Nota autora: lo sé, lo sé, he tardado mucho más de lo que imaginaba y lo siento, pero no me gustaba lo que tenía y, al final, tuve que cambiarlo todo. Si alguien lo sigue leyendo, espero que lo disfrute y que le guste, aunque es bastante más corto que los anteriores creo que es importante este capítulo.
Lo siento por no haber respondido a los RR, prometo que en cuanto tenga tiempo los contestaré todos. Los que no tienen cuenta los responderé en este capítulo.
Como sabéis, nada de esto es mío, ojalá lo fuera, porque habría cambiado muchas cosas ( como, por ejemplo, me habría quedado con Sirius para mi solita, habría echo que pasara algo entre Draco y Hermione y un largo etcétera. Nada más, espero que lo disfruten.
...
-¡Traga, traga, traga, traga, traga!- un coro gritaba sin parar mientras rodeaban a dos personas sentadas en el suelo. Lily, con las mejillas sonrojadas por el sofoco y el calor del ambiente miraba burlona como Sirius intentaba acabarse la cuarta botella de Whisky de fuego. El moreno se echó hacia atrás y, tras dar el último trago a la botella, la dejó sobre el suelo mientras se secaba la boca con la mano.
-Te toca pelirroja- Lily entre carcajadas al ver el estado del chico cogió la siguiente botella y empezó a bebérsela- joder Evans, no te veía de esas ¿eh?- comentó impresionado cuando la chica la terminó.
-Soy una caja de sorpresas Black. Puedo ser prefecta y, al ser mi deber, tengo que hacer que las leyes se cumplan, pero sé cuando tengo que dejar de serlo y divertirme- intentó levantarse pero una sensación de mareo le recorrió y no pudo evitar el caerse de bruces contra el suelo ante las carcajadas de los allí presentes. Una oleada de calor le recorrió el cuerpo cuando le arrebató la siguiente botella a Sirius y se la terminó de un trago.
-Bueno, ya está bien, se acabó el espectáculo- gritó Remus ignorando los reproches de los demás. Miró a Lily, que en ese momento estaba riéndose en el suelo por algo que nadie entendía, al juzgar por la mirada extraña que le dedicó Sirius- ¿y James?
-Con la rubia esa de bote sin celebro- respondió Lily seca mientras se acomodaba en el sillón. Remus le miró impresionado por su reacción y siguió la mirada de la chica. En efecto, James parecía estar pasándoselo genial, rodeado de chicas dispuestas a ser una más en su lista de conquistas. Lily bufó molesta y miró a Sirius, que en esos momentos (y a escondidas de Remus) seguía bebiendo una nueva botella.
-¿Por qué no estás bailando con tus fans, Black?-preguntó curiosa mientras veía como Remus se iba para hablar animadamente con su mejor amiga, Alice.
-Bah, ya bailé con ellas antes-comentó despreocupado mientras le miraba sonriente- lo que pasa es que, al ser un alma libre, tengo que dividirme para tantas mujeres que acabo agotado y ahora necesito descansar para más tarde rendir más, no sé si me entiendes- le guiñó el ojo descaradamente haciendo que la chica se riera- ¿y tú?- le pasó la siguiente botella mientras le preguntaba con curiosidad. La chica, tras dar un trago y pensárselo durante unos minutos respondió:
-También soy un alma libre.
El moreno estalló en carcajadas incrédulo y, tambaleándose se acercó hasta sentarse al lado de la pelirroja:
-¿Tú? ¿Un alma libre?- la chica le miró furiosa- no te enfades pelirroja, pero no pareces de esas ¿eh?- Lily, como si le estuviese retando se levantó para intentar demostrarle que sí era un alma libre pero sus esfuerzos fueron en vano, ya que la cabeza le daba demasiadas vueltas como para ni siquiera mantenerse en pie. Ante la mirada divertida del merodeador, volvió a sentarse y empezó a abanicarse con su mano derecha.
Todo a su alrededor pasaba demasiado deprisa, era como si fuera un simple espectador que miraba su vida pasar delante de sus ojos. Era una sensación extraña, pero le gustaba. Si, le gustaba la sensación de que se iba a comer el mundo, de que todos sus problemas eran más fáciles de lo que la chica pensaba, que podía hacer y decir lo que quisiera. Sentía que no tenía vergüenza, que la madura Lily Evans había dejado paso a la fachada de jovial y rebelde pelirroja que muy pocas personas conocían. Porque si, Lily Evans sabía lo que era una fiesta, sabía lo que era beber a cantidades exagerada y sabía la sensación de adrenalina que le recorría cuando hacía algo peligroso o prohibido. Otra cosa es que lo fuera publicando como hacían los Merodeadores.
A la mañana siguiente, si se lo contasen, seguramente se moriría de vergüenza, seguramente enterraría su cara entre sus manos y murmuraría cosas como "no me lo puedo creer" o "menuda locura". Y aunque en esos instantes la gente daría por sentado de que se arrepentía de la noche anterior, no lo hacía. Por eso, cuando James Potter se hartó de hablar con esa rubia superficial al que todos llamaban Sindy la poligonera, y buscó descaradamente a su pelirroja favorita, no le importó. Es más, se rió de lo lindo cuando vio la mandíbula desencajada de James junto con los aplausos de Sirius. Y es que ver a Lily Evans subida a una mesa bailando como si no hubiera mañana no tenía desperdicio.
Alucinado. Seguramente sería la palabra que mejor definiría el estado emocional del merodeador. Observaba, tal vez con demasiada intensidad, cada movimiento que la chica producía. Creía conocer todas las facetas de su pelirroja, pero estaba claro que siempre lograba sorprenderlo. Y eso le encantaba. Saber que siempre quedará algo por descubrir de ella, que siempre habrá alguna cosa nueva que lo cautivará hacía que James Potter se volviera loco. Loco por ella. Por su pelo, por su cuerpo, por su sonrisa, por su risa, por sus besos, caricias. Loco por todo lo que tuviera relación con ella: por intentar entenderla, por intentar impresionarla. Todo era una locura. Y la jodida locura le encantaba tanto como para arrastrarse, como para suplicar e incluso para rogar. Si, James Potter se dio cuenta en ese momento que había perdido la cabeza, la poca cordura que le quedaba. Todo por esa chica.
-Joder con la pelirroja, al final va a ser una de las nuestras – comentó pícaramente Sirius mientras observaba el vaivén de las caderas de la chica- está bastante buena ¿no crees Jamsie?- por toda respuesta, recibió una colleja del ya borracho James.
-Ni se te ocurra chucho- amenazó cogiéndole de la camisa casi desabrochada del merodeador- si no quieres que te rompa la cara.
Le miró fijamente con sus ojos grises intentando aparentar seriedad, pero no pudo.
-Oh vamos cornamenta, era una broma, sé que tú serás el hombre de su vida - comentó deshaciéndose de él mientras observaba la sonrisa que se le iba formando a su amigo- yo tan solo seré el amante que la saciará cuando no tenga suficiente contigo- la siguiente colleja si pudo esquivarla, seguramente porque ambos estaban demasiado borrachos como para tomarse algo así en serio.
La fiesta estaba resultando ser un verdadero desfase. Había de todo, desde gente tirada en el suelo posiblemente cerca del coma etílico hasta varias parejas nada prudentes besándose como si no hubiese mañana. Botellas vacías, sillones rotos, la lámpara del techo en el suelo, gente encima de la mesa bailando, riendo, la música a todo volumen, alcohol, alcohol y más alcohol. Una buena fiesta, legendaria. Como todas las que organizaban los Merodeadores, de eso no cabía duda. Sonrió divertido cuando vio como Sirius se acercaba, como depredador a su presa, sonriente a una chica rubia y le susurraba algo al oído. Alzó la ceja cuando vio como la chica, indignada, le daba una bofetada. Eso no ocurría todos los días.
-Esa tía está loca -comentó Sirius cuando se acercó a él mientras se tocaba la mejilla dolorido- me ha rechazado.
-Tiene novia canuto, ¿qué esperabas?- le pregunto irónico aún sabiendo su respuesta.
-Un trío, es algo bastante obvio ¿no?- se carcajeó divertido mientras se encogía de hombros y se iba hacia un grupo de chicas de sexto curso. Así era Sirius, si no conseguía una no había problema, se buscaba a otra. No era de los que se complicaba la vida, para ser más claro Sirius era de los que pensaba que todo tenía una solución fácil, lo que hacía que se llevase tantos castigos, alguna que otra bofetada y muchas, muchas chicas detrás suya babeando. Porque si, Sirius Black era de los jodidamente irresistibles.
-Veo que Black ha vuelto a la acción- no le hizo falta darse la vuelta para saber quién era. Pero lo hizo, porque le encantaba mirarla.
El chico asintió dándole la razón.
-¿Buena fiesta eh?- preguntó sonriente mientras se acercaba más a ella la cual, como siempre, iba preciosa. La chica observó la fiesta y respondió:
-La verdad es que no está nada mal.
-¿Nada mal? ¡Esta de puta madre Lily!- chasqueó la lengua disgustado- Que poco entiendes de estas cosas- la chica le miró haciéndose la ofendida, aunque no pudo evitar que se le escapase una pequeña sonrisa. Tal vez por el gesto de enfado fingido de James, por la conversación, o por la cantidad de alcohol que llevaba encima, quien sabe.
-Bah, podría estar mejor, y lo sabes.
-Verdad, estaría mucho mejor si nos besáramos ¿no crees?- comentó pícaramente mientras se acercaba más a ella y le cogía de la cintura.
-Creo que estaría mucho mejor si te pegase un rodillazo ¿no crees?-le espetó con fingida inocencia.
-Si primero hay un beso, si. Si no, no- comentó divertido al ver su ceño fruncido.
- ¿Puedes dejar de mirarme de esa manera Potter? Me pones nerviosa- comentó claramente incómoda ante la situación mientras se alejaba de él intentando no perder el equilibrio.
El chico se revolvió el pelo y, junto con una media sonrisa categorizada por las demás como irresistible comentó:
-Vaya, en mis tiempos se decía me pones cachonda, pero veo que con el tiempo la cosa cambia ¿eh?
-Veo que tu enorme ego aumenta por segundos Potter, ¿debería asustarme y llevarte a la enfermería? Así a lo mejor conseguiría evitar una catástrofe de morir todos asfixiados por tu culpa.
-Cariño, si buscabas una excusa para irnos los dos solos de la fiesta, solo tenías que decírmelo y no montar esta excusa tan mala. Y si no era eso- prosiguió ignorando la mueca de indignación de la chica- y era por lo de morir asfixiada, tranquila, sé primeros auxilios- le guiñó el ojo, descarado, mientras se reía a carcajadas.
No podía evitarlo, le encantaba hacerla enfadar. Le encantaba que frunciera el ceño, que resoplara o que apretara los puños como signo de estar bastante cabreada. Le encantaba que siempre tuviera una respuesta para todo, que no fuera de las que se dejaba llevar por la situación, que fuera de cabeza fría y no sucumbiera a sus encantos rápidamente. Si, le encantaba que pasara de él. Era, incluso, un poco masoquista, pero tenía sus límites y sabía que no podía estar toda la vida así: el picándola y ella pasando de él. Porque llegaría un momento en que perdería la gracia, que se cansaría de arrastrar su orgullo. Pero de momento, disfrutaba al máximo de la situación.
-Potter, entiendo que estés un poco desesperado sexualmente hablando, pero contrólate – le sonrió irónica y alejándose más aún de él- pero los demás no tenemos la culpa de tu pequeño problema.
-Claro que tiene un problema pelirroja. El pobre está harto de las duchas heladas y de jugar al solitario- le comentó Sirius mientras se apoyaba en el hombro de la chica.
-¿Pero tú no estabas intentando follarte a una?- le preguntó picado James mientras fulminaba a un sonriente Remus- y lo mismo digo de ti.
-Ya, pero esto me pareció más interesante, cada vez vuestras peleas tienen más tensión sexual no resuelta ¿verdad Petter?- el aludido asintió mientras se acomodaba en un sillón cerca de ellos. Lily posó su mirada con cada merodeador y suspiró.
-Hombres- murmuró mientras se alejaba de ellos rumbo otra vez hacia la improvisada pista de baile que se había creado en el centro de la sala común.
-Está loca por mí- comentó James sonriente. Remus suspiró claramente cansado de esa frase sin sentido mientras que Sirius le palmeó la espalda diciéndole sonriente:
-Lo sé, Cornamenta, lo sé…- aunque su tono de voz decía totalmente lo contrario.
Pasaban ya las 4 de la madrugada y la fiesta iba decayendo poco a poco: gente borracha tirada por los suelos, algunos durmiendo y otros simplemente hablando, botellas rotas esparcidas por toda la Sala Común que eran una trampa mortal para los que intentaban no caerse al suelo, Remus haciendo un intento de striptease un poco imposible pues su club de fans intentaba por todos los medios subirse a la mesa en la que el chico se encontraba, como perras en celo, para quitarle el resto de la ropa con los dientes; Sirius sin camiseta se dedicaba a explorar la garganta de una morena de Ravenclaw mientras que James, con una corbata en la cabeza bailaba con Lily lo que los demás catalogaban como demasiado pegados. Petter, en cambio, hacía ya casi una hora que se había ido dando tumbos de la mano de una rubia a una de las habitaciones de los chicos.
James no cabía en sí de gozo al sentirse tan próximo de Lily, su Lily. Tenía que contar mentalmente a diez cada varios minutos para controlarse y no seguir bajando la mano hasta su perfecto culo, tenía que respirar hondamente para controlar los impulsos de besarla allí mismo y hacerla suya, pero sabía que no estaría bien. No cuando ella estaba que se caía y no sabía decir dos frases seguidas con concordancia, y él tampoco es que estuviera genial. No, quería que si se besaban ella lo recordara, que no pudiera echarle la culpa al alcohol. Pero era jodidamente difícil aguantar ese impulso que lo estaba volviendo loco, pero tampoco quería alejarse de ella. Por eso cuando sintió que ella se alejaba un poco de él para mirarlo fijamente contuvo la respiración. Esperó pacientemente pues la chica tenía la expresión de querer decir algo, pero no habló. Sacudió la cabeza rápidamente, le sonrió y siguió bailando con él, abrazados. Y fue ahí, abrazado a ella escuchando su tranquila respiración bajo su pecho, cuando se dio cuenta de que había valido la pena arrastrarse, pasarlo mal por ella, fue ahí cuando se dio cuenta de que, tal vez no le importaría esperar un tiempo más si, al final, podía llegar a sentir lo que ahora mismo estaba sintiendo. Se dio cuenta de que ella, y solamente ella, podía llegar a hacerle feliz.
...
¿Qué les pareció? ¿Horrible/jubílate/tírate por un puente? ¿Me encantó/sigue así/aceptable? ¡ Dejen RR ! Está probado que hace más felices a las personas, que adelgazan y que aparecen Sirius Black versionados en tu vida (lo digo por experiencia, puede que no sean como el original, que solo lo tengo yo, pero mini versiones de éste si)
Muchos besitos
Siriusila9
