Hola. Esta historia se llama Oblivion (Olvido) y ha sido escrita por una GRAN autora, cuyo penname es SLTora (.net/u/2056651/SLTora) , o para quien prefiera buscar el fic en inglés (.net/s/5470178/1/Oblivion). Hace unos días le pedí su permiso para traducirla, y, ¡me lo dio!
Ultimo capítulo del día. Creo que esto compensa un poco mi tardanza, ¿no?
Disclaimer: Naruto no es mío, y esta historia tampoco.
Capítulo dieciséis
Estar en casa era como el cielo. El dulce aroma de su habitación caer en sus sabanas, acurrucarse en sus almohadas y dejarse a su mente volar era mucho mejor que el cielo. Había sido un largo día en el hospital.
Algo extraño había sucedido en Konoha ese día. Había empezado cuando dos niños llegaron al hospital con quemaduras de segundo grado en manos y brazos el día anterior. Declararon que era un jutsu básico de fuego que había ido mal. Nada que no hubiera escuchado antes y bastante común. Los niños habían sido tratados y salido del hospital.
Más tarde ese mismo día, los padres de los genin habían vuelto pues las quemaduras se habían intensificado y extendido hasta el pecho y el torso. Se habían tomado muestras, se habían curado las quemaduras hasta dejar la piel completamente sana y los niños habían sido enviados a casa. Habían sido procedimientos básicos. Esta mañana, los dos genin habían sido encontrados muertos en sus camas. Los cuerpos se veían como si hubieran estado ardiendo toda la noche…
Nada en los reportes daba ninguna pista acerca de lo que pudo haber pasado. En lo que esos niños se habían metido, con lo que había jugado… no había manera de investigar lo que había pasado. Ni si quiera se conocía ningún jutsu que causara lo que había pasado. Lo que era peor, en la mañana había llegado otro paciente con los mismos síntomas, otro genin.
El chico estaba siendo supervisado y observado, con la esperanza de que no sufriera lo mismo que sus compañeros. Hasta el momento solo su mano derecha estaba quemada. Con los otros dos, también habían sido sus manos…
-Tienen que haber tocado algo – se dijo Sakura a si misma mientras giraba en la cama y miraba el techo –. Empieza en sus manos y se propaga…
Sakura necesitaba dormir. Dormir era lo que se necesitaba para mantener la mente aguda y resolver misterios médicos. Especialmente si se trataba de niños, y si no había ninguna pista de lo que podían haber tocado.
Sakura podía ser llamada en cualquier momento por si las quemaduras de la niña empezaban a deteriorarse o si la irritación empezaba a propagarse. Sakura necesitaba estar ahí para tratar de averiguar qué demonios estaba pasando, antes de que viniera otra persona con lo mismo… antes de que se perdiera otra vida inocente.
Justo cuando los últimos pensamientos dejaban su cabeza y la oscuridad empezaba a rodearla, alguien tocó con fuerza la puerta. Alzó la cabeza, su corazón latiendo. Saltó con rapidez de la cama y salió hasta la puerta, pensando en lo peor. Tras abrir la puerta, no estaba esperando ver a un perturbado Naruto ahí de pie.
-Yo… yo siento molestarte – murmuró, incapaz de mirarla a los ojos. Continuó hablando, nervioso –. Yo… yo necesito… Sakura-chan, necesito que me ayudes por favor.
Cuando al fin alzó la mirada y la cruzo con la de ella, ella sonrió.
-Okay – contestó.
Él frunció el entrecejo.
-¿Solo así? – cuestionó – Ni si quiera me he disculpado por mi comportamiento y…
-Naruto – suspiró Sakura, recargándose en la puerta y mirándolo con sus ojos jade. Cruzó los brazos sobre su pecho y continuó –. Está bien. Obviamente ninguno de los dos estaba de buen humor ese día y no estás exactamente estable en este momento. Todo tiene que ser confuso para mí por el momento y que yo te esté presionando no debe ayudar. Siento haber actuado tan mal últimamente. Las cosas han estado caóticas últimamente y estaba dejando que mi estrés estallara en ti. No debí haberlo hecho. Incluso si sentía que me estaba ignorando a propósito y si estaba obsesivamente preocupada, no debí haber explotado contigo como lo hice.
-No, tú tenías todo el derecho de explotar conmigo – admitió Naruto mirando al suelo como niño regañado –. Has sido extremadamente buena conmigo y yo voy y me comporto como un idiota contigo… Sakura, alguien como tú no merece ser tratada de esa manera, no por idiotas como yo. No importa como esté mi mente. No debería dejar que mi estrés del trabajo cayera sobre ti. Está mal y me hace sentir menos hombre discutir con alguien que está intentando ayudarme. Con alguien que recuerdo es mi mejor amiga.
Alzó la Mirada para capturar sus ojos brillantes con los suyos.
-Lo siento, Sakura-chan, por ser un completo idiota contigo hoy y hace unos días y actuar como un tarado… después de todo lo que dije, de cómo te he alejado, aun estás aquí para mi…
-No te preocupes por eso, Naruto – dijo Sakura suavemente mientras se formaba una sonrisa en su rostro –. Ya te había perdonado mucho antes de que dijeras esto.
Torpemente la abrazó, sosteniéndola con fuerza.
-Gracias, Sakura-chan. En realidad no merezco una amiga tan genial como tú – se separó con delicadeza de ella mientras continuaba –. Y en realidad siento todo. No quería ser un bastardo contigo y ese chico Sasuke, y luego toda esa mierda en los campos de entrenamiento. No debía decir que no te necesitaba porque, enfrentémoslo Sakura… estoy totalmente perdido sin ti.
-Está bien – declaró Sakura, forzándolo a mirarla con sus manos. Sus pulgares acariciaron con gentileza las líneas de su rostro, calmándolo al instante mientras la miraba como si estuviera en trance. Dejo que sus manos soltaran su rostro mientras preguntaba –. Y ahora, ¿Con qué necesitabas ayuda?
Se enderezó a sí mismo y exhaló profundamente.
-Momo empezó su primer periodo – declaró, su tono más calmado –. Yo tuve la plática con Hazuki cuando alcanzo la pubertad, pero ella se puso como loca, así que no tuve que entrar en detalle acerca de cómo funcionaban los productos femeninos. Momo es diferente. Es curiosa y quiere que le explique todo, quiero decir, realmente explicarle todohasta lo más delicados detalles…
-Oh… – soltó Sakura con los ojos dilatados. Luego sonrió y rió alegremente –. Puedo ayudarte, Naruto. No te preocupes y quita esa mirada enloquecida de tu rostro. Te hace ver como un niño.
Él hizo una mueca más infantil y le sacó la lengua.
* * *
-Oh… – fue la expresión de Momo después de escuchar a Sakura y verla con pupilas dilatadas. Luego la niña señaló –. Naruto-ni siempre dijo que los bebés se empavaban y venían en cajas para ser entregados a diferentes familias. Nunca dijo nada acerca de que de hecho éramos la niñas quienes…
-Hey – murmuró Naruto, interrumpiendo a la chica. Decidió defenderse, alegando –. Eras muy chica cuándo me preguntaste de donde venían los bebés y parecía una buena respuesta en ese entonces.
Momo le sacó la lengua y se cruzó de brazos.
Sakura rió, bajando su taza de té.
-Para los cólicos puedes tomar medicina o puedes usar hierbas. Yo tomo diferentes tés para ayudarme a aliviar el dolor que puede o no daré. Cada chica es diferente, así que el dolor y el flujo son diferentes para cada quién. Creo que vas a ser de las chicas más normales, pero cuando vengas a tu primer 'chequeo de mujer' tendremos una mejor idea. Sería buena idea que empezaras a usar pastillas anticonceptivas…
Naruto se ahogó con su té.
-¿Para qué demonios?
-Para que se regulen sus periodos – contestó con sequedad Sakura, mirándolo –. Eso es todo.
-Sí, pero si empieza a usar esa mierda, va a pensar que está bien experimentar…
-Naruto… –suspiró Sakura.
-Y a pensar que está bien solo ir y empezar a hacer cosas solo porque pensará que está protegida con la pastilla. ¡De ninguna manera! He tenido suficientes problemas con Hazuki y su torcida libertad carnal desde que empezó a usar la píldora a los quince, ¡No! De ninguna manera, ¡No quiero que Momo empiece a tener ideas raras!
Sakura rió ligeramente por la expresión enojada de su rostro. Momo había cubierto su cara con las manos y su rostro era completamente rojo a causa de la vergüenza. De todas las cosas… ¡solo tenía doce años!
-Ani – murmuró Momo, lo que provocó que él la mirar al instante. Uso señas de nuevo –. Puedes ser muy sobreprotector a veces… no me emociona la idea de la pastilla de todas maneras. Hoy ha sido muy… cansado. Estoy cansada. ¿Puedo irme a la cama?
Naruto asintió, dejando que su furia se extinguiera y que su puchero cambiara a una sonrisa.
-Si… sería mejor que lo hicieras. Nos tenemos que levantar temprano si quiere entrenar conmigo antes de ir a la escuela.
-¿Entrenar? – Señaló Momo sorprendida – ¿Entrenar para qué?
-Para ser una ninja – respondió Naruto también con señas, Sakura lo miró extraño. Siguió usando señas mientras continuaba –. Eso si en verdad quieres…
-¡Sí! ¡Más que nada, Naruto-ni!
-Bien, correremos a través del condado a partir de mañana. ¡Haré que corras una milla en solo siete minutos! ¡Un maratón de quince minutos en solo una hora y media!
Momo asintió, entendiendo que él quería mantener el entrenamiento ninja en secreto. Esas serían las palabras clave: correr en el condado. Sonrió y se puso rápidamente de pie. Se inclinó ante Sakura y abrazó a Naruto.
-B-buuuuenas n-no… nnocchees – pronunció con dificultad.
Luego sonrió y corrió hasta su cuarto. Sakura frotó cansada su frente, reclinándose en el sofá. Debería de haber estado dormida desde hace horas, solo que Naruto no mentía cuando decía que Momo quería conocer cada detalle de su ciclo menstrual. ¿Por qué solo sangraban las mujeres? ¿Por qué no podía usar tampones desde el principio? ¿Era una toalla sanitaria en realidad sanitaria? Y la lista de preguntas de la niña había seguido hasta casi el infinito…
-Puedes quedarte esta noche si quieres – dijo Naruto, ocupándose en recoger el desastre de la sala. La miró y agregó –. Parece que estás muerta, Sakura-chan. Puedes dormir en mi cama y yo dormiré aquí…
-¿Qué? De ninguna manera, no voy a usar tú…
-Lo harás si yo te lo pido – declaró Naruto, mirándola con una sonrisa ligera en el rostro –. Como invitada en la casa de otra persona, es solo de buena educación seguir los deseos y reglas del dueño de la casa. En especial en la política. Jamás te opones a los deseos del anfitrión. Y yo deseo que tomes mi cama, Sakura-chan… Además… no es como si tuviera piojos o algo. Y lo creas o no, mis sábanas están limpias…
-Bueno, bueno – suspiró Sakura. Negó con la cabeza y rió –. Puedes ser tan infantil a veces.
-Es lo que Hazuki dice todo el tiempo – murmuró Naruto sonriendo –. Ella ha tomado el rol de la madre en los últimos años. Cuida de mí y de Momo cuando olvidamos cuidar de nosotros mismos. Puede ser verdaderamente odiosa cuando está enojada… tiene temperamento. Me siento mal por sus futuros novios… y esposo.
-En realidad las cuidas y las amas, ¿verdad? – Cuestionó Sakura, dejando caer más hojas de té en su tasa, y vertiendo más agua hirviente en ella – Ustedes tres son tan unidos… es raro para mí. Tengo que conocerte por completo una vez más…
Miró las hojas de té mientras el agua tomaba su sabor. Las hojas de jazmín flotaban en la superficie y el agua empezaba a adquirir un color verdoso.
-¿Bueno? – Murmuró Naruto, sentándose a su lado – ¿Qué quieres saber?
Sakura lo miró, él la miraba. Él sonrió, una sonrisa que lleno de calidez su corazón y le recordó al chico que había conocido una vez.
-Todo – replicó Sakura, provocando que su sonrisa se ampliara.
Empezó con Sakura descubriendo más acerca del lazo entre Naruto y sus hermanas. Él incluso había sacado un libro de fotografías… A Naruto en realidad le gustaban las fotografías. Le explicó que no había fotos de antes del incidente cuando cumplió dieciséis. Ni si quiera sabia porque le gustaban tanto. Solo quería fotos. Representaciones físicas en las que pudiera ver y recordar en cualquier momento. Podía tener que ver con lo que le habían hecho a su cabeza, o podía ser la reminiscencia de la infancia que había pasado sin familia y en soledad.
Eventualmente continuó con Sakura hablando de su infancia. Como hija única, admitió que era bastante malcriada y que siempre había estado acostumbrada a tener todo lo que quería. Era la niña de papá, el brillo de los ojos de mamá… y luego su futura abogada se había interesado en un chico ninja, y había rogado y rogado hasta que la habían inscrito en la academia ninja.
La plática volvió a Naruto y todos los sinsentidos que enseñaban en la escuela civil. Las enormes formulas matemáticas que la mayoría de los estudiantes jamás usarían en su vida, las largas historias de países que la mayoría de los shinobi no conocían, la manera en que funcionaba la economía, los gobiernos del mundo, y las guerras que habían peleado. Las lecciones acerca de cómo funcionaba la tierra, las placas tectónicas, los fenómenos naturales, corrientes oceánicas, átomos, moléculas… Lo que los llevó a las cosas que veían en la academia y lo que Sakura recordaba que eran sus lecciones. Espionaje, engaños, defensa y estrategia. Control de armas, estudio de jutsus… y gracias a eso, sus memorias empezaron a unirse, y la memoria de Naruto volvió con más fuerza que nunca.
Se rieron de las bromas que él hacía, de la manera en que la cabeza de Iruka parecía expandirse y como su voz era capaz de romper sus tímpanos. De la manera en la que Naruto se saltaba las clases con Kiba y Shikamaru, como Sakura e Ino peleaban entre ellas para ganar el corazón de Sasuke-kun… Bueno, Naruto aun no recordaba a este tipo Sasuke, pero eso no le importaba por el momento.
Empezó a recordar cosas más allá de sus días en la academia, recuerdos más allá del examen chuunin que habían tomado, del tiempo que había pasado entrenando con su padrino, Jiraiya, uno de los legendarios Sannin. Con Sakura ahí, hablando con él como con el más cercano de los amigos, sus recuerdos eran más aceptables y más claros y fáciles de entender. Recordaba más y más solo hablando con ella y comparando recuerdos… Y, parecía que entre más platicaban, más cerca estaban el uno del otro.
-He estado pensando, Sakura chan – murmuró Naruto mirando al techo –. Creo que hay algo que está mal conmigo, porque cuando uso chakra, Dios… me hace sentir que estoy tan alto, y me quiero quedar ahí. Es como volver a una vieja adición, ¿sabes? ¿Es eso normal?
Sakura rió en respuesta.
-Eso es típico. Es como un fumador que dejo el cigarro por mucho tiempo y de pronto fuma un poco. La nicotina hace que sus nervios hormigueen y calma al instante el sistema nervioso por un corto periodo. Es solo porque no has usado en tanto tiempo el chakra que, cuando lo haces, tu cuerpo reacciona como lo hace, porque tus nervios tienes que reajustarse al chakra. Entre más moldees tu chakra, más se ajustara tu cuerpo a sus efectos.
-Así, que dices que soy un fumador que dejo el cigarro y ha vuelto a fumar – su burló Naruto, sonriendo.
-Sí, algo así – se encogió de hombros Sakura –. Solo pensé decirlo así para que entendieras.
-Me he dado cuenta de eso – rió alegremente Naruto, ella lo miró –. No soy tan lento como lo era, Sakura-chan. Normalmente entiendo lo que la gente quiere decirme. Pero las respuestas para idiotas son tan nostálgicas… no puedo creer que fuera tan idiota. ¿Qué demonios estaba mal conmigo?
-TDAH – soltó Sakura, provocando que él la mirara con la ceja alzada.
-¿Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad? – Preguntó, perplejo – No-o. ¡De ninguna manera!
Sakura asintió.
-La negación es el primer signo de un verdadero problema – bromeó.
-No hay manera de que yo tenga TDAH – discutió Naruto, enderezándose y mirándola –. Si, era muy hiperactivo, pero, ¡por favor, Sakura-chan! Tenía tanta stamina que no sabía que hacer con ella. ¡No podía concentrarla toda en una sola cosa! ¡No es como si estuviésemos ablando de algo y yo soltara de repente '¡Mira! ¡Una ardilla!' en medio de una oración!
Ella rió. Se sentía tan bien escucharla reír. Verla sonreír, de manera tan sincera y con tanta felicidad… Hacía que le diera un escalofrió. Ella se giró hacia él, sonriendo aun. Jamás esperó que ella se abalanzara hacia él, abrazándolo.
-¿Sakura-chan? – murmuró sorprendido cuando ella rió y escondió su rostro en su cuello.
Ella no tenía ni idea de cuál era la reacción que obtenía de rubio respirando en su cuello, no podía ver las brillantes mejillas sonrosadas. No podía sentir la manera en que sus pechos chocaban contra el de él, como se veía su perfecto trasero en esa posición.
-Te he extrañado, Naruto… – gimió ella, reteniendo lagrimas mientras lo apretaba más contra ella y sentía los brazos de él rodeándola – Estoy asustada Naruto. No quiero que te vuelvas a desvanecer. En un pestañeo, habías desaparecido. Tú… me dejaste. Primero Sasuke y luego tú… solo tengo miedo de que pase de nuevo. No quiero que et desaparezcas. No quiero que me dejes sola de nuevo…
-No lo haré – murmuró Naruto, atrayéndola más hasta él. La forzó a verlo a los ojos antes de continuar –. Te lo prometo, Sakura-chan. Yo nunca dejo de lado mi palabra. Ese es mi nindo.
Ella sonrió, escondiendo su rostro en su pecho. Aspiró, llenándose de su aroma. Su aroma… era seductoramente excitante y no parecía ser ningún desodorante ni jabón. Era simplemente natural. Almizclado, masculino y terroso… Por dios que este chico nunca olía, incluso en el pasado, su cuerpo jamás olía mal. No, su olor corporal era totalmente increíble. Incluso en los tiempos cuando eran genin, su aroma natural movía algo dentro de Sakura y ahora que eran mucho más grandes… movía hilo dentro de ella que explotaban en un instinto carnal tan fuerte que la volvía loca. Podía estar con él todo el día…
-Sakura-chan… – murmuró Naruto, algo nervioso por lo cálido que estaba su cuerpo – En realidad no me he balado y sé que tengo que oler…
-Amo tu olor – admitió ella, alzando su rostro hasta estar a solo pulgadas del de él.
Su alma estaba reflejada en sus ojos mientras lo miraba, atraída totalmente por sus ojos azules. Las tranparentes aguas de zafiro líquido… Lapiz Lazuli… sus manos encontraron el rostro de él y de manera automática sus pulgares empezaron a recorrer las marcas de su rostro.
-Sakura…
-Shhh – instó ella, colocando un dedo en los labios de él.
Quería decir más, pero a decir verdad tenía miedo. Después de tan larga platica, después de sentir como que lo conocía otra vez, aun estaba muy asustada para decir de manera sincera Te amo. Y estaban tan cerca… podía sentirlo, tocarlo y saber que estaba físicamente ahí. Justo ahí en la palma de sus manos, el joven – ahora hombre – del que se había enamorado y al que había perdido… estaban tan cerca.
Tan cerca que su temperatura corporal se mezclaba con la de él y parecía estarse combustionando de manera que pronto iban a quemarse. Sus ojos se habían convertido en joyas de jade que revelaban todo lo que quería de él. Su aura expulsaba su deseo, lo que necesitaba y quería… era suficiente para volver a cualquier hombre loco. Él la miró, permitiéndole seguir acariciando con sus delicados dedos las líneas de su cara, con los nervios claros en cada movimiento.
La manera en que sus dedos temblaban cada vez que tocaban su piel, la manera en que sus brazos temblaban con anticipación y ansiedad… Naruto la tomó de la muñeca con ambas manos y las retiró de su rostro. Se permitió a si mismo recorrer con sus manos la piel de los brazos de ella, quién reprimió un gemido. Los escalofríos de inmediato llenaron su piel y su cuerpo entero tembló violentamente.
Todo en ella parecía inocente. Esta hermosa chica. La chica que había perseguido por tanto tiempo… La chica de sus sueños… Esta mujer, Haruno Sakura, jamás había sido tocada de esta manera por otro hombre. El sonrojo en su rostro, la manera en que su cuerpo temblaba… lo asustaba al mismo tiempo que lo excitaba. Por dios… las cosas que podía hacerle, lo que podía hacerla sentir…
-Lo siento, sigo temblando… – murmuró, cerrando sus ojos e intentando concentrarse – No es como si…
-Nunca has hecho esto antes- le interrumpió Naruto.
Ella empezó a hiperventilar.
-Es tan obvio…
Naruto le sonrió y ella no podía ni si quiera mirarlo de tan débil que se sentía. Reducida a nada más que temblores y su extrema vergüenza por ser célibe. No era que Sakura no quisiera salir y divertirse como todos los demás, era solo que siempre había tenido otras prioridades. Buscar a Naruto había tomado muchos años de su vida, luego los años en la rama psiquiátrica del hospital. Y luego de eso, Sakura simplemente no tenía ganas de buscar a alguien con quien acostarse, aun si Ino decía que eso debía hacer… y ya se sabía a donde había llevado eso a Ino.
Él rió un poco y suspiro, recorriendo el cabello de ella con sus dedos y poniéndolo tras sus orejas, ella lo miró y abrió mucho los ojos cuando él se movió. Cálidos labios se posaron sobre su frente en un beso suave que logro que su corazón diera un salto.
-Siempre he querido hacer eso – comentó Naruto con felicidad, sonriendo con su victoria –. Besar tu frente. Ese era mi mayor sueño cuando tenía siete u ocho. ¡Demonios, me tomó dieciocho años hacer realidad ese sueño!
Él lo golpeó con suavidad y rió, volviendo a caer entre sus brazos mientras él reía con ella. Como podía convertir un momento tan tenso en pura cursilería y suavidad era algo que Sakura no comprendía, pero estaba agradecida.
Suspiró.
-Baka…
-Pero soy tu baka – dijo Naruto, abrazándola con fuerza mientras ella reía –. Si quieres que lo sea.
Ella se enderezó, mirándolo.
-¿Me estás invitando a salir, Naruto? – cuestionó Sakura.
-No, te estoy pidiendo que seas mi novia. Yo jamás dije una sola palabra acerca de salir – bromeó él, recibiendo otro suave golpe en el hombro. Ella seguía sonriendo, así que el continuó –. Quiero decir, si quieres que te vean conmigo en público, entonces podríamos salir y hacer cosas embarazosas de novios y novias que tanto les gusta a las chicas hacer, tomarnos de las manos, podría comprarte cosas, llevarte a lugares lindos, pelear por tu honor, pelear contra dragones, ser romántico… tú sabes rituales básicos en las citas.
-¿Pelear contra dragones? – le cuestionó en voz alta Sakura.
-Bueno, si – dijo Naruto como si fuera obvio –. Todas las princesas tienen que ser rescatadas de un dragón. Tú eres una Hime para mí después de todo. Siempre lo has sido, Sakura-chan.
-Esta es la parte romántica, ¿verdad? – se burló ella, asintiendo.
-¿Funciona? – preguntó, sonriendo arrogante.
-Baka – rió Sakura, con las mejillas sonrojadas y ocultando su rostro en su pecho de nuevo. Avergonzada, murmuró –. Hai.
Naruto rió de Nuevo, abrazándola y disfrutando el aroma de su cabello… Humm… olía a fresa mezclada con algo como antisépticos… Eso tenía que venir del hospital.
Ella se relajó y acomodó en sus brazos después de pocos minutos. Naruto decidió acomodar a la mujer dormida en su cama. No podía abrazarla toda la noche… aunque, le gustaría. La dejo en la cama y la cubrió con las sábanas y notó que en el reloj de su buró se leían las dos cuarenta y dos AM. Dejo escapar un suspiro. Se giró para salir y escucho un ruido en la habitación de en frente.
Se acercó con precaución al pasillo y no vio nada. La cocina también estaba vacía. Se deslizó hasta la sala, solo para ver que todo estaba exactamente como lo había dejado. Una brisa cálida llenaba la habitación y al instante Naruto se giró hasta las puertas de vidrio. Estaban abiertas y las cortinas volaban en el apartamento gracias al aire de Marzo.
Examine rápidamente la casa, pero no encontró nada. No había intrusos. Sakura dormía, como lo hacía Momo… ¿Así que quién había abierto las puertas? Fue a cerrarlas, solo para notar algo. En el balcón había una pequeña planta en su maceta. Era algo que se veía exótico, una pequeña flor con hojas en forma de lanceta con una textura similar a la salvia. La flor tenía los pétalos de un violento rojo-anaranjado en el medio. Estaba floreciendo, y cuando Naruto se inclinó para examinarla, el capullo empezó a abrirse.
Gracias por leer.
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Lilamedusa
