"El adolescente es un ser extraño, inocente como un ángel,

Orgulloso como un príncipe, valiente como un héroe,

Vanidoso como un pavo real, perezoso como un asno,

Indomable como un toro,

Irritable como una damisela."

Esta Frase no es de mi autoría, si bien lo encontré como de autor anónimo.

Capítulo Cuarto. Vínculos. ¿Sangre o Crianza?

Japón.

La dulce Miho había preparado unos panecillos y leche para repartir a los niños y los visitantes que continuaran despiertos, estos se resumían a Saori, Shiryu e Ikki los demás dormían. De pronto y sin previo aviso se escucho un pequeño sonido acompañado de una aparición, delante del grupo se apareció una chica de largos cabellos castaños rojizos que le llegaban a la cadera que inmediatamente se arrodillo, quedando su cara oculta por el cabello que le caía hacia adelante, rápidamente Saori, Miho y Shun que cargaba a una enojada y confundida Ginsei quedaron detrás de Seiya, Hyoga, Shiryu e Ikki que se habían interpuesto entre la desconocida y los demás.

-Mi Señora Athenea, le presento mis respetos –Hablo con un tono muy femenino y juvenil –Mi nombre es Keisi –Levanto el rostro para mirar a la diosa y todos pudieron ver sus ojos de color rosa claro y los dos puntitos que se encontraban sobre ellos, la miraron con genuina curiosidad atando cavos.

-¿Keisi, no? –Pregunto Saori adelantándose y colocándose a la altura de los santos entre Hyoga y Shiryu con una sonrisa dulce – ¿Eres Lemuriana?

-Sí, Señora –Se puso de pie lentamente –Soy una descendiente del continente de Mu –Hizo una mueca y sin previo aviso comenzó a sollozar –Lo siento –Se disculpo mientras su llanto iba en aumento, se cubrió el rostro con las manos ocultando sus lagrimas.

-Tranquila –Saori dejo descansar su mano sobre el hombro de la chica que había caído de rodillas al suelo –Llora todo lo que necesites para que puedas contarme luego si lo deseas todo lo que necesites. –La joven Kido se arrodillo a su lado en un consuelo silencioso. Los chicos miraron la escena confundidos y angustiados a ninguno de ellos les agradaba ver a una mujer llorar. Ginsei por su parte miraba la escena con sus ojitos llenos de angustia, toco con su mano derecha el rostro de Shun para llamar su atención, Andrómeda al bajar la vista para observarla noto su preocupación y por lo mismo tomo su manita entre la suya y le dio un beso cariñoso en el dorso.

-Tranquila, Princesa no pasa nada. –Le dijo dulcemente a lo que la niña asintió.

Santuario de Athenea.

En el Tercer Templo, Saga comenzaba a sentirse incomodo, como mal tercio de hecho, su hermano y Gala se miraban a los ojos de una forma tan dulce y amorosa que simplemente deseaba apartarse para darles el momento de reencuentro que tanto necesitaban, por lo mismo se levanto con calma y camino hacia la cocina con paso lento justo antes de dejar la sala pudo ver de reojo como Kanon se inclinaba para besarla. Sonrió con una extraña mezcla de sentimientos, por un lado se sentía nostálgico de sus años de niñez y pubertad además de sentirse confundido ante la idea de que su hermano iba a ser padre y por ende él seria tío.

-Te hemos extrañado tanto, Kanon –Musito Gala en lo que se separaron un poco sus ojos se encontraban ligeramente húmedos y todo el cuadro en conjunto conmovió a Kanon, su mano todavía sobre su estomago hinchado, sus labios cálidos luego de encontrarse con los suyos y la dulce mirada que le dedicaba, el corazón se le estrujaba de la emoción y aunque seguramente no podría dormir en la noche que tuviera tiempo de meditar de todo lo ocurrido en ese momento era el hombre más feliz y confundido de la tierra. Cuando Saga volvió Kanon tenía la certeza de que debía tomarse el tiempo de contarle con la mayor cantidad de detalles que pudiera a su hermano.

-De pronto sintieron el cosmos del onceavo guardián atravesar el templo con rapidez desapareciendo en la salida hacia Tauro, los gemelos se dedicaron una mirada confundida antes de encogerse de hombros al mismo tiempo.

-Llevaba tiempo sin verlos hacer eso –Gala rio de buena gana de una forma encantadora, ante la mirada de confusión que le dedicaron aclaro –No se dan cuenta pero a veces hacen gestos al mismo tiempo y es muy divertido de ver.

-Claro –Respondieron al unisonó causando más risas de parte de la mujer y de cierto modo eso los ayudo a ambos. Era como una liberación, la verdadera prueba de las segundas oportunidades

En el resto del Santuario la cosa iba de forma tranquila, Shion y Dohko se retiraron a sus templos, los demás siguieron su ejemplo. Las únicas diferencias que ocurrieron fueron en el Templo de Leo y la rápida desaparición de Acuario del territorio de las doce casas.

En Leo su guardián se había llevado un sorpresa al ver a Marín apoyada contra una de las columnas de la entrada, no dijeron nada y ambos caminaron en silencio a las habitaciones privadas del templo, en un acuerdo silencioso él entro a bañarse primero y al salir le dejo una camisa sobre la cama de la habitación, saliendo cabizbajo para sentarse en el mueble de la salita.

Aioria meditaba bastante deprimido con todo lo ocurrido, no sabía exactamente como se sentía ¿estaba molesto o triste? ¿Avergonzado u orgulloso? Estaba tan confundido y la sola presencia de Marín a unos pasos de él no le ayudaba mucho. De pronto causando un gran sobresalto en el hombre, este pudo sentir las manos de la amazona colarse hacia su pecho desde su espalda y un escalofrió recorrió todo su cuerpo cuando sintió un beso sobre su cuello, sus mejillas se marcaron de un rojo tan intenso como las hebras de cabello femenino que caían sobre su piel.

-¿Marín? -Quiso girarse para verla unos segundo después de que se le disparan los latidos del corazón cayó en cuenta de que ella no tenia su máscara puesta; es decir, no pudo haber sentido sus labios cálidos cuando los de la lamina de metal eran fríos.

-No te voltees, por favor –Le pidió en un tono amable y arrullador –Solo quiero que hablemos ¿sí?

-Pero, Marín ¿Sabes lo que me estas pidiendo? –Cuestiono sumamente dolido pero respetando su deseo lo que si se permitió hacer fue buscar y entrelazar sus manos con las de ella.

-Lo sé, Aioria, pero necesito que me des un poco más de tiempo, es todo –Le aseguro volviendo a besar la piel de su cuello y riendo quedamente al ver la respuesta del cuerpo del hombre.

-No seas mala, es injusto, yo no puedo besarte –Su tono de reproche también estaba cargado con amargura. Marín se dio cuenta y libero sus manos del agarre de las suyas luego procedió a darle un mensaje en los hombros, Aioria no dejaba de sorprenderse pero al instante intento relajarse para disfrutar de la atención que le estaban regalando.

-¿Me vas a decir que paso en las escaleras? –Le pregunto de forma condescendiente siento como automáticamente sus músculos volvían a tensarse –Si no quiere contarme sabes que no te lo estoy exigiendo.

-Lo sé –Le agarro Aioria –Si quiero contarte siempre te he contado todo es solo que no se qué es lo que sucedió, ni yo me entiendo, no me reconozco pero al mismo tiempo se que este soy yo. –Se inclino hacia adelante dejando caer su cabeza en sus manos apoyando sus brazos sobre las rodillas. Marín se conmovió al verlo en ese estado y aunque no se sentía preparada para la decisión que tenía que tomar la circunstancias la hicieron actuar por impulso y antes de darse cuenta se encontraba separando las manos del santo para poder verle el rostro, la imagen hizo que su corazón se contrajera de pesar, los ojos esmeraldas de Leo estaban llenos de tristeza, soledad y confusión además de la húmeda capa que los cubría al instante también mostraron la sorpresa de ver el rostro de la mujer que amaba delante suyo, sin la máscara que de cierta forma tanto odiaba. Su cabello rojizo enmarcaba un bonito rostro en forma de corazón, unos labios delgados y unos ojos de color aguamarina que lo hipnotizaron inmediatamente, su boca se abrió ligeramente y un marcado sonrojo se marco en las mejillas de ella.

-Marín –La sorpresa que dejo traslucir su voz se quedo en un murmullo porque inmediatamente ella se acerco para besarlo, no era un beso de pasión sino mas uno de necesidad, porque ambos lo necesitaban, se necesitaban el uno al otro. Por esa razón ambos permitieron que fuera algo lento, corto y muy dulce. Cuando se separaron, Aioria tomo el rostro de Marín entre sus manos masculinas, le acaricio cada centímetro de su piel y sonrió sinceramente.

-Te a… -Un dedo se poso sobre sus labios.

-No, Aioria. Ahorita no, cuando no haya nada de por medio, ni presiones ni malos entendidos, ni tristeza –Marín se acerco y lo beso en la mejilla –Sabes mi respuesta y yo se la tuya, pero quiero escucharla cuando seamos solos tu yo en la mente del otro, sin preocupaciones ajenas. –Él asintió de acuerdo con una sonrisa sincera.

Camus se encontraba caminando en los terrenos del Santuario por un camino algo alejado de las doce casas, seguía ataviado con su armadura de oro y además sucio del liquido viscoso, sinceramente no le hacía ni pizca de gracia, lo tenia de mal humor. Unos minutos después se encontraba en una zona solitaria donde se encontraba un pequeño lago, sentada en la orilla había una muchacha de cabellos rubios largos hasta la cintura que al escuchar sus pasos se puso de pie en posición de lucha. Su mirada de color azul se mostraba agresiva con el intruso pero esta cambio al percatarse y reconocer a quien tenía delante, su boca se abrió en una "o" perfecta e inmediatamente corrió hacia él con la clara intención de abrazarlo pero justo antes de hacerlo el olor la espanto y se detuvo de golpe.

-Apestas, Camus -Se quejo en un tono bastante infantil cosa que contrastaba bastante con su cuerpo de adolescente, su cabello de un rubio oscuro le caía sobre la espalda y sus ojos azules lo miraban alegre, sus manos blancas y llenas de cortadas cubrían su nariz y boca, no llevaba mascara– ¿Que te ha pasado?

-Ah, las consecuencias de unos santos aburridos –Respondió simplemente y la muchacha se puso a reír – ¿Como estas, Aricia?

-¿Milo y Aioria? –Pregunto divertida pero al ver la negación del santo se mostro confundida -¿No, de veras? Qué raro. Bueno estoy como puedo estar, estaba preocupada porque ninguno de los tres ha venido a verme.

-Lo siento, las cosas no están muy bien –Le contesto de la forma más amable que pudo.

-Sí, lo sé. ¿Quieres bañarte? No es que sea el mejor lugar pero… ¿Qué haces? –Pregunto alarmada al ver que la armadura se había separado de su dueño y se había re ensamblado a su lado y este se quitaba la camisa dejando a la vista su bien formado pecho consiguiendo que los colores se le subieran al rostro y tirando de lado la bolsa con ropa limpia que traiga bajo el brazo.

-Me quito la ropa para bañarme como dijiste –Le informo muy tranquilamente aunque tenía una mirada muy divertida en sus ojos –Igual que cuando éramos niños ¿no?

-¡No! Camus ya no eres un niño –Exclamo avergonzada y se giro para darle la espalda –Además solo tengo dieciséis años sigo siendo más pequeña que ustedes.

-Antes no te importaba –Declaro Camus, una vez que pudo escuchar el sonido del agua se dio la vuelta y solo pudo observar su cabello azul caer libremente sobre el borde del lago.

-Antes, Camus, yo tenía solo seis años y ustedes diez, no había diferencia entre nosotros –Se acerco hasta quedar a su espalda – ¿Te lavo el cabello? Lo tienes horrendo.

-Si gustas –Camus se dejo hacer por las manos de la chica que se apresuraron a echarle champú a su cabellera y ha restregar con cuidado – ¿Que te ha pasado en las manos?

-Me he lastimado en un combate con Shaina –Vacio un envase lleno de agua para enjuagar el jabón – ¿Que ha pasado con Milo? Él tampoco ha venido a verme –Su voz se fue convirtiendo en un susurro –Ya termine me daré la vuelta para que termines de bañarte.

-Milo me odia y no puedo culparlo –Le conto Acuario intentando restarle importancia con su tono de voz monótono –Esta comportándose como un Enfant no entiende o no se ha parado a pensar en lo que tuvimos que pasar nosotros en…

-¿La invasión al Santuario? –Completo la chica y ante el mudo silencio de sorpresa del hombre decidió aclararse–Es un Santuario grande los chismes viajan rápido, si supe todo lo que ocurrió Camus y no podía creerlo, no quería creerlo, cuando me entere que Athenea había muerto bueno pensé que todo había llegado muy lejos, pero luego cuando todos volvieron a la vida… -Dejo que su mano se fuera hacia atrás y se enredara en los cabellos azules –Y supe que estabas entre ellos, entendí que no debió haber sido algo grave. Si la mismísima Athenea te perdono… ¿Por qué no lo haría yo? No soy más que una amazona sin armadura.

-No te denigres de esa forma, Ria –Camus se sentía mejor como si le hubieran quitado un peso de encima –Dudo mucho que Milo lo vea desde tu punto de vista es bastante más rencoroso y testarudo que tu. Tendrías una armadura si quisieras.

-Ya, bueno Shaina me mataría primero –Se rio con un tono cantarín muy entusiasta –Me alegro de que hayas venido a mí, Acuario.

-Pero preferirías que fuera Milo ¿no? –Cuestiono con una sonrisa burlona que ella alcanzo a ver porque justo cuando se giro para replicar completamente sonrojada él también se había volteado y quedado de frente a ella –Tranquila no te molestare con eso, se buena y pásame mi ropa.

-Eres malo, Camus. –Bufo mientras le tiraba más cerca la bolsa con sus pertenencias y se alejaba algunos pasos para darle su espacio para cambiarse – ¿Quieres recuperarlo no?

-¿A qué te refieres? –Le cuestiono acercándose con solo el pantalón puesto y la camisa limpia en las manos, la chica lo miro con sincera curiosidad teniendo que levantar el rostro.

-A tu amigo, a Milo –Le aclaro a lo que él torció los ojos – ¿Sabes algo Camus? Dices que no has cambiado pero más de veinte centímetros de diferencia de estatura es un cambio.

-Es que tú te quedaste pequeña –Invoco a la armadura que respondió cubriendo su cuerpo – ¿Quieres venir conmigo al coliseo? Sagitario espera que conversando todos juntos podamos limpiar las asperezas entre nosotros.

-¿Ir, yo? ¿A una reunión de Santos de Oro? –Pregunto completamente sorprendida -¿En serio? –Camus asintió y ella dio un gritico de emoción –Claro que te acompañaría, Señor Camus de Acuario –Lo tomo del brazo con un gesto tierno al que el hombre correspondió con una sonrisa sincera –Quiero que estemos los tres juntos de nuevo como cuando éramos niños. –Camus asintió dándole a entender que guardaba el mismo deseo; en ese momento fue que se fijo en las ropas que llevaba la chica una bermuda de color marrón toda raída y una camisa de color azul que le quedaba bastante grande.

-Necesitas ropa nueva –Declaro el hombre con un tono de reproche muy curioso.

-¿Lo dices por mi ropa de hoy? -Cuestiono comenzando a dar pasos grandes como si estuviera jugando a seguir unas marcas en el piso –No pienso usar mi ropa buena cuando Shaina anda de humor de perros y disfruta desquitándose conmigo. –De reojo lo vio fruncir el ceño y se rio con gracia –Ya sé lo que estas pensando, Cam. Pero si se defenderme sola.

-Como digas –Fue la ultimo que dijo.

Estaban entre los últimos en llegar al Coliseo, vieron al santo de Sagitario estar de pie en medio del campo de entrenamiento, se había vestido con un pantalón color marrón oscuro y una camisa de un tono azul rey, no llevaba puesta su armadura dorada que estaba ensamblada a su lado y una tira de color rojo amarrada en su cabeza adornaba su cabello. Mostraba una sonrisa bastante amplia al verlo llegar, Acuario paso su vista del joven a las gradas donde descubrió que en un lado estaban sentados Milo y Aioria hablando en voz baja, hacia la derecha de Aioros, unos escalones más arriba estaba la Amazona de Águila, al lado de los santos estaban los guardianes de las primera, segunda y sexta casa, a la derecha de esto e izquierda de Sagitario estaban Capricornio, con un semblante sereno y dos escaleras más arriba se encontraban Cáncer y Piscis silenciosamente, solo faltaban los gemelos y los antiguos maestros.

-¿Señor Aioros? –Cuestiono muy sorprendida la muchacha separándose del santo para acercarse corriendo al castaño que entrecerró sus ojos ante el respeto con él que lo trataba pero luego solo se abrieron de sorpresa en lo que sintió sus brazos rodearlo y regalarle un abrazo – ¡Señor Aioros no ha cambiado en nada! Al menos que yo recuerde.

-¿Pequeña Aricia? –La chica asintió –No puedo decir lo mismo, niña. -Le revolvió el cabello en una caricia dulce –Has crecido mucho en estos años.

-Pero… –Aricia vacilo un momento pensativa –Esto… ¿Ahora soy mayor que usted?

-Naci antes que tu –Le contesto con lógica.

-Sí, pero murió y volvió a nacer con la misma edad que cuando murió entonces es como si no hubiera muerto pero sí y de nuevo tiene catorce años ¿no? Y yo tengo dieciséis soy mayor que usted en edad, pero si nació antes entonces –Aioros la callo poniéndole un dedo sobre los labios algo asfixiado por la cantidad de palabras que había dicho sin siquiera detenerse a respirar.

-Puedes tomarlo como desees, niña. –La separa de su lado y le sonrió nuevamente –Eres bienvenida a acompañarnos, amazona –Lo ultimo hizo que un bonito color rosado pintara las mejillas de la chica que asintió avergonzada.

-¿Aricia? –Esta vez era el Santo de Escorpio el que la llamaba con un tono incrédulo para sorpresa y decepción del chico esta solo lo saludo con la mano y regreso con Camus que ya se ubicaba al lado de Shura – ¿Por qué hizo eso? –Cuestiono dolido al santo de Leo.

-¿Irse con Acuario? No lo sé, quizás no sabe que hizo –Fue la respuesta que obtuvo.

-¿Qué ella no lo sabe? Ella ¿hablamos de la misma, Aricia? –Dijo incrédulo y con un tono de voz que le robo una risa divertida a su amigo.

-Milo, si lo dices así la haces parecer una chismosa –Milo lo miro pensativo un segundo después también sonrió y asintió de acuerdo –Para ella, Acuario y tu eran los mejores amigos que podía tener, sus "hermanos mayores" ¿no? Siempre ha sido muy bondadosa, torpe, cabeza dura e infantil pero nunca ha sido rencorosa y sabe escuchar…

-Escuchar –Escorpio repitió la última palabra con cierta duda pero antes de agregar algo más la atención de todos se desvió hacia la entrada del coliseo por donde venían caminado los antiguos maestros, los gemelos y la mujer que estaba entre ambos con una expresión enojada e indignada en su rostro discutía sin cesar con ambos hermanos y estos solo atinaban a reírse o a responder a medias. Sintieron un movimiento, Mascara de Muerte y Afrodita habían descendido algunos escalones para sentarse en los inferiores más cerca del suelo.

-Les digo que estoy embarazada no invalida ni discapacitada, puedo moverme ¿lo ven? Un pie delante de otro, no necesito que me agarren conozco este lugar como la palma de mi mano ¡Suéltame, Kanon! ¡Suéltame, Saga! –Se soltaba de forma brusca de ambos hombres que se mantenían próximos a ella, pero según los espectadores desde la grada la mujer tenía razón, se movía con una gracia y un orgullo equiparable a la de los dos hombres que insistían en sostenerla.

-¿Aioros? ¡Vaya que no has cambiado nada! Debería sentirme vieja ahora que eres más joven que yo ¿no? –Pregunto bromeando con toda la confianza del mundo.

-¿Ves como da vueltas la vida? Antes me echabas en cara el ser más joven que yo y solo por unos años menos –Se acero para poner su mano sobre la barriga ante la atenta mirada de todos – ¿Como están? –Aioros era una persona muy optimista y de personalidad alegre por lo que todo lo que consideraba una buena noticia tenia efectos estimulantes en su persona.

-Muy bien, solo que papá y tío no entienden que mamá no está invalida –Refunfuño luego se separo de los tres y se acerco a las gradas mirando con atención a dos caballeros -¿Anthony, Lulú?

-No me llames así –Dijeron los dos al mismo tiempo.

-Está bien, está bien. ¿Cómo están, chicos? Supongo que ya no hay confusiones ¿no? –Mascara de Muerte comenzó a reírse muy fuerte y por su parte el santo de Piscis se sonrojo intensamente ante la sorpresa de todos.

-No, ninguna. Galatea –Respondió muy educadamente Afrodita sorprendiendo a un mas a los demás de que ni siquiera usara su tono orgulloso sino uno amable y condescendiente sin mencionar que el marcado de sus mejillas seguía presente.

-Me alegro, nene –Le contesto los demás hombres no pudieron contener una carcajada ante la cara de tormento que tenía en ese momento el doceavo guardián –Ya no te avergonzare mas te lo prometo –Gala subió con ayuda (ahora si de buena gana) de Kanon y se sentó junto a Afrodita luego se inclino para susurrarle un quedo –Lo siento –El aludido solo se encogió de hombros y le dedico una sonrisas, después hizo crecer una hermosa rosa blanca en sus manos.

-Para ti y tu primogénito –Dijo mientras le tendía la flor y ella la tomaba entre sus manos.

-Muchas gracias –Gala le guiño un ojo y se recargo en Kanon estaba cansada pero su orgullo se negaba a demostrarlo se fijo con curiosidad en las dos únicas mujeres aparte de ella que estaban presentes, más arriba pudo reconocer a la niña japonesa que llegara años atrás llorando por la separación de su hermano, sino mal recordaba su nombre era Marín y había ganado el derecho de ser la Amazona de Plata de Águila, sonrió con orgullo, más abajo pudo reconocer la cabellera rubia oscura y la vocecita infantil e irritante de cierta chica. Aricia había sido una niña nacida en el Santuario, hija de una amazona algo joven y cuyo padre siempre se negó a nombrar, la nena había sido criada desde pequeña para convertirse en una amazona pero su terquedad innata la hacía bastante problemática y por su completa negación al uso de la máscara había perdido el derecho a su armadura aunque era una chica muy poderosa y bien entrenada para la batalla. "No quiero usar eso porque lo que este mundo necesita es amor" Las palabras que siempre decía cuando alguna intentaba convencerla de que la usara vino a la mente de Galatea en ese momento y sonrió para sus adentros mientras se acariciaba el vientre, solo tenía cuatro años la primera vez que recito las palabras, una pureza e inocencia siempre la acompañaba desde su niñez y parecía conservarlas aun en su adolescencia.

-Bueno me alegra ver que todos han venido –Comenzó Aioros mientras que Shion y Dohko se paraban a sus espaldas –Tenemos que hablar de muchas cosas. Les debo una disculpa a la mayor parte de ustedes y un perdón a otros –Sus palabras sorprendieron mucho a los presentes aunque algunos ya se lo esperaban otros no –Comenzando con todos a los que deje siendo niños les pido disculpas por haberlos abandonado por las circunstancias en las que se desenvolvieron las cosas, nunca guarde el deseo de abandonarlos a su suerte, a ninguno –Puntualizo recorriéndolos con la mirada –Lamento mucho todo lo que les haya sucedido a causa de mi muerte. –Miro pícaramente hacia donde estaban los "traidores" –A dos de ustedes les debo un perdón ¿no? Aunque la verdad es que ninguno fue culpable delo que ocurrió, lo digo por ambos.

-Yo no creo que deberías perdonarlo así sin más –Intervino Milo con los brazos cruzados y una actitud desdeñosa con los demás.

-Tiene razón, hermano. Uno fue quien mato al Maestro Shion y quien ordeno que te mataran y el otro fue el brazo ejecutor –Dijo Aioria apoyando al otro santo con amargura y rencor.

-Aioria yo… -Comenzó Shura con toda la intención de disculparse, no tenia deseos de justificarse pero saberse odiado por algo que había sido injusto desde sus inicios le causaba malestar pero Aioros lo detuvo poniendo su mano en alto para pedirle silencio.

-¿Alguna vez me odiaron; Milo, Aioria? –Cuestiono para los demás tranquilamente aunque en su interior se encontraba muy confuso y temeroso por la respuestas, ambos hombres estaban en su derecho de hacerlo –Que su respuesta sea de corazón y sincera, acorde el rango que llevan.

-Si -Susurraron al unisonó y los tres sintieron que una parte de sí mismos se rompía, Aioros se sentía tal vez decepcionado pero no podía culparlos.

-¿Y luego de que se enteraron de la verdad les fue fácil dejar de odiarme? –Cuestiono de nuevo aunque Saga y Shion se daban cuenta de que se le estaba haciendo difícil ser quien llevara las riendas de la reunión, Shion estaba dispuesto a tomar su lugar cuando de reojo vio a Saga negar casi imperceptiblemente.

-Espera, Shion, deja que el muchacho lo intente, esta también es una de sus sombras -Le susurro Dohko mientras veían como Milo y Aioria se quedaban pensativos.

-Sí, lo fue –Respondió Camus consiguiendo que todas las miradas se desviaran a su persona –Fue fácil olvidar el odio porque aquello por lo que te odiábamos nunca fue cierto, genuinamente tus acciones eran todo lo contrario y por eso fue fácil, salvaste a la niña Athenea de morir como un héroe.

-Con la misma facilidad cambio la forma en que pensábamos de Shura –Intervino a su vez Shaka –La percepción de Aioros cambio a la de un héroe tomando el lugar que antes tenía Capricornio por haber sido el "asesino del traidor". Lo que quiero decirles caballeros es que podemos cambiar con relativa facilidad lo que pensamos y sentimos hacia una persona al momento en que nos cambian los hechos y la historia. Shura era un héroe, Aioros un traidor. Aioros es un héroe, Shura un traidor.

Los mayores sonrieron de forma orgullosa al escuchar las palabras del rubio que en su inmensa tranquilidad había expresado con un toda firmeza, los demás santos contemporáneos a Virgo lo miraron durante largo rato sopesando sus palabras pero quien lo veía con mas agradecimiento era Shura de Capricornio, era obvio que Shaka no le guardaba rencor o al menos eso había entendido, necesitaba creer que al menos él lo perdonaba.

-No es lo mismo –Dijo Milo en voz baja –Yo no odio a Shura por lo ocurrido con Aioros –Este lo miro sorprendido –No lo tolero dentro del Santuario ni compartiendo nuestro mismo rango por lo que hizo durante la Guerra contra Hades. ¡Asesino a Shaka!

-Caballero, yo decidí la forma en la que quería morir, Saga y los demás solo me siguieron la corriente y cumplieron mi deseo –Shaka abrió sus ojos lentamente para mirar a Escorpio que lo veía entre una mezcla de perturbación, enojo y confusión.

-¿De qué rayos estás hablando, Shaka? –Bufo volviéndose hacia él de pie. Aiora lo tomo del brazo pero este solo se sacudió para soltarse.

-Yo deseaba morir, Milo. Si lo hacía podía acompañar a la Princesa Athenea en el Inframundo –Le contesto con amabilidad –No hay rencor, ni odio, ni siquiera enojo, porque fue algo que yo mismo provoque intencionalmente. –Shaka se giro dándole la espalda a Milo para observar a los tres ejecutores de su muerte –El que debería disculparse soy yo. No tome en cuenta lo que podía causarles el tener que asesinarme, no pensé en sus sentimientos.

-¡¿Qué? –Grito el octavo guardián muy enojado y sobre todo confundido, se sentía traicionado por todos y esa sensación no le gustaba. Busco con la mirada a Camus pero aunque este se la sostuvo no había sentimiento alguno en ellos.

-No creo que sea así, Virgo –Hablo por primera vez Saga –Aunque tu hayas decidido o no provocar lo ocurrido en tu templo, eso nunca restara culpabilidad a nuestros actos, el que existiera un beneficio en el hecho de tu muerte no era una justificación para que esta sucediera.

-Nos llevaste al extremo, Virgo –Fue todo lo que comento Camus –Nunca deseamos tu muerte, ni traicionar al Santuario. Era la única forma que teníamos de ayudar en la Guerra –Su porte elegante y arrogante no se vio afectado en ningún momento pero sus palabras parecían ser un detonante.

-¡Pelearon de forma injusta! ¡Los tres contra Shaka! –Exclamo exasperado.

-Usaron una exclamación de Athenea en su contra –Apunto Aioria también poniéndose de pie.

-Esperen un momento –Intervino de pronto Kanon poniéndose de pie junto a su hermano con una mano levantada –Estoy seguro que como los niños que son llegaran a los golpes en cualquier momento, ya que no podrán contenerse y explotaran como los críos que son –Aioros, Shion y Dohko se alarmaron al escuchar sus palabras porque en ese preciso instante las manos de Milo y Aioria temblaban de rabia, Shaka arqueo una ceja y Mu y Aldebarán que habían permanecido en silencio también se incorporaron –Por eso Gala me parece que este ya no es lugar para ti –Le tendió una mano caballerosa que la mujer miro con un mohín en sus labios.

-Vamos, Galatea. Hazle caso a Kanon y regresa con él al Tercer Templo –Apoyo Saga a su hermano con su rostro serio. La muchacha obedeció y se incorporo con ayuda del santo de Géminis que sonrió con satisfacción al ayudarla a descender los escalones de la grada para luego abandonar el coliseo, Saga los siguió con la mirada mientras que al mismo tiempo un instinto protector se instalaba en su ser, deseaba que su familia más cercana estuviera a salvo y ver a Kanon y Galatea dejar la arena lo hacía sentir más tranquilo; claro nunca admitiría eso delante de esos dos orgullosos –Ahora sí, Milo, ¿Qué venganza deseas?

-Saga –Llamo Shion quien sentía que la situación ya se les estaba yendo de las manos con demasiada facilidad.

-Estas comportándote como un niño tonto e irreflexivo, Milo. No has escuchado en serio ni una sola palabra de lo que hemos dicho en todo este tiempo, no has atendido a las palabras del Patriarca, de Shaka o del mismo Aioros –Le dije en francés liberando toda la aprensión que guardaba dentro de sí –Eres un idiota.

-¡Aguja Escarlata! –Grito Milo lanzando su ataque contra Camus, no era su forma de ser ni su principio atacar a un oponente que no estaba en posición de lucha pero se sentía tan desesperado y superado por los sentimientos que lo inundaban que no pudo evitarlo pero miro con horror cuando la chica rubia se puso delante de Acuario para protegerlo con su cuerpo, aguanto la respiración y soltó todo el aire que había retenido de golpe (al mismo tiempo que Aioria) al instante en que Camus se aparto con ella de la trayectoria del ataque.

-¿Qué tienes en la cabeza? –Le grito el francés a la muchacha sacudiéndola ligeramente muy molesto por su intervención – ¡Responde, Aricia! –Los demás inspiraron con alivio.

-¡No quiero que peleen entre ustedes! ¡Somos amigos, los cuatro, lo somos! –Grito en lo que dejo de sentir las sacudidas que le provocaba su amigo –No iba a dejar que Milo te ataque cuando se que luego lo lamentara.

-¡No lo iba a lamentar! –Respondió en voz alta Milo –No debiste meterte en medio, Aricia.

-Si lo ibas hacer –Hablo Aldebarán por fin –Camus y tú siempre han sido los mejores amigos, no importa cuánto hables de labios para fuera pero en algún momento lo lamentaras en tu corazón.

-Camus, me parece que lo mejor es que la chica se vaya –Indico Mu con amabilidad –Se que tu intención es ayudar pero si llegas a salir herida por algún ataque lanzado por alguno de ellos dos solo empeoraras las cosas –Aricia hizo un mohín desde su lugar a espaldas de Camus.

-Me quedare si el Señor Aioros y su Excelencia me lo permiten –Musito mirando directamente al Santo de Sagitario.

-Me parece que Mu tiene razón pequeña –Dijo Shion acercándose más a las gradas.

-Pero, Señor. –Intento debatir.

-Vete, Ria –Le dijo Camus con el tono más autoritario que le fue posible.

Aricia miro a los hermanos de cabellos castaños en busca de apoyo pero no encontró nada en sus ojos, se removió inquieta y enojada hasta asentir sumisa, se puso en puntas de pie para besar la mejilla de Camus y a continuación sorteo a los caballeros que se encontraban en medio (Shaka, Mu y Aldebarán) hasta llegar a estar de frente de Milo y Aioria, los miro severamente a ambos con sus ojos azules y a continuación repitió la misma acción hecha con Acuario, primero con Aioria y luego con Milo a este último le susurro unas palabras al oído.

-"Nos juramos lealtad y fidelidad, en las buenas y en las malas, bajo la protección de Athenea seremos amigos eternamente" –Luego simplemente se alejo corriendo. Milo la siguió con la mirada muy trastornado.

-Bien, Milo arreglemos las cosas como hombres que somos–Le dijo Camus con arrogancia mientras lo encaraba de frente.

-¡No y no! –Intervino Shion rápidamente –Les prohíbo a todos los santos de Oro el usar sus poderes contra alguno de sus compañeros. Vamos arreglar esto nada mas con palabras lo menos que necesita el Santuario es más violencia. Quiero que todos se marchen a sus templos para que puedan pensar con calma. No quiero que salgan de sus casas a menos que sea absolutamente necesario por lo que queda de día. Espero que podamos partir mañana a Japón como lo solicito la Princesa Athenea y que sean capaces de comportarse correctamente en su presencia. –Inspiro el aire con cansancio tratando de pensar con claridad todos lo miraron sorprendido durante un instante –Cierto que no se los había podido comunicar, la Princesa Athenea quiere que pasemos algunos días en su casa en Japón y antes de que repliquen la decisión ya ha sido tomada y partiremos mañana. –Algunos intentaron dar a conocer su opinión pero la mirada severa del Patriarca los hizo desistir –Mis niños, los recibí a cada uno de ustedes el día que llegaron desde sus hogares, muchos de ustedes eran tímidos y retraídos, otros eran muy confiados y valientes pero cada uno se esforzó para conseguir sus objetivos, desarrollándose como guerreros y como hombres en el camino. El rencor, la rabia y el enojo no debe formar parte de sus corazones, delante de mi veo a los protectores de la tierra y de la Diosa Athenea, hombres justos, nobles, valientes, honorables y muy orgullosos, deben luchar ahora por librarse de esa oscuridad, ese arrepentimiento que mancha sus almas. –Sonrió porque sabía que lo siguiente que diría sería capaz de herir en su orgullo a los santos –Les invito a todos a observar a los niños de bronce –Algunas cejas se alzaron con duda –Son muy parecidos a lo que fueron ustedes una vez, llenos de juventud, esperanza, inocencia e ingenuidad, valentía, honor y amor por la vida. Siempre mirando al futuro con ojos llenos de luz –Aries, Tauro y Virgo asintieron coincidiendo con el Patriarca –Deseo de todo corazón hijos míos que la oscuridad de sus miradas se disipe y recuperen esa hermosa alegría que siempre ha existido en ustedes. El Santuario necesita a su Elite Dorada, los Santos Divinos de Bronce apenas son unos niños, necesitan de los mayores para completar su educación, son muy atolondrados e infantiles como para ponerles el peso del futuro y la reconstrucción sobre sus hombros.

-Pero son los herederos de cinco armaduras de oro –Intervino Saga.

-Así es, podríamos decir que las armaduras de Leo, Virgo, Libra, Sagitario y Acuario ya tiene herederos pero que las armaduras los acepten como tal no quiere decir que estén listos para convertirse en Santos de Oro, ellos nacieron para vestir los ropajes de bronce y eso hicieron que hayan sido capaz de evolucionar tanto de nivel es una excepción no una regla –Contesto Shion con una sonrisa muy orgullosa –Ellos no nacieron para ser Santos de Oro las estrellas no los marcaron como tal fue el destino y la vida que han llevado lo que cambio su futuro.

-Es por eso que necesitamos que todo lo que sucede con ustedes se resuelva correctamente, muchos de ustedes son figuras importantes en la vida de los niños, ellos los admiran y les hace falta su guía, nuestro deber de maestros no ha terminado y apenas ha comenzado una nueva etapa –Dohko intercambio una mirada con Acuario que parpadeo una vez en señal de afirmación –Quiero que piensen todos muy bien lo que ha sucedido hoy, desde el principio y hasta este momento.

-¡Esto es demasiado complicado! Era más fácil en los Campos Elíseos –Aioros se había llevado una mano al rostro tapándose la mitad de este mientras miraba al cielo.

-¡Hermano! –Grito Aioria sumamente preocupado aunque también estaba triste y decepcionado ¿o mejor dicho se sentía culpable?

-¿Ah? –Sagitario lo miro confundido sin comprender el tono de su voz -¿Qué sucede? –Todos lo miraron con impaciencia –Ah, no lo decía por nada malo. Es solo que hay tantas cosas entre ustedes que no entiendo que me siento ligeramente excluido –Aclaro con una sonrisa pero sus palabras solo tuvieron el efecto contrario porque en lugar de tranquilizarlos solo había logrado afligirlos más –No se pongan así que tampoco lo decía en ese sentido…

-Mejor no digas mas, Aioros, intentando arreglar solo lo has empeorado –Aconsejo Saga tranquilamente sin esperar que otro santo lo tomara a mal.

-¡No le ordenes que hacer a mi hermano! –Grito Aioria con indignación pero antes de que se dejara llevar por sus emociones las delicadas manos de Marín lo detuvieron tomándolo del brazo, el chico la miro muy confundido e irritado.

-Basta, Aioria solo estas lastimando a tu hermano con tu comportamiento –Le dijo la Amazona con un tono severo e inflexible, el mismo tono que usaba para regañar a Pegaso en sus años de aprendiz, eso solo consiguió que Leo se sintiera avergonzado y aun mas indignado pero cuando miro la decepción y la preocupación en los ojos azules de su hermano, reprimió sus sentimientos y bajo los hombros en señal de rendición.

-De acuerdo –Acepto.

Los santos fueron dejando las gradas en un silencio tenso, el primero en retirarse fue Milo que paso justo al lado de Camus enfrentándose con las miradas, Aioria fue el segundo en irse acompañado de Marín, Saga bajo y se acerco hasta el trió que se encontraba en la arena luego de que los demás se fuera. Mu también se acerco.

-Esto no se podrá solucionar bien, Maestro –Comento dirigiéndose a Shion con mucho respeto como si los años no hubieran pasado, el Patriarca lo miro con afecto y revolvió sus cabellos lilas.

-Todo se resolverá, Mu. Tarde o temprano –Fue lo que respondió –Hiciste un buen intento, Aioros.

-Me apena saber que no fue suficiente –Se encogió de hombros afligido.

-No es que no haya sido suficiente sino que el dolor es más grande –Rectifico Saga colocando una mano en su hombro en apoyo –Milo y Aioria se han visto muy afectados en distintos niveles y aspectos, necesitan más tiempo y no que los estemos presionando, en el caso de Cáncer y Piscis no guardaban una relación estrecha con nadie más que no fuera el otro, Acuario debe resentir mucho el comportamiento de Escorpio y Shura siempre se ha sentido culpable por lo ocurrido contigo. –Géminis medito un momento y luego miro a Shion y a Aioros –Ustedes fueron capaz de perdonar mis acciones al igual que Kanon, no fui inocente de lo que haya ocurrido por más que insistan en verlo de esa forma.

-¿De qué hablas, Saga? –Pregunto Mu educadamente y con mucha curiosidad –Hasta donde tengo entendido fuiste posesionado por Ares durante todos estos años ¿no?

-Sí, así es –Saga asintió –Pero hubo épocas donde estaba lo bastante consiente como para intentar liberarme pero nunca pude hacer nada y por eso mismo soy igual de culpable que Ares de todo lo que ocurrió "Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada."

-No es lo mismo, Saga. Hijo mío liberarte de una posesión de un Dios no es tan fácil o trivial como lo quieres hacer parecer, es bastante más complicado y complejo de lo que puedes imaginarte.

-Además protegiste a la principal arma del ejercito de Athenea –Dohko sonrió con alivio.

-¿De qué habla? –Cuestionaron confundidos Mu y Saga al mismo tiempo.

-Seiya de Pegaso –Puntualizo Shion sonriendo al mismo tiempo que Dohko –El muchacho es muy importante en el desenvolvimiento de las Guerras Santas. Pudiste mantenerlo a salvo.

-¿Pegaso es muy importante? –Cuestiono Mu muy curioso –Seiya es un gran guerrero y ha sido la clave en esta guerra pero…

-Todos los santos de Pegaso son reencarnaciones de una misma persona, en las Guerras Santas de la Era del Mito su actuación fue decisiva para la victoria de nuestra Diosa. –Explico Dohko con aire orgulloso –Seiya es la reencarnación del anterior Santo de Pegaso y mi aprendiz, Tenma. Y por lo tanto del Santo Original.

-¿Es decir; Maestro, que el Santo de Pegaso es uno solo? –Pregunto Mu sorprendido –Pensé que las almas elegidas para formar la Orden de Athenea eran diferentes en cada generación.

-No, las reencarnaciones no son siempre las mismas, excepto en casos muy especiales como el Santo de Pegaso, cuya alma reencarna una y otra vez acompañando a Athenea, en los demás son las almas de los primeros combatientes que acudieron al llamado de nuestra Diosa en la Era Mitológica, existieron en esa época al menos seis generaciones dada la alta mortalidad en la guerra era necesario reemplazar a los que fallecían lo antes posible y cada vez que un alma era completamente destruida o alcanzaba a entrar en los Campos Elíseos otra la sustituía de forma que luego de las primeras guerras la Orden siempre ha estado conformada de las reencarnaciones de los antiguos caballeros y cada cierto tiempo aparecen almas nuevas, aunque no todos de una misma generación, hay coincidencias pero generalmente están entre mezcladas. Por darte un ejemplo, pequeño, solo Aries y Libra fuimos capaces de sobrevivir a la anterior Guerra Santa, en este caso yo tome el lugar de Patriarca y la Armadura de Aries necesitaba de un heredero, yo soy la reencarnación del anterior Aries pero tú, Mu eres un alma nueva, y si te fijas como Dohko sigue siendo el guardián de Libra no había nacido el Santo que lo sustituiría.

-Pero, Dragón… -Comenzó a decir Mu mientras que Aioros se encontraba muy al pendiente de toda la información que estaban soltando ambos maestros.

-Shiryu nació para ser el Santo de Bronce de Dragón –Refirió con una sonrisa orgullosa –Todos los niños de bronce como bien dijo Shion nacieron para la armadura que consiguieron alcanzar.

-La cuestión de que hayan sido capaces de evolucionar para llegar al rango de un Santo de Oro es otra cosa –Continuo Shion –En cada guerra hay una sorpresa nueva ¿no te parece, Dohko?

-Sí, cada una es diferente a la anterior –Respondió –Y esta ha estado llena de muchas sorpresas.

-Pero hay cosas que se repiten ¿verdad, Maestro? –Le pregunto Saga con el rostro serio.

-Sí, hay situaciones que se repiten en cada generación, por ejemplo que en Géminis siempre sean gemelos, que Piscis siempre sea reconocido como el santo más hermoso en la Orden de Athenea, la camarería entre Acuario y Escorpio. La soledad e inocencia del guardián de Virgo, las peculiaridades de Cáncer –Comento Shion haciendo una rápida comparación de las similitudes entre los anteriores santos y los actuales. Saga asintió meditabundo mientras escuchaba con atención cada una de sus palabras aunque en parte se sentía ligeramente decepcionado de no haber conseguido la respuesta que esperaba.

-¿Y Sagitario? –Pregunto inocentemente Aioros con aire jovial y alegre.

-Sagitario, siempre ha sido un fiel guardián de Athenea y un líder para los demás –Respondió Dohko –Siempre ha tenido relación con el Santo de Leo. Compartiendo algún vinculo sanguíneo.

-Si los santos reencarnan ¿Por qué no guardan recuerdos de sus vidas pasadas? –Pregunto Aioros.

-Porque cada vez que un alma reencarna se le son borradas todas sus memorias para que comiencen de nuevo desde cero –Contesto Saga –Cada vida es única al igual que las experiencias que se viven en ella, forma parte del ciclo de reencarnaciones; dependiendo de cómo hayas vivido tu vida, según tus buenas y malas acciones el alma reencarnara en un nivel superior, intermedio o inferior. En el caso de los Santos de Athenea me parece que reencarnan en su mayoría en el nivel intermedio que es el humano, en tu caso por ejemplo habías logrado un nivel superior.

-¡Vaya! Supongo que debería sentirme halagado ¿no? –Saga sonrió tristemente –Los Campos Elíseos es un lugar hermoso pero nada se compara con estar aquí.

-No seas vanidoso –Dijo Saga pero resultaba obvio que solo estaba siguiéndole la corriente –Eso puede quitarte meritos para tu próxima reencarnación no querrás nacer como una mantis o algo así ¿no?

-No, gracias me portare bien, no vaya hacer que termines pisándome –Sagitario se rio y bromeo de su propia muerte aunque al instante se dio cuenta de que sus palabras lastimaban a su amigo luego miro intensamente a Saga – ¿El hijo que espera Gala es tuyo o de Kanon?

-¡¿Cómo preguntas eso? –Pregunto alarmado el tercer guardián –Es mi sobrino, Kanon es el padre.

-Es que los dos la cuidan tanto, que sentía dudas de quien era el padre –Replico Aioros avergonzado y con las mejillas sonrojadas –Lo siento.

-No hay problema –Contesto más calmado –Es de Kanon.

-Bien muchachos lo mejor es que ustedes también vayan a descansar, mañana tendremos que partir a Japón –Les comunico Shion.

-De acuerdo –Contestaron unánimemente.

Japón. Mansión Kido.

Se había hecho tarde para cuando la chica nueva, Keisi se calmo lo suficiente como para poder hablar nuevamente y aunque estaba decidida a contarles su historia, Saori sugirió que mejor lo hacía al día siguiente porque en ese momento debía estar agotada tanto física, psicológica y emocionalmente y por eso mismo le pidió que se fuera con ellos a la Mansión Kido, para que pudiera comer, descansar y recuperar fuerzas. Al llegar Keisi y Ginsei se quedaron con la boca abierta y los ojos como platos para ambas era la primera vez que se encontraban ante una edificación así, aunque la primera guardaba ciertas memorias de las construcciones de Jamir.

-Este lugar es enorme -Comento mientras se encontraban en la sala y algunas sirvientas les avisaban que prepararían y servirían la cena en una hora, que ya estaban preparados los baños y que se comportaran decentemente.

-Vamos a bañarnos juntas ¿Te parece bien, Ginsei? –Cuestiono Saori a la niña con una sonrisa y una mano tendida que la pequeña muy gustosa acepto –Ya le pedí a Tatsumi que te arregle una habitación para ti para que estés cómoda –Le dedico una mirada amable en lo que se dio cuenta de su intento de negarse y despidiéndose subieron ambas (Ginsei y ella) a la habitación de la mayor.

-Más tarde luego de que todos se hubieran bañado compartieron la mesa en una reconfortante cena familiar, la lemuriana miro entre sorprendida y emocionada la interacción que tenían todos los presentes aunque su mayor curiosidad se centraba en la niña de cabellos plateados pero por educación no había preguntado nada.

-¿Dónde quieres dormir, Princesa? –Le pregunto Hyoga con una mueca graciosa en el rostro a la niña –Tienes muchos cuartos donde escoger, está el de Saori, el de Seiya, el de Shiryu, el de Shun, el de Ikki no te lo recomiendo y el mío.

-¿Qué quisiste decir? –Pregunto indignado Fénix al santo del Cisne pero este lo ignoro teniendo ojos solamente para la niña que tenía una expresión pensativa en su rostro finalmente sonrió y señalo a Saori.

-Lo supuse –Se lamento el rubio.

Todos se despidieron deseándose una buena noche y dulces sueños para luego repartirse entre sus correspondientes habitaciones, en la de la heredera Kido, se encontraban tres personas una de las cuales –la más pequeña –yacía tendida completamente dormida en la mitad de la cama.

-Seiya no deberías estar aquí –Musito Saori en voz baja para no despertarla aunque recibiendo gustosa el abrazo que le daba el muchacho.

-Ginsei esta dormirá y Keisi no se atrevería a entrar en tu habitación sin tocar primero, además no hemos podido estar juntos sin nadie más en todo el día –Rezongo con un berrinche Seiya.

-No seas dramático ¿Cómo soportaras cuando los Santos de Oro estén aquí? –Le cuestiono dulcemente.

-¿Quieres decir que no me extrañaste hoy? –Pregunto fingiendo enojo.

-Estas evitando mi pregunta con otra pregunta –Le dijo Saori riendo ligeramente.

-Y tu desviándola con retoricas –Replico Pegaso y en un arrebato beso ligeramente a la joven entre sus brazos en los labios consiguiendo que ambos se sonrojaran al instante.

-¿Mamá Saori y Papá Seiya? –Pregunto una voz sumamente dulce de soprano muy armoniosa y delicada proveniente de la cama, ambos se separaron aun más rojos que antes encontrándose con la mirada plateada sumamente curiosa de la niña.

-Ginsei ¿Qué haces despierta? –Saori intento desviar el tema rápidamente pero la niña no estaba dispuesta hacerlo.

-Saori es la mamá de verdad de Ginsei –Continuo –Porque tenemos los mismos ojos –En ese momento la muchacha recordó que se había quitado ya los lentes de contacto y en ese momento como bien había notado Ginsei sus ojos eran del mismo color –Y Seiya es el papá porque beso a la mamá. Y los padres se besan y se aman.

-Ginsei, escúchame bien –Seiya la tomo en brazos para luego sentarse en la cama con ella en las piernas mientras Saori se acomodaba a su lado -Tienes razón, nos amamos, pero esto es un gran secreto y nadie puede ni debe saberlo –Ginsei lo miro confundida –Seremos tus padres si eso necesitas, Saori será tu madre y yo tu padre, pero no debes llamarme así delante de nadie más que no sean tus tíos: Hyoga, Shiryu, Shun e Ikki porque nos meterás en problemas y no quieres que nos metamos en problemas ¿verdad? –La niña negó fervientemente ante eso – ¿Prometes que no dirás nada?

-Sí, lo prometo –Fue su respuesta. En eso Saori le acaricio el rostro.

-Tienes una voz muy hermosa –Comento con una sonrisa apoyando la cabeza sobre el hombro de Seiya –Debes hablar más seguido para que podamos disfrutarla. –Ginsei se sonrojo y abrazo a ambos del cuello al mismo tiempo.

-Soy feliz, porque ahora tengo una familia muy grande –Dijo antes de bostezar –Tengo sueño –Anuncio y se bajo de las piernas de Seiya para recostarse en la cama al cabo de cinco minutos ya estaba profundamente dormida de nuevo.

-¿Crees que podamos confiar en serio de que no diga nada? –Le pregunto muy angustiada.

-Yo creo que sí, si quiere creer que somos sus padres entonces nos hará caso –Le contesto encogiéndose de hombros – Tienen los mismos ojos –Comento un momento después acercándose para besarla nuevamente –Me parece que Ginsei nos "corto" el momento –Se rio alegremente antes de que Saori lo chistara porque estaba haciéndolo muy alto –Te amo, buenas noches, Princesa –Le dijo antes de incorporarse besarla en la frente y salir del cuarto.

Dentro, Saori todavía miraba la puerta por donde había salidos su santo hasta que un movimiento de la niña atrajo su atención, le retiro algunos cabellos del rostro y la contemplo con una sonrisa maternal, era muy curioso nunca se había planteado la cuestión de si le interesaba o no ser madre, probablemente se debía a su juventud pero escuchar salir la palabra "Mamá" de los labios de Ginsei había conseguido emocionarla mucho y que su corazón se llenara de una calidez desconocida y al mismo tiempo de una gran incertidumbre, Ginsei sería su hija a ojos de todos pero no compartía con ella un vinculo sanguíneo y en ese momento le causo una gran decepción saber que no podía tener hijos por ser una diosa.

Agradecimientos a: Kumikoson, Shaoran-Sagitario, Daga Saar, Kate Goddes y a todos los que leen mi fic.

Aclaraciones:

-De lo que comenta Saga:

1.- "... forma parte del ciclo de reencarnaciones dependiendo de cómo hayas vivido tu vida, según tus buenas y malas acciones el alma reencarnara en un nivel superior, intermedio o inferior. "

2.- "Eso puede quitarte meritos para tu próxima reencarnación no querrás nacer como una mantis o algo así ¿no?"

Lo que le dice a Aioros viene de la apreciación que tienen sobre las reencarnaciones en el hinduismo. Según ellos:

"La calidad de la reencarnación viene determinada por el mérito o la falta de méritos que haya acumulado cada persona como resultado de sus actuaciones; esto se conoce como el karma de lo que el alma haya realizado en su vida o vidas pasadas."

También dicen que si reúnes mal karma en una de tus vidas podrías reencarnar en un nivel inferior, considerando que el nivel intermedio es el humano, así si te portas mal en tu vida, puede que en la siguiente reencarnes como un insecto.

Textualmente: "renacen en cuerpos «inferiores» (como animales, insectos y árboles), o en estados aún más inferiores de vivencia infernal, o en vidas desgraciadas"

"Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada". Edmund Burke (1729-1797) Político y escritor irlandés. No es precisamente el que buscaba pero se acerca bastante a lo que quería decir Saga.

- Efant significa niño en francés.

-Originalmente el capitulo se llamaba "Conflictos" pero decidí cambiarlos a vínculos, porque realmente hablo mas de ellos, de los vínculos de sangre como los de Saga y Kanon, de los de crianza como el de los santos o la misma Ginsei con los Kido.