Hola. Esta historia se llama Oblivion (Olvido) y ha sido escrita por una GRAN autora, cuyo penname es SLTora (.net/u/2056651/SLTora) , o para quien prefiera buscar el fic en inglés (www. fanfiction .net/s/5470178/1/Oblivion). Hace unos días le pedí su permiso para traducirla, y, ¡me lo dio!
Disclaimer: Naruto no es mío, y esta historia tampoco.
Oblivion
Capítulo cuatro
—Sakura…
La palabra simplemente había fluido de sus labios, como un murmuro fantasmal de memorias que hacía tiempo se habían perdido, sumidas en la oscuridad. Había frio donde esos recuerdos reposaban. Todo ahí era frio, pero suave, como la nieve.
Ella se congeló, claramente perdida en sus pensamientos, en la memoria y en lo que no podía ser real. Sus labios temblaban, abriéndose y cerrándose, pero se sentía incapaz de pronunciar el nombre que tan desesperadamente intentaba surgir de ellos. Alzó la mano intentando tocarle, como si lo que estuviera frente a ella fuera un fragmento de su imaginación y necesitase confirmar que era real. Sus dedos tocaron con delicadeza los de su mano extendida. Sus ojos eran una sustancia liquida, desbordante de la esencia de su alma.
Esos ojos… pensaba, su cuerpo aun paralizado. ¿Naruto? Era él. Tenía que ser él y su corazón se detuvo. Era él, pero este hombre no podía ser él. Después de todos esos años, no podía estar vivo. Naruto estaba muerto.
—¡Sensei!¡El fuego! — gritó Hike, su voz mostrando los típicos tonos de un chico en la etapa en que le cambia la voz.
Este hombre no era Naruto. La mano de Sakura voló de regreso, esta vez a su pecho, rompiendo el trance en el que se encontraba y girándose hacia Hike. Yousuke agito su cabeza, intentando aclarar las ideas y poso su mirada en el suelo, extremadamente confundido y sorprendido. El mundo parecía empezar a moverse de nuevo.
Sakura volvió a hablar, intentando alejar los escalofríos que recorrían su espalda.
—Cl… claro. Hike-kun, vamos a tener que…
—Dejarlo quemarse-declaro Kenji mientras se aproximaba. Cuando casi llegaba al lugar donde ellos se ubicaban se detuvo, jadeando y sin aliento. Aun así mantuvo la compostura cuando agregó —. No podemos salvar las cosechas, de todas maneras es producto perdido. Solo olvídense de eso y déjenlo quemarse.
—¿Q-Qué? ¿Por qué? — preguntó Haruka en voz alta.
—¿Se van a dar por vencidos? — les cuestiono Hike, molesto — ¿Solo por un estúpido fuego?
—Esto no es darse por vencidos. Solo porque hemos perdido esta siembra, eso no quiere decir que no sembraremos más. Solo es una batalla perdida, no la guerra — respondió Yousuke, mirando al pequeño ninja.
—Oh — murmuró Hike, rascando su brazo y volviendo su vista al fuego —. Ahora entiendo lo que dicen.
—Haruka-chan — llamó Sakura, ganando el control de la situación y de sus emociones —. ¿Hay más gente alrededor nuestro?
Haruka se encogió de hombros, agitando la cabeza para decir que no.
—Los últimos huyeron cuando nosotros llegamos.
—Shahoumaru camino hacia Hazuki con paso calmado, y empezó a examinar su pierna. Sus pequeños dedos examinaron con gentileza su tobillo herido.
—¡Aléjate de mí! — chilló ella, mientras pateaba con las piernas.
Fue un error, pues el dolor volvió a atravesarla como un puñal, atravesando su cuerpo de nuevo. Se contuvo mordiendo su labio para contener el chillido de dolo y mirando el pasto en el que estaba sentada. Yousuke no tardo ni un segundo en estar de nuevo a su lado, igual que Kenji.
—Hazuki — susurró su padre, acariciando su frente —. No van a lastimarte. Déjalos ayudarte.
—No quiero que un shinobi me toque. Nunca más — declaro la chica, mirando a su padre —. Iré a un hospital normal, pero no los quiero cerca de mí.
—De acuerdo — suspiró Kenji, acariciando su mano.
—No — replicó Yousuke, mirándola enojado —. Si pueden ayudarte, entonces lo harán.
—Algunas de sus heridas parecen serias, Ichikita-san — declaro Shahoumaru, posando sus ojos violeta en ella —. ¿Está segura de que no quiere que yo o mi sensei la tratemos? Sakura-sensei es la mejor médica kunoichi de Konoha, y es alumna de Tsunade-sama, la quinta Hokage. Estoy segura de que en lugar de lastimarla, como usted cree que hacen los shinobi, Sakura-sensei va a ayudarla y a quitarle el dolor.
—No me importa lo que esa mujer…mhm — Hazuki se interrumpió a si misma porque se quedo totalmente inmóvil.
Yousuke retiro su mano del cuello de su hermana, y miró al chico a los ojos cuando habló:
—Ayúdala.
—¡Yousuke! — gritó Kenji, riñendo a su hijo mayor —. ¡No tenías que tomar medidas tan extremas! Pudimos haberla convencido…
—Eso no fue extremo, solo presione un punto de presión — interrumpió Yousuke, mirando a su padre de regreso —. No hay manera de convencerla de esto. Odia a los Shinobi y tú lo sabes. Momo es muy péquela para recordarlo, y yo no logro hacerlo, pero Hazuki si recuerda. Fue la que se enfrento a lo peor de lo peor esa noche y yo respeto su opinión. Pero por ahora necesito que lo supere y que deje que le ayuden. ¡Demonios!
Kenji asintió, pero no dijo nada. Shahoumaru giro de nuevo hasta estar frente a su sensei, esperando su aprobación para tratar a la joven. Sakura espero a que Yousuke se retirara y luego dió el permiso a Shahoumaru. El empezó la curación en silencio.
—¡Hey! — grito Yousuke, atrayendo la mirada de Sakura y de los genin con ella — aun hay una mujer en la casa. Está atorada en un pequeño túnel bajo el segundo piso. ¿Cuál de ustedes va a encargarse de ella?
Sakura se giro a Haruka.
—¿Es ella la nivel cinco?
Dirigiendo su mirada a Yousuke que de nuevo estaba de espalda, Haruka negó con la cabeza.
—Es él — señaló.
—¿Qué? — se sorprendió Sakura, poniéndose de rodillas para mirar a la niña de frente — ¿Estás Segura Haruka?
—Sí, bastante. Tiene muchísimo chakra, pero hay algo extraño con él. No estoy muy segura de que sea pero sé que si tratara de disipar su chakra con mi técnica, no funcionaría. Su chakra se parece un poco al mío…
—No. El suyo no es natural, está contaminado — declaro Shahoumaru.
—A que te refieres — cuestionó Sakura, girándose.
—Está contaminado — fue todo lo que Shahoumaru dijo y luego cerró los ojos concentrando la energía de sus manos en el cuerpo inconsciente de Hazuki —. Hay algo fuera de balance dentro de él, pero se corregirá con el tiempo. Todo se revela a su tiempo. Todo se cura a su tiempo. El tiempo es la llave de todo.
—Eres un retrasado, monjecillo — rio Hike.
—¡No soy retrasado! — exclamó Shahoumaru de inmediato, sus ojos violeta abriéndose — Es mi trabajo proveer de guía espiritual y hablar con acertijos. No puedo ir por ahí simplemente develando los secretos del universo, tiene que pasar todo por su cuenta. ¡Es lo que hace a todo interesante!
—¿Te dijo eso Nell? — rió Hike, cruzándose de brazos con una sonrisa arrogante adornando su rostro pecoso.
—Tal vez — replicó Shahoumaru, girándose con semblante orgulloso —. Al menos el no besa mis 'titis' como lo hace tu madre.
—¡Ella se preocupa! — gritó Hike, agitando su puño en dirección a su compañero — ¡Tiene que demostrarlo de alguna manera!
—Niño de mamá.
—¡Loco espiritual!
—¡Vago!
—¡Hereje!
Shahoumaru chilló, apuntando a Hike con el dedo mientras gritaba.
—¡Retira eso bárbaro, salvaje, insensible pagano! ¡Voy a purificar tu trasero!
—Quiero ver que lo intentes, baka — le retó Hike, adquiriendo una postura de pelea, sus ojos verdes brillantes —. ¡Ven e intenta darme con unas de tus flechas extrañas!
—De acuerdo chicos, ya párenle — suspiró Sakura, acariciando el huesito de su nariz —. Shahoumaru-kun continúa con tu paciente. Hike-kun, por favor ve y haz guardia. Recuerden que estamos en una misión, estamos representando a la aldea oculta de la hoja y hasta ahorita, no han dado la mejor impresión.
—De hecho, es bastante divertido — rió Kenji que sonreía alegremente con Momo —. Cualquier cosa es buena para alejarse de todo este drama, ¿verdad princesa?
Asintiendo profusamente, Momo amplió su sonrisa.
La luna creciente flotaba en la distancia, su luz algo difuminada por el humo que aun surgía de algunos campos. Yousuke observaba la manera en la que aun crepitaban algunas de sus siembras en la oscuridad de la noche desde el techo de su hogar, el mismo lugar que erase una vez había sido su santuario.
Estaba sucio, lleno de tierra de pies a cabeza después de haber cavado el mismo la tumba para su nana, Nayukiko. La mujer no tenía familia, solo los Ichikita. La rabia le invadía solo de pensar lo que debió haber sufrido antes de su muerte, al menos por el estado en que se encontraba su cuerpo. Así como era su nana, pudo haber sido alguna de sus hermanas o su padre. ¿Qué hubiera hecho si lo fueran?
Matar a los hijos de puta y lastimarlos. Pensó enojado, mirando hacia el cielo. Asesinos sin escrúpulos como esa mierda no merecen ser perdonados, recibieron lo que merecían.
Su mano no parecía diferente, pero no podía separar la mirada de ella, sus dedos flexionándose. Parecía ser la misma que siempre había sido, pero en su memoria permanecían manchadas de sangre. Espesa y oscura sangre que ellas mismas habían hecho correr.
Asesinar a dos hombres debería tener un efecto en él. Lo tenía con la gente normal. Algunos entraban en shock, otros entraban en negación, otros se volvían locos de remordimiento, otros ganaban una increíble sed de sangre y a algunos matar no les molestaba en absoluto. Lo ponían en algún otro lugar de su cerebro, esperando a ser capaces de procesar la impresión. Se preguntaba porque él no pertenecía a ninguno de estos grupos y por qué no sentía nada en lo absoluto.
Yousuke se figuraba que sentiría culpa, que se sentiría malo, sucio, inhumano o desagradable por haber terminado la vida de otro ser humano. Esos hombres tenían a alguien que se preocupaba por ellos en algún lugar en el mundo. Tenían una familia, tal y como Yousuke tenía una. Y tenían tanto derecho de vivir como Yousuke. Pero, nada de eso importaba. Era demasiado fácil solo quitarles la vida y no pensar demasiado en ello. Y no le molestaba en lo más mínimo.
Al contrario, parecía natural, como si hubiese nacido y sido criado para hacerlo, como si lo hubiese hecho ya en el pasado.
—Iie — murmuró para sí mismo, apretando los puños —. "Nunca en mi vida he si quiera pensado en lastimar a otra persona de esta manera. ¿Qué me está pasando?
—Ichikita-san.
Se giró rápidamente en cuanto escuchó esa voz.
—¿Huh?
Sakura sonrió, acercándose.
—No pretendo molestarle, Ichikita-san, pero hace unos momentos usted tenía algunas heridas. ¿Me permitiría echarles un vistazo?
—Con una condición.
—Y… ¿Cuál es? — le cuestiono Sakura con cansancio.
—Llámame Yousuke. No me gustan los honoríficos ni que me llamen por mis apellidos. Me hacen sentir como algo que no soy — respondió el con simpleza, girándose de nuevo al escenario nocturno ante él.
—Muy bien entonces, Yousuke — murmuró Sakura, sentándose a su lado y examinándole con la mirada —. ¿Podrías decirme que te paso en la cabeza?
—¿A qué te refieres? — pregunto el confundido, girándose.
—Hay sangre mezclada entre tu cabello — señalo ella.
—Oh, eso. Un sujeto me golpeó con algo. Creo que un garrote.
—¿Y en tu espalda? — le cuestionó cuándo le dio un vistazo.
—Estrellitas de metal. No duele tanto así que las heridas no pueden ser muy graves — respondió él, robando un vistazo.
Era en verdad hermosa. Aun a la suave luz de la luna, era una mujer simplemente radiante. Hebras de su cabello caían en su rostro, y su reacción instintiva fue quitarlos. El silencio la rodeó por completo y se quedo completamente inmóvil cuando sus dedos rozaron su frente.
Tienes una gran frente. Cada vez que la veo, solo pienso en cuanto quiero besarla.
Una versión más joven de esta misma chica enrojeció furiosamente, solo para desvanecerse tan rápida y misteriosamente como había llegado.
—"¿Y exactamente de donde vino eso?" — se pregunto Yousuke para sus adentros.
En su mirada, se veía que estaba perdido en sus recuerdos. Sakura veía como luchaba, intentando recordar algo mientras sus dedos rozaban su mejilla. No se podía mover. Su interior estaba congelado y todo lo demás también.
Como un niño, delineo la delgada línea de sus labios con los dedos, notando que eran rosa pálido. Sus cejas y pestañas eran del mismo tono rosa cerezo que su cabello. El rojo profundo de su vestimenta era un contraste perfecto con los tonos de su piel, que brillaba con la luz de la luna, irradiando una suave y aun así fuerte aura. Los dedos de él recorrían su mejilla, mientras su mente buscaba desesperadamente la respuesta.
—¿Te conozco de algún lado? — pregunto al final Yousuke, mirándola a directo a los ojos y retirando su mano de su rostro — ¿Porqué siento como que debería conocerte? ¿Cuál es tu nombre, Kunoichi-san?
Ella se alejó, tropezando con sus propios pies. La carga eléctrica en el aire forzó a los vellos en su cuello a pararse en el final y su estomago giro y se puso a dar volteretas. Este hombre, no importa cuánto se asemejara a él, no era Naruto. Era una posibilidad inconsiderable. Era imposible creerlo así.
—"Naruto está muerto. ¡Se murió!" — le gritó su mente —"Pero no murió. Está ahí. Sé que es él" — argüía desesperadamente su corazón.
"Nunca encontramos su cuerpo, ¡Cha! ¡Su cuerpo nunca fue recuperado! ¿Qué tal si sobrevivió?" le recordó Inner Sakura, surgiendo de nuevo por primera vez en mucho tiempo.
—"No" —pensó con amargura Sakura, haciendo a un lado a su infantil inner —. "No me voy a romper de nuevo…"
—Haruno Sakura — respondió al final, intentando no mirarlo directamente a los ojos —. Si me disculpa, Yousuke-sama, olvide hacer algo de lo que me tengo que hacer cargo ahora. Si tiene tiempo más tarde, aun deseo echarle un vistazo a sus heridas.
—De acuerdo.
Desapareció en un remolino de viento y hojas, dejando a Yousuke solo una vez más en el techo. Frunció el entrecejo. Un golpe de ansiedad y dolor estaban comprimiendo a su corazón, sin que él entendiera la razón. Le recordaba lo mucho que odiaba estar solo.
Lo que era extraño es que jamás se había sentido solo.
Palabras en japonés
Iie-No
Gracias por leer.
Lilamedusa
