Hola. Esta historia se llama Oblivion (Olvido) y ha sido escrita por una GRAN autora, cuyo penname es SLTora (.net/u/2056651/SLTora) , o para quien prefiera buscar el fic en inglés (.net/s/5470178/1/Oblivion). Hace unos días le pedí su permiso para traducirla, y, ¡me lo dio!

Siento la tardanza. u.u Está muy apresurado y a lo mejor tiene errores. Lo siento!


Disclaimer: Naruto no es mío, y esta historia tampoco.


Capítulo diecisiete

En la noche, las tierras pantanosas en verdad son diferentes a como se ven durante el día. La callada tranquilidad se convierte en natural inquietud cuando la luz del sol se escapa en la distancia. Tal vez es por eso que prefiere la oscuridad del pantano sobre la luz. La oscuridad es la que en verdad ayuda a poner en manifestó el terrible resplandor de los ojos de sus secuaces. Podía entonces verlos rodeándola, mirándola desde las sombras, esperando…

-Será pronto – comentó la sacerdotisa, acariciando las escamas de la gran serpiente enredada alrededor de su trono –. Solo tenemos que lograr que salgan. Verán, en este momento son orgullosos e ignorantes. Creen que son invencibles. Que nada puede atravesar sus defensas, pero están equivocados.

La demente sacerdotisa se mantenía en el mismo lugar, entre la maraña de lianas y árboles. Sus uñas pintadas de negro bailaban sobre el cráneo de su hermano, sus ojos rojizos explorando su terreno, una sonrisa torcida adornando los labios.

-Solo hay que esperar el momento adecuado. Cuando comience el pánico en Konoha, cuando se debiliten sus defensas, entonces entraremos. Por el momento estoy jugando con ellos, dejándolos saber que tan débiles e indefensos se han tornado. Ku, ku, ku – murmuró Kikiyo, girándose para observar una vid cercana. Hojas y botones empezaron a brotar, un botón empezó a florecer mientras ella hablaba –. Será fácil destruirlos. Envenenar su propio chakra… ku, ku… si todo sale bien, solo tendremos que tratar con la mitad de ninjas de los que son ahora, cuando los invadamos en la noche de la Luna Azul.

Una gran sombre avanzaba por el sendero de raíces y vides. La armadura de huesos que usaba sonaba con cada paso que lo acercaba a la sacerdotisa, que empezaba a mostrarse inquieta. Cambió de posición, regresando el cráneo de su hermano a su báculo.

-Mi señora – murmuró con una profunda voz grave.

-Kikiyo se levantó del trono, los ojos brillando gracias a la tenue luz.

-Tengu…

Tengu era un enorme hombre de piel gris manchada de negro. Le faltaba casi todo el brazo derecho y en el lugar del brazo había una gruesa espada con grabados rúnicos en la hoja que se extendían hasta su apéndice. Negras plumas de cuervo adornaban su cabeza y las colas de arias creaturas colgaban de su cuello como decoración. El hombre se inclinó y arrodillo frente a Kikiyo, y la anaconda siguió deslizándose frente a ella.

Con la cabeza erguida, el hombre gruño mientras su casco exponía su boca.

-Ha empezado, mi señora.

-¿Y el otro proyecto? – cuestionó – ¿Ha sido capturado?

-Con éxito – respondió Tengu –. La bestia está siendo preparada mientras hablamos, mi señora.

-Me alegro – sonrió ella con demencia –. Ya está sucediendo. Todo pronto estará en su lugar, aunque me pregunto… ¿cuántos morirán antes de que nosotros lleguemos al correcto? – Se giró con pasos, mirando el cráneo de su hermano mientras seguía con su discurso – solo un hombre será capaz de soportar el veneno. Cualquier otro que toque mis preciosas flores va a ser quemado desde dentro por su propio chakra, todo menos ese hombre… si entra en su sistema, destruirá todo lo que tenga la huella de chakra de Kenjima. Esto se hará cargo de esa horrible trampa que nos tendió. El Kyuubi posee un chakra tan devastador…

Tengu siseo su respuesta.

-Si… – arrastró las palabras Kikiyo, girando y dejándose caer en su trono – En realidad, el veneno actuará también como antídoto. Todos esos candados, sueños y pesadillas serán abiertos, revelados, sus objetivos ocultos serán completados y sus recuerdos expuesto. Liberará por completo su mente. Puede que lo destruya, o puede que valga la pena.

Kikiyo levantó la mano a tiempo para tomar una verde boa entre sus manos.

-Si… todo al fin está ocupando su lugar – tarareó la sacerdotisa mientras la serpiente sacaba su lengua bífida, y mirando a los elípticos ojos, murmuró –. Pronto, ambos serán míos.

Continuo floreciendo con el suave brillo que salía desde el centro. Una suave música fluía hasta sus oídos, diferente de cualquier otra melodía que hubiera oído en su vida llevándolo a un lugar de paz, tranquilidad y belleza. Todos sus problemas parecían desvanecerse mientras pensaba en la hermosa flor frente a él. El capullo seguía floreciendo, y él cayó de rodillas ante él y lo observó.

Partículas doradas fueron expulsadas y bailaban alrededor de los pétalos que parecían de fuego, salpicados como estaban de manchas cafés y amarillas. La suave brisa había provocado que el polen se filtrara y que Naruto lo respirase. Olía maravilloso y continuo aspirando, acercándose más a la flor desconocida.

Naruto en verdad quería tocarla. Tenía que tocar los hermosos pétalos porque simplemente necesitaban ser tocados por él. Extendió la mano hacia la flor y los pétalos se movieron hacia sus dedos, queriendo su toque, necesitando su toque. Se movieron hasta acortar la distancia. Sus manos se acercan más y más con los dedos extendidos…

-No lo toques.

… retiró su mano con rapidez, saliendo del trance. Miró a su alrededor, jurando que el nueve colas estaba detrás suyo o a su lado, así de clara sonaba su voz. Sentía como si tuviera su aliento justo a un lado suyo o atrás de él, el olor pútrido de su boca se sentía contra su piel.

Era obvio que el Kyuubi no estaba atrás de él, sin embargo, darse cuenta de ello obligó a Naruto a preguntarse por qué demonios estaba en el balcón. ¿No estaba justo hace uno segundos dentro del apartamento? ¿No acababa de dejar a Sakura en su cama? Encontró con la mirada a la pequeña planta. Y luego, se acordó. Naruto se hizo a un lado con rapidez.

Estaba un poco fuera de si después del Kyuubi respirando en su espalda y la flor hipnotizarte frente a él. Además, si Naruto recordaba bien, el zorro jamás le había hablado directamente a él. Naruto siempre tenía que viajar hasta el interior de su mente con un chakra equivalente a casi cero y hasta las profundidades del sello para ser capaz de comunicarse con el Kyuubi. Y luego estaba la flor… Naruto no tenía idea de que era, solo sabía que no era una flor ordinaria.

¿Por qué? Pensó Naruto, esperando que el Kyuubi pudiera responder.

Hubo una profunda carcajada que vibró dentro de su mente. Él tembló, sintiendo al nueve colas como si lo tuviera justo atrás de él.

Quería… siseo el Kyuubi con amenaza…ver como reaccionabas a mi voz en este estado.

Naruto se controló lo suficiente como para no rechinar los dientes cuando contestó.

-Explícate.

¿Qué hay para explicar, mortal? Le preguntó con sorna el zorro. Solo logré que dejaras de toca una flor… una simple flor… ku, ku.

Naruto volvió a examinar la flor, encontrando que estaba ahora cerrada y ya no brillaba. El polen ya no bailaba en el aire y no había ninguna música llenando sus oídos. ¿Una simple flor? ¡Su trasero!

-Así que era solo una ilusión – dijo, algo decepcionado por ser tan fácil de engañar. Los ojos de Naruto se dilataron cuando se dio cuenta de algo. ¿Por qué me ayudaste?

Humano insolente… rugió el Kyuubi. Yo no te ayude.

Si así había sido, ¿por qué? ¿Por qué no quería el nueve colas que él tocase la flor? ¿Qué pasaría si lo hacía? ¿De dónde venía la flor? ¿Quién la había dejado en su balcón? Los ojos intensamente azules de Naruto se entrecerraron con enojo cuando el nombre apareció en su mente…

Kikiyo.

Momo compartía la habilidad de Momo. Ambas podían controlar y comunicarse con la naturaleza: una habilidad sanguínea extremadamente rara que se limitaba a la familia de Momo y Kikiyo. La flor podía ser parte de un jutsu de Kikiyo y peligrosa en extremo.

-Demonios – Naruto maldijo y empezó a caminar, olvidándose por un momento del zorro.

¡Aun no estaban listos para encargarse de esa miko demente! ¿Qué demonios iban a hacer si se aparecía ahora? ¡No había entrenado en absoluto! Naruto no estaba seguro de ser capaz de emplear los jutsus que alguna vez había usado. Demonios, ¡usar chakra lo ponía tan eufórico que parecía ponerlo en una clase de modo ninja genocida! No había manera de poderse oponer a Kikiyo o si quiera enfrentarse a Kenjima en este momento.

Al menos no en la patética condición física en la que se encontraba…

Le dio un vistazo a la flor. Tenía que ser de Kikiyo, solo que ¿cuál era su propósito? Recordó lo que el Kyuubi le había advertido no hacer. No lo toques. Pensó Naruto, mirando la flor. ¿Qué pasaría si la tocase?

De pronto no podía despegar la mirada de sus propias manos, y acariciaba sus dedos mientras murmuraba.

-Si tan solo pudiera tocarla sin…

Sus ojos se dilataron con la idea que había aparecido en su cabeza. Él podía tocar la flor y no verse directamente afectado por ello en lo absoluto. Concentró el chakra, conteniendo el nudo en su garganta que vino con el inmenso placer que surgía a partir de esa acción. Después de temblar un poco y hacer a un lado el placer, empezó a entrenarse a sí mismo para hacerlo.

-Puedo hacerlo – intentó convencerse Naruto – lo he hecho miles de veces.

Dejando que sus recuerdos lo guiaran una vez más, Naruto hizo algunos signos con las manos. Sus dedos formaron automáticamente las figuras que tenían que formar, y su chakra fluyo de manera natural mientras Naruto hablaba.

-Kage bunshin no jutsu.

Hubo un suave y explosivo sonido, seguido de un poco de humo. Finalmente se aclaró, revelando una copia exacta un perfecto clon de sombra.

-Compa, ha pasado tiempo – declaró el clon, cruzándose de brazos y mirando a Naruto.

Naruto se encogió de hombros.

-Lo siento. He estado…– se encogió de hombros de nuevo –… haciendo otras cosas.

El clon miró a Naruto de arriba abajo, solo abriéndola para reclamar.

-Sí, lo puedo notar. ¡Me has transformado en una niñita, saco de huesos!

Naruto hizo un puchero.

-Como sea. Solo toca la estúpida flor.

-Muérete – replicó el clon – si un clon puede transferir su chakra a ti, entonces no crees que puede transmitirte lo que sea que esta flor te haga, ¿especialmente si lo que afecta es el chakra?

-No pensé en eso – soltó Naruto, frunciendo el entrecejo –. No puedo creer que no se me haya ocurrido.

-Bueno… siempre has pensado mejor cuando hay más de uno para ayudar – murmuró el clon, encogiéndose ahora él de hombros.

Un dolor agudo atravesó su cabeza, causando que Naruto siseara mientras llevaba su mano hasta su sien. Gritos regurgitaron en su mente, flashes de arboles corriendo, litros de sangre… energía brillante que vibraba con el sonido de un millón de pájaros… y tan pronto como vino, se fue. Sin dolor, sin miedo, sin recuerdos de pesadilla saturando sus sentidos.

-¿Qué demonios fue eso? – murmuró Naruto, las manos sobre su corazón acelerado que sentía ligeramente empequeñecido.

El clon parecía perturbado cuando contestó en un murmuro.

-No… estoy seguro – agitó la cabeza –. No nos desviemos del tema, jefe. La flor… lo que necesitamos es un sujeto de prueba de algún tipo. Como una rata de laboratorio o algo por el estilo.

-O un jutsu – murmuró Naruto, aun visiblemente agitado –. Recuerdo que cuando estaba con Jiraiya salimos a buscar al nuevo hokage cuando unos sujetos de Akatsuki vinieron por mí.

Chakra vibrante y puro y un millar de pájaros invadieron nuevamente sus recuerdos, sacándolo de la realidad. En el recuerdo Naruto estaba alterado, y pronto logro concentrar su vista en un joven Sasuke de pie al otro lado del pasillo, con el chidori en la mano, parecía estar realmente enojado, lleno de tristeza y de odio. Luego el recuerdo se desvaneció y Naruto sintió una opresión intensa en el corazón.

-Cierto – replicó el clon, rascando su cabeza con nerviosismo –. Ero-Sannin usó algún tipo de pergamino o sello para capturar algo del fuego negro y regresarlo a Konoha para que fuese estudiado. ¿Es eso lo que quieres decir? ¿Usar algún tipo de sello para saber qué demonios es la flor? ¿Para qué si estamos en Konoha por el momento? Solo llevemos la flor a Kakashi para que investigue y averigüe que es lo que hace.

-Sí, pero ¿qué pasa si él piensa que intentamos hacerle alguna broma? – murmuró Naruto, preocupado por el dolor creciente de su cabeza.

Kakashi-sensei no va a pensar eso. En especial si cae bajo el encanto de la flor. Se supone que es un Kage, ¿no? No debería caer en nuestras bromas y se daría cuenta de que no quieres…

El clon se desvaneció en un segundo cuando una monstruosa presión golpeó a Naruto. Se sentía como si su cabeza estuviera siendo dividida a la mitad desde el interior. Cayó sobre sus rodillas, incapaz de si quiera gemir por el dolor y la repentina insensibilidad que estaba abarcándolo. Puso su mano sobre su pecho, donde su corazón latía viciosamente. Sus pulmones eran incapaces de retener el aire y la habitación parecía estarse encogiendo.

Dentro de se escuchaba el eco de una carcajada, pero Naruto no tenía idea de quién o qué eran. Se encontró a si mismo dentro del mismo terreno blanco infinito que era su mente y estaba perfectamente tieso e inmóvil: la calma antes de la tormenta. Todo se había tornado gris. En lugar de la nieve negra, granizo gris caía del cielo en un mundo que ahora era gris y donde empezaban a surgir diversos escenarios.

Había algo en la mano de Naruto y él la acercó para ver que era. Como un péndulo, se movía, colgando de su mano mientras Naruto lo miraba con curiosidad. De izquierda a derecha, izquierda a derecha… un movimiento constante que era lento, calmado e hipnótico. Era un péndulo de cristal matizado con tintes aguamarina, adornado con dos cuentas plateadas y una tira de cuero negro. Había algo importante acerca de este collar…

Se movía con lentitud, y se sentía de pronto intimidado. Era importante. El cristal capturaba la luz justo como debía, y por un momento lo encandiló. Y fue en ese momento que un recuerdo voló frente a sus ojos.

… -Yo fui una de los tres legendarios Sannin. No tengo ni si quiera que ponerme seria para pelear con este pequeño ninja – alzó la mano, haciendo énfasis en su dedo índice mientras resoplaba – un dedo debería ser suficiente…

La luz se desvaneció y el collar volvió a moverse, brillando de manera perturbadora. Brillaba como lo hacía la luna, y el brillo era casi antinatural mientras el collar seguía yendo de derecha a izquierda. Hubo un nuevo rayo de luz y vino otro recuerdo.

-Te daré una semana. Si puedes dominar ese jutsu, reconoceré que eres capaz de convertirte en Hokage. Te daré este collar – declaró ella, de pie sobre él y sonriendo de lado…

El mismo collar apareció de nuevo ante sus ojos. De nuevo moviéndose de izquierda a derecha, y la luz empezaba desvanecerse. El brillo parecía palpitar y emitió un nuevo rayo de luz.

… de nuevo, ella le quitó su cinta ninja. El rubio Naruto se preparó para sentir una ola de dolor, solo que cuando cerró los ojos, la mujer hizo algo completamente inesperado. Cuando Naruto abrió los ojos, los labios rojos de Tsunade estaban presionados contra su frente, dándole un suave beso.

La luz se desvaneció y el pendiente giró hacia la izquierda, tembló sobre la cuerda, empezando lento y de nuevo un rayo de luz.

… -¡Hey! ¡Este clon está fuera de control! – gritó uno de los clones de Naruto, mientras otro de ellos empezaba a emitir chakra rojo. Antes de que Naruto se diera si quiera cuenta de lo que pasaba, Yamato llevó a cabo los sellos requeridos para presionar al Naruto real antes de que empezara a absorber el chakra de Kyuubi y a cambiar…

El pendiente se paró un momento, como si algo le impidiera seguirse columpiando.

… -Naruto – le llamó Tsunade, su genjutsu de juventud había desaparecido y tenía problemas manteniéndose de pie.

-Ve siéntate, baa-chan y toma un poco de té. Yo me haré cargo de esto – replicó Naruto, mirando a Pein…

Mientras el collar giraba, una muerte paró su movimiento, y una pequeña grieta apareció en la parte inferior, distribuyéndose en el débil pedazo de cristal.

… -¡Hinata! ¿Qué haces aquí? ¡Huye! No eres rival…

-Lo sé – replicó Hinata, de pie ante Naruto mientras Pein simplemente la observaba –… Yo solo… estoy siendo egoísta. Estoy aquí por mi propia voluntad. Yo solía llorar y rendirme fácilmente… casi me fui por el mal camino, pero tú, tú me mostraste el camino correcto, siempre estuve detrás de ti, quería ser como tú… quería caminar junto a ti. Quería estar contigo. Tú me cambiaste. ¡Tu sonrisa me salvó! Por eso, no tengo miedo de morir para protegerte. Porque yo… ¡te amo!

Y atacó, solo para ser acabada por Pein y luego asesinada…

No había rabia comparable a la que quemaba a Naruto. Dolía. ¡Dolía tanto! El collar no era solo algo importante, también era un sello. Un modo de mantener al zorro bajo control cuando sus emociones sacaran lo peor de él.

Otro recuerdo regresó a él. El de él transformándose. Uno de Naruto olvidándose de todos ellos, olvidándose de que debía proteger a Konoha, e ignorándolo todo debido a la rabia que le provocaba haber visto a Hinata asesinada por Pein. Quería que Pein pagara por lo que había hecho… quería partirlo a ese maldito asesino en dos, no solo por Hinata, también por Jiraiya.

Más grietas se formaron en el collar, rompiéndolo, hasta que se desvaneció y todo se detuvo. Él había roto ese collar hacía mucho tiempo, con sus propias manos.

-¿Qué he hecho?

Como para responderle, una nueva carcajada llenó el área.

Ya no puedes detenerme…

Sin ningún sonido, se movió hasta su derecha, provocando que Naruto se girara. Se encontró con ojos escarlata que brillaban mientras los arboles se doblaban y crujían antes de caer sobre la nieve gris. Naruto se movió con rapidez, justo antes de que una gran garra destruyera el lugar donde estaba sentado. Brillando con malicia, los ojos entrecerrados del zorro de las nueve colas prometían dolor y miseria.

Ku, ku, ku… cuando sea libre, los voy a matar a todos, Naruto.

Todo alrededor de Naruto desapareció, y reapareció un paisaje que no era más que sangre. Cadáveres llenaban el terreno que lo que una vez había sido una aldea orgullosa, esta vez quemada y destruida en una noche eterna. Los gritos de aquellos siendo torturados vibraban con fuerza solo para ser silenciados con la muerte. Gemidos de dolor salían de aquellos que sufrían una muerte lenta y dolorosa.

-Detente – ordenó Naruto con los puños apretados.

La sangre caía como si fuera lluvia, partes humanas por todos lados y los demonios se alimentaban como buitres. Todo empezó a girar y los gritos de dolor de los inocentes continuaban, podía sentir la sangre que lo empapaba mientras miraba como más y más gente era asesinada…

Por sus propias manos.

-¡DIJE DETENTE! – chilló Naruto, cerrando sus ojos con fuerza y tirando de su cabello.

Un viento frío empezó a soplar, acariciando sus mejillas mientras se encontraba de nuevo en su deprimente mente gris. No estaba solo. Mientras miraba la nieve, Naruto elevó s mirada, encontrándose con la figura del gran Kyuubi no kitsune, libre de su prisión.

Cuando sea libre, ku, ku, ku… los voy a matar a todos a través de ti.

-¿Por qué estás en mi mente? – preguntó Naruto, apretando aun más los puños.

Estúpido, ignorante humano. ¿Has olvidado la grieta que creaste? ¿Esa minúscula y microscópica fractura que le hiciste al sello? Cuestionó el nueve colas.

Los ojos de Naruto se dilataron.

-Demonios.

Demonios es la palabra. Especialmente cuando tenga a esas hermanas tuyas y a la puta de pelo rosa en mis manos. Voy a asesinar a esa puta barata, Naruto. Voy a hacerle recordar toda la vergüenza y el dolor, solo por ti. El Kyuubi seguía provocándolo y el rostro de Naruto estaba poseído por una rabia incontrolable.

-Vuelve a hablar de mis hermanas o de ella y te mataré – replicó Naruto en un rugido.

El zorro no pareció alterarse.

Tendrías que matarte a ti mismo, ¿no? Puede que seas noble, Naruto, pero no eres lo suficientemente valiente. La necesidad de vivir es demasiado fuerte en ti.

-Pffft.… no tengo que suicidarme para morir, bola de pelos. Alguien podría matarme. El consejo podría poner una orden para que me ejecuten…

¡No me amenaces, patético humano! Rugió el Kyuubi intentando atacar a Naruto.

-¡NO JUEGUES CONMIGO! – gritó un colérico Naruto y una masa de energía explotó, golpeando fuerte al zorro.

Un terrible rugido hizo eco a través de su mente y el mundo empezó a girar. El Kyuubi chocó contra la pared de su celda, y su chakra se disolvió. Estaban dentro del sello y no dentro de la mente de Naruto. Los ojos del zorro dejaron de estar entrecerrados mientras Naruto se acercaba al cello.

-He cargado contigo toda mi vida zorro. Por tu culpa, no he tenido una familia y fui visto solo como tú. Yo no soy tú. No te necesito. Eres nada. ¿Loentiendes? No eres nada – declaró Naruto, sus ojos fijos en los del Kyuubi.

El nueve colas rugió, pero no hizo ningún movimiento. Parpadeó una vez y se giró.

Ya veo. No eres en realidad tan patético como eras… una pena. Sonrió feralmente mientras miraba a Naruto, siseando. Eras mucho más fácil de manipular entonces. Incapaz de deshacerte de mí.

-Tú no me asustas, zorro – replicó Naruto, sin apartar los ojos del Kyuubi – nunca vas a salir de aquí. Incluso si el selo falla, no lo voy a permitir. Acéptalo. Nunca vas a volver a ser libre.

He aceptado eso desde hace tiempo. Rugió el zorro.Tal vez esté encerrado aquí para siempre, pero tú vas a necesitarme. No importa cuánto lo niegues, dependes de mí. ¿Yo, nada? Sigue engañándote a ti mismo, Naruto. Ya verás. Al final, vendrás y me rogarás por el poder. Especialmente cuando recuerdes porque deseaste no volver a este lugar. Cuando recuerdes porque le rogaste a Kenjima que borrara tu memoria. Cuando recuerdes porque deseabas que el dolor desapareciera…

-¿De qué demonios hablas? – cuestionó Naruto en un susurro.

Sabes de qué estoy hablando. Le retó el Kyuubi con su sonrisa torcida.

El zorro rugió cuando a oscuridad del sello consumió su inmensa figura. El dolor empezó a palpitar dentro del pecho de Naruto, al mismo ritmo que su corazón, un terrible escalofrío recorrió su espalda y su estómago dio un vuelco.

Una nueva, extranjera energía empezó a surgir por todos lados mientras el Kyuubi murmuraba.

Ya viene…

El agua empezó a mojar los tobillos de Naruto y a elevarse rápidamente mientras entraba a las profundidades de su cuerpo. Algo estaba acelerando su chakra. Chakra dorado en la forma de miles y millones de chispas de oro giraban en la oscuridad, bailando por el lugar como lo había hecho el polen de la flor. Era casi mágica, pero Naruto se puso d inmediato a la defensiva, sabiendo que no había nada de mafia en esa energía. Los fragmentos empezaron a distribuirse, llenando cada rincón de la prisión y penetrando las paredes como un parasito. Y como un virus, la energía dorada empezó a infectar el chakra de Naruto.

-¿Qué demonios sucede? – cuestionó Naruto y la temperatura empezó a subir.

Desde su prisión, el Kyuubi contestó.

Ya empieza.


Gracias por leer.

Lilamedusa