Pareja: Kai&Takao
Advertencia: Shounen ─ai, Lemon
"Pensamientos"
─Diálogos.
LA OTRA REALIDAD
─Kaily Hiwatari─
Continuación…
Sus ojos paseaban de un lado a otro, viendo los sucesos que estaban frente a él.
─Sí señor, tengo la mejor vista de todo el cementerio ─se decía a sí mismo el rubio. Aparentemente sentado bajo la sombra de un árbol, podía ver aquel espectáculo, que como siempre esos dos amantes de amor incomprendido le ofrecían todos los días.
─Tengo que hablar contigo.
─¿No puede ser un poco más tarde? Esto está a punto de acabar ─contestó el ojiazul sin mirar hacia esa persona al saber de quién se trataba.
─¿Cuánto le falta? ─preguntó el bicolor mirando a ese par de tórtolos trágicos.
─Un rato ─contestó con simpleza.
─Eso no me dice mucho. Explícate ─le exigió.
─Pues… ella le dirá que su amor está prohibido y a de casarse con un joven rico al que no ama y el decidirá luchar por su amor, aunque eso le cueste la vida. El joven rico sospecha algo, así que le pondrá a su prometida una trampa y tras muchas adversidades, los dos jóvenes se batirán en duelo…
─¡Max!─ le interrumpió de forma brusca –Si sabes lo que va a pasar. ¿Por qué sigues ahí sentado?─
─Porque para mí es como ir a la ópera o al teatro ─le contestó sin perder detalle, viendo como los dos jóvenes se acercaban ya sin poder evitar por más tiempo lo que sentían el uno por el otro–. Ahora llega la parte del beso ─se mordió los labios ansioso–. Tened cuidado, el otro puede andar cerca.
Kai rulo la vista–. Por favor. Como si no supieras que va a suceder ya ─se puso frente a Max, tapándole la visión de la escena por completo.
─¡Eh! ─se quejó─ ¡Hazte a un lado ¿quieres? ─le pedía mientras movía su cabeza hacia los lados, buscando algún hueco por el que poder ver, pero el bicolor no paraba de cruzar las piernas en su visión. Por fin se decidió a mirarle─ ¿Es tan urgente que tienes que estar aquí molestándome?
─Puede ser ─le dijo cruzándose de brazos, esperando la respuesta que el rubio le daría.
Se puso de pie y empezó a caminar, siendo seguido de cerca por el ojicarmesi─ ¿Qué es lo que te pasa? ─le preguntó el rubio esperando que fuese de verdad algo importante y no lo hubiese interrumpido para nada.
─Tú llevas más tiempo muerto que yo o al menos es lo que creo.
─Es lo que dice mi lápida ─le contestó con obviedad─ ¿Y?
─¿Es normal sentirse extraño?
─Define extraño.
─Un fantasma puede sentirse confundido en ciertas ocasiones, ¿no?
─Claro, dependiendo del amor o rencor que guardases en tu interior antes de tu muerte.
─Verás, he visto a alguien muy especial para mí, después de tanto tiempo, cuando creía verle muerto o desaparecido.
─Eso está bien. ¿No?
─Eso creo ─respondió con inseguridad.
─No pareces muy seguro ─le dijo parando su caminar para mirarle a los ojos.
─Digamos que no esperaba verle acompañado. Y casi hago explotar la casa entera con todos dentro.
Silbó ante la sorpresa–. Vaya, tienes genio.
─En ese momento no podía detenerme, era como si algo me controlase, una furia inmensa ─le explicaba moviendo sus manos.
─Tú lo que estás es celoso ─respondió con claridad.
─¿Celoso? ─preguntó enarcando una ceja.
─Claro, así se llama. ¿Qué fue lo que viste en ese momento que te puso en ese estado?
─Varias cosas, pero en ese momento, creo que se cogieron de la mano.
─Pues no ha dudas, tienes unos celos de caballo. Ya sea de esa persona especial para ti o de la otra que consideras como tu enemigo.
─Hablas igual que Takao ─habló pensativo.
─¿Quién es ese? ─le preguntó interesado.
─El que puede vernos ─le aclaró.
─¿¡El chico! ─preguntó emocionado─ ¿¡Cómo reaccionó al verte!¿¡Has hablado con él! ¿¡Qué hizo!
─Sí, he hablado con él y aunque intentó ayudarme, yo casi lo mato ─se llevó la mano a la frente con culpabilidad.
─Oye, eso no ha sonado muy bien ─habló un poco serio–. No le encuentro la lógica, así que vas a tener que explicarme la historia desde el principio.
─Es larga ─le avisó.
─Para eso tenemos toda la eternidad así que no te preocupes.
&&&Kai&Takao&&&
Hacía horas que se había hecho de noche, aunque a él no le constaba el tiempo, así que se acercó hasta el reloj de la mesita. Las agujas marcaban las cuatro de la mañana. Miró al peliazul, que al parecer estaba dormido profundamente. Se sentó en la cama y lo contempló. De nuevo sus ojos parecían estar apretándose, como si viese algo en su sueño que no desease.
─No sufras más ─le susurró acercando su mano hasta la mejilla.
*─Snif… papá… mamá… ─sus cuerpos estaban tendidos en el suelo. El sonido de una ambulancia acercarse, parecía perforarle el oído–. Tengo miedo ─decía con su temblorosa voz.
–Ven con nosotros ─le pidió un hombre, mientras él sujetaba su peluche en las manos.
Al darse la vuelta para ir con ese hombre, vio un escenario totalmente diferente. Podía ver a su alrededor mucha gente sentada en unas gradas. ¿Estaba acaso en un estadio de fútbol?
Miró al suelo y no había césped, más bien había un circuito de tierra y ahora empezaba a llover. Parecían escucharse truenos sobre él.
─¡Ven aquí o pillarás una pulmonía! ─le gritaban bajo el techado de uno de los talleres que se le había asignado.
¿Acaso esas palabras iban dirigidas a él? Miró hacia esa dirección por la que provenía la voz. Se sorprendió al ver que Yuriy estaba agitándole la mano de un sitio a otro.
"¿Yuriy? ¿Qué hacia el vestido con un mono azul en su sueño?", pensaba, mientras lo observaba.
El pelirrojo sonreía– ¡Ya casi la tengo apunto, ven a verla! ─le animó– ¡Venga Kai!
"¿Kai? ¿Cómo que Kai?", miró a su espalda, no había nadie. ¿Eso quería decir…? se miró las manos. No eran el color de siempre, eran de un color más pajizo─. Ya voy ─respondió con una voz distinta a la suya. Echó a correr aunque no era lo que deseaba. No había duda, estaba teniendo un sueño en el que solo estaba de espectador. *
Takao abrió los ojos y se incorporó sobre la cama. El bicolor antes de recibir una recriminación por parte del menor, decidió disculparse por la cercanía.
─Perdona, pero parecías intranquilo así que… ─decidió bajar su tono de voz al ver como Takao se ponía de pie en el suelo, caminaba hacia la puerta y como se daba un pequeño golpe en la frente con la misma–. Da la luz, así no veras el pomo de la puerta ─decía viendo como con manos torpes el menor buscaba el pomo de la puerta hasta dar con ella y abrir la puerta. Decidió seguirlo–. Oye, si estás enfadado conmigo por lo de antes, lo siento, no quería matarte ni mucho menos, es solo que se me ha ido la mano, no tengo poder suficiente para controlarme ─le explicaba y se disculpaba por lo sucedido en la casa de Yuriy, viendo como éste caminaba hacia la puerta de salida. Al igual que antes, se dio un golpe en la frente, como si no viese lo que tenía delante. Y de la misma forma, buscaba ahora el pomo de la puerta–. Es muy tarde, ¿A dónde vas? ─empezaba a molestarse porque Takao no le respondía.
No obtuvo respuesta y solo vio como abrió la puerta y la dejó abierta. Apareció frente a él– ¡Cuando una persona te habla, lo más correcto es contestar! ─exclamó, viendo como el peliazul se quedó mirando las escaleras nada más salir por la puerta, deteniéndose frente a ellas─ ¡Mírame cuando te hablo! ─se fijó en los ojos de Takao. No parecían ser sus ojos de siempre. Su mirada era distinta. No estaba tan llena de vida, parecía estar ausente.
*Entró en el taller, tras la cegadora luz de un relámpago y el sonido grotesco de un trueno─ ¿Ya esta lista? ─preguntó nada más entrar.
─Claro ─le respondió el ojiazul agachado, mirando que nada faltase en la moto. Se puso de pie y le dio al gas. El motor rugía como nunca–. El gas va bien y el motor está como nuevo.
Las piernas le llevaron hasta el pelirrojo y sus manos se aferraron solas a la cintura del mismo. El ojiazul se dio la vuelta para mirar esos ojos carmesí–. Pues ya lo tienes, aunque creo que con esta tormenta no vais a correr ─le explicaba Yuriy a Kai.
─Eso ya se verá. Yo por mi parte pienso ganar y cuando lo haga voy a regalarte el trofeo y la medalla.
Sonrió–. Sabes que no es necesario.
─Es una promesa y yo nunca rompo una promesa.
─Yo solo quiero que tengas cuidado ─le aclaró con sinceridad.
─No te preocupes ─le puso una mano en la mejilla–. Esta competición será pan comido como las demás, y cuando haya terminado, cenaremos en ese restaurante del que hablábamos el otro día para celebrar el triunfo. ¿Vale? ─sonrió
─Está bien ─le correspondió la sonrisa.
Una fuerte sirena se escuchó. Kai miró hacia atrás y sonrió–. Parece que han decidido que vamos a correr.
─¿Habrá parado de llover? ─se separó de Kai y fue a mirar a la calle–. Ya no llueve –confirmó.
─¿Lo ves? No había nada de lo que preocuparse ─le decía mientras se sentaba en la moto y la arrancaba.
"Oye, Kai, espera. No continúes", decía Takao aunque parecía ser ignorado. Después de todo, solo estaba en el cuerpo de Kai como un alma atrapada.
─Tu casco ─se lo puso frente a los ojos y éste lo acepto–. Mucha suerte ─le deseó el ojiazul.
─Gracias ─dijo poniéndoselo sobre la cabeza–. Esta noche te diré una cosa.
─Dímela ahora ─le pidió.
─No, ahora no es el momento. Solo espera a mi regreso, como siempre haces.
Se quedó algo desconcertado, pero aun así, sonrió–. Te estaré animando.
Asintió con la cabeza y tras darle al gas salió de la cochera*.
─Si esto es un chiste no tiene ninguna gracia ─le decía pasándole la mano por delante, pero parecía estar hablando con una estatua. Miró escaleras arriba–. No estarás pensando en subirlas, ¿verdad? ─le preguntó el fantasma.
*─Una vuelta de ocho ─se decía a sí mismo el bicolor mientras seguía adelantando a sus oponentes. Miró hacia un lado unos segundos. Sabía que el pelirrojo estaba ahí tras ese muro, podía verle, animándolo, eso le daba confianza en sí mismo. Le pareció ver como algo brillante se cruzaba en su camino y no pudo lograr verlo con claridad hasta que no chocó contra el cristal de su casco. Una gota de agua, estaba empezando a llover de nuevo.
"¿Llueve?", se preguntaba mientras veía ahora como claramente se desataba la lluvia y la luz de los relámpagos. "Estoy en medio de una tormenta", pensaba Takao
─Dos de ocho ─seguía contando el bicolor.
El pelirrojo veía claramente como algunos de los participantes estaban buscando la salida de la carrera. El abandono de participantes aumentaba al igual que el tiempo transcurrido y la fuerza de la tormenta. Se cruzó de brazos nervioso, mientras empezaba a dar vueltas, viendo a un lado a los participantes quitarse los cascos o abandonando sus motos mientras que al otro lado, solo estaba el circuito con algo de neblina por la lluvia.
─¿En qué estás pensando? Déjalo ya, Kai. Esto no tiene gracia. Vuelve ─se decía a sí mismo, esperando a que la moto de Kai apareciese en cualquier momento.
"Ya no veo a nadie. ¿Dónde están todos? La niebla es cada vez más espesa y con la lluvia no puedo ver bien", se decía Takao.
─Cinco de ocho ─seguía contando el bicolor─. Esto es lo más lejos que he podido llegar por ti, Yuriy ─buscaba la salida del circuito pero no podía verla, estaba en medio de una niebla muy espesa. Frenó un poco pero algo se había quedado enganchado en el mando del gas.
Takao miró rápidamente. "Quítate el guante", le pidió nervioso al ver como el guante estaba enganchado y eso hacía que la moto corriese más.
─¡Mierda, no puedo! ─se quejaba, dando pequeños tirones de la mano. Miró al frente. Una luz cegadora se puso en su camino debido a los relámpagos. Le pareció ver una enorme sombra, sería un obstáculo, tenía que esquivarlo. Giró el manillar de la moto todo lo que pudo. La moto derrapó, todo sucedía muy rápido, solo pudo ver con claridad un muro.
"¡Ah!", gritó Takao.
─¡Ah! ─gritó Kai.
Todos le miraban preocupados, no hacían más que verle dar vueltas desde hacía rato mientras que miraba a la pista, esperando a su piloto.
─Vamos Kai, no me hagas esto ─se repetía nervioso hasta que de repente escuchó un fuerte sonido. Detuvo su caminar y sus ojos se quedaron fijos en la pista. Eso que podía ver, ¿era humo?–. Oh, dios mío ─salió a correr hacia esa dirección sin importarle nada, solo rogaba una y otra vez en su mente que ese mal presentimiento que había tenido desde hacía rato, no se hubiese cumplido. Varios pilotos salieron a correr tras él. Todos querían saber que estaba sucediendo.
Se encontraba sentado en el suelo. Se incorporó de lo más normal–. Por los pelos, he logrado saltar a tiempo de la moto ─se decía aliviado.
─¡Kai! ─escuchó que le llamaba la inconfundible voz del pelirrojo a su espalda.
Se dio la vuelta para buscarle─. Yuriy ─sonrió al verle correr hacia él–. Estoy bien ─abrió los brazos, esperando la llegada del pelirrojo. Ya lo tenía tan cerca, lo habría tenido muy preocupado.
─¡Kai! ─lo volvió a llamar, sin dejar de correr, tanto fue así que incluso Kai se preparó para recibir un gran abrazo, pero… el pelirrojo lo había traspasado. Se quedó un poco perplejo al ver eso. Poco a poco decidió darse la vuelta. ¿Qué estaba pasando ahí?
─¿Yuriy? ─avanzó unos pasos y pudo ver al pelirrojo de pie, dándole la espalda, totalmente inmóvil mientras sollozaba–. Yuriy. ¿Por qué lloras? ─el pelirrojo se dejó caer de rodillas en el suelo.
Las pupilas del bicolor se dilataron y la mandíbula se desencajó al ver la escena que tenía enfrente.*
─¿Takao? ─le preguntó al ver como las lágrimas empezaban a resbalar por sus mejillas.
*Su cuerpo estaba totalmente ensangrentado, su traje roto por varios sitios y su moto estaba totalmente calcinada por las llamas que aun seguían devorándola.
─Esto es peligroso, llevaros a este chico de aquí ─pidió un médico. Dos chicos cogieron a Yuriy en peso y lo retiraron del lugar todo lo deprisa que pudieron.
─Esto no es real ─se decía a sí mismo, viendo la escena–. Esto no puede estar pasándome ─negaba mientras se miraba las manos, unas manos limpias─ ¡No! ─gritó─ ¡No estoy muerto! ─echó a correr.*
Sin que lo esperase el peliazul echó a correr escaleras arriba–. Espera. ¿Qué vas a hacer? Para ─le ordenaba, poniéndose una y otra vez en su camino, pero Takao parecía no escucharle de ninguna forma. Parecía dirigirse a la terraza de ese edificio─ ¿Qué hace esa puerta abierta? No, espera, no la cruces ─le advirtió, pero era demasiado tarde. No entendía porqué Takao estaba haciendo todo eso, pero parecía poseído por algo.
Finalmente detuvo sus pasos frente a un pequeño muro que daría al vacío–. Takao. No hagas nada de lo que luego te puedas arrepentir, será mejor que entres y vuelvas a la cama. Por favor ─le pidió sin perderle de vista. Estaba asustado. Aunque Takao parecía no enterarse de nada.
*Corría escaleras arriba, solo había una manera de demostrar que no estaba muerto y esa manera era subir a la primera grada y dejarse caer─ ¡Eh, miradme! ─decía con lágrimas en los ojos–. No estoy muerto ─puso un pie sobre el pequeño escalón del muro y se subió totalmente a él. Extendiendo los brazos*
Puso un pie sobre el escalón y a continuación el otro–. Takao ─lo llamó flotando frente a él. Miró hacia el suelo, algún que otro coche pasaba por la carretera. Le miró con seriedad–. No lo hagas ─le ordenó viendo como el menor no dejaba de llorar y como estaba empezando a extender los brazos.
*Dejó que uno de sus pies tomase la iniciativa para saltar al vacío*
Levantó su pie para dar ese primer paso al vacío. Como si hubiese tomado carrerilla, Kai empujó a Takao hacia atrás con su cuerpo, quedándose dentro de él, lo suficiente para hacerle retroceder y hacer que cayese de espaldas en el suelo.
─¡Ah! ─se quejó el menor por el impacto al caer al suelo. Y como si el fantasma hubiese rebotado en el suelo, salió de su cuerpo.
Tan pronto como abrió sus ojos, estos enfocaron a Kai, sentado junto a él─ ¿Dónde estoy? ─preguntó al verse tumbado en el suelo─ ¿Qué hago aquí? ─preguntaba sobándose la cabeza–. Mi cabeza ─se quejó, cayendo en la cuenta del sueño que había tenido.
Suspiró aliviado–. Será mejor que regreses a tu habitación.
Agachó la cabeza mientras se ponía en pie. Aún recordaba todas esas emociones mezcladas como si fuesen las suyas propias–. Claro ya voy, pero déjame solo, ¿vale? ─le pidió dándose media vuelta, empezando a caminar hacia la misma puerta por la que había entrado antes.
Una vez en su habitación, se sentó en la cama bajo la atenta mirada del fantasma–. Por favor, Kai, necesito estar solo ─le pidió sin tan siquiera mirarle.
─Estaré al otro lado de la puerta por si me necesitas ─cuando le vio asentir, esperó tras la puerta. Fuese lo que fuese lo que le había pasado a Takao, parecía haberle afectado en demasía y aunque no se fiaba de dejarle solo tras lo ocurrido, sentía que ahora era lo mejor. No tardó en escucharle sollozar y pronto, romper a llorar con fuerza. Se sintió afligido pero no sería él quien lo interrumpiese. Algunas veces era mejor dejar las cosas salir antes que tenerlas dentro.
Sus manos permanecían en sus ojos, las sentía húmedas y no podía detener su llanto aunque lo intentase. Todo ese sufrimiento… ahora sabía cómo se sentía Kai antes y después de su muerte. Sus últimos pensamientos, sus últimas palabras.
&&&Kai&Takao&&&
Estaba apoyado en la puerta de la habitación del peliazul. Ya podía ver el sol entrar por la ventana del comedor. El peliazul aun no salía de su habitación y eso le preocupaba. Pero el no sería quien entrase a la habitación y lo interrumpiría.
Escuchó como la manecilla de la puerta se giraba. Se apartó un poco para dejarle salir. Parecía que ya se había calmado. Sus ojos estaban algo hinchados. Le siguió sin pronunciar palabra. De alguna forma él quería que Takao articulase palabra. Se le hacía extraño verle tan decaído. ¿Pero qué palabras serían las indicadas? Él nunca había sido bueno al expresarse con palabras y no quería hacer enfadar al menor al decirle alguna tontería.
Takao estaba sirviéndose un vaso de leche mientras pensaba en si debía decirle a Kai acerca de los sucedido. Pero por otra parte, no sabía muy bien como había terminado en la terraza del edificio, así que tendría que preguntarle. Le dio un trago al vaso.
─Oye, Takao ─se atrevió a articular.
─¿Anoche me tocaste? ─le interrumpió, dejando el vaso sobre la mesa de la cocina.
─¿Qué? ─preguntó. Esa pregunta le había pillado desprevenido.
─Te pregunto si anoche me tocaste mientras dormía ─le miró de una forma que jamás le había mirado hasta ahora, con una mezcla de enfado y tristeza.
─Puede… creo que un poco. Sí ─terminó diciendo–. Estabas teniendo un mal sueño, solo me acerqué para ver que te sucedía y accidentalmente mi mano se metió en tu mejilla. Sucedió cuando te moviste. Pero fueron solo segundos ─especificó un tanto nervioso.
Takao enarcó una ceja ─¿Tu mano en mi mejilla? ¿¡Qué hacía tu mano en mi mejilla!─ preguntó un poco alterado.
─Eso no tiene importancia –contestó.
─¡Para mí la tiene! ─golpeó la mesa con su puño, esquivándole la mirada a Kai. Intentó tranquilizarse─ ¿Fuiste tú quien me llevó a la terraza?
─No, fuiste tú. No sé qué te sucedió anoche, pero parecías sonámbulo. Subiste por tu propio pie las escaleras del edificio, aunque te advertí que no lo hicieras pero parecías no escucharme.
─Cuando abrí los ojos estaba tumbado en el suelo ¿Que hacía así? ─preguntó, manteniendo su vista en un punto.
─Intentaste saltar del edificio. Sé que no te gusta, pero tuve que meterme en tu cuerpo para poder tirarte al suelo y así impedir que te matases.
A medida que el espíritu iba hablándole, Takao lo miró sorprendido, pero pronto empezó a atar los cabos en su cabeza. Cogió el vaso y se bebió todo el contenido de un solo golpe, dejando el vaso de cristal ahora vacío, dentro del fregadero–. Tengo que ir a trabajar ─dijo antes de pasar de largo a Kai.
&&&Kai&Takao&&&
El bicolor estaba sentado sobre su lápida, con la vista puesta en el suelo y los brazos cruzados.
─Algo raro pasa aquí ─decía el rubio, al ver como Kai parecía estar un buen rato reflexionando sobre algo y no se había preocupado aun de ir a molestarle.
─Lo extraño es que tú no estés viendo tu "teatro".
El rubio sonrió y se sentó al lado del bicolor–. Es más extraño saber que no me has interrumpido, y "el teatro" ya estaba bastante avanzado. ¿Me vas a contar que te pasa? ─le pidió amablemente.
El bicolor no despegaba su vista del suelo, como si encontrase algo interesante en el. –Estoy muy confundido. Anoche Takao intentó quitarse la vida mientras dormía. Yo… ─descruzó los brazos y se miró las palmas de las manos─… menos mal que estaba allí y pude evitarlo. Pero solo de pensar en la posibilidad de que no hubiese sido así ─silenció unos segundos, pensando en la gran importancia del asunto–. Ahora estaría aquí con nosotros.
El rubio se quedó boquiabierto– ¡Mientras dormía! ─solo pudo decir asombrado.
─Sí, parecía estar sonámbulo y sus ojos estaban totalmente opacos, sin brillo. Era como si alguien lo estuviese controlando ─le explicaba tranquilamente, pero con preocupación.
─Ese chico ha de tener una gran carga sobre él –reflexionó.
─Una carga ─susurró.
─Piénsalo, el ve dos mundos. El nuestro y el suyo. Si alguien realmente puede vernos además de él, creo que se puede contar con los dedos. Aun así es increíble que pueda conllevarlo. No creo que el vernos sea lo mejor para los que están vivos. Imagino que ha de sentirse un poco… ─no encontraba las palabras para describirlo–. Solo y deprimido ─le decía mientras veía a un chico caminar hacia la dirección de sus tumbas–. Oye, Kai ─le llamó–. Creo que tienes visita ─le advirtió sin dejar de mirar hacia esa persona.
─No te burles, yo nunca he tenido visita ─le contestó sin tan siquiera mirarle.
─Pues ya me dirás entonces quien es este, porque de mi familia no es ─le explicaba viendo a la persona que ahora estaba frente a la tumba del bicolor.
Levantó la vista para cerciorarse de si era verdad o no que tuviese una visita. Y así era. Con estupefacción contempló a la persona que estaba frente a él con un ramo de rosas–. Yuriy ─pudo articular atónito.
─¿Es amigo tuyo? ─le preguntó el rubio para salir de dudas.
─Es esa persona especial de la que te hablé ─le decía estupefacto.
El pelirrojo miraba el nombre y las fechas de la lápida. Aun le parecía mentira el estar ahí, pero ya que se había armado de valor para llegar hasta ahí, no iba a echarse hacia atrás–. Hola, Kai ─apretó el ramo de rosas. Solo el decir su nombre le había traído recuerdos muy dolorosos–. No sé si puedes oírme, puede que ni siquiera estés aquí. Quizás hablo solo. Me ha costado mucho entrar al cementerio. No puedo dar crédito a lo que pasó ─silenció unos segundos–. Te he traído unas flores ─las depositó en la tumba, traspasando el cuerpo del bicolor–. Aun no puedo superar tu perdida, para mi es demasiado doloroso pensar que no estás.
─Se le ve bastante afligido ─susurró Max, viendo como Kai no apartaba la vista del pelirrojo.
─Si tan solo pudiese echar marcha atrás ─cerró los ojos con fuerza–. Entiendo que estés enfadado conmigo, por no haberte visitado antes, pero es que simplemente no tenía fuerzas para soportar esto. Incluso ahora, no sé cuánto tiempo más podré soportar el ver tu nombre en una lápida, sabiendo que no vas a volver. Has dejado un gran vacío en mi interior, que solo tú pudiste llenar en vida y que nadie más podrá hacerlo. Porque todo lo que vivimos juntos lo guardo en mi corazón como un gran tesoro que nadie podrá robar jamás.
─Yuriy ─susurró el fantasma analizando sus palabras.
Se mordió el labio inferior, mientras sus ojos empezaban a nublarse débilmente por las lágrimas reprimidas–. Lo siento ─se disculpó en un quebrado hilo de voz–. Siento no haber podido estar contigo cuando más me necesitabas ─se pasó su mano por los ojos para así limpiarse las lágrimas que amenazaban con caer por sus mejillas–. Tengo que irme, adiós ─fue lo que dijo antes de darse media vuelta y caminar hacia la misma dirección por la que había venido minutos antes.
Sus ojos permanecieron con una mirada triste sobre la espalda del pelirrojo que fue desapareciendo de su vista poco a poco.
─Veo que el también te consideraba alguien especial, Kai ─habló Max para romper el hielo.
─Para mí, era parte de mi vida ─le dijo con un deje de tristeza.
─Si eso es cierto, no creo que se merezca este sufrimiento por tu parte, ¿no lo crees? Será mejor que lo dejes marchar ─le habló con palabras sedosas.
Sabía que Max se refería al sufrimiento que le tuvo que hacer pasar al pelirrojo cuando destrozo prácticamente su casa–. Puede que tengas razón, puede que sea hora de que deje este mundo de una vez. Pero creo que alguien me necesita y hasta que no le brinde mi ayuda no podré marcharme tranquilo.
─¿Tu ayuda? Un momento. ¿No estarás pensando? ─enarcó una ceja–. Eso no puede ser. Es decir ─silenció un momento para poner en orden sus ideas sin que las palabras le saliesen atropelladamente de la boca–. Kai, cuando uno muere es normal sentir rabia consigo mismo o con la persona que crees que te traicionó de alguna forma. Sentir nostalgia, ya sabes, esa mezcla de sentimientos que guarda tu mente con los últimos recuerdos que te quedan antes de morir y las últimas sensaciones. Pero tú ─le señaló con el dedo–. No puedes despertar emociones distintas hacia otra persona con la que en vida no tuviste contacto, es decir, ¡estás muerto! ─le dijo con obviedad y nerviosismo– ¡No sentimos dolor, no tenemos esos sentimientos que se deberían, no tenemos nada!
─¿Y si empieza a ser así? ─le preguntó preocupado.
─Eso sería algo que escaparía completamente a cualquier mente de un ser humano ya sea vivo o muerto. Serías el primero en experimentar tan rara experiencia. Sentir emociones, cuando no deberías ─le decía con seriedad.
─Pues creo que es tarde para el consejo, por que cuando estoy cerca de Takao siento cosas.
─¿Qué tipo de cosas? ─le preguntó, a pesar de temer la respuesta.
─Ganas de protegerlo, de ayudarle, de estar junto a él, poder acariciarle la mejilla mientras duerme…
─¡No sigas! ─le hizo callar silenciándolo con el dedo índice sobre la boca– ¡Tienes un grave problema y Takao también! ¿Cómo se lo vas a decir?─
─No lo sé, pero ya encontraré la forma ─le respondió pensativo.
&&&Kai&Takao&&&
Estaba leyendo tranquilamente un libro cuando de repente le pareció escuchar el teléfono. Se desconcentró totalmente de lo que estaba leyendo y miró hacia el teléfono. Quizá había sido cosa de su imaginación. Escuchó una segunda llamada, se puso de pie y soltó el libro sobre el sofá. Tranquilamente caminó hasta el teléfono, después de todo no era la primera vez que se equivocaban, seguramente sería otro error.
Descolgó el teléfono y contestó─ ¿Diga? ─preguntó al tiempo que veía como frente a él aparecía Kai–. Sí, soy yo. ¿Quién es? ─preguntó al no reconocer la voz del otro lado–. Oh, sí, me acuerdo, como olvidarlo ─dijo entre dientes–. Cuanto tiempo.
Kai lo estudiaba en silencio, fijándose en los detalles del menor. Parecía un tanto nervioso.
─¿Cenar? ¿Esta noche? Mmm… creo que no puedo, el trabajo ya sabes, jeje ─se excusaba jugando con el cable del teléfono─. Imposible trabajo. Sí, jeje, creo que no va a poder ser. ¿En mi casa? Amm, no suelo estar ─se dio media vuelta, dándole la espalda a Kai.
Este inmediatamente se puso de nuevo frente a él para observarle. Realmente ahora el peliazul parecía estar con cara de querer encontrar una respuesta más evidente. Lo veía agobiado, aunque notaba que no se lo quería hacer notar al que estuviese al otro lado del teléfono.
Takao se llevó la mano a la frente y se la golpeó varias veces. Se reprendía mentalmente por haber cogido el teléfono– ¡No, espera! ─dijo con rapidez. Cerró los ojos–. Creo que para mañana por la noche podré hacer un hueco en mi apretada agenda, jeje ─abrió los ojos esperando haber sido más convincente–. Sí, lo conozco. Está bien ─el bolsillo de su pantalón empezó a moverse–. Me están llamando, tengo que colgar. Sí, yo también no veo la hora, jeje. Adiós ─se apresuró en colgar con una mano mientras con la otra sacaba el móvil del bolsillo de su pantalón─ ¿Diga? Sí, claro que puedo. Tardaré un poco en llegar ─miró al bicolor–. Vale. Adiós ─se despidió antes de colgar. Suspiró cansado.
─¿Quién era? ─preguntó curioso.
─Era Yuriy. Quiere hablar conmigo ─caminó hasta el sofá. Cogió el libro y lo cerró dejándolo de nuevo en la estantería del mueble. No sabía porqué tenía una extraña sensación sobre eso y se giró rápidamente para buscar al bicolor–. No habrás hecho nada malo esta vez, ¿verdad?
─No, tranquilo ─le respondió. Pensó en las palabras que Max le había dicho. Tenía que contarle a Takao cuanto antes lo que le estaba sucediendo─. Oye, Takao… ─fue interrumpido por el menor.
─Menos mal, porque lo último que quiero son más problemas ─decía mientras comprobaba que las llaves de su apartamento las tenía en el bolsillo─ ¿Qué ibas a decirme?
Miró hacia otro lado, ahora no era el momento de contarle nada–. No era nada.
&&&Kai&Takao&&&
Abrió la puerta, tras haber escuchado el timbre.
─Hola ─le sonrió–. Pasa, por favor ─le invitó haciéndose a un lado
─Hola ─respondió el peliazul dando unos pasos hacia el interior del apartamento. Se detuvo para esperar a que Yuriy le guiase.
─Gracias por venir. Seguro que debías de estar ocupado ─afirmaba entrando al comedor, seguido del menor y sin saberlo, del fantasma.
─No, tranquilo ─le sonrió.
─Por favor. Toma asiento ─le indicó. Takao así lo hizo en el sofá. Yuriy se sentó junto a él. Sobre la mesita había una tetera, una taza con una infusión y otras dos tazas vacías. Takao la miró por unos segundos.
─Es valeriana, me ayuda a relajarme. ¿Quieres algo de beber?
─Con el día que he llevado hoy, me vendría bien tomar una también.
─Un día difícil, ¿eh? ─decía mientras le servía la valeriana en una de las tazas.
─Bueno, a veces no es nada fácil ─carraspeó, bajo la atenta mirada del fantasma–. Gracias ─le dijo al pelirrojo al ver que le extendía la taza de valeriana. Probó un poco de la infusión.
─Veras, hoy he estado en el cementerio ─le comentó.
Dejó la taza sobre la mesa–. Has tenido mucho valor─ afirmó al saber lo que eso suponía en el estado del pelirrojo.
─Bueno, Boris no lo sabe. No he querido decirle nada. No quiero que se preocupe.
─Es normal.
─Estuve frente a su tumba, deje un ramo de flores y bueno dije lo mucho que sentía no haber podido estar a su lado.
─Has hecho bien ─le animó.
─No sé si él podrá perdonarme, a lo mejor ni siquiera estaba allí.
─Sí que estaba. Sentado en la tumba ─confirmó Kai.
─¿Y cómo es que no me lo habías dicho? ─le preguntó al bicolor. Yuriy se quedó mirando hacia la misma dirección que Takao. Pero no veía nada, salvo sus propios muebles.
Cayó en la cuenta de que iba a meter la pata, así que miró a Yuriy–. Kai, estaba allí, escuchó todo lo que le dijiste. Acaba de decírmelo. Está aquí ahora.
─Kai ─buscaba con la mirada algo que estaba seguro que no vería–. Mis palabras en el cementerio eran sinceras y todos los días no hago más que pensar en que si hubiese revisado por segunda vez la moto aquel día, aun seguirías vivo.
─Tú eras el mejor mecánico de todos ─decía Kai poniéndose a una corta distancia de él.
─Dice que eras el mejor mecánico de todos ─repetía Takao. Cogió a Yuriy de la mano–. Escucha Yuriy. Anoche mientras dormía tuve una visión.
─¿Una visión? ─preguntó sin entender muy bien a qué se refería Takao.
─Sí, no sé. Quizás fue por tocar la foto que me diste de Kai, o que Kai me tocase mientras dormía o simplemente porque tenía que suceder. Realmente no lo sé. Pero en esa visión, yo era los ojos Kai. Podía sentir sus emociones, lo que sentía hacia ti. Pude verlo todo ─miró hacia Kai para luego regresar la vista hacia Yuriy–. Quizás Kai no lo recuerde. O simplemente se haya esforzado en olvidarlo. Pero el accidente no tuvo nada que ver con algún fallo mecánico de la moto. El pretendía ganar esos premios para ti. Pero estaba dispuesto a abandonar la competición, es más, lo estaba haciendo. Pero su guante se quedó enredado en el manillar del freno. Aunque quiso, no pudo frenar. La moto chocó contra el muro.
Negó con la cabeza–. Pero eso es… yo siempre había pensado que… ─intentó aclarar sus ideas–. Debió de sufrir muchísimo ─dijo con dolor
─Su muerte no fue dolorosa. Fue tan rápida que incluso pasó a ser un espíritu antes de darse cuenta de que ya estaba muerto ─le contó con voz sedosa, ante la estupefacción del fantasma.
─Ahora lo recuerdo ─dijo Kai cayendo en la cuenta de sus recuerdos.
─Vio como te llevaban. El estaba muy confundido. Nadie podía verle, ni siquiera tu. Él, subió las escaleras del estadio y se lanzó al vacío. Queriendo así demostrar que le dolía tirarse desde esa altura, que seguía vivo. Kai nunca ha estado enfadado contigo Yuriy. Él ha estado enfadado consigo mismo porque no pudo darte aquello que te prometió.
─Pero yo no quería ningún premio de competición, ningún trofeo. Yo solo quería estar con él ─le contestó afligido.
─Nunca fui una persona que tuviese el don de poder llevarse bien con la gente. Quería demostrarle a Yuriy cuanto me importaba─ le confesaba Kai al peliazul con un deje de tristeza en su voz.
─Pero no salió bien ─respondió Takao con suavidad al saber cómo había acabado todo aquello–. Yuriy, Kai pensaba que si ganaba esos premios, podría ser merecedor de tu cariño. No quería que salieses con un fracasado como él, al menos es como se sentía.
─Pero eso es absurdo. A mí me gustaba el interior de Kai, no los trofeos que pudiese ganar en las competiciones. Para mi Kai lo era todo ─le contaba mientras una lágrima salía de su ojo.
─Ahora lo veo claro, fui un estúpido ─se reprendió el fantasma–. Nunca debí de haber montado en la moto. Lo entendí en el momento que sabía que le había perdido a él. Pero no quería aceptarlo. Me daba miedo aceptar que por culpa de mi egocentrismo y arrogancia hubiese perdido lo que más me importaba. No hay día que no me arrepienta de eso. ¡Je! Día. Solo veo cuando sale el sol o cuando se oculta, pero no el tiempo que transcurre.
─¿Se ha ido? ─preguntó el pelirrojo ya que Takao no decía nada y solo permanecía mirando hacía el mismo punto que antes.
─No, sigue aquí ─le respondió, justo en el momento en que Boris entró en el comedor.
─Hola, Takao ─le saludó.
─Hola ─respondió.
─No te hemos escuchado llegar ─confesó limpiándose la lágrima con el dorso de su mano.
Takao miró al cabizbajo bicolor. Éste dio un largo suspiro y miró a Boris–. Qué remedio ─en un flash se acercó a Boris.
─Supongo que interrumpo, así que mejor me voy a… ─dejó de hablar al ver como su camiseta se estiraba a la altura del pecho. Lo que fuese estaba tirando de su camiseta.
─¿Qué pasa? ─preguntó Yuriy preocupado al ver como la camiseta se estiraba.
─Tranquilos. Kai solo lo está guiando ─les contó al ver como Kai le cogía de la camiseta y tiraba de Boris para guiarle.
─¿Kai estaba aquí? ─recordó como ese fantasma había puesto su casa patas arriba y se preguntaba si no sería peligroso de alguna forma el dejarse llevar─ ¿De verdad quiere guiarme? ─preguntaba Boris, con algo de temor.
─Es su forma de comunicarse contigo ─le explicaba Takao.
─Quiero que se siente junto a Yuriy ─le decía a Takao, soltando al peliplatino de la camiseta.
─Boris, siéntate junto a Yuriy. Creo que quiere deciros algo.
Así lo hizo aunque no muy convencido. Kai se puso frente a ellos–. Yuriy, seguramente recordaras que te prometí que esa noche celebraríamos con una cena por todo lo alto mi triunfo, y que en ella te diría algo importante ─miró a Takao, esperando a que se lo hiciera saber.
─Yuriy, ¿recuerdas que Kai te prometió una cena cuando ganara la competición? ¿Recuerdas que una vez allí te diría algo importante?
─Sí, lo recuerdo.
─Pensaba que teniendo ambos premios en mi poder, no me costaría tanto declararme. Más bien, no sería rechazado por ti, porque podría ofrecértelo todo.
─Él pensaba que si ganaba los premios, no le costaría tanto declararse. Pensaba que si ganaba, no sería rechazado por ti y podría ofrecértelo todo ─le explicaba el peliazul
─Lo que esa noche quería decirte es.
─Lo que esa noche él quería decirte era.
Miró al peliazul─. Te quiero.
─Te quiero ─repitió de forma sedosa al pelirrojo.
Al escuchar esas palabras, el pelirrojo cerró los ojos y sonrió–. Ya lo sabía ─susurró–. Lo sabía desde hacía mucho tiempo. Y que no encontrabas el valor suficiente para decírmelo. Pero aun así yo esperaba a que esas palabras saliesen de tus labios ─las lágrimas ya no podían ser retenidas por más tiempo y salieron con rapidez de sus ojos, recorriendo sus mejillas.
Kai sonrió–. Siempre fuiste más hábil que yo con mis propios sentimientos ─miró a Boris, éste tenía un rostro bastante decaído. Cogió la mano de Yuriy y la de Boris. Los dos se sorprendieron al notar una sensación extrema de frío en sus manos y al ver como las mismas se acercaban sin que ellos tuvieran control sobre sus propias manos. Finalmente la mano de Boris cayó sobre la de Yuriy.
─Te dejo libre Yuriy. Boris, cuida bien de él.
─Yuriy, eres libre. Boris, quiere que cuides bien de Yuriy ─repitió Takao de forma sedosa
─¿Eso significa que acepta lo nuestro? ─le preguntó Boris al peliazul. Takao asintió, mirando ahora al bicolor–. Pues, puede estar tranquilo. Así lo haré ─contestó al fantasma aunque no sabía muy bien por donde andaba.
─Yuriy ─bajó la cabeza unos segundos, para luego volver a mirarle–. Quiero que recuerdes las cosas buenas que nos pasaron. Pero no quiero que te quedes hay detenido en el tiempo, como yo. Quiero que avances, que sepas olvidar. Lo que ya no está, no volverá. Boris es un buen tío, y seguramente te irá mejor con él de lo que jamás te hubiese podido ir conmigo.
Takao lo miró con comprensión. Seguramente a Kai le estaba costado mucho trabajo decir esas palabras, pero era el momento de ser sinceros─. Yuriy. Kai quiere que recuerdes las cosas buenas que os pasaron, pero que no te quedes detenido en el tiempo como él. Quiere que sigas adelante, que sepas olvidar. Lo que ya no está, no volverá. Piensa que Boris es un buen chico y que seguramente te ira mejor con él, de lo que jamás te hubiese podido ir con él.
─Nunca te podré olvidar, Kai. Siempre tendrás un hueco en mi interior ─le confesó buscándole con la mirada.
Sonrió–. Pues no lo hagas, pero sigue adelante. Lucha por seguir vivo. No muerto en vida.
─Dice que, entonces no lo hagas, pero que sigas adelante. Que luches por seguir vivo y no muerto en vida.
Cerró los ojos unos segundos y asintió–. Así lo haré ─dijo con una sonrisa más aliviada, abriendo los ojos.
El fantasma se acercó a él y depositó un beso en la frente–. Sé fuerte ─le susurró. Por su parte el ojiazul sintió el mismo frío de antes en la frente y con su mano libre, se la tocó.
─Te ha dado un beso en la frente y te ha susurrado que seas fuerte ─dijo mordiéndose los labios tras sus palabras.
─Adiós, Yuriy ─se despidió sin dejar de mirar al pelirrojo–. Después nos veremos. Takao.
¿Cómo que después se verían? Bueno, lo primero era lo primero y eso era, contarle a Yuriy lo que Kai le estaba diciendo─. Se está despidiendo de ti, Yuriy. Te ha dicho adiós.
─Hasta pronto ─le respondió con una sonrisa, limpiándose las lágrimas con el dorso de su mano.
Kai sonrió durante unos segundos. Cuando solían despedirse, el pelirrojo siempre lo hacía con un hasta pronto, porque para él un adiós era algo definitivo, una despedida final y sin embargo un hasta pronto siempre indicaba que volvería a verle.
─Hasta pronto –susurró.
Antes de que el peliazul pudiese preguntarle nada al bicolor, éste desapareció–. Kai ha desaparecido. No volverá a molestaros nunca más ─les informó a los dos chicos poniéndose en pie–. Tengo que irme.
─Claro. Lo entendemos ─contestó Boris poniéndose también en pie–. Si alguna vez quieres visitarnos, ya sabes dónde estamos.
Sonrió ante el ofrecimiento–. Por supuesto.
Yuriy se puso de pie también y abrazó al peliazul, sorprendiéndolo–. Muchas gracias por todo. Ahora los dos podremos estar en paz.
─No ha sido nada ─le respondió dándole unas cuantas palmadas suaves en la espalda. Cuando se separó les sonrió a los dos–. Bueno. Adiós ─les dijo, antes de ser acompañado por Boris hasta la puerta, donde una vez allí, salió fuera.
&&&Kai&Takao&&&
Entró lo más rápido que pudo a su apartamento– ¿Kai? ─le llamó aunque no sabía si se encontraba allí–. Kai, ¿estás aquí?
Tenía ciertas dudas acerca de lo sucedido. ¿Por qué esa luz que se llevaba a todos los fantasmas al más allá no se lo había llevado a él también? ¿Acaso le quedaba algo más por hacer en la tierra? ¿Tenía más asuntos que resolver? ¿Quería despedirse de él a solas?
─Kai ─no lo comprendía, por más que lo llamaba, este no aparecía. ¿Y si había ido hacía la luz sin despedirse de él? ¿Habría sido capaz de eso? Por alguna razón sentía una soledad inmensa sin él. Quizás el problema es que se había acostumbrado a que su presencia estuviera por todos lados y ahora que no estaba ahí, se sentía extraño. Abrió la puerta de su habitación y permaneció unos segundos mirando esa esquina en la que solía ponerse el fantasma.
─Estoy aquí ─dijo una voz sobresaltándolo.
El peliazul se dio la vuelta con su mano puesta en el pecho–. Me has asustado. ¿Dónde te habías metido? Te estaba llamando.
─Ya lo sé ─le respondió–. Estaba por ahí. Dando una vuelta.
Se acercó al bicolor, escuchando sus palabras–. Lo de hoy ─dijo alargando la frase–. Has sido muy valiente, Kai─
─Ya lo sé. Pero tenía que hacerlo.
─Bueno, ahora si estás listo para partir ─dijo un poco decepcionado.
─Respecto a eso, creo que aún me quedan un par de cosas por hacer.
─¿Cómo que un par de cosas? Yo pensaba que lo único que te ataba aquí era tu lazo con Yuriy ─se rascó la nuca con nerviosismo.
─Eso creía yo también, aunque ha resultado no ser así.
─Oh ─silenció unos segundos─ ¿Qué más te ata? ¿Algún recuerdo? ¿Algo que sucedió hace mucho tiempo? ¿Buscas a alguien más? ─le preguntó interesado
─Es posible. Ahora tengo que irme, pero volveré.
─¿Esta noche?
─No lo creo ─le informó antes de desaparecer.
El peliazul sonrió. Con solo saber que el fantasma no desaparecería para siempre, se sintió más aliviado.
Estaba por sentarse en el sofá cuando una imagen pareció azotarle la cabeza. Una mano buscaba la suya sobre una mesa de mantel blanco. Podía escuchar la melodía de un violín y también murmullo de personas. Miró hacia delante, para ver quien le buscaba la mano, pero solo podía ver una silueta algo borrosa que no podía distinguir del todo. Intentó retirar la mano y a continuación la mesa volcó hacia uno de los lados, cayendo al suelo.
─¿Estás bien? ─fue lo que escuchó antes de volver a la realidad, proveniente de una voz también desconocida.
Se llevó una mano a la cabeza. Se sentía mareado, era la misma sensación que cuando tuvo esa visión dentro del sueño, pero esto parecía más bien una premonición. Algo que aun no había ocurrido. Se sentó en el sofá, para intentar serenarse y que pronto le desaparecieran esos mareos.
Continuará…
&&&Kai&Takao&&&
Bueno solo por si no se ha entendido, lo que está entre asteriscos es el sueño o visión que está teniendo Takao mientras duerme y lo que está fuera de asteriscos es lo que sucede mientras Takao duerme o esta sonámbulo. De todas formas si tenéis alguna duda, preguntádmelo que yo os responderé sobre esto.
Gracias por sus reviews a:
Vampireprincessmiyu: bueno vampire, espero que recibieras el mensaje privado que hace tiempo te mande, poniendo los pasos que tenias que hacer para subir una historia. Si no te llegó nada pues me lo dices y mando de nuevo, ¿vale? Y bueno, que bien que te esté gustando la historia, espero que este capi también te haya gustado.
Takaita Hiwatari: hermanita, he aquí el tercer capi que seguro que te dejó con unas cuantas incógnitas, jajaja. Pero que algunas estoy segura se resolverán el próximo capi.
Maritessa Pérez Cortes: me alegra saber que el anterior capi te gustó mucho, espero que este también te haya gustado. Al menos ya sabéis como murió Kai realmente y los cambios que está sufriendo Kai.
Hiika: hola hiika, pues la verdad es que yo este fic no lo tengo en amor─yaoi, solo lo tengo subido aquí en ffnet. Lo que me hace pensar en dos cosas. O que alguien me está copiando el fic y lo está subiendo a esa pagina o bien me dejaste aquí un review en esta página y la página por lo que sea, no guardo tu review aquí que a veces pasa y por eso no lo vi. En cualquier caso, espero te haya gustado este capi tanto como el anterior.
Miru: Bueno Kai tenía sus motivos para estar enfadado con todo y con todos, aunque realmente estuviese enfadado consigo mismo y celoso de Boris, pero aquí queda demostrado que al final lo comprende todo.
Valery Hiwatakinomiya: bueno pues aquí queda especificado como murió realmente Kai. Lo que sintió antes y después de su muerte. Espero que te guste este capi tanto como los anteriores.
Momo23: Pues gracias por tu ánimos, aquí ya está el siguiente, así que espero que la espera haya merecido la pena. Lo de Yuriy ya está arreglado ¿pero se enterará Takao de lo que realmente está empezando a sentir Kai por él?
Himeno Sakura Hamasaki: si, se a lo que te refieres, a mi a veces me ha pasado al leer algunos fics, jajaja. Y como tú dices, eso es porque realmente te metes de lleno en la historia, lo cual es muy bueno.
Felicia Lazareva: Max ha vuelto a salir en este capi, digamos que es algo así como el consejero de Kai, el que le escucha cuando tiene problemas o dudas. Takao ya empieza a tener premoniciones, aunque ésta última no sabe qué quiere decir. El pobre tiene ciertas dudas sobre lo que ocurrió tras la despedida de Yuriy, y Kai no hace mucho para explicar las razones por las cual la luz no se lo llevó aun.
Shiori Kinomiya: bueno Shiori, he aquí como Kai se despidió de Yuriy. ¿Lo hará también de Takao? ¿O realmente aun no puede hacerlo? Aun hay algunos misterios sin resolver, jajaja.
Aishiterusama: pues aquí está el capi, que espero haya estado interesante y te haya revelado muchas cosas.
Gatupucca18: bueno, por fin el capi esta aquí, siento haberme tardado tanto, pero es que últimamente no tengo mucho tiempo para escribir. Aun así lo voy haciendo poco a poco.
Eso es todo por ahora, cuidaos mucho, xao.
