Hola. Esta historia se llama Oblivion (Olvido) y ha sido escrita por una GRAN autora, cuyo penname es SLTora (.net/u/2056651/SLTora) , o para quien prefiera buscar el fic en inglés (.net/s/5470178/1/Oblivion). Hace unos días le pedí su permiso para traducirla, y, ¡me lo dio!

Haha, al final ni corregí el ultimo. ¿Qué opinan? A que esta vez no me tarde tanto... En fin, saluditos! SLTora ya publicó nuevo capi, y estoy muy feliz. :D


Disclaimer: Naruto no es mío, y esta historia tampoco.


Oblivion

Capítulo 13

Vivir en Konoha era totalmente diferente a vivir en la granja. Aunque Naruto aun se despertaba con el salir del sol, se encontró con que no había nada que hacer a semejante hora en una villa que estaba a punto de convertirse en ciudad. Si, podía poner a calentar el café o preparar el té, recoger el periódico matutino o checar como estaría el clima en la estación local de radio. Pero, no había campos que atender, o gallinas que alimentar, o un buey del cual cuidar. Ese fue el dilema de Naruto durante el aparentemente eterno fin de semana.

Esto les había dado a los Uzumaki un tiempo para personalizar el apartamento y desempacar sus cosas. Sin embargo, ni si quiera entre los tres tenían objetos suficientes para decorar su nuevo hogar, por lo que acabaron simplemente encerrándose en sus cuartos, o en el caso de Naruto, en su cuarto y en el estudio.

El enorme cofre era ahora llamado el 'cofre de el atuendo ninja', y reposaba ahora en su lugar vacío de pergaminos y resguardando solo las ropas y los kunai. El estandarte naranja colgaba del techo, y había descubierto que no era más que la bandera del antiguo Uzu no kuni. Naruto se tomo el tiempo de colocar los dos Hitai-ites como si fuesen pisapapeles en uno de los vacíos libreros, como si fueran trofeos. Uno le había pertenecido a su madre y portaba la insignia del Remolino, mientras que el otro le pertenecía a su madre y estaba colocado sobre la tradicional banda azul y portaba la insignia de la Hoja. Naruto había encontrado esta tercera insignia tras remover absolutamente todos los contenidos del cofre.

En la nueva y fresca mañana del lunes, Naruto solo podía observar como el sol se elevaba con lentitud en el horizonte y traía la luz a la aldea que despertaba y hacía sus planes para el día. El rocío nocturno poco a poco se evaporaba, provocando que una luminosa neblina escondiera las calles bajo Naruto, mientras este tomaba una taza caliente de té verde con corteza cítrica y flores de jazmín. Era tiempo de ocuparse en algo y planear su día el también.

Lo primero que Naruto hizo, fue despertar a sus hermanas. Necesitaban asistir a la escuela, e inscribirlas era la primera actividad del día en su agenda. Lo siguiente sería ir de compras. Todos ellos necesitaban algunas cosas, por no mencionar el alimento y utensilios personales. Hazuki lo asesinaría si no compraba pronto el shampoo, y Naruto sabía que urgía comprar algunos rollos de papel de baño. Y la siguiente actividad en su agenda sería encontrar trabajo.

Hazuki se atascó con lo ultimo del pan tostado.

-¡Ya son las siete, ani! Creo que la escuela empieza más temprano aquí, ¡es hora de irse!-exclamó con la boca llena.

Suspirando, Naruto decidió que sería lo mejor empezar a hacer sus tareas del día para acabarlas lo más pronto posible. Momo tocaba primero. La escuela secundaria (¿Junior High?) estaba a solo tres cuadras bajando por la calle principal y a dos cuadras al norte por una calle secundaria. Después de mostrar sus pases, firmar documento tras documento, mostrar pruebas de domicilio e incluso con testigos físicos (gracias a Sakura y a Ino), Momo fue registrada y capaz de iniciar su ciclo escolar al día siguiente.

Por supuesto que Naruto tuvo que explicarles acerca de la inhabilidad de Momo para hablar y del hecho de que se comunicaba a través del idioma internacional de las señas. No estaba por empezar a hablar del código personal entre ellos. Ese era solo para la familia y amigos y era el modo en que Momo 'señalaba' a la gente que le gustaba. También se tomó el tiempo de pasar y conocer a sus maestros, lo que provocó múltiples quejas de Hazuki porque tomaba aun más tiempo. Solo hace falta imaginar el horror que la chica experimentó cuando Naruto también visitó a sus maestros en la preparatoria… en medio de sus clases.

-Trigonometría- comentó Naruto tomando un libro de texto de un escritorio al azar de uno de los chicos más grandes del salón-… hombre, esto trae horribles y dolorosos recuerdos…

-Disculpe joven-graznó el profesor, claramente en descontento por la interrupción a su clase-, ¿puedo ayudarle en algo?

-Mi hermana va a estar en esta clase-comentó Naruto, apuntando al rostro de Hazuki, que era del mismo tono que una cereza-. Solo pensé que debía checar antes de que ella viniera-, y mirando al profesor agregó-. No quisiera que idiotas intentaran enseñarle algo que ni si quiera entienden. ¿Sabe a que me refiero?

Esto hizo enfurecer al maestro.

-¿Quién te crees que eres? ¡Viniendo a mi clase y acusándome de sinsentidos!-rugió el profesor.

-Acabo de decir que soy su hermano-señaló Naruto-. Para ser maestro no escucha demasiado…

-Ani, detente-suplicó Hazuki, intentando alejarlo del salón.

-¡Cuidad con sus palabras jovencito! ¡Haré que lo saquen de mi clase si no se disculpa en este momento!-explotó el sensei, y apuntó a Naruto con una regla de dudosa precedencia y claras intenciones.

-Pero no he soltado ningun gas-dijo Naruto, sonriendo-. ¿Por qué debería disculparme?

ANI!-imploró Hazuki, tomándolo de la mano y arrastrándolo fuera del salón.

Las carcajadas estallaron en el salón, y Naruto rió con ellos. Estar en una escuela simplemente lo hacían fanfarronear. Era su verdadera naturaleza… aun a los veintiséis años de edad.

Hazuki entro en modo de regaño mientras seguía tirando de él a través de los pasillos, Momo siguiéndolos a ambos y mirando alrededor con curiosidad y una brillante sonrisa en el rostro.

-¿Tenías que hacerme esto, ani? ¿En serio? Quiero decir, no fue suficiente haber coqueteado y enmugrecerte totalmente con la directora y obtener su número telefónico…

-No es como si de verdad fuera a llamarle…

-…obligar al maestro de lenguas artísticas a planear de nuevo todo su plan de estudios para el semestre…

-Mis ideas de material son mil veces mejor que sus viejo libros de mitología…

-…lograr que el club de debate me acose ahora…

-No puedo evitar que te guste discutir y ganar las discusiones…

-…portarte como un total idiota en gimnasia…

-¡El entrenador estaba subestimando mis habilidades como sargento instructor!

-…y, ¡Y!, probablemente has hecho que mi profesor de matemáticas se moleste conmigo, ¡y me odie aun si ni si quiera me conoce! Muchísimas gracias, ani. Muchísimas gracias por hacer mis últimos momentos en la prepa un infierno.

-No fue nada-respondió él, sonriendo brillantemente y poniendo sus manos tras su cabeza-. Estoy hambriento. Tanto encargarme de que tu vida preparatoriana fuera un auténtico infierno en verdad minó mi energía. ¡Hay que comer el almuerzo y luego acabar con las compras! ¿Cómo suena eso, Momo-chan?

Momo le sonrió brillantemente, sosteniendo su mano y saltando. Hazuki lo miró con el tipo de mueca que pondría si hubiera comido algo muy amargo.

***

Era ya tarde en Konoha, el cielo brillaba con tonos azulaceos desde lila claro hasta intenso violeta con nubes teñidas de naranja, oro, rosa y durazno. Hazuki y Momo estaban en casas, preparándose para dormir después de su primer día en la aldea. La escuela estaba arreglada. La alacena y el refrigerador llenas de buena comida. Hazuki tenía ahora su anhelado shampoo, había un rollo de papel en cada baño y la más joven de los Uzumaki tenía su ropa para la escuela. Como diría Momo: 'Todo estaba bien en el mundo'.

… sin embargo no era así como se sentía Naruto.

Vagó solo por las retorcidas calles de la villa mientras caía la noche. Dejo que sus pies lo guiaran a donde fuera. Por el momento, a Naruto en realidad no le importaba. Solo quería salir del apartamento y respirar aire fresco. Acabo en un distrito llamado Shinodo: tierras exclusivas para shinobi donde ningún ciudadano civil tenía permiso para entrar.

La academia ninja estaba ubicada ahí, el único lugar dentro de la tierra de Konoha donde cualquier tipo de entrenamiento ninja tenía lugar, exceptuando a los complejos de clanes, por supuesto. Había varios campos de entrenamiento situados alrededor del bosque en el oeste de Konoha, así como doujos ocultos y campos de entrenamiento especiales. Cuando Naruto se aproximó al puente que estaba justo más allá de las orillas de la villa, recordó encontrarse ahí con Sakura y Kakashi. Era el lugar donde el equipo siete se reunía cuando se les asignaba alguna misión, donde se reunían para entrenar, donde se reunían antes de que todo se cayera en pedazos… Pero, ¿Qué había provocado que todo cayera en pedazos?

Naruto paro a medio puente y se apoyó en la baranda. El Koi nadaba en las suaves aguas bajo el puente, y cuando bajó la mirada ahí encontró los colores brillantes de los peces. El agua parecía menos clara de lo que recordaba. Tal vez más mohosa.

Sus pies tomaron la guía de su cuerpo de nuevo. Naruto caminó silenciosamente, con las manos en los bolsillos. Sus ojos observaban de manera casual todo lo que recordaba. No había muchas cosas que hubiesen cambiado con el paso de los años. Los arboles eran más grandes, había nuevas hierbas, pero aparte de eso, los campos de entrenamiento eran los mismos.

Su mano corrió a través de una larga cadena que no puedo romper y sus pies empezaron a moverse más rápido. Empezó a ponerse ansioso. La anticipación lo llenaba entre más se acercaba a un lugar que sentía conocía muy bien. Ni si quiera miró el signo de advertencia en la puerta cerrada y entró al campo de entrenamiento al que sus pies lo habían guiado.

El pasto estaba gastado por el constante uso del campo. Los arboles parecían saludarle con alegría, murmurando y susurrando con el viento como para darle la bienvenida a un viejo amigo. Los pies de Naruto s movieron en silencio a través del delgado camino en el suelo, solo para disminuir el paso y finalmente detenerse frente a tres troncos grandes situados uno a lado del otro. Estaban my gastados después de haber sido usados como blancos en peleas físicas con un oponente humano o por ser un tiro al blanco para Kunai y Shuriken.

Puso al instante la mano sobre el tronco del centro, solo para cerrar los ojos y verse bombardeado por recuerdos de su equipo. El examen de lso cascabeles… él tratando de obtener uno… Kakashi golpeándole en el trasero… el grito de Sakura… el timbre… estar atado al tronco… Sakura ofreciéndole comida…

-Estuvieron excelentes hoy, chicos.

Se giró rápidamente con el sonido de la voz de Sakura.

Estaba hablando con su equipo de genin mientras salían del bosque hacia el campo de entrenamiento en que él estaba. Parecían agotados después del entrenamiento. Sakura debía ser buena maestra, porque siempre alentaba y trataba a los tres de manera equitativa. Había notado eso en Aobusato, en la granja. Siempre pasaba tiempo con ellos, pero no individualmente, a menos que los estuviera corrigiendo, regañando o dando un discurso.

El cabello de Haruka era blanco puro hasta las puntas, por excepción de la raíz, donde cuatro pulgadas de verde acido estaban surgiendo de nuevo. La última vez que Naruto recordaba haberla visto, su cabello era completamente verde. Hike y Shahoumaru se veían los dos como él los recordaba, con la excepción del sudor y del cansancio en sus cuerpos.

-Nos veremos rodos de nuevo a la misma hora, mañana-ordenó Sakura, luego se giró hacia Hike-. Y a ti después de clases.

-¿Por qué soy el único genin graduado que aun va a la escuela?-cuestionó, sus hombros cayendo y expresando su desanimo.

-Porque eres el nieto de la Daimyo del Fuego-respondió con sequedad Shahoumaru.

-Y eres tú quien se quejó acerca de los tutores particulares-agregó Haruka-. Es tu culpa, Hike-kun-puso una cara pensativa y agregó-. Aunque no estaría nada mal ir aunque sea para ver como es.

Naruto soltó una carcajada, provocando que los tres se giraran hacia él, con una mirada de venados bajo las luces de un automóvil.

-Ser un ninja es mucho más fácil que asistir a la escuela normal. Confíen en mí, lo sé por experiencia.

Sakura se paró frente a sus genin.

-¿Naruto? ¿Qué haces aquí?-preguntó, sonriendo-.¿Tratando de refrescar la memoria?

Él se encogió de hombros.

-Solo salí un rato. No podía descansar y mis pies me trajeron hasta aquí. Aquí entrenábamos. No ha cambiado en lo absoluto…

Hike frunció el ceño, empujando a sus compañeros y mirando con fijeza a Naruto.

-¿Es verdad?-preguntó-¿En verdad eres él?

-¿Qué?-murmuró Naruto, alzando una ceja.

-¿En verdad eres él? ¿Uzumaki Naruto?-cuestionó de nuevo Hike, cruzándose de brazos y retándolo con sus ojos verdes.

Naruto observó al chico, mirándolo fijamente mientras un soplo de viento soplaba y jugaba con sus rubios cabellos, dándole un efecto misterioso y poderoso. Hike se sintió de pronto muy intimidado cuando la atmósfera se puso tensa y el oxígeno parecía escasear.

-Sí, soy Uzumaki Naruto-declaró mientras miraba de nuevo el tronco-. Solo no soy el Naruto que tú estás pensando.

-¿Qué quieres decir?-murmuró Hike, enderezándose.

-Quiero decir que no soy quien era-explicó Naruto, mirándolo-. No soy la persona que esta aldea recuerda. No soy el mismo chico atado a este poste todos esos años atrás…-dejó que su mano se deslizara por el poste de madera, suspirando- Simplemente es ya no soy yo.

-Pero lo serás, ¿no?-preguntó Hike, esperanzado.

-Nunca seré él de nuevo-declaró Naruto, agitando la cabeza.

-¿Por qué no, Naruto-sempai?-cuestionó Haruka.

-Es complicado-respondió Naruto, desviando la mirada-. Tendrías que ser yo para comprender. Incluso ahora, mientras hablo con ustedes, soy todo menos el Naruto que esta aldea conoció. Él era rudo, emocional y jamás se daba cuenta de sus alrededores. Atacaba y hacía planes después, seguía sus instintos y dejaba que sus emociones lo guiaran. Era ruidoso, siempre sonriendo y actuaba para ocultar el dolor y obtener atención…

No soy la misma persona que esta aldea hizo a un lado y luego llegó a reconocer. Soy más listo ahora, más reservado y observador. Me he vuelto más paciente con los años, y patéticamente débil. No he pelado en años. Demonios… no podría ganar ahora. Lo mejor es que esta aldea no espere a un salvador perdido que resucita de los muertos-los miró de nuevo-. Porque no va a pasar.

-¿No vas a ser un shinobi ya?-cuestionó Shahoumaru con un gesto desesperanzado en el pálido rostro.

-Los ninja son una raza muerta, niño-declaró Naruto, frunciendo el entrecejo-. Es lo mejor, la verdad…

-¿Cómo puedes decir eso?-explotó Hike, apretando los puños-. Si no fuera por nosotros, ¿Quién protegería la aldea? ¿Quién mantendría la paz?

-Mientras exista el sistema ninja, jamás habrá paz-declaró Naruto, recordando palabras que no eran suyas, desvió de nuevo la mirada cuando agregó-. Esta paz en que vives, es solo una ilusión, Hike. Como ninja, pides aceptación, que todos se lleven bien y se entiendan. Se conoce como estabilidad, pero yo prefiero pensar en eso como amor. Cuando los ninja puedan en verdad dejar todo el odio atrás, aceptar y respetar a los demás, entonces el mundo encontrará paz de verdad.

Intentar salvar las cosas que amas, eso trae guerra. Mientras exista el amor, habrá odio. El amor es la clave. Es más fuerte que ninguna otra emoción humana. Amor por tu aldea es lo que provoca que seas capaz de poner la vida en la línea por ella. El amor provoca que quieras proteger, que sigas el buen camino, que confíes. Pero… todo tiene su opuesto. Y el opuesto del amor es el odio. El odio es la emoción humana más oscura y destructiva, porque provoca miedo. El odio puede guiar de muchas maneras a un ser humano. Nos hace rechazar lo que es importante, nos guía por el camino equivocado, no llena de dudas. Nos hace buscar enemigos, destruir las cosas que nos lastiman.

-Pero es nuestro trabajo. Para eso estamos los ninja-interrumpió Hike.

-No… Hike, ¿qué harías si alguien asesinara a todos aquellos que te importan? ¿ si todo lo que amas desapareciera? Si te lo arrebataran en una sola noche, dejándote solo y con nada…-inquirió Naruto, mirando fijamente al chico.

-Yo… no lo sé-murmuró el Hike, confundido.

-Me vengaría-decidió Haruka con los brazos cruzados-. Eso es lógico, Naruto-sempai.

-Entonces, buscarías a quién te arrebató todo, ¿no?-respondió Naruto-. ¿Y luego? ¿Quitarle todo lo que aprecia? ¿Matarlo?

-Por qué no ambas?-cuestionó Haruka, quien, aburrida, estiró los brazos.

-¿Entiendes lo que acabas de hacer?-preguntó Naruto, provocando que Haruka le mirara, perpleja y Hike clavó sus ojos aun más en el piso.

-Cuando vamos e intentamos destruir lo que tememos, o lo que odiamos, solo creamos más odio. Creamos odio y ese odio nos usa para crear más odio y más miedo. Como ninja, nuestra influencia en otros es un constante circulo de odio. Odio y miedo que se distribuyen aun más…-murmuró Shahoumaru, sus ojos violetas perdidos en su cabeza-. Nunca va a haber un orden de verdad. Nunca va a haber paz con el sistema ninja. Con la existencia del amor, existe el odio… yo entiendo lo que quieres decirnos, sempai.

-El miedo lleva a muchas cosas-declaró Naruto. De nuevo voló el viento, jugando con su cabello mientras agregaba-. El miedo se convierte en odio, el odio en violencia, la violencia en miedo y así en un círculo vicioso que nunca acaba. Los ninja hablan mucho de paz, la presumen, solo para encontrar que son ellos quienes distribuyen el miedo y el odio.

-Eso es profundo-murmuró Hike, con la mirada en el piso-. Jamás me había puesto antes pensar en cosas como estas…

-Ni yo-soltó Haruka, bastante avergonzada.

-¿Ya acabaste de deprimir y retar mentalmente a mis alumnos, Naruto?-cuestionó Sakura, y Naruto se giró hacia ella.

-Lo siento-murmuró, sonriendo inocentemente.

-¿Tienes hambre?-cuestionó Sakura, mirando a sus genin- Normalmente vamos al Ichiraku después de los entrenamientos. ¿Te gustaría venir?

Hike asintió entusiasmado, Haruka y sonrió y Shahoumaru asintió. Todos le pedían con señas que accediera cuando Sakura lo miró, esperanzada. Naruto se encogió de hombros.

-Okay.

***

Por un momento, Naruto se quedo de pie frente al pequeño bar al que Sakura y sus genin ya habían entrado. Ella se detuvo un momento y lo observó mirar el puesto, una triste sonrisa en su rostro. Volvió con sus genin en silencio.

Aunque Konoha tenía mucho parecido con lo que una vez había sido, aun había muchas cosas que no le permitían a Naruto reconciliar esta Konoha con sus recuerdos. Los lugares importantes y puntos de reunión estaban cambiado o crecidos. No este lugar. Era exactamente igual en cada detalle.

La nostalgia lo golpeó con fuerza cuando se abrió su camino a través del estandarte rojo. Los aromas eran exactamente los mismos, si no es que mejores. O tal vez simplemente habían sido demasiados años desde que había sentido el aroma del ramen del Ichiraku. Había solo seis sillas frente al bar, y una area para sentarse. Naruto se sentó en silencio junto a Sakura mientras seguía viendo el bar. Las fotos eran diferentes, incluso el estilo del menú era diferente de cómo lo recordaba.

-Comía aquí todo el tiempo-murmuró, pasando su mano por la lisa y lacada superficie de madera del bar. Frunció el entrecejo con un nuevo pensamiento-. El viejo yo lo hacía.

-Ramen era tu comida favorita-replicó Sakura con una sonrisa-. Era todo o que comías a veces. ¡Nadie pensó jamás que crecerías! Eras tan adicto a esta basura que no comías nada más.

-Aun soy adicto-declaró Naruto. Miró a Sakura y a los genin y preguntó-. Si el ramen es 'basura', entonces, ¿por qué invitas a tus genin a comerlo después de el entrenamiento?

-Necesitan el sodio después del régimen que aguantan-respondió Sakura, desviando la mirada-. Y no hay colesterol en este ramen. Puede que no sea de lo más saludable, pero llena. En especial a tres genin en crecimiento.

-Ah…-sonrió Naruto y dijo atrevidamente-… Vienes entonces porque es barato.

-Sip-sonrió Haruka.

-Lo adivinaste-anunció Hike con una sonrisa.

-Desafortunadamente-suspiró Shahoumaru.

-¿Haciendo equipo contra mi verdad?-murmuró Sakura, desviando la mirada.

Los genin también desviaron la mirada, poniendo un rostro angelical mientras ella sonreía y agitaba la cabeza desaprobatoriamente. En verdad habpían crecido en los últimos meses. Sakura fue extraída de su pensamientos cuando Ayame llegó desde las cocinas. La mujer les sonrió, al menos hasta que sus ojos cayeron el la figura del chico rubio sentado a ladod e Sakura. La morena soltó un grito y dejo caer el plato lleno de vegetales picados que sostenía. Este se rompió con escándalo contra el piso.

-¡¿Naruto?!-exclamó Ayame.

Su mano alcanzó su corazón cuando él alzo la mirada. Los rubios y espesos cabellos rubios, esos penttrantes ojos zafiro…

-¿Mi-Minato?

La cejas de Naruto se eevaron cuando el viejo entró desde las cocinas y lo miró fijamente. Estaba en una situación claramente delicada. Teuchi trastabilló un poco con el bastón que ahora suaba. Ayame se apresuró a ayudarle al hombre, que seguía tras la barra.

-¿Yondaime-sama?-repitió Teuchi, ahora de pie frente al joven-¿Namikaze Naruto? Ha pasado tiempo…

-No, no. Me estás confundiendo con mi padre-aclaró Naruto, mirando al contador-. Soy Naruto, el hijo de Minato. Uzumaki Naruto.

Los genin abrieron las bocas con la sopresa y las adorable cejas rosas de Sakura se elevaron con la sorpresa.

-Uzumaki… ¡Oi! ¡Naruto!-exclamó Teuchi, sus ojos dilatados tras reconocer al chico-. ¡Ahh! ¿Cómo has estado? ¡Ha pasado tiempo desde la ultima vez!¿Qué fué? ¿Un año o dos ya? Realmente has crecido desde que te fuiste con el Sage de los sapos. ¿Cómo estuvo el entrenamiento con el gran Jiraiya-sama? ¡Tienes que contármelo todo!

-Tal vez otro día, padre-dijo suavemente Ayame, percatándose de la incomodidad de Naruto-. ¿Por qué no vas y ayudas a Toto con más ingredientes frescos? ¿Para el ramen de Naruto?

-¡Ahh! ¡Si! Si, ¡maravillosa idea!-exclamó Teuchi, girándose y trastabillando con rapidez de regreso a las cocinas- Tengo este excelente Sake fermentado…

Ayame frunció el entrecejo mirándolo.

-Siento eso, Naruto-kun. Padre no ha sido él mismo en los últimos años…

-No necesitas disculparte-respondió Naruto. Luego agregó-. ¿Puedo preguntar que sucedió? No parece lo suficientemente viejo para estar tan fuera de si…

-Empezó a enfermarse hace como cinco años-explicó Ayame con suavidad-. Hace como dos años, perdió la salud por completo y pensé que iba a perderlo… tiene meningitis cerebroespinal. La bacteria a afectado su cerebro de manera que los doctores no estaban seguros de si podría caminar o pensar bien de nuevo. Ni si quiera creían que sobreviviría toda la noche, pero Sakura-chan ayudó todo lo que pudo. Padre no está como antes, pero está aquí.

Naruto asintió, Ayame sonrió y se deshizo forzosamente de la deprimente atmósfera sacando su libreta y una pluma.

-Así que… ¿Qué puedo servirles?

Después de haber ordenado, el bar empezó a tornarse más silencioso mientras Ayame preparaba las órdenes. Naruto estaba feliz de que no hubiera querido averiguar más acerca de su desaparición y su reaparición repentina. Naruto continuó analizando el lugar con la mirada, mientras los genin parecían estar discutiendo sus propias teorías de conspiración y pensamientos.

-¿Cómo han estado las cosas hasta ahora?-le preguntó la chica, para romper el silencio creciente.

-Muy bien-replicó, mirándola de reojo-. Hazuki y Momo están ahora en la escuela, el apartamento está en orden y tenemos comida. Las cosas están yendo bien hasta ahorita.

-¿Y tú qué tal?-insistió ella, y él se giró para mirarla.

-Siento como si estuviera soñando-admitió-. Como si todo esto fuera un sueño del que voy a despertar en cualquier momento. Como si esto no fuera real. A veces me preguntó si es real. Algunos de los recuerdos que tengo que intentar poner juntos. Algunos rostros me faltan. Las voces están mal o no están. Toda la villa está mal…

-Vendrá a su tiempo, Naruto. Solo tienes que ser paciente-aseguró Sakura.

La mano de ella reposaba gentilmente en la de él. Dedicándole una nueva mirada de reojo, notó que ella sonreía de manera alentadora, dulce… logró que su corazón se saltara un latido. Los finos dedos de la chica acariciaban su piel y estaban firmemente entrelazados con los de él.

-Déjame ayudarte, Naruto-dijo Sakura con suavidad, sus ojos mirando con intensidad al suelo. Elevó la mirada hasta encontrarse con sus ojos azfiro y agregó-. Puede que haya sido inútil en el pasado y me las haya arreglado para no hacer nada que no fuera estorbar, pero, por favor. Déjame ayudarte a juntar las piezas. Déjame estar aquí para ti ahora. Podemos con esto, juntos. Todo lo que tienes que hacer es pedirlo, y estoy aquí, Naruto.

El momento enternecedor se desvaneció cuando las ordenes de los cinco se deslizaron por la barra. Los hombros de Naruto cayeron cuando Sakura soltó su mano. De nuevo creció el silencio entre ellos, con la excepción del choque de los palillos, el sorbido de los fídeos y los satisfechos suspiros que traía el ramen.


Gracias por leer.

Lilamedusa