Hola. Esta historia se llama Oblivion (Olvido) y ha sido escrita por una GRAN autora, cuyo penname es SLTora (.net/u/2056651/SLTora) , o para quien prefiera buscar el fic en inglés (.net/s/5470178/1/Oblivion). Hace unos días le pedí su permiso para traducirla, y, ¡me lo dio!

Creo que esta vez no me tardé... tanto.


Disclaimer: Naruto no es mío, y esta historia tampoco.


Capítulo veintidós:

Era una de esas noches normales… a excepción de la densa niebla. Ésta hacía que todo se distorsionara y pareciese irreal. Como si quizá Hazuki hubiera entrado en alguna clase de dimensón desconocida o una película de miedo.

—Nunca había visto tanta niebla antes — dijo Mikado, mirando de reojo a los edificios ocultos por la bruma alrededor de ellos.

Mikado era el más alto de los cuatro, tenía cabello negro azabache y un par de ojos color azur. Vestía un simple par de jeans y una playera de desiñador. Chiku era su novia, una chica con el cabello de un profundo índigo, piel como el marfil y ojos blancos como perlas. Chiku era parte del prominente clan Hyuuga, pero no era parte de la rama principal, no era ninja y no cargaba con el sello que miembros más viejos de las ramas secundarias llevaban. Era solo una ciudadana más.

—Yo sí he visto esto antes — murmuró Chiku —. Cuando el aire fresco de una tormenta por venir llega hasta la casa, la alta temperatura de las aguas termales hace que esto pase. Convierte la aldea en un sauna justo antes de que llegue la tormenta.

—Es un mal presagio — declaró Hazuki frotando sus brazos y manteniendo sus ojos azul oscuro sobre el suelo —. E solo que tengo este terrible presentimiento, ¿saben…?

—¿Quieres ir a casa? — preguntó Takashi.

Takashi era siempre tan comprensivo. Era un chico de piel clara con un cuerpo musculoso y ojos y cabello cafés. Como los otros tres adolescentes era un ciudadano más. Hazuki realmente estaba intentando hacer de él su futuro novio…

—No, no en realidad — murmuró Hazuki mientras se sonrojaba —. No creo que haya nadie en casa en este momento. Naruto y Momo probablemente salieron a comer…

Hubo un fuerte estruendo que parecía una explosión pero que no produjo luz o fuego. Los cuatro adolescentes podían escuchar madera cayendo al piso así como agua corriendo. Fue entonces que empezaron los gritos.

—¿Qué se supone que es eso? — murmuró Chiku, mirando a Hazuki.

Hazuki se encogió de hombros.

—Sonó como si algo hubiera colapsado, o tal vez un árbol cayó sobre un edificio o algo.

—Fu, fu, fu.

Los cuatro chicos se congelaron después de escuchar la suave e infantil risa. El simple sonido era atemorizante y no algo que nadie quisiera oir estando en una calle cubierta de niebla durante la noche. La risa resonó en el aire haciendo eco hasta desvanecerse y dejar atrás el silencio.

—¿Qué fue eso? — preguntó Chiku, entrelazando su brazo con el de Mikado.

—Es quizá uno de esos mocosos ninja molestando — dijo Takashi con una mueca —. ¡Sal y enfréntanos, gallina!

—Ooh, fuerte y valiente, ¿verdad? ¡Precisamente de los de mi tipo!

Hubo entonces un sonido distintivo vibrando en el aire. El sonido de prendas y carne desgarrándose fue claro sobre la conmoción que estaba tomando lugar más abajo del camino. Takashi gritó y cayó sobre sus rodillas. Las dos chicas gritaron cuando notaron dos profundas heridas en su espalda, hechas por lo que parecían ser garras.

—¿Takashi? ¿Takashi? ¡¿Estás bien? — preguntó Hazuki arrodillándose a su lado.

Algo se movió entre la niebla con tanta velocidad que parecía un simple flash. Luego la niebla aclaró un poco, mostrando a una hermosa y joven mujer entre la bruma. No llevaba nada puesto, y su piel era de un café tan oscuro que casi parecía negro. Sus ojos eran de un profundo color amarillo depredador y brillaban con el reflejo de la luz. Donde sus manos y pies debían estar, había largas garras peludas y atigradas amarillo y negro. El mismo pelo atigrado cubría partes de la piel de la mujer, como sus más privadas partes femeninas en lo que parecía un disfraz de Halloween. Una cola de león danzaba tras ella, y una melena negra con amarilla surgía de su cabeza, haciendo que la mujer pareciera más salvaje y feroz, y cuando la mujer gato sonrió largos colmillos podían verse en su mandíbula inferior.

Lamió la sangre de sus garras, temblando con éxtasis.

—Tan deliciosa sangre…

—¡¿Qué demonios eres tú? — grito Hazuki.

—Fu fu… Soy la demonio, Nekomata, y he venido para despojarte de tu alma.

—En un Segundo, Nekomata se desvaneció de nuevo entre la niebla. Chiku sltó un chillido cuando la mujer atacó. La chica Hyuuga cayó al piso con un gemido y la mujer gato se sentó sobre ella. Mikado se mantuvo inmóvil mientras que Takashi buscaba en el suelo algo con que golpear a la bestia.

Hazuki tomó un ladrillo y lo tomó como arma.

—¡Mikado, ayúdala! — gritó Hazuki.

—¡Olvídalo! — gritó lleno de miedo, y luego escapó del lugar.

—¡Mikado! ¡Cobarde! — exclamó Hazuki y, en lugar de tirar el ladrillo hacia la mujer gato, lo arrojó en dirección del chico.

Nekomata hizo una mueca y ruhió mientras miraba con desprecio al chico que huía. Con un rugido abandonó a Chiku y se desvaneció de nuevo en la niebla. Mientras Mikafo corría. Miró hacia atrás justo en el momento en que Nekomata lo atacaba. Hazuki lo escuchó gritar y la mujer gato rugir con placer en la distancia.

—Vamos — susurró, tirando del brazo de Chiku —. Tenemos que ir a un lugar seguro, Chiku. ¿Takashi?

—Aquí estoy — dijo, ahora armado con una larga barra de madera que debía pertenecer a uno de los edificios.

Hazuki y Takashi ayudaron a la chica Hyuuga a levantarse del suelo, y luego empezaron a correr en busca de seguridad. Ambos chicos podían aun oir a su amigo Mikado rogando a la mujer gato que parara. Les daba tiempo para correr tan rápido como pudieran a donde pudieran. Solo que, ¿dónde podrían estar seguros?

—Por este lado, Hazuki — dijo Takashi, tirando de ella hacia la luz en la distancia —. La tienda de cerveza está ahí… reconozco los signos azules en su emblema.

Chiku asintió.

—Puedo verlo, más allá de la niebla. Esa… esa cosa sigue atrás de nosotros.

Hazuki la miró entonces, y notó que los extraños ojos de la chica parecían estar bajo tensión ahora. Había venas que resaltaban alrededor de sus ojos y pareciera que estaba tratando de ver todo lo que sicedía a su alrededor.

Mientras más se acercaban, más visible era el emblema de la tienda.

—Ya casi estamos ahí — dijo Hazuki con dificultad.

Chiku gritó de repente. Luego el aire cesó de existir… de hecho, había aire. Solo que había sido expulsado de los pulmones de los tres adolescentes cuando algo los golpeó en el estómago. El trió cayó al suelo, mareados y tratando de recuperar el aire perdido.

—Ch-ch-ch-ch-ch.

Hazuki pudo sentir su cuerpo temblando tras escuchar el suave sonido de dientes rechinando. Había oído ese sonido antes…

—Como pequeñas ratas en mi trampa — dijo el hombre con una voz aterciopelada —. Los he atrapado.

Takashi gruñó cuando de entre la niebla apareció una criatura diferente. Una armadura de huesos y metal decoraba el cuerpo de la gris criatura, así como una espesa capa de piel sobre sus piernas y pies. Tenía una delgada y larga espada en su mano, llena de curvas de modo que parecía la cola de una rata. Ocultando el rostro del hombre había un gran cráneo de rata adornado con plumas y cabellos rojos que caían hasta su espalda y alrededor de su cuello.

—A ti te recuerdo… — dijo el hombre rata con voz musical. La voz se volvió más fría cuando continuó — Eres uno de los que estaban con esa bruja de cabellos rosas que me mató — tomó a Hazuki por la playera y la acercó a él antes de preguntar más — ¿Dónde está ella?

—¡Y-yo no sé! — chilló Hazuki — ¡E-ella trabaja en el hospital!

Empezó a levantar su espada, pero Hazuki fue arrebatada de sus manos.

—¡Estos son míos, Nezumi! Ve y busca a tu propia presa — gritó Nekomata, golpeándole con el brazo arrancado de alguien.

Chiku cubrió su boca para no gritar tras darse cuenta de que el brazo en manos de Nekomata era de Mikado.

Nezumi sonrió, sus dientes puntiagudos saliendo a la luz.

—Oh… no te preocupes, gatita. Tengo toda la intención de jugar, especialmente cuando el gato no está.

—¡N-NO! Por favor. Por favor solo déjennos ir — gritó Hazuki controlada por la paranoia.

Intentó alejarse. Nekomata rugió y azotó su garra contra la boca de Hazuki. Su nariz parecía haber colapsado con el horrible sonido de un hueso rompiéndose. Las lágrima inundaron sus ojos cuando las garras de Nekomata penetraron la piel en su rostro.

—Shhh — ronroneó la mujer gato mientras Hazuki miraba a la mujer de color mocha que ahora la sostenía —. Nya, sé un buen ratoncito y no hagas ruido o tendré que arrancarte esa bonita cabecita, fu-fu, y mi Ama no querrá eso, no — la mujer ronroneaba cada vez más fuerte, recogiendo con su lengua la sangre que caía por el cuello de Hazuki —. Querrá tu cuerpo completamente intacto para romperlo, y luego volverlo a unir y hacer algo mejor… Nya. Algo bello como yo… — Nekomata hizo a un lado a Hazuki, arrojándola a los brazos de Takashi —. Ustedes tres son perfectos para el nuevo ejército de mi ama, nya. En especial la de los ojos que lo ven todo, fu-fu-fu.

Chiku tembló visiblemente y tomó la mano de Hazuki, y los tres adolescentes estaban tan juntos como se podía.

Nekomata alzó los brazos, apuntando a ellos.

—¡Llévenselos!

Manos como telarañas tomaron a Takashi por los brazos, mientras que un hombre cabra tomaba a Hazuki. Chiku intentó evitar al esqueleto que la agarró a ella. Hazuki notó de inmediato que estos guerreros eran diferentes de Nekomata o Nezumi. No hablaban, y no parecían poseer ningún nivel de inteligencia en comparación a los otros dos.

—Podemos escapar de estas cosas — dijo Hazuki mirando a Takashi.

Él negó con la cabeza.

—Estará bien. Solo tenemos que esperar a los ninja, Hazuki. Ellos se harán cargo de esto — miró con furia a Nekomata y gritó — ¡Ellos vendrán por nosotros!

—Shh — le instó Nekomata —. Ya viene la Reina — Nekomata sonrió, elevó la cabeza y declaró —. Puedo sentirla acercarse.

–o-o–

Un rayo atravesó el cielo y el viento corrió con más fuerza. Un trueno siguió al instante, acompañado de la fuerte explosión que cayó sobre las enormes y verdes puertas de Konohagakure no sato. Todos los que estaban cerca de quedaron en silencio.

—No, no. ¡Mantengan la calma! No dejen de moverse. No hagan ruido, manténganse juntos — dijo Tenten mientras intentaba que la larga fila de ciudadanos siguiera la ruta de evacuación a través de la montaña. —. No rompan la línea y mantengan una mano sobre la persona delante de ustedes.

Hubo otro fuerte golpe contra la puerta y ésta empezó a moverse ligeramente. Tenten dejó escapar un fuerte suspiro e intentó deshacerse de la ola de miedo que corría por sus venas. Escuchó a dos de sus viejos compañeros de equipo cerca. Se movían rápido. Sus cuerpos eran como el viento que corría a través de los arboles con la misma facilidad con la que usaban la niebla a su favor y tomaban ventaja sobre las híbridas criaturas antes de que llegasen a la línea de evacuación.

—Las cosas que salieron de las alcantarillas son pocas comparadas con las que esperan tras esa puerta — declaró Hanabi mientras mantenía su posición sobre uno de los techos de teja con los ojos bajo la presión del byakugan.

De Nuevo algo se estrelló contra las puertas de la aldea y éstas gimieran en repuesta, moviéndose al menos dos pies. Cuando él ultimo en la línea de evacuación se desvaneció entre la niebla, Tenten se giró hacia las piertas, que con más ruidos y golpes se abrieron al fin. Con las puertas abiertas, el silencio envolvió a los pocos ninja que esperaban ante ellas.

Hubo un cambio de aire en la atmósfera… el tipo de poderosa presencia que precede a la tormenta. Una quietud que recorrió sus espinas dorsales con un escalofrío.

—Aquí vienen — dijo, cambiando su posición y dejando escapar un suspiro.

¡BOOM!

Una explosión que hizo temblar el mismísimo centro de Konoha. El humo se apoderó del aire y las puertas desaparecieron de su campo de vista. La niebla no era nada comparada con el negro oscuro que ahora llenaba a la aldea. La temperatura se elevó cuando las llamas empezaron a devorar el oxígeno.

—Fu-fu-fu.

Neji se giró y bloqueó el par de garras negras dirigidas a su espalda. Con facilidad tomó a la mujer gato por la muñeca y la rompió, para luego moverse a una velocidad que lo volvía prácticamente invisible, tocando a la criatura en varias parte de su cuerpo dónde estaban los canales de chakra. Luego, con un golpe final, Nekomata fue empujada para atrás, golpeando una pared. La morena mujer cayó al suelo.

Neji permaneció de pie con la espalda recta, sus ojos fijo en la mujer se dilataron cuando esta se movió. El cuerpo de Nekomata se convulsionó mientras sus huesos se reparaban, las heridas sanaban y la piel volvía a crecer al instante. La mujer gato empezó a reír a su manera infantil mientras se posicionaba para cazar y ponía sus ojos amarillos en Neji.

—Fuiste derrotada — dijo Neji.

—¡No puedes matar a un demonio gato, nya! — gritó Nekomata sonriendo.

Abrió la boca y su pelo se alzaba en la puntas y una luz brillante y amarilla apareció al final de su garganta. La luz creció para luego ser arrojada de su boca como si fuera un rayo. Neji la esquivó antes de que el voltaje cegador le golpeara. Golpeó, en su lugar, al edificio más cercano, forzando a Hanabi a dejar su posición en busca de un lugar más segura, y el dañado lugar del golpe provocó que el edificio cayera en pedazos.

—Érase una vez, yo vivía en un mundo lleno de odio, fu-fu… — declaró Nekomata mirando a Neji —Yo era una cazadora… una herramienta para mi estado. Se supone que es un honor, ¿o no? Morir por tu país, nya… Solo que yo no morí. Ellos sabían que no estaba muerta, pero me dejaron. Mi amado país me dejó por muerta en la selva. Nadie vino por mi pobre cadáver, nya.. Me dejaron en una apestosa montaña, hasta que vino mi Ama y me salvó… fu-fu… ¡y me hizo de nuevo, nya! ¡Me hizo esto! Una cazadora inmortal.

Hubo una fuerte explosión que provocó que se ampliara la sonrisa de Nekomata, al tiempo que empezó a retroceder, luego se desvaneció de nuevo en la niebla, corriendo ahora en cuatro patas. Neji aun podía verla con su Byakugan… pero mientras la seguía hasta la puerta principal, puedo ver una horda de monstruos nuevos inundando la aldea. Una mezcla de cadáveres reanimados y fusiones de cuerpos animales y humanos, los soldados de la desquiciada miko entraron en hordas, chocando al instante con los shinobi.

—¡Recuerden que pueden destruirlos con emisiones de chakra! — gritó Shikamaru, sus manos juntas mientras empezaba a manipular las sombras a su alrededor.

—¡Manténgalos en donde están! — ordenó Kakashi — ¡No los dejen ganar terreno! ¡Estos monstruos son débiles! ¡Los mantendremos aquí, fuera de la aldea!

Con poderosos golpes y perfectas patadas, Lee rompía los cuerpos en pedazos. Los huesos caían rotos al piso por montones cuando Tenten con sus armas destrozaba los débiles cadáveres. Cinco de los híbridos monstruos fueron completamente destruidos cuando la enorme mano de Chouji los aplastó con su peso. Akamaru destrozaba a las creaturas con sus dientes, mientras que Kiba lo hacía con sus garras. Hanabi, como su primo Neji, los dejaba en el suelo con su juken.

Los shinobi de Konoha hacían a un lado con facilidad el enjambre de monstruos, pero la cantidad se soldados sobrepasaba por mucho a los ninja. Parecía ser que, si uno moría tres más lo reemplazaban. Los soldados de la miko hicieron a golpes su camino hasta la aldea, abriendo espacio para los miles de soldados que iban tras ellos.

La siguiente ola de guerreros no se parecía en nada a la primera ola de soldados mediocres. Los monstruos que se colaron después a la aldea podrían ser solo descritos como demonios. La pelea cesó por un momento, los guerreros retrocediendo de repente, dando tiempo a los shinobi de ver las cuatro bestias que entraron por la gran puerta.

Nekomata se movía con la gracia de un gran gato. La cadencia seductiva de sus caderas y su figura eran atractivas. Su piel chocolate brillaba al tiempo que el pelo amarillo se erizaba, como cargado con estática. Parecía tener piel de animal atada a su figura y el suave pelo cubría solo sus atributos femeninos. Las pupilas de sus ojos amarillos se habían convertido en delgadas hendiduras negras que se clavaban sobre cualquier cosa que se moviera. Caminó al centro, a lado de su hermano Tengu que sonrió, exponiendo sus pútridos dientes al tiempo que reía.

Era el más viejo de todos sus hermanos y había sido construido con un cadáver en pleno proceso de descomposición. Cargaba con un cuerpo grisáceo que se ocultaba bajó una armadura de hueso negro que tintineaba mientras caminaba torpemente sobre sus enormes y peludos pies. Un gran casco de hierro negro cubría l aparte superior de su rostro, y estaba adornado con plumas negras. Las colas de animal que usaba como amuletos y decoración alrededor de su cuello se movían con cada paso que daba. Tengu recorrió el filo lleno de runas de la gran oz que sostenía con su brazo.

El monstruo a la derecha de Tengu dejó escapar un resoplido. Este demonio tenía el enorme cuerpo de un buey, pero donde debía estar la cabzea del animal, estaba un torso humano. La inmensa apariencia vacuna era lo que le daba el nombre, Daitoru. Usaba huesos de buey sobre su pecho como armadura, escondiendo su rostro por completo con el cráneo cornudo de un buey. Cuernos convertidos en una armadura de cuero reposaban sobre el cuerpo bovino para protección adicional. Daitoru usaba un enorme garrote de picos como arma y, cuando uno de los soldados no se hacía a un lado lo suficientemente rápido el demonio agitaba con facilidad su gran garrote y los quitaba del camino con un golpe.

El demonio a la derecha de Nekomata y Tengu era el que menos parecía muerto. Su cuerpo no era un cadáver… parecía vivo. No era tan grande o imponente como sus hermanos, pero más Delgado y humano: del tamaño de un hombre promedio. Shigitsune usaba una piel de animal, y parecía ser más como Nekomata, la demoniaca fusión de un animal y un humano. El pelo negro del zorro del pantano que usaba ocultaba por completo su rostro, y caía hasta sus hombros, donde acababa. Tenía patas con afiladas garras en lugar de manos, su pecho y abdominales eran muy humanos y ligeramente bronceados, la parte inferior de su cuerpo estaba cubierta por pelo. Tenía piernas, pies e incluso una peluda cola zorruna

Tras los demonios estaba nada más y nada menos que Kikiyo, quién estaba sentada sobre un trono sobre los brazos de cuatro de sus soldados. Estaba vestida para la batalla, usando nada más que una delgada capa que cubría sus atributos femeninos, una armadura de hueso y piel, y una hermosa capa que fluía y volaba con el viento que no soplaba. La suave sustancia parecía ser plumas, y brillaba con poder. Su cabello color durazno estaba estilizado para parecer dos cuernos de demonio, y sus ojos color café brillaban con odio rojo. Sus cuatro generales empezaron a alentar el paso, luego pararon a diez pasos del Hokage. El trono de Kikiyo fue bajado al piso.

Los cuatro generales de inmediato se giraron y arrodillaron ante su Reina mientras ella reía y se ponía de pie, dejando el trono.

—Si valoras tu vida, Hokage, te arrodillarás ante tu Reina — declaró Tengu mientras observaba con sus ojos rojos a Kakashi.

—Yo no me inclino ante nadie — declaró él con simpleza.

Shigitsune se puso en guardia y su cola se erizó, sus orejas se apegaron a su cabeza y se enderezó por completo. Tengu se rió y sostuvo a su hermano menor con su mano desocupada.

—No es tu oponente, Shigitsune… el Hokage… es mío — declaró Tengu mientras que se enderezaba esta vez él, sonriendo torcidamente.

—Vamos, esto no tiene que ser así — dijo Kikiyo, caminando entre sus creaciones hasta donde estaba Kakashi. Dedicó una mirada a la calavera en su báculo mientras preguntaba — ¿En verdad es esto necesario, Kakashi? ¿Esta pelea? — lo miró esta vez a él y continuó — Porque podemos dejar de lado esta pelea… por un precio.

—No vamos a darte a la niña.

—Humm, ya veo. Quieres hacer más difícil la transacción, ¿no? — suspiró Kikiyo. Los ojos vacíos del cráneo brillaron con un verde ácido — Así será.

Soltó el báculo y éste se detuvo en su lugar por sí mismo. Luego empezó a girar una y otra vez, antes de parar. El rostro de la calavera veía hacia la calle principal cuando su mandíbula se habría y se pudo escuchar un fuerte grito.

—Muéstrame el camino a tu hija, querido hermano — susurró Kikiyo, elevando su mano y dirigiéndola hacia donde se dirigía la mirada de la calavera.

El báculo se elevó del piso, y empezó a moverse a través del aire.

—¡Paren esa cosa ahora! ¡No los dejen entrar a la aldea! — ordenó Kakashi.

—¡Destruyan a quién se meta en mi camino! — contraatacó Kikiyo, y de inmediato sus generales empezaron a atacar.

Cuando un shinobi intentó tomar el báculo, Daitoru azotó sus pesadas patas contra el suelo. El mismo suelo bajo el ninja cambió, tragándoselo completo. Se puso escuchar un profundo respire por parte de Tengu y cuando una kunoichi intentó detener el báculo, fue golpeada con una bomba de aire. Los siguientes ninjas que intentaron atacar no fueron enfrentados con los ataques de los elementos. Fueron vencidos por los golpes de Nekomata y Shigitsune.

Y en un momento, la aldea se tornó en un caos con los soldados de Kikiyo invadiendo todo.

–o-o–

—¡Muévete! — soltó la mujer mientras lo empujaba de manera litera fuera de su camino.

Sasuke se giró en su lugar, completamente confundido por la manera en que parecía estar en el camino de todos, aun cuando estaba en un rincón vacío y oscuro.

—Sasuke… — murmuró Ino, intentando sonreírle.

Había sudor en su rostro y estaba claramente adolorida.

—¿Estás bien? — preguntó — ¿Está todo bien?

Ino agitó su cabeza en negativa.

—No — dijo —… solo duele, sabes. Me estaba preguntando si has visto a Sakura o a Tsunade por aquí. Tal vez Shizune…

Sasuke respondió con otra negativa.

—No he visto a ninguna de ellas — murmuró —. Escuché a una enfermera decir que Shizune venía en camino… y que Tsunade y Sakura estaban ocupadas.

—Sí… han estado trabajando en un suero o algo para la epidemia — comentó Ino, acariciando cariñosamente su estómago.

—Mierda — soltó, los ojos dilatados —… ¡se suponía que les diera estos pergaminos!

Inó gimió. El monitor a lado de la cama grabó en la base de datos la nueva contracción y el corazón del bebé sonaba en éste como un tambor en miniatura. Ino cerró sus ojos, sus manos aferrándose a la orilla de la cama. Respiró con lentitud, con calma, y cuando pasó la contracción se relajó y hundió en las almohadas.

—Guau… Esto duele… — murmuró, tallando el enorme estómago. Miró a Sasuke y agregó — Pero creo que lo valdrá.

La puerta se abrió de golpe y una sudorosa Moegi entró a la habitación. La pelirroja puso sus manos sobre las rodillas mientras recuperaba el aliento.

—¿Moegi? — murmuró Ino, sentándose.

—Ino-san, Sasuke-dono… ¿Qué hacen aun aquí? ¡Se supone que evacúen al refugio en las montañas! ¡Konoha está bajo ataque! — dijo la joven.

—Moegi, ¿qué está pasando? — preguntó Sasuke.

—Estamos siendo invadidos — dijo Moegi con el ceño fruncido —… Oí que ya rodearon la aldea, y que estamos aislados de ayuda externa. El enemigo se ha deshecho de nuestras defensas y acaba de irrumpir por la puerta principal. ¡La aldea está siendo infiltrada mientras hablamos?

—¿Quién y qué pasa? — preguntó Ino.

—Es Kikiyo — declaró Sasuke —. Ha venido por Momo.

—¿Dónde está ella sis u hermano está aquí? — cuestionó Ino, preocupada.

—¡Ese es el problema! ¡Nadie sabe dónde está! — dijo Moegi agitada — Naruto está aquí en el hospital pero de ninguna de sus hermanas sabemos nada. Hemos estado buscándolas a ambas. ¡Tenemos que encintrar a Momo antes que Kikiyo!

—¿Ha checado alguien el cuarto de Naruto? — preguntó Sasuke.

—Hasta donde yo sé, sí. Hemos buscado por todos lados, ¡pero la niña está desaparecida literalmente! — la paranoia se había adueñado de la voz de Moegi en este punto.

—¿Y Sakura? ¿Le has preguntado?

—No — dijo Moegi, dirigiéndose de Nuevo a la puerta —… ¡Mis ordenes son asegurarme de que todos estén en un lugar seguro!

—Puedo averiguar y ayudar a buscar a Momo — declaró Sasuke mientras las enfermeras entraban al cuarto.

Empezaron a desconectar los monitores y moverlos, sacando a Sasuke del camino.

—Sasuke — murmuró Ino —. Por favor, ten cuidado. No hagas nada estúpido.

—Conozco mis limitaciones, Ino — replicó Sasuke con amargura —. ¿Qué pudo hacer si no esto?

—Lo siento— replicó, asintiendo —… pero, por favor, ten cuidado.

—Lo seré. Regresaré en cuanto la encuentre — dijo Sasuke ay en la puerta.

—Te amo — dijo Ino y lo vio pausar en la puerta.

Sasuke la miró, sonrió ligeramente, y se fue. La postura de Ino cayó un poco y una expresión de tristeza se apoderó de su rostro.

–o-o–

—Tenemos que movernos rápido. Desconecta los monitores y — dijo una enfermera entrando al cuarto de Naruto.

Huizo una pausa, mirando la cama y encontrándola vacía. La única ventana del cuarto estaba abierta, y la cortina volaba con el viento de la noche.

—Se ha ido.

–o-o–

—Éste es — murmuró Sakura, sosteniendo un suero —… ¡Éste tiene que ser!

—No lo sabremos hasta que lo usemos en un paciente — declaró Kenjima y se quitó los lentes, frotando sus ojos.

—No… Creo que Sakura tiene razón esta vez, doctor — dijo Tsunade ajustando el lente del microscopio. Luego se movió para que Kenjima pudiera dar un vistazo a la muestra —. Vea por sí mismo.

Dejó sus lentes en la mesa, luego miró a través del microscopio. Dejó escapar una exclamación de sorpresa antes de hablar.

—¿Y esto es en solo cinco minutos?

—Sí — dijo Tsunade sonriendo.

—¿Y esto es de la sangre de Naruto? Ese chico… Si podemos crear suficiente antídoto — miró a las dos mujeres — incluso aquellos en las fases tres y cuatro pueden ser curadso con un daño mínimo.

Sakura asintió.

—La sangre de Naruto es la llave… Como usted dijo, Kenjima-san. Solo él puede sobrevivir a algo como esto, así que si de alguna manera podemos reproducir en masa las proteínas en sus sangre, tendremos…

Sin advertencia alguna la puerta y pared que la rodeaba explotaron. El polvo se apoderó del aire e hizo imposible ver nada. Se podía escuchar un sonidito… uno que Sakura conocía bien.

—Ch-ch-ch-ch-ch.

—¿Qué demonios es eso? — preguntó Tsunade, acercándose a Kenji y Sakura.

—No puede ser — murmuró Sakura, examinando el humo con sus ojos, intentando ver al atacante —. Yo maté esa cosa en el pantano.

—¿Sabes que la definición de matar es: causar muerte, quitar la vida, usualmente de manera intencional…? Ku-ku — el polvo al fin se disipó y el hombre entró al fin a su campo visual. Nezumi sonrió, depositando sus ojos rojos en Sakura, y agregó —, Desafortunadamente, perra, no puedes matar lo que ya está muerto.

Sakura chilló saltando hacia atrás y luego vió el piso en el que había estado de pie explotar. Nezumi rechinó los dientes y sacó su espada, limpiando por completo el aire de polvo con un golpe de aire, revelando el pequeño cráter en el que estaba ahora de pie. Su brillantes ojos rojos chocaron con los ojos jade cuando Nezumi miró a Sakura y le amenazó con un rugido. Luego miró la mesa, donde los libros estaban abiertos, las mezclas regadas e incluso los pergaminos con las flores radiactivas estaban tirados. Sonrió ampliamente, mostrando sus dientes afilados y luego se giró a la mesa, un acido pegajoso saliendo de su boca.

—¡La muestra! — gritó Sakura, atacando a Nezumi.

Los dos chocaron contra el piso. El acido humeó al chocar contra la mesa, luego cayó en el suelo e incluso en Sakura. La chica de pelo rosa, con un grito lleno de furia y dolor, estrelló su puño contra el pecho de Nezumo, y éste dejó escapar un fuerte y agudo chillido. Los tres seres vivos en la habitación cubrieron sus oídos cuando el chillido se convirtió en un agudo sonido qu destruyó el vidrio.

—¡Suficiente! — exclamó Sakura, golpeando de nuevo a la rata con su puño, esta vez en el hocico.

Surgió acido de su boca y golpeó con fuerza a Sakura, pero su cuerpo se convirtió en una nube de humo y una silla pareció en su lugar. Nezumi alejó la silla de él y se puso de nuevo de pie, esta vez la enojada mujer de cabello rosa lo golpeó esta vez con la descartada silla, y los dos perdieron su punto de equilibrio, golpeando sillas y estrellándose contra una mesa. Kenjima y Tsunade pronto tomaron lo que quedaba de su investigación.

Kenjima miró con precaución la mezcla bajo al microscopio, y la selló en un frasco.

—¡La tengo!

—¡Vámonos! — eclamó Tsunade, tomando una caha con su investigación, mientras la rata con casco peleaba y giraba sobre el suelo con Sakura.

—¿Y qué pasa con… — empezó Kenjima, mirando a Sakura mientras salía por la destruída puerta.

—¡Ella es una kunoichi, por Kami! Va a pelear hasta sacarle la mierda por la boca y luego nos alcanzará tan rápido como pueda — replicó bruscamente Tsunade, tirando de Kenjima a través de la salida.

Mientras lso dos salían por los pasillos del sótano, hubo otra explosión tras ellos, seguidas de un grito de Sakura.

—¡SHANNAROO!

Sasuke acababa de alcanzar las puertas que salían del sótano del hospital cuando pasaron dos cosas. Una, escuchó la voz de Sakura vibrando a través del pasillo y dos, una de las puertas dobles se abrió y lo golpeó de fijo en la cara. Soltó un gruñido, retrocedió unos pasos y cubrió su rostro.

—Mierda — gruñó Sasuke viendo sangre en la palma de su mano.

—¿Sasuke? —murmuró Tsunade con sorpresa.

Él la miró con rabia.

—¿Has visto a…? — empezó a preguntar molesto.

La segunda puerta se abrió de par en par y el borrón que era dos cuerpos salió de golpe del sótano. El rotante círculo rojo con rosa chocó contra la pared opuesta. Sakura estaba sobre el hombre del casco de huesos, y estaba golpeándolo como si su vida dependiera de ello. Nezumi gruñía mientras intentaba patear a la Kunoichi y obligarla a dejarle, y luego escupió más acido en su dirección. Sakura logró evitarlo, pero un poco del verde acido cayó sobre la piel desnuda de su brazo. Con un grito de rabia lanzó tres kunai en su dirección, y cada uno de ellos golpeó la pared.

—Tienes pésimo tino — se burló Nezumi, espada en mano.

Sakura soltó un resoplido de burla.

—Bakuton.*

La explosion fue enorme.


*Bakuton. SLTora usa "release" cuya traducción más literal al español sería "liberar". Pero sonaba tontísimo, así que me di a la tarea de buscar como se decía release en español o japonés, pero no lo encontré. Bakutón es, según la wikia de Naruto en inglés, la frase que usa Deidara en el anime.


Gracias por leer,

Lilamedusa.