"Destino, corre, destino.
Como hebra en el viento,
Viajas implacable,
Inagotable,
¿Qué me preparaste?
¿Por qué estas silente?
¿No me dirás?
No, siempre lo he sabido"
….
Capitulo Segundo. Indecisión.
Era mediodía cuando todos se encontraban reunidos en la sala de la mansión, los cinco y Saori estaban sentados alrededor del televisor pantalla plana de 29 pulgadas que se encontraba en ese momento pasando una película de acción, los muchachos se reían y exclamaban con alegría mientras que la chica los acompañaba pero teniendo su atención dirigida en la hoja de papel que estaba escribiendo.
-Deja eso, Saori. -Le pidió Seiya desde el otro extremo del mueble -Mira la película con nosotros que está muy buena.
-Tengo que terminar esto, Seiya -Le contesto con dulzura sin quitar su mirada del dichoso papel que seguía siendo rasgado por la punta del lapicero azul con el que estaba escribiendo -Es la carta para Shion me gustaría solucionar los problemas lo antes posible.
- ¿Estás segura de que es buena idea traerlos? -Cuestiono Hyoga desde su lugar en otro mueble.
-¿Por qué lo preguntas?-Le respondió con otra pregunta.
-Si ellos están aquí les tocara tener mucho cuidado, claro que vamos a ayudarlos pero... -Saori lo miro con una expresión tranquilizadora.
-No hay nada de lo cual preocuparse, al menos no por eso. Tendremos cuidado -Aseguro mientras doblaba la hoja y la metía en un sobre, luego se dirigió a Tatsumi que se encontraba sentado en una silla vigilándolos -Tatsumi por favor envía esto al Santuario.
-Sí, señorita -Le contesto tomando lo que se le entregaba y retirándose de la sala.
En el momento en que el mayordomo dejo la sala, Seiya jalo a Saori para acercarla más a él y poder abrazarla por los hombros, ella se sonrojo pero permitió que lo hiciera acomodándose para dejar que su cabeza se recostada sobre su brazo. Los chicos sonrieron ante la escena pero no comentaron nada, finalmente todos miraban la película.
En cuestiones de negocio Tatsumi era muy eficiente y si esa carta tenía que llegar el mismo día lo haría, la verdad es que en la misión se encontraba uno de los mensajeros del Patriarca esperando la respuesta para la carta que había traído el día anterior.
-¡Que llegue inmediatamente! –Le grito Tatsumi al santo que le dedico una mirada indignada antes de marcharse –Los jóvenes de hoy no guardan respeto por nada… No puedo creerlo, porque la señorita se interesaría en ese miserable –El mayordomo comenzó a murmurar con más saña al pasar por la sala y ver la situación en la que estaba su señora.
Santuario de Athenea. Grecia
Era mediodía cuando todos los Santos de Oro se reunieron en el comedor del Templo Principal para almorzar juntos algunos iban con sus rostros inexpresivos o serios, otros molestos y algunos simplemente estaban tranquilos. "Para Compartir" dijo Shion que igual que el resto fue revivido gracias al poder de Athenea cuando les propuso que toda la orden dorada debía compartir al menos durante una hora, lo que no esperaba es que las cosas estuvieran tan tensas entre ellos, Dohko se lo había dicho pero no esperaba que la situación fuera tan grave. Todos hicieron la reverencia que exigía el protocolo antes de sentarse en sus puestos, lo más notable fue, como tanto Milo y Camus procuraban sentarse lo más alejado del otro, como Saga y Shura evitaban mirar a los ojos a Aioros y Aioria, la forma en que estos se sentaban juntos pero no hablaban y aunque le parecía curioso no se atrevía a preguntar en qué términos quedaron los gemelos, que se sentaban uno al lado del otro. La tensión terminaría por estallar y eso fue lo que ocurrió con el comentario de Milo.
-¡¿Por qué tenemos que almorzar con estos infelices traidores? –Grito dejando traslucir todo su dolor, las palabras eran generales pero su mirada se concentraba en el Santo de Acuario.
-Basta, Milo –Reprendió Shion con una mirada severa que le ordenaba sin vocalizar que se sentara.
-Pero, Maestro, no comprendo. Fue él quien lo aparto de nosotros hace trece años –Señalo a Saga con un dedo acusador –Fue él quien lo mato. –Saga le sostuvo la mirada llena de rabia del santo menor con severidad –Todos ellos son unos desgraciados traidores –Aunque parecía que incluyera a todos su mirada se poso sobre el santo de Acuarios que lo ignoro elegantemente.
-Milo –El Patriarca suspiro pesadamente –Yo no le guardo rencor a Saga, no fue su culpa y de ninguno de ustedes lo que ocurrió hace ya tantos años. Debes dejar el pasado atrás y ver hacia el futuro, ese es el deseo de Athena, por esa razón nos trajo a todos a la vida.
-Pero… -El santo de la octava casa estaba dispuesto a continuar.
-Muchacho –Intervino Dohko –Siéntate –La severidad en los rostros de los mayores obligo a Milo a tragarse su resentimiento y obedecer, no probo ningún bocado desde entonces.
-Pueden retirarse –Dijo Shion levantándose minutos después –Saga, Kanon, Aioros, quédense queremos hablar con ustedes.
-Claro, Excelencia –Respondieron los tres al unisonó lo que provoco la alegre risa de Aioros, los gemelos esbozaron una ínfima sonrisa mientras que algunos lo miraban sorprendidos sobre todo Aioria que no le quitaba los ojos de encima.
-Shion comenzó a caminar con Dohko a su lado hacia las habitaciones del Patriarca por lo que Aioros se despidió de su hermano con un gesto de la mano y muy animado se dispuso a seguir al lemuriano con Saga y Kanon detrás.
-Milo resulto ser un buen representante de su signo –Comento Kanon con una sonrisa burlona cuando cerraron la puerta y quedaron únicamente los cinco dentro del cuarto–El muchacho es bastante rencoroso.
-¿De qué quería hablarnos, Maestro? –Pregunto con educación el gemelo mayor.
-Quería comentarles acerca de lo que acaba de suceder, hay demasiada tensión entre la orden dorada –Comenzó observando cómo los gemelos asentían en señal de estar de acuerdo –Es necesario que encontremos la forma de resolver esto…
-Disculpe, Excelencia. Pero creo que lo mejor sería darle más tiempo a los demás son demasiadas cosas las que han sucedido en un periodo de tiempo tan corto... –Saga tenia los brazos cruzados y una mirada seria.
-Al menos ustedes entienden algo de lo que está sucediendo –Comento Aioros –Para mí es bastante complicado el hecho de que mi hermano y los pequeños que deje siendo apenas unos niños sean ahora mayores que yo –Musito antes de regresar su atención a los demás –Estoy muy orgulloso de los hombres en los que se han convertido valerosos, honorables, honrados, verlos reunidos a todos en el Muro de los Lamentos fue una experiencia única para mi… Lo último que recuerdo es la amistad que tenían Milo y Camus, de cómo ellos y Aioria causaban desastres, la inocencia y la tranquilidad de Mu y Shaka, la alegría de Aldebarán, la constantes discusiones de Piscis y Cáncer y de la forma en que siempre permanecían juntos, la madurez de Shura. –La añoranza en la voz de Sagitario despertó los recuerdos de un tiempo mejor en los presentes –Ahora, mi hermano me evita y la persona con la que más me he relacionado ha sido; Seiya. –La verdad es que un Aioros de catorce años se parecía demasiado al muchacho hasta el punto de que podían ser confundido por hermanos, Seiya admiraba y adoraba al Santo de Sagitario, al punto de avergonzarlo muchas veces.
-Aioros tiene razón, Maestro –Intervino Kanon –La última vez que los vimos eran apenas unos niños, ni siquiera alcanzaban la pubertad, hemos estado fuera de su vida por más de diez años, nosotros somos unos perfectos desconocidos para ellos e igualmente ellos lo son para nosotros.
-Es cierto –Coincidió con su hermano el griego.
-Es más complicado de lo que esperaba pero… Ustedes resolvieron sus problemas… -Dohko miro a ambos hombres con genuina curiosidad.
-Hablamos –Fue lo único que salió de los labios de Saga.
De pronto escucharon un suave golpeteo sonar en la puerta, se miraron entre ellos antes de que Aioros se acercara para abrirla y dejar entrar al mismo joven de cabellos oscuros y mirada celeste que rápidamente se arrodillo ante ellos con respeto.
-He traído la respuesta de la Diosa Athena, mi Señor –Su voz causo una sonrisa en Kanon pues era bastante dulce y aniñada.
-Ethrian –Dijo Saga de repente –Eres el muchacho que llego acompañando a la amazona de Cobra ¿cierto?
-Así es, mi Señor –Contesto el muchacho de apenas quince años levantándose y entregándole la carta al Patriarca.
-Gracias, puedes retirarte –Le dijo Shion con calma. El muchacho sonrió antes de hacer una reverencia y marcharse.
-¿Lo conoces? –Pregunto curioso su hermano mientras que el otro se encogía de hombros.
-Claro, yo mismo lo recibí y lo entregue a su maestro cuando llego con la amazona, es de las pocas cosas que tengo presente –Le contesto con tranquilidad aunque únicamente él pudo notar la angustia que sus ojos expresaron.
-¿Shion? –Cuestiono Dohko intrigado ante el silencio de su amigo y la total concentración con la que leía la carta – ¿Que sucede?
-La Princesa Athena desea que todos nos traslademos a su residencia en Japón –Contesto –Al parecer considera que estando fuera del ambiente del Santuario sería posible ayudarlos a resolver sus conflictos, nos invita a vivir con ella y los santos de bronce por algunos días…
-¿En su mansión en Japón? –Kanon sonaba muy interesado –Seria bastante interesante ver como resultarían las cosas…
-Yo no conozco a Athena –Menciono Aioros con reproche –Cuando yo desperté ella había tenido que marcharse….
-Es cierto… ¿Qué consideras que deberíamos hacer, Saga? –Cuestiono el antiguo santo de Aries al mayor de los gemelos que no pudo evitar sorprenderse.
-¿Me está preguntando, Maestro? –Kanon le dio un codazo para que dejara de preguntar cosas tan obvias a la vez que ponía los ojos en blancos sonriendo con burla, Saga frunció el ceño –Creo que deberíamos aceptar la invitación de la Niña Athena, tiene razón puede que sea beneficioso para nosotros y para todos.
-Entonces eso haremos –Dictamino Shion.
En algún lugar desconocido
-Por fin se ha puesto en movimiento hermanas –Canturreo una voz femenina y muy hermosa.
-Ha comenzado a moverse, lenta y perezosamente, pero ya no hay vuelta atrás…. –Musito otra con la diferencia de que termino su oración con una risa seductora y alegre.
-Hemos esperado milenios por esto hermanas, sed precavidas, el destino de los dioses y mortales ha iniciado un nuevo ciclo. Nuestra joven doncella ha comenzado a crecer y con ella ha llegado la hora de un cambio, como siempre debió ser –La ultima voz era más severa que las otras pero igualmente hermosa.
Mansión Kido.
-¿Estás bien, Saori? –Pregunto con angustia el santo de Pegaso al ver a la chica doblarse sobre sí misma con un gemido ahogado.
-¿Saori? –Cuestiono Shun acercándose con rapidez al mismo tiempo que lo hacían todos los demás.
-Estoy bien –Dijo en el primer momento que su voz le permitió hablar sin temblar –Ha sido solo un mal presentimiento – "Algo no anda bien" La voz de la diosa hizo eco en su mente –Estoy bien –Repitió.
…
Agradecimientos de este capítulo a Kumikoson, Seipegasus, Loly, Sakurita, Pegaso Seiya.
Igual que antes solo unas pocas correcciones.
