Hola. Esta historia se llama Oblivion (Olvido) y ha sido escrita por una GRAN autora, cuyo penname es SLTora (.net/u/2056651/SLTora) , o para quien prefiera buscar el fic en inglés (.net/s/5470178/1/Oblivion). Hace unos días le pedí su permiso para traducirla, y, ¡me lo dio!


Disclaimer: Naruto no es mío, y esta historia tampoco.


Capítulo 14

Dos largas semanas pasaron pronto en Konoha. En realidad no parecía mucho tiempo, pero habían pasado ya catorce días desde que los Uzumaki se habían mudado al distrito de Hakado. Ni una sola palabra había sido escuchada de parte de ellos desde que habían llegado. Ni si quiera un 'gracias' o un 'Hola, si aun estamos vivos. Solo queríamos hacerles saber eso.' Lo peor de todo era la manera en que Naruto se había desvanecido del mundo ninja.

Era un típico viernes. La hokage había anunciado que el ninja que se creía muerto en acción, Uzumaki Naruto, había sido encontrado y estaba de vuelta en su hogar. Se había hecho un pequeño festejo… solo que la estrella de la celebración no podía ser vista por ningún lado – aunque había sido convocado dos veces por el Hokage vía pájaro. Una tercera convocatoria aun estaba teniendo lugar.

Todos pensaban que era extraño, por decir poco, que Uzumaki Naruto estuviera escondido dentro de la Aldea Oculta. Semejante dilema jamás había tenido lugar dentro de Konoha. Una búsqueda general se estaba realizando para encontrar al joven, y lentamente empezaba a volverse más fútil con el avance del tiempo. El apartamento de Naruto estaba vacío, aun si las pertenencias de los Uzumaki seguían ahí. Hazuki y Momo estaban, por el momento, en la escuela, mientras que el jinchuruki, él estaba desaparecido.

Naruto no estaba cerca de los campos de entrenamiento. Nadie lo había visto entrar al puesto de Ichiraku, y no había hecho acto de aparición en ningún lugar donde hubiera shinobi. De hecho, él no había intentado encontrara a nadie de su pasado. Naruto se había convertido en un civil… se había convertido en lo que la mayoría de los asesinos, gánsteres, ladrones, peleadores, etc., llamarían un idiota.

-¿Está usted segura que quiere plástico? – preguntó, mientras la confundida anciana miraba la bolsa de papel y la bolsa de plástico que él sostenía- Una mata árboles y la otras mata tortugas de mar.

La cajera rodó los ojos y suspiró.

-Uzumaki – gruño de manera aburrida-Vas a ser como, la causa de mi muerte. Ella solo compró un boleto para el lotto.

-Siendo tan gótica como eres eso debe estar a la vuelta de la esquina para ti – bromeó él, guardando las bolsas. Sonriendo a la confundida anciana, gorjeó Naruto – ¡Gracias por comprar en la fabulosa tienda en la que trabajo! ¡Vuelva pronto!

-¿No puedes si quiera recordar el nombre del lugar en el que trabajas?

Mirando de reojo al superintendente, Iie (cuyos padres estaban claramente borrachos a la hora de ponerle el nombre), Naruto dijo –. Hay veces que no puedo recordar ni mi propio nombre.

Hey, él no estaba mintiendo. Dos semanas atrás él hubiera dicho un nombre diferente a Uzumaki Naruto.

-Idiota… Has estado trabajando aquí desde hace dos semanas, gusano. O apréndete el nombre de la tienda, o el administrador va a escuchar de esto, y serás despedido. ¿Lo entiendes, Uziraka?

-Es U-zu-ma-ki – gruñó Naruto, cruzando su brazos - . Mejor deberías aprendértelo, o solo me giraré la próxima vez que vea que alguien te amenaza.

Iie estaba caminando por ahí, con su fichero en mano y los lentes presionados contra su nariz. ¿Esto es todo? ¿Es esta mi vida ahora? Naruto se perdió un momento, sintiéndose desanimado. Había ido de Shinobi – algo de lo que en verdad no se acordaba – a granjero – algo que amaba y ahora no podía hacer por proteger a sus hermanas – a un completo idiota – un barrendero con escoba y un desastroso salario de seiscientos ryous cada dos semanas y nada para él en el futuro…

Esta existencia… tenía que haber más…

La chica gótica agitó su cabeza

-Wow. En verdad le caes mal, Uzumaki.

-Debería hacer algo, o voy a meterle esa vara por el culo hasta que salga por su boca-respondió Naruto, una sonrisa en su rostro que sacó escalofríos a la gótica.

-Eso es algo duro, amigo – rió un adolescente mientras se les acercaba –. Pagaría por ver algo como eso. El viejo Iie se lo merece.

Ah, sus otros dos compañeros de trabajo. Miki, la chica gótica con el cabello oscuro y ojos cafés, pálida por el maquillaje, pintalabios negro, delineador negro, y tatuajes en su cuello y brazos. Era en realidad una persona amable que no mostraba emociones, ni si quiera en su voz súper aburrida. Luego estaba su moreno y delgado compañero hombre, Buoy. Su oscuro cabello estaba trenzado hasta la raíz y era el chico promedio, le gustaba la música y la tecnología. O, y trataba de hablar gánster, o algo por el estilo.

-Buoy, ¿Qué te trae al duro mundo del empaquetado?-preguntó Naruto, volviendo a su trabajo usual: recargarse en la caja registradora y platicar con sus compañeros.

Mirando sin expresión al rubio, gruñó.

-Me aburrí de esa mierda. Mucha gente entrando y saliendo, sacando cosas de los anaqueles que acababa de poner ahí. Es suficiente para hacer un jutsu hermano y hacerlos joder a otros, si.

-Me lo imagino – murmuró Naruto, tratando de no reír –. ¿Exactamente cuántos jutsus conoces?

Buoy desvió la Mirada, tirando del collar de su playera.

-Bueno… – empezó, pero no tardó en regresar en sí mismo y se cruzo de brazos, alegando – ¡Uno no debe decir las mierdas que uno sabe! ¡Solo lo hace!

-Ajá… – murmuró Miki, sus ojos y su rostro impasibles – … Reconozco el 'Pendejadas no jutsu' cuando lo oigo.

Naruto rió, pero Buoy hizo un puchero y sus hombros cayeron.

-Eso no va, Miki-chan. Pensé que éramos hermanos.

-Pensaste mal – replicó ella con indiferencia –. Además, los ninjas son capaces de usar jutsu porque poseen suficiente chakra para usarlos. Si nosotros tratáramos, con toda seguridad moriríamos.

-¡Vuelvas a trabajar, gusanos! – gritó Iie con el micrófono, haciendo que los tres saltaran – ¡En especial tú, Uzuwaki!

Tanto Miki como Buoy retuvieron al joven cuando este rugió.

-¡Voy a enseñarle a ese bastardo con peluca a Uzuwaki!

* * *

Sakura estaba preocupada. No había visto a Naruto desde su último encuentro con él, cuando él había aparecido en los campos de entrenamiento. Y eso había sido hacía casi dos semanas… él parecía tan lejano. Aun si Naruto estaba de manera física ahí, el espíritu de Naruto no lo estaba. Se estaba escapando de su alcance…

-¿Dónde estás?-se preguntó Sakura mientras miraba fijamente una foto de él que jamás había visto antes.

Él vestía una toga de un color azul vibrante con una gorra de graduación a juego. Un pergamino color crema era fijamente sujetado por sus manos y lo elevaba para que pudiera ser captado por la cámara mientras posaba con una gran sonrisa en su rostro marcado. Había algunos otros adolescentes posando con él, tal vez sus amigos. Bebía tener dieciocho en esa foto… desvió la mirada, frunciendo el entrecejo.

Su cajón estaba lleno de fotos. Grandes y pequeñas, con varias poses y escenas. Había una de él cubierto en vendas, su cabeza casi totalmente envuelta en vendas mientras sonreía a la cámara. Tenía solo diecisiete en esa foto. Una chica de cabello castaño lo abrazaba con fuerza por el cuello, con ojos azules rojos por las lágrimas y una alegre sonrisa en el rostro, un bebé de dos años, calva y con mechones durazno creciendo, estaba riendo en sus piernas, jugando con una de las vendas que había logrado desenvolver.

Había una foto más cómica de Naruto, tal vez a los dieciocho, siendo tirado por una Hazuki de nueve años que sostenía un rehilete en su mano libre y tirada, por el otro lado, por una Momo de cuatro años con un sango metido en la boca. Estaban en un carnaval, las dos tomando de sus manos y tratando de llevarlo en direcciones contrarias al mismo tiempo. Sakura rió suavemente ante la sorprendida y aun así feliz mueca de su rostro.

Otra foto que había captado la atención de Sakura era una de Naruto y Momo. Naruto dormía en el sofá, un libro se resbalaba entre sus dedos y Momo estaba acurrucada entre él y la base, en la que se había hecho bolita. Las pequeñas manos de la niña estaban enrolladas en los grandes dedos de Naruto y su cabeza estaba recargada en su pecho, una sonrisa adornando sus labios. Parecía ser que ambos se habían quedado dormidos mientras leían, pues el libro era de rimas para dormir. Naruto era más grande en esta foto, en sus veintes, y Momo debía tener alrededor de siete años.

No le sorprendía que sus lazos fueran tan fuertes y que Naruto, sin importar como, quisiera a las dos chicas en su vida. En verdad era su onisan. Entre más miraba Sakura las fotos de ambas chicas, más deseaba haber estado ahí con é. verlo, observarlo crecer y encariñarse con las dos chiquillas que consideraba hermanas. Verlo sonreír tan genuinamente como lo hacía en las fotos… ¿Podría yo hacerlo sonreír así? Pensaba. Parecía tan feliz en ellas… Naruto tenía una familia…

-Tienes un lado que no conozco en absoluto, Naruto – susurró con tristeza Sakura, mirando la foto de los tres pescando en la playa –. Siento como que tengo que volver a conocerte desde el principio.

-Sakura – le llamó Sasuke, sorprendiéndola mientras alzaba la mirada hasta la puerta de el dormitorio.

Kakashi había ordenado a ella y a Sasuke buscar al rubio perdido. Era lo menos que ellos podían hacer, lo único que Sasuke podía hacer. Había una razón por la que se había convertido en el asistente oficial de Kakashi, y la razón era aun un tema delicado para el joven Uchiha. Sakura, sin embargo, lo sabía, porque había sido quién lo había diagnosticado. En tres años, máximo cinco, Uchiha Sasuke estaría totalmente ciego.

Mirando el cuarto de Naruto, que no tenía evidencia alguna de a donde podría haber ido, Sakura dejo escapar un profundo suspiro y regresó a la cocina. ¿Por qué parecía estar su equipo, el equipo siete, destinado a tan mala suerte? Nunca estaban completos… desde los primeros examen chuunin, desde el sello maldito… el equipo entero había sido maldecido.

-No encounter nada… ¿Cómo puede simplemente desvanecerse así? – se preguntó Sakura en voz alta.

-Esto es ridículo – gruñó Sasuke, masajeando su sien –. NO puede haber simplemente desparecido de la faz de la tie…

Se giraron hacia la puerta cuando el pomo empezó a girar. La puerta se abrió en silencio, y entró Naruto. Miró a las dos personas en su casa, agitó la cabeza y cerró la puerta.

-Ustedes dos si saben que hay leyes para entrar o no, ¿verdad?-cuestionó Naruto, mirando a ambos.

Su tono claramente no era de felicidad. Sasuke parecía algo enojado, mientras que Sakura tenía una mezcla de alivio y enojo en el rostro.

Se abalanzó sobre él al instante.

-¿Dónde demonios has estado? ¡Tienes a todos preocupados!

-¿Por qué? – preguntó Naruto, dejando las llaves en la mesa y avanzando hasta el refrigerados – Hago lo que haría la mayoría de la gente, y se llama vivir.

-¡El hokage te convocó dos veces!

-Estaba trabajando. Le envié un mensaje de regreso cada vez, y en el tercero, me dejo ir – declaró Naruto con un gesto indiferente –. No soy un shinobi, Sakura. No tengo que dejar lo que sea que esté haciendo y correr hasta él. Como civil, tengo derechos.

-¿En qué estúpido mundo vives, dobe? – soltó Sasuke, mirando al confundido rubio – El Hokage es el líder de la aldea.

-Sí, ¿y? Estaba trabajando – declaró Naruto, abriendo el refrigerador y tomando un cartón de leche que estaba dentro –. Él entiende.

-Bueno, yo no, así que explícame que podría ser más importante que aparecer en una celebración hecha en tu honor-dijo Sasuke, regalándole una mirada asesina a Naruto.

-No tengo que explicarte nada a ti. Ni si quiera te conozco – declaró Naruto, esta vez extrañando la mirada asesina que había desaparecido de los ojos de Sasuke –. Ustedes podrían explicarme, sin embargo, en qué demonios estaban pensando cuando invadieron mi casa.

Sakura empujo a Naruto a un lado, tomándolo con firmeza de la muñeca. Lo forzó a verla a los ojos y preguntó:

-Naruto, espera un minuto. Regrésate a lo ultimo. ¿No te acuerdas de él?

-No – murmuró Naruto, y quitó su muñeca de la presión rompe huesos de la mano de ella –. Y eso duele.

Ella no se disculpó, sino que se quedó pensando.

-No lo entiendo… ¿Cómo no recuerdas a Sasuke-kun? – cuestionó Sakura, sus ojos curiosos y confundidos por igual – Quiero decir… los tres atravesamos tantas cosas… los recuerdos de nuestro equipo deberían estar conectadas. Me recuerdas a mí, recuerdas a Kakashi-sensei y deberías recordar algo acerca de Sasuke…

-Escucha – dijo Naruto, tomándola con gentileza por los hombros y mirando a los ojos color jade con los suyos turquesa –. Aparte de estas fotos que tengo aquí, no hay nada de este hombre en mi memoria.

-Ni si quiera…

-Nada – la cortó Naruto, molesto. La liberó mientras ella le miraba, perpleja –. Tengo solo libre el tiempo del almuerzo.

Sasuke dejó escapar un suspiro exasperado.

-Naruto. Tienes que al menos aparecer en la ceremonia. Estoy seguro que puedes tomarte un tiempo libre para…

-Puedes entender como funciona la economía, ¿verdad? – cuestionó Naruto con simpleza, tomando de nuevo el cartón de leche y vertiéndolo en un vaso –. Tengo que trabajar para sobrevivir. Y no puedo faltar porque acabo de obtener el trabajo. Lo siento, no puedo hacerlo. Y preferiría no hacerlo de todos modos. Necesito trabajar. Necesito hacer dinero.

-¿Así que estas dos semanas has estado trabajando? – murmuró Sakura, mirándolo verter más leche en el vaso – ¿E-eso es lo que has estado haciendo este tiempo? ¿La razón por la que no te hemos visto en las semanas pasadas es que has estado trabajando?

Tú también trabajas, ¿cuál es el punto de enojarte conmigo? – replicó Naruto, arrojando el cartón al refrigerador. Le regresó la mirada enojada antes de continuar –. Quieres pegarme… puedo verlo en tus ojos. ¿En realidad te hago enojar tanto?

-¡Sí! ¡A veces en verdad me enojas, Naruto! – rugió Sakura, cruzando sus brazos sobre su pecho –. ¿Por qué no nos has contactado? Puede que tú no nos extrañes, ¡pero todos te hemos extrañado a ti!

Él se encogió de hombros, manteniéndose indiferente mientras tomaba su leche. Una vez que acabó la miró de nuevo.

-He estado ocupado – le soltó.

-¿Ocupado hacienda qué? – presionó Sakura, acercándose a él con los puños peligrosamente apretados.

-Trabajando – dijo Naruto, manteniéndose en su lugar mientras le regresaba la mirada a la furiosa kunoichi cuya frente alcanzaba apenas su barbilla –. ¿Por qué importa tanto de todas maneras? Tú siempre estás en el hospital o en misiones… Enfréntalo, Sakura-chan. No estamos ya en el mismo canal.

-¿Cómo puedes decirme eso? – cuestionó Sakura, sus hombros cayeron mientras le miraba suplicante a los ojos. Los dedos se aferrar a su playera mientras continuaba –. Naruto… ¿Si quiera quieres recordar? ¿No quieres volver a cómo eran las cosas?

Naruto gruñó y se quito sus manos de encima.

-Las cosas nunca volverán a ser como fueron. ¿No lo entiendes, Sakura? Han sido diez años. Tú has cambiado y yo he cambiado. Las cosas no van a volver a su lugar, menos cuando una de esas cosas se dañó y ya no cabe como lo hacía antes. Lo siento, pero tienes que entender eso, Sakura. Además, no es como si no lo intentara. He estado estudiando.

-¿Estudiando?-cuestionó Sasuke.

Asintiendo y tomando una manzana del frutero, hizo una seña para que lo siguieran. Dando una mordida a la manzana, los guió al amplio estudio. Por el momento el área era un desastre masivo. Un área de trabajo mezcla entre estudio y campo de entrenamiento en miniatura. Los pergaminos chocaban en las mesas y algunos estaban enrollados en las sillas. Un maniquí de entrenamiento colgaba de un rincón y en los postes designados había blancos.

-Momo intenta entrenarse para ser como tú, Sakura-chan – suspiró Naruto mientras sacaba un shuriken de un poste –. Tiene mejor puntería que yo. De hecho piensa que puede ser una kunoichi. Alguien en la escuela le ayuda… – Suspiró, dejando caer la estrella de metal en una caja. Usando la manzana como apuntador, Naruto comentó – He estado estudiando algunos de estos pergaminos acerca de la historia de Konoha y las naciones que la rodean. Chichi era un lunático. Además de tener unas ideas locas para jutsus, tenía mucha basura de historia.

-¿Chichi? – murmuró Sasuke.

-Si, Namikaze Minato. Mente brillante. Es una pena que su genio no lo haya heredado yo – dijo Naruto, tomando otra pila de pergaminos –. Obtuve la naturaleza más salvaje y despreocupada de mi madre en lugar del carácter reservado y libre de mi madre. Supongo que cuando unes dos espíritus libres, acabas con un hijo valemadrista.

-¿Estás pensando en ser shinobi de nuevo, Naruto? – preguntó Sakura, sus ojos reposando en un pergamino de academia.

Él hizo una pausa, mirando al pergamino al que la chica de pelo rosa se refería. Mordiendo su manzana, negó con la cabeza.

-Ese es el desastre de Momo. Yo ni si quiera he pensado mucho en ellos. He estado preocupado con otras cosas… Denle mi condolencias a todos en la ceremonia. Tengo que irme…

Sakura explotó de inmediato.

-¿A dónde vas?

-De regreso al trabajo – dijo Naruto con simpleza, mirándola con ojos vacíos –. Tengo que trabajar para vivir, Sakura-chan. Los Ryo lo gobiernan todo a mi alrededor. Salgo mpas tarde… tal vez podemos buscar un lugar donde comer más tarde… no lo sé, veremos. Los dos tenemos cosas que hacer, vidas que vivir que son completamente diferentes… cierren cuando salgan.

Y con eso dicho, Naruto se desvaneció por el pasillo y salió por la cocina. Sus llaves resonaron en la mesa cuando las recogió y la puerta azotó levemente cuando salió.

-¿Cuál es su puto problema? – exclamó Sakura, sus puños apretados con fuerza mientras miraba el pasillo por el que Naruto había desaparecido - ¿Qué putas se cree que es? ¿Con quién demonios cree que…?

-Sakura, déjalo ir –suspiró Sasuke, masajeando sus sienes de nuevo -. Tú entre todas las personas deberías saber que no vale la pena enojarse por esto, y él está diciendo la verdad.

-¿Qué…?

-Sakura, no sé como veas tú las cosas, pero Naruto tiene razón. Las cosas nunca van a ser las mismas de nuevo – declaró Sasuke, mirando por la ventana del estudio –. Las cosas no pueden volver a como una vez fueron… nunca volverán.

Sakura se inclinó, sus ojos ensombreciéndose.

-Lo sé… aun no puedo creer que no te recuerde – murmuró Sakura mientras tomaba la foto enmarcada de su equipo cuando se reunieron por primera vez –. Había pensado que te recordaría al intante.

-Yo más bien esperaba que me olvidara – los ojos de Sasuke se ensombrecían mientras hablaba –. Yo lo hubiera hecho si fuera él. No dudo que haya reprimido y bloqueado todo lo que tenga que ver conmigo. Especialmente después de esa noche…

-Hey – le interrumpió Sakura. Su enojo desapareció y le regaló una de sus falsas sonrisas, jamás queriendo volver a hablar de ese pasado –. Él te recordará – su sonrisa se desvaneció mientras murmuraba –. Solo siento que se está alejando…

-Lo hace – declaró Sasuke, dedicándole una mirada a la foto que aun sostenía Sakura. Ella lo miró con ojos lloros mientras él terminaba –. En cualquier momento, puede venir el viento llevárselo lejos.

* * *

El sol se estaba poniendo y Naruto permanecía recargado contra la cerca del campo de entrenamiento. Fiel a su palabra, supuso que no lastimaría salir a comer con Sakura. Se sentía terrible por la manera en que se había portado con Sakura por la mañana. Algunas de las cosas que había dicho eran mentira. Cosas que probablemente no necesitaba decir. Había dejado que el estrés del trabajo lo siguiera a casa y había explotado contra Sakura y su… supuesto compañero.

Las cosas en el trabajo no estaban yendo tan bien, al menos con su supervisor. El iidota no podía tomar una broma… ¿Cómo iba Naruto a saber que el cacho de pelo que él pensaba que era un flequillo era en realidad una peluca y no se suponía que dejara la cabeza del hombre?

Cerró sus ojos cuando sopló una suave brisa. El calido aire acarició su rostro y jugó con los rubios cabellos. Era casi como si fueran dedos acariciando. Luego murió la brisa, dejándolo solo de nuevo entre sus inquietos pensamientos. Podía escuchar como se acercaban los genin de Sakura. Al salir del campo, lo miraron con aprehensión. Sakura aun no había dejado el campo.

-¿Dónde está Sakura-chan? –cuestionó Naruto, solo para recibir miradas tan frías que harían sentir al Uchiha orgulloso.

-¿Qué estas haciendo aquí? – gruño Hike, claramente no estaba feliz de verle.

-Sabes, sensei ha estado de pésimo humor desde que llegó de tu casa… hemos enfrentado su furia desde entonces, gracias a ti – agregó Haruka.

-¿Qué están implicando? – cuestionó Naruto.

-Nos vas a compensar – declaró Hike –. Nos vas a comprar la cena, como todo lo que haces es trabajar, ¡señor dinero!

Naruto estaba por contester, enojado, pero una dura mano le golpeó en la espalda.

-¿Dijo alguien algo acerca de comer?

Akimichi Chouji sonreía, sus ojos brillaban cuando Naruto se giró hacia él. Algo acerca de comer y este hombre sonaban en la memoria de Naruto. Comer era igual a engordar, y los Akimichi usaban sus cuerpos masivos para las técnicas de su clan. Técnicas de clan… ¡Comían para hacer sus jutsu! Sus jutsu giraban alrededor de su peso corporal. ¡Manipulaban su cuerpo! Un río, recuerdos decodificados de Chouji lo inundaron, llenando a mente de Naruto mientras se daba centa de quién era este gran hombre. Era un camarada… un buen amigo.

-¡Demonios, Chouji! – exclamó Naruto con ojos dilatados como si lo hubiera visto por primera vez en siglos – ¡E-estás enorme! ¡Eres más alto que yo!

Naruto chilló cuando el hombre grande como la vida lo atrapó en un mortal abrazo de oso. Había una enorme sonrisa en el rostro del Akimichi y el de Naruto se pintaba de azul.

-¡Sabía que acabarías recordando! – rió Chouji, dejando libre a Naruto de su agarre – ¡Deberíamos ir a comer! ¡Para celebrar!

Naruto silbó, mirando al hombre con una sonrisa dolida.

-No voy a pagar tu comida, sit u apetito es como recuerdo que era, me vas a meter en un hoyo antes de que me de cuenta si quiera que estaba cavando.

Chouji rió, con su cara redonda y sus mejillas rosadas.

-Sí, ¡comería todo en la casa y en el pueblo! ¡Mi pobre viejo no puede ya mantenerme!

-Vamos Chouji – murmuró Shikamaru con una sonrisa en el rostro mientras alcanzaba a su compañero –. Prometimos a Kurenai cuidar al niño esta noche. Tiene una misión y cuenta con nosotros a tiempo, así que sin paradas.

-Con cuidado, Nara. Alguien podría pensar que de hecho te gustan los niños y forzarte a tomar un equipo de genin creídos.

Era otra voz atrás de ellos. Era el chico del cabello azabache, asistente del hokage, Uchiha Sasuke. Miró a Naruto con una mirada vacía que Naruto regresó al instante. El modo en que Sasuke le miraba hacia pensar a Naruto que debía conocerlo, pero cada vez que pensaba en ello, solo acababa en blanco.

-En un año tendrpe un equipo de genin – se encogió de hombros Shikamaru –. Y esto viene de alguien que dijo, cito 'Odio a los niños', fin decita. Y aun así está por tener uno.

-Era joven cuando dije eso – se defendió Sasuke.

-Fue ayer en la mañana – declaró Shikamaru.

-Hn – fué la respuesta de Sasuke –. Más joven que hoy por un día.

-Oye, Naruto – dijo Chouji, provocando que todos le miraran –. ¿Has pensado en re-enlistarte?

-No. No creo poder – dijo Naruto, con una mirada distante.

¿Por qué todos preguntan eso?

Shikamaru fue quién soltó la pregunta, con calma.

-¿Por qué no?

¿Por qué no me presionas más?

-En realidad no recuerdo nada acerca de ser un ninja – replicó Naruto –. Quiero decir, si, me puedo mover como shinobi hasta cierto punto, arrojar un golpe o dos, pero además de eso, no sé nada. Suerte de principiante fue lo que me ayudó en la granja, pero no creo poder repetir los resultados. No sin ser confrontado, no creo.

Ahora dejen de molestar con…

-¿Lo has intentado? – preguntó Sakura, apareciendo de repente con sus genin que iban tras de ella como patitos.

Rascó con torpeza la parte posterior de su cabeza.

-Si, pero no fuemuy placentero. Me sentía muyr torpe y fuera de lugar tratando de ponerme en posición o en kata. Simplemente no puedo hacerlo. Mi memoria no sirve de mucho.

Y ahora, ¡por favor dejenme solo con toda esta basura ninja!

-Entonces necesitas que te provoquen – declaró Sasuke, girándose hacia Naruto con sus negros ojos llenos de vida.

Antes de que Naruto tuviera oportunidad de reaccionar el hombre de cabello oscuro iba contra él, un puño contra su cara. Su cuerpo reaccionó por su cuenta, inclinándose hacia atrás, demasiado para ser normal, y Naruto cayo al piso con un golpe sordo. El aire salió de golpe de sus pulmones, pero no parecía importar. Un pie venía ya hacia su rostro.

Con un gruñido, Naruto rodó fuera del camino. Miro como Sasuke giraba, y sus manos actuaron antes de que supiera si quiera que pasaba. El otro pie de Sasuke golpeó la cabeza de Naruto, y salió volando. Tras golpearse con fuerza con un arbo, el aire escapando de sus pulmones lo dejo sin aliento. Naruto estaba mareado y completamente paralizado. Se preguntaba que demonios acababa de golpearlo. No podía enfocar la mirada, pero podía ver un borrón oscuro avanzando contra él.

-¡Sasuke detente!-gritó Sakura, la furia evidente en su tono.

Un puño le golpeó y Naruto volvió a volar. Cayo inerte en el piso, sintiéndose a si mismo temblar mientras empezaba una pelea en su cabeza. Aspiró por un poco de aire, y rodo sobre su espalda aunque su cuerpo entero dolía. Su boca tenía un sabor metálico. Cerró los ojos, ahogando todo lo demás mientras escuchaba a lo lejos la voz de Sakura. Le estaba gritando a alguien …

No estés solo ahi… ponte de pie. Ordenó una voz en su mente. Deja de negar lo que ere y dejate recordar, maldita sea!

Pero Hazuki…

Estará bien. Te dijo lo que siente, lo que salía de su corazón. Solo aceptalo. Deja de presionar. Esta es la cosa más importante que recorder, Naruto. Si no guardas estos recuerdos, si los rechazas, ¿cómo vamos a proteger a nuestras imootos cuando llegue el tiempo de defenderlas?

Naruto no había pensado en ello hasta ahora. La sacerdotisa loca volvería… Y luego Kenjima…

Acéptalo. No lo bloquees más, Naruto. Recuerda lo que en realidad eres. Recuerda por que peleamos. ¡Lo que queremos hacer!

-Quiero protegerlas- dijo, los azules ojos abriéndose y la resolución inundándolo.

Se puso a si mismo de cuclillas, luego junto sus manos y cerró los ojos. Sus dedos se acomodaron para formar un confotable sello y la energía empezó a circular. La energía, calmada y gentil se mezclo de pronto con otra, podersa e inestable. El chakra fluyó por su ser, casuando que sus nervios hormiguearan y no pudo hacer más que cerraron. El sentimiento de euforia corrió por sus venas al mismo tiempo que el chakra, su cuerpo tenso celebrando los ofectos del poder corriendo a través de sus ojos abiertos. Sus recuerdos lo guiaron cuando se giró hacia Sasuke, que discutía con Sakura y Shikamaru.

Cerrando el puño, la furia se apoderó de Naruto cuando Sasuke se giró. Por un momento, el Sasuke adulto, vestido de negro y azul desapareció. Un Sasuke adolescente estaba de pie, arrogante, usando un raro conjunto y mirándolo con ojos rojos pintados con negras tomoe. Una espada blanca y negra estaba en su mano, contra su cuello… y justo como apareció la imagen, desapareció, dejándolo con la versión adulta

Desde las profundidades de un lugar oscuro y desamparado, la furia y la tristeza llenaron a Naruto. Con un grito se preparó, su puño chocando contra el rostro de Sasuke. El chico de cabello oscurso voló de espaldas, chocando contra las rejas de entrenamiento, provocando que colapsaran y cayeran. El polvo doltó mientras Naruto esperaba. Con un borrón, Sasuke se preparó. Naruto bloqueó el primer golpe, evitó una patada y sus golpes fueron bloqueados ta,bién.

Todo empezó a parecer más lento, sus ojos captaron el movimiento mientras bloqueaba el pie de Sasuke, solo para tomarlo y con un rugido, girarlo y golpearlo contra el piso. Sasuke aterrizó en su pie libre y se soltó de Naruto, lanzpadose contra el rubio, que evadía sus golpes y patadas. Un golpe más logró que Naruto volviera a inclinarse en el mismo extraño ángulo de el principio, pero esta vez su cuerpo era extremadamente atlético. Con un giró intento tomar a Sasuke de sorpresa con una patada. La patada falló, y Sasuke ya había evitado la patada e intentado golpear sus manos, con las que se apoyaba en el piso. El rubio logró torcerse en el piso y acabo en sus pies.

Sin ninguna advertencia, Naruto capture la muñeca del puño dirigido a su rostro. Tiró del brazo a su izquierda, poniendo la espalda del hombre contra él. Sus dedos se deslizaron hasta la bolsa del ninja de donde tomo un kunai y evitó el pie que estaba por golpearle en la cara. El kunai giró en su mano antes de chocar contra el costado de Sasuke.

Hubo un fuerte sollozo y Sasuke de pronto se soltó, sosteniendo sus costillas, Naruto a su lado tenía una mano en la rodilla, en la otra tenía el kunai, bañado en sangre. Era un Naruto que lucía diferente del Naruto de unos momentos antes. Era un Naruto peligroso. Tenía un brillo diferente en sus ojos ensombrecidos. Su postura no era tensa, extremadamente impredecible y lista para ponerse en posición defensiva u ofensiva.

-¿Estás loco? – señaló Sasuke, mirando a su herida sangrante con ojos shockeados. Miró a Naruto fruncir el entrecejo – ¿Qué está mal contigo?

Naruto pareció salir de su trance, pues dejo caer el kunai como si estuviese hirviendo.

-Yo… yo no quería…

Todos lo estaban mirando. Observándolo. Incluso los genin de Sakura parecían agitados. Naruto retrocedió con pasos largos. Su respiraciónse aagitó aun más cuando Sakura dejo de atender a Sasuke y lo miró alarmada.

Lo observó con sus ojos jade.

-Está bien. Naruto…

-No, esto no está bien – explotó él, su mano temblando mientras él contempaba la sangre en ella –. Sigo matando gente… lastimando gente…

-Naruto – murmuró Sakura, avanzando hacia él con la mano extendida y tomando su mano con delicadeza –. Está bien…

Naruto se separó rapidamente, soltando su mano y retrocediendo otro paso.

-Mantente lejos de mi – su voz era ahora paranoica. Su piel estaba pálida –. Desde que llegaste a mi vida, ¡todo se ha jodido!

Si Sakura estaba ofendida, no lo mostró, elevando sus manos, rindiéndose y mantuvo la calma. Cuando habló, lo hizo suavemente.

-Naruto, escúchame. Está bien. Ven conmigo y te ayudaré.

-¿Ayudarme?- replicó con amargura -¿Dejándome explotar? ¿Recostándome para seguir revolviendo mi cabeza? ¡A la chingada con eso!

Shikamaru avanzó un paso.

-Solo intent ayudar…

-A. La. Chingada – declare Naruto, mirándolo –. No entiendo que es lo que ustedes esperan de mi – los miró a todos, retrocediendo –. ¿Qué es lo que quieren de mi? ¡No fui importante para nadie hasta que mostré que tan fuerte era! ¡Ninguno quería ayudarme en el pasado! Tuve que hacerlo todo solo, tuve que probarme a mi mismo antes de que ninguno de ustedes si quiera reconociera mi existencia. Tuve que probar que no era un perdedor, que no era ninguna mierda patética que no sabía hacer nada. ¡Tuve que hacer que me reconocieran! ¡Tuve que trabajar duro para lograrlo!

-Naruto… solo queremos ayudarte…

-¡No necesito su ayuda! ¡Nunca he necesitado de la ayuda de nadie! ¡Puedo hacerlo por mi cuenta! – gritó vehementemente, mirando a Sakura de manera tan dura que parecía sorprendida. Naruto agitó la cabeza y retrocedió aun más, mientras continuaba –. Solo déjenme solo – los miró a todos y repitió -. Todos ustedes. Solo dejenme solo. No los necesito. Yo no…

Retrocedió más, ñuego se giro y se alejó. Sakura lo miró irse con un largo suspiro.

-¿Está bien, sensei? – preguntó Haruka, mirando a su mentora.

Sakura dibujoo una sonrisa falsa en su rostro y corrió una mano por su cabello.

-¿Escucharon lo que dijo?

Hike frunció el entrecejo.

-Si… solo diga la palabra, sensei. Iré y patearé su trasero, si eso la hace feliz.

-No, Hike-kun – sijo Sakura con suavidad, su sonrisa se desvaneció –. Todas esas cosas que dijo Naruto… quiere decir que está recordando – miró a sus estudiantes con uns sonrisa triste –. Está recordando sus días en la academia, probablemente.

-No éramos muy amables en ese tiempo – admitió Chouji –. Lo hacíamos a un lado. Lo excluíamos casi todo el tiempo… puedo entender cómo se sentía entonces. En este momento, explosiones como esta pueden ser esperadas… al menos eso dijo Ino.

-Si – murmuró idiotamente Shikamaru, mirando reprobatoriamente a Sasuke –. Y tú no ayudaste mucho intentando hacer a Naruto pelear. Solo lograste que nos rechazara aun más. Buena jugada, Uchiha.

Sasuke rodó los ojos.

-No estaba esperando que me atravesara con mi propio kunai.

-¿Uchiha-sempai? – murmuró tímidamente Haruka, provocando que él la mirara – Pensé que usted y Sakura-sensei nos ebseñaban a mirar lo inesperado de lo inesperado, y a esperar de todo.

-Si – añadió Hike –. Si usted no estaba esperando que él le diera con su propio kunai, entonces, ¿no debería estar esperando que lo hiciera?

-Eso seguiría el concepto de su filosofía, Uchiha-sempai – comentó Shahoumaru encongiéndose de hombros.

Sakura rió con el resto. Sasuke dejo escapar un profundo y resentido suspiro.

-Odio a los niños.


Gracias por leer.

Lilamedusa