"El tiempo, no afecta el amor.
El amor, afecta al tiempo.
Vuelve los segundos horas,
Los minutos siglos.
Por eso, amor.
El tiempo no me importa.
Pueden pasar siglos en tu ausencia,
Y para mi habrán sido solo minutos.
Porque ya te tengo muy dentro de mí.
Pero, estar contigo, unos segundos,
Son largas horas de paz para mí"
….
Capitulo Sexto. El amor cada vez más cerca.
Saori se veía al espejo con una expresión serena, su largo cabello lila se encontraba suelto y caía sobre su espalda, resaltando el bonito conjunto de camisa y falda rosa que llevaba puesto, suspiro sonrojándose ligeramente, algo nerviosa tal vez, después de todo ese día seria el primero en el que saldría con todos sus fieles amigos como personas normales, sin estar preocupándose de un posible ataque.
-Estas muy bonita, mamá –Vio por el reflejo como la pequeña de tres años se había puesto a sus espaldas, observándola encantada.
-Gracias, cariño. Ven ahora tenemos que acomodarte a ti –Le tendió una mano que la niña tomo gustosa y caminaron juntas al armario –Tatsumi siempre ha gustado de guardar mis cosas –Soltó la mano de la pequeña y se puso de puntillas para alcanzar una caja en lo alto –Es por eso que aún quedan algunos de mis vestidos en la mansión. –Ginsei asintió encaminándose hasta la cama para sentarse en ella, segundos después Saori se le unió dejando la caja sobre las sabanas y destapándola, dejando al descubierto algunas prendas que ella misma usara cuando tenía le edad de la niña.
-¿Esto era tuyo? –Le cuestiono la nena revolviendo algunas hasta que encontró un bonito vestido blanco con detalles en verde –Este me gusta –Se lo mostro a la joven que le dio el visto bueno ayudándola a vestirse.
-Que preciosa quedaste, Ginsei –La alabo una vez que estaba completamente arreglada, con unas sandalias a juego y una buena sección de peinado, para alisar su cabello –Bien ya estas lista. –En ese momento tocaron la puerta de la habitación.
-¿Puedo pasar? –Pregunto una voz masculina que ambas conocían muy bien, la primera en reaccionar fue Ginsei que salió corriendo para abrir la puerta –Ah, pero miren que cosa más linda –Le dijo el joven de cabellos castaños apenas la vio a lo que la niña se sonrojo y soltó una risita alegre.
-Mamá también está muy bonita –Dijo mientras tomaba de la mano al chico para jalarlo dentro del cuarto hasta donde se encontraba una ruborizada Saori.
-¿Bonita? –Rio ligeramente –Esta hermosa. –Se acerco hasta ella para rozar con las yemas de sus dedos la piel rojiza – ¿Y yo como me veo?
-Muy lindo –Contesto rápidamente la niña.
-Te ves muy bien, Seiya –Saori paso rápidamente la vista sobre su compañero que tenía una camisa manga larga de color naranja, por encima de esta una de color azul manga corta, un pantalón de jean azul con bordes en naranja y zapatos deportivos azul.
-Gracias –Respondió orgulloso.
-¿Sabes si Naná ya esta lista? –Le pregunto mientras se acomodaba las sandalias.
-Creo que si ¿Por qué? –Ladeo el rostro ligeramente confundido.
-Tengo que contarle todo lo que ha pasado, no puedo dejar que ande por ahí sin saber quien somos nosotros –Saori levanto la mirada con cariño –Aunque debo buscar la mejor forma de decirle, bueno que soy la reencarnación de una antigua deidad griega y que ustedes son santos que luchan a mi lado, por no mencionarle que Keisi forma parte de una civilización muy antigua.
-Parece complicado, mejor te lo dejo a ti… -Seiya rio nerviosamente al imaginarse a la joven griega tratar de comprender toda la nueva información que le estaría dando Saori en poco rato.
-Gracias por el apoyo –Dijo sarcástica, Seiya sonrió con cariño antes de acercarse y plantarle un sonoro beso en la mejilla.
-Ginsei, vamos a ver si los chicos están listos –Seiya tomo en brazos a la niña, dio unas cuantas vueltas con ella y salió medio mareado por la puerta; Saori rio con gusto al ver la escena, algunos minutos después la joven criada se asomo tímidamente por la puerta.
-¿Naná? –La aludida asintió –Anda, pasa –La invito con un movimiento de su mano.
-Seiya me dijo que me estaba buscando –Informo con una sonrisa amable –Se ve realmente hermosa con esa ropa, señorita –Saori se ruborizo ligeramente.
-Tú también te ves muy linda –Naná sonrió con felicidad y orgullo al recibir la aprobación de su señora, llevaba puesto un sencillo conjunto de braga de jeans con una camisa blanca de fondo y converts negro.
-Me parece que hay algunas cosas de las que tenemos que hablar ¿no? –Tanteo el terreno antes de empezar su explicación, la chica asintió ligeramente mientras se sentaba –Bueno la cosa comienza con la mitología griega… hace muchos milenios durante la Era del Mito…
Una hora después, Naná miraba fijamente a la joven de cabellos lilas sentada frente a ella, su mirada se mostraba indiferente, su expresión seria.
-A ver si entendí, señorita. Usted es la reencarnación de la Diosa Athenea –La señalo ligeramente con el dedo aunque sabía que era de mala educación –Los cinco chicos que viven ahora en la mansión son Santos que luchan con usted para proteger la tierra, son una especie de héroes como los de la mitología griega –Fue enumerando con los dedos de su mano derecha sin despegar su vista de los ojos de un azul algo distinto al que recordaba –Y la joven Keisi, no es humana, forma parte de una civilización muy antigua asociada a la diosa Athenea que se encuentra casi extinta y además la pequeña Ginsei también tiene algo que ver con todo esto aunque de momento no puede decírmelo. –Saori asintió ante el resumen, Naná parpadeo dos, tres veces rápidamente y después comenzó a reírse, la joven diosa suspiro – ¡No puedo creer algo así! –Exclamo llevándose una mano a los labios para ahogar su risa.
-Naná –Llamo Saori con seriedad, la joven detuvo su risa al sentir una calidad energía emerger de la chica de rosado, en un primer instante se asusto terriblemente pero mantener ese sentimiento con aquel cosmos amable y reconfortante era muy difícil, por lo que se relajo rápidamente.
-¿Es… es cierto todo lo que me ha dicho? –Pregunto con voz temblorosa, aceptar todo lo que la señorita Kido le había dicho era… desconcertante, ella era griega de nacimiento y de crianza, así que enterarse repentinamente que todas las historias que su abuela (en paz descanse) le contaba eran verdaderas… bueno era difícil explicar lo que sentía en ese instante.
-¿Qué fue eso? –Pregunto la pequeña niña que se encontraba sentada en un mullido sillón del cuarto (estil puf) ante la poderosa y repentina energía que había sentido, los cuatro chicos se miraron confusos entre ellos.
-Ginsei sintió el cosmos de Saori. ¿Qué debemos decirle? –Cuestiono preocupado el rubio a sus amigos.
-Esa es mamá –Declaro Ginsei con seguridad tratando de incorporarse del mueble… algo bueno casi imposible.
-Sí, es Saori –Shun la ayudo a levantarse para después tomarla entre sus brazos –Le debe estar explicando algo a Naná. Oye, Ginsei, hoy llegara una chica que es mi amiga desde que era pequeñito… -Empezó a contarle para distraerla, algo que logro con eficacia.
-¿Sí? ¿Cómo se llama? ¿Es bonita? –Pregunto con curiosidad y emoción la niña.
-Su nombre es Junet y sí, es bonita –Shun se sonrojo ligeramente mientras lo decía, y justo por eso una socarrona sonrisa apareció en los rostros de Hyoga y Seiya.
-¿Si, Shun? ¿Es bonita? –Cuestiono Hyoga acercándose mucho al chico usando un tono burlón causando que el rubor se intensificara.
-Sí, bueno… ella es mi mejor amiga desde que era pequeño… -Balbuceo nervioso.
-Ella es una amazona ¿no? –Le pregunto Seiya que de pronto se había quedado pensativo, al ver que Shun asentía continuo con su idea – ¿Le viste el rostro? –El santo de Andrómeda dudo si contestar o no, e inconscientemente fue eso lo que le dio la respuesta a Pegaso – ¡Si la viste!
-Sí, pero fue algo accidental –Contesto Shun tímidamente –Se lo de las leyes de las amazonas pero a ella no le importa eso…
-Eso dices tú –Hyoga uso un tono pícaro.
-Cierto, cierto –Coincidió Seiya travieso y avergonzando mas al jovencito.
-No entiendo –Se quejo Ginsei desde los brazos de Shun.
-Chicos, déjenlo en paz, más bien terminemos de vestirnos que cuando llegue vamos a salir –Intervino Shiryu para salvar al de ojos verdes que le miro sumamente agradecido –Ven, Ginsei. Shun y Hyoga todavía tienen que terminar de vestirse –La pequeña paso de brazos y se acomodo sujetándose del cuello del Dragón.
-Estas bonito –Clamo la niña dándole un besito en la mejilla.
-Gracias, tu también –Le contesto saliendo del cuarto y jalando con la otra mano a Seiya de la camisa –Ustedes dos a vestirse. –Shun asintió mientras que el rubio simplemente se encogió de hombros.
-Vale –Contestaron al unísono.
Un poco más tarde; Saori se encontraba en su oficina hablando por celular con un importante socio de las empresas Kido, observaba por la ventana el hermoso jardín mientras discutía en su idioma natal con calma.
-¡Mamá! –De repente el grito en griego de la pequeña niña la sorprendió; seguidamente Ginsei entro corriendo mas se detuvo abruptamente al ver la mirada de severidad que le dirigió la heredera por lo que bajo el rostro avergonzada. Detrás suyo entro un muchacho castaño que la tomo en brazos para verle el rostro a la misma altura que el suyo.
-Ginsei, te dije que no entraras ahorita que Saori está ocupada –La reprendió en voz baja y los ojos de la niña se llenaron de lágrimas que amenazaban con salirse en cualquier momento.
-Lo siento –Musito, para su sorpresa Seiya le dio un beso en la frente y la acomodo mejor en sus brazos donde la niña escondió su rostro en su pecho, se acerco a Saori con una tranquilidad –Lo siento, mamá –Le dijo en broma sacando un sonrojo en sus blancas mejillas asintiendo con una mirada más dulce mientras terminaba de hablar por teléfono, entonces se inclino y le dio un casto beso en los labios, lo que provoco que el rubor se marcara mas y la niña riera divertida –Junet, llego hace rato a Japón ya viene llegando, Shun salió a recibirla a la entrada –Se rio –Lo hubieras visto salió como alma que lleva el diablo.
-Tío Shun dice que la señorita Junet es muy bonita –Comento Ginsei con seriedad y Seiya no pudo evitar carcajearse.
-Justo a tiempo –Dijo luego de ver el reloj que marcaba el mediodía –Aprovecharemos de comer afuera y después compraremos la ropa que necesitamos, como se acerca el invierno necesitaremos algunos conjuntos más apropiados para el frio, aunque creo que a Hyoga no le importara, quizás hasta se sienta más cómodo –Una sonrisa cruzo sus labios, acaricio el rostro de la pequeña –Ginsei hay ciertas cosas que no puedes hacer; por ejemplo, entrar corriendo o gritando a mi estudio cuando estoy ocupada, o cosas peligrosas como estar en la cocina, no quiero verte ahí metida ¿Entendido? –La niña asintió todavía avergonzada y con algunas lagrimas en sus mejillas, Saori se las quito con la yema de los dedos suavemente –Ahora ven conmigo un ratito –Le tendió los brazos y Ginsei se hizo hacia adelante para ponerse entre ellos suspirando ligeramente –Hay algo que quiero regalarte, Gin. –Camino hasta el escritorio con Seiya a su lado, se inclino para abrir una de las gavetas y les mostro una pulsera de oro, con un rectángulo en el centro donde se leía la inscripción "Saori Kido" aunque esto para la nena no tenia aun significado, al girarlo vieron que también decía "Mi Diosa" – ¿Te gusta? –Ginsei asintió con los ojos brillantes por el objeto brillante, Saori le permitió tomar la esclava entre sus manitas –Me lo dio mi abuelo cuando era muy pequeña, casi de tu edad –Le conto con voz anhelante, Seiya le quito suavemente la pulsera a la niña que miraba confusa a su madre; le acaricio el rostro dulcemente y después procedió a ponerle la pulsera a Saori en la muñeca izquierda, aquella que no sostenía a la niña.
- Es muy bonita, yo quiero una también –Dijo Ginsei muy emocionada.
-Te regalare una –Le contesto Saori con una hermosa sonrisa mientras Tatsumi tocaba la puerta semi-abierta para anunciar su llegada.
-Señorita, la joven Junet ya ha llegado, la espera en la sala –Informo entrando completamente, dedicándole una mirada ofuscada a Seiya que le sonrió burlonamente.
-Gracias, Tatsumi –Le respondió, el mayordomo asintió y se retiro.
-¿Vamos? –Le pregunto Pegaso ofreciéndole su brazo que la chica acepto entrelazando su brazo libre con el de él, cuando ya estaban por salir, Seiya se inclino y la volvió a besar.
-Si –Respondió en un tono risueño.
Caminaron con calma, a través del pasillo; algunos sirvientes que estaban limpiando miraron con curiosidad al trió, cuando llegaron a la sala se encontraron que ya estaban ahí los demás, que rodeaban a una joven de largos cabellos rubios, de cuerpo delgado vestida con una franelilla blanca, unos pantalones oscuros y zapatos negros, bonito rostro y lindos ojos azules, brillantes y que miraban con emoción todo lo que se encontraba a su alrededor, Shun por su parte tenia la maleta que ella había traído.
-¿Princesa Athenea? –Junet la miro con dudas, si bien Shun le había contado sobre la diosa en sus cartas nunca la había visto en persona y no podía evitar sentirse algo intimidada y a la vez emocionada de estar en presencia de la divinidad hecha humana por la cual luchaba.
-Sí, soy yo, pero puedes llamarme Saori -La amazona hizo una leve reverencia –Mucho gusto, Shun me ha hablado de ti –June se sonrojo ligeramente y miro con mucha curiosidad a la pequeña de cabellos plata –Esta pequeña es Ginsei Kido –Le informo al ver la trayectoria de su mirada- Y él es Seiya Santo de Pegaso.
- Hola, pequeña Ginsei –Saludo con tono afectuoso siendo correspondida con una sonrisa –Lo sé, a los chicos si puedo reconocerlos, Shun siempre los menciona en sus cartas, de la niña si no me habías contado nada –Le reprocho dulcemente al joven.
-Es que Ginsei llego hace poco –Le contesto sonrojado por las miradas cómplices que le lanzaban sus amigos.
-Estábamos por salir, de hecho te esperábamos, pero no sé si estas muy cansada o quieres venir. –Le dijo mientras dejaba a la niña en el suelo y esta salía corriendo hacia la puerta por donde entraban Keisi y Naná – ¿Si van a acompañarnos? –Las dos asintieron, y Junet las miro con curiosidad –Ellas son Keisi y Naná, son amigas nuestras, pero Shun podrá ponerte al día pronto –Señoritas, ella es Junet de Camaleón.
-Un placer –Dijeron al unísono, Naná además le hizo una reverencia.
-Mucho gusto, Princesa si no es molestia yo también quiero ir. –Contesto con cierta ilusión.
-¿Saldremos al centro comercial, Srta., Kido? –Pregunto la joven de cabellos verdes, Saori asintió –Pediré que arreglen la limosina entonces. –Hizo una reverencia y se retiro.
-Ven, Junet, te mostrare cuál es tu habitación –Se ofreció Shun con una sonrisa cariñosa a lo que la joven correspondió con un asentimiento siguiéndolo.
-¿Viste? Lo trae loquito –Hyoga se rio quedamente acompañado de Seiya, Saori solo sonrió divertida por la situación.
-Vamos a comprarte ropa muy bonita –Le dijo Ginsei a una tímida Keisi, que se agacho para quedar a su altura.
-Gracias, pero de verdad no es necesario, puedo ir a buscar mi ropa. –Contesto con seguridad revolviéndole los cabellos plateados con su mano derecha.
-No es necesario, es algo que quiero regalarte. –Le dijo Saori que se había acercado hasta ella –Después de todo vas a quedarte ¿no? –El par de ojos rosas se clavaron en su persona, pudo ver la confusión y la duda en ellos –El Santuario necesita de toda la ayuda posible y serás muy bien recibida. Sería como tu nuevo hogar.
-Está bien, Princesa, tiene usted razón –Los ojos de la chica se aguaron ligeramente pero pronto le dedico una media sonrisa.
-¡Ya estamos listos! –Exclamo Shun muy alegre al volver a la sala causando que Ikki levantara una ceja perspicaz cruzando miradas por un instante con la chica rubia que le dedico una tímida sonrisa.
-La limosina ya esta lista, Srta. –Dijo Tatsumi entrando con el rostro serio, a su lado se encontraba Naná.
-Vale, entonces es hora de irnos –Seiya tomo a Ginsei y la alzo hasta ponerla sobre sus hombros, la niña rio divertida, se dirigió entonces hacia la puerta con paso veloz, siendo seguido por los demás, cuando llegaron al exterior, estaba el sol en su cenit, un día entre caluroso y fresco, y estacionada en todo el frente estaba la limosina de un color negro.
-Hyoga lanzo un silbido –Vaya que si es grande –Dijo sorprendido a lo que Saori se sonrojo avergonzada.
-De hecho esta es de las más pequeñas que tenemos –Contó Naná con ingenuidad por lo que los chicos miraron aun más sorprendidos a la heredera.
-En esta podemos ir todos cómodamente –Dijo Saori mientras caminaba hacia el auto, Tatsumi que se había adelantado le abrió la puerta para permitirle subir, ninguno de los demás, excepto Naná; se había subido nunca a una.
Se sorprendieron al darse cuenta en el momento de entrar que era más grande de lo que imaginaban, el interior estaba dividido en una especie de cuadrado, amueblado con cuatro muebles de color negro, formaban un cuadrado con una mesa en el centro, uno en la parte trasera, dos laterales y uno en la parte delantera, en el primero se sentaron las chicas, de derecha a izquierda: Saori, Junet, Keisi y Naná, en el de la derecha estaban: Seiya, Shiryu y Hyoga, enfrente de ellos y por ende, en el izquierdo se encontraban sentados: Shun, Ikki y Ginsei que estaba arrodillada sobre el mueble viendo por la ventana con suma curiosidad, y en el ultimo Tatsumi miraba de forma asesina a Seiya que se mantenía cerca de su señora.
-¿Qué es lo que vamos a comprar, Princesa? –Pregunto June con curiosidad mientras veía por curiosidad los edificios que iban pasando.
-Esperamos poder comprar algunas mudas de ropa –Comenzó a decir Saori –Pero también podríamos comprar otras cosas.
-¿Sabes que vi en la televisión mientras esperábamos a que tío Shun y tío Hyoga se vistieran?–Ginsei hablo emocionada.
-¿Qué cosa? –Le pregunto Saori con interés.
-Una comiquita donde el protagonista era un cachorro muy bonito –Conto con una tierna ilusión –Dijiste que podíamos comprar otras cosas ¿si, mami? –Saori asintió más o menos sabiendo por donde iba la niña – ¿Podemos comprar un perrito? –Sus ojitos grises brillaron con emoción.
-¿Podemos, Saori? –Seiya se unió repentinamente a la idea que había dicho su pequeña hija-¿Podríamos comprar un cachorro? –Sonrió con inocencia.
-¿Podemos? ¿Podemos? –Insistió la niña.
-Es mucha responsabilidad para ustedes, a la final alguien más tendrá que encargarse de cuidar del animal –Intervino Ikki con mucho fastidio en su voz, no era precisamente por ellos sino que simplemente él no quería ir, estar en un sitio rodeado de mucha gente no le hacía gracia, pero la llegada de la rubia había atraído su completa atención, estaba interesada en ella y en lo que significaba para su dulce e inocente hermano.
-¡No digas esas cosas, Ikki! –Grito el chico de cabellos castaños con enojo a la vez que la pequeña fruncía el ceño –Eso no lo sabes, podemos cuidar bien de un cachorro.
-Pero Ikki tiene razón en parte, Seiya, es mucha responsabilidad, tendrían que comprometerse a sacarlo a pasear, darle de comer, cuidar que tenga agua, entrenarlo –Enumero Saori aunque dentro de si también deseaba tener una mascota, como un perro, puesto que tenia caballos y algunos otros animales.
-Jugar con él, bañarlo, cuidarlo –Completo la niña emocionada – Una oportunidad, así chiquita –Hizo un gesto con la mano y después las entrelazo como si rezara – ¿Si, mami?
-No sé, Ginsei, ya veremos –Le respondió con una sonrisa amable y una suave risa.
-Ya casi estamos por llegar, Srta. –Informo Tatsumi.
-Tenemos que decidir dónde vamos a comer –Hyoga miro a los restantes buscando sus opiniones.
-Vamos a comer pollo asado –Sugirió Shiryu.
- No, mejor vamos a comer unos sándwich –Fue la respuesta de Naná que ya estaba tomando más confianza con el grupo. Ikki solo negó con la cabeza.
-¡A Mc Donalds! –Dijeron al mismo tiempo Shun, Seiya y Ginsei entusiasmados, consiguiendo que las chicas sonrieran y los chicos restantes los miraran con ternura, todos asintieron de acuerdo.
-Ya hemos llegado, Señorita –Anuncio Tatsumi en lo que iban entrando al estacionamiento del centro comercial, un rato mas y el auto se detuvo, el primero en salir fue él y mantuvo la puerta abierta para permitir que todos bajaran, ayudando únicamente (especialmente a su señora) a bajar, después de que todos estuvieran fuera se dirigieron a paso ligero a la entrada del edificio.
Apenas dieron un paso dentro, Ginsei y Junet no pudieron evitar quedarse con la boca ligeramente abierta, impresionadas, al ver el enorme interior del centro comercial, la bella decoración, las vitrinas de la tiendas adornadas con elegancia, la variedad que había en cada una de ellas, la gran cantidad de gente que iba y venía en distintas direcciones, el bullicio, habían unas cuantas "islas" distribuidas en el pasillo central, constituían un circulo de cemento en el centro tenían pequeños jardines y salientes que cumplían función de sillas
-Se van a tragar una mosca si siguen así –Se burlo Ikki que estaba al lado de la rubia, la niña asintió sin mayores problemas pero por su parte la muchacha se sonrojo intensamente avergonzada.
-Yo nunca había estado en algún sitio fuera de la Isla Andrómeda… Es la primera vez que estoy en un sitio así –Musito apenada con la mirada baja.
-Ikki –Le reprocho Shun con seriedad, logrando que su hermano se sintiera mal –Eso no importa, June, siempre hay una primera vez para todo, aprovechemos esta oportunidad que estamos todos juntos para disfrutar un rato –Dijo mientras pasaba uno de sus brazos por sobre sus hombros para abrazarla afectuosamente y desde el pecho del joven santo la chica le dedico una mirada picara al hermano de su amigo que arqueo una ceja ante el gesto.
-Nos están mirando –Declaro el Santo de Dragón que se sentía incomodo ante las insistentes miradas de la multitud que los rodeaba, aunque no era de extrañar sinceramente pensaba Saori, después de todo eran un grupito más o menos numeroso, compuesto de chicos y chicas jóvenes y una niña, entre los que se encontraba ella; una figura pública en Japón.
-Simplemente ignóralos –Le recomendó pese a que también sabía que la razón de que los vieran, se debía, de hecho a que los chicos estaban especialmente guapos ese día, su insistencia para que usaran una ropa distinta había surtido mucho efecto, las jovencitas miraban con admiración a los chicos y algunos muchachos fijaban su mirada en las chicas. –Se ven muy bien todos, por eso se les quedan viendo –Los chicos se sonrojaron ligeramente, sobre todo Shun.
-Es cierto, Dromeda, te ves muy bien con esta ropa –Lo halago June con una sonrisa, el chico se sonrojo aun más, llevaba puesta una franela manga corta blanca con rojo, un pantalón holgado rojo-anaranjado y tenis morados, variando mucho de su ropa común –Tu también, Ikki –El aludido alzo una ceja sin variar mas su expresión, según él, no tenía nada de especial, simplemente llevaba una camisa con la manga hasta los codos (3/4) azul claro por fuera del blue jeans y unos botines.
-Claro, claro, hay que tomarle una foto a Shiryu no muchas veces los veras con este aspecto –Lo señalo con una mano burlón, lo cierto es que su ropa distaba muchísimo del elegante traje chino que siempre usaba, en ese preciso momento sus pantalones tenían rotos (así venia) en varias partes, tenía una camisa manga larga de color gris que resaltaba el color negro de sus cabellos y unos sencillos zapatos azules.
-Te ves bien, Shiryu –Le dijo Saori con una sonrisa con Ginsei tomada de la mano que estaba más interesada en lo que había en su alrededor que en la conversación de sus mayores –Tu también estas bien, Hyoga –El chico le sonrió coqueto, a diferencia de su compañero al no le molestaba ser visto, sobre todo cuando sabia se veía bien, aunque solo llevaba una sencilla camisa marrón, unos pantalones blancos al igual que sus zapatos.
-Pero mira, las señoritas aquí presente se ven realmente hermosas –Señalo a Keisi y a Naná que ruborizaron ligeramente.
-No realmente –Susurro Keisi que usaba la misma ropa que el día anterior –Pero gracias por el piropo. –Hyoga asintió riendo.
-Lo mejor será que vayamos yendo al nivel de la feria –Indico Saori con una sonrisa haciendo un gesto hacia Seiya cuyo estomago estaba gruñendo, el chico avergonzado se llevo una mano detrás de la nuca.
-Tengo hambre –Se defendió el joven adolescente.
Hyoga por su parte le había guiñado a un grupito de chicas que se habían reunido cerca de ellos y los observaban, le pequeño gesto basto para que algunas de ellas dieran un chillido de emoción, otras lo saludaron con la mano, claro hasta que Ikki lo jalo por el cuello de la camisa y comenzó a arrastrarlo contra su voluntad.
-¡Suéltame, Ikki! –Se quejo retorciéndose para soltarse.
-Hermano, suéltalo –Le pidió Shun en apoyo al rubio que seguía moviéndose, Shiryu por su parte suspiro antes de acercarse para intervenir, no le agradaba que estaban llamando demasiado la atención, Junet y Naná se mantuvieron más apartadas, y extrañamente Keisi se acerco hasta los chicos para ver de cerca.
-Estas realmente muy hermosa, Saori –Le susurro Seiya al oído consiguiendo que se estremeciera completamente, como estaba a sus espaldas no pudo ver el sonrojo que se marco en sus mejillas –Este color te queda muy bonito, es normal que todos esos chicos se te queden viendo –Murmuro para luego darle un beso a la velocidad de un santo de bronce para que nadie se diera cuenta, aun así le dio cosquillas.
-Gracias, Seiya –Le contesto en un susurro al girarse para mirarlo con una sonrisa.
-Señorita Kido –Llamo la muchacha de cabellos verdes viendo con preocupación cómo ambos chicos se hundían en una discusión sin final, siendo mediados por Shun y Shiryu que trataban de controlar la situación, Ginsei se había agarrado de la mano de Keisi observando.
-Chicos –Reprendió Saori con firmeza al ver que Ikki sostenía ahora del cuello de la camisa a Hyoga, además de que la gente estaba a conglomerándose alrededor de ellos; de paso Tatsumi se estaba hartando y estaba a un paso de meterse entre los dos. –Dejen de hacer eso, compórtense y vámonos, por favor –Su voz tranquila pero firme, los chicos asintieron sumisamente, y empezaron a caminar detrás de ella- Pegaso se coloco muy cerca, a su lado, sin atreverse a tomar su mano como le gustaría, pero Ginsei resolvió el problema con su inocencia, poniéndose entre ambos y tomándolos a los dos de las manos.
-"Es como si fuéramos tomados de la mano… solo que de forma indirecta. ¡Gracias, Ginsei!" –Pensó a la vez que una sonrisa alegre se formaba en sus labios –También podríamos tomar un helado. –Propuso y los demás estuvieron de acuerdo.
-¡Yo quiero! –Exclamaron la niña y el rubio al mismo tiempo, causando que el resto sonriera.
-Me gustaría mucho poder probar uno –Comento Junet pensativa, luego se acerco hasta Shun para poder abrazarlo de uno de sus brazos bajo la atenta y afilada mirada de fénix.
-¿Pasa algo, Ikki? –Pregunto Shiryu educadamente al mayor, caminaba más despacio que los demás para quedar a su altura.
-Nada –Bufo el aludido por respuesta, pronto caminaron discutiendo sobre que iba a ordenar cada uno, para cuando llegaron a la ferie tuvieron que unir dos mesas para poder sentarse todos juntos, una vez que arreglaron eso, Tatsumi hizo una lista con todo lo que iban a pedir, luego se dirigió al local para hacer la cola, al ser comida rápida, muy pronto estuvo listo y los chicos se ofrecieron en ayudar al mayordomo a traer todas las bandejas. Se repartieron los combos en bullicio, pidiendo cada uno el que quería, por su parte Ginsei se encontraba realmente feliz, tenía una cajita feliz solo para ella, y de paso ¡le había traído un juguete de Hércules de regalo!
-Gracias por la comida –Dijo Saori rezando brevemente para disfrutar de un almuerzo con sus amigos, más o menos tranquilo, o lo mas que puedes cuando reúnes un montón de adolescentes.
-Está muy rico –Menciono Ginsei con las mejillas coloradas por la emoción.
-Si… está muy bueno –Concordó con timidez la amazona de Camaleón con una sonrisilla infantil.
-Me acabo de dar cuenta de algo, Junet –Comento Hyoga que la veía ligeramente impresionado dándole un mordisco a su Big Mac Doble –Hablas muy bien japonés.
-Sí, eso se lo debo a Shun, fue él el que me enseño cuando éramos más pequeños –Le dedico una sonrisa cómplice y cariñosa al chico que se la correspondió de inmediato.
-¿Eres de Etiopia no? –La aludida asintió –Entonces supongo que le enseñaste hablar a Shun algo de tu idioma natal ¿verdad? –Shiryu miro a su amigo buscando una respuesta.
-Sí, June me enseño a hablar amárico muy bien –Respondió con aquella mirada eternamente inocente.
-Pero apuesto a que el idioma más difícil debe ser el que tú hablas ¿cierto, Keisi? –La chica miro al joven rubio con algo de duda pero asintiendo animada de verse incluida en la conversación, tanto que se animo en soltar una frase en lemuriano.
-¡Cielos! No sé qué sentido darle a eso, podrías estar insultando o halagándome ahora mismo y no sabría diferenciarlo –Rio Hyoga logrando que los demás también rieran.
Siguieron hablando de los distintos idiomas que dominaba cada uno, que de hecho no eran pocos, Naná también participo en la conversación con entusiasmo, disfrutando de la compañía de los jóvenes amigos de su señora, Ginsei por su parte miraba con frustración a los demás (los pocos instantes que atraían su atención) ya que ella de verdad no entendía nada de lo que decían. Seiya y Saori por su parte mantenían una conversación privada en voz baja.
-Me gustaría que fuéramos algún sitio solo los dos –Murmuro el chico de cabellos castaños con algo de esperanza en su voz.
-¿Y dejar a los demás solos? Sería muy sospecho, además, Seiya, como bien notaste aquí en Japón soy una personalidad reconocida por muchas personas y podrían llegar a formarse chismes –Contesto con calma mezclada con un poco de lastima, vio sin sorprenderse que el fruncía el ceño molesto y se apartaba un poco de su lado, suspiro con pesadez de verdad no quería que Seiya se molestara por algo así con ella, no ese día especialmente.
-Oigan chicos quiero que prueben esto –Dijo con su tono alegre, normal en él, por lo que los demás no se dieron cuenta de que apenas unos instantes antes una sombra de tristeza se había colado en su mirada, tomo entonces una papita frita para luego hundirla en su helado Sunday de caramelo y después se lo llevaba a la boca para comérselo con gusto, los demás hicieron un vago gesto de asco y duda.
-Seiya, eso… es asqueroso –Dijo Shiryu con reprobación, pero al momento tanto Shun como June como Ginsei estaban imitando al primero, por sus expresiones luego de probar dudo sobre sus propias palabras, así que bien decidió degustarlo por sí mismo –Bueno…. Realmente sabe bien –Reconoció.
-No se puede juzgar algo antes de probarlo –Recito con serenidad frente a las miradas sorprendidas del grupo y de admiración la pequeña niña (puesto que lo había dicho en griego) para luego empezar a reír a carcajadas por las caras que habían puesto todos, que muy pronto le siguieron con aquella risa alegre y despreocupada, al mismo tiempo Saori se planteaba si el chico se había molestado realmente con ella o no, pero antes de que pudiera seguir esa línea de pensamiento sintió como la mano cálida y masculina entrelazarse con la suya debajo de la mesa, acaricio el dorso de su mano con el dedo pulgar.
-Señorita, ya son la una, me parece que deberíamos ir yendo a las tiendas si no queremos que se nos haga de noche –Hablo Naná con un creciente entusiasmo –Hace mucho tiempo que no íbamos de compras. –Comento alegremente, Saori asintió levantándose, los demás la imitaron recogiendo todo lo que iba a la basura, Ginsei jalo de la falda rosa para atraer su atención.
-Me lo guardas, mamá –Saori asintió tomando el pequeño juguete, un Hércules exactamente igual al de la película infantil, no pudo evitar reírse internamente, tomo de la mano a la pequeña mientras Keisi se acercaba a ella.
-¿Qué va a comprar, Princesa? –Keisi se había puesto al lado de ella antes de que Pegaso pudiera hacerlo, el chico bufo con una ligera molestia antes de quedarse un poco más atrás con los demás que ya habían regresado de botar la basura. Las muchachas se adelantaron mientras comenzaban hablar sobre lo que era realmente "necesario" y lo que estaba de "moda" aunque June las escuchaba con más interés.
-Podemos vigilar a Ginsei, así tu y Saori dan una vuelta solos –Ofreció Hyoga en lo que se dio cuenta de la mirada de frustración y cierta tristeza que tenía su amigo. Seiya no pudo evitar sonrojarse ¿había sido tan obvio? Parecía que si, por la mirada que le dedicaban los demás.
-Saori dice que si alguien nos ve juntos puede comenzar un chisme –Repitió con molestia dirigiendo su mirada al frente donde la chica hablaba animadamente con Keisi, aun con su enojo se sintió sinceramente feliz de verla tranquila, fuera de peligro y pasando un buen rato, Junet hablaba con Naná y Ginsei…. ¿Y Ginsei? Le invadió la angustia cuando no pudo verla y tan pendiente estaba en buscarla que no se dio cuenta que estaba justo delante suyo, por eso tropezó con ella en el momento que se detuvo repentinamente.
-¡Ginsei! No te detengas así –Se quejo, la niña lo miro con sus ojos grandes sorprendida.
-Estas bastante sensible, caballito –Ikki se le acerco por detrás con una sonrisa burlona.
-No molestes, Ikki –Le contesto Pegaso –Yo no te estoy molestando…. Al menos hoy no.
-Déjalo tranquilo, Ikki. Seiya no te ha hecho nada hoy –Shiryu se atravesó entre los dos, tratando de mediar y evitar una discusión –Se que estas molesto porque no puedes pasar tiempo a solas con Saori –Seiya balbuceo sonrojado –Pero eso podemos resolverlo en las tiendas o en el cine.
-Tienes razón –Reconoció pensativo mientras que Ginsei se agarraba de su mano alegremente y empezaba a tirar de él con insistencia.
-¡Mira! –Chillo la pequeña corriendo y llevándose a Seiya consigo – ¡Mira, mira, mira! –Se detuvo delante de la vidriera de una tienda de mascotas, donde se estaban exhibiendo una variedad de cachorros, gatitos, aves y roedores. Tanto la niña como el muchacho se pegaron del vidrio para admirar a los animales que se movían entusiasmados con la atención que recibían de esos ojos inocentes.
-¡Ah, hay muchos animales! –Exclamo emocionado haciéndole señas a los demás –Chicos, vengan, miren –Los aludidos se acercaron para asomarse y ver también. Dentro de la tienda, las vendedoras miraban con ternura los rostros de los jóvenes que asomaban.
-¿Qué pasa? –Pregunta Naná que se encontraba muy interesada en lo que hubiera llamado la atención de sus cuatro nuevos amigos, por respuesta a su pregunta recibió un gruñido de parte de Ikki que observaba fastidiado la escena.
-Estamos viendo los animales, ahora que lo pienso nunca hemos podido tener una mascota –Reflexiono Hyoga con gesto pensativo y cierta tristeza.
-Pero pensándolo bien, Hyoga, no hay muchas razas de perros que puedan sobrevivir en el frio de Siberia –Expuso con una sonrisa compasiva en su hermoso rostro el santo de Andrómeda, consiguiendo que el rubio frunciera el ceño.
-Nosotros cuidamos de una liebre en Isla Andrómeda –Comento Junet que también se había recargado sobre el vidrio para ver.
-¿En serio? ¿Y qué paso con ella? –Cuestiono con curiosidad el Cisne separándose del vidrio y viendo a los ojos a la chica.
-Murió –Respondió June con voz sombría, causándole cierta incomodidad a Hyoga.
-Lo atrapo un zorro –Completo Shun con algo de tristeza, pero antes de que pudieran agregar algo mas se escucho la voz de la niña.
-Ven a ver, mami –Ginsei se habia acercado hasta Saori, la tomo de la mano y la jalo para que viera más de cerca a los hermosos, peludos y bullicios cachorros, la diosa le sonrió con condescendencia a la niña, mas para sus adentros todavía conservaba la misma ilusión que la nena. – ¿Verdad que nos compraras uno perrito, mami? –Le dedico su mejor expresión de suplica (compitiendo con la del gato de Sherk, hay que resaltar), remarcando la última palabra con adoración, sus ojitos grises se llenaron de emoción.
-Está bien, Ginsei. Tú ganas. –Accedió sonriendo ante el gesto de sorpresa y alegría que habia no solo aparecido en el rostro de la niña sino en todos los chicos –Pero no en este preciso momento –Dijo al ver que Seiya ya se disponía abrir la puerta para entrar, seguido de una muy emocionada niña.
-¿Ah? ¿Por qué no? –Pregunto contrariado, quejándose con un puchero tierno al mismo tiempo que Ginsei soltaba un bufido, logrando entre ambos que la heredera riera sinceramente.
-Porque, Seiya, todavía tenemos que ir a comprar la ropa y no podemos ingresar un perro a la tienda –Explico con calma, el muchacho entendió y asintiendo cerró la puerta –Si lo compraremos –Afirmo para tranquilidad de la pequeña –Pero será lo ultimo antes de irnos ¿sí? -La sonrisa dulce de la chica provoco un sonrojo en el rostro del moreno, los demás le regresaron el gesto de acuerdo.
-¿Lo prometes? –Exigió Ginsei con las manos en la cadera y una mirada muy decidida, demasiado para tan pequeño cuerpo.
-Sí, te lo prometo –Le garantizo antes de tenderle su mano para continuar con su camino.
-Te recordare la promesa a cada rato –Soltó la niña con ligereza, como una pequeña amenaza infantil.
-Como gustes, cariño –Replico Saori con una sonrisa divertida.
…
Bueno este capítulo se extendió bastante, tuve de hecho que dividirlo en tres partes.
Agradecimiento a: Todos mis lectores, este capítulo va dedicado a tres personas en especial, primero a Sweet Victory, a Himekoumiko y a Acuarius no PaoAlessa.
Aquí el link de una imagen de cómo están vestidos los chicos.
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