Nota autora: lo sé lo sé y lo siento, llevo meses sin escribir, mi inspiración se fue y no volvía... el verano, la playa, las fiestas... hace que se me olvide el pequeño mundo que hay aqui en FF y lo siento. Prometo subir el próximo y último capítulo a finales de esta semana o como muy tarde, el lunes que viene. Me estoy comiendo mucho la cabeza con eso de que es el final y tiene que ser memorable.
Diclaimer: nada de esto es mio, todo pertenece a la fabulosa y rica J.K
Siento no haber respondido a los RR que me habéis mandado estos meses, prometo responderlos cuando tenga tiempo (es decir, hoy seguramente) muchas gracias a todos/as y este pequeñísimo capítulo va dedicado a todas las personas que me han estado leyendo desde que empecé esta historia. Muchas gracias.
oooooo
James Potter no era un chico agresivo, había tenido sus peleas (y las seguía teniendo) con muchos alumnos (sobre todo slytherins) rompiendo narices, mandíbulas, labios… pero nunca había sido agresivo… hasta ese día.
Tal vez fue el ver a Lily llorando contra la pared, o la mirada que Malfoy le dirigió. Puede que fuera al fijarse como el slythering la tenía sujeta con ambas manos, impidiendo su movilidad, o tal vez al ver la ropa rasgada de la pelirroja. Seguramente fue cuando escuchó sus sollozos, sus suplicas, cuando vio como forcejeaba intentando quitárselo de encima. O cuando ella le miró pidiéndole ayuda, con esos ojos verdes esmeraldas llenos de lágrimas. Tal vez fuera todo en conjunto lo que le hizo que se abalanzara contra el rubio, furioso.
No sabe cuántas veces le pegó, pero para su gusto fueron pocas, porque no podía evitar recordar lo que hace unos segundos había visto mientras le rompía el labio, luego la nariz, la ceja… Podía escuchar a Lily pidiéndole que parase pero su voz le sonaba demasiado lejana, incluso llegó a sentir que le cogía del brazo intentando separarlo… Pero no le hizo caso, pues era recordar la mirada sucia y de superioridad con que Malfoy le había mirado para que de nuevo, el odio y el rencor se apoderaran de él.
Solo se apartó cuando vio su rostro, el de ella, con los ojos rojos e hinchados diciéndole con la voz rota que le dejase, que no valía la pena, que ya tenía suficiente… y fue cuando se fijó en la cara del chico: estaba llena de moratones, con el labio, la ceja, la nariz y el pómulo partido, con la sangre cubriendo su asqueroso rostro. Le miró con repugnancia y entre jadeos se levantó. Malfoy, semiinconsciente seguía tirado en el suelo cuando ella le abrazó sollozando.
Puede que estuvieran horas, minutos, tal vez sólo fueran segundos, pero nada de eso importaba ahora mismo. James sólo podía maldecir el no haberla protegido, el no haberse dado cuenta de que la pelirroja estaba rara últimamente, que los acosos que había recibido por parte del slytherin llevaban una semana(aunque ninguno había sobrepasado el límite….excepto esta vez). El rencor y la furia se agolpaban en su pecho, indomables por cada palabra que la chica le decía, explicándole entre sollozos lo que había pasado esa semana. El sentimiento de culpa dejó paso al de tristeza al contemplarla... Lily, su Lily, la chica con carácter indomable, capaz de enfrentarse a cualquier persona sin miedo alguno, estaba ahora indefensa, sentada en el suelo mientras las lágrimas recorrían su rostro, débil sin ni siquiera poder aguantar la mirada del merodeador. Sintió como algo oprimía su pecho al ver tal escena, no sabía que decirle para calmarla, aunque intuía que ninguna palabra sería lo suficiente para que la chica parase, por lo que, al final la atrajo sobre su pecho y esperó pacientemente hasta que ella levantó su mirada.
-Gracias yo…-pero no pudo oír más ya que su voz se le quebró en esos momentos. James negó con la cabeza dando a entender que no hacía falta sus agradecimientos y le sonrió, pero no era una sonrisa traviesa como las que solía tener después de hacer o pensar una trastada, tampoco era una sonrisa sexy o "made in Merodeadores", no… era una sonrisa, una de verdad de esas que muy pocas personas habían llegado a ver y en ellas se incluía Lily Evans. Le besó en el pelo y suspiró, pensando en lo fácil que sería todo si ella le quisiera, lo fácil que sería todo si su amor por ella fuera correspondido…
Sus pensamientos, dando un giro inesperado, se agolparon en su mente ¿qué haría si ella nunca le correspondiera?, ¿cómo podría hacerle ver que ella lo era todo para él? Por Merlín, la chica lo volvía loco…
-Si supieras lo que siento por ti…- murmuró esperando, tal vez con demasiada esperanza e ilusión, una respuesta de la pelirroja, pero dicha respuesta nunca llegó tal y como le hizo notar al oír la tranquila respiración de la chica. Se había quedado dormida.
Su rostro, aún enrojecido por el llanto mostraba paz y calidez, era hermosa. Era muy tarde, sabía que debería moverse y volver a la sala común, que debería despertarla y dejar allí tirado a Malfoy, que deberían llegar a sus habitaciones y acostarse, porque, aunque mañana era domingo, debían dormir algo, aunque fueran unas horas. Pero no hizo nada, era tan placentero sentirla entre sus brazos, abrazándola como si fuera suya, sentir su pausada respiración en su pecho, acariciar su pelo… no, se quedaría ahí el tiempo que hiciera falta. Pero unos pasos acelerados hicieron que, en un movimiento inesperado, Lily se despertará dando un sobresalto.
-¿Qué pasa?-murmuró somnolienta, restregándose los ojos de una manera adorable, según le pareció al merodeador.
-Hay alguien en los pasillos… rápido, ven aquí-dejó caer la capa de invisibilidad que tanto usaba cuando quería hacer sus escapadas por Hogsmeade o por los pasillos del colegio, para taparlos mientras aguantaban la respiración.
-¡Por Merlín! Es el señor Malfoy, rápido hay que llevarlo a la enfermería-la voz de resonó en los pasillos alarmada al ver al muchacho tirado en el suelo ensangrentado.
Cuando los pasos se alejaron, Lily se permitió el respirar tranquila y con una mirada agradecida se dirigió hacía James para decirle algo, pero las palabras no salieron de su garganta cuando le vio observándole, preocupado y con un sentimiento en sus ojos castaños que la chica no supo identificar.
-Deberíamos volver- se encaminaron hacia la Sala Común cogiendo por pasillos que la chica nunca había estado. Asombrada observaba como el chico elegía uno u otro sin casi darse cuenta, "la costumbre" pensó mientras lo observaba de reojo.
Cuando llegaron y entraron un silencio se acomodó entre ellos dejándolos en una situación incómoda sin saber qué hacer, sin saber qué decir, una situación extraña.
-Bueno… mejor que vayas a dormir, aunque sea un rato ¿vale? Buenas noches Lily- se despidió dándole un beso suave en la mejilla y empezó a subir las escaleras para dirigirse a su cuarto. Pero se detuvo cuando escuchó que le llamaba.
-Yo… no quiero estar sola-murmuró ante la mirada interrogante del merodeador. El chico asintió y bajó los escalones que había subido hace unos instantes, se sentó en el sofá tirando de ella hasta ponerla a su lado.
-Anda ven aquí-le abrazó cariñosamente y dejó que la chica posara su cabeza en su pecho- nunca estarás sola mientras me tengas aquí- sonrió mientras conjuraba una manta y se la echaba encima, protegiéndoles del frío tal y como una vez Lily había hecho con él- nunca dejaría que te pasase nada malo, porque yo…. Te quiero Lily- se tensó esperando su respuesta, pero por segunda vez en esa noche, la chica se había quedado dormida en el momento que se había acomodado junto a él, tantas emociones habían hecho que su cansancio habitual en esa semana hubiese aumentado considerablemente dejándola dormida en unos instantes.
ooooo
Corto pero importante.
Aclaraciones: sé que un Malfoy no se dedicaría a acosar a una sangre sucia porque quisiera, pero resulta que es Lily, la chica de James, la que como en el primer capítulo vimos le rompió una vez la nariz. Se dedicaba a amenazarla, asustarla a ser el cabrón e hijo de puta que es Malfoy, básicamente.
Recomendaciones: os recomiendo un fic que leí ayer que la verdad es que me hizo mucha gracia! se llama Dear fanfiction writers, es muy bueno! :)
Nada más muchos besos a todos
Siriusila9
PD: esta probado que si dejas RR encuentras a un Sirius Black de la vida en tu barrio.
