Hola. Esta historia se llama Oblivion (Olvido) y ha sido escrita por una GRAN autora, cuyo penname es SLTora (.net/u/2056651/SLTora) , o para quien prefiera buscar el fic en inglés (www. fanfiction .net/s/5470178/1/Oblivion). Hace unos días le pedí su permiso para traducirla, y, ¡me lo dio!


Disclaimer: Naruto no es mío, y esta historia tampoco.


Capítulo seis

Al principio, todo se encontraba borroso cuando intentaba recordar lo que había ocurrido aquella noche hace diez años. Esa era la noche en que todo se había ido por la borda.

Hubo fuego. Cadáveres regados por el patio, su padre desaparecido, Hazuki que solo tenía siete años y una bebé de dos que era Momo, y su mamá que aun estaba viva en aquel entonces. Estaba. escondidos, apretados todos en el cuarto de emergencia, había fuego en todos lados, fuego que perdía el control y el cuartito que se había transformado en un horno. Hazuki tenía problemas para respirar y su madre había salido de la habitación con la esperanza de encontrar un mejor escondite.

Había sido una terrible decisión, pero Yousuke jamás la juzgaba por ello, pues lo había hecho por su bien y para protegerlos. Ni si quiera habían acabado de abandonar el cuarto de emergencia cuando fueron atacados. Todo se volvía negro en su memoria a partir de ese momento. Casi como si alguna otra fuerza hubiera borrado y le hiciera imposible recuperar cualquier momento después del escape. Habían sido cortadas, como el resto de los recuerdos que permanecían poco claros y aparentemente alterados en la mente Yousuke.

Por mucho tiempo, Yousuke no había podido recordar nada. Su nombre, los rostros de amigos y familiares se habían perdido en su cabeza, porque no recordaba ni si quiera el lugar en el que había crecido, ni nada antes de estar en el hospital. Una vida entera perdida.

En el hospital, había sobrevivido en un estado de confusión completa. Una mente vacía que intentaba recuperarse de sus heridas, que intentaba con desesperación recordar quién era. Y así había sido hasta que su padre le había encontrado, y entonces, lentamente y al azar, sus memorias habían vuelto, hasta que al final todas estaban ahí.

Su nombre era Ichikita Yousuke, hijo de Ichikita Kenji e Ichikita Riza. Tenía hermanas, dos, Hazuki, la mayor y Momo, la bebé. Los rostros y las historias empezaron a volver, los rostros de sus familiares, los detalles y los nombres. Empezó a recordar su lugar de origen y la preparatoria en la que estudiaba, su infancia sus errores y las pruebas que había atravesado, sus viajes y transiciones, todo. Solo que… no se sentían reales.

Nunca las había cuestionado. Eran firmes, felices y tranquilas, representaban su historia y eliminaban el dolor de una vida sin ellas. Él las había experimentado todas, al menos todas después del ataque a su casa. Después de eso, todos sus recuerdos estaban bien. Eran los viejos las que estaban borrosos, torcidos y mal. Ahora, ya no perseguían sus sueños. Era como si hubieran sido eliminados y borrados de su mente, a lado de todos los otros recuerdos de los que Yousuke empezaba a dudar. Especialmente cuando otros recuerdos empezaron a aparecer.

Desde que había sido golpeado por aquel mazo en la cabeza, Yousuke había empezado a experimentar el mundo a su alrededor de manera diferente. Era como si empezase a despertar de un profundo sueño y todo de pronto fuese mucho más real, como si todo lo que había pasado con su familia en años pasados no fuese más que un buen sueño.

Todo siempre había sido siempre negro, hasta ahora. Ahora también existía el blanco. Se encontraba en un mundo diferente donde el blanco era negro y el negro blanco. Había mucha nieve a su alrededor, dunas de nieve que debería ser blanca se acumulaban a su alrededor, dejándole en lo que parecía un abismo negro, mientras los negros copos de nieve caían del cielo gris sobre él. Todo estaba frío aquí. Frío y olvidado.

—¿Qué se siente saber que vives en una mentira?

El sueño de Yousuke ya no era un confín de soledad. Un chico, que era casi idéntico a él, le hablaba. El chico era más bajo por algunos centímetros, su cabello re de un rubio castaño en lugar de dorado y sus ojos de un diferente azul. Azul cálido y placido como el de los ojos de Kenji. Él era lo único en ese lugar que tenía algún color.

—¿De qué hablas? — preguntó Yousuke.

—Sabes de lo que habla.

Yousuke se giro hacia esta nueva voz, encontrándose con la silueta de un hombre alto y con el mismo cuerpo que él tenía. Viéndolo de cerca era una copia exacta, una copia desvanecida y ensombrecida.

—No entiendo — dijo, al fin, mirándoles a ambos —. ¿Quiénes son ustedes?

—Soy el verdadero Ichikita Yousuke — contestó el chico que era más chaparro y con el cabello rubio castaño, apuntándose a sí mismo con el pulgar y caminando hacia él —. No tú. Estos recuerdos no son tuyos, impostor. Son míos. Fueron implantados para sustituir a las tuyas y dejar al verdadero tú dormir.

Yousuke agitó su cabeza, riendo.

—¡Eso es ridículo!

—¿Lo es? — le cuestionó el chico ensombrecido, acercándose también —. ¿Me estás diciendo que si no hubiera vuelto cuando lo hice, hubieras podido salvar a tus hermanas sin mi ayuda?

¿Tu ayuda? — gritó Yousuke — Lo maneje todo por mi cuen…

—Pero no lo hiciste por sus recuerdos, sino por los tuyos, los de verdad. ¿No te parece extraño que te muevas y te sientas como un shinobi ahora? ¿Qué incluso si jamás hayas entrenado defensa, sepas contraatacar los ataques ninja como si fuera cosa de siempre? — cuestionó de nuevo el chico ensombrecido, arrojando un buen argumento contra Yousuke —. Estás empezando a recordar, pero si sigues rechazando los recuerdos y haciéndolos a un lado, y debes dejar de hacerlo. Es hora de dejar de pretender y volver a la realidad. Este no eres tú.

—Esto es solo un sueño — suspiró Yousuke —. Es solo una manera en que mi inconsciente maneja lo que sucede.

—Esto no es un sueño, baka. Es una intervención — declaro el clon, mirándolo —. Todo lo que piensas que eres está mal, todo lo que recuerdas ahorita, no es real. Eres una herramienta. Aun estás en el juego. Y tienes que recordar a tu verdadero yo. Es tiempo de despertar, de levantarte y vivir de nuevo.

—Tienes que dejar ir mis recuerdos y permitir que vuelvan los tuyos — declaró el verdadero Yousuke, mirándole con ojos entrecerrados —. No puedo descansar de verdad hasta que mis recuerdos sean liberados, así que, por favor, solo déjalos ir.

Yousuke agito su cabeza en negación, retrocediendo.

—No, tú estás mal. Yo soy Ichikita Yousuke…

—No — declaró el clon, ahora atrás de Yousuke e impidiéndole escapar —. Tú sabes tú verdadero nombre. Dilo.

—No.

—Di tu nombre — ordenó el clon.

Yousuke se zafo, corriendo.

—¡NO! ¡Yo soy Ichikita Yousuke! ¡Yo soy Yousuke!

—¿Cuánto tiempo crees que pase antes de que surja la verdad, impostor? Porque surgirá. Haré que lo recuerdes todo, así que, por ahora, intenta seguir mintiéndote a ti mismo — le dijo el clon, mirándole con rechazo —. Para cuando tomes esto en cuenta, será muy tarde como para salvar a nadie.

Yousuke despertó temblando, el corazón latiendo como loco en su pecho, y sentándose derecho en la cama. Era un sueño. Solo un sueño torcido. ¡No estaba solo! ¡Tenía una familia! Un padre y dos hermanas que le amaban.

—Yo soy Yousuke — declaró en un susurro —. Yo soy Yousuke.

Sakura dejo escapar un suspiro cansado mientras se recargaba en el poste que se encontraba en el final del camino hacia la casa de los Ichikita. Estaba esperando el punto de vista de Kakashi acerca de la situación, así como la información que pudiese obtenerse acerca de los enemigos de Kusa. Se lamentaba de no haber checado a Yousuke en lugar de dejarse capturar por el impacto de verle. Hubiera podido hacer un diagnóstico, exámenes de sangre y de chakra para confirmar su identidad y enviar los datos a Konoha para análisis.

—Tonta — se regañó a sí misma, caminando un poco —. Pude haber descubierto si en verdad es él…

Los pensamientos de Sakura estaban mezclados, revueltos entre la misión de cuidar a los Ichikita y la misión que ella misma se había asignado y que no dejaba sus pensamientos. Tenía que estar segura. Necesitaba confirmar que…

—¿Qué te tiene tan pensativa?

Sakura salto con el susto de escuchar la voz aburrida de Nara Shikamaru y chilló un poco. Se rio nerviosamente al mirar al joven que vestía el cabello en la misma cola de caballo que hacía parecer a su cabeza una piña. Aunque había cambiado un poco, Shikamaru contaba con la bendición de aun parecer de diecisiete o dieciséis años. Bastardo suertudo.

El chico soltó un suspiro, notando la ansiedad en Sakura.

—¿Cuál es el problema? — preguntó.

—Nada — respondió, agitando su cabeza en negación —. No es nada. Espero que no sea nada.

—Sakura. ¿Cuál es el problema? — preguntó Shikamaru con calma de nuevo.

Estaba preocupado, pues Sakura era su amiga. Y la última vez que había actuado de esta manera había sido durante el tiempo que había seguido a la muerte de Naruto. No había sido una experiencia muy saludable para ella. Y si pasara de nuevo, Ino patearía su trasero por toda Konoha por dejar el tema en el aire cuando el resultado podía ser malo. Había que ayudarla y rápido.

—Sakura.

—Es tonto, la verdad — declaro Sakura, caminando hacia la casa —. Vas a pensar que soy una idiota si te digo.

—Tengo toda la noche, y mañana, y el día que sigue — señaló Shikamaru —, y el que sigue a ese, y luego el que sigue a ese.

—Naruto.

Los ojos de Shikamaru se ensombrecieron de repente con la preocupación. La muerte del idiota había sido algo doloroso para Sakura, tanto, que por un tiempo dejó todo. Se alejo del mundo, incluso cuando Uchiha Sasuke se acerco a ella e intento hablarle, Sakura solo le regañó, culpándolo por todo, cosa que sorprendió a la aldea de sobremanera, en especial cuando la chica no reacciono en absoluto tras el inicio de la relación entre Ino y Sasuke.

—¿Qué hay con él? — preguntó Shikamaru, cuidadoso.

Sakura mordió su labio con fuerza.

—Naruto está muerto, ¿verdad? — susurró mirando a Shikamaru — ¿verdad?

—Sí, Sakura, Naruto está muerto — declaró Shikamaru, sin dejar lugar a discusión —. ¿Por qué estamos…?

—Lo encontré.

Shikamaru la miro intensamente, rodeado de un silencio sepulcral. La primavera temprana soplo con fuerza a su alrededor. Estaba pasando de nuevo, Sakura volvió a perder noción de la realidad. Noches sin sueño, sueños que la perseguían, búsquedas sin fin, lágrimas que no dejaban de surgir, y toda la sangre que había derramado en su busca. Sakura lo había perdido todo entonces.

—Sakura, ¿cuándo fue la última vez que dormiste? — le preguntó Shikamaru sin rodeos.

—E… eso no es lo que sucede ahora. Naruto sí. Este hombre, es él, tiene que ser — dijo ella, tallándose los ojos —. Solo ven conmigo Shikamaru, solo, míralo. Mira al tipo y dime que no es él.

—¿Para eso me llamaste Sakura? ¿Para volver a este círculo interminable? — le acusó el chico.

—¡Iie! ¡Claro que no! Solo… ven conmigo, Shikamaru. Mira por ti mismo y verás porque estoy así. Si no es él, juro que dejare la misión, volveré a casa y me internare en la clínica. Lo juro.

—¿Por qué siempre me tocan a mí los casos problemáticos? — murmuró él en respuesta —¿Por qué no pueden ser Ino o Chouji quienes resuelvan esto? Nunca me tocan las misiones normales. Guíame, Sakura.

—Gracias Shikamaru, no vas a decepcionarte — respondió Sakura.

Sí, claro, ya juzgaría el por su cuenta.

—Lo que sea, ahora explícame qué demonios paso aquí.

-o-

—Genial, otro — gruñó Hazuki cuando Sakura y Shikamaru entraron a la casa —. Ani y papá están en el estudio.

Siguió barriendo con fuerza mientras Sakura miraba de soslayo a su equipo de genin y a Momo ver televisión. En realidad, solo Momo la veía, los otros estaban ahí sentados, cuidándola y vigilando.

Sakura tocó la puerta antes de entrar a la habitación. Yousuke estaba estirándose cuando se abrió la puerta, sonrió a Sakura, pero su sonrisa desapareció cuando entro el hombre que iba con ella. El ninja de la hoja llevaba ropas de gris neutral y azul cielo, un chaleco verde militar y algunas vendas y armas en sus piernas y brazos.

—Ichikita-sama — habló Sakura —. Este es Nara-san, uno de mis superiores.

—Oh si, el estratega del que me hablaba el Hokage. Es ciertamente un placer conocerlo, señor —contesto alegremente Kenji. Se pudo de pie rápidamente, y extendió su mano, saludando a Shikamaru —. ¡Todos hemos oído cosas extraordinarias de ti!

Shikamaru asintió como respuesta. Sus ojos oscuros se plantaron en Yousuke, que estaba recargado contra la pared con las manos en los bolsillos. Al rubio le ponía nervioso en extremo ser observado de manera tan directa. Se movía una y otra vez, incomodo.

—Como saben — empezó Shikamaru, metiendo sus manos en sus bolsillos —. Fueron atacados por ninja. Por lo que hemos reunido en inteligencia, Kusa no tiene problema alguno con el Consejo de Sawa-

—¿Qué quiere decir eso? — preguntó Kenji — ¿Cuál es entonces la razón de que busquen y asesinen a los miembros del Consejo?

—No, verá, estos ninja no son en realidad ninjas de Kusa. Son ninjas desterrados. Gente que ni si quiera fue entrenada de manera convencional, o no acabaron el entrenamiento. Solemos hacernos cargo de este tipo de gente ofreciéndoles trabajos de oficina, secretarias, maestros, lo que sea. A veces, tenemos que borrar sus memorias, pero no todas las naciones son tan cuidadosas, y no limpian sus errores.

"Estos renegados roban Hitai-ites, y usan los de Kusa para hacer parecer que es Kusa el responsable de los ataques — explico Shikamaru —. Quien sea que está atacando a Sawa y haciendo uso de los ninja debe estar en el país intentando cubrir sus huellas. Y por lo que hemos reunido de información, está en la búsqueda de una tama.

El rostro de Kenji adquirió seriedad sintiendo la mirada del estratega sobre él.

—Los primeros dos ataques no fueron más que una excusa para invadir e investigar las casas de los miembros del consejo y encontrar información de la gema. Después del segundo golpe, encontraron los que buscaban — dijo Shikamaru, su voz bajando de tono —. No puede esconder esta gema por siempre, Ichikita-san.

—¿Qué? — exclamó Yousuke, mirándolos a ambos — ¿Por eso fuimos atacados? ¿Qué joya vale nuestras vidas?

—Ni todo el oro ni todos los diamantes — suspiro Kenji, girándose —. Ya no tengo la joya. Se la he dado al próximo guardián, porque ninguna joya preciosa vale la vida de mis hijos.

Yousuke no parecía convencido. Su padre escondía algo, y lo conocía demasiado bien como para perderse el mensaje oculto en lo que estaba diciendo. ¿Ni oro ni diamantes? ¿Joya preciosa? ¿Qué era esa gema si no era ni oro ni diamantes, y había sido en realidad entregada a otra persona? Las preguntas llenaban su cabeza.

—¿Seguro que no la tiene ya, Ichikita-sama? — le cuestionó Shikamaru, mirándolo duramente.

—Déjalo en paz, Shikamaru — ordenó Yousuke, provocando que el chico se girara repentinamente —. Si dice que no lo tiene, eso quiere decir que no lo tiene.

De nuevo, Nara estaba mirándole intensamente con sus ojos oscuros.

—¿Qué? — exclamó Yousuke, su pecho en alto y sus manos apretadas en puños.

—-Es solo que se me hace extraño que me llames por mi nombre — respondió Shikamaru, permaneciendo en la misma postura.

—¿Qué se supone que significa eso? — replicó Yousuke, su ceja reflejando sorpresa.

—Nunca te di mi primer nombre. Sakura me presento como Nara-san, no como Nara Shikamaru — dijo él. Se encogió de hombros —. Coincidencia, supongo —. Luego se dirigió a Kenji, agregando —. No estoy seguro d que haga esta gema, ni que sea, pero alguien la quiere y la quiere con desesperación. Lo suficiente para no preocuparse en la sangre que haya que derramarse para obtenerla. A causa de lo difícil de la misión, el Hokage ha solicitado que Sakura y su equipo la dejen, su equipo no tiene la experiencia.

—Estoy de acuerdo — dijo Sakura, asintiendo —. Se van a emocionar más de lo debido y quedarnos sería dictarles una sentencia de muerte — mirando a Kenji y a Yousuke, agregó —. No es seguro para ustedes tampoco, podemos enviarles un equipo ninja con más experiencia desde la hoja o pueden contratar seguridad, les daremos 24 horas para decidir.

—Hai. Gracias, Haruno-san — dijo Kenji, inclinando la cabeza.

Ella le devolvió la inclinación, y Shikamaru solo asintió.


Palabras en japonés

Tama: Joya, gema, perla.


Gracias por leer.

Lilamedusa