"Estrella Plateada,

Corazón de Oro,

Sonríe inocencia de niño,

Calienta estas almas cansadas,

Sonrían,

Que aun conservan a su niño

Dentro de sí"

Capítulo Tercero. Estrella Plateada.

Desde la habitación del Patriarca se pudo sentir con claridad los cosmos alterados de Milo y Aioria, al mismo tiempo que los de Mu y Aldebarán intentaban contenerlos, todos los presentes en el Templo Principal se pusieron alerta y aguantaron la respiración por unos cortos segundos.

-¿Ese es el cosmos de mi hermano? –Pregunto sorprendido el castaño –Esta tan cargado de resentimiento y dolor…

-Aioria tuvo que soportar mucho durante los años posteriores a tu muerte, para todos él no era más que el "hermano del traidor" cargo con ese estigma en sus hombros demasiado tiempo –Le explico Saga aunque su porte seguía siendo orgulloso, Aioros fue capaz de detectar cuanto lo lamentaba –Debes entender eso…

-Lo mejor será que bajemos antes de que inicien una batalla de los mil días –Dijo Shion muy preocupado y dando algunos pasos hacia la puerta.

-Espere, Maestro –Kanon se interpuso en el camino de hombre –Desmole un momento a veces la violencia es la mejor forma de arreglar las disputas. –Sagitario lo miro con duda.

-No deseo ver a mi hermano atacar a nuestros compañeros –Expreso con decisión –Si es necesario los detendré a todos antes de verlos herirse unos a otros. –Se apresuro a dejar el cuarto con paso veloz sintiendo como los antiguos maestros lo seguían de cerca dejando a los gemelos solos.

-Al parecer no piensan igual que nosotros –Comento Kanon acercándose a su hermano.

-Tendrían que estar igual de locos para poder hacerlo –Le contesto Saga con una expresión seria y divertida al mismo tiempo algo que solo él podría mostrar – ¿Crees que seamos capaces de arreglar todo? –Su hermano adopto una expresión más seria demostrándole que lo escuchaba –-Nosotros fuimos capaces de hacerlo, ambos perdonamos los errores del otro, aunque aun no -comprendo cómo pudiste darme el perdón por lo de Cabo Sounion.

-Para, Saga. En serio –Kanon levanto una mano frente al rostro idéntico al suyo –Ya discutimos eso, fue tanto culpa tuya como mía, yo te lleve al límite y tu cediste –Se encogió de hombros restándole importancia- El que quedo peor parado fui yo pero realmente hermano que tampoco me fue tan mal intentando dominar al mundo. Además resulta divertido verte portarte mal aunque sea conmigo, es un recuerdo que siempre tendré presente, el puro de Saga haciendo maldades –Una sonrisa burlona apareció en sus labios mientras que su hermano lo empujaba ligeramente – ¡De eso hablo! –Saga se rio entre dientes.

-Siempre has dicho lo mismo desde que éramos niños –Comento con añoranza –Admito que te extrañe, hermano. –Le sonrió fraternalmente consiguiendo que se avergonzara.

-Te estás poniendo sentimental –Kanon paso un brazo por los hombros de su hermano mientras comenzaba a caminar y lo arrastraba consigo, curioso pensó Saga igual que en nuestra infancia –Deberíamos hacer algo para celebrar que hemos regresado a la vida –Su voz contenía varios matices siendo los más marcados la picardía y la emoción.

-¿En qué piensas, Kanon? –Cuestiono con sincera curiosidad y sintiéndose mal porque muy a su pesar estaba interesado en los planes de su hermano menor.

-Algo, Saga. Algo –Fue su única respuesta.

La discusión había estallado en las escaleras entre Piscis y Acuario, comenzando por los comentarios ácidos y directos de Milo, apoyados y agrandados por los de Aioria, siendo dirigidos estos directamente hacia Camus y Shura que en un principio se hacían de oídos sordos pero que llegado un momento respondieron hartos de las acusaciones y de ahí se fue desencadenando una fiera discusión llegando a la violencia previa a un combate. Milo y Aioria estaban unos escalones más arriba de sus compañeros, sus cosmos encendidos liberando la ira y el resentimiento que guardaban dentro de sí, mirando llenos de rabia a los santos de Acuario y Capricornio, quienes aun furiosos se contenían, ni siquiera se defendían; por esa razón Mu y Aldebarán se encontraban en medio de los cuatro con expresiones muy serias.

-¡Quítense! –Les grito Milo con un gesto brusco de la mano.

-Tranquilízate, Milo –Le contesto Mu con voz calmada.

-¡No voy hacerlo hasta que castigue a ese traidor! –Señalo a Camus con un dedo acusador.

-No tienen derecho a estar aquí –Dijo Aioria dominado por la ira.

-Caballeros esta no es forma de comportarse –Reprendió Aldebarán.

-¿Y tú no piensas intervenir, budita? –Le pregunto el Santo de Cáncer con burla observando desde un costado en compañía de Shaka y Afrodita; el aludido frunció el ceño.

-¿"Budita"? –Pregunto ligeramente ofendido –Aunque trate de detenerlos no me escucharan, ni siquiera le prestaron atención al Patriarca Shion, Milo lo ignoro completamente.

-Debería ponerlos a dormir a todos –Comento fastidiado Afrodita con los brazos cruzados –No podrían haberse puesto a pelear más lejos de mi templo.

-Mientras no fuera cerca del mío –Concordó Mascara de Muerte.

-¡Basta, quítense o los quitamos! –Grito Milo atrayendo la atención de los otros tres de vuelta al grupo en conflicto causando una sonrisa en el cuarto guardián. Con Antares en alto.

-Te apuesto, Lulú, a que Milo ataca a esos dos –Le propuso con burla y una sonrisa maliciosa al doceavo guardián.

-Algo ocurrirá antes de que lo haga y no me llames así–Contesto el sueco algo más interesado aunque se encontraba agradecido de que ninguno considerara necesario hacerle pagar sus crímenes. Shaka levanto las cejas con curiosidad al escuchar el sobrenombre pero el santo solo se encogió de hombros restándole importancia.

-¿Vas a atacarnos, Milo? –Cuestiono con mucha seriedad mirándolo a los ojos observando la duda en sus compañeros.

-Mu –La mano de Camus se apoyo en el hombro del primer guardián con suavidad, este se voltio con tranquilidad para mirar la decisión del santo –No es necesario que nos defiendas ni debes ser objeto de los ataques de Milo y Aioria. Arreglemos esto entre nosotros, Milo –Lo desafío.

-Camus –A pesar de que la intención de Escorpio era mostrarse resentido y furioso su voz solo dejo entrever lo dolido que estaba, Camus suspiro antes de levantar ambas manos – ¿Qué haces?

-No pienso atacarte ni defenderme, Milo –Le dijo en francés con calma –Si quieres desquitarte puedes hacerlo todo lo que quieras… -El santo temblaba con duda.

-¿Qué están haciendo? –Exclamo una voz femenina muy fuerte y ruda hasta podría decirse que agresiva, pronto sintieron los cosmos de la amazona de Cobra y Águila subir por el Templo de Acuario.

-Shaina, Marín –Saludo Aldebarán al ver a las dos mujeres quedar frente a ellos.

-¿Qué creen que están haciendo? –Pregunto nuevamente la pelirroja -¿Aioria?

-Marín –El santo de Leo se sintió terriblemente avergonzado de que la chica lo viera en ese estado y aunque deseaba contestarle más que eso no pudo.

-Deténganse todos –Grito el joven castaño que venía corriendo escalera abajo con una expresión alterada. Aioria se sintió peor –No los entiendo –Dijo con tono afligido mientras que algunos bajaban la mirada avergonzados.

-Nada ¿cierto? –Cuestiono Shion seriamente mientras que a su lado Dokho los reprendía con la mirada –Muchachos deben comprender algo; aquí todos ustedes son compañeros, hermanos de crianza… No deben estar haciendo esto, nuestra Señora Athena no deseaba esto cuando nos regreso a la vida, ¿Están en contra de los deseos de nuestra diosa?

-No, Señor. Pero no podemos comprender su decisión –Replico Milo.

-Justo entonces se abrió un agujero a otra dimensión en el cielo encima de ellos, todos miraron con curiosidad y sorpresa el gran hoyo aunque inmediatamente se arrepintió porque de ahí salió un líquido verdoso, viscoso y con un olor poco agradable, que los baño completamente desde la cabeza hasta la cintura. Sus ojos se abrieron como plato mientras que Afrodita y Mascara de Muerte comenzaban a maldecir en sus respectivos idiomas, pronto escucharon una risa muy fuerte desde el Templo de Piscis pero al fijarse pudieron notar que no era solo una voz sino dos, solo que exactamente iguales. Sobre el techo los gemelos se estaban riendo con mucho ánimo, más que todo Kanon que se doblaba sobre su estomago conteniendo las lagrimas, Saga se controlaba un poco mas pero igualmente se mostraba muy divertido.

-¡Saga, Kanon! –Exclamo Shion muy molesto cosa que aumento al escuchar la risa de su mejor amigo -¡Dokho! –Los hermanos bajaron la intensidad de su risa, las victimas intentaban quitarse el líquido, algunos con calma otros con mucho fastidio. Afrodita parecía ser el que mas estaba sufriendo.

-Sigues igual de inmaduro, Kanon –Comento una voz femenina –Aunque si me sorprende de ti, Saga-Miraron con sorpresa a la mujer de largos cabellos chocolate y mirada color tierra, su piel blanca se marcaba por la ropa de pre-mama de color azul oscuro que llevaba.

-Gala –Dijeron los gemelos al mismo tiempo completamente sorprendidos aunque Kanon la miraba de una forma diferente entre la ansiedad y la adoración. Los caballeros y las amazonas miraron a los santos de Géminis con curiosidad olvidando casi lo que les habían hecho.

-¿Galatea? –Cuestiono Shion con los ojos abiertos como platos recorriendo la figura femenina deteniéndose en el abultado vientre – ¿Dónde estabas? ¿Cómo es que…?

-Es un placer y un honor volver a verlo, Maestro Shion –La chica sonrió amargamente antes de que pudiera continuar –Se que los gemes, necesitan un castigo por esto pero los necesito por algunos minutos. Si me permite… -Shion asintió y ambos hermanos saltaron del techo y la siguieron en silencio.

-¡¿Qué demonios ha pasado aquí? –Mascara de Muerte exclamo muy molesto -¿Quién es esa mujer? –Afrodita le murmuro algo al oído, parpadeo varias veces sorprendido - ¿En serio?

-¿Puedo saber porque par de idiotas pensaban atacar a sus hermanos? –Pregunto completamente alterado Aioros y a pesar de que era mucho más bajo que los otros su tono de voz molesto sacudió las memorias de sus infancias, encogiéndolos por la culpabilidad.

-Hermano –Comenzó Aioria –Nosotros… ellos…

-Basta, ustedes dos son un par de tontos –Aioros se atravesó entre el grupo y a pesar de la diferencia de altura alboroto el cabello de su hermano menor y del santo de Escorpio, sorprendiéndolos a ambos, luego repitió lo mismo con Camus y Shura algo más fácil de hacer porque estaban varios escalones abajo – ¿Que les parece si todos se van a sus templos se limpian y hablamos con más calma en el coliseo? –Sonrió iluminando su aniñado rostro lo que provoco que todos sintieran un sentimiento de añoranza –Vamos, niños. –Apuro.

-Ahora no puedes decir eso –Declaro Mascara de Muerte acercándose para pararse a su lado –Ahora eres menor que nosotros –Uso su mano para demostrar la diferencia de estatura.

-Deja, ni siquiera entrabas a la pubertad la última vez que te vi –Le dio un manotazo a la del santo de Cáncer que sonrió –Todos a sus templos, lávense y reúnanse en el coliseo. –Ordeno para sorpresa de los dos sobrevivientes de la Guerra Santa anterior los jóvenes obedecieron.

- ¿Cómo hiciste eso? –Pregunto Dokho muy impresionado y asintiendo fascinado.

-¿Qué cosa? –Cuestiono confundido.

-Que te obedecieran de esa forma… -Aclaro Shion.

-Ah, eso… No sé, siempre me hacían caso cuando eran niños –Aioros se encogió de hombros –Por cierto esa chica es quien creo que es, porque si así es entonces… ¡Wow!

-Si es ella –Aseguro Shion con una ligera sonrisa –Ha crecido mucho.

-Me siento excluido… ¿Quién es ella? –Cuestiono Dokho algo ofuscado.

-Ella es… -Comenzó Aioros.

La mujer pese a su embarazo avanzado caminaba con mucha soltura por las escaleras, su mirada se encontraba lejana observando el tercer templo, detrás de ella Saga quería intercambiar una mirada con su hermano pero este estaba en su mundo al parecer se debatía entre agarrarla del brazo para detenerla o no hacer nada. Finalmente se decidió por la primera opción alargando su mano lo suficiente para tomarla del antebrazo, ella se detuvo pero no se giro.

-Sé que tienes muchas preguntas, Kanon. Te las responderé todas pero por favor lleguemos al templo –Le dijo con voz dulce y conciliadora.

-De acuerdo –Fue la respuesta del santo, intercambio una mirada afligida con su hermano antes de seguir bajando.

Japón. Orfanato.

Saori se encontraba dentro de la pequeña oficina de la casa, discutía amablemente con la señora que dirigía el lugar a diferencia de otros días llevaba un vestido ligeramente más corto, le llegaba hasta la rodillas de un bonito color rosa pastel, mientras tantos sus amigos se encontraban jugando con los pequeños huérfanos, los niños se encontraban muy excitados y emocionados como cada vez que recibían la visita de sus "hermanos mayores" aunque en ese momento ellos querían jugar al futbol con Seiya este se encontraba muy entretenido jugueteando con una niña nueva y muy pequeña, de solo tres años de edad según le dijo Miho, de origen griego y que se había quedado sola pocos días antes, sus padres asesinados por su hermano mayor, un niño apenas menor que él, luego del crimen cometido se quito la vida. La pobre pequeña presencio todo pero según le dijeron su mente bloqueaba el recuerdo y lo único que recordaba era su nombre; Ginsei.

-Ginsei, eres bonita –Le decía con ternura mientras la levantaba en el aire a lo que la niña reía emocionada –Tus cabellos reflejan el sol -Murmuro admirando el corto cabello plateado que le llegaba hasta el hombro del mismo tono que sus ojos.

Los demás niños se acercaron para invitar al muchacho a jugar este les sonrió levantándose y llevándose a la pequeña con él. Al parecer la única secuela que le quedo del trauma era que se negaba a decir palabra. Justo en el momento en el que la dejo en el suelo salió corriendo hacia la joven Kido que venía desde el interior de la casa acompañada de la misma señora con la que estaba antes, Ginsei le abrazo de las piernas con una linda sonrisa.

-Ginsei, dime ¿Seiya se porto bien contigo? –Le pregunto en griego a lo que ella asintió, Saori lo busco con la mirada encontrándolo jugando un partido de futbol con sus hermanos, Ikki apareció segundos después al lado de la muchacha –Ginsei ¿Recuerdas lo que te dije? ¿Que podrías irte a vivir con nosotros? –Nuevamente asintió por respuesta –Bueno hoy te mudaras a nuestra casa.

La niña dio un grito ahogado de emoción y con gesto de sus manitas pidió ser cargada, Saori enternecida la agarro en brazos permitiéndole que la abrazada por el cuello, Ikki le guardo unos cuantos papeles en el bolso que cargaba antes de irse a jugar con los demás. Las dos niñas se acercaron hasta donde estaba sentada Miho bajo un árbol viendo a los muchachos jugar. Un poco mas entrada la tarde, Miho se retiro a buscar la merienda para todos, los chicos aprovecharon para descansar a la sombra, Seiya se acostó y recostó la cabeza en las piernas de Saori, que se sonrojo ligeramente sin apartarlo todo lo contrario comenzó a acariciarle el cabello. Ginsei los miro con curiosidad luego camino hasta Shun.

-Hola, pequeña –Le sonrió con dulzura, la nena como el también estaba acostado pero apoyado en el árbol se subió sobre su pecho y alargo sus manos a su cabello plateado – ¿Qué haces?

-Está haciendo lo mismo que hace Saori –Aclaro Hyoga con una sonrisa tendiendo los brazos hacia ella para que se fuera con él –Ven, déjame cargarte. Princesa– Llamo en ruso. La niña se bajo con torpeza de Shun para caminar hacia el rubio.

-¿Nos quedaremos con ella? –Cuestiono Shiryu con curiosidad mirando a Saori.

-Si, Shiryu. Estoy completamente segura de que es ella –Aseguro con absoluta confianza –Es una diosa, no comprendo porque ha decidido reencarnar en esta era, no es algo común en ella.

-Pero tú la conocías de antes, Athena –Seiya tenía los ojos cerrados somnoliento por las atenciones que estaba recibiendo parecía que se fuera a quedar dormido en cualquier momento su respiración se hizo más pausada.

-Durante la Era del Mito, si. Pero desde eso han pasado siglos –Admitió con una sonrisa tierna al verlo así de sumiso.

-¿Y no debemos decirle? –Cuestiono Shun mientras jugueteaba con las manos de la niña.

-No, la criaremos como diosa, pero todavía no debe saber que es la reencarnación de una, quiero que tenga al menos unos años de vida normal –Le acaricio el rostro a la pequeña que le sonrió.

-Te preocupa ¿Cierto, Saori? El hecho de que ella haya reencarnado es señal de algo ¿No es así? –El santo de Fénix se dejo caer de la copa para quedar enfrente de ellos.

-Sí, pero no puedo el qué… Poseidón tomo nuevamente el control de Julián Solo luego de la conversación con mi padre, Zeus. Pero que ella reencarnara. ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Para qué? –Saori negó con la cabeza ligeramente –No te vayas a quedar dormido, Seiya –Muy tarde el muchacho respiraba profunda y pausadamente.

-Entonces, nos la llevaremos a la Mansión, ¿Qué hay del Santuario? –Pregunto Shun.

-Bueno, le diré a Shion que la criaremos como si fuera mi hija y como diosa –Contesto con sencillez.

-Nosotros seremos tíos –Comento Hyoga con una sonrisa mientras apoyaba a Ginsei sobre su pecho porque había bostezado, la nena se acomodo rápidamente para dormir una siesta, estando tan cómoda como resistirse.

Los demás rieron ante la imagen de Seiya y Ginsei completamente dormidos y acurrucados, en el caso del chico se había puesto de lado en las piernas de Saori y la niña se chupaba el dedo con el rostro entre el cuello y el hombro del rubio.

Santuario de Athena. Templo de Géminis, específicamente en las habitaciones privadas.

Los gemelos siguieron a la mujer hasta las habitaciones privadas del tercer templo, no se sorprendieron con la familiaridad con la que se comportaba como si hubiera estado allí millones de veces, Gala aspiro cerrando los ojos por un instante luego dejo escuchar su voz:

-¿Pueden darme un vaso de agua, por favor? –Saga asintió y marcho a la cocina para servírselo regreso en el preciso momento cuando Galatea y Kanon se sentaban uno frente al otro en los muebles de la sala, ambos se veían de una forma especial, aunque la mirada del gemelo menor se concentraba en su estomago hinchado.

-Aquí tienes –Saga le tendió el vaso con una sonrisa antes de sentarse junto a su hermano.

-¿De quién es…? –Kanon dejo salir las palabras con mucho dolor e irritación, Gala sonrió de medio lado logrando que se enfureciera - ¿¡Quien?

-Serás papá, Kanon -Gala lo soltó tan repentinamente que las palabras que iba a gritar se le atoraron en la garganta la miro sorprendido para luego quedar en blanco dejándose caer sobre el mueble completamente paralizado con la vista perdida, Gala se preocupo bastante por la reacción.

-¿Qué cosa? –Saga estaba todavía más sorprendido si eso era posible que Kanon se había quedado en blanco – ¿Gala, pero que dices?

-¿Es mío? –Cuestiono Kanon recuperando un poco la compostura; es decir, cerrando la boca.

-No, Kanon es de Saga, pero preferí decirte a ti que serás el padre –Respondió sarcástica y con algo de enojo, el aludido frunció el ceño –Claro que es tu hijo, bobo.

-¿Hijo? ¿Es un niño? –La ilusión se hizo presente en el hombre que miro a su hermano aun consternado –Te lo explicare luego –Sintió la mano delicada de la chica tomando su mano derecha y llevarla hasta su vientre donde la poso con delicadeza en uno de los costados presionándola con las dos manos, esperando un segundo y – ¡Ahh! –El grito de sorpresa de su hermano preocupo al gemelo mayor – ¡Se acaba de mover! ¡Acaba de golpear donde tenía mi mano!

-Sí, es muy fuerte –Respondió Gala orgullosa –Ven, tío. ¿Quieres sentir a tu sobrino? –Dudo un poco pero accedió estirándose para tocar el tenso vientre, sus ojos también parpadearon con una inesperada ilusión.

-¡Se siente completamente! –Su emoción se equiparaba a la de los padres –Me van a contar ¿no? -Ambos asintieron al mismo tiempo –Por cierto, Gala, ¿Sabes donde esta, Ceridwen? –Lo pregunto como si no le interesara la cosa pero Gala lo miro con seriedad.

-No sé nada de ella desde hace meses, Saga –Le contesto –La última vez que la vi salía del Templo Principal. No me quiso contar nada y unos meses después dijo que iba de misión y que no la esperara de regreso pronto.

-Ya veo… -Musito.

Agradecimientos a: Loly, Kumikoson y a todos los que leen el capitulo.

Aclaraciones: Ginsei pertenece a Daga Saar, le he pedido permiso para usar el nombre y las características físicas del personaje si bien su historia no es la misma. Ginsei es la protagonista del fic con su mismo nombre.

Cambios igual que antes, nada mas de acentuaciones y alguna que otra cosita.