Hola. Esta historia se llama Oblivion (Olvido) y ha sido escrita por una GRAN autora, cuyo penname es SLTora (.net/u/2056651/SLTora) , o para quien prefiera buscar el fic en inglés (.net/s/5470178/1/Oblivion). Hace unos días le pedí su permiso para traducirla, y, ¡me lo dio!

Qué rápida soy, ¿ne? Se va aquedar emocionante, asíq ue rueguen a su Dios por que me den ganas de traducir rápido el que viene.


Disclaimer: Naruto no es mío, y esta historia tampoco.


Capítulo veintitrés: Furia

—¡Rragh!

Un rayo cayó en la calle y golpeó un poste de luz. El transformador en la punta del poste brilló y luego explotó con chispas y luces de azul brillante que iluminaron por un momento el campo de batalla. Al instante, Konoha se quedó sin electricidad, todos los transformadores de la aldea descompuestos.

— ¡Deja de moverte tan rápido! — grito Nekomata, su pelo erizado.

— ¿Qué pasa, gatita? ¿Es este perrote demasiado para ti? — se burló Kiba — Vamos, gatito. No dejes a papá esperando.

Con un rugido arrojó una nueva ronda de rayos hacia él, pero el hombre-perro los esquivó con agilidad, e inició una nueva ronda de burlas, silbidos y albures. Con un gruñido de furia, Nekomata se apoyó en sus cuatro patas y empezó a correr por la calle. Los ojos de Kiba se dilataron cuando la vio moverse en borrones fugaces de luz amarilla. Luego se detuvo con tal fuerza que el lodo sobre el que se apoyó salió volando. Kiba escudó su rostro del lodo con sus manos, y soltó una exclamación cuando Nekomata lo tomó del cuello, y ambos cayeron al suelo. Nekomata lo azotó con fuerza, sentándose sobre él, sus caderas contra las de él mientras respondía.

—¿No te importa si yo estoy arriba, verdad, perra? ¡Mil garras de rayo!

Los talones de sus garras brillaron cuando las elevó en el aire. Luego cayeron y el brillante amarillo parecía ahora pequeños rayos de luz, en especial porque sus garras se movían tan rápido que no eran más que borrones de brillante amarillo.

El pecho y rostro de Kiba fueron golpeados con las largas garras peludas, y el chico soltó un grito de dolor al tiempo que la sangre salpicaba por todos lados. Nekomata chilló cuando un largó borrón blanco la golpeó. Akamaru y la mujer cayeron, el enorme perro en un lugar, y la gata en el otro.

—¿Qué de…? ¿No puedes soportar que alguien más coquetee con tu perra, nya? — se burló ella. Sus garras estaban ahora a sus lados, su cabello erizado — ¡Maki neko!

Nekomata saltó entonces hacia él, hecha una pequeña bola de pelo. Su cuerpo giraba al momento que caía a través del aire, la electricidad bailando alrededor de su cuerpo. El ataque giratorio de luz golpeo a Akamaru de lado cuando éste trató de esquivarlo, lanzando al perro hacia atrás, llorando.

—¡Akamaru! — gritó Kiba, mostrando sus colmillos a Nekomata y rugiendo — Pagarás por eso, gatita.

Nekomata parpadeó, sonrió seductiva y luego lamió su garra.

—¿Qué tal si tratas de nuevo cuando tengas las bolas en su lugar, perra?

Akamaru rugió, Kiba resopló y luego los dos la atacaron al mismo tiempo

-o-o-

La lluvia caía en torrentes y los rayos bailaban en el cielo. Chouji estaba tenso, él y Daitoru envueltos en una batalla de fuerza; sus manos unidas mientras cada uno intentaba hacer menos al otro.

—Para un hombre gordo… eres fuerte — rió Daitoru.

—¿Qué dijiste…? — el ojo derecho de Chouji empezó a temblar con un tic viejo como la vida misma.

Daitoru soltó una carcajada, venciendo de poco a Chouji, que empezaba a retroceder.

—Dije que eres un hombre fuerte y gordo.

—¿Có.Llamaste?

—Gordo…

Chouji gritó y los brazos de Daitoru empezaron a ceder, sus huesos a romperse. La enorme creatura semejante a un bisonte rugió con dolor mientras retrocedía. Con un gruñido, Chouji fortaleció su agarre en la mano del monstruo y tiró del buey a la derecha. Dio entonces una vuelta con Daitoru en las manos y lo azotó contra la pared. Un grito más de dolor se escuchó de su boca.

Chouji juntó sus manos, sus ojos se habían convertido en delgadísimas rendijas.

—¡Tanque de carne!

Su cuerpo se convirtió en una gigante bola tan grande como un edificio de dos pisos. Sus brazos y piernas estaban ahora unidas a su cuerpo, así como su cabeza. Luego su masivo cuerpo Akimichi empezó a girar, el lodo y el agua empezaron a volar tras él. La bola humana giratoria tomó velocidad y golpeó al enorme buey, azotándolo y aplastándolo contra la masiva muralla que protegía Konoha.

-o-o-

—¡Jajaja! ¡Te mueves bien para ser un anciano! — resopló Tengu mientras Kakashi luchaba para sostener el filo de la espada que amenazaba con partirlo en dos — Pero, ¿tiene aun el famoso Ninja copia lo que se necesita para vencer?

Kakashi suspiró.

—No es que no tenga lo que se necesita — empezó a empujar a Tengu con la espada que sostenía por el filo —… Es solo que no me estoy tomando esto tan en serio como debería.

Cuando Kakashi deslizó la banda ninja dejando su ojo al descubierto, Tengu sonrió.

—Sí… ¡muéstrame tu poder verdadero, Kakashi!

El ojos del sexto Hokage se abrió, revelando la roja pupila adornada con tres tomoes rodeándola. Cuando Tengu avanzó hacia él, Kakashi desapareció.

El general de casco negro buscó entonces a su oponente a la derecha y a la izquierda, girando entonces para hacer a un lado los kunai dirigidos a su espalda.

—¿Es eso todo lo que tienes? — gritó molesto.

—Nop.

Tengu se giró, rugiendo cuando una brillante luz blanca lo atravesó por el estómago deslizándose hasta su pecho y luego a su hombro, amputando el brazo que cargaba con la espada-oz. Sangre negra surgió a chorros mientras Tengu chillaba de agonía.

Kakashi retrocedió y se deshizo de las ultimas trazas de chakra en sus dedos. Su Raikiri solía cortar todo, y era mucho menos ruidoso que el chidori. Pensó que le había superado, al menos hasta que la negra sustancia que él había supuesto era sangre empezó a parecer algo como pegamento, pegahoso y negro. Tengu dejó entonces sus gritos falsos y empezó a reir mientras la sustancia negra ataba de nuevo el brazo a su cuerpo. Incluso sus heridas empezaron a sanar y cerrarse, dejando atrás solo una cicatriz blanca.

—Tendrás que hacerlo mejor que eso — sonrió Tengu, atacando de nuevo al Hokage.

-o-o-

Shigitsune estaba de pie, observando la escena: shinobi y monstruos peleando. Hacía a un lado a los ninja con facilidad, golpeando a los que se acercaban, cargando contra él como moscas. Cuando un hombre usando lentes intentó sorprenderle, el guerrero zorro simplemente envolvió su cola alrededor de la garganta del hombre y lo aventó como si fuera un pedazo de madera.

Una fuerte brisa sopló, y, a través de la fuerte lluvia, un aroma llegó a su nariz. Shigitsune respire profundamente, y sus orejas triangulares se movieron. Rugió, hacienda a un lado a otra mosca molesta. Una sonrisa se formó en su rostro mientras entraba a la aldea, golpeando todo lo que se cruzara en su camino.

–o-o–

Nada estaba claro cuando Sasuke abrió los ojos. Sabía que estaba oscuro y con niebla. Y luego montones de agua empezaron a caer sobre su cabeza. Traía recuerdos con ella… imágenes de ese día hace tanto tiempo en el Valle del Fin.

—Sasuke…

Se giró y tosió. El recuerdo de la infancia se desvaneció. Cachos de madera y polvo cayeron de él mientras se sentaba. Miró alrededor y notó que una buena parte del hospital estaba destruida y prendida en fuego. Y para mayor efecto en un día de mierda, estaba lloviendo. Kenjima estaba inconsciente en el piso junto a Tsunade y Sasuke descubrió que él también la tenía a lado.

—¿Hirashin no jutsu (jutsu de teletransportación)? — preguntó a la retirada Hokage.

Tsunade respiraba agitadamente, pero asintió.

—Sasuke, levántate — alcanzó a Kenjima y buscó entre sus ropas por la muestra. Una vez que la tuvo la tomó y se la dio a Sasuke.

—Esto tiene que llegar al laboratorio de Keito.

—El laboratorio de Keito… — murmuró Sasuke, sorprendido.

—Sí, el de Keito, bajo tierra, en la vieja división de Raiz de la aldea, al otro lado de la entrada. ¿Recuerdas donde está? — preguntó.

Sasuke asintió.

—Sí… Lo recuerdo — había vivido ahí por un tiempo después de ser capturado.

—Necesita esta información y muestras para hacer la cura para los aldeanos infectados. Tienes que llevarla ahí — Tsunade le ayudó a ponerse de pie y exclamó — ¡Ve, Sasuke! Corre. ¡Es todo lo que te queda! ¡Corre!

Corre… se giró, y miró a través de la niebla… sería excelente tener el Sharingan en este momento… chakra de verdad sería aun mejor.

Teniendo la idea general de adonde tenía que ir, Sasuke corrió. Esa había sido la única cosa que no habían podido arrebatarle, su natural agilidad y velocidad. Le quitaron todo lo demás.

Kumo le había otorgado la posibilidad de vivir en honor al recuerdo de Naruto. El Raikage parecía recordar los ruegos que Naruto había hecho por el bien de Sasuke, y cuando descubrió que Killer Bee aun vivía aun y cuando pensaban que Sasuke lo había capturado… Entonces el Raikage dejó de pensar en matar a Sasuke. Y luego Naruto murió y el Raikage honró la última petición de Naruto. Sin embargo Kumogakure se llevó el chakra de Sasuke.

Había sido un procedimiento doloroso. Un procedimiento que casi le había vuelto loco con el dolor que le había provocado el haber sido despojado de sus canales de chakra. La mujer que había hecho el proceso se había asegurado de que fuera lento, además. Para asegurar que jamás sería capaz de hacer un jutsu, se había sellado la capacidad de Sasuke de crear chakra por completo.

El castigo de Konoha había incluido sellar la marca de los Uchiha, el Sharingan. Su famosa habilidad moriría una vez que las vidas de Kakashi y Sasuke terminaran. Ni si quiera los hijos de Sasuke heredarían el Sharingan; se había perdido para siempre. Ese fue otro proceso largo y doloroso impuesto sobre él por la maestra del dolor, Keito. Una científica médica y maestra en los sellos, la mujer no solo había irritado a Sasuke al punto de la locura, lo había torturado con programas de desintoxicación y experimentos. Otro castigo de su aldea había incluido tiempo en prisión, uno que le había caído de perlas. Cinco largos años de encarcelamiento forzado a estar en una celda solitaria donde se podriría vivo… o al menos eso deseaba.

Era difícil enfrentarse a ti mismo. Difícil recordar todo el dolor, sus errores, el remordimiento por el sufrimiento que había causado a otros. Y cuando recordaba lo que había hecho a Sakura…

No podía perdonárselo.

Cuando le liberaron, lo primero que hizo fue buscar a Sakura. Dios sabía lo mucho que quería disculparse, pero ella le rechazó al instante. En realidad, le golpeó hasta casi matarle. Si Ino no hubiera estado ahí… entonces Sasuke hubiera muerto feliz, pero Ino intervino y por desgracia él sobrevivió. Sasuke vivió y tuvo que ver el dolor que atravesaba a Sakura día tras día. Las heridas que, aunque nadie más veía ya, el le había hecho. Que él era la razón de su dolor, su tristeza, su locura.

Por mucho tiempo, Sakura fue tan débil como él. Atravesó estados de delirio, manía, y aun cayó más bajo por un año o más y tuvo que ser hospitalizada… todo por Naruto. Porque Naruto se había ido.

La muerte del dobe en realidad había destruido a Sakura. Pero aun así, Sakura solo tenía que superar la pérdida de Naruto… Sasuke tenía que lidiar con el hecho de que él le había matado.

Así que no, cuando el nombre de su familia cayó en desgracia y se convirtió en tabú, Sasuke no se salió de sus casillas. Cuando descubrió que nunca más sería un ninja de confianza para Konohagakure no sato a Sasuke no le importó. Porque lo merecía.

Había matado a su mejor amigo… no era nada. Nada más que basura… No, Sasuke no era basura. Estaba muy por debajo de la basura.

Tenía a Sakura para agradecer por su puesto como secretario. De hecho, no se había convertido en asistente del Hokage sino hasta que Sakura convenció a Kakashi de ello. Era un trabajo que había conseguido simplemente por la lástima que todos le tenían a Ino. Él la había embarazado… Luego se casó con ella porque, bueno, era lo correcto. Fue idea de Ino, qué derecho tenía él para cuestionarla. A través de los años de su recuperación ella había estado ahí. Y aunque no lo parecía, a Sasuke le importaba ella. La quería muchísimo… tal vez no amor, pero la quería y se preocupaba… solo pensar en ella lo hacía sonreír, aunque también fruncir el ceño.

¿Qué podía darle él a ella cuando estaría ciego antes de cumplir treinta y cinco?

—Solo quedan ocho años… — murmuró Sasuke, la lluvia cayendo aun más fuerte y la niebla empezando a despejar.

Sería fácil reparar su vista… solo que, como parte de su castigo personal, Sasuke se rehusaba a aceptarlo. Su vista ya había deteriorado a tal punto que, en realidad ya no le importaba. Sasuke no podía ver nada frente a él. Solo puntos blancos y cafés cuando intentaba enfocar algo. Si miraba hacia los lados, Sasuke podía ver cosas. Su vista periférica era tan aguda como siempre, y con los años la había mejorado. Eso le daba la habilidad de moverse con gran velocidad, de ser capaz de pelear hasta cierto punto, y de ser tan veloz y ágil como siempre lo había sido.

Entre más se acercaba al centro de la aldea, Sasuke empezaba a reducir el paso, hasta que se detuvo por completo. Monstruos… seres que solo se suponía habitaran el mundo de los sueños inundaban la aldea.

Había un suave gruñido que crecía en volumen. El tono cambió y sonaba como su alguien estuviera moviendo un palo a través de una cerca. Sasuke se giró en el momento en que una garra de cabello negro se dirigía hacia él. Bloqueó el golpe, pero se encontró frente a frente con el par de ojos color escarlata que pertenecían a Shigitsune, el chico de la piel de zorro.

Estando tan cerca de la bestia, Sasuke observó características notables solo en esa posición. La piel de zorro estaba fija a la misma piel del hombre. Incluso la parte de la mandíbula parecía crecer, tornando al humano bajo ella en algo más. En la frente del zorro había una espiral naranja sobre el pelo negro como la noche, e incluso en su brazo donde la piel humana estaba al desnudo, había marcas similares. Sasuke juraría que las había visto antes… tal vez no del mismo color… Pero el diseño…

El pelaje que cubría el cuerpo del hombre era ya parte de la piel. Donde el pelo chocaba con piel humana, la carne estaba roja e inflamada. Las venas sobresalían, tornándose negro oscuro. En lugar de manos el hombre tenía garras, y el vello negro cubría todo el brazo. Bajo su torso no había más que patas zorrunas y pelo negro… y el pelo parecía estar distribuyéndose… apoderándose del hombre bajo él. Y mientras Sasuke miraba a la creatura que estaba totalmente quieta, mirándolo… casi podía delinear el rostro del hombre cubierto bajo el pelaje.

Shigitsune empezó a respirar más rápido y sus ojos zorrunos se entrecerraron. Sus labios negros se curvaron con una sonrisa burlona. Una garra se estrelló contra el rostro de Sasuke, y una pata contra su pecho. El pelinegro salió volando hacia atrás, el aire salió de sus pulmones y con su vista periférica pudo ver al zorro correr en cuatro patas hacia él. Sasuke no pudo si quiera reaccionar porque el zorro ya lo había atacado, y rodaron por el suelo, pero luego el zorro lo estrelló contra el piso. El aire salió de sus pulmones, y la saliva de su boca. Sus ojos se dilataron cuando, con un gruñido, Shigitsune alzo la garra para atacar de nuevo… una espiral escarlata de energía llameante rodeaba ahora su garra.

Hubo una explosión de luz tras el impacto, y la energía continuó girando en el lugar en que había caído, a lluvia y la niebla parecían evitarla. Y luego, en milisegundos, implotó. El lodo y tierra de suelo salieron volando por el lugar y la risa de Shigitsune podía oírse claramente.

Sasuke intentaba regular su respiración y el sonido de su corazón con su mano. Eso… eso estuvo demasiado cerca, pensó, presionándose a si mismo contra la pared del edifico en el qu estaba ahora sentado. Giró un poco en el último momento… pero no lo suficiente. Miró su brazo derecho y soltó un quejido. Caía inerte a su lado, había sangre fluyendo de una herida en los bíceps.

—Feh, ya veo como va a ser esto… Tú vas a correr y esconderte como una perrita cualquiera — rugió Shigitsune.

Sasuke jadeó cuando sobre él, una peluda cola se enredó alrededor de su cuello y le obligó a ponerse de pie. Sasuke luchó contra el fuerte y ahogante agarre, pero no pudo liberarse. Shigitsune estaba apoyado sobre la pared en cuatro patas en la pared. Hubo una nueva explosión de rayos en el cielo, haciendo que el guerrero zorro pareciese aun más amenazador, sus ojos brillando escarlata.

Shigitsune alzo a Sasuke en el aire hasta estar de nuevo cara a cara.

—Estás asustado… Puedo olerlo. Agrio y amargo… como tu alma — acercó más su rostro al de su presa y continuó —. Pero siempre has sido un gatito cobarde, ¿no, Sasuke? ¡Rahh!

La cola se elevó en el aire y luego azotó a Sasuke contra el suelo. El aire se escapó de nuevo de los pulmones del chico y arqueó la espalda con un quejido. Shigitsune saltó y aterrizó junto a Sasuke y luego lo pateó en las costillas. El hombre de cabello negro se recuperó del impacto contra el suelo. Mantuvo la vista en el zorro mientras intentaba sentarse.

Shigitsune estaba riendo, caminaba en sus cuatro patas mientras hacía círculos alrededor de Sasuke, sus orejas pegadas a su cabeza. Sasuke se puso de pie con lentitud, manteniendo la mirada en su atacante. Se movió para un lado y Shigitsune cayó por la trampa, Sasuke de inmediato corrió hacia el otro lado.

¡Corre! Pensó Sasuke desesperadamente, el zorro gritando con furia y corriendo tras de él. Sus garras de zorro caían sobre el suelo pesadamente, como las de un caballo, al inicio pero fueron bajando el volumen hasta asemejarse de susurros que prometían su perdición. Shigitsune rugió y saltó. Sasuke saltó también, y las garras del zorro tomaron solo el aire donde los pies del ex ninja habían estado. El zorro se deslizó por el lodo rugiendo y riendo con maldad, mientras Sasuke seguía corriendo.

Los ojos escarlata de Shigitsune observaban al último Uchiha cuando este se desvaneció dentro de un edificio.

El guerrero zorro miró el techo y luego saltó hacia él. Se movió sobre él silenciosamente, la lluvia cayendo sobre él y los rayos iluminando el cielo. El zorro se movía ágilmente sobre sus cuatro patas, y pasó una chimenea. Y luego hubo dolor. Muchísimo dolor, explotando dentro de su cabeza.

Shigitsune chilló y cayó sobre el techo, mientras seguía gimiendo como un zorro y un hombre al mismo tiempo, su cuerpo entero convulsionándose. La barra de metal que llevaba en las manos Sasuke tembló un poco mientras éste observaba a la criatura. Dejó caer la barra y retrocedió.

–o-o–

—Qué patético… — murmuró Kikiyo, liberando el pecho de Tenten de sus largas uñas.

La morena Kunoichi apenas e hizo un sonido antes de caer al suelo. Lee la miró de reojo, sosteniendo su propio pecho que también había sido atravesado con sus uñas. Estaba pálido y al borde de desmayarse. Neji aun tenía algo de fuerza, pero la usaba para mantenerse consciente.

—¿Qué… nos hiciste? — preguntó, mirando a la mujer.

Kikiyo sonrió.

—Los envenené. Oh, no te preocupes, no morirás. No necesito que mi nuevo ejército se muera ahorita, ¿o sí?

—¿Qué quieres decir? — preguntó Tenten, mirando a la miko — Tu revives a los muertos. No a los vivos.

—Oh, querida… Todos mejoran sus habilidades. Reanimación de los muertos fue el primer paso, sí… Pero me he superado a mi misma con mejores jutsus, querida — dijo Kikiyo, arrodillándose para mantenerse al nivel de la joven, y elevando la barbilla de ésta —. La idea empezó a crecer cuando ustedes ninja se dieron cuenta de que podían destruir a mis bebés con solo un exceso de chakra, sabes. Así que tuve que adaptarme. Sí, Tengu y sus hermanos están muertos. Pueden ser derrotados con pulsiones de Chakra y no saben usarlo… Bueno, excepto dos de ellos. Nekomata y Shigitsune no son como sus difuntos hermanos, no. A ellos los creé diferente, sabes… Son la primera versión de una nueva raza. Una súper raza que no puede ser destruida con pulsiones de chakra. Una raza que incluso puede manipular el chakra, ku-ku… Una raza de a que tú pronto serás parte, pajarita.

Tenten se deshizo del agarre de la mujer en su rostro.

—Eso nunca pasará…

—Oh, sí que lo hará — dijo Kikiyo, enderezándose por completo —. Me aseguraré de que tú seas la primera a quién romper — sonrió antes de continuar —… ya puedo verte, libre como un pájaro… atravesando los cielos con las alas de mil águilas…

—Estás demente — le escupió Hanabi cuando Kikiyo la hirió también a ella con sus garras.

Kikiyo rodó los ojos.

—Eso me han dicho — empezó a alejarse, pero dio una última orden —. Cuiden de ellos, bebes. No los dejen escapar.

Mientras Kikiyo se alejaba, otros monstruos empezaban a rodear a los cuatro shinobi. Tenten se puso de pie al momento, empezando a atacar criaturas, solo para ser derrotada al instante.

–o-o–

No podía ya respirar cuando llegó a la cámara subterránea. Estaba lloviendo aun más fuerte ahora la niebla ya se había desvanecido y él examinaba el área, demasiado silenciosa para su gusto. Sasuke tenía un mal presentimiento.

Solo Dios sabía cuánto odiaba ese lugar.

Termina con esto para que puedas volver con Ino… Piensa en Ino… Pensaba mientras se sostenía contra la pared del estrecho pasillo en el que estaba oculto. Cerrando sus ojos y dejando que la lluvia cayera sobre su rostro continuó con la misma línea de pensamiento. Debí haberlo dicho… debí haberle dicho que la amo… mierda…

Miró alrededor del edificio y examinó el área una vez más. En la entrada del edificio podía ver a alguien. Era una pequeña mujer con corto cabello, pero largas mechas que alcanzaban su cadera. El cabello color cereza de Sakura no tenía nada que ver con el de esta mujer. El cabello de Keito era de un impactante, muy brillante rosa neón. Cuando vio a Sasuke, lo alumbró con su linterna y le indicó que se acercara. Se movía con urgencia.

—¡Ven de una buena vez! — casi no pudo escucharla.

Con el corazón acelerado, Sasuke respiró profundo y luego salió a campo abierto. El miedo recorría su espina dorsal una y otra vez, y un horrible presentimiento le aplastaba. Los ojos azul neón de Keito se agrandaron al ver algo más, algo tras Sasuke. El corazón del pobre pelinegro empezó a latir en sus orejas, y se empujó a él mismo hasta el límite.

—¡UCHIHA! — gritó Keito con miedo, mientras observaba horrorizada como la oscura criatura salía de las sombras y se arrojaba contra el hombre que corría hacia ella.

Un par de garras se hundieron en su piel, y Sasuke se arqueó tras golpearse con fuerza contra algo. Caminó con torpeza unos pasos más y sacó la muestra de su bolsa. Arrojó débilmente la muestra rectangular a la mujer que corría en la lluvia. Sus manos atraparon torpemente la muestra y Sasuke cayó al suelo con un furioso Shigitsune sobre él.

—¡VE, Keito! — gritó Sasuke al verla retroceder — ¡El antídoto!

Asintió y luego retrocedió, corriendo hacia la seguridad del pasaje subterráneo. Miró una sola vez hacia atrás, sus ojos inundados de lagrimas antes de desvanecerse tras un par de puertas dobles. Shigitsune se puso de pie y la tomó por la playera, luego lo arrojó contra un árbol cercano. Sasuke escupió sangre por la boca y pudo sentir su abdomen vibrando con dolor. Cuando un puño le golpeó en el rostro, casi pierde el conocimiento y cayó mareado al suelo.

Shigitsune volvió a forzar a Sasuke a ponerse de pie y lo usó como bolsa de pelea, luego lo pateó, le rugió y gritó con tanto dolor y amargura… Asuke cayó al suelo, sin saber qué pensar. El monstruo lo miró con odio, su respiración profunda le dio escalofríos, Sasuke no estaba ya seguro de qué era él. Parecía estar esperando algo de él…

—Ponte de pie — rugió Shigitsune, golpeándolo con una de sus patas. Cuando Sasuke no intentó nada, el zorro gritó —. ¡Dije que te pararas! ¡Enfréntame, Sasuke!

¿Cómo… cómo es que sabe mi nombre? Se preguntó Sasuke, mirando al zorro. En un nuevo ataque de furia, éste le pateó y Sasuke cayó del otro lado del camino. Chilló con sorpresa cuando se sintió de nuevo en el aire, y luego soltó un quejido cuando cayó al suelo. Chilló de dolor cuando Shigitsune le golpeó de nuevo,, clavando su pata en su estómago.

Sasuke no podía soportar más. Era demasiado…

Cuando Sasuke siguió sin hacer si quiera el intento de moverse, el zorro se enfureció aun más y tomó al hombre, arrojándolo contra un edificio. Shigitsune luego lo tomó por el tobillo y de la rodilla, arrojándolo a la calle.

La tortura continuó y Sasuke no hizo más que soportar la golpiza, incapaz de hacer nada más. Cuando Sasuke cayó de nuevo, claramente inútil, Shigitsune rugió y empezó a destrozar un árbol con sus propias manos. Gritaba y rugía, luego miraba a Sasuke. Shigitsune lo tomó por la garganta y lo elevó del sucio suelo, para luego azotarlo contra otro árbol.

—Maldito bastardo — dijo Shigitsune con voz temblorosa.

Sasuke no entendía… ¿por qué sonaba como si el monstruo estuviera llorando? ¿No debía ser él quien llorara? Él era el que iba a morir. Finalmente, después de todos esos años… el demonio había venido por su alma. Después de todo lo malo que había hecho en su vida, este monstruo se iba a asegurar de que Sasuke enfrentara un verdadero castigo. Iba a matarlo y enviarlo al infierno.

Sasuke jamás vería de nuevo a su esposa. Nunca podría decirle lo mucho que la amaba y que la quería… Nunca podría ver el rostro de su hijo… nunca podría decirle a Sakura cuanto sentía lo que había hecho y Naruto… Nunca podría decirle gracias, o pedir disculpas por toda la mierda que le había hecho… Su mejor amigo… Su hermano…

—Mátame y acaba con esto — soltó Sasuke, las lágrimas amontonándose y quemando sus ojos.

—¡¿Por qué no peleas? — gritó el guerrero zorro, liberando a Sasuke y mirándolo a los ojos — ¡¿Por qué no te defiendes?

Sasuke apenas y se mantenía de pie cuando contesto.

—No puedo…

El zorro gruñó con fuerza y sus orejas cayeron planas sobre su cabeza cuando rugió su respuesta.

—¡ESTÁS MINTIENDO!

Fúrico, Shigitsune azotó a Sasuke contra otro árbol, extrayendo un quejido de Sasuke y un crujido del árbol. Energía escarlata empezó a girar en su garra mientras el zorro sostenía al Uchiha por la garganta, dejando que la enorme masa de energía creciera y girara con más fuerza.

Sasuke miraba fascinado la energía de la bola de chakra que iluminaba el cuerpo entero del zorro. Y fue entonces que notó que los ojos de Shigitsune no eran escarlata ya… eran azules.

Un brillante azul zafiro.

—Lo siento — murmuró Sasuke y el zorro resopló —… Siento todo… Gracias por nunca dejar de confiar en mí, Naruto. Gracias…

La expresión que se apoderó del rostro de Shigitsune era una de absoluto odio. El zorro rugió y gruñó mientras la energía vibraba. Luego empezó a lanzar la bola de chakra, y las lágrimas al fin cayeron de los ojos negros de Sasuke cuando los cerró, aceptando su destino.


Gracias por leer,

Lilamedusa.