Hola! Esta semana subiré el capítulo un día antes, porque me voy a unas merecidas vacaciones por unos días y casi no tendré acceso a Internet. La próxima semana, tendrán que esperar hasta el miércoles :-D

Gracias por sus reviews a: kary992, Ao0i, Hola, Lycoris Black, Karix7, Sds, Isla de Thera y Kizy Malfoy.

Capítulo 7. Construyendo una relación de tres II parte

Ese sábado de mayo hacía muy buen tiempo. Amaneció claro, sin amenazas de lluvia y con el clima templado. Muchos alumnos no esperaron mucho tiempo para dirigirse a Hogsmeade. Y los de quinto y de séptimo querían disfrutar de la tranquilidad de esta última salida antes de volcarse de lleno en los estudios para los TIMOs y EXTASIS, que como siempre, estaban programados para junio.

Draco en verdad quería pasar un rato agradable con Hermione, sin sentir la opresión que para él suponía estar dentro del castillo. La verdad era que se sentía bastante limitado en sus acciones, tan obligado a silenciar sus sentimientos que había llegado a considerar la posibilidad de retirarse de la escuela, pero lo detenía el hecho de que si realmente quería convertirse en un maestro de pociones, debía contar con los resultados de los EXTASIS. De lo contrario no podría aplicar a ninguna escuela especializada.

El beso de Harry lo había dejado tan alterado que fue imposible continuar con la ronda de vigilancia. Se había ido directo a su habitación y la expresión de su habitualmente frío rostro era tal, que Theo notó de inmediato que algo extraño estaba sucediendo. Necesitaba desahogarse y lo necesitaba con urgencia. Además, durante ese año, Theo se había convertido en un inesperado apoyo. Si bien su experiencia durante la guerra no había sido tan violenta como la de Draco, había estado lo suficientemente cerca del Señor Tenebroso como para sufrir algunas atrocidades en carne propia.

Draco habló sobre lo que estaba sucediendo sin mencionar nombres pero ningún Slytherin llegaba a esa casa sin contar con los atributos adecuados. Su amigo armó el rompecabezas en un dos por tres sobre quiénes eran los otros involucrados pero decidió no presionar una confesión. La vida es corta, Draco, esa estúpida guerra nos quitó muchas cosas y nos ha hecho madurar más rápido...deberías arriesgarte, sugirió Theo.

Puedo perder mucho.

Pero también puedes ganar mucho. Creo que lo peor es quedarse sin actuar y luego vivir preguntándose sobre lo que pudo haber sido. Ya sufrimos suficiente...—Theo no pudo evitar sacar un suspiro mitad melancólico mitad exasperado—. Recuerda que nuestras familias de por sí han quedado marcadas y vivimos con cierto rechazo social. ¿Qué diferencia supone que te señalen por tus relaciones sentimentales? Rechazo es rechazo, independientemente de la razón que lo provoca.

Draco había pensado mucho en eso en estos últimos días.

Por eso, esa mañana de sábado se había reunido con Hermione a la salida del Gran Comedor. Había visto salir a Weasley de la mano de Luna y acompañado por Harry. Supuso que así lo habían dispuesto entre el trío dorado. Los vio salir de la escuela y no pudo evitar quedarse contemplando al Gryffindor, aunque bien era cierto que solo le miraba su ancha espalda y su culo. Desde la noche en el pasillo, el estómago le daba un vuelco cada vez que lo miraba y su cuerpo reaccionaba con deseo de volver a sentir sus manos y sus labios sobre él otra vez.

Pero no sabía cómo abordar el tema con Hermione. Necesitaba hacerlo este día. Sin falta.

La chica le saludó con cierta efusividad. Era la primera vez que se decidían hacer algo público entre ellos y el mero hecho de que los vieran siquiera platicando daba material suficiente para los chismes. Draco percibió cómo los murmullos a su alrededor aumentaban de volumen.

—¿Nos vamos? —preguntó él a Hermione, quien miraba ligeramente a su alrededor. Al parecer había notado lo mismo que él.

—Por favor —respondió ella—. Tengo demasiadas cosas que comprar en Hogsmeade. Me hacen falta pergaminos y plumas. También necesito unos libros...

Se dirigieron con paso afable hacia la salida de la escuela.

—¿Piensas usarme como tu mula particular? —preguntó burlón, por todas las cosas que ellas estaba enumerando que iba a adquirir. Aunque tampoco era que le disgustara ayudarla a llevar sus compras.

—De lechuza sería más adecuado —respondió ella siguiéndole el juego—, porque usualmente esa es la forma en que me los envían al colegio. Y si tú quieres cargarlos, yo no me enojaré. Así dispongo de ellos con más rapidez.

Muchos de sus compañeros los observaron con sorpresa mal disimulada mientras iban hacia el pueblo. Caminaban cerca aunque iban haciendo todo lo posible para no invadir el espacio personal del otro, evitando levantar más especulaciones. Draco iba reprimiendo su deseo de tomarla de la mano. Sabía que estaban dando un paso gigantesco al salir juntos, así que no quería que al regresar al colegio a Potter le llegaran chismes de que él se estaba aprovechando de su novia.

Una vez en Hogsmeade, comenzaron la ruta establecida por Hermione para sus compras. Primero fueron por metros y metros de pergamino y por unas plumas. Draco le preguntó con ironía si ya se estaba abasteciendo para sus estudios después de Hogwarts o si pensaba revender pergamino a sus compañeros de casa para obtener ganancias y ella le respondió que eso era solo "lo suficiente" para los ensayos que tenía pendientes y sus estudios para los EXTASIS. Era "lo justo" para terminar el período escolar. Draco la miró con expresión de si tú lo dices.

Después se fueron a buscar los libros. Hermione prácticamente estaba adquiriendo un libro especializado por materia en la que se iba a examinar. A Draco le pareció excesivo. Sobre todo porque tenían los exámenes a la vuelta de la esquina. Con un solo libro él habría tenido suficiente, pero al parecer la brillante mente de la chica necesitaba más conocimiento.

—¿Piensas leerte todo esto? —la cuestionó mientras revisaba un libro sobre runas.

—Por supuesto. Siempre tengo un poco de tiempo libre después del almuerzo.

—Creo que un poco de tiempo libre no será suficiente —le dijo, entonces tomó el libro de pociones y lo regresó a la vendedora. Hermione estaba a punto de protestar—. Éste no lo compres, yo te prestaré mi ejemplar.

—Gracias.

Al salir, ya casi era la hora de la comida y Hermione propuso ir a las Tres Escobas. Sabía que Draco quería hablar con ella pero también había acordado con Harry que se reunirían allí para hablar con el Slytherin sobre lo que tenían pensado. Avanzaban lentamente por la calle bajo la atenta mirada de sus compañeros de escuela, que cuchicheaban a su paso sin disimular una pizca.

Eso comenzó a incomodar a Draco.

Pero era algo que podía sobrellevar. Ser señalado no era nada nuevo para él.

De pronto, el bolso de Hermione se rompió y todas sus cosas se desparramaron en medio de la calle. La chica le vio sorprendida, pero en vez de buscar cómo recoger sus cosas o de reparar siquiera su bolso, ella sacó su varita y vio asustada para todos lados.

—Eso fue hecho con magia, Draco —le explicó.

Antes de poder explicar qué demonios estaba sucediendo, Draco y Hermione se encontraron frente la acusadora mirada de Zacharias Smith y Ernie MacMillan, quienes se acercaban a ellos con las varitas en la mano. El Slytherin sacó la suya y mantuvo una expresión retadora. Hermione estaba atemorizada pero no en vano era una Gryffindor. Dio un paso adelante, colocándose frente a Draco.

—¿Qué les sucede a ustedes dos? —preguntó en un tono que no admitía réplica.

—Esta sí que es buena —se rió Smith, sin bajar su varita—, ahora necesitas que una mujer te defienda.

Todos los estudiantes que iban por la calle se habían detenido a presenciar la escena.

—Yo no estoy defendiendo a Draco. Puede hacerlo solo a la perfección —afirmó Hermione—. Ustedes son los que nos han atacado, ¿a qué viene eso?

—¿Sabe Harry que has salido con este imbécil? —preguntó Ernie.

—Este imbécil tiene nombre y por supuesto que Potter sabe que Hermione ha salido conmigo...—siseó Draco.

—No te creo —replicó Smith.

—¿Entonces para qué preguntas si vas a creer lo que te da la gana?

Draco había sonado tan altanero como en sus mejores tiempos. Y todo se precipitó. De pronto, los otros dos había dejado salir dos sendos hechizos, pero Hermione ya había previsto que ellos solo buscaban un pretexto para atacar a Draco, así que rápidamente colocó un protego.

El Slytherin estaba hastiado. Prácticamente desde el inicio del curso había tenido que cuidarse las espaldas para no ser víctima de afrentas de sus compañeros y esto ya era el colmo. Bien lo había dicho Theo, si no era por sus alianzas de guerra, lo rechazarían por sus relaciones, pero bien podían todos irse al demonio. Cuando los hechizos rebotaron en el escudo protector de Hermione, tomó a la chica de la cintura y sin mayor explicación se desapareció de allí.

-.-.-.-.-.-.-.

Draco y Hermione se aparecieron en el amplio estudio de Malfoy Manor, sorprendiendo a Lucius y a Narcisa que en ese momento se encontraban disfrutando de su sábado. Como siempre que no tenía que ir a su despacho, el patriarca se encerraba a leer y su esposa le acompañaba con su entretenimiento de turno, algunas veces bordaba, otras leía o a veces, si se sentía muy inspirada, pintaba.

—¡Por Dios, Draco! ¡Has podido escindirme! —protestó Hermione, sin detenerse a pensar de dónde estaba o frente a quiénes se encontraba.

—Soy lo suficientemente fuerte para aparecer a dos personas sin problemas, Hermione —dijo secamente y entonces, se volvió a sus padres—. Padre, madre, perdón por llegar de esta forma pero tuvimos un pequeño contratiempo en Hogsmeade...

Lucius se quedó con la intención de preguntar más al respecto. En ese instante, las protecciones de la mansión comenzaron a vibrar con violencia. Los tres Malfoy se vieron entre sí bastante asustados. Desde la guerra, ese tipo de alertas les rememoraban sus peores recuerdos. Y aunque Hermione no podía sentir nada, la tensión en los tres rostros era más que evidente.

Dos segundos después, Harry Potter y Ron Weasley se aparecieron varitas en mano junto a Draco. Su postura reflejaba que estaban listos para maldecir a cualquiera que se hubiera acercado a ellos. Los dos recorrieron el lugar con la mirada, confirmando que los únicos que estaban presentes eran los Malfoy y Hermione.

Lucius y Narcisa intercambiaron una mirada de entendimiento. Lo habían platicado en un par de ocasiones desde la reunión con la Directora de Hogwarts, pues sospechaban que algo raro sucedía entre Harry, Hermione y su hijo. Además, Lucius no pudo evitar admirarse de la fuerza de Harry. Casi nadie tenía el poder suficiente para traspasar las barreras protectoras de Malfoy Manor y él solo las había visto caer frente a una aparición de Voldemort.

—¿Se encuentran bien? —preguntó Harry con la preocupación reflejada en el rostro.

—Estoy en mi casa, Potter —respondió Draco con ironía—. Acá sí estoy seguro.

Harry tuvo que morderse la lengua para no decirle que justo un año atrás, su casa no era para nada segura, pero observó que el Slytherin estaba lo suficientemente alterado como para mandarlo a la mierda por un comentario de esa naturaleza.

—¿Qué les sucedió? —preguntó entonces a Hermione.

—Zach y Ernie nos salieron al paso...

—No vale la pena, Potter, ya está solucionado —la interrumpió Draco. ¡Por una mierda! Se sentía como una maldita damisela en apuros y no le gustaba para nada esa sensación. Harry se quedó momentáneamente sin palabras. Lo que menos quería era ofender a Draco pero parecía que en los últimos días se había perfeccionado esa especialidad, pues lograba hacerlo aun sin proponérselo.

—Bueno, siendo así yo me retiro porque dejé plantada a Luna en las Tres Escobas —se disculpó Ron y con un pequeño "plop" se desapareció de Malfoy Manor.

Y Harry se encontró en medio del salón sin saber qué decir. Pero Draco sí tenía algo que agregar.

—Como puedes ver, no hay necesidad de que sigas jugando al héroe...

—¿Jugar al héroe? ¡Me llevé un susto de muerte! Las protecciones se activaron con fuerza —explicó en un arranque. Draco y Hermione lo vieron con una mezcla de sorpresa y duda en sus rostros. Entonces el Gryffindor puso cara de ¡Mierda! hablé de más—. Solo quería saber si Hermione estaba bien —añadió para justificarse.

Para sorpresa de los tres jóvenes, Lucius sacó con presteza su varita y la movió hacia Harry.

Hex revelio.

Harry dio un paso hacia atrás pensando que estaba siendo atacado.

—¿Pero qué está...? —la pregunta de Harry murió en sus labios, cuando los trazos de los hechizos de protección se dibujaron desde su muñeca derecha, con la que sostenía su varita y salieron hacia Hermione, cubriéndola como si fueran una tupida telaraña. Pero no se detuvieron allí. Los trazos también se dirigieron hacia Draco, cubriéndolo de la misma manera.

Lucius había puesto a Harry en evidencia.

—Hechizos de protección, localización y rastreo... —enumeró Lucius.

—Colocados en los dos con la misma fuerza —terminó Narcisa, quien se volvió para ver a su marido y compartir con él otra mirada de entendimiento. Luego se volteó de nuevo hacia Harry—. Con razón estaba tan preocupado: sintió la tensión de sus dos protegidos, ¿verdad, señor Potter?

—No son mis dos protegidos —comenzó Harry. No sabía si Narcisa lo había dicho con mala intención pero sí que había sonado feo. Sobre todo teniendo en cuenta la susceptibilidad previa de Draco—. Es solo que me preocupo por ellos... por todo lo que ha pasado...

—¿Por los dos con la misma intensidad? —preguntó Draco entonces con un hilo de voz.

—Sí —afirmó con rapidez.

—¿Qué está sucediendo aquí, Draco? —preguntó Lucius con preocupación. Todavía no sabía cuál era el movimiento más adecuado: si contar con el respaldo del héroe o poner distancia con él. Solo sabía que su hijo podía estar confundido con todo lo sucedido, mezclando sentimientos de agradecimiento con sentimientos de pareja. Siempre había sospechado que a Draco le gustaban otros hombres, pero era la primera vez que podía considerar tener una confirmación al respecto. Pero, ¿qué papel jugaba la chica en todo esto?

—No lo sé, padre. Que nos lo explique Harry, porque yo no tengo ni puta idea de lo que está pasando —respondió con impaciencia.

—Draco está siendo honesto con usted, señor Malfoy —agregó entonces Hermione con voz suave pero decidida—. Hemos intentado hablar con él, pero no lo hemos logrado. Harry y yo necesitamos conversar cierta situación contigo —añadió volviéndose al rubio—, ¿podemos discutirlo en privado?

Draco entrecerró sus ojos y la vio con intensidad. Pero Hermione solo le sostuvo la mirada sin agregar nada más. Volteó a ver a sus padres, que a su vez los observaban atentos al más mínimo movimiento. Supo que sus mentes trabajaban frenéticamente tratando de comprenderlos, de saber los motivos que lo movían a él y las intenciones de los otros dos. No podía culparlos. A veces pensaba que a su edad ya había vivido suficiente, pero Lucius y Narcisa tampoco lo habían tenido fácil. Primero con Voldemort, luego con lo que había sucedido a él con Snape y ahora los dos Gryffindors venían con una propuesta... ¿aceptarían sus padres su decisión cualquiera que fuera?

Suspiró.

Ya no permitiría que nadie lo presionara a hacer cosas porque eran convenientes. Sus padres tendrían que aceptar su decisión.

—Bien, vamos al jardín —sugirió.

Los jóvenes salieron bajo la atenta mirada del matrimonio Malfoy. Con las breves palabras de Hermione, Lucius Malfoy se había hecho una idea bastante clara del papel que ella jugaba en lo que estaba seguro era una incipiente relación de tres.

—Lucius... —comenzó Narcisa en cuanto se cerró la puerta.

—No te adelantes a los hechos, querida. Tenemos que esperar a ver con qué nos sorprende nuestro hijo.

—¿Con qué nos sorprende? ¿Y lo dices tan tranquilo? —preguntó preocupada a su marido—. ¿No intuyes lo que pretenden?

—Por supuesto que lo sé, Narcisa. Pero Draco ya es un hombre, es mayor de edad y puede decidir lo que le plazca. Es un Malfoy después de todo... —dijo más para sí mismo que para su esposa. Pero Lucius también era un hombre práctico que buscaba el beneficio en toda situación, por lo que añadió—: Mírale el lado bueno al asunto. Sospechábamos que nuestro hijo era homosexual y nos preocupaba que no tuviéramos heredero. Con este arreglo, él soluciona su necesidad de estar con un hombre y nosotros tenemos la garantía de que la chica nos dará por lo menos un nieto de sangre. Y son los dos héroes de guerra más importantes. Sí que los criticarán, de eso no te quepa la menor duda, pero al final el vulgo terminará aceptando la situación.

Aunque no muy conforme, Narcisa no tuvo más remedio que admitir que esposo tenía razón.

Los jóvenes llegaron hasta una tranquila glorieta en el jardín posterior de la mansión, un lugar donde Draco sabía que estaban lejos de las miradas de sus padres. La mayoría de flores estaban en todo su esplendor, adornando todo a su alrededor. Harry y Hermione estaban admirados por la belleza de Malfoy Manor, cosa que no habían podido apreciar cuando los carroñeros los llevaron durante la guerra.

Hermione se instaló en una de las bancas de la glorieta, a sus espaldas había rosas de todos colores, pero predominaban las blancas y las rosadas. Tácitamente habían decidido que Harry llevara el peso de la conversación. Lo que hacía que los dos jóvenes estuvieran demasiado ansiosos para buscar asiento, pues Draco permanecía a la espera de lo que Harry tenía que decir.

El Gryffindor no sabía por dónde comenzar. Vaciló por un momento y luego vio al otro a los ojos. Ojos grises que revelaban cierta aprehensión. No se atrevió a acercarse mucho pero caminó hasta quedar frente a él.

—Estamos frente a una situación delicada que nos involucra a los tres —comenzó Harry por lo que pensó era lo más obvio—. Para mí es evidente que ustedes están juntos desde lo sucedido con el imbécil grasiento y pues, yo me he limitado a apoyar a Hermione a superar lo sucedido. Ella sabe que no pienso terminar con ella y creo que tú tampoco estás considerando eso. Pero precisamente esa situación la deja a ella expuesta a ser la comidilla de todos los chismosos que nos rodean...

Draco intentó comentar algo, pero Harry hizo un ademán con su mano con el que le pedía que esperara a escuchar lo que faltaba. No solo era estar expuesto a los chismosos, sino a los que se tomaban en sus manos vengar al héroe, como lo sucedido ese día con Zacharias y Ernie. Pero el Slytherin permaneció en silencio.

—Hasta este día, tú has permanecido como el tercero y quien está en secreto con ella, pero ni Hermione ni yo deseamos continuar de esa manera...

Draco bufó. Por supuesto que él tampoco se convertiría en el sucio secreto de absolutamente nadie.

—Lo que propongo es que si van a hablar de nosotros que hablen por algo que valga la pena, ¿por qué no hacemos una relación estable de tres personas? —le preguntó Harry hablando con rapidez. Draco le vio sorprendido. Lo había considerado como una posibilidad pero en el fondo nunca pensó en que de verdad se lo propusieran. Mentalmente se había preparado para que Hermione terminara con él. El Gryffindor continuó hablando—. Digo, si todos queremos estar juntos, ésta es la opción más viable, lo único que tenemos que lograr es que Draco y yo nos llevemos bien, pero si los dos ponemos de nuestra parte estoy seguro que podremos convivir como Merlín manda sin morir en el intento...

—Un momento, un momento... —Draco levantó su mano como pidiendo que pusiera freno al tropel de palabras que brotaban de su boca. Deseaba dejar bien clara la propuesta que estaba recibiendo—. ¿Me estás diciendo que quieres incluirme en la relación que tienes con Hermione?

—Sí.

—¿Por qué?

—¿Por qué no?

—¿Por el rechazo social? ¿Por las habladurías? ¿Porque si es algo inusual entre los muggles, lo es más entre los magos?

—Estás enfocando mal el asunto, Draco. Yo pienso primero en nosotros y después en los demás. Pero si a ti te interesa mucho lo que piense la sociedad, creo que he cometido un error al proponerte esto.

—No des por sentado que diré que no. Lo que quiero es que hayan pensado bien esa decisión porque si algo sale mal, el gran perdedor de todo esto seré yo. No quiero que me vayan a tirar por la borda ni me den la espalda cuando la noticia sea lanzada en la primera plana de El Profeta.

—Sabes que yo no haría eso —afirmó Hermione con suavidad. Ella estaba más que de acuerdo con el ofrecimiento de Harry. No podría sentirse más segura que con sus dos hombres a su lado.

—Tal vez tú no, pero el Señor Salvador del Mundo Mágico...

—Draco, escúchame —lo interrumpió Harry—. Sé que estás en todo tu derecho de dudar de mí porque nunca hemos sido muy cercanos, pero ten la seguridad que no voy a fallarte. Estaremos juntos en igualdad de condiciones y en todos los ámbitos que implica una relación amorosa estable.

—Eso quiere decir que también follarás conmigo.

—Si eso es lo que quieres, sí.

—Qué fácil, Potter, folladitas de pura lástima porque es lo que yo quiero.

—Oh, Merlín, ¿por qué a veces eres tan difícil? —exclamó Harry un poco exasperado. Dio varios pasos al frente, invadiendo el espacio personal de Draco. Y a él le costó horrores no retroceder esos mismos pasos. Se quedó estático esperando lo que fuera que el otro quisiera hacer. Pero Harry solo lo tomó de una mano—. No serían folladitas por pura lástima, serían folladas completas y en toda la regla. Yo he sentido una fuerte atracción hacia ti, que se disparó a niveles insospechados después de la noche que descubrí lo de Snape. Y estoy seguro que tú también lo has sentido, ¿verdad?

Harry le vio a los ojos. Sus verdes pupilas más intensas que nunca. Draco volvió a ver a Hermione, quien seguía en la banca de la glorieta pero viéndoles con una expresión concentrada. Su rostro era una mezcla de ternura, amor y pasión. Como si en ese momento, ella se estuviera preguntando cómo sería tenerlos a los dos en la misma cama.

—Sí —respondió volviendo la vista de nuevo hacia Harry.

—¿Y entonces?

—De acuerdo, yo acepto pero...

Harry no lo dejó continuar. Se abalanzó sobre él y le estampó un beso fuerte y posesivo. Lo apretó por la cintura y aunque Draco era ligeramente más alto que él, la intensidad en los labios de Harry no dejaron lugar a dudas sobre quién sería el macho dominante de esa relación de tres. Y no le importó. Al contrario, para él suponía un alivio contar con alguien fuerte a su lado además de Hermione, porque eso era precisamente lo que necesitaba.

Entonces, Hermione se puso de pie y se acercó para abrazarse a ellos. Draco se separó de la boca de Harry para inclinarse a besarla a ella. Se sentía en la gloria porque mientras devoraba los labios de la chica, sentía los del Gryffindor atacando con avidez su cuello.

Sintió como Harry los tomaba a ambos de la cintura. Brazos fuertes, sólidos y sobre todo seguros. El chico frotó su erección contra su cadera, haciéndolos gemir a ambos.

—Sosténganse —les dijo.

Le temblaban un poco las piernas, pero el deseo de tenerlos a los dos en su cama fue suficiente incentivo para lograr aparecerlos a todos en sus habitaciones sin dejar ninguna parte escindida en el proceso.

Se desnudaron con prisas. Hermione se acostó en la cama viendo como Draco y Harry se besaban y se acariciaban mutuamente. No se sentía excluida, al contrario, comprendía que los dos chicos ya habían tenido sexo con ella y que ahora se estaban descubriendo y conociendo entre ellos. Y el solo hecho de observarlos, la ponía mucho más caliente. Estaba segura de ser una mujer con muchísima suerte, no solo tenía dos hombres para ella sola, sino que también los dos eran fuertes y guapos.

Cuando Draco y Harry se le unieron en la amplia cama, los dos se separaron para acariciarla y besarla a ella por todo el cuerpo.

Eso sí que era el paraíso. Dos bocas y cuatro manos dándole placer. Y lo mejor de todo es que los dos sabían muy bien cómo hacerlo. Harry se acostó junto a ella y comenzó a besarla, pasando de su boca a su mandíbula y hacia su cuello y luego volviendo a subir, mientras le acariciaba los pechos. A su vez, Draco llenaba de besos su abdomen y bajaba para deslizar su lengua sobre su clítoris y la entrada de su vagina. Estaba tan excitada que a Draco no le costó nada deslizar tres dedos de una sola vez dentro de ella.

Entonces, Draco sintió el pene de Harry cerca de su mejilla, pues el chico se frotaba contra la cadera de Hermione. Sin pensarlo dos veces, se lo metió en la boca sintiendo cómo se mezclaban en su lengua los sabores de sus amantes. Harry gimió y si Hermione pensaba que nada podría excitarla más, llegó a límites insospechados cuando sintió los dedos de Draco penetrándola y vio que al mismo tiempo se la mamaba a Harry con avidez... Dios, estos chicos iban a terminar de pervertirla.

—No sigas con eso o me correré —pidió Harry con la voz apretada.

Draco se separó con renuencia, dando una última lengüetada sobre el glande y regresó al clítoris de Hermione. Ella estaba tan estimulada que dos segundos después se corrió con fuerza. El Slytherin se incorporó, se colocó sobre ella y la penetró.

—Nunca has estado con un hombre, ¿verdad? —preguntó a Harry, mientras con su varita lanzaba un Accio a un tubo de lubricante.

—No.

—Pues aprende: lubrica mi ano y metes suavemente un dedo. Cuando sientas que se relaja lo suficiente, metes el segundo —le explicó Draco—. Luego te diré lo que debes buscar adentro.

—¿Seguro?

—Hazlo en este instante, Potter, porque no tengo todo el día —exigió. Hermione dejó salir una risa divertida.

Todavía no muy convencido, Harry se movió y siguió las instrucciones de Draco. Primero estimuló su culo, lo lubricó y finalmente metió sus dedos en él. Nunca se había ido por la puerta trasera, pero la verdad es que las sensaciones en sus dedos eran fantásticas. Casi gimió al imaginar cómo se sentiría esa presión en su polla. De pronto, Draco jadeó.

—Sigue acariciando allí, Harry... oh, joder, oh joder.

Draco se corrió dentro de Hermione. Harry retiró los dedos de su culo con cuidado y él se acostó con pereza junto a ella.

—Tu turno, Harry —dijo Hermione. Sus piernas separadas, completamente expuesta a su moreno amante.

—¿No estás adolorida?

Hermione se incorporó un poco para tomarlo por los brazos y halarlo hacia ella.

—No. Te necesito dentro de mí en este instante.

No se hizo de rogar. Entró en ella con un movimiento fuerte y seguro, follándola con un poco de rudeza. Pero Draco no era un amante de quedarse solo observando. Acarició con suavidad la espalda de Harry, hasta llegar a la nalga que tenía más cerca y la apretó suavemente, las puntas de sus dedos acercándose al ano del otro.

—¿Quieres sentir mis dedos en tu culo? —le preguntó en un susurro acercando su boca al oído de Harry y en un tono que lo encendió todavía más—. ¿De la misma manera en que sentí los tuyos?

Por toda respuesta, Harry volvió su rostro y le dio un beso apasionado. Todavía en medio del beso, Draco deslizó su dedo dentro y Harry no pudo evitar ponerse tenso ante la intrusión. El Slytherin detuvo todo movimiento. Sabía que era la primera vez que el otro permitía que alguien jugara con su trasero y aunque se sentía estupendo, debía tomarlo con calma o nunca podría volver a hacerlo.

—Relájate —le recomendó—. De lo contrario, sí puedo lastimarte. Respira profundo, permite que tu culo acepte mis dedos y déjame darte placer.

Harry lo hizo de la forma que Draco le indicaba, así que unos minutos después, tenía insertados dos dedos de su rubio amante.

—¡Por Merlín, Draco! ¿Qué estás tocando? —exclamó de pronto, mientras el Slytherin sonreía complacido.

Estaba tan excitado, con la sensación de follar y ser penetrado al mismo tiempo y con el roce de los dedos de Draco frotando su próstata, que Harry solo acertó a besar como un loco a Hermione, vaciándose dentro de ella pocas embestidas más tarde. Salió de la chica con cuidado y se dejó caer a su lado, dejándola en medio de ellos dos.

Se quedaron abrazados, durmiendo a ratos y acariciándose suavemente. Se sentían saciados y plenos. Los tres tenían por primera vez la sensación de estar completos y de que no necesitaban nada más. No salieron de la cama hasta que fue necesario volver al colegio.

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¡La primera vez de los tres juntos! Espero que lo hayan disfrutado. Gracias anticipadas por sus comentarios.

Respondiendo a los comentarios de personas no registradas:

Hola: Creo que no quieres ver que ella estaba bajo un juramento que la obligaba a no decir nada de lo que estaba pasando. Lamento que no te suene creíble el argumento y te recomiendo que te informes sobre casos reales de abuso de poder y dominación, en los que no hay juramentos ni magia de por medio y tal vez llegues a comprender lo que significa para una víctima denunciar siquiera que ha sido abusada, ya no se diga enfrentarse con su victimario. Te agradezco que leas el fic y dejes tu opinión constructiva.

Sds: Me alegra mucho que te guste la historia y sí, tienes razón, este tipo de historias escasean. Por eso me decidí a escribir una. ¡Gracias por comentar!