Hola. Esta historia se llama Oblivion (Olvido) y ha sido escrita por una GRAN autora, cuyo penname es SLTora (.net/u/2056651/SLTora) , o para quien prefiera buscar el fic en inglés (www. fanfiction .net/s/5470178/1/Oblivion). Hace unos días le pedí su permiso para traducirla, y, ¡me lo dio!
Disclaimer: Naruto no es mío, y esta historia tampoco.
Capítulo cinco
Dos días más tarde, el complejo Ichikita se encontraba sumergido en un extraordinario silencio. Una niebla pesada se mezclaba con el aire fresco de la primavera. Hacía ya tiempo que el campo de los Ichikita se había quemado, y ahora lo que se necesitaba era prestar atención a los campos destruidos. Dentro de la casa, el daño era aun evidente, pero estaba burdamente cubierto por tablas cafés. La tranquilidad del lugar se desvaneció en el instante en que Kenji Ichikita bajo las escaleras.
—¡Es una gloriosa mañana! — exclamó el hombre con su vocecilla cantarina.
—Eso dices — gruñó Yousuke, girando el hot cake en el sartén —… ¿Qué tipo de padre hace a su pobre niño de solo veintiséis años cocinar y buscar el alimento para sus hermanas? ¿Eh?
—Un padre que sabe lo maleable que su hijo es, ese tipo de padre — replicó alegremente Kenji —. Estoy feliz de saber que se sienten mejor y que están seguros.
Kenji tomo a las chicas entre sus brazos, brindándoles un fuerte abrazo de oso. Un pequeño fuego ardía en la cocina, calentando a todos dentro mientras Yousuke cocinaba el desayuno.
—Preferiría que me hubieran tratado doctores de verdad en lugar de aficionados — se quejó Hazuki.
—No seas ingrata — ordenó Yousuke, dejando caer un plato de Hot Cakes frente a ella. Ella se sorprendió con el ruido, pero continuó mirándole, molesta —. Lo más probable es que en este momento te tuvieran en algún sopor inducido por drogas si estuvieses en un hospital.
Hazuki estaba tan molesta como agradecida ahora que todas sus heridas menores habían sanado. Su pierna estaba en un yeso, su brazo izquierdo en un capestrillo. Yousuke aun necesitaba que alguien examinase sus heridas, pero eso era causa del estado en el que había despertado el día siguiente a la invasión.
La verdad es que no podían haber sido tan graves, porque no tenía ni una sola cicatriz ahora. El chichón en su cabeza había permanecido ahí por un día y dolía si ejercías presión en él, pero exceptuando eso, no había ninguna otra herida. Los lugares donde los shuriken le habían lastimado habían sido un poco sensibles al tacto, pero no había ningún raspón ni sangre, y también esa sensibilidad había desaparecido.
—Claro… y tu deberías tener puntadas en esa cosa que llamas cabeza, Yousuke. Una herida así no sana de un día para otro — señaló Hazuki mientras esparcía la mantequilla en sus Hot Cakes.
—Cálmense ya, ustedes dos — orden Kenji con un suspiro —. Estoy intentando hacer esto sencillo, pero no logran hacer que sea fácil.
—Simplemente tienes que ser el centro de atención, ¿eh? — replicó Yousuke, mirándolo con incredulidad.
Sakura entró a la cocina, seguida por sus genin.
—Buenos días — saludó.
—¡Hermosa mañana, Haruno-san! ¡Hermosa! — saludó Kenji, poniéndose de pie y ofreciéndole su silla, en lo que era una mesa estilo occidental — Por favor. Tomen asiento y coman con nosotros esta mañana. Estoy más que seguro que Yousuke ha preparado lo suficiente para todos.
Cuando los shinobi de la hoja empezaron a acomodarse alrededor de la mesa, Hazuki se deslizó entre el asiento, intentando salir de la cocina. Antes de que dijera algo, sin embargo, Yousuke le había entregado un nuevo plato y la había sentado de nuevo.
—Acuérdate de tu lugar y actúa respetable. Esta gente salvo tu vida, así que entretenlos. No puedes seguir dejando la habitación cada vez que ellos entran — le riñó Yousuke, mirándola despectivamente —. Deja de actuar como una malcriada y pendenciera moco…
—¡Ya entendí! — rugió ella, golpeándole en el estomago con el codo.
Kenji volvió a suspirar con resignación ante el comportamiento de sus hijos y Momo continuó comiendo sus Hot Cakes, como si nada estuviese pasando.
—Sabía que no debí haber tomado nunca la posición que se me ofrecía en el consejo de nuestro pequeño país, pero pensé que a lo mejor lograba hacer una diferencia — comentó Kenji mientras miraba con tristeza a su hija mayor —. Me equivoqué y lo siento. Pensé que a lo mejor podría mantener a los tres a salvo, pero parece que todo lo que hice fue ponerlos justo en donde estaba el peligro. Y ahora debo llevarlos conmigo a casa, el lugar que más odian… Lo siento.
—Hey, deja de disculparte — le soltó Yousuke, suspirando, y dejando un buen numero de Hot Cakes nuevos en la mesa —. Pareces uno de esos papanatas disculpándote todos los días, así que deja de hacerlo. No eres importante solo para nosotros, también lo eres para Sawa. Si te vuelves un inútil, ¿Qué oportunidad tendremos en el futuro?
—No sé. Creo que papá está en lo cierto — murmuró Hazuki, comiendo de su plato. Miró a Yousuke mientras agregaba —. Pude haber muerto. Momo pudo haber muerto. Demonios, ¡estábamos seguras de que tú habías muerto, ani! ¿Cuál es el punto de que muramos solo porque Sawa está teniendo problemas con Kusa? ¿Por qué debemos sufrir nosotros porque ellos ofendieron su nación? ¿Por qué tenemos que tener ninjas quedándose con nosotros? ¿Por qué no me explicas eso?
—Porque así es como las cosas funcionan, Hazuki — declaró Yousuke molesto, interrumpiendo antes de que Kenji pudiera pronunciar palabra —. Tienes miedo de los shinobi, pero la verdad es de los políticos de los que deberíamos cuidarnos. Son capaces de destruir aldeas enteras solo para probar que van en serio. Y quitan las cosas que de verdad ocupamos, como hospitales, bancos, mercados y refugio para la gente pobre.
—¡No es lo mismo Yousuke! — gritó ella, reprochándole con la mirada — ¡Los shinobi matan a la gente…!
—¡Porque los políticos les ordenan que lo hagan! — gritó a su vez Yousuke, obligando a todo el mundo a guardar silencio — ¿Por qué no te metes eso es la cabeza? Son herramientas. Armas para las naciones. Deberíamos estar agradecidos que puedan ayudar, agradecidos que la aldea de la Hoja este de acuerdo con los valores de papá y esté dispuesta a ofrecernos protección y tensar sus relaciones por unos mocosos a los que han jurado proteger con sus vidas de manera que nosotros conservemos las nuestras. Ser shinobi no es solo acerca de pelear y matar. También es de conservar y alargar la vida.
—Primero te mueves como ellos, ahora hablas como ellos — le reclamó Hazuki.
—¿A qué se refiere con eso, Yousuke? — interrumpió Kenji, mirándoles a ambos.
—Nada — empezó él, haciéndose cargo de los Hot Cakes de nuevo.
—Mató a dos de ellos él solo, solo con sus manos — declaró ella, girándose a su padre con lagrimas en los ojos —. Sabes lo torpe que es. Sabes que no puede pelear y es un debilucho, pero no lo era entonces. ¡Algo cambió! Se movía tan rápida y ágilmente como lo hacen ellos, padre.
—Te dije que no era yo — argumentó Yousuke, molesto con su hermana —. No tenía idea de lo que estaba pasando, solo fue un reflejo.
—¿Y desde cuando tienes buenos reflejos? —le cuestiono Kenji, que ahora estaba poniendo comida en los platos de los muy silenciosos shinobi —. Siempre has tenido reacciones demasiado lentas como para ser bueno en nada.
—Soy bueno en los deportes — menciono como de paso, su cara sin ninguna expresión legible.
—Eres bueno para correr — interrumpió Kenji —. Eres un buen atleta cuando se trata de correr largas distancias, porque posees muchísima stamina, peor cuando se trata de algo como el baseball, bueno… te acuerdas de cuando te rompiste la nariz, ¿verdad? Ese es el tipo de ejemplo que necesito.
—¡Tenia el sol en los ojos ese día! — reclamó Yousuke.
—¿Cuál es la excusa para el día en que la pelota de Volleyball te golpeo y te desmayaste, hijo? —preguntó su padre.
—No voy a discutir contigo cada una de las heridas que me he hecho durante los juegos — replicó Yousuke, amenazándole con la espátula —. Así que déjalo. No fue nada más que instinto.
—Dijiste que te sentías 'genial' — le cortó Hazuki, calmada y mirándole directo a los ojos.
Hazuki dio una nueva mordida a su Hot cake, su mirada llena de maldad mientras le sonreía de lado a su hermano, mostrándole todo lo que necesitaba saber. Yousuke al fin entendía de qué se trataba todo esto. Era el precio por haberla dejado inconsciente para que los ninja trataran sus heridas.
—¿Qué? — Kenji se giró, mirándole esta vez a los ojos y con el rostro serio — Yousuke, ¿Estás tomando drogas de nuevo?
—Eso es irrelevante, chichi — soltó Yousuke, acariciando sus sienes —. Lo haces sonar como si fuese un drogadicto de barrio.
—¿Lo estás?
—¡No! — exclamó Yousuke, perdiendo la compostura — No he tocado esa mierda en años.
Kenji seguía mirándolo fijamente.
—¿Qué? ¿No me crees? — le preguntó, enojado.
—Explícame exactamente lo que está sucediendo, Yousuke — pidió Kenji, la preocupación clara en sus ojos azules —. Si son drogas, entonces lo manejamos, tal y como lo hicimos la última vez. Solo espero hacerlo de una manera más madura esta vez.
—Carajo, hombre, no tiene nada que ver con drogas, lo juro — exclamó el chico, colocando sus manos en la barra mientras observaba el fuego.
—Está bien, hijo. Puedes hablarlo conmigo.
—Ni si quiera se que paso, ¿de acuerdo? Solo sé que todo se puso negro. Después de que ese hombre me golpeo, todo se puso negro y yo estaba enojado. ¿Cómo iba a proteger a mis hermanas si estaba muerto? — apretó los puños mientras continuaba —. Quería protegerlas. Era en todo lo que pensaba, en como tenía que protegerlas. Como todos tienen que proteger a su gente y yo era incapaz de hacerlo. Y algo en mí solo explotó. Solo pensar en haber fallado hizo que algo en mi cambiara. Después de eso, no había más oscuridad y yo estaba en el piso.
"Y podía protegerlas — señalo Yousuke en voz baja, alzando la mirada para encontrarse con la de su padre. La sombra del fuego bailando en el rostro del joven lo hacían verse serio y peligroso —. Sabía que nada en el mundo podía detenerme y que las iba a proteger. No sé cómo explicarlo. Mi cuerpo reaccionó por su cuenta y todo se volvió diferente, como si siempre lo hubiera hecho. Como si una parte de mi se hubiese despertado, y aun está despertando. Me siento extraño, porque no entiendo lo que sucede, pero está bien, porque puedo proteger a mi gente ahora.
Los hombros de Kenji se relajaron, sus ojos brillantes llenos de tristeza y soltó un suspiro que ocasiono que los intestinos de Yousuke se movieran de una manera incomoda. Kenji sonrió y agitó su cabeza.
—¡Drama…! — susurró Haruka en el oído de sus compañeros. Ellos asintieron, coincidiendo con ella.
Kenji sonrió brillantemente y extendió sus brazos.
—¡No más discusiones acerca de cosas triviales, hijo! ¡Tenemos invitados y debemos entretenerlos!
—Me olvide que estaban aquí — murmuró Yousuke, rascando la parte trasera de su cabeza.
—Eso no es necesario Ichi… — empezó Sakura, incomoda en su asiento.
—¡Por favor llámame Kenji, como te lo pedí, Sakura-san! — interrumpió el anciano — ¡Todos somos amigos aquí!
—Eso dices tú — murmuró Hazuki, deslizándose fuera de la silla y poniéndose de pie. Salió de la habitación —. Tengo cosas que hacer.
Kenji frunció el entrecejo. Yousuke hizo lo mismo, pero logró contenerse y no decir nada. La había regañado bastante y se preguntaba porque se había molestado esta vez. Le molestaba que ella pensara de esa manera de la vida shinobi, pero no entendía exactamente por qué. Jamás le había molestado tanto antes. Además, Hazuki pasaba ya bastante tiempo haciendo las cosas que no quería hacer y estando con gente que no quería estar.
—"Déjala ir" — pensó para sí mismo Yousuke, tomando su lugar en la mesa y sintiéndose un poco incomodo —".Disfrutar de un poco de libertad antes de que todo vuelva a la mierda".
—¿Qué tal si sales a jugar un poco? Solo no vayas muy lejos, ¿de acuerdo? — sugirió Kenji, mirando a Momo, que ya había terminado su comida.
Momo asintió. Haruka se tomo de un solo trago lo que quedaba de leche en su vaso, se bajo de la silla y anuncio que iría también, pues quería que le enseñaran los alrededores.
—Sí, yo también — pidió Shahoumaru, haciendo lo mismo.
Sakura se le quedó viendo a Hike. Éste miro hacia ella, curioso, solo para que sus ojos verdes se dilataran al contacto con los de su sensei. Tragó rapidísimo lo que quedaba de su comida y de su leche, y bajo de su silla.
—Sí, yo también voy. ¡Amo los paseos!
Una vez que todos los niños abandonaron la habitación, Kenji rió por lo bajo.
—Los ha entrenado bien — comentó Kenji, mirando con cara seria a Sakura.
—Gracias — respondió ella.
—¿Alguna oportunidad de que puedas entrenar a mi hijo?
Yousuke se ahogo con la comida y Sakura sonrió, un pequeño rubor cubriendo sus mejillas. Kenji rio estrepitosamente, sosteniendo su barriga con sus manos. Agito la mano a manera de disculpa.
—Lo siento, simplemente no lo puedo resistir — rió Kenji. Después aclaro su garganta y golpeo amistosamente a su hijo en la espalda acto que le ayudo a dejar de ahogarse. Kenji entonces volvió a la actitud seria —. Muy bien entonces, Haruno-san, ¿qué es lo que piensa?
—Que esto definitivamente ya no es una misión rango C, Kenji-sama — declaró la chica, alejando el plato de ella —. Pienso que es más bien rango A. Aunque su familia es parte del consejo, no deberían ser un objetivo. Nuestras fuentes señalaban que el próximo blanco era el clan Myuugana y luego el Histunagunii. Nadie dijo nada de los Ichikita.
—No tenemos ni si quiera poder real — agregó Yousuke, dejando su plato de ramen completamente vacío y haciendo a un lado los palillos —. Nuestros votos no cuentan demasiado en las reuniones del consejo, los votos con más peso son los de las Cuatro casas, y son los jueces quienes cuentan los votos. No es difícil ver porque son ellos los blancos, y es por eso que no lo entiendo. Nosotros no tenemos nada, son las Cuatro casa quienes tienen todo.
Kenji suspiró, cerrando sus ojos azules y recargándose en la silla.
—Todo era más fácil cuando la familia real estaba viva. Cuando Lord Daireshi y Lady Midori eran quienes gobernaban.
—¿Familia real? — cuestiono Sakura.
—Sawa fue una vez gobernada por su lord y su dama — explicó Kenji, riendo y cruzándose de brazos —. Pero hace como ocho o diez años, el imperio cayó tras la cuarta guerra, la muy supuesta 'guerra secreta de los ninja'. No fue necesariamente la culpa de shinobi, pero cuando la guerra llegó hasta nuestra tierra, hubo un ataque contra el lord y la dama. La guerra cambió muchas cosas, y muchas familias murieron. Incluso nuestra familia ha sufrido, aunque nos las ingeniamos.
"Sawa perdió a sus gobernadores en manos de algunos de sus consejeros cercanos que recibieron la ayuda de los shinobi invasores, aun si jamás lo sospecharon así. Los gobernadores y su bebé fueron dados por perdidos en ese entonces, pero Sawa no dejo que los crímenes de los consejeros traidores se quedaran sin castigo. Encerramos al culpable y se creó el consejo, con todos aquellos de sangre noble y conexiones a los gobernadores iniciales, con las Cuatro casas como centro.
"Hay una leyenda, de hecho. Aunque solo algunos creen. En ella, se cuenta que el heredero aun vive, protegido por una bestia que se disfraza de hombre. Es una bestia tan poderosa, que de solo oír al heredero llamarle por su nombre, destruirá a todos aquellos que quieran lastimarle a él, el Chico de los Pantanos. Solo el heredero puede domar a la bestia y forzarla a volver a su apariencia humana. Y hasta que esté listo para ocupar su lugar como gobernador de Sawa, permanece escondido, sin conocer cuál es su verdadero destino, ni el poder que posee. Se cree que un día este niño perdido va a surgir de nuevo y reclamar del nuevo el país de los pantanos y volverá el imperio. Entonces acabará el reino del consejo — explicó Kenji con los ojos vidriosos de ilusión —. Todos en el consejo esperamos ese día y todos en Sawa sabrán cuando su heredero regrese. Se dice que la tierra se moverá a las órdenes de éste, y los mares se alzaran en reconocimiento. Toda la vida en los pantanos responderá a su sola llamada. ¡Como amo las leyendas!
—Te estás poniendo todo emotivo de nuevo, papá — gruño Yousuke.
—Y si este… niño ascendiera al poder, ¿Qué pasaría con el consejo? — cuestionó Sakura.
—Mi querida niña — contestó Kenji, mirándola sorprendido —, el Consejo entonces ha de caer, se creó desde el inicio con esa intención. Ellos saben que pasará, y esperan pacientemente el día en que pase. De cualquier manera, es solo una leyenda. Y ahora, mi pregunta para usted, Haruno-san, ¿va usted a renunciar? — preguntó, recargando su rostro en sus manos y mirándola perezosamente —Entendería si lo hiciera. Volveremos al complejo por protección. Entiendo si lo considera peligroso, después de todo, tiene a esos tres y se hace cargo de ellos…
—No — declaró ella, enderezándose —. Estoy segura de que mi equipo puede manejar esto. Puede que no lo parezca, pero son un buen equipo y creo que son capaces de hacerlo. Si no lo creyera así, le aseguro que renunciaría en el momento y pediría un equipo más capaz al Hokage. Necesito hablar con ellos, y ver como se sienten, sin embargo, estoy segura de que no tienen inconveniente.
—Muy bien —confirmó Kenji.
—¿Y si atacan de nuevo? — preguntó Yousuke, mirándola intensamente- Incluso yo se que volverán. No vinieron aquí nada más a jugar. Querían algo de nosotros.
—Así es como son las cosas normalmente — señaló Sakura —. Lo más probable es que tengamos un tiempo de calma, no sé cuánto. Kusa, o quien sea que los haya contratado, los unirá de nuevo, a recalcular y hacer nuevos planes. No estaban esperando que hubiera nada que contraatacara, o de otra manera hubiesen enviado jounin y no chunin a hacer el trabajo — Sakura suspiró, cansada —. La próxima vez, enviarán personas más poderosas, especialmente ahora que estamos aquí. Si las cosas se ponen feas, pediré refuerzos.
"Espero, sin embargo — agregó, poniéndose de pie —, que las cosas no sean como me temo y todo se quede en paz. Hace años que no ha habido una misión como esta. Las aldeas ocultas se han quedado quietas y pacíficas desde la cuarta guerra. La verdad es que el mundo ninja está muriendo, Kenji-sama, y no falta mucho para que los shinobi se conviertan solo una leyenda, tal y como le gusta. Solo cuentos para antes de ir a la cama…
"No estoy segura acerca de lo que hizo Sawa que enojó a Kusa, o de quién está detrás de esto, pero ayudaremos. Pedí un equipo para que recuperen los cuerpos de aquellos que aun están inconscientes y daré a mis camaradas un reporte completo y esperare a ver qué es lo que decide el Hokage, así que estén seguro de que yo y mi equipo estaremos aquí para asegurar que esta familia si tenga un final feliz.
-o-
Los campos no estaban en tan malas condiciones como Yousuke esperaba que estuviesen. Solo necesitaban un poco de limpieza y labrado, y podría ponerse a sembrar de nuevo en un dos por tres.
Habían pasado cuatro días completos desde el ataque. Hazuki seguía molesta por tener que vivir con ninja, Momo encantada con tener chico de su edad para jugar, mientras que Yousuke… había descubierto que no podía quitarle los ojos de encima a Sakura el tiempo suficiente para hacer nada útil.
La mujer tenía una extraña habilidad para estar siempre donde él la viese. Aparecía donde él estuviera. Aunque claro, Sakura estaba ahí para cuidarlo, a él y a su familia. Por supuesto que iba a estar cerca. Y a él no le molestaba en lo absoluto, pues era algo hermoso para posar la mirada, ahora que toda la belleza natural de la granja había ardido.
Había algo tan frágil y feroz en Sakura, que Yousuke no encontraba las palabras para definirlo. Había… algo en ella. Algo que se le escapaba de la lengua pero que conocía a la perfección.
—Mooo — mugió Ringo, el buey, empujando a Yousuke y logrando tirarlo de su asiento y caer en su trasero.
—Ajá, ya sé. Deja de soñar y ponte a trabajar — gruñó Yousuke mirando al animal.
Ringo dejó escapar el aire por la nariz, y procedió a limpiarse el trasero, Yousuke volvió a recoger la cuerda con la que lo guiaba, yendo hacia la próxima pila de restos y arbustos quemados. Dejó la cuerda floja y Ringo paró, de inmediato, empezando a masticar algunos de los restos. Yousuke tomó su pala, y empezó a agrupar las pilas de desperdicio en la carreta de la que jalaba Ringo.
-o-
El sol brillaba en lo alto, brindando calor a todos en aquella tarde en la que la humedad se agrupaba en el aire y le enfriaba lo suficiente para que en la noche llegara el frío. Sakura amarró su cabello en una colita baja para evitar que volara mientras miraba la manera en que trabajaba Yousuke. Solo mirar el sudor que corría por sus brazos y su rostro eran suficientes para hacerla querer buscar un congelador y vivir ahí el resto de sus días.
—Te pareces tanto a él — susurró para ella misma, sintiendo los cabellos que no había alcanzado a recoger acariciar sus hombros.
Había, sin embargo, diferencias considerables entre Yousuke y Naruto. Para empezar, Yousuke era mucho más alto. El cabello de Naruto había sido corto, pero el de Yousuke era grueso y lo suficientemente largo para hacer una pequeña 'cola de rata' en la base del cuello si él así lo hubiese querido. Yousuke tenía, además, un cuerpo marcadamente musculoso. Cada vez que la playera se enredaba en su sudoroso torso, Sakura era capaz de vislumbrar los pectorales de Yousuke. Naruto no tenía eso. Era fuerte, sin duda, pero le hacían falta esos músculos que Yousuke había obtenido con el trabajo en la granja todo el día.
—Diez años, Sakura — se dijo a sí misma —. En diez años hubiera crecido más. No parecería aun de dieciséis. No sería ese adolescente que conociste. Sería un hombre.
Pero el parecido entre ellos dos era demasiado exacto, demasiado perturbador. Los dos tenían ese inolvidable cabello rubio como el sol y los profundos ojos azul turquesa. Como si fuera poco, Yousuke tenía esa sonrisa despreocupada que derretía tus preocupaciones y te obligaba a creer en él, y casi no había manera de que dudaras que fuera él. Y por último, esas marcas en las mejillas que no dejaban de perseguirla. Esas marcas que asemejaban bigotes eran la marca del jinchuuruki del Kyuubi.
—¿Eres tú? — preguntó Sakura al viento, su mirada llena de tristeza mientras lo miraba.
¿Eres en realidad tú, Naruto? Y si lo eres, ¿Qué ha pasado contigo todos estos años?
¿Por qué no has vuelto a casa?
Gracias por leer.
Lilamedusa
