Hola. Esta historia se llama Oblivion (Olvido) y ha sido escrita por una GRAN autora, cuyo penname es SLTora (.net/u/2056651/SLTora) , o para quien prefiera buscar el fic en inglés (.net/s/5470178/1/Oblivion). Hace unos días le pedí su permiso para traducirla, y, ¡me lo dio!

Haha... inspirada. :D


Disclaimer: Naruto no es mío, y esta historia tampoco.


Oblivion

Capítulo 10

La gente se le quedaba mirando muy fijamente en los pasillos del hospital. Algunos dejaban caer sus cosas, otros susurraban y murmuraban, excitados. Se sentía increíblemente fuera de lugar.

-Esta es la sala de espera para los ciudadanos normales. Los atendemos en los primeros dos pisos, mientras que los últimos tres son para uso shinobi, a menos que se presente alguna emergencia-declaró Sakura, dándole un breve tour por el hospital-. Lo diseñamos de esta manera después de que Konoha fuera destruida, así que no preocupes si no recuerdas bien las cosas. Konoha ha cambiado mucho desde la última vez que estuviste aquí.

Naruto reparó en que las enfermeras se veían diferentes abajo. En los pisos superiores estaban vestidas como ninja comunes, pero aquí usaban uniformes. Se veían más, normales. Se jorobó.

-Hazuki seguro ama lo normal que es este lugar. Odia a los ninja con una pasión…-murmuró Naruto, sus hombros cayendo aun más-… va a odiarme.

Pararon frente a una puerta, tras la cual estaban sentadas las chicas Ichikita. De repente se sentía muy nervioso. ¿Y si no lo aceptaban? ¿Y si Hazuki le temía y Momo no quería tener nada que ver con él?

Respiró profundamente y abrió la puerta. Hazuki se giró hacia ésta, y Momo hizo lo mismo. Las dos sonrieron al instante, deshaciéndose de la presión en el pecho del chico. Momo se lanzó hacia él, lo golpeó con sus pequeños brazos que le rodearon el torso, haciéndolo caer hacia atrás, en el suelo del pasillo.

-¡AANNIII!-chilló, abrazándolo con fuerza mientras las lagrimas surgían de sus ojos.

-Hey, imooto. Deja de llorar ahora. Pone triste a tu hermano mayor verte tan deprimida-alzó la barbilla de la niña para mirarla a los ojos-. ¿Ves? Ani está mejor ahora. Sakura-chan cuidó de mí. Todo va a estar bien ahora, usagi.

Empezó a hacer señas con sus deditos, lenta y torpemente.

-¡Se llevaron a hermano por días! ¡No me dejaban verlo! ¡Decían cosas extrañas de hermano! ¡Llamándolo de la manera incorrecta! ¡Y yo les decía! Les decía que mi hermano se llama Yousuke. Que se llama Yousuke y no Naruto, pero no me escuchaban, ani.

-Está bien, imooto-suspiro. Frunció el seño cuando ella empezó a verla con ojos llorosos-. Tengo que explicarte a ti y a Hazuki porque aquí me llaman diferente. Aquí no me conocen como Ichikita Yousuke. Me conocen como Uzumaki Naruto, Momo-chan. Ese es mi verdadero nombre. El verdadero nombre de ani es Naruto.

-¿No puedes ser ya mi hermano?-pregunto horrorizada, con señas-Chichi siempre dijo que un día ani crecería y recordaría que ani no es en verdad ani, y se iría a casa-continuó, con las lagrimas recorriendo su rostro. Respiró profundamente antes de continuar, y se tapo la boquita, poniéndose tiesa. Lo miró y dijo algo más-. Eso era secreto. ¡Momo no debía decir nada! ¡Chichi hizo que le prometiera!

-Momo-suspiró Naruto, forzando a la niña a que lo viera con sus llorosos ojos durazno-. Nada en este mundo va a hacer que deje de ser tu hermano. Aun si no me llano Yousuke, Naruto seguirá siendo tu ani, si tu quieres que Naruto sea tu hermano.

-¿Promesa del dedo chiquito?-cuestionó Momo con sus dedos, alzando el meñique.

Naruto alzó el suyo, enredándolo con el de la niña.

-Promesa del dedo chiquito.

Ella sonrió, limpiándose las lagrimas.

-Ani aun es ani. Ani está a salvo y está mejor ahora-declaró antes de abrazarlo y deshacerse del miedo-. Todo está bien en el mundo.

Naruto acaricio con su grande mano la pequeña cabecita de la niña, destrozando el chongo que su hermana había hecho para agarrar su cabello. No podía pensar en una vida en la que no estaba así con Momo. No podía pensar en una vida sin Momo. Tenían un lazo especial, el lazo que solo los hermanos comparten.

-Te amo, ani-dijo Momo con sus manos, y luego le dio un beso de esquimal.

-Te amo, imooto-respondió Naruto, con su nariz aun pegada a la de la niña.

Hubo un chillido lastimero en el pasillo, y tanto Momo como Naruto se giraron para encontrarse con dos hombre envueltos en verde, que destacaban entre la multitud. Los dos estaban llorando a mares mientras Sakura rodaba los ojos.

-¡Que emotiva demostración del amor de juventud entre hermanos!-exclamó el más viejo, con la mano en un puño y las lagrimas surgiendo libremente de sus ojos-¡Lee!

-¡Gai-sensei!

-¡Lee!

-¡Gai-sensei!

Y con más lágrimas, ambos hombres, que parecían ser en extremo sensibles, se abrazaron. Los ojos de Momo estaban enormes de la sorpresa, su labio inferior temblando con risa contenida.

-Por alguna extraña razón, no estoy sorprendido por esto-murmuró Naruto, rascando su barbilla, pensando que debía rasurarse. Se puso de pie con la minúscula personita de Momo entre sus brazos-. Vamos al cuarto. Necesito hablar con Hazuki.

Con eso, entraron a la habitación. Wow. ¡Este cuarto era colorido! El techo era blanco, de acuerdo, pero las paredes eran de un suave verde pistache. Había fotos en las paredes, una silla en el rincón y mucho más detalles casuales y efectos confortables en las habitaciones para gente normal.

-Así que… estás tal como en tu casa-comentó Hazuki desviando la mirada.

-¿Estás molesta conmigo, Hazuki?-cuestionó Naruto, dejando a Momo en el piso.

-No-suspiró ella, agitando su cabeza en negativa y jorobándose un poco más-. No contigo. Eras un peón en esto, como yo. La única a la que no afectaron en lo absoluto es a Momo, y parece que ella sabía la verdad. Estoy molesta con Kenji, de hecho. Él es quien nos forzó en esta situación-Miró a Naruto y cuestionó-. ¿Recuerdas lo que dijo esa mujer, que a Kenji le gustaba experimentar con niños?

-Si-asintió Naruto.

Recordaba muy bien la voz de la mujer. Pero desde luego, siempre has preferido a los niños, ¿no es así, doctor? Es mucho más fácil experimentar en ellos, en especial si no tienen familias que rechacen tus teorías y métodos cuando se trate de jugar con el delicado proceso de sus frágiles mentes.

-También lo llamó diferente-señaló Naruto-. Shidomoto Kenjima.

-Bueno, también tú tienes de pronto otro nombre-señaló esta vez Hazuki, Naruto se acobardó.

-Si…

-¿Cómo pudo hacernos esto?-se quejó Hazuki, agitando la cabeza-¿Cómo puede alguien jugar con la mente- con la vida de alguien como el lo hizo? ¿Cómo vamos a superar esto si nos sabemos que hay que superar?

-Hey, no hables así, Hazuki-ordenó Naruto, intentando animarla-. Yo te ayudaré, y estoy seguro que Momo ayudará también…

-NI si quiera vale la pena el intento-murmuró Hazuki, mirando sus manos temblorosas-. Al menos tú tienes un lugar a donde volver. Este lugar, esta gente. Te conocen y pueden ayudarte, pero yo, yo no tengo nada. Mi familia, están todos muertos. Todos estos años han estado muertos. Haha, my hermanita y mi ani… han estado muertos todo este tiempo. He estado viviendo una fantasía, en donde mis hermanos eran falsos, falsas imágenes de los reales.

-¿En verdad así te sientes, imooto?-le preguntó Naruto, ella lo miró-. ¿Qué Momo y yo solo somos imágenes? ¿Qué estos diez años son nada? ¿Qué no crecimos, peleamos, jugamos y lloramos juntos? ¿Quieres decir que es falso que yo estaba ahí para ti cuando estabas asustada o feliz? ¿O que si estabas herida o triste no estábamos ahí para consolarte? ¿Quieres pretender que no tenemos lazos que nos unen?-sus ojos azules dejaron caer las lagrimas que eran ya incapaces de contener- ¡no te duele, como me duele a mi, pensar que ya no somos hermanos?

-¡No entiendes nada!

-¡Entiendo más de lo que crees!-gritó Naruto con los ojos cerrados-. Antes de tener amigos, antes de formar lazos, ¡no tenía a nadie! ¡Crecí en esta aldea solo! ¡No tenía mamá, ni papá, ni hermanos, ni hermanas ni casa! Estaba solo… y no tenía nadie. No quiero volver a eso porque duele demasiado. Y no quiero que tomes ese camino, Hazuki. No te conviertas en una persona sola y triste. No si estamos aquí Momo y yo para ti, y si queremos estar contigo y cuidar los lazos que nos unen. Puede que no sean los mismos que antes, pero seguimos siendo familia.

Su cara estaba llena de lágrimas secas, y se notaba que intentaba contener todo lo que parecía estar llenándolo. Solo verlo en tan patético estado le provocaba deseos de cerrar desesperadamente los ojos para no verlo así y evitar que las lágrimas salieran de sus ojos. Sus emociones siempre fluían y tocaban a aquellos cercanos a él. Tanta empatía hacia otro ser humano era suficiente para lograra que hasta el más impasivo de los seres humanos empezara a llorar como niña.

-Okay-murmuró Hazuki, mirando de nuevo sus manos temblorosas con tristeza-. Pero tendrás que ser paciente conmigo, ani.

-Entiendo-murmuró, limpiando sus ojos llorosos.

-Así que ani, ¿cuál es tu verdadero nombre?-le preguntó Hazuki, mirándolo mientras intentaba calmarse.

-Naruto-murmuró él en respuesta-. Uzumaki Naruto.

-Estoy feliz de que lo recuerdes. Eso es bueno, estoy feliz por ti, de veras que si…

-Soy un shinobi, Hazuki-la interrumpió él.

-Lo sé-respondió ella con un suspiro-. Creo que en el fondo, lo supe desde que empezaste a actuar como ellos y a defenderlos.

-¿Me temes ahora, imooto?-susurró Naruto.

Ella le sonrió juguetonamente.

-¿Qué clase de idiota le tendría miedo a un bobo como tú? No puedes ser un gran ninja si eres un desastre andante, que se cae cada dos por tres. Alguien debería pedirle a tus superiores que te mantengan alejado de las raquetas de tenis, o esta aldea va a ser destruida por completo.

-¡No soy tan malo en el tenis!-exclamó él con un puchero- Y no soy un desastre andante, muchas gracias. Mi coordinación es mejor ahora.

Ella rió alegremente, pero se puso seria de nuevo.

-Hey, um… Naruto… solo dame tiempo para adaptarme. Te digo que no estoy asustada…

-Lo sé, hermana-asintió él-. Y te daré el tiempo y el espacio que necesites.

Su sonrisa y la manera en que se relajaron sus hombros gritaban ¿gracias' a Naruto. Podía entenderlas tan bien, a Momo y a Hazuki.

-Así que… ¿Qué hacemos ahora?-le cuestionó Hazuki, mirándolo con curiosidad- Tú y yo no podemos volver al complejo Ichikita ahora. No ahora que oficialmente no tenemos sangre noble en lo absoluto. Seguramente todos sabían la verdad todo el tiempo-frunció el entrecejo mientras hablaba-. No podemos dejar que se lleven a Momo.

La niña los volteó a ver tras escuchar su nombre.

-Aun tenemos que protegerla-declaó Naruto-. Sakura-chan dijo que el hokage quiere verme en cuanto me den el alta. Tal vez el nos diga que podemos hacer.

-Eso espero-murmuró Hazuki.

***

Pasaron dos días y aun no le habían dado el alta. Bostezando, Naruto se recargo en la cama. Había sido confinado a la habitación blanca de nuevo, mientrs que Momo y Hazuki tenían que permanecer en las habitaciones para ciudadanos comunes dos pisos abajo. No tenía que preocuparse por ellas. Sakura había dicho que ella las cuidaría y él pasaba la mayoría del tiempo con ella de cualquier manera.

Las enfermeras y el personal del hospital estaban bastante familiarizados con su presencia. En especial el personal femenino, aun si él solo tenía ojos para una persona. Cada que veía el largo cabello rosado y los brillantes ojos jade… estaba perdido.

Alguien toco la puerta, así que este la miró fijamente. Se estaba sentando cuando una chica con cabello rubio platino entró a la habitación. Su piel pálida brillaba mientras que sus ojos turquesa lucían cansados y amables. La mujer era alta, pero delgada aun con el protuberante vientre de mujer embarazada. Era hermosa, y brillaba con un aura para Naruto desconocida. No la había conocido antes.

-¿Cuándo nace?-preguntó Naruto. Ella se sonrojó y sonrió.

-En Abril. NO mucho tiempo, ¿verdad?-respondió ella, sonriendo felizmente-Probablemente no me recuerdas…

-Ino-la interrumpió Naruto, sonriendo.

-¡Entonces si me recuerdas!

-No en realidad, solo recordé tu voz de hace unas noches. Sakura lo dijo varias veces y las dos no se callaban hablando de mi locura-replicó Naruto, Ino le miró, precavida. Se concentró un poco y continúo-. A menos que seas la misma Ino que estaba en el equipo de Shikamaru todo el tiempo.

-Sip, esa soy yo-respondió ella, sonriendo mientras empezaba a manejar una de las maquinas cerca de la cama-. Aunque no voy a misiones ya. Me he asentado.

-Wow-murmuró Naruto, y ella se giró para mirarlo-. No te pareces nada a la niñita de mis recuerdos. Has… crecido.

-Todos han crecido, Naruto-comentó ella, frunciendo ligeramente el seño-. Incluso tú lo has hecho. No eres la misma persona que todos recordamos. No te preocupes, todos queremos ayudarte a recuperar tus recuerdos. Es bueno que puedas distinguir las diferencias, de hecho. Es una buena señal.

-Eres amiga de Sakura, ¿no?-le preguntó Naruto.

-Si-respondió ella con calma, alzando una ceja con escepticismo y mirándolo.

-¿Qué es ella para mí?

Ino volvió a sonreír, y su aura de 'voy a ser mamá' se intensificó.

-los dos tendrás que encontrarlo por si mismos.

-¡Oh vamos, Ino!-se quejo Naruto, rogándole de manera juguetona- Eso no es justo.

-Puede que no lo sea, pero te daré buenas noticias-dijo Ino, sus ojos en la tabla de apuntes que llevaba-. Te voy a dar el alta. En realidad ya no tiene sentido tenerte aquí encerrado y privar a Hokage-sama de verte. No lo parece, pero sé que realmente quiere hacerlo.

-¿De verdad? ¿Me pregunto por qué?-murmuró Naruto para sí mismo.

Ino dejo una bolsa junto a su cama.

-Esas son tus ropas y un kit de baño. Límpiate y alguien te recogerá en una hora para llevarte con el Hokage.

-Okay-murmuró Naruto, tomando la bola. Ino salió por la puerta, y él la llamó-¡Hey, Ino!-la chica se giró- Gracias.

Ella sonrió y cerró la puerta.

***

Siguió a un shinobi fuera del hospital y a través de las calles principales de Konoha. Caminando con la manos en los bolsillos, sus ojos se llenaban de toso lo que estaba viendo. Vestía una playera interior simple y una camisa de vestir azul desabrochada, pantalones color Kaki y sandalias estilo shinobi. Naruto se preguntaba si Sakura fue la que escogió la vestimenta, pues el azul de la camisa combinaba perfectamente con sus ojos y las tallas eran todas exactas.

Llegaron a un alto edificio, tenía que ser el más alto de la aldea. Era una gran torre plantada en el medio de la villa, con una gran árbol que crecía a su lado, acompañado de otros más pequeños y más recientemente plantados.

Naruto no dijo nada y se dedico a ser guiado por una larga escalinata, tras la cual acabaron de pie en un pequeño vestíbulo. Había shinobi en todos lados. Iban y venían y la mayoría detenía sus actividades para mirarlo. Lo estaban poniendo nervioso. Después de un rato los ninja continuaban con lo suyo, bajando por la escalera en forma de espiral. Después de unos minutos, alcanzaron la parte más alta. Al menos Naruto se imaginaba que era la parte más alta.

Había dos guardias enmascarados frente a una gran y cerrada puerta de roble, que brillaba pintada de rojo. EL ninja toco la puerta.

-Uzumaki Naruto está aquí, señor.

El estómago de Naruto se retorció con los nervios tras escuchar sonidos apagados tras el otro lado de la puerta. Sonaba como si hubiera más que solo el hokage ahí dentro.

-Entra-se escuchó la perezosa y apagada respuesta.

-Vas amigo-le animo el joven shinobi, empujándolo a través de la puerta y alejándose.

Tomando el pomo de la puerta entre sus manos, Naruto cerró los ojos. Respiró profundamente. No había necesidad de estar tan nervioso. No había necesidad de sentirse tan asustado.

-Dije, entra.

Solo hazlo. Se regañó a si mismo. Girando el pomo y abriendo la puerta. La brillante luz de la oficina le cegó momentáneamente, pues el pasillo estaba un tanto oscuro. Una vez que sus ojos se ajustaron se encontró con que la oficina del hokage tenía amplias ventanas abiertas que permitían que el viento y la luz del medio día alumbrar el área. El recuerdo de una mujer rubia de espaldas a él y vigilando la aldea apareció en su mente, desapareciendo en cuanto la mujer empezó a girarse.

Entrando con precaución, Naruto miró a su derecha, donde había tres personas de pie. A la primera la reconoció al instante como Sakura. Demonios, la hubiera reconocido en medio de cualquier multitud. Estaba junto a un hombre alto de cabello negro. Los ojos oscuros del sujeto estaban en el piso, sus manos en su espalda en posición militar. Junto a él había otro de los guardias enmascarados.

-Mira, mira, cuanto has crecido. Te has dedicado diez años a crecer, ¿no Naruto?

Se giró para ver de frente al hokage, que estaba recargado en la silla. Su cabello plateado desafiaba a la gravedad al estar casi en una línea vertical. Su ojo derecho estaba cubierto con la banda de Konoha, y una máscara cubría la parte inferior de su rostro.

Me pregunto que habrá detrás de la máscara de Kakashi-sensei. Tal vez sean dientes de castor… o labios de pez. Naruto sonrió con el recuerdo. Empezó a reírse, recordando como él y Sakura daban todo por intentar quitarle esa misma máscara.

-¿Qué es tan gracioso?-le preguntó el séptimo hokage, recargándose más en su silla si eso era posible.

-Te recuerdo-declaró Naruto, sonriendo y rascando la parte posterior de su cabeza.

-¿Y eso como es gracioso?-le cuestionó Kakashi, su ojo izquierdo mirándolo con aburrimiento.

-¿Cómo no es gracioso?-le cuestionó a su vez Naruto, una gran sonrisa creciendo en su rostro.

Oh si, risas y carcajadas llenaron la oficina, y fue entonces cuando Naruto se dio cuenta que había aun más gente a su izquierda. ¡había al menos una docena de personas ahí!

-Whoa-murmuró él, alzando las cejas con escepticismo. Miró a Kakashi y le preguntó-. ¿Qué hace toda esta gente aquí? ¿Son todos ninja?

Los murmullos y los susurros elevaron el volumen.

-Todos querían verte, Naruto. Volver a estar con el amigo que creían haber perdido-declaró Kakashi.

Naruto no estaba seguro de que decir. No estaba en el humor para reconocer a gente de la que no podía acordarse. Demonios, incluso sus recuerdos del hombre de cabello plateado ante él eran bastante vagas.

Naruto se enderezo, dejando que su sonrisa se desvaneciera para dar lugar a una cara más seria.

-Eso está bien, pero no es el momento de recordar. Tengo cosas que discutir que son de importancia para esta aldea, para mis hermanas y para mi.


Gracias por leer.

Lilamedusa