New York, New York.
I want to wake up in a city
That never sleeps
And find I'm a number One
Top of the list
King of the hill
A number One.

Francis Albert Sinatra


Inglaterra sigue bajo las mantas, inmóvil. Cuando puede contar hasta cien sin oír absolutamente ningún ruido es cuando sabe que está solo.

Con contar hasta cinco ya habría sido prueba suficiente, es decir, ¿Estados Unidos quedándose quieto por más de tres segundos? venga, si no lo lograba ni durmiendo... pero quiere darle un poco del beneficio de la duda. Aun así, saca la cabeza de bajo de la sábana con cuidado observando a la puerta y luego alrededor.

Se incorpora y se levanta de la cama mirando el reloj de nuevo... las cinco y media de la mañana. Bloody hell, esta hora es un crimen... de hecho, debería estar prohibida. Aun así, como no tiene más sueño por el jet lag, se va a su maleta, preguntándose que va a ser lo que encuentre abierto el americano para comprar el desayuno... y le ha pedido pastelitos, ¿verdad? ¿¡cómo puede ser tan idiota? reza para que al menos no sean de colores fluorescentes.

Abre la maleta y se da cuenta de que toda la ropa esta desordenada y puesta de cualquier manera. Recuerda la forma en que la hizo.

Inglaterra se queda un rato diciendo "yes... yes..." al teléfono cuando Estados Unidos ya ha colgado, dando vueltas de un lado a otro.

Recoge todo cuanto esta a su abasto de forma más o menos indiscriminada y apresurada y sale corriendo a por el Rolls Royce en el aparcamiento del parlamento para ir a casa lo más rápido posible... una vez en el coche es cuando cae en la cuenta ¿Porqué no ha cancelado el vuelo y ha vuelto a reservar?

Una vez en casa aparca con cuidado al lado del Bentley. Deja los coches guardados para que les pase nada en su ausencia y sale corriendo a su habitación.

Saca la maleta y, por suerte para todos (después de todo, se trata de Inglaterra, que sufre síndrome de Diógenes agudo... para él viajar "ligero" es cualquier cosa que sea menos de cincuenta kilos de equipaje), no tiene tiempo para hacerla como es debido, así que simplemente vacía dos cajones y un estante del armario sin mirar que ropa se está llevando... (ni siquiera se ha preguntando a si mismo cuantos días piensa pasar fuera).

Cierra la bolsa y baja. Termina de bajar las persianas y dejarlo todo cerrado. Sale de la casa y cierra con llave.

Busca un taxi corriendo con su maleta y después de tooooodo un largo proceso de "fiesta aeroportuaria" no os perdáis la pista de obstáculos (esquivando a otros pasajeros y maletas), la búsqueda de la puerta y la carrera en la cinta entre los juegos más divertidos y habituales, cuando por fin consigue llegar al avión a su asiento y estar acomodado como es debido.

Suspira tranquilo al comprobar que guardó adecuadamente todos los borradores de los textos que tiene empezados en el ordenador para poder escribir y que además se llevó un libro suficientemente grande, cuando suena el teléfono lo saca para mirar el número.

Sonríe de buen humor al ver la foto de Estados Unidos de pequeño y descuelga.

Hello?

Heeeey! ¿Ya estas en el avión? ―pregunta contento.

Of course ―responde en tono de suficiencia.

¿E... En serio? ―vacila el americano algo descolocado.

Pues sí, soy inglés. Los ingleses no llegamos tarde. Nunca. Por definición ―explica muy seguro.

Yo... Yo pensé que cambiarías el vuelo ―confiesa incrédulo―. Pensé que me hablarías al final para decirme que en realidad no saldrías hasta mañana.

Inglaterra se queda callado y se sonroja, incomodo por haberse dejado llevar por la excitación y las ganas de ir en vez de por la sensatez. Avergonzándose un poco de que hasta el menor, que normalmente es el primero en dejarse llevar por sus instintos sin siquiera pensar, se haya dado cuenta y se lo haya puesto de manifiesto. Pensando en lo muy evidente que resulta lo que siente en realidad.

Yo... eh... i... iba a hacerlo. Sin duda. Pero... pero pensé que... era una falta de tacto por mi parte si tu ya te habías organizado y... las tasas de cancelación y además... ―empieza a excusarse vacilando, un poco demasiado tarde, sin saber muy bien que decir.

Naaaah, no es verdad. JAJAJAJA! ―Estados Unidos cambia completamente el tono de voz dando a entender que solo estaba molestándole―. ¡Ya estoy en New york!

You git ―protesta por lo bajo, frunciendo el ceño.

Puedo apostar que te has sonrojado ―explica riendo.

Jum! ―suelta sonrojándose un poco más aun con el ceño fruncido.

Jajajajaja! ―se burla relajado―. ¿Ya vas a despegar?

Yes! ―dice sin siquiera comprobarlo, esperando poder quitárselo de encima con eso―. Además tengo que hacer aun unas cuantas llamadas ―explica pensando en el primer ministro, en acabar los informes que ha dejado a medias y un montón de cosas más.

¿Ya te pidieron que apagaras el teléfono? ―pregunta un poco agobiado.

No tardarán ―asegura mirando a ver si ve a la azafata, que de hecho, aun no se lo dice.

¡PUES APÁGALO! PUEDE CAERSE EL AVIÓN Y TU MORIR Y... ADIÓS ―Estados Unidos cuelga.

Inglaterra levanta las cejas mirando el teléfono incrédulo y luego suelta una risita mientras se descarga el correo para poderlo abrir sin conexión a Internet. Cuando vuelve a sonar el teléfono descuelga sin siquiera mirar.

¿Qué no que me iba a morir y no sé qué más? ―pregunta con burla.

¿¡POR QUÉ NO LO HAS APAGADO AÚN? ― le grita Estados Unidos histérico.

Cálmate, cálmate, estaba acabando de bajar unos correos al ordenador, ahora lo apago ―se ríe.

Hablo en serio ―advierte el americano y luego cuelga. Diez segundos después el teléfono de Inglaterra vuelve a sonar. Él pone los ojos en blanco y descuelga de nuevo sin mirar.

Si no dejas de llamarme no puedo apagarlo.

¡APÁGALOOOO! ―responde el estadounidense algo apanicado―. Yo... El avión... ¡Jo! ¡Apágaloooooo! ―añade y luego cuelga otra vez.

Inglaterra está disfrutando de forma un poco cruel de poner histérico a su ex-colonia, para variar. Luego se siente mal y finalmente apaga el teléfono.

De hecho, recordando todo eso, agradece que al menos haya ropa en la maleta... aun así frunce el ceño, va a tener que plancharla... al menos un par de camisas y unos pantalones.

Estados Unidos sale a la calle y siente el frío en las manos y en la cara. Tiembla un poco mientras se sopla en las manos para calentárselas, saca sus guantes de las bolsas de la chamarra ligera y se maldice un poco por no haberse llevado una chamarrita mas gruesa. Hombre, si tiene varias para correr en Nueva York, con lo que le gusta ir a Central Park a correr. Sonríe contento por la noche anterior, por haberle tomado el pelo al inglés, por haber tenido sexo AWESOME en el pasillo... y en el piso... y en la cama. Se ríe solo y empieza a correr, poniendo en ceros el cronómetro.

Inglaterra empieza a elegir las prendas. Una camiseta interior, unos calzoncillos, un par de calcetines, blooody hell, solo se ha traído UNOS calcetines... va a tener que comprar calcetines. Una camisa, una corbata...

―¿Por qué hay como dieciocho corbatas y solo unos calcetines? esto es tan estúpido ―se queja solo.

Un jersey de lana, unos... se detiene.

Vacía la maleta entera buscando, incluidos los bolsillos.

―Nah, no puede ser ―se ríe nervioso. Alguien tiene que estar tomándole el pelo, esto no puede estar pasando.

Vuelve a ponerlo todo y a sacarlo de nuevo.

No.

Simplemente: No.

No es posible que no haya traído NINGUNOS pantalones limpios, es decir, no es posible que haya sido tan idiota de meter en la maleta los Kilts y no los pantalones... ¡Por la reina! ¡Que están a treinta grados! ¡Que está nevando!

Sale corriendo al comedor a buscar los que llevaba ayer. Tienen que estar por ahí, en algún lado. Seguro puede volver a ponérselos e ir hoy a comprarse unos cuantos más... (y calcetines, tiene que comprar calcetines)

Después de correr unos diez minutos, Estados Unidos se detiene y se toma el pulso, midiéndolo contra el cronómetro. Buff... le duelen los pulmones y tiene frío, debió traerse la chamarra. Y todavía no son las seis, así que el Starbucks, por más Nueva York que sea, está cerrado.

―Ereselhéroeereselheroe ―se dice a si mismo pensando que seguramente hace menos de los treinta y tres grados que decía el Weather Channel, no importa lo contento que se sienta... o quizás si son treinta y tres grados y hace tiempo que no corre en Nueva York. A decir verdad le duelen un poquillo las piernas, quizás del esfuerzo de anoche (sonríe como idiota). ¡JA! ¡El jodido frío no puede ganarle a él! Se echa a correr de nuevo.

Los pantalones de ayer están sucios. No, no "sucios" SUCIOS. Hasta el guarro de Francia los consideraría sucios, por que cierto idiota impaciente no pudo dejar que se los quitara como es debido y...

BOLLOCKS! ―protesta Inglaterra.

Estados Unidos corre quince minutos más hasta llegar al lago y le da dos vueltas. Por más dry fit que sea la chamarra que trae puesta, está empezando a sentir que el sudor no se está evaporando como debería, sino se está congelando un poco, dándole más frío... mira el reloj, faltan cinco para que abran el Starbucks.

Sonríe y se apuesta a si mismo que no será capaz de llegar al Starbucks antes de que sean las seis. Echa a correr como loco hasta la orilla del parque, dando grandes zancadas y sintiendo como el pelo... TODO el pelo, incluido Nantucket, se le está congelando. Aprieta los ojos.

Inglaterra sigue dando vueltas con los pantalones en las manos. Obviamente puede echarlos para lavar, secarlos, plancharlos y todo el bloody proceso, pero no puede hacerlo CADA DÍA. Además, eso le llevará un par de horas y seguro no quiere seguir por ahí en paños menores para cuando vuelva el pirado.

Lleva los pantalones a la lavadora igualmente, tratando de decidir que jabón usar. Son de lana, es ropa delicada y los jabones parecen haber sido elegidos como los paquetes de cereales, es decir como más colores brillantes tiene el envoltorio y más estúpido es el nombre, mejor.

Elije un paquete naranja al azar y luego se detiene pensando en por que está poniendo una lavadora completamente desnudo y muerto de frío.

Estados Unidos llega corriendo a la cuadra del Starbucks y baja la velocidad, pensando que quizás si alguien le disparara en este momento, una capa de hielo protectora impediría que la bala llegara a su corazón, como si fuera un chaleco antibalas.

Hace la imagen mental, como de película, en la cual un maleante le dispara a... una viejita desprevenida que... salió a pasear a treinta y tres grados Fahrenheit a la calle, mientras él, con su SUPERVELOCIDAD se pone entre la bala y la mujer, impidiendo que la bala los lastimara a ambos.

Sonriendo, disfrutando el momento e imaginando los aplausos de todos los transeúntes (no hay NI UNO) que lo alaban por sus dotes de héroe, pone la mano en el pomo de la puerta del Starbucks y empuja, encontrando total resistencia.

Inglaterra deja los pantalones en la lavadora sin ponerla en marcha y se vuelve a la habitación muerto de frío, se ducha y se viste... con uno de los kilts, por supuesto de la manera tradicional, mientras sigue pensando en como puede haber sido tan sumamente estúpido.

Los calcetines azules de rombos, el kilt verde y rojo, el jersey marrón... por la reina, como haga movimientos bruscos alguien va a resultar herido. Ni siquiera él puede ser tan hortera (y está hablando el señor de los rombos).

Elije otro jersey, por suerte para el resto de los personajes, uno azul al menos... y el kilt verde y azul... solo tiene unos calcetines, así que ellos mandan.

Se cambia de ropa y recoge de nuevo dentro de la maleta todo lo que ha sacado y no le va a hacer falta. Calzoncillos incluidos, se recuerda a si mismo sonrojándose un poco. Pero si Estados Unidos no lo descubre no tiene por qué pasar nada.

Fuck ―protesta Estados Unidos jalando la puerta de nuevo y quitando la mano rápidamente. ¡Ni siquiera ha amanecido! Frunce el ceño y se asoma a ver lo que pasa adentro, esta oscuro.

What the hell! ―mira los horarios―. Aquí dice que de lunes a viernes abren de las seis a las veintitrés... y sábados y dom... ―se detiene―. ¡Hoy es domingo! ―brinca un poco en su lugar maldiciéndose a si mismo―. Shit! ―algo histérico y deprimido por que no hay muffins, y ligeramente congelado (por no decir muy, muy congelado), empieza a trotar de nuevo a casa.

Lo bueno de llevar jersey es que la camisa no necesita plancharse, se dice Inglaterra a si mismo con una sonrisa de "yo soy el más listo". Recoge los calcetines de ayer y se vuelve a la lavadora.

Después de un par de minutos peleándose con ella, ya que parece necesitar que el usuario posea conocimientos de aeronáutica de la cantidad de botoncitos, ruedecillas y lucecitas que tiene, está más o menos seguro de que se ha puesto en marcha... de hecho, puede asegurar que está echando agua... por desgracia, eso es lo único que puede asegurar a ciencia cierta.

Estados Unidos corre hacia la casa y cuando está parado exactamente afuera se acuerda de que quizás no todo está perdido... quizás puede comprar algo aun cuando no sea de Starbucks. Ligeramente congelado, sonríe y echa a correr rápidamente hacia la esquina y da vuelta a la izquierda.

Inglaterra, mientras espera a que la lavadora funcione, decide que tiene hambre. Se va a la cocina a buscar algo en los estantes y solo encuentra golosinas, chocolatinas y porquerías (Ni queramos saber que clase de comida es la que el INGLÉS considera porquería). Decide que es el momento de que el americano se alimente mejor y elige una bolsa grande de basura y empieza a tirar todo lo que según él es malo.

Luego decide que tiene que hacer desaparecer la prueba del delito cuanto antes, no tirándolo a la basura, si no bajando a la calle directamente.


Glosario de términos:

Rolls Royce: Lo que hace Inglaterra cuando le da por VACILAR.

Bentley: Marca de coches ingleses, la gama baja de Rolls Royce actualmente perteneciente al grupo Volkswagen.

Síndrome de Diógenes: es un trastorno del comportamiento real que no debería tratarse con frivolidad, que consiste en el aislamiento personal y la acumulación exagerada de cosas. Cualquiera que haya estado en el Museo británico sabe que esto es completamente en serio.

Kilt: También conocido como "Falda escocesa" para el resto del mundo. Lo más importante al respecto es que tradicionalmente se viste sin nada debajo. NADA. Seguro Inglaterra termina contándonos a todos cualquier otra cosa que necesitemos saber al respecto de los kilts a lo largo de la historia.

Bollocks: Literalmente "testículos" pero es una expresión de frustración parecida a "shit" o "fuck".

Weather Channel: el canal del clima.

Dry fit: es el nombre de una tecnología textil impuesta por Nike con la que se ha innovado y marcado una revolución en el ámbito deportivo, por sus características hidrófugas.

Nantucket: Cuando pensábamos que Hetalia ya no podía ser más estúpido descubrimos que ciertos atributos físicos de algunos personajes tienen nombre.

Fuck: Palabra usada para demostrar todo tipo de estados de animo de Estados Unidos. Alegría, tristeza, frustración, entusiasmo, ira, depresión, excitación... hambre...

The hell: (El infiero) Del demonio. Cuándo algo no es "Bloody", "puñetero" puede ser "of the hell" "del demonio". Incluso puede ser las dos cosas. Por ejemplo: "Bloody wine bastard of the hell".

Shit: caca.

Muffins: La manera en que los modernos (y los anglosajones) llaman a las magdalenas.


Los reviews ponen de buen humor a Estados Unidos y cuando está de buen humor, hay menos explosiones... (o más)