Hola. Esta historia se llama Oblivion (Olvido) y ha sido escrita por una GRAN autora, cuyo penname es SLTora (.net/u/2056651/SLTora) , o para quien prefiera buscar el fic en inglés (.net/s/5470178/1/Oblivion). Hace unos días le pedí su permiso para traducirla, y, ¡me lo dio!
Segundo capítulo del día. Me falta solo uno para alcanzar a SLTora y entonces las tardanzas no serán mi culpa (¡gracias a Dios!) Haha, bueno los dejo.
Disclaimer: Naruto no es mío, y esta historia tampoco.
Capítulo dieciocho
-Espera, ¿De qué estás hablando? – Naruto cuestionó al nueve colad mientras seguía hundiéndose en su prisión – ¿Qué empieza?
El zorro simplemente se rió un poco más.
Ku, ku, ku… es justo como lo dije, solo hace unos minutos…
-¿Qué? – cuestionó ansiosamente Naruto -¿De qué demonios hablas, kitsune?
El nueve colas simplemente se rió y se giró, dándole la espalda a Naruto, negándose a contestar. Las partículas salieron de la corriente de chakra dorado y cual cenizas atravesaron las barras de la prisión del nueve colas. Naruto podía ver la masiva cantidad de chakra e la creatura gracias al brillo de las partículas. Los ojos escarlata miraban con recelo a las pequeñas cenizas. El zorro se presiono a su mismo contra la pared, intentando que las partículas no lo tocaran. Cuando una pequeña partícula aterrizó contra su pelo, empezó a brillar. Hubo una suave tintineo, luego el brillo se expandió y luego implotó. El Kyuubi rugió, siendo azotado contras las barras de hierro. El agua seguía subiendo por las paredes como en una tubería Y Naruto intentaba no ahogarse.
La temperatura seguía subiendo y más y más partículas se presionaban contra el sello. Como si estuvieran siendo ordenadas, empezaron a atacar cualquier cosa sobre la que aterrizaban, empezaron a implotar por todo el lugar, los tintineos seguían siendo escuchados y el Kyuubi rugía de dolor y de furia. Movió sus colas contra las rejas, y empezaron a doblarse. El suelo empezó a temblar hasta que evolucionó a un terremoto que agitaba todo y Naruto luchaba por respirar. Casi se hundió cuando las aguas empezaron a subir y a moverse al ritmo de su propia ansiedad. Respirar era más y más difícil. No tenía ni idea de lo que estaba pasando.
Una ola agua chocó contra él. Se encontró a si mismo bajo las negras aguas, temblando con la corriente. El aire salió de sus pulmones cuanto choco contra una de las barras de la reja. Siguió la reja hasta la superficie, o al menos eso esperaba. Su cuerpo subía en esa dirección, pero bien podía estarse hundiendo. Podía ver al zorro observarle con sus ojos escarlata, inerme a las explosiones de chakra.
Una corriente tiró de Naruto, y él se sostuvo contra la barra, sintiendo a sus dedos resbalarse.
Ayúdame, pensó Naruto mirando al zorro.
El nueve colas sonrió.
Pensé que no me necesitabas. Empezó a reírse y la corriente se agitaba. No soy nada, ¿recuerdas? Eventualmente el agua ganó y tiró de Naruto que no quitaba su mirada del zorro. Ku, ku, ku. Tú, no eres nada sin mí, mocoso. ¡Nada!
Y luego, el brillo rojizo se desvaneció por completo dejándolo en una completa oscuridad. Las partículas doradas giraron alrededor de él como átomos fluorescentes siendo jalados con la corriente. Voces del pasado empezaron a hacer eco contra sus oídos. Cmo serpientes, largos tentaculos empezaron a tomarlo de brazos y piernas, enderezando su torso. Los tentáculos se torcieron y cambiaron, convirtiéndose en cadenas que lo dejaban atado mientras el dolor atravesaba su pecho. Palabrad de enojo, rayos de luz, millares de pájaros, ojos rojos con tomoes… como un río, sus recuerdos más oscuros salieron a la superficie. Los recuerdos que giraban alrededor de la persona que más dolor le había provocado a Naruto en su existencia entera…
Uchiha Sasuke.
–o-o–
Mmm…
Un fabuloso aroma la rodeaba. El aroma de Naruto. El aroma de su natural masculinidad que lograba hacerla retorcerse y llenarse de un calor placentero. Un deseo tan intenso y carnal la llenó, que su inner apareció de nuevo, después de tanto tiempo.
¡Reto a esas perras a intentar robárselo! ¡Las reto! ¡Pagaran, cha!
Y el inner empujó al subconsciente de la kunoichi del cabello rosado a uno de los sueños más salvajes que jamás había tenido. Era una princesa guerrera vestida con nada más que una armadura y llevaba con ella una gran espada. Si, se veía relmente torcida… estaba peleando por ganar su camino a través de una horda de mujeres intentando robarse su tesoro, tratando de llevarse a Naruto. ¡Sakura lo rescataría y haría a un lado a tantas perras como pudiera en el camino!
-Shannaro… – murmuró suavemente en sus sueños.
Pero demasiado pronto, algo interrumpió el sueño de Sakura.
-¡Sakura, Sakura! ¡Despierta! – algo estaba agitando su homrbo.
Sakura gimió y se acurrucó contra las suaves almohadas, aferrándose con fuerza a la sabana y continuando con su sueño. El sueño había cambiado. Ya no había miles de concubinas intentando seducir a su Naruto. No había nada más que una ettera oscuridad, llena de estrellas doradas. Y dentro del unverso, estaba Naruto, con los ojos cerrados y una aura terriblemente deprimida saliendo de él.
-Siempre estaré aquí para ti – declaró Sakura –. Déjame protegerte… déjame ser quien te salve…
Necesitaba ser salvado. No de la oscuridad, ni de sus enemigos. No, Naruto necesitaba ser salvado de si mismo. Desde la profundidad de su oscuridad, Naruto la llamaba. Intentaba alcanzarla, pero la ocuridad se lo impedía y lo mantenía fuera de su alcance. No iba a fallarle.
¡Voy a salvarte!
-Sakura-san – dijo una vez suave. De nuevo, algo movió su hombro, y la voz repitió su nombre.
¡Estaba tan cansada!
-Solo cinco minutos…
Respiró profundamente y el aroma de Naruto la rodeó, inundándola aun más en la ilusión de su subconsciente. El aroma de Naruto lo hacía todo más real. La oscuridad se había ido y Naruto era libre. Sakura estaba en este momento abrazada a él, llena de victoria y deseo. Mientras el resto del mundo ardía alrededor de ellos, nada importaba más que el hecho de que estaban juntos. Que iban a enfrentarse a todos y a pelear incluso al mismo diablo para estar juntos. Que podían superar cualquier cosa juntos… siempre y cuando estuvieran juntos.
-Haría cualquier cosa por ti, Naruto – Sakura la guerrera declaró, con sus ojos verdes brillando con el triunfo de verse reflejados en sus ojos azules.
Mientras el viento los acariciaba, Naruto acarició su cabello.
-Sakura… necesito que hagas algo por mí.
Sus cuerpos se juntaron aun más mientras él se presionaba contra ella, sus rostros a solo unos centímetros y acercándose. ¡Algo estaba por explotar!
-Cualquier cosa – murmuró Sakura, fijando su mirada con la de él.
Justo cuando sus labios se iban a tocar, el dijo algo más.
-Sálvame.
Unos largos tentáculos negros lo rodearon, alejando a Naruto de ella. El intentó alcanzarla, llamándola, gritando mientras los tentáculos se convertían en cadenas que lo mantenían prisionero. Naruto peleaba, pero no podía deshacerse de ellas, y sus brazos eran apretados contra su cuerpo.
-Él será mío.
Sakura se giró, enfrentándose con la miko Kikiyp.
-Sobre mi cadáver – Sakura replicó, su labio burlándose de la miko.
Sakura aceleró hasta la mujer, golpeando su nariz con el puño. Sintió a la perfección como se rompía el cartílago mientras golpeaba con más fuerza. Kikiyo simplemente se reía, y su cuerpo empezaba a desvanecerse. Empezó a brillar y su cuerpo se deshizo en miles de partículas doradas, su carcajada hacía eco a través de la oscuridad en la que de pronto se encontraba. Las partículas giraban mientras la kunoichi intentaba asesinarlas con la mirada y alistaba su espada. Las partículas cargaban contra ella, convirtiéndose en un brazo que se hizo real golpeándola en el pecho. Fue muy lenta y no pudo evitar el golpe… Sus ojos se dilataron.
-¡Sakura! – se hizo a un lado cuando algo empezó a agitarla – Vamos, Sakura. No es tiempo de estar entre las sábanas de Naruto-kun. ¡Despierta ya! La niña se ha puesto peor y otros cuatro casos han llegado. ¡Te necesitamos ahorita en el hospital!
Sakura se enderezó de inmediato, parpadeó varias veces e intentó calmarse. Su corazón latió con fuerza bajo sus dedos mientras el sudor empezaba a caer sobre su frente. Se sentía mal. No se sentía fatal. Algo malo iba a pasar… pero, era solo un sueño. Uno muy real, y cómico, pero solo un sueño. Exhaló y deseó estar de nuevo entre las almohadas, antes de que el maravilloso sueño se hubiera torcido. En lugar de echarse, Sakura observó a su alrededor. No estaba en su cuarto. Estaba en el cuarto de Naruto.
En la cama de Naruto…
-Esto no es lo que parece – soltó Sakura, aun medio dormido.
Sakura se pudo de pie e intentó enderezar su cabello. ¡Dios, los rumores que correrían ahora! Desde luego, ¿A ella que le importaba? ¿Y qué si la habían encontrado durmiendo en la cama de Naruto? Solo estaba durmiendo. Eso era todo. No era como si todos estuvieran esperando que pasara. En realidad, Sakura estaba segura de que lo esperaban. Con toda la química y todo entre los dos, la intensidad de ambos, su violenta necesidad de tirar al chico, despojarlo de sus ropas y solo sentirlo…
-¿Sakura? ¿Estás bien? Pareces un poco… agitada.
Sakura agitó su mano frente a su rostro, haciéndose un poco de aire mientras reía y respondía nerviosamente.
-¡Totalmente! Si. Estoy bien. ¡No te preocupes!
Salió como un río de nervios, y era terriblemente obvio que estaba escondiendo algo, o que estaba avergonzada por algo. Sakura sonrió a un más y rió también otra vez. El presentimiento que la llenaba volvió, y su estómago dio un vuelco. Bajó sus shorts e intentó acomodar la falda. Dios, aun traía puesto lo mismo que ayer, o sea que aun estaba llena de la suciedad y mugre de ayer. Dejo escapar un suspiro.
El reloj de Naruto decía que era las siete en punto de la mañana. Miró por la ventana y la luz del amanecer la encandiló. La silueta de Hinata era un contraste profundo con la luz. Hacía que la mujer Hyuuga pareciera un ángel caminando con la luz del sol. Especialmente porque las cortinas se movían tras ella con la brisa de la mañana. Hinata entró por el balcón.
-Sakura – entonó Hinata, sosteniendo un café y ofreciéndoselo.
En definitiva, Hinata era un ángel.
-Sé que estás cansada, pero en realidad te necesitamos en este momento.
La chica del cabello rosa estaba agradecida de que fuera Hinata. De ser otra persona habría preguntas, risas, bromas, y muchos rumores en puerta. Al menos todo esto vendría de cierta chica llamada Uchiha Ino.
-¿Dónde está Ino? – cuestionó Sakura, mientras quitaba la tapa y sentía el delicioso aroma del café en sus manos.
-Ya está en el hospital, pero no puede hacer mucho. N estoy lo suficientemente entrenada en este campo de la medicina para servir de nada. ¿Qué quieres que haga? – cuestionó Hinata, jugando con sus manos y mirando al suelo.
Sakura frunció el ceño. Hinata odiaba sentirse inútil, y en este momento, era como se sentía. Hinata no había aprendido nunca ningún jutsu medicinal por culpa de su padre, pero era increíble con las hierbas y los remedios caseros. Podía hacer remedios, cremas y ungüentos solo con hierbas encontradas en el bosque. Te, jarabes e infusiones eran también especialidaes de Hinata.
Después de pensarlo un momento, Sakura al fin habló.
-De acuerdo… Hinata, Necesito que…
UN gemido vino del otro cuarto, y ambas chicas se giraron hacia la puerta cerrada. Para Sakura, el mal presentimiento se intenisficó por tres. Las dos kunoichi escucharon, esperando encontrar algún otro ruido anormal, forzando a sus oídos a escichar atentamente por cualquier otro ruido – agua goteando en el baño, hojas bailando con el viento, ruidos de más allá del porche.
-¿Vino alguien contigo? – cuestionó Sakura, girándose hacia Hinata.
Hinata agitó la cabeza en negativa.
-Iie. Tal vez, Naruto-kun está ya despierto.
Sakura se encogió de hombros y fue hasta la puerta, abriéndola. Hinata la siguió hasta el pasillo, luego a la cocina. Todo parecía estar justo como la noche anterior.
Cuando Hinata soltó un gritito y corrió hasta el living, Sakura sintió como su corazón se hundía. El presentimiento era mucho más fuerte. Algo estaba mal… sintió a su cuerpo moverse, pero no era ella quien se movía. Era más como si estuviera flotando, mirando lo que sucedía desde arriba. Cuando vio a Naruto, echado en el piso del balcón abierto, Sakura paró de inmediato. Todo se movía tan lento… esto no está pasando.
Hinata cayó de rodillas junto a Naruto, y tras ella su largo cabello negro índigo, acariciando con suavidad la espalda de la Hyuuga. Sakura estaba segura de que Hinata estaba gritando, solo que era como si no emitiera ningún sonido. Todo estaba en silencio. No había sonidos en lo absoluto. Tal vez aun estaba soñando.
Un par de manos de porcelana flotaron sobre el rostro del rubio y lo acariciaron. Algo estaba muy mal… parecía que algo le dolía, pero se le veía simplemente dormido. Cabellos de color durazno aparecieron de pronto sobre el torso de Naruto y la hermana pequeña del chico parecía histérica. Tal vez también ella estaba gritando…
Ojos azules como el océano se veían dilatados, temperatura alta que quemaba la piel y una respiración agitada que hacía que el pecho cayera y se alzara…
Era tan lento… todo se movía con tanta calma… sin sonidos, sin velocidad, solo el sentimiento de que todo estaba mal.
Hinata se giró hasta ella con lágrimas en los pálidos ojos blancos. Su boca estaba abierta como si gritara algo, su cabello se movía mientras su cabeza hacía movimientos agitados, todo tan lento… sin ningún sonido. Ningún sonido. Esto no podía ser real. No era real…
-¡SAKURA!
Tembló, mirando a la pequeña chica que la tomaba de la mano y la miraba con ojos llorosos. Momo estaba rogando.
-Ani. Ayu-yu-yuda. Ayuda. ¡Ani!
Sakura respiró. Todo empezaba a ser normal y podía escuchar de nuevo y todo se movía como siempre. Esto no estaba pasando. No podía estar pasando. Se sentía temblorosa y giró sus ojos llorosos hacia Hinata.
-¡Tiene los mismo síntomas que los genin! – chilló Hinata, que no se separaba de Naruto – Sakura… ¿Qué hago?
Esto no está pasando, por favor, alguien dígame que esto no está pasando. Pensó Sakura en un último ruego desesperado.
-H-Hospital – murmuró Sakura, talló sus ojos con rapidez y continuó –. ¡Vamos! ¡Ayúdenme a llevarlo al hospital!
Gracias por leer.
Lilamedusa
