New York City
Such a beautiful disease
New York City
Such a beautiful,
Such a beautiful disease

Geethali Norah Jones Shankar


I love you ―le vuelve a decir abrazándole aún.


Y si Inglaterra antes se ha callado, ahora se queda paralizado y además sonrojado. Oh, yeah. Es muy posible que planee quedarse así hasta la fin de los tiempos o su muerte, lo que pase primero... y ha juzgar por la manera en la que ha dejado de respirar, las apuestas por la segunda son increíblemente altas.

―¿Podemos ir a comprar dulces? ―pide el menor aún en el abrazo―. Tengo hambre.

El británico balbucea una serie de sonidos que podrían ser letras o podrían no serlo, volviendo en si y empezando a tratar de apartarlo, con el ceño fruncido.

―Esta bien ―concede, aun sonrojado―. Pero vístete, vamos. Como te pongas enfermo, bloody git, me vuelvo a casa hoy mismo ―miente. Estados Unidos se separa un poco y le da un beso en la cabeza.

Gi... git! ―protesta soltándose del todo. Yéndose con el ceño fruncido y sonrojado, pero sonriendo un poquito para si mismo, cuando le da la espalda al americano.

―Yo nunca me enfermo ―le sonríe―. JAJAJAJA! Así que... Voy a vestirme ―declara yendo hacia el cuarto.

Se sienta en una silla con el ceño fruncido y los brazos cruzados, dejando de sonreír, con los ojos cerrados.

―Y luego iremos a comprar comida, ¿vale? ―agrega entrando al cuarto y cambiándose sin cerrar la puerta―. Tengo junta a las tres ―grita desde el cuarto―. ¿Qué quieres hacer luego?

Él abre los ojos y cuando ve que ya está en el cuarto, fuera de su campo de visión, sube las manos de sus brazos cruzados para acariciarse los antebrazos sintiendo el abrazo de nuevo y sonriendo como un bobo. Obviamente sin escuchar nada de lo que le dicen. Le ha dicho que le quiere otra vez...

―¿Eh? ¿A dónde iremos... ? ―pregunta sacando la cabeza del cuarto.

Inglaterra cambia la expresión completamente en un instante, al borde del ataque de nervios, volviendo a fruncir el ceño y dejando de sonreír pero un poco sonrojado.

―Tengo... necesito calcetines ―sentencia. Estados Unidos le mira las piernas.

―Traes unos puestos ―sonríe como bobo.

―Solo tengo estos y los que llevaba ayer. Si hubiera tenido el tiempo adecuado para hacer la maleta como corresponde ―riñe a... ni siquiera sabemos quien por que de hecho es su culpa. El americano pone los ojos en blanco.

―¿Quieres que yo te preste? O podemos ir a bloomingdales o algo así...

―Necesito calcetines escoceses, no puedo ir en kilt con calcetines blancos de deporte ―protesta.

―Pues... ¿Cómo son? ―pregunta curioso saliendo en camisa y bóxers a la sala, parándose frente al espejo para anudaras la corbata. Inglaterra se desconcentra.

Wha... what? ―pregunta sin haber oído lo último que ha dicho.

―¿Tienen cuadritos o pompones o que tienen? ―sigue sin mirarlo, anudándose la corbata con el ultimo botón abierto―. Porque tengo calcetines negros... ―vuelve a girarse a mirarle otra vez las piernas―. ¿Cómo puedes salir con eso a la calle? ¿No te da vergüenza? ―agrega.

―Los... hay algunos... yo... que... cuadritos... ―balbucea aun medio desconcentrado y entonces vuelve a lo suyo―. Of course not! ―replica orgulloso.

―Odio las corbatas ―protesta deshaciendo el nudo y volviendo a intentarlo―. Siempre tengo que hacerlo tres veces para lograrlo.

Bloody hell ―protesta poniéndose de pie―. Ven, vas a arrugarla toda ―le riñe.

―No le pasa nada ―protesta poniendo los ojos en blanco pero acercándose a Inglaterra igual. Él se acerca también hasta tomarla.

―Claro que le pasa, ¡mírala! ¡está toda estrangulada! Vas a tener que plancharla. ¿Cuántas veces te he enseñado a hacer esto? ―pregunta tratando de aplanarla un poco contra su pecho y empezando a anudarla.

―¡Pero si lo hago bien! ―intenta quitarle las manos.

―¡Quieto! ―le pica para que las aparte y en tres movimientos maestros le queda un perfecto nudo Windsor de lo más clásico. Estados Unidos lo mira impactado.

―Como... Wow. Siempre me ha impactado que lo hagas tan rápido y bien ―se desabotona el ultimo botón y se suelta un poco la corbata.

―La practica hace al maestro, yo inventé este nudo ―le dice bajando las manos, con orgullo mirándole a los ojos y cuando se da cuenta de lo que hace con la camisa vuelve a fruncir el ceño y a subir las manos―. ¡NO! ¡tiene que ir ceñido! ―protesta.

―Al rato me lo pones bien, hombre ―le dice cerrándole el ojo―. Me pongo los pantalones y nos vamos, ¿vale? ―declara―. Además, a mi me queda mejor cuando me veo mas casual yo no soy un viejito estirado como tu... Que lleva FALDA ―le sonríe.

―¡ES UN KILT! GIT! ―protesta―. ¡Y NO SOY UN VIEJITO!

―Eres un hombre viejo maduro ―se le acerca para darle un beso mientras se agacha un poco tocándole la pierna y subiendo la mano por la falda―. Por eso me encantas.

Inglaterra entra en pánico y rápidamente le detiene la mano antes de que llegue a ningún sitio.

―¡No hagas eso! ―protesta sonando poco convincente y sonrojándose de nuevo. El americano le mira.

―¿Porqué no? ―pregunta confundido.

―Por que no. Ve a vestirte, mocoso ―ordena separándose, todavía incómodo. Le mira a los ojos y se ríe fuertemente.

―Vaaaaale

Estados Unidos sale después de unos diez minutos con el traje completo puesto, pelo engominado y... la corbata igual de floja que antes. Lleva en la mano el portafolios.

―¿Cómo me veo? ―le pregunta a Inglaterra sonriendo galantemente. Él le mira de arriba a bajo quedándose si aliento un segundo (oh, sí. Otra vez) y preguntándose por que no se vestirá bien más a menudo.

―Te... ejem ―se queda en silencio más tiempo del que debería pensando que decir que no sea la pura y dura verdad evidente―. Desarreglado, con la corbata tan suelta ―protesta por fin.

―JAJAJAJA! ―se ríe―. Viniendo de alguien que trae FALDA no me parece un comentario tan ofensivo. Además, ni con la corbata bien apretada me dirías que me veo bien, así que... ―sonríe con suficiencia―. En realidad me veo AWESOME!

―No es una falda, git. Es un bloody kilt! ―vuelve a protestar ahora ya como una letania.

―¿Vamos por desayuno antes de ir al mall? Me MUERO de hambre ―le dice ignorando lo del bloody y el kilt.

―¿Y qué hay de lo...? ―mira los pastelitos medio desenvueltos que al final no ha metido en el microondas, pero que igual han pasado por sus manos así que de alguna mágica manera se deben haber convertido en algo que podría usarse perfectamente como... material de construcción, sobre todo.

―Nah, eso era sólo para matar un rato el hambre. Podemos ir también a un súper a comprar golosinas. ¡Venga, vámonos! ―lo anima tomando el abrigo y frunciendo el ceño―. Por cierto, no va a darte... ―señala el kilt―... frío?

―¡JA! ¡claro que no! ―suelta orgulloso―. Es de lana gruesa escocesa, precisamente se usa en los lugares más fríos. ¿Es que no sabes nada?

El americano se acerca para tocarla en un movimiento realmente no sexual

―Pero aun así, el aire entra ―dice haciendo un movimiento con la mano.

―¡Eh! ―Inglaterra se echa para atrás rápidamente, sobrereaccionando―. Vamos, ¿no tenías tanta hambre? ―cambia de tema desinteresadamente. El menor frunce el ceño.

―Vale. Congélate ―responde caminando hacia el elevador― Pero si se te cae el... ―se queda callado y lo mira, divertido.

Git! ―protesta sonrojándose un poco, sobreentendiendo y tomando su abrigo―. Precisamente, hay... ―empieza planeando contarle de las tradiciones ancestrales al respecto de la ropa interior y luego se detiene decidiendo que seguramente sería mucho mejor para él si Estados Unidos se mantuviera sin saberlo―. Esto no habría pasado si hubiera venido en el tiempo correcto y hubiera podido hacer la maleta en condiciones.

El estadounidense hace los ojos en blanco comandando al elevador.

Yes, pero si no hubieras venido anoche no hubiera pasado... eso. Y no estaríamos hoy tan de buen humor ―explica otra vez pasándole un brazo tras los hombros. El mayor frunce el ceño sonrojándose de nuevo, pero sin apartarle.

―¿Qué vas a querer hacer hoy? ―le pregunta con cierto tono de seriedad.

―Pues tienes que ir a tu junta, ¿no? ¿cuánto va a durar?

―Unaaaaaaas... ¿dos? ¿tres horas? ―valora dudoso―. Después de eso estoy libre. Pensé que quizás podríamos ir al centro a caminar y a patinar ―sonríe―. Y quizás mas noche al teatro o algo así. No pensaba que estaríamos en New York, si no hubiera planeado algo más divertido ―se encoge de hombros.

Inglaterra le mira directamente. Bloody hell. ¡Al teatro! ¿cuánto hace que no va al teatro? ¡hala! y a patinar ¿y no le parece divertido? ¿por que no se lo parece?

―Si solo me hubieras dejado llegar adecuadamente ―protesta de manera muuuuy poco creíble.

―¿No quieres ir al teatro? Podemos cambiarlo. Los yankees deberían jugar hoy en el Yankees' stadium ―le dice mientras se abren las puertas del estacionamiento. El coche de ayer ya no está en donde estaba, ahora hay unas cuantas caminonetas Lincoln negras puestas por ahí.

―¿Quién ha dicho que no quiera... ―se detiene al darse cuenta de los cambios―. ¿Eh? ¿Qué ha pasado con el coche?

―Supongo que han venido por él ¿has olvidado algo ahí? ―le dice mirándole a la cara y encogiéndose de hombros.

―No... no, creo que no. No que yo recuerde ―responde―. ¿Entonces?

What? ―le pregunta tomando la llave del parabrisas y abriendo la camioneta negra.

―Oh ―la observa respondiéndose solo―. Muy bonita ―valora―. Sobre todo si eres un guardabosques... o un sepulturero. ¿Cómo pueden gustarte esta clase de coches? ―Inglaterra el quejica. El americano levanta las cejas.

―Es una maravilla, súper cómoda, caben siete. Tiene techo panorámico, sonido digital, DVD, sistema de cámara atrás en vez de espejo retrovisor, es awesome! No puede no gustarte. Cierto que son más cómodas las Cadillac, pero... esta vez he preferido que me mandaran estas acá ―dice como si fuera lógico que uno tuviera seis o siete camionetas a su disposición, metiendo la llave a la ignición y prendiendo el motor.

Shhhhh ―pide que se calle cuando suena el motor, cerrando los ojos para oírlo bien.

What? ―pregunta con cansancio, sin entender, mirándolo de reojo y frunciendo el ceño. Inglaterra, sin abrir los ojos, levanta las cejas y medio sonríe mientras suelta un bufidito entre "ya lo sabia" y "no está mal".

―Vamos, veamos qué tanto puede hacer ―le pide mirándole, sonriendo. Estados Unidos le sonríe de regreso y da la vuelta girando para salir del estacionamiento, subiendo a la rampa.

―¡Joan! ―le pide―. Please calcula la mejor ruta para ir a donde siempre ―declara sonriente―. Y el aire a noventa, please ―agrega.

Done ―responde Joan con voz delicada. El británico levanta las cejas empezando a sentirse ligeramente como en la novela 1984.

―¿También está en el coche?

―Pues claro. Joan está en toooooodo New York ―le mira de reojo―. Me recuerdas, Joan, ¿a qué hora era mi cita? La invitación es de la semana antepasada. Jueves o viernes ―dice en voz alta picando un par de botones.

My god! ¿qué significa todo New York? ¿te refieres a que monitoriza TODA la ciudad?

Wait a second ―pide Joan.

―Nah, sólo a dónde voy yo. Joan es como mi... amiga ―le dice sonriendo un poco menos y mirando al frente.

El inglés lo mira preguntándose como alguien tan paranoico puede dejar que un solo aparato le vigile y controle como si fuera un espía sabiendo dónde, cómo y qué hace las venticuatro horas del día, almacenando información sobre sus puntos fuertes y débiles sin posibilidad de ninguna estrategia defensiva secreta.

Excuse me, America. La invitación no está disponible ―señala Joan al cabo de un par de minutos.

―¿Cómo no va a estar disponible, Joan? Está en mi correo ―le dice Estados Unidos sin poner mucha atención. Inglaterra tensa la espalda y mira por la ventanilla recordando de pronto que él mismo ha tratado de que Joan trasteara con su correo esta mañana.

―Mira ahí ―le dice el americano señalando algo―. Ese edificio es nuevo ―sonríe―. Y el café que está aquí a la vuelta es awesome ―declara señalando a la izquierda. El mayor mira a donde le señala y sonríe amablemente.

―No hay información en los correos ―declara Joan inmediatamente. El americano gruñe fastidiado y saca su BlackBerry, deteniéndose en un alto.

―¿Joan, cómo vas a decirme que no hay información en los correos? ahora que lo encuentre, veras que sí está y... ―mira la Blackberry―. Eeeeh... ¿Joan? ―pregunta frunciendo el ceño―. Creo que no tengo señal o algo. Ni siquiera veo mis correos ―dice empezando a acelerar ante el siga, pero sin ver, siquiera el camino.

America! ¡Estás conduciendo! ―le riñe Inglaterra frunciendo el ceño y tratando de que se olvide del asunto del correo―. ¡Mira la carretera!

―¡Ah! yes, yes... ―dice mirando un segundo y luego a la Blackberry.

―El registro está vacío ―declara Joan simplemente.

America! ―le riñe de nuevo―. ¡No me obligues a quitarte la máquina!

What? ―le pregunta distraido mientras ve otra vez al camino y acelera un poco más―. ¿El registro de qué, Joan? Please comunícate con Verizon, hay algo mal con mi BlackBerry ―ordena el estadounidense intentando apagarla, a la vez que conduce un poco mal (no demasiado para el poco caso que está haciendo) por la calle.

Bloody hel! Stop! ―protesta Inglaterra agarrándose de su cinturón de seguridad mientras Estados Unidos lo ignora por completo.

Yes, America, hablaré con el técnico ―responde Joan. Él bufa y lanza la BlackBerry a la consola de en medio.

Fuck! ―exclama mirando el camino― Joaaaaaan! ―vuelve a llamarla. El inglés lo mira sorprendido y niega con la cabeza.

What? ―le pregunta mirándole de reojo.

―Detén el coche y arregla el problema, o espera a llegar para hacerlo ―le pide sensatamente.

―Puedo hacer las dos cosas a la vez, ok? ―le contesta algo de mal humor, Inglaterra pone los ojos en blanco―. Joaaaaan! ―vuelve a gritarle.

Yes? ―contesta Joan.

―No me has dicho el horario de la cita ―le indica.

―La bandeja de entrada se encuentra vacía ―señala Joan―. No hay registros de correo electrónico disponibles y eso incluye a la invitación que indicas. La cita tampoco está en el calendario.

Estados Unidos parpadea procesando la información.

―¿No hay nadie más que lo sepa? ¿con quienes has quedado? Llámales a ellos y ya está ―comenta el británico―. Seguro al principio puede parecer raro, pero te acostumbrarás rápido a volver a hablar directamente con seres humanos para variar ―añade con sarcasmo.

El americano se ríe estruendosamente, ignorando por completo al inglés.

―Joan, c'mon! You almost got me there... ―vuelve a reírse. Inglaterra bufa y se vuelve a la ventanilla.

―La bandeja de entrada se encuentra vacía ―repite Joan en tono plano―. No hay registros de correo electrónico disponibles y eso incluye a la invitación que indicas. La cita tampoco está en el calendario.

―Joan, estoy hablando en serio. Deja de decir cosas extrañas ―ordena frunciendo el ceño.

―La bandeja de entrada se encuentra vacía ―repite una tercera vez―. No hay registros de correo electrónico disponibles.

Estados Unidos mira al inglés de reojo, pero ahora es él quien le ignora.

―¿En... en dónde está la información? ―le pregunta quedito, cada vez más nervioso... cada vez imaginando algo más grave.

―La información fue borrada el día de hoy a las 07:24:03 ―indica. Inglaterra abre mucho los ojos y traga saliva todavía mirando por la ventanilla.

WHAT? ―grita frenando en seco mientras el taxista de atrás, que frenó milagrosamente a un centímetro de ellos, toca el cláxon histérico.

Bollocks... ―susurra el inglés muy muy muy bajito.

―No, no. No... Joan, espera. ¿Qué es lo que borraron? ¿Quién lo borró? ¿Entraron al pentágono? Tengo que hablarle a Roland. Esto... debe ser, quizás haya un atentado terrorista o algo! FUCKING HELL! ―declara sin moverse, estirándose para tomar el teléfono, siendo detenido por el cinturón de seguridad que siempre hace eso en esas jodidas camionetas grandes.

El británico se vuelve y le toma de la mano que tiene estirada para alcanzar el teléfono.

―¡Cálmate, bloody hell! No... yo... creo que fui yo ―le dice antes de que empiece a hacer de esto un DRAMA.

―La instrucción fue dada por Mr. United Kingdom of Great Britain and Northern Ireland. Registro sanguíneo AE452331 tomado a las 07:03:02, verificado a las 07:03:05 El día de hoy a las 07:22:16, registro U542130ER desde la cocina de la Homeland House ―dice Joan al mismo tiempo que Inglaterra da la misma explicación.


Glosario de terminos:

Bloomingdales: es una cadena de tiendas por departamento de lujos en los Estados Unidos operada por Macy's, Inc.

Nudo windsor: Es el nudo de corbata para ocasiones especiales. Muy inglés, su nombre proviene del Duque de Windsor quién lo popularizó.

Mall: centro comercial

Yankees: The New York Yankees es un equipo de béisbol profesional de las Grandes Ligas de Estados Unidos, con sede en Nueva York (Estados Unidos). Pertenecen a la División Este de la Liga Americana

yankees' stadium: El estadio de los antes mencionados.

Lincoln: En este contexto, marca de coches de lujo pertenecientes a la casa americana "Ford Motor Company".

Cadillac: Marca de automóviles de lujo pertenecientes a la casa americana "General Motors".

Novela 1984: es una novela política de ficción distópica, escrita por George Orwell entre 1947 y 1948. La novela introdujo los conceptos del omnipresente y vigilante Gran Hermano o Hermano Mayor, de la notoria habitación 101, de la ubicua policía del pensamiento y de la neolengua, adaptación del inglés en la que se reduce y se transforma el léxico con fines represivos, basándose en el siguiente principio: Lo que no está en la lengua, no puede ser pensado.

Wait a second: Espera un segundo

Excuse me: Discúlpame

Blackberry: Arándano, en este contexto, se refiere a los teléfonos móviles.

Verizon: Empresa proveedora de ADSL e internet de banda ancha.

You almost got me there... : Casi me engañas, casi me lo creo

Pentángono: El Pentágono es la sede del Departamento de Defensa de los Estados Unidos. El edificio tiene forma de pentágono y está situado en el Condado de Arlington, Virginia.

Fucking hell: Maldita sea, versión americana del "Bloody hell"

Mr. United Kingdom of Great Britain and Northern Ireland: El nombre completo de Inglaterra... mola, eh? Yo creo que así le gustaría que le llamaran todos, todo el mundo tiene derecho a tener sueños, pequeño Iggy.

Homeland House: la casa de Estados Unidos.


Un review para que Inglaterra deje de tratar de usar a Joan... y la tecnología en general.