Nota autora: lo sé he tardado más de una semana como prometí, pero he estado demasiado ocupada como para seguirlo y lo siento. Espero que sigáis leyéndome y no os hayais olvidado de mí. Antes de agradecer todos los RR que me habéis mandado( y de los que estoy muy orgullosa), tengo que decir que no es el último capítulo. He decidido partirlo en dos, ya que era demasiado largo y, aunque ya tengo casi listo el siguiente me he quedado atascada.
Diclaimer: nada de esto es mío, si lo fuera, hubiera cambiado muchas cosas del último libro.
Dedicatoria: este capítulo quiero dedicárselo a Dryadeh (no sé si lo leerá algún día, pero ésto es para ti). Gracias a ella, volví a meterme en el mundo de FF al recibir un correo comentándome que había escrito una nueva historia. Cuando leí sus fics (y sus favoritos, y los favoritos de esos favoritos, y los favoritos de los favoritos de los favoritos...) volví a engancharme a ésta página. Volví a tener ganas de escribir, a hacer algo que pudiera gustar a los demás. Por lo que, muchas gracias. Sin darte cuenta, volviste a hacer que creyera que podía servir para escribir.
Agradecimientos: mil y un millón de gracias a todas las personas que leyeron mi primer capítulo, a las que dejaron RR, a las que simplemente dieron a "add story to story alert", a las que leyeron pero no dejaron nada, a cualquier persona que tuviera curiosidad y leyera este fic.
Lo siento por no haber respondido a los RR, los responderé lo más rápido que pueda, lo prometo. Gracias a Chocolate, Linda, Sara-Lily-Potter, Dark Sweetness, Patita Lupin 73, Mary Janne, Elvide, Lizza y Danna Black, ¡sois las mejores!
Y aquí acaba mi charla, disfruten del capítulo:
Cuando James llegó a su casa no sentía nada, el frío y la lluvia se habían encargado de eso. Suspiró mientras se dirigía al cuarto de baño, ignorando las miradas interrogativas de sus amigos. Y fue entonces, cuando se deslizó por el agua caliente y se relajó cuando se desmoronó por completo. La despedida había sido incómoda, como si los dos quisieran decirse todo con una simple mirada, ya que las palabras no conseguían salir más allá de sus gargantas. James se acercó a ella, le besó en la mejilla y con un "adiós Lily" dejó a la chica en la puerta de su casa no sin antes escuchar un "gracias por lo de hoy, me lo he pasado genial" acompañado de una preciosa sonrisa.
Lily había sido suya durante toda una tarde y había intentado aprovechar la situación al máximo, memorizando cada gesto que la chica producía: su risa, sus ojos brillantes… todo.
Nunca antes había sentido a Lily tan cercana y a la vez tan lejos… era como si fuera una jugada del destino, castigándole con su presencia a todas horas, recibiendo su cariño cada instante para luego descubrir que nunca sería suya. Era tan placentero tenerla cerca, saber que cuando se reía era por él, escuchar su nombre en sus labios, recibir una mirada de esos ojos verdes que tanto le impresionaban cada vez que los veía.
La quería, eso era algo evidente, lo había sabido ese día y lo sabía cada vez que la miraba.
Pocas cosas de las que había hecho se sentía arrepentido y una de ellas era no haberse dado cuenta antes, no haber aprovechado mejor esos 6 años que había estado con ella. Se reprochaba a sí mismo no haberla "visto", no haberse percatado de que era la absoluta imagen de la perfección imperfecta, puesto que, aunque tuviera sus defectos, los consideraba adorables si de ella se trataban. Y ahora era demasiado tarde.
Suspiró mientras volvía a su habitación dispuesto a responder al preparado interrogatorio que seguramente sus amigos tendrían para él.
-¿Qué ha pasado cornamenta? ¿Se ha enfado contigo? ¿Te ha dejado claro que no quiere saber nada más de ti? ¿Te odia? ¿Te ha dicho que tiene novio? ¿Está embarazada? ¿Es lesbiana? No, no creo que sea eso último-murmuró Sirius mientras intentaba encontrar las respuestas en la mirada de su amigo. Y aunque James sabía que el merodeador dejaba ver que se lo estaba tomando como una broma, sabía leer la preocupación en sus ojos grises.
-No ha pasado nada malo, la cita ha ido genial, la verdad- sus amigos le miraron extrañados- simplemente… me ha dicho que podríamos llegar a ser buenos amigos… Sólo me ve como un amigo, nada más. Fui un estúpido al pensar que ella podría sentir algo por alguien como yo… Soy gilipollas, porque aún sabiendo que nunca la tendré no puedo evitar ilusionarme cuando veo que me mira o me sonríe…-comentó con tristeza dejándose caer sobre la cama de Remus.
-Veo que hoy te ha salido la vena nenaza ¿eh? ¡Vamos Cornamenta! Tú puedes con todo, eres un merodeador ¿recuerdas?-le contestó con simpleza Sirius.
-Pero James, ¿por algo se empieza no? No te desanimes… ¡ahora que estás tan cerca de conquistarla! Mira, sabes que yo siempre os digo la verdad, por mucho que luego os enfadéis conmigo y me llaméis "sentimental de mierda" y esas gilipolleces pero de verdad James que pienso que no todo es como lo pintas, yo veo que puede llegar a pasar algo…es más me arriesgaría a decir que seguramente pase algo- Petter asintió dando a entender que estaba de acuerdo con Remus.
-Pero… ¿Y si sólo me ve como un amigo? ¿Y si… me dice que me quiere, pero como a un hermano o algo de eso?
-¿Desde cuándo al James rebelde conquistador le da miedo algo?
-Desde que no sé como portarme con Lily, Sirius.
-Es un riesgo que tendrás que soportar, aunque la verdad no creo que ocurra, yo creo que Lily podría perfectamente, a la larga, estar colada por ti- respondió Petter adelantándose a Remus. El licántropo solo asintió dándole la razón al chico.
-Vamos nenaza, tu lo que necesitas son unos cuantos litros de cerveza y Whisky de Fuego en el cuerpo-Sirius le ayudó a levantarse, dando por zanjada la conversación- que con ese ánimo acabarás amargándonos a todos-bromeó al ver que James seguía en sus pensamientos- así me gusta, que vuelva el James amigo de las locuras y el alcohol que tanto coñazo me da siempre-sonrió al ver que el aspecto de James mejoraba. El chico necesitaba salir, despejarse, beber tener una noche de tios y él, como buen amigo que era, se la iba a dar… y tanto que cumplió con ello (incluido Remus que esa noche, ante la mirada atónita de sus amigos se "desfasó" completamente) ya que, cuando se despertaron se vieron con un panorama curioso: Petter vestido con un tutú rosa había dormido en el suelo , Remus con el pelo verde en su propia cama(no sabía ni cómo había llegado allí), Sirius lleno de marcas de pintalabios rosa, con un sujetador puesto encima de su ropa y el cuerpo lleno de escamas se despertó en el escritorio del moreno y James vestido de monja con rosario incluido (aunque tras media hora intentando averiguar cómo habían llegado a esa situación, Sirius admitió que se había levantado antes y, al ver el panorama pensó que sería divertido vestir a James de monja, ya que era el único que no había sufrido ninguna transformación extraña). Por mucho que se lo preguntaron, nunca supieron qué les llevó a los demás acabar así… habían ayudado a James y eso era lo que importaba. Sin lugar a dudas, sabían pasárselo bien en cualquier momento.
-¿Sabéis qué?-comentó James con una gran sonrisa- Lily Evans saldrá conmigo este curso, ya lo veréis.
Decepción. Seguramente sería la palabra que mejor definiría lo que sintió James cuando la vio en el tren de camino a Howarts. Lily se acercó a él, le saludó e incluso hablaron… y no vio lo que quería ver, intentó buscar entre sus gestos indirectas, en su forma de hablar, de mirarle… pero no había nada que pudiera delatar que estaba empezando a sentir algo por él. Y no pudo evitar sentirse un completo gilipollas porque había llegado a pensar que su plan de conquistarla iba viento en popa ya que después de la cita se habían intercambiado alguna que otra carta más .Y, maldita sea, necesitaba ver alguna indirecta o se volvería loco, no podía aguantar más la sensación de que estaba haciendo el ridículo, quería creer que su presentimiento tenía sentido, que todo estaba cambiando, que había mejoras. Merlín, no pedía que Lily le declarara amor eterno al verle, solo pedía un gesto, algo que le diera a entender que sus esfuerzos no estaban siendo en vano.
La frase "se está haciendo la dura conmigo, en verdad me quiere" que tanto había utilizado antes ya no le convencía tanto.
-Tengo curiosidad por saber qué broma haréis como inicio del curso-le había comentado Lily mientras se alejaba hacia su compartimento- ¿crees que conseguirás impresionarme James? -una frase, una maldita frase que podría haberla dicho cualquiera hizo que la decepción que había sentido se esfumase, dejando paso a la certeza de que esa frase había sido su "señal". Porque el tono que había utilizado con él en esa última frase había sido diferente.
"Genial-pensó mientras abría la puerta de su compartimiento seguido de sus tres mejores amigos- encima de nenaza, paranoico"
Las horas iban pasando y poco a poco se iban acercando a su ya hogar. Tenía que pensar algo, lo que fuera, debía ser una broma legendaria, de esas que, por mucho que pasaran los años, se hablase de ella. Una broma única, diferente, nueva… algo que consiguiera la admiración de su pelirroja.
Tal vez por eso dejó caer la idea de hacer la mejor broma de sus vidas como "bienvenida al último año en Howarts" y, aunque a sus amigos les encantó la idea y pronto empezaron a comentar posibles bromas, sabían que James no había tenido una iluminación, sospecharon que seguramente tuviera algo que ver con la chica que ahora mismo estaba con sus amigas hablando del verano, una chica pelirroja.
Y tras muchos comederos de cabeza y toda una noche para planearlo dieron por finalizado su plan y se acostaron, pensando que mañana sería un gran día, de los mejores.
Tal y como habían predicho, a la hora del desayuno todos estaban presentes, puesto que al ser el primer día de colegio nadie tenía mucha dificultad para levantarse temprano.
Mientras Sirius contaba la cuenta atrás para que su plan empezara, James observó como la pelirroja miraba hacia todos lados, atenta a lo que podría pasar, el merodeador sonrió y fue entonces cuando escuchó como Remus decía con una sonrisa:
-Tres, dos, uno… cero-los murmullos empezaron y las risas no tardaron mucho en llegar. En la mesa de los slytherins había un gran revuelo: Snape había aparecido de la nada con una provocativa ropa interior rosa fucsia y una larga melena rubia. James observó como el chico intentaba vestirse o eliminar el hechizo, pero era imposible. Una explosión llamó la atención de todo el alumnado que había estado mirando a Snape y después de que el humo se desvaneciera pudieron comprobar cómo unos atónitos slytherins de tercero les empezaba a crecer el pelo en enormes cantidades hasta acabar siendo figuras peludas andantes. Pero eso solo había sido el comienzo, poco a poco todos empezaron a sufrir cambios en su cuerpo o en su forma de vestir: algunos tenían la voz tan chillona que eran capaces de romper los vasos de zumo de calabaza, otros cada vez que intentaban hablar lo único que podían emitir eran ruidos extraños, varios cantaban ópera vestidos con llamativos vestidos, algunos se hinchaban como globos elevándose mientras otros compañeros, con el cuerpo lleno de escamas intentaban atraparlos… La mesa en general era un caos, como si todas las bromas que habían gastado durante esos 6 años restantes las hubieran combinado para darle un toque de gracia y recuerdo. Las risas cada vez eran más fuertes, e incluso pudo ver como el director intentaba disimular la suya tosiendo. Sabía que al igual que esa broma había sido la mejor, también tendrían el peor castigo, pero todo daba igual, tal y como pudo comprobar James después de que la pelirroja le mirara con admiración y le guiñase el ojo dando a entender que había ganado, le había sorprendido.
Y una parte de James sabía, o quería saber, que no era lo único que había ganado.
Para muchos, el Quidditch era algo muy importante, para James era algo sagrado. Por eso como capitán del equipo de su casa los había entrenado hasta que no sentían las partes de su cuerpo. Faltaba solo tres días para el partido y su estado de ánimo variaba tanto como los días en que a las mujeres les viene el periodo. Histérico sería quedarse corto, repasaba las jugadas mil y una vez, ensayaba (y los demás del equipo con él) hasta que suplicaban que terminase. Podía llover, e incluso hacer una tormenta horrible que James seguiría entrenando, sobre todo si el partido era contra Slytherin. Puede que no tuvieran muchos problemas al jugar contra ellos, pero debían dejar claro que ellos estaban preparados, tenían que ganar y para ello había que entrenar muy duro. Los slytherins solían ser rastreros, jugaban sucio y eso no era algo nuevo, por eso debían estar preparados pasase lo que pasase.
Estaba tan ocupado con el tema del partido que incluso dejó en un segundo plano sus pensamientos sobre Lily. Desde que había empezado el curso era raro no verlos hablando o riendo, aunque también era frecuente verlos discutiendo ya que las buenas costumbres no se pierden tan fácilmente y, debía admitirlo, le gustaba discutir con Lily, le encantaba sacarle de sus casillas, verla de mala leche. Era algo masoquista, tal y como le había comentado Sirius, pero era la realidad y, para ser sinceros, esa realidad le gustaba bastante.
Los días pasaron demasiado pronto para James, que todavía sentía la necesidad de repasar todas y cada una de las jugadas y de comentar a cada jugador que veía que debían descansar, comer mejor y no distraerse. Era como una madre histérica el primer día del colegio de su querido hijo. Para Sirius, hablar a todas horas del tema no le molestaba demasiado ya que era tan aficionado como él y sentía que formaba parte del equipo, aunque en realidad no estuviese en él. Juntos planeaban jugadas nuevas, al igual que también planeaban las fiestas de celebración cada vez que ganaban un partido, cosa que solía ocurrir muy a menudo, para alegría de los gryffindors. En cambio, para Lily, que el único tema de conversación fuera ese empezaba a desesperarla, sabía que era muy importante para él pero la chica estaba cansada de hablar siempre de lo mismo y que todo lo que comentase o dijese tuviera alguna relación con el partido o con alguna jugada.
Sabía que era muy importante para James, que ese año era la última oportunidad que tenía el merodeador de ganar la copa de la casa, que era su último año en Howarts y quería ser recordado, entre otras cosas, por ser un gran capitán y por haber llevado a Gryffindor a la victoria.
Lo sabía y lo entendía perfectamente, tal vez fue por eso por lo que, el día del partido se sentó al lado de James en la mesa y empezó a obligarle a comer, pues sabía que el chico estaba tan nervioso que se le había quitado el apetito. Ordenaba comer a todo los componentes del equipo e incluso esa misma noche había mandado a la cama a todos a una hora bastante temprana para que al día siguiente estuvieran descansados. Y era una gran idea en verdad, salvo porque él mismo no lo cumplía.
-Come algo James, o te va a dar algo ahí arriba- le acercó la tostada y un zumo de calabaza a un nervioso James que intentaba tranquilizarse sin conseguirlo.
-Venga ya cornamenta, que no es tu primer partido joder, ¿qué clase de ejemplo estás dando a los del otro equipo con tu comportamiento?-le recriminó entre risas Sirius.
James mostró una mueca al darse cuenta de que tenía razón, suspiró y dijo con una gran sonrisa.
-Tienes razón, además con lo bueno que soy… que diga que somos, ganaremos seguro, aunque tuviéramos los ojos vendados.
-¡Así se dice amigo!- aplaudió Sirius mientras Lily miraba divertida la escena. Remus, a su lado un poco más pálido de lo normal comentó que tuviera cuidado con las serpientes, que podían llegar a ser muy rastreras.
-Pero eso tiene solución-comentó Sirius distraídamente mientras devoraba una tostada- haz que "accidentalmente" una quaffle se desvíe hasta llegar a su entrepierna y todos felices.
-¡Sirius!- le recriminó Lily intentando ocultar su sonrisa- sería mejor si simplemente les dejase fuera de combate ¿no crees?- bromeó divertida
-Eh, chicos, gracias por el apoyo. Pero la estrella del Quidditch aquí soy yo- añadió con una sonrisa de autosuficiencia.
-Déjame dudarlo- comentó Alice Jonakson mientras se sentaba al lado de Lily y le cogía su tostada ignorando las protestas de su amiga- sin mí el equipo está perdido
James le sonrió mientras veía como ésta devoraba una tostada
-Así te quiero ver yo, comiendo mucho para tener muchas energías. ¿Has dormido bien? ¿Tienes la regla? Porque si la tienes, mucho mejor- comentó sonriendo y al ver las miradas de desconcierto de sus amigos aclaró- ya sabes, batearás mucho mejor si tienes mala leche y bueno… si de camino le das a algún slytherin nadie se enfadaría contigo ¿verdad chicos?
-Chicos… vais a llegar tarde- comentó Petter mientras observaba divertido como James y Alice engullían lo más rápido posible.
Faltaban menos de media hora para el partido, y James, como capitán del equipo, tenía que decir su discurso para animar a sus compañeros, aunque sabía de sobra que no hacía falta.
-Que si James, que si…. Que siempre nos sueltas el mismo discurso-comentó divertida Anne Scharoski cuando el merodeador empezó a hablar.
James solo se encogió de hombros y con una mirada divertida le respondió:
-Pues creo que todavía quedan algunos partidos más en los que tendréis que oírlo. Después lo echaréis de menos, aunque no tanto como a mí.
Entre bromas y palabras de apoyo, el tiempo pasó rápidamente, salieron de los vestuarios y fue allí donde encontró a Lily. Estaba apoyada en la pared, con aire despreocupado mirando las baldosas del techo, intentando matar el aburrimiento. Pero a James no le engañaba, había algo más en la pelirroja estaba como… expectante, esperando algo… a él tal y como pudo comprobar cuando vio que la chica sonriente se acercaba a él.
-Vengo a darte suerte aunque, tal y como has dicho, no creo que la necesitéis- le sonrió como tantas veces hacía y, aún así, seguía embargándole ese sentimiento de felicidad cada vez que ocurría.
-Bueno, nunca viene mal que te den suerte y mejor si eres tú.
-Tendrás cuidado ¿verdad?
-Claro que si Lily, no te preocupes, no es la primera vez que juego- le tranquilizó el chico al ver la preocupación reflejada en sus ojos verdes. Iba a añadir algo más cuando sintió como la chica le abrazaba y sonrió satisfecho, bebiendo de esa muestra de cariño, como si fuera un regalo. La pelirroja se separó lentamente, revolvió (si eso era posible) más su pelo y le dio un beso en la mejilla. La chica se estaba alejando para ir a las gradas, al igual que él se dirigía hacia el resto del equipo cuando escuchó que le llamaba.
-Haz que me sienta orgullosa de ti- dijo con una sonrisa.
Miró con una tonta sonrisa como la chica se alejaba y, cuando se cercioró de que la pelirroja no estaba se alejó hacia donde estaba su equipo mirándole con sonrisas burlonas.
-Oh, nuestro querido Jamsie está enamorado-se burló Jack Priferton con un brillo malicioso en sus ojos verdes- ¿cuándo es la boda?
-Cállate Priferton si no quieres que accidentalmente una quaffle acabe partiéndote la cara-el rubio simplemente soltó una carcajada, la cual fue acompañada de las de varios miembros de su equipo, que trataban disimular. James ignorando sus risas, cambió de tema recordándoles por vigesimosexta vez lo importante que era este partido.
En vista de que todos bromeaban porque ya se sabían el discurso de memoria, James recorrió las gradas con la mirada buscándola, pero no la encontró, preocupado se preguntó dónde estaría. Se revolvió el pelo, inquieto hasta que consiguió divisarla junto a su amiga Jenny riéndose de algo que le estaba contando la morena. Vio de reojo como no era el único que buscaba a alguien entre la multitud. Ensanchó su arrogante sonrisa al ver como el rubio apartaba su mirada avergonzado de que James lo hubiera pillado in fraganti.
James volvió a hablar, y, asintiendo con la cabeza a los rápidos y últimos consejos de su capitán, los miembros del equipo de Gryffindor aferraron sus escobas con confianza y determinación. Esperaron hasta escuchar la voz de Jonnathan Gerfleck, el comentarista del partido quien les presentaba, para adentrarse al campo.
Fueron recibidos como mucha efusividad: aplausos, chillidos, algún que otro ¡James, capullo, queremos un hijo tuyo! Proveniente de su club de fans, aunque no era al único al que le gritaban las chicas tal y como pudo comprobar al ver la pancarta rosa fucsia con el nombre de Jack. Los abucheos de los sltyherins le sabían tan bien como los aplausos, pues James sabía pillar las indirectas y las que éstos les enviaban era pura envidia.
James y sus jugadores se habían adentrado al campo ya montados en las escobas. El chico de gafas aferró el palo de la escoba con fuerza y sonrió de lado mientras volaba cada vez más alto. Haciendo gala de sus numerosas horas de entrenamiento, dedicó a su querido público complicadas maniobras. Pero eso no pareció bastarle, con una velocidad increíble descendió hasta colocarse enfrente de la pelirroja la cual enrojeció levemente al comprobar que todo el mundo estaba observando la escena. James, divertido amplió su sonrisa, le guió el ojo con picardía y volvió a su posición. Los guardianes de los equipos permanecían delante de los aros de la portería, Jack, desde su posición, miraba hacia las gradas con una sonrisa de oreja a oreja, casi podría haberse percibido como le dirigía un pequeño saludo a alguien con la mano.
Miró a los dos lados del campo y sonrió al comprobar cómo Alice y Wilson, los bateadores, agarraban con furia sus bates intentando hacer caso omiso de las burlas de los bateadores del otro equipo.
La voz del profesor de Quidditch, ahora árbitro, le hizo mirar abajo, curiosos. Daba su acostumbrada charla de tres minutos antes del partido, recordando que no quería juego sucio. No había que ser muy observador para percibir la mirada fugaz que le había dirigido al equipo de las serpientes.
-Y, ahora, capitanes de los equipos daros la mano. Y, recordar, jugar con deportividad.
-Yo que tu borraba esa estúpida sonrisa arrogante Potter- siseó furioso Malfoy
-Y si no lo hago ¿qué?- le retó el chico arrogante
-Te la borraré con mis propias manos- apretó más aún si eso era imposible pero si a James le dolió algo no lo demostró.
-No me hagas reír, te recuerdo que ni siquiera sabes coger una snich, eres una nenaza Malfoy.
-Ya podéis soltaros- comentó el árbitro mirando la escena con el ceño fruncido.
No hizo falta que lo dijera dos veces, los capitanes con cara de asco se separaron rápidamente y se dirigieron a sus respectivos equipos. El profesor hizo un gesto con la cabeza, de manera que los equipos se alzaron al cielo mediante una fuerte patada contra el suelo haciendo que el árbitro fuera el único que quedase con los pies en la tierra. Abrió un cofre dejando escapar las bludgers, que salieron alocadas por todo el campo. James tuvo que apartarse un poco para que no le diera antes de empezar el partido. Acto seguido la pequeña snitch dorada se deslizó fugaz por todo el campo, pasando por delante de los ojos de Malfoy. Parecía estar burlándose de él al estar tan cerca y que no pudiese tocarla. Pero hasta que la quaffle no fuese soltada, el partido no comenzaría.
Y, entonces, en el momento en el que el profesor lanzó con fuerza la quaffle hacia arriba, la snich desapareció de la vista de los buscadores.
-¡Y comienza el partido!- anunció Jonnathan Gerfleck con efusividad intentando que su voz se escuchara entre los gritos que provenían de las gradas. Y a James solo le hizo falta esas palabras para abalanzarse velozmente hacia la quaffle
-Vamos cornamenta… ¡Machaca a los gilipollas esos! ¡Pégale una patada, vamos! ¿A qué esperas? ¿Pero qué coño hace ese? ¡Mátalo James, nadie lo echará de menos! ¡Cabronazo de mierda!- gritaba furioso Sirius al ver como uno de los bateadores del equipo contrario le había lanzado con fuerza la bludger haciendo que casi se callera de la escoba- ¡Será hijo de pu…
-¡Black! ¡Como vuelva escuchar un comentario impropio le juro que se larga ahora mismo al colegio! - le amenazó la profesora Mc. Gonagall furiosa.
James se carcajeó por un instante ante los comentarios de su amigo y la respuesta de la profesora. Pero no duró mucho tiempo, puesto que un cazador del otro equipo trató de abalanzarse hacia él. Con un giro cortante hacia la izquierda esquivó al jugador y, aprovechando la pequeña concentración causada se adentró rápidamente en el campo contrario. Sabiendo lo mucho que le odiaba su contrincante, trató de tener toda su atención en él y realizó un pase hacia su compañera, justo cuando estaba delante de los aros, haciendo que el despistado guardián, que esperaba que lanzase, no pudiera reaccionar cuando Anne marcó un tanto. James sonrió para sí, había sido un pase magnífico que la chicha había sabido aprovechar.
Los minutos pasaban y Gryffindor iba ganando con diferencia, estaba claro que todas las horas de entrenamiento por parte del equipo estaban siendo recompensadas. La snitch dorada brillaba por su ausencia haciendo que las riendas del partido las llevase el equipo de James, que manejaba a la perfección el partido. Malfoy, mucho más que furioso se sentía humillado, buscaba desesperadamente la snitch sin encontrarla, podía ver las miradas burlonas que le dirigía James desde el otro lado del campo mientras él marcaba indiferente. Cada mirada hacía que su odio hacia él aumentase rápidamente. Aunque no debían confiarse, era muy difícil no mostrar los claros pensamientos y sentimientos de victoria que embargaba a los gryfindors.
Los marcadores de Gryffindor seguían subiendo a una velocidad vertiginosa gracias a la colaboración de James, quien hacía unos pases increíbles y marcaba cuando la ocasión lo permitía y, cuando no, también. El chico se estaba luciendo más que nunca en todos sus partidos. En las gradas lo comentaban, alucinados, pues si bien James nunca había sido un mal jugador, en comparación con el James que estaban viendo ahora, el otro no era más que un aprendiz.
-Es como si tratara de impresionar a alguien- comentó una chica desde las gradas mientras seguía animando al cazador.
Lily, que casualmente estaba sólo unos metros más abajo escuchó el comentario y miró con una sonrisa estúpida como el merodeador volvía a marcar otro tanto. Las gradas también sabían reconocer el buen trabajo que estaba haciendo el guardián de Gryffindor, quien estaba parando tantos complicadísimos. Lily había visto la quaffle más de una vez casi pasando por el aro, pero el rubio, ágil paraba casi todos los lanzamientos. Si no hubiera sido por él, el marcador no tendría tanta diferencia como hasta ahora: 60-150.
El buscador de Gryffindor, aunque era novato, se envolvía bastante bien por el campo buscando la snitch. De repente, como el destello de una estrella fugaz, la snitch se dio a conocer en el campo. El buscador de Gryffindor la vio claramente y salió disparado como el rayo hacia ella, Malfoy maldijo por lo bajo mientras le seguía, no podía creer que el novato la hubiera visto antes que él. James miró el panorama un poco asustado, acababa de meter un tanto y les sacaban cien puntos de ventaja, pero si Malfoy cogía la snitch todo su esfuerzo habría sido en vano, pues en ese caso les ganarían por unos otros cincuenta. Y no era que James no confiase en su buscador, pero había entrado en el equipo ese mismo año debido a que el anterior ya se había graduado. Y James no se lo podía permitir. Pero necesitaba seis tantos, para conseguir sesenta puntos, antes de que atrapasen esa pequeña bola dorada. De esa manera se asegurarse la victoria, incluso si fuese su enemigo quien la cogiese.
Con rapidez interceptó el pase que hicieron los Slytherins y se hizo con el balón rojizo. Esquivándolos y haciéndose paso entre los huecos lanzó hacia el aro izquierdo, demasiado rápido para que su guardián lograse detenerlo. Perfecto, ahora solo quedaban cinco veces que marcar.
- Malfoy avanza por delante de nuestro buscador de Gryffindor, haciendo notar lo que vale una escoba de última generación - la voz del comentarista hizo que a James se le tensasen los músculos.
Pero antes de que se diese cuenta, la fabulosa Anne había recuperado la quaffle para su equipo, gracias a la colaboración de una bludger lanzada por Alice. James sonrió cuando vio como la bola se adentraba por el aro de nuevo en apenas tres minutos. El guardián estaba perdiendo los nervios y un poco falto de autoestima, y eso era todo lo que necesitaban.
Los Slytherin trataron de marcar una vez más, pero Jack, quien definitivamente también estaba tratando de impresionar a alguien del público y tenía la confianza que le faltaba al guardián contrario, paró exitosamente la quaffle.
Los golpeadores Gryffindor, y Alice en especial, trataban de golpear la bludger tanto como podían para evitar los tiros malintencionados de las serpientes. Sin embargo, cuando otro cazador gryffindor marcó otro tanto consiguiendo que James saltase de júbilo haciendo que solo faltasen tres tiros acertados, un golpeador lanzó una bludger directamente hacia el merodeador.
Desde las gradas se veía a la legua que el tiro iba hacia el jugador del momento, y a Lily Evans se le paró la respiración por un instante. Notaba su corazón bombeando rápidamente y no pudo evitar gritar su nombre asustada cuando la bola le dio en el hombro izquierdo haciendo que perdiera el equilibrio. No se oía nada, casi se podía escuchar como todos aguantaban la respiración sobrecogidos mientras veían como James intentaba no caerse de la escoba. Con el hombro en una posición bastante rara y dolorosa, James consiguió aferrarse a la escoba con la mano derecha y, para sorpresa de todos, volver a su posición del partido.
-¡James Potter baja ahora mismo de ahí o subiré yo a bajarte!- gritó Remus furioso viendo como su amigo intentaba seguir jugando pese a que casi no podía moverse.
-¡Ese es mi cornamenta!-gritó feliz Sirius mientras veía como, tras hacer caso al grito de Remus, James bajó unos minutos para que le curasen el hombro y volvió al partido como si no hubiera pasado nada.
- El buscador de Gryffindor se adapta a los movimientos de la snitch, el chico nos demuestra que hasta la escoba menos moderna puede hacer un buen trabajo si el que la monta es un buen jugador. ¡Por Merlín señores! Eso ha sido un movimiento complicado - exclamó el comentarista al ver como el buscador había pasado rozando uno de los postes de la portería de los leones
-Por Merlín, cierra ya esa maldita mano y cógela ya, ¡joder!-gritó James al borde de la histeria. Y, como si de una orden del capitán se tratase, el buscador, aferrándose a la escoba, se acercó más al a snitch.
-¡Y GRYFFINDOR GANA EL PARTIDO!-los gritos y la alegría llenó el vacío que había dejado el accidente de James. Sirius preso de la emoción abrazó a Remus entre gritos y bajó corriendo a ver a su amigo. Lily, entre saltos, dejándose llevar por la emoción también bajo corriendo por las gradas para felicitarle. James bajó de la escoba con una feliz sonrisa en su rostro y se acercó a Malfoy que estaba gritándole furioso al resto del equipo por no haber hecho algo que impidiera que el buscador cogiera la snitch
-¿Ves a lo que me refiero Malfoy? Eres una nenaza, ni siquiera has podido coger una simple snitch- se burló entre carcajadas. Malfoy, cegado por el odio intentó pegarle un puñetazo pero el chico de gafas lo esquivó ágilmente. Chasqueó divertido ante la escena- hay que ver qué mal perder tienes ¿eh?
-Me las pagarás Potter- le amenazó furioso- mi venganza hará que tu estúpida sonrisa prepotente se borre- le dirigió una mirada a la pelirroja, que en esos momentos venía hacia ellos. Mirada que James no fue capaz de ver pues estaba demasiado ocupado observando como la chica con una gran sonrisa venía hacia él.
El último en bajar fue Jack pues había estado demasiado ocupado buscándola entre las gradas como para darse cuenta de que tenía que bajar. Suspiró apenado tras el segundo intento de buscarla. "Se ha ido" pensó y un sentimiento de tristeza le inundó, le habría encantado celebrarlo con ella, haber cogido su pequeña cintura y levantarla de un salto, haber besado esos labios que tanto le volvían loco desde hacía demasiado tiempo. Pero se había ido, después de todo… ¿qué esperaba? Solo eran amigos, nada más. Estaba tan ensimismado en sus sentimientos que no vio como una chica con un largo y lacio pelo color caoba iba hacia él.
-Jack…- murmuró intentando contener la sonrisa, el chico se volvió sorprendido de encontrarla allí, mirándole emocionada, con esos ojos chocolate brillando, ofreciéndole una sonrisa que hacía que su corazón diera un vuelco. El chico la miró durante unos segundos y decidido acortó el espacio que había entre ellos. La cogió suavemente de la barbilla haciendo que ésta le mirase y, perdido entre esos ojos tan dulces como el propio chocolate derretido, le besó.
James miró a los dos jóvenes besándose como si no hubiera mañana, celebrando no solo la victoria del partido. Observó disimuladamente a Lily, que en estos momentos hablaba con Sirius y Remus sobre la fiesta que iban a celebrar esta noche. ¿Por qué no podía él hacer lo mismo? ¿Por qué no podía besarla y celebrar con ella la victoria? ¿Por qué todo tenía que ser tan complicado?
-¿Para qué queréis tanto Whisky?- comentaba impresionada mientras Petter le contaba todo lo que tenían preparado
-Te creía más inteligente pelirroja- comentó burlón Sirius- aunque claro, siendo una prefecta poco debes saber tú de estas cosas- la chica le miró indignada y, haciendo gala del orgullo Gryffindor, comentó:
-Te apuesto a que ser beber más y mejor que tu Sirius Black- el chico le miró seriamente para luego estallar en carcajadas, apretó la mano que le tendía y le respondió lo que la chica estaba deseando oír
-Trato hecho.
James observó la escena divertido, esta noche prometía, y mucho.
Autora: ¿os gustó?¿Lo odiáis? ¿Queréis matarme? ¿Felicitarme? No dudéis en dejarme un RR! Aparte de esto, tengo que agradecer a Patita Lupin 73, ya que sin ella, este capítulo no habría sido el mismo. Eres genial.
Lo siento a las chicas que me dejaron un RR y no apareció Sirius en su puerta, tiene explicación (Estaba demasiado ocupado el pobre)
PD: Haz clik en "Review this story" si quieres que Sirius aparezca para recogerte a tu casa en moto para llevarte a la playa ( donde podréis observar su perfecto cuerpo y lo incleíblemente sexy que está mojado y con su pícara sonrisa).
Muchos besitos
Siriusila9
