella en lo que se llama un beso de esquimal y revolviendo su cabello.

—Ani planea proteger a sus imooto con su vida. Puedes contar con eso, usagi.

Momo le abrazó de nuevo y con una fuerza sorprendente para una niña tan pequeña. Yousuke solo rió un poco más.

—¡Hey Momo! — gritó Hike, su tono era casual mientras le saludaba con la mano. Se puso de pie de nuevo apoyándose en el ninja que acababa de dejar inconsciente y volvió a gritar — ¡No te preocupes de nada! Tengo esto completamente bajo control. Así que no te preocupes… ¡demonios! ¡Alguien necesita llamarle a los bomberos! — apuntó a los campos en fuego y agregó — ¿Sabían que esto se está incendiando?

Yousuke cerró su mandíbula que se había abierto por el asombro y coloco sus dedos sobre su labios, inmerso en sus pensamientos, sorprendido y divertido. Momo tenía una mirada extraña en el rostro, como enredada entre la vergüenza y la sorpresa. El chico no podía estar hablando en serio.

—No tenía ni la más mínima idea — dijo al final Yousuke, mirando al chico.

—Demonios… hay gente que de verdad no presta atención a su entorno — murmuró Hike, mordiendo sus labios.

—¿De verdad te gusta este baka? — preguntó Yousuke a su hermana con señas.

Sus pupilas se dilataron y se sonrojó. No había signos en su idioma para hacer a su hermano mayor saber que si le gustaba el chico, y que el hecho de que él le hablara de eso era embarazoso.

—¿Sensei, sabe algún jutsu de agua? — gritó Hike sobre su hombro.

—Ninguno que pueda contener este fuego sin una buena fuente de agua.

Esa voz

Yousuke se puso de pie, liberando a Momo. Su cuerpo entero de paralizó en cuanto la vio. La mujer más hermosa que había visto en su vida caminaba calmadamente en su dirección. Derrochaba poder, belleza, gracia y fuerza con cada paso que daba, su cabello rosa bailando con el viento y semejando flores de cerezo cayendo de la ramas de los arboles. Ojos verdes y almendrados encontraron a sus ojos azules, y el mundo entero pareció paralizarse con ellos.


Palabras en japonés:

Hime: princesa

Haha: referencia verbal a una madre.

Ane: referencia verbal a una hermana mayor (femenino de Ani)

Usagi: (Creo que significa) Pequeño conejo

Baka: idiota


Gracias por leer.

Lilamedusa