Hola. Esta historia se llama Oblivion (Olvido) y ha sido escrita por una GRAN autora, cuyo penname es SLTora (.net/u/2056651/SLTora) , o para quien prefiera buscar el fic en inglés (.net/s/5470178/1/Oblivion). Hace unos días le pedí su permiso para traducirla, y, ¡me lo dio!
Disclaimer: Naruto no es mío, y esta historia tampoco.
Concentración: la habilidades de centrar los pensamientos o el esfuerzo en una idea, tarea o materia particular.
En verdad no era algo difícil de hacer. Sin embargo, Naruto estaba encontrando extraordinariamente difícil concentrarse en su trabajo. Empezaba a barrer, solo para pensar en todas las cosas estúpidas que había dicho a Sakura unos días antes. Luego, Iie venía a molestarlo por estar mirando a la nada y por barrer quince minutos el mismo lugar.
Naruto empezaría entonces a ordenar los estantes con un rigor impasivo y entonces su mente empezaba a vagar a sus amigos y la mirada deprimida mientras les decía que no los necesitaba. Era una mentira, pues después de decir cosas tan frías, Naruto se había sentido irremediablemente solo. De nuevo, Iie llegaba y le gritaba que dejara de estar papaloteando y volviera a trabajar.
Y cuando tenía que poner los tickets y precios de los productos que vendían, bueno… Naruto volvía a perderse en intensos pensamientos de que todo lo que se había dejado llevar por sus sentimientos, en lo precipitado que había sido su comportamiento. Así que había apuñalado al tipo Uchiha, gran crimen. Pero en defensa de Naruto, Sasuke había atacado primero.
-¡UZOMOCHI! – chilló Iie, provocando que el rubio saltara y que la escalera plegable en la que estaba se moviera peligrosamente. El cable se desenrollo y el símbolo de madera que Naruto debía colocar, se cayó y rompió al chocar con el suelo. Le dedicó una mirada asesina a Iie, que le sonrió de lado.
-Escucha, bozo. No sé nada de tu vida personal, y francamente no me interesa saber, pero su sigues perdiéndote en tus pequeños sueños, voy a sacar tu trasero de aquí, ¿lo entiendes Uzumuzho?
-¡Me. Llamo. U-ZU-MA-KI!- gritó y de prono estaba en el suelo, de pie.
Iie gritó cuando algo lo tomó por los hombros y lo alzo en el aire, y esta cosa lo azotó contra una anaquel, provocando que cayeran y se desperdigaran por el suelo.
Arrojando dagas al hombre al que inconscientemente le había clavado el puño en la playera de poliéster, Naruto explotó.
-U-zu-ma-ki: Dilo!
-…
-¡DÍLO!
Los labios de Iie temblaron y su voz fue mortalmente suave, como si tuviera problemas para comunicarse a causa de la horrible presión que llenaba el lugar. La intención de matar… Iie iba a ponerse enfermo por la inmensa presión y la intensidad de ésta. Sus dedos apenas rozaban el selo mientras Naruto gruñía. Sus ojos oscureciéndose y sus cejas juntándose irremediablemente. Un gruñido inhumano surgió de su pecho, un rugido que sonaba demasiado como un zorro enseñando los dientes.
-U… Uzu… Maki – chilló Iie con trabajo, las lágrimas fluían por sus ojos, como si supiera que estaba por morir.
-¿Qué? – cuestionó Naruto, alzando un poco más a Iie y volviendo a golpearlo contra el anaquel.
-¡UZUMAKI! – gritó Iie, cuyos pantalones tenían ahora una macha oscura sobre la tela gris en la entrepierna.
Dejando que el hombre cayera, Naruto explotó.
-Eres una desgracia de hombre…
Iie se derrapó por el suelo, el sudor rodando por su rostro y su orina dejando un caminito en el suelo.
-E-estás acabado Uzumaki… Solo espera,
Iie chilló con miedo cuando Naruto lo miró un poco y se alejó con rapidez al cuarto trasero. Empujo a Buoy que solo vio al hombre correr, el chico miró a Naruto enloquecido. El indiferente rostro de Miki estaba ahora lleno de sentimientos. Sus ojos se mostraban preocupados y ansiosos y su boca estaba entreabierta con sorpresa y confusión.
-En verdad pensé que ibas a matarlo… – murmuró Miki, regresando con rapidez su mirada a la caja registradora.
Naruto dejo escapar un resoplido.
-El bastardo no vale ni la sangre.
-Naruto, hombre… ¿Estás bien? – preguntó Buoy, tenso.
Permitiéndose a si mismo calmarse, Naruto negó con la cabeza. Dominado por sus emociones… ¿qué tipo de mal shinobi había sido él? Tomó la escalera y la dobló para poder guardarla. La decoración de primavera podía irse al infierno para lo que a él le importaba. Esta vida no estaba bien…
Era aburrida.
Era patética.
¡Simplemente no era él!
-No puedo seguir forzándome a mí mismo a hacer esto – declaró Naruto mientras enredaba de nuevo el cable con una mirada sombría –. No puedo seguir siendo un idiota.
-¿Naruto?
Se giró con los ojos dilatados. Ella vestía shorts de correr y un top que combinaba, y el sudor rodaba ligeramente por su rostro. Un par de audífonos colgaban de su cuello, conectados a un reproductor de casetes Walkman que colaba de su cadera derecha. Una muy confundida kunoichi de pelo rosado amarrado en una cola de caballo estaba mirándolo como si le hubieran crecido dos cabezas. Naruto checó sus hombros para verificar que no era el caso.
No había oído de ella desde… bueno, básicamente desde que se había mostrado como un idiota unos días antes. Parecía un poco aprehensiva… quizá no esperaba verlo por aquí.
-¿Así que esto es, Huh? – cuestionó Sakura, sus ojos examinando la nada impresionante tienda mientras el metía el cable en una caja – ¿Tu trabajo? La cosa que es más importante que todo lo demás…
-No tienes que ser tan sarcástica con todo – gruñó Naruto, girándose mientras metía la caja en una bolsa – y no es más importante, Sakura. Tengo que trabajar para vivir. ¿Por qué ninguno de ustedes entiende eso?
-Naruto – murmuró Sakura, mirándolo –. Kakashi-sensei podría haberte ayudado…
-No, eso no estaría bien – interrumpió Naruto, inclinándose para recoger el letrero roto –. Dijo que estaba por mi cuenta después de un mes, y eso es lo que hago. Hasta que venga algo mejor. Intenté en otros lugares, pero Zuriku-san fue el único que me contrató al momento.
-Oh … – murmuró Sakura, sus hombres caídos mientras lo miraba – Y q-qué de… bueno… ¿ser un ninja?
-Eah – interrumpió Buoy, mirándolos a ambos. Sus ojos se mantuvieron en Naruto antes de continuar – Nunca dijiste nada de ser un ninja, playa.
-Eso es porque no soy uno – se quejó Naruto, masajeando con fuerza sus sienes –. No lo he sido en casi diez años. Solo eso me clasifica como retirado…
-¿Retirado? – soltó Sakura, mirándolo enojada – ¿Estás hablando en serio? ¿Vas a dejar algo que amas solo así? ¿Qué demonios está mal contigo?
Naruto no tenía una respuesta para eso. Ni si quiera él sabía en lo que estaba pensando por el momento. Las prioridades actuales se habían mezclado con las anteriores. Pensamientos personales e ideales que alguna vez había tenido estaban siendo puestos a prueba, siendo contradecidos por sus sueños pasados de honor y gloria. Su lado liberal chocaba violentamente con su lado shinobi… lo convertía en un mentiroso… lo convertía en un hipócrita, inortodoxo y simplemente… estaba mal.
Todas las promesas que había hecho se habían roto, promesas que hasta entonces había intentado cumplir; su futuro de pronto parecía definido por poderosos sueños y ambiciones de lo que quería ser y lo que quería lograr…
¡Demonios! ¿Por qué no podía hacer que todo encajara? ¿Por qué no podía dejar ir sus pensamientos conflictivos, sus ideales conflictivos y emociones conflictivas y solo convertirse en la persona que debía ser?
Su mirada se perdió en el piso, como la de un niño perdido, sin saber qué hacer. Su cabeza le dolía tratando de decidir qué camino quería tomar… de decidir que sueños debía seguir. Sakura se mantuvo callada mientras dejaba una botella de agua sobre la barra. No miraba a Naruto. Cuando pagó, alzo la mirada y la dirigió hacia él.
-Naruto – dijo Naruto, provocando que se tensara. La postura de ella cayó mientras continuaba –. Solo recuerda que siempre estaré aquí para ti.
Y con eso, ella se fue.
* * *
Inmensos ojos oscuros se encontraban completamente concentrados. Los pequeños hombros tensos; los pies deslizándose sin esfuerzo, moviéndose y girando; la silueta de una persona pequeña cambiaba de posiciones sobre un tatami. Volvió a chillar cuando su estómago se constriñó. El brillante cabello color durazno estaba amarrado en una cola alta sobre la cabeza de la chica de doce años y ella continuó intentando imitar los básicos katas de la academia ninja, dibujados sobre el pergamino que estaba estudiando mientras intentaba dejar de pensar en su dolor estomacal.
El apartamento Uzumaki estaba en silencio. Momo estaba sola por el momento. Hazuki había salido con algunas amigas que había hecho y no volvería a casa hasta el día siguiente, mientras que Naruto se había ido en la mañana al trabajo. El apartamento entero era para ella sola por el momento, así que Momo aprovechaba el tiempo para estudiar los pergaminos ninja en el estudio. Por el momento estaba intentando enseñarse a sí misma las posiciones básicas de defensa.
Tal vez debería invitar a Hike-kun. Siempre la ayudaba, aun en la escuela. Momo ni si quiera sabía que Tachibana Hike iba a a la escuela, porque él era un ninja. Los ninja no iban a la escuela una vez que habían entrado a la academia. Los niños ninja aprendían lo básico, leer, escribir y aritmética, pero no acababan los mismos estudios que los niños civiles. Los niños ninja tomaban un camino de vida totalmente diferente a grados escolares y diplomas que ganar.
Por eso fue que, cuando lo vio por primera vez en clase, estaba honestamente sorprendida y tenía curiosidad. Hike parecía igual de sorprendido de verla y le pidió que guardara su status ninja en secreto. Como se las ingeniaba para mantener su estado de genin en secreto frente a los civiles de Konoha hacía que Momo se llenara de preguntas, o al menos así fue hasta que Hike le explicó que el entrenamiento shinobi tomaba lugar fuera de Konoha, y las reuniones eran discretas y secretas para los civiles. En los últimos años, tras la Cuarta guerra, los civiles eran dejados fuera por completo de la verdadera naturaleza de la sociedad ninja en Konoha. Momo estaba fascinada con todo el secretismo.
Hike y ella tenían las mismas clases juntos, los mimos gustos y disgustos y Hike kun era su protector cuando Naruto-ni no estaba cerca. Cuando otros niños se burlaban de ella por no hablar y usar signos en lugar de palabras, Hike estaba ahí para defenderla. Era por el momento su único amigo. Amaba su brillante cabello naranja… era como fuego a veces, bailando sobre su cabeza cuando el viento soplaba. Y sus profundos ojos verdes, como hojas en un naranjo. Las suaves pecas sobre su nariz, su sonrisa…
Momo tropezó con sus propios pies, sonrojada, mientras toda su persona se preguntaba exactamente que estaba mal con ella. Primero, los irritantes cólicos, ahora esta curiosa calidad y… la contracción nerviosa… Se sonrojó, preguntándose porque sentía estas cosas. Se volvía peor entre más pensaba en Hike-kun, además.
Dejó escapar un suspiro e intentó hacer la próxima kata. Su solo tuviera ayuda, alguien que le dijera si lo estaba haciendo bien o no, ¡y corregirla si no! Entonces esto no sería tan difícil. Momo chasqueó los dedos mientras seguía pensando. Hike-kun podría ayudarme a aprender Kata. Él fue a la academia ninja y ya sabe lo básico. Duh, Momo, ¡él te ayudaría! ¿Por qué no pensé en eso antes?
Él ya la ayudaba a aprender los sellos de mano, e incluso le había mostrado los cinco jutsus básicos que un estudiante debía saber. Momo ya podía decirlos todos: bunshin no jutsu, técnica de cambio de cuerpos, técnica de escape, técnica de invisibilidad y por último, pero no menos importante. Henge no jutsu… también sabía lo básico de ninjutsu, genjutsu y taijutsu… solo que esas cosas no la llevaban a ningún lado, no en el real mundo shinobi.
En la academia enseñaban las mismas habilidades mortales, pero con más profundidad. Era en la academia donde se les enseñaba a los niños los más finos detalles y métodos de ser un shinobi. Como guiarse y ajustarse perfectamente a lo que te rodeaba. Como desaparecer en la multitud y descubrir las identidades de esta. . como hacer, crear y descubrir trampas. Métodos de interrogación y como sobrevivirlos, espionaje, afinar los sentidos, estrategia… había tanto que hacer para ser un ninja.
Y todo el secretismo en ello… ¡Dios! ¡Lo amaba!
Suspirando, Momo agitó la cabeza recordando que Hike normalmente estaba entrenando o fuera en alguna misión durante los fines de semana. Él no podría ayudarla hoy. Relajándose un segundo solo para volver a enderezarse y reposicionar sus pies, Momo volvió a la primera posición. Temblando, cambó a la siguiente posición mientras sentía un dolor de cabeza formarse en u nuca. Debía estarse poniendo enferma o algo, con todos estos extraños síntomas.
-Momo-chan, ¿qué estás haciendo?
La chica se puso tensa cuando notó a su hermano, recargado en la pared y mirándola. No estaba enojado, pero tampoco contento. La miraba más bien de manera seria y calculadora. Sus ojos parecían mostrarse preocupados mientras la miraba.
-Practicando algunas posicione de defensa – señaló Momo.
-¿De verdad quieres ser una kunoichi? – la cuestionó Naruto, manteniéndose donde estaba.
Ella no respondió al instante. Apretó su pequeño puño y sus ojos cafés se pusieron llorosos.
-Quiero… -– empezó a señalar. Hizo una pausa y negó con la cabeza – ¡Necesito aprender a protegerme a mi misma! ¡Tengo que convertirme en una ninja para cuando esa dama venga por mi! Quiero ser capaz de al menos protegerme a mí misma. ¡Proteger a mis seres queridos! No quiero que nadie salga herido… No quiero volver a ver llorar a Hazuki… y no quiero que mi hermano salga lastimado por mi bien, nunca más…
Y en este punto, la chica empezó a llorar. Las lágrimas fluían libremente por su mejilla aunque ella, con amargura, intentaba limpiarlas, ¡le enojaba como sus emociones parecían dominarla por completo el día de hoy! Estaba enferma de sentirse muy deprimida un momento, luego enojada por nada, de sentirse extraña cuando penaba en Hike-kun, del dolor y de cómo pulsaba su cabeza. ¿Por qué tenía que ser un día tan malo hoy?
Una sensación extraña le hizo cosquillas en la mejilla mientras se las ingeniaba a dejar de llorar. Algo acarició su rostro, ayudándola a limpiar las lágrimas, algo la envolvió en un suave abrazo. Suaves voces le susurraban palabras de ánimo, dándole fuerza y valor.
-Momo… – murmuró Naruto, su voz sorprendida.
Abriendo los ojos, se dio al instante cuenta de algo. Las plantas en las macetas ahora estaban por todo el estudio. Una enredadera de wisteria y otra de zarzaparrilla se había deslizado sobre las paredes y los suelos, tornando la luz natural en un aura verde con plantas que había cubierto casi por completo los largos paneles de las ventanas. Plantas de 'suegra' habían roto su pequeña maceta y crecido en el suelo, enormes begonias su amontonaban una sobre la otra y seguían creciendo y en la esquina el jazmín y la hiedra inglesa se acumulaban en el piso y alrededor de Momo, y se sentía como si la abrazaran. Las orquídeas florecieron de sus botones en el techo, y bajaron sus delicados y brillantes pétalos hasta la pequeña niña, y siguieron limpiando las lágrimas de su rostro. El estudio se había convertido en una jungla en unos segundos.
Fue entonces que Momo se dio cuenta que las plantas le estaban hablando. Había unas apoyándola y ayudándola. Miró a Naruto, asustada. Él le sonrió, lo que la ayudo a mantener la calma mientras se movía entre las plantas y enredaderas hasta alcanzarla.
-Momo-chan. Piensa en las plantas alejándose. Piensa en ella moviéndose para dejarme pasar – le indicó Naruto, pues las enredaderas empezaban a rodearle las piernas.
Asintiendo, momo cerró los ojos y pensó en las plantas moviéndose. Las visualizó retrocediendo y alejándose de su hermano mayor, sin lastimarlo. Ella no quería lastimarlo. Quería que las plantas se movieran para que él pudiera alcanzarla, porque, ella estaba asustada. Un par de cálidas manos la tomaron por los hombros, provocando que abriera los ojos.
-Buen trabajo, Momo-chan – dijo Naruto, sonriéndole mientras ella con timidez devolvía la sonrisa –. Todo está bien no te preocupes por las plantas, ¿de acuerdo? Están reaccionando ante ti. Ayudándote con tus sentimientos, así que solo cálmate y todo estará bien. Ani está aquí contigo.
-¿P-por qué está pasando? – preguntó Momo, confundida, mirándolo con ojos llorosos.
Él se mordió el labio, sus ojos mostrando que estaba debatiendo consigo mismo acerca de cómo debía decir lo que tenía que decirle.
-Creo que es porque has alcanzado la pubertad.
-¿Pubertad? ¡De ninguna manera!- dijo ella con signos, hacienda una horrible mueca.
-Momo-chan… – suspiró Naruto.
Había tenido a misma plática con Hazuki cuando la chica tenía solo once. Hazuki se había puesto como loca, porque era muy embarazoso que fuera tu hermano mayor quien te hablara de pájaros y abejas, y te dijera cómo funcionaba el cuerpo de una chica. La razón por la que Kenji le había dejado a él hacer tal cosa, Naruto no tenía ni puta idea, pero podía hacerlo y lo haría. Solo tenía que decirle algunas cosas y ella aprendería el resto, como había hecho Hazuki… Sin embargo, en ese entonces había estado ahí Nayukiko para ayudar a Hazuki.
Demonios, sabía que este día vendría porque Momo tenía doce, casi trece… solo había esperado que fuera Hazuki quien le hablara de esto a Momo. Tal vez había sido mejor que fuera él, siendo que no solo la chica había alcanzado la pubertad sin darse cuenta, sino que algo más había empezado a madurar dentro de Momo. Algo más de lo que él no quería que nadie más supiera. No por el momento.
Dejo escapar otro suspiro antes de continuar.
-Okay, solo voy a acabar con esto. Eres diferente de Hazuki, así que tal vez no te pongas tan irracional. Momo-chan, has alcanzado la edad en que te vas a convertir en una mujer. No te has dado cuenta pero… estás sangrando. Es normal.
Momo alzó una de sus cejas con curiosidad, mirándose a su misma y preguntándose de que hablaba él. No estaba herida… espera, ¿era eso sangre corriendo por sus piernas? Por dios… sus interiores se retorcieron cuando notó la larga mancha de sangre que manchaba sus shorts. ¿Cuándo había pasado?
-Oh dios… – dijo Momo con las manos, haciendo una mueca – ¡Es la maldición! ¡La maldición de la luna de la que Hazuki siempre habla!
Naruto asintió.
-Sí, supongo que puedes llamarla así – murmuró.
-¿Tengo que usar esos extraños pañales que Hazuki compra? – señaló mientras miraba a Naruto con curiosidad – ¿O esas cosas que ella llama, tampones?
Él desvió la mirada.
-Si, algo como eso…
-¿Cómo las uso? – preguntó inocentemente.
-¿Qué tal si te das una ducha? Podemos seguir hablando de esto cuando te limpies. Veré si Hazuki tiene algo que puedas usar por el momento. De preferencia una toalla – declaró Naruto, mirando al embolladero de plantas en el estudio.
-¿Toalla? – cuestionó Momo, mirándolo mientras él la guiaba hasta el baño.
-Veremos eso en un momento.
Naruto entró al baño mientras Momo juntaba ropa limpia. Mirando bajo el lavabo, encontró los utensilios de limpieza personal de Hazuki y de toallas. Después de una corta explicación de cómo usarlas, Naruto se retorció cuando Momo empezó a hacer preguntas de las que él no conocía la respuesta. Momo era extremadamente curiosa y estaba muy asustada. Quería saber todo de esta cosa, del periodo.
Si, podía transformarse a sí mismo en una nena con pechos perfectos, lindo trasero y una personalidad bastante coqueta, pero eso era todo. Él no sabía cómo se usaban estas cosas tampones, que era un aplicador ni cómo poner una toalla en su lugar. Estaba viajando en territorio normalmente femenino y no había manera de que él cruzara ese puente. Era demasiado extraño.
Después de un largo, desastroso momento en que él y Momo averiguaron como poner una toalla en las bragas, Naruto se puso como loco y dejo a la niña sola para que se bañara y se las ingeniara para ponerse esa cosa. Mientras tanto, Naruto decidió buscar algo de ayuda, preferentemente manos femeninas que manejaran a su increíblemente curiosa hermana. Con Hazuki ocupada, y sabiendo que si la buscara solo lograría enojarla, había solo una persona en la que él podía pensar.
Gracias por leer.
Lilamedusa
