CAPÍTULO TRES: CUERPO

Cuenta la leyenda que una vez Tsukiyomi y Amaterasu se encontraron al borde de un monte sagrado. Se dice que la batalla fue tan intensa que el monte fue destruido hasta sus cimientos. El dios de la luna, junto con su guardián, debilitaron a la deidad solar pero esto tuvo sus consecuencias.

El relato revela que Tsukiyomi fue herido en su cuello con una de las dagas sagradas de la diosa del sol, esta había sido evenenada. La energía vital del dios no era la misma, era la mitad, pues la compartía con su guardián. El veneno lo volvió mas débil aun. Cuando el ciclo de la vida de los dioses se volvió a repetir, Tsukiyomi nació en el cuerpo de una niña y Amaterasu en el de un varón. Así fue como diosa le robo el cuerpo a su hermano.


Hatake Kakashi agregó un fallo más a su lista interminable de decepciones. Uchiha Sasuke, su alumno preciado, abandonó la Aldea de la Hoja en busca de poder con la víbora de Orochimaru. Lo que más le causa decepción consigo mismo es que, en el proceso la partida del Uchiha, Naruto casi pierde la vida. No solo le ha fallado a la aldea y a sus camaradas, sino que también le falló a las únicas tres personas que han dependido de él desde la muerte de... ella. Le falló a sus estudiantes.

Ahora Naruto y Sakura también se apartaron de su primer sensei en busca de poder, impulsados por la partida de Sasuke, consiguieron nuevos mentores: el Sannin Ermitaño Jiraiya y Godaime Hokage Tsunade.

¿Y ahora que queda de mi? se preguntó Kakashi mientras entraba a uno de sus restaurantes favoritos, para su tragedia estaba increíblemente lleno. Con pensamientos negativos, dio la vuelta para retirarse, alguien lo llamó.

― ¡Hatake-san! ¿A dónde va?

Chibi-chan ¿qué haces aquí? ― preguntó el jonin. La nueva ciudadana de la Hoja, vestida lista para entrenar, estaba sentada en una mesa por sí sola, su cara mostraba una pequeña sonrisa pero el brillo de sus ojos era opaco.

― Iba a reunirme con Kurenai-sensei y el resto del equipo.

― ¿Ibas?

― Kurenai-sensei, Hinata-chan, Kiba-kun y Shino-kun se fueron de misión... ¿Hatake-san le gustaría hacerme compañía?

― No creo que pueda Chibi-chan. ― Respondió Kakashi recordando que aun no le había dado respuesta sobre si la entrenaría.

Onegai Hatake-san.

Suspiro dándose por vencido y tomo asiento en la silla opuesta a ella. ¿Cómo negarse ante esos ojos que le recordaban a sus fantasmas del pasado? Ambos ordenaron; él, un pescado a la parilla con berenjena y ella una sopa miso. Oh ironía... Y comieron juntos entre miradas de curiosidad, sonrisas enmascaradas y relatos de misiones lejanas. Esa noche Kakashi durmió tranquilo, su primera noche sin pesadillas desde hace ocho años.


Y el tiempo pasó.

Un mes desde la partida de Sasuke.

Tres semanas desde que Sakura y Naruto lo dejaron.

Seis días desde que tuvo su primera noche sin pesadillas.

Cuatro días desde su última misión.

Dos horas y media desde que lo invocaron a la Torre Hokage.

Y quince minutos con cuarenta y siete segundos desde que está parado frente a la líder de la aldea y su asistente. La primera sermoneándolo por su impuntualidad y la segunda afirmando todo lo que esta decía.

Ah... Que lento y cruel es el paso del tiempo. El jonin tomó nota mentalmente de dejar de contar.

― ... ¡En fin! ― exclamó la líder golpeando su escritorio con los puños siendo cuidadosa de no quebrarlo. ― La razón por lo cual fuiste convocado es la nueva asignación de un alumno para ti.

― ¿Nuevo alumno? Pero yo ya tengo.

― Uno es un ronin y los otros dos han sido relevados de tu cargo temporalmente. ― Ese comentario fue un golpe bajo para el joven sensei... Aush. ― Por lo tanto se te asignará uno nuevo. ¿Esta entendido Kakashi?

Hai Hokage-sama.

― Prosigo entonces.

De la gaveta izquierda del gran escritorio de caoba fina, Tsunade sacó su reserva secreta de alcohol, Shizune la observó con reproche. Tomó tres grandes tragos de la jarilla de porcelana fina mientras buscaba entre la gran montaña de papeleo los documentos de ese joven que ahora estaría bajo la tutoría del usuario Sharingan. ¡Oh Kakashi no se imaginaba como cambiaría su destino desde este momento!

― Tu nueva aprendiz estuvo bajo la tutela de Yuuhi Kurenai. Debido a fallas en la dinámica de equipo tuvo que ser removida pues el equipo diez se entrena en la especialidad de rastreo. Kurenai reportó problemas de falta de control de chakra en la niña, pues su expulsión de energía es constante pero inestable y fácilmente se sale de control. ― Explicó Tsunade dando un sorbo más a su sake.

― ¿Puede elaborar más Tsunade-sama? ― Pidió Kakashi mostrando un poco de interés y seriedad.

― Shizune. ― La líder le dio la palabra a su aprendiz y asistente, dándole el registro de la genin. La joven médico aclaró su garganta y comenzó la explicación.

― Tras un rastreo del sistema de chakra, se descubrió un flujo constante de energía lo cual nunca ha sido visto. Es tanta la energía dentro del cuerpo, que el sistema inmunológico de la niña ha creado un mecanismo de defensa que consiste en tomar el chakra sobrante del cuerpo, sacarlo mediante los poros y transmitirlo al objeto más cercano.

― Si el sistema inmunológico lo expulsa significa que es dañino para el usuario. ¿No sería mejor que ella quedara como civil?

― Sería la mejor opción si pudiera retener el chakra. El cuerpo de la estudiante es físicamente inadecuado para mantener tanta energía dentro de sí misma, por lo tanto, una vida de civil le sería imposible debido a que el chakra expulsado a veces es destructivo tanto para ella como para los que se encuentren en el perímetro. ― Shizune explicó. Tsunade cerró los ojos y dejo escapar un largo suspiro.

― ¿Han considerado la aplicación de un sello? ― La Hokage fijo su mirada en Kakashi.

― Si. Pero tras varios exámenes físicos que yo misma lleve a cabo, notamos que la estudiante además de incapaz de retener el chakra no tiene la fuerza física suficiente para someterse a un sello. Su cuerpo es incluso demasiado débil para ser ninja por más voluntad que ella tenga, pero si llega a tener un control sobre su chakra todas sus incapacidades físicas serían complementadas. ― Dijo la líder de la hoja.

― En caso que no llegue a controlar su chakra y no resista el entrenamiento, ¿Cual serían las consecuencias?

Un silencio incómodo se apoderó de la habitación, afuera un cuervo observaba desde su ubicación en el barandal de la ventana. Shizune habló.

― El fallo no es una opción tiene que aprender a controlar su energía sino lo único que le queda...

― Es la muerte. ― concluyó la Hokage.


Era la mañana del primer fin de semana del verano, la temperatura era alta y el sol estaba a mitad del camino de su posición máxima. Los aldeanos se vestían en ropas frescas pero los Shinobi no tenían tanta suerte, especialmente aquellos que portaban el uniforme de Konoha como Hatake Kakashi. Aunque su postura siempre era relajada y su libro nunca escapaba de sus manos por dentro se estaba asando.

El sensei había citado a su nueva aprendiz a las seis de la mañana en la arena de entrenamiento veinte y ya iba tres horas tarde. Al llegar al campo de práctica encontró a una futura ninja jugando con el agua de la laguna artificial. Observándola a detalle notó que de la punta de sus dedos expulsaban un flujo de chakra constante pero inestable, la energía se revolvía con el agua y esta se movía a voluntad de la niña.

Chibi-chan ― llamó Kakashi.

La niña volteó rápidamente y sus ojos grises se posaron en la figura relajada del ninja que copia, su rostro levemente estaba sudoroso y parte de su cabellos color ébano se pegaba a su frente y cuello. Se encontraba vestida de forma fresca con una camiseta amarilla holgada, pantalones cortos negros y su equipo ninja. Suficientemente cómoda para entrenar y no morir de calor.

Ohayo Hatake-san...― murmuró tristemente, poniéndose de pie. ― ¿Qué hace por aquí?

― Vengo a entrenar a mi estudiante ― contestó neutralmente Kakashi dándose cuenta que á ella no le habían informado de que él era su nuevo mentor.

― Oh... Yo... Etto... Se suponía que iba a conocer mi nuevo sensei hoy pero llegue una hora tarde... Creo que ya no va a querer entrenarme...

― No creo que eso sea de mucha relevancia ya que yo llegue tarde también. ― Kakashi se admitió a si mismo que ver como esos ojos grises mostraban asombro y como su nueva estudiante abría su boca como pez ahogado era entretenido.

― ¡Arigato sensei! ―. Se puede decir que el joven instructor quedó extrañado por esas palabras y, como si ella pudiera percibir su confusión aclaró su agradecimiento. ― No pensé que me iba a entrenar usted ¡Me siento feliz!

Kakashi sonrió por debajo de su máscara, que refrescante es presenciar la inocencia de un niño, hasta la mas mínimas acciones significaban un mundo de felicidad para ellos. Lastima que la inocencia sea una debilidad en el mundo shinobi.

― ¿Lista para comenzar? ― pregunto el sensei a su nueva pupila, repasando mentalmente la rutina de entrenamiento que había planeado para la condición de Chibi-chan.

― ¡Hai!

Cuando Tsunade le dijo a Kakashi que las capacidades físicas de Chibi-chan no eran las adecuadas para ser una kunoichi nunca (¡NUNCA!) pensó que era prácticamente nula. Nunca, nunca, nunca, nunca.

La rutina que el organizó era que corriera alrededor del área de entrenamiento con pesas de dos libras, pasaron tres minutos y ella ya jadeaba, a los quince ya no podía más. Le quito las pesas, duró más pero al final fueron los mismos resultados. La puso a hacer trescientas sentadillas y abdominales, de cada una solo hizo ochenta... ¡Ochenta! ¿Dónde estaba aquella jovencita que corría velozmente cuando la encontró en aquella aldea destruida?

Y ahora ella se encontraba sentada bajo un árbol, sus ojos miraban el suelo y totalmente sumergida en sus pensamientos. Kakashi la observaba en silencio desde el centro del área. Una idea vino a su mente.

Chibi-chan ven acá. ― La llamó haciendo un leve ademán con su mano derecha. La agotada aprendiz se puso de pie y se ubicó frente a su sensei, sus ojos reflejaban la determinación de seguir intentado. ― Quiero que corras de aquí hasta aquel cedro y regreses. Son unos ochenta metros.

― ¡Hai sensei!

― A mi señal entonces. ― Kakashi descubrió su ojo derecho y los huracanes del sharingan comenzaron a girar descifrando el flujo de chakra de su estudiante. ― ¡Ahora!

Y la niña corrió. Y Kakashi miro y supo cómo ayudarle a controlar su cuerpo.