Hola. Esta historia se llama Oblivion (Olvido) y ha sido escrita por una GRAN autora, cuyo penname es SLTora (.net/u/2056651/SLTora) , o para quien prefiera buscar el fic en inglés (.net/s/5470178/1/Oblivion). Hace unos días le pedí su permiso para traducirla, y, ¡me lo dio!
Siento la tardanza!! He estado ocupada con mis fics, pero decidi dejar de 'procastinar' (así se dice?) esto y hacerlo rápido. Esperaba que SLTora publicara el 17 antes de yo publicar al otro, pero parece que no publicara pronto... Al menos no ha dicho nada por el momento. Así que les dejo el 12.
Lo hice de rápido, así que debe estar lleno de errores, igual y al rato me paso y lo reviso.
Disclaimer: Naruto no es mío, y esta historia tampoco.
Oblivion
Capítulo 12
Con el gran cofre reposando con pomposidad en medio del amplio piso de madera del estudio, Naruto se preguntaba quien lo habría dejado ahí. Ciertamente no era suyo ni de sus hermanas.
-¿Vas a leer el pergamino?-cuestionó Hazuki.
Mirando al pergamino en su mano, Naruto dejo escapar un suspiro y abrió un poco más el pergamino. Lo leyó en voz alta.
-No estaba seguro de cómo hacer esto. No soy un hombre de muchas palabras. En realidad no soy un hombre a quien le guste escribir sus palabras… pero me estoy desviando del tema. Hay que empezar contigo, Uzumaki Naruto. No sé si recuerdas esto en este momento, pero, estoy asumiendo que lo harás eventualmente. Y si no… bueno, es por eso que no estaba seguro de cómo hacer esto. Déjame ir al grano.
-Los pergaminos en este cuarto son tuyos-al leer esto, Naruto casi dejo caer el pergamino que estaba leyendo. Vio fugazmente los libreros alineados con diversos pergaminos y libros-… tienes que estar bromeando-murmuró, asombrado-¿todo esto?-Naruto volvió a enfocarse en la carta para continuar su lectura-. Algunos son de tus archivos personales, al menos de los que fuimos capaces de encontrar. Más de tres cuartos de los pergaminos pertenecieron a tu padre, Namikaze Minato. Sentí que la librería de Konoha no necesitaría más de las propiedades de Yondaime, no cuando su verdadero heredero ha vuelto a casa.
Esta vez el pergamino en verdad se cayó de sus manos. Su mente giraba con lo que acaba de descifrar. Su padre había sido un Hokage. ¿Yondaime Hokage? Eso parecía significativo… importante.
-¿Yondaime?-murmuró Hazuki, mirando a su hermano-¿Quiere eso decir que fue líder en su tiempo, que era el cuarto así como Hatake-sama* es el Rokudaime?
-Si…-murmuró Naruto, recuperando el pergamino caído. De nuevo, continuó la lectura-… hay solo pocos pergaminos del impacto de tu madre en Konoha. Sabrás cuales son cuando empieces a leerlos. El nombre de Uzumaki Kushina está claro como el día escrito en ellos. También hay otros libros de gente que los donaron o te los dejaron antes de que tú, bueno, antes de que tú murieras o nos dejaras. Como prefieras llamarlo. Mientras que el cofre…
Sus hermanas se giraron, mirándolo intensamente.
-…contiene las posesiones que dejaste atrás y que fueron encontradas el día en que desapareciste, así como otras cosas que sentía debías tener. Y deberías apreciarlo mucho. Me tomo siglos encontrar ese cofre entre las bodegas oficiales de Konoha. Creo que eso es todo lo que tengo que decirte. Buena suerte, Naruto. Hatake Kakashi, séptima sombra de fuego**.
-¿Recuerdas a tu padre o a tu madre?-preguntó Hazuki, mirándolo.
-No-agitó la cabeza Naruto en negación, cerró el pergamino y murmuró-. Recuerdo haber estado solo. Yo era un huérfano.
-Ani ya no está solo. ¡Naruto-ani tiene a Momo y a Hazuki ahora!-señaló Momo, observando la sombría expresión de su rostro.
Y, para hacer más claro su punto, se puso de pie rápidamente, lanzándose hacia Naruto y abrazándolo con fuerza. Naruto podía sentirla temblando ligeramente, probablemente tratando de contener las lágrimas, como él hacía.
-Sí, Momo-chan, está en lo correcto. Ani no está solo. No ahora que tiene a sus imootos a su lado-dijo él, reconfortando a momo y a sí mismo.
Cuando aún era chica, Hazuki se unía a ellos en sus abrazos emocionales, que eran constantes. Sin embargo, ya había dejado eso atrás… aun así, la chica de diecisiete años peleó con la urgencia de unírseles en su abrazo.
-¿Vas a abrirlo, ani?-murmuró Hazuki, mirando con curiosidad el cofre.
Tanto Naruto como Momo se giraron hacia el cofre, imponía peligro de la manera más atemorizante que cualquier otro cofre lo había hecho. Para Naruto este cofre era, con certeza, una Caja de Pandora. Nada bueno podía salir de él. Ese era el presentimiento de Naruto mientras se arrodillaba frente al cofre de cedro. Sus recuerdos estaban aquí, guardados todos en este inofensivo cofre de la perdición, un río de recuerdos del dolor del pasado que él había olvidado.
Parecía ser bastante viejo, y no movía nada en la mente de Naruto para indicarle que le pertenecía. El nombre en él no estaba en kanji tradicional, sino en letras romanas. Se leía claramente, Kushina Uzumaki.
-Pertenecía a mi haha-murmuró Naruto, recorriendo el grabado con sus dedos callosos que sentían cada pequeña curva y línea en el nombre.
Abrió ligeramente el cofre, y rechinó a causa de la edad. La bisagras protestar con débiles chillidos mientras él alzó la tapa, permitiendo que la luz solar entrara al cofre. Lo primero que vio fueron fotos, una caja de zapatos llena de recuerdos. Otra nota descansaba sobre esta, se leía: juntamos lo que pudimos encontrar. HS. (Haruno Sakura)
-Sakura-murmuró Naruto, mirando la nota y luego poniéndola en el piso. Tomo la primera foto, sacándola para que sus hermanas pudieran verla.
-¿Ese eres tú?-exclamó Hazuki, señalando al chico rubio en la foto con los brazos cruzados y una mueca de enojo en el rostro.
Una Sakura pre-adolescente estaba de pie junto a él, y a lado de ella un chico de cabello oscuro con una mirada de muerte en el rostro dirigida a Naruto. El actual Hokage estaba tras ellos, revolviendo los cabellos del rubio y del moreno.
-¡Todos se ven tan jóvenes!-declaró Hazuki, mirando a Naruto.
-Supongo…-murmuró él, mirando al chico de cabello oscuro-. Este debió ser mi equipo. Recuerdo un poco del Hokage y muchas cosas de Sakura-chan, pero nada de este sujeto. No tengo ni idea de quién es-mirando a Hazuki , preguntó- Si era mi compañero de equipo, ¿no debería recordarlo como recuerdo a Sakura y a Kakashi?
-No lo sé, Naruto-se encogió de hombros la chica.
Sacó la caja de zapatos y la puso a un lado. Podía ver las fotos luego. Saco una envoltura de tela, y cuando esta se desgarró, dejo escapar una exclamación de sorpresa. Tres afilados kunai cayeron al suelo. Tal vez la razón de la rotura no era tanto la edad de la tela como el filo de las navajas en los extraños cuchillos dentro de ellas. Haciéndolas a un lado, Naruto siguió con su examen de la caja.
Había una caja de shuriken y otra de kunai estándar que Naruto extrajo e hizo a un lado. Pergaminos en blanco y botellas de tinta, pinceles y plumas para el papel especial que se usaba en técnicas de sello o notas. Había una curiosa gorra de noche bajo todo esto. Parecía algo vieja, pero logro hacer sonreír a Naruto al tiempo que la sacaba del cofre. La había tenido por mucho tiempo…
Recorriendo con los dedos la tela negra del corro con ojos llorosos y una sonrisa brillante, Naruto se deshizo del polvo y la pudo en la cabeza de Momo.
-Puedes tenerla. Creo que soy oficialmente demasiado grande- Momo alzó una ceja mirando el gorro-. Cuida bien de ella, momo-chan. Tuve esa gorra por mucho tiempo.
Y con eso dicho, momo sonrió brillantemente. Naruto siguió sacando cosas del cofre, encontrándose con que, como decía la carta, en realidad no era tanto. Había algunas playeras viejas, algunos rollos de cinta y vendas de soporte. Una vez que había extraído todas las cajas y los objetos pequeños, se encontró con tela brillante y naranja. Sobre esta había una gran insignia blanca con una gruesa espiral bordada.
-¿Uzumaki?-dijo al tiempo que recogía el grueso material, pensando que quizá fuera el símbolo de su familia el que resaltaba en la tela.
Observando y explorando con la tela con las manos, desdoblándola y retirando los objetos escondidos entre ella, descubrió que la tela en sus manos era una bandera o un estandarte. Un fragmento de tea gris, parte de un Hitai-ite captó la atención del chico. Llevaba una placa con un logo que Naruto desconocía, pero la espiral era casi idéntica a la de la Hoja, solo que giraba contra reloj desde el centro y no tenía el triangulo que la transformaría en una hoja. Era una simple espiral, el emblema sobre la placa de metal.
-¿Crees que era de tu madre?-le cuestionó Hazuki, observando a Naruto estudiar el objeto.
-No lo sé…-murmuró, aun concentrado en la placa. Recogió un parche que revolvió memoria en su cabeza al instante y se lo mostro a Momo y Hazuki-… Pero se que es esto. Es el símbolo del clan Uzumaki.
Era similar a la espiral de la bandera y del Hiati-ite, con una diferencia. La espiral era mucho más gruesa y giraba con las agujas del reloj desde el centro, era más corta y se notaba blanca contra la tela en la que estaba grabada.
-Es una espiral-comentó Hazuki-. Me pregunto si hubo algún tiempo en el que el clan Uzumaki fuese prestigioso. Si tienes un clan, ¿no deberías tener una familia?
-Si la tuviera, ¿por qué no me reclamaron cuando era niño?-cuestionó Naruto. Agitó su cabeza-. Creo que soy el único heredero del nomre… el nombre de mi madre.
-Namikaze Naruto-murmuro Hazuki, clavando su dedo en su barbilla, pensando. Se encogió de hombros-. Honestamente, me gusta más Uzumaki. Te queda mejor.
-Bueno, estoy feliz de que te guste, porque es tu Nuevo nombre-murmuró él, aun sosteniendo el parche contra la manga de su camisa-. Supongo que eso quiere decir que no soy ya el único Uzumaki en Konoha.
Momo asintió.
-Yo estoy de acuerdo con Hazuki-ane. Siempre ha sido mejor en esas cosas que nosotros, ani.
-En realidad no estaba pensando en nada como eso-murmuró, sorprendiendo a ambas-. Solo estaba recordando que solía usarlo en mis ropas de ninja. Lo usaba en mi brazo izquierdo…
Hazuki tenía de nuevo el dedo índice en la barbilla.
-Eso es porque eres un hombre-declaró-. Momo-chan y yo tendremos que usarlo en el lado derecho, ani, si no te importa.
Naruto sintió como se le humedecían los ojos, pero se contuvo.
-Si es lo que quieren hacer…-comentó.
-Bueno, ¡por supuesto que si, ani!-replicó Hazuki, sonriendo con alegría, algo que llevaba tiempo sin hacer- Si Momo-chan y yo seremos Uzumaki, entonces, demonios, ¡vamos a hacerlo bien!
Su labio inferior tembló mientras se giraba. Un mantra inició su curso en la mente de Naruto: 'No voy a llorar. No voy a llorar. No voy a llorar…'
-Awwe, mi hermanito mayor quiere llorar-murmuró Hazuki, provocando que su rostro se arrugara en una mueca mientras ella revolvía su rubio cabello.
-NO es cierto-se quejó el chico, cruzándose de brazos y moqueando.
Se vio rodeado de las dos chicas, quienes lo rodeaban con sus brazos, abrazándolo a él por todo lo que su muy emo persona significaba para ellas. Y él se rindió, incapaz de contener las lagrimas una vez que sintió el calor de las chicas. Las atrajo aun más mientras lloraba, feliz de saber que él les importaba. Que lo amaban. Que en verdad se preocupaban por él y aun querían ser una familia.
Esto era… el sentimiento que lo hacía tan feliz… esto era lo que se sentía tener una familia… tener una familia, tener hermanas… sentirse tan feliz aun llorando.
-Jeeez-murmuró Hazuki, limpiando sus propias lagrima sy recuperando la posturas, haciéndolo a un lado-. ¡Eres tan emo! ¡Y lo peor es que tu emosidad se contagia a los que están cerca.
Él le sacó la lengua.
-Solo estas celosa de que tengo súper poderes y tú no.
-¿Pensé que Hazuki tenía la habilidad de convertirse en súper perra a voluntad?
Por suerte, Hazuki estaba de espaldas en el momento en que Momo hizo las señas. Naruto asintió.
-Shh… no actives sus poderes-gesticuló.
La boca de Momo se convirtió en una pequeña O mientras asentía, sus ojos cafés dilatados con la declaración. Hazuki se giró hacia ellos, y Naruto empezó a secar su húmedos ojos mientars Momo jugaba con sus pulgares, actuando demasiado inocente. Hazuki giró los ojos, sabiendo que no debía cuestionarles acerca de lo que habían estado murmurando.
Moqueando una última vez, Naruto se sonó la nariz, bostezó y siguió examinando el cofre. Momo había empezado a excavar en él y Naruto la veía. La chica parpadeó varias veces cuando encontró algo que parecía haberse deslizado hasta el fondo del cofre y un material grueso y blanco. La chica extrajo el primer objeto y los ojos de Naruto se dilataron al instante.
Era su Hitai-ite. Lo tomo con delicadeza cuando Momo se lo entregó. LA placa de metal era todo menos nueva. Había algunas marcas y rasguños en el duro material, pero algunos habían sido borrados o aminorados. La placa de metal estaba atada a una larga tira de tela negra.
-Reprobé el examen cuando tenía doce-recordó, acariciando la placa con su pulgar y cerrando los ojos-, y no obtuve una banda ninja como los demás chicos. Había reprobado el examen de bunshin. Era un perdedor, el último de la clase… ¡Y estaba tan enojado porque me había esforzado tanto! Entrenaba y trabajaba y todo se había terminado así. Mi sueño de ser hokage acababa ahí. Eso es todo lo que quería. Quería tanto ser un shinobi, por eso sensei me engaño como lo hizo, porque sabía que haría lo que fuera pro graduarme y convertirme en un ninja.
Momo y Hazuki escuchaban con atención.
-Todo lo que tenía que hacer era tomar el pergamino con los jutsus de sello de la torre del Hokage y aprender algún jutsu dentro de él. Y lo hice. Robe el pergamino de jiji y fui al bosque, donde el maestro me dijo que practicara y entrenara, solo para descubrir que todo era un truco. Sensei Mi-Mizuki, creo que se llamaba, quería el pergamino para el mismo y usarme como distracción.
Mizuki me contó acerca del Zorro de nueve colas que atacó la aldea-e inconscientemente el chico reposó su mano en su estómago-. Mizuki trató de matarnos a Iruka-sensei y a mí, solo que no iba a dejar que eso pasara. Especialmente no después de que supe que Iruka-sensei me veía como una persona y no como al monstruo que estaba sellado adentro de mi. Usando el jutsu que había aprendido del pergamino, vencí a Mizuki y luego recibí este Hitai-ite, que había pertenecido a Iruka-sensei… la segunda persona que me había reconocido como igual aparte de jiji… el Tercer Hokage.
-Eso es empezar a ser ninja con clase-señaló Momo con las manos, los ojos cafés sorprendidos y emocionados-. ¡Es casi como un cuento! ¡Un torcido y extraño cuento de hadas!
Hazuki estaba mirando a Naruto como si jamás lo hubiese visto antes en sus vidas. De manera abrupta, sus mano acariciaron sus mejillas, los pulgares femeninos siguiendo las líneas de su rostro mientras la chica sonreía. NO había tocado de manera abierta sus mejillas desde que era una niña, e incluso entonces pensaba que había algo zorruno en ellas.
-Bigotes de zorro-murmuró, él parecía estar en un trance. Alejo sus manos de las mejillas y soltó de golpe-Oi… Había olvidado lo que esto te hacía hermano. Kenji siempre lo hacía para calmarte… voy a tener que contarle a Sakura-chan tu debilidad. Estoy segura de que sabrá darle buen uso. ¿Le vas a pedir una cita?
Las mejillas de Naruto se cubrieron de rojo mientras miraba a su hermana como venado atrapado en las luces. Ella solo rió y agitó su cabeza. Haciendo una mueca, él decidió guardar silencio. Sabía que lo atraído que sentía por Sakura era, en efecto, así de obvio. Dejando escapar un suspiro, Naruto regreso la mirada a la banda en su mano.
Se sentía tenado a ponérselo de nuevo. La tela en sus manos, rogaba que se le diera un propósito de nuevo. Sentir la adrenalina que sus recuerdos le traían sería el cielo… el chakra corriendo por su cuerpo, ser capaz de saltar entre los techos y de árbol a árbol, salir de misiones.
-Quieres ser un ninja, ¿no, ani?-cuestionó con suavidad Hazuki, provocando que él la mirara con sus ojos llenos de nostalgia- ¿Qué te detiene?
-No puedo recordar como…
-Tonterías, Naruto-le reprimió Hazuki, mirándolo estrictamente con sus ojos azul real-. Incluso yo puedo decir que estás desesperado por volver a tu vieja vida. Quieres ser capaz de volver a hacer lo que amas-se cruzó de brazos y desvió la mirada, gruñendo-. Si te estás frenando pro mi y por Momo, entonces eres idiota y egoísta, ani.
-¿Cómo sabes eso?-le reclamó Naruto.
-¡Porque estás dejando de lado tus sueños!-exclamó Hazuki, y su tono no dejaba espacio ara discusión-Si, los shinobi me dan miedo, pero hermano, si eso es lo que quieres ser, selo. ¡Deja de frenarte por Momo y por mi! Ino-san me ha ayudado bastante con mis problemas de ansiedad, así que no dejes de perseguir tus sueños por mí, Naruto. No es justo que seas tú siempre él que se tiene que inclinar o esconder a mis espaldas. Es tiempo de que yo y Momo empecemos expandir nuestras alas y vivir nuestras propias vidas. Si, ani, nos van a lastimar y en algún punto nos vamos a deprimir, pero no tienes que estar ahí para todo. Quiero decir… por favor, Naruto. Tus sueños son tan importantes como los nuestros. ¿No es tiempo de que vivas tu vida para ti y no para otros?
Él la miró fijamente. Solo mirando silenciosamente a su hermana y sabiendo que ella no iba a dudar o a dejarle discutir.
-¿Desde cuándo aprendiste a ser tan emotiva en tus monólogos?-preguntó con curiosidad.
Hazuki lo golpeó en la cabeza y se giró, murmurando.
-¡Siempre tienes que arruinar un buen discurso! En serio, ani. Piensa bien en ello-y con eso, Hazuki se puso de pie-. Voy a arreglas mi cuarto e instalarme. La cena estará en unas horas.
-Okay-asintió Naruto, mirando de Nuevo el Hitai-ite.
-Puedo imaginarte con él, ani-señaló Momo, tomando entre sus manos la tela. La puso en su frente, y las hebras rebeldes del chico desafiaron a la gravedad, resaltando sobre la banda, Momo sonrió-. Se ve tan natural ahí.
-No lo sé-murmuró Naruto, haciéndola a un lado.
Dejo el protector a un lado, en el suelo, y no dejo de mirarlo de reojo mientras continuaba explorando el cofre.
* A que suena cajeta oír que le digan así a Kakashi.
** Para quienes no sepan: Roku=7 (yo creía que era 6) y Kage=sombra.
Gracias por leer.
Lilamedusa
