All I see is street homes
And who it's holdin, our people
Only comforts the brain
It's like I'm going insane
The revolution has to start, don't waste no time
In the Streets of New York
(New York state of mind, New York state of mind)
C'mon
Alicia Augello Cook
―Holy... ―empieza a decir suavecito, Estados Unidos. Ignorando los gritos y bajando la cabeza hasta llegar a la orilla del kilt.
Inglaterra también lo mira de arriba abajo, dándose cuenta de la nieve que lleva por encima de la ropa.
―¡Estas congelado! idiot! ¡Te he dicho que te pusieras una chaqueta! ―le riñe.
―... crap ―termina en un susurro.
―What? What's wrong?― pregunta el inglés, incomodo por la falta de reacción.
El estadounidense, parpadea y se gira a mirar a la cámara del elevador.
―¡Joan! ¿Pero qué le hiciste? ―le reclama.
―¿¡Qué me hizo! ¡Qué no me hizo! ―protesta el mayor―. ¿Tu eres consciente de que si tuvieras un incendio esto sería de lo más poco practico?
―Un... ¿Incendio? ¿Eso que tiene que ver con que te conviertas en mujer? ―declara mirándolo.
―¿Mu... mujer? ―parpadea descolocado.
―Quizás no te has dado cuenta de que traes puesto! ―le señala el kilt. Inglaterra baja la vista, aun a sabiendas de lo que va a encontrar.
―Bloody git! ¡Esto es un kilt! ¡Es una prenda de hombre! ―protesta cruzándose de brazos. Estados Unidos se ríe, nervioso.
―J... Joan... M... Mandame el vídeo, please.
―¡NO! ¡JOAN! ¡NO LO HAGAS! ―grita histérico el inglés, recordando por que estaba tratando de desconfigurarla. El americano lo mira escéptico y se pone aun mas nervioso de lo que ya estaba al verlo histérico.
―¿Hay alguien en la casa? ¿Te pasó algo? ¿Alguien te vistió de mujer? Voy a llamar a seguridad. ¿¡JOAN! ¿¡¿¡¿Por que no me respondes?
―No, no hay nadie en la casa. No me pasó nada. Y NO ES DE MUJER! bloody hell! es una prenda del norte! si no me hubieras puesto nervioso al comprar el vuelo, yo habría tenido tiempo de hacer la maleta como es debido y no me habría equivocado al tomarlos del armario ―protesta dándole la culpa a Estados Unidos de manera magistral para ser que de hecho no tiene culpa alguna de nada. Él le mira, procesando.
―Archivo enviado ―suelta Joan, a destiempo otra vez.
―BULLOCKS! ―protesta para el ascensor esta vez, apartando la mirada.
―¿Te has bajado los pantalones y por eso no quieres que vea el vídeo?―Estados Unidos parpadea y sonríe.
―Ni siquiera llevo pantalones ―le fulmina―. Es un kilt.
El americano levanta las cejas.
―Y no. No me lo he bajado ―añade, por si había alguna duda.
Estados Unidos se ríe y él se sonroja un poco.
―Ni subido. ¡NI NADA! ¿no se suponía que era un juego?
―Oh, yes, era un juego, claro... Solo quería comprobar que no te bajabas los pantalones con cualquiera, solo conmigo ―le dice sonriéndole encantadoramente―. Habrá que ver el vídeo ―concluye metiendo su clave. Mientras sea sin audio... piensa Inglaterra para si mismo, masajeándose las sienes.
―Míralo si quieres, no hay nada que pueda interesarte más que yo discutiendo con tu bloody ascensor ―añade tratando de quitarle hierro a ver si así se le quita la curiosidad―. Ni siquiera sé como he logrado que se abrieran las puertas sin hacerlo
―Has dicho bloody hell ―le dice imitando su acento mientras se quita los lentes para colocar su ojo en el escaner.
―¡Me ha costado la vida descubrir la clave! Como algún día tengas un incendio... ―cambia de tema, incómodo.
―Oops! he olvidado el desayuno fuera ―dice con el ojo sobre el escaner―. ¿Puedes meter la huella, tecelar 0911, salir por él y volver mientras yo dejo el ojo aquí? si no habrá que volver a empezar ―explica.
―Detesto esta máquina ―protesta mientras teclea con los ojos en blanco. Las puertas se del ascensor se abren, Inglaterra sale―. ¿Dónde lo has dejado? ―pregunta mirando alrrededor.
―Neh, no la detestes. Joan es buena. No has visto lo que hace Guadalupe en la casa de Los Ángeles. Espera que le hable español el 80% del tiempo ―declara aún con el ojo en el escaner―. Ahí abajo, en el suelo... ―explica y la imagen mental del británico recogiendo el desayuno en el suelo, con esa falda puesta se le viene a la cabeza.
El inglés da la vuelta sobre si mismo buscándolo, cuando lo ve lo recoge y vuelve a entrar.
―¿Que no ibas a Starbucks?―pregunta al ver la bolsa que no le suena. Estados Unidos hace un GRAN esfuerzo por...
―Please enter your code ―pide Joan en cuanto se pierde el contacto visual con el láser.
―Maaaaan! ―el de las gafas saca la cabeza intentando ver ALGO, pero el mayor ya tiene el desayuno en la mano y está de pie quejándose del Starbucks―. Urgh! ―protesta y mete el código de nuevo mientras las puertas se cierran.
―¿Qué has hecho? ―pregunta Inglaterra sin entender que sucede.
―Eerrr... nothing, nothing ―le dice sonrojándose un poco y echando un vistazo al kilt―. Starbucks estaba cerrado, así que tuve que ir a la farmacia ―se encoge de hombros―. Fue lo único que se me ocurrió. Si no te gustan los pastelitos que he traído, arriba tengo un montón de cosas qué comer ―le explica mientras le señala que ponga el ojo y las huellas.
―A la farmacia ―repite el inglés poniéndose para el escáner del ojo―. He visto lo que hay arriba. ¿Cómo puedes tener tantas porquerías?
―Yes, venden café y pastelitos empaquetados ―explica―. ¡No son porquerías! ―declara con el ceño fruncido―. Estoy seguro de que van a gustarte ―sonríe.
El británico lo mira con una ceja levantada mientras pone las huellas. Bueno, al menos se había esforzado.
―¿Y qué has hecho en mi ausencia, además de disfrazarte de Drag Queen? ―le pregunta en tono de broma mientras el elevador sube al siguiente piso.
―Es una bloody prenda de hombre ―repite entre dientes―. Tratar de lavar mis pantalones. Tengo que ir a comprar pantalones. Y calcetines ―explica, el americano se ríe a carcajadas mientras se abre la puerta.
―¿Estaban tan sucios tus pantalones?―le pregunta sonriendo malicioso. Inglaterralo fulmina mientras sale del ascensor.
―Es culpa... Me eche zumo por encima en el avión ―miente sonrojándose―. Y no es por que sea de mujer, que no lo es, es que el kilt es demasiado elegante para usar de diario.
―Yo no recuerdo que los tuvieras tan sucios cuando llegamos ―sigue picando sonriente y luego se detiene, dejando que el inglés camine un poco más adelante, mirándole el culo. Estornuda.
―A saber en que estabas pensando ―se defiende dejando el desayuno en la barra de la cocina―. Salud.
―Ciertamente el kilt dichoso se te ve bien ―le dice mirándole aún el culo mientras se abre la chamarrita y la tira al suelo. Sigue empapado de sudor y aunque se ha calentado un poquitín en el elevador, aun tiene frío. Se frota las manos y el estómago le ruge un poco.
―Ve a ducharte mientras preparo esto, antes de que te resfríes ―le ordena frunciendo el ceño sin poder evitar sonrojarse un poco.
―¿Preparar? ¿Qué vas a preparar? ―le pregunta algo escandalizado, considerándo que quizás sea capaz de quemar los pastelillos sin siquiera meterlos al horno. Se acerca a la cocina y se sienta en la barra, ignorando que lo haya mandado a bañar―. ¡JOAN! Súbela a ochenta y dos, please ―grita un poco al aire. Inglaterra lo fulmina sobrentendiendo el problema con que él prepare nada relacionado con la cocina.
―Pues voy a buscar unos platos y si tienes zumo o algo así ―protesta―. ¿A ochenta y dos? ¿Hablas de la temperatura? ¡No seas exagerado y metete a duchar! ¡Ahora se te pasara el frío! ―se queja el inglés.
―¡Tengo hambre! ―se queja Estados Unidos sin intenciones de bañarse hasta después de desayunar. se levanta de la barra y camina hasta la alacena―. Tengo té para tí, creo, en algún lado ―le dice prendiendo la luz y enmudece durante un par de segundos―. Wha... WHAT THE HELL! ―grita desde el cuarto en cuanto consigue volver a hablar.
El británico está tranquilamente tratando de de desenvolver uno de los pastelitos cuando el americano sale de la alacena, mente en blanco.
―¡JOAN!
―What's wrong now? ―pregunta Inglaterra poniendo los ojos en blanco―. ¿Quieres hacer el favor de meterte al baño antes de que acabes enfermo?
―¡Se han robado la mitad de la alacena! ―grita Estados Unidos, histérico.
―Nadie se ha robado nada ―responde el inglés con calma―. Todo eso eran porquerías. ¡No había mas que golosinas! Te compraré comida de verdad.
―Wha... What? ―lo mira, descolocado―. ¿Qué les hiciste?
―Tienes que alimentarte mejor ―le mira serio.
―¿Cómo puedes TU decirme eso? ―pregunta el menor, subiendo las octavas del tono de voz, a uno considerablemente más agudo y chillón.
―No seas crío, mi dieta es equilibrada. ¡Lo que he tirado era un 20% azúcar y un 80% plástico! ―se defiende.
―Lo... lo... lo has tirado ―se lamenta recargandose en la barra de la cocina.
―Te compraré de nuevo. Cosas buenas. No te creas que simplemente voy a dejarte sin comida... ¡Pero no tenias nada saludable!
―My jelly beans and all the Willy Wonka. Y las galletas Mrs. Fields... ―Estados Unidos repasando todo lo que había en la alacena. Levanta la vista para ver a Inglaterra―. Es... tu... con que derecho... ―empieza a reclamarle―. Yo... yo no voy a tu casa a tirarte las visceras del refrigerador ―le dice señalándole con un dedo―. ¡Tenía cosas deliciosas ahí, que me había costado muchísimo comprar y que sólo consigo en New York! ―vuelve a chillarle.
―América, ¿te das cuenta de que estas montando un drama por unas cuantas chucherías? ―pregunta el inglés muy serio―. ¡La mitad de ellas eran veneno empaquetado!
Estados Unidos, enfurruñadísimo, se levanta y toma un pastelito empaquetado de arriba de la barra.
―I hate you! ―declara mientras sale corriendo al baño dando un portazo, como si tuviera quince años.
Inglaterra pone los ojos en blanco mientras vuelve a tratar de desempaquetar un pastelito.
Glosario de términos:
Maaaaan!: Tíooooo!
Drag Queen: Un hombre que se viste y actúa como una mujer exageradamente, de forma provocativa y para dar más efecto cómico, dramático o satírico. Es una forma de transformismo con fines primordialmente actorales o de entretenimiento en espectáculos públicos.
Jelly beans: Literalmente "judía de gelatina" una golosina del tamaño de una judía, de colores brillantes y que solía tener sabor a frutas, aunque ahora también la hay de palomitas de maíz y otros. Suele tener un exterior suave, pero aún duro, y un centro muy suave y gomoso. Se fabrica mayoritariamente con pura azúcar.
Willy Wonka: Chocolatinas extraídas de la película "Charlie y la fábrica de chocolate" dirigida por Tim Burton e interpretada por Johny Depp que a su vez está basada en el libro de Roald Dahl con el mismo título.
Mrs. Fields: Un tipo de galleta con chocolate.
Un review para evitar que Inglaterra haga un estropicio con los pastelitos y acaben los dos en el hospital al próximo capítulo.
