New York City -Uh Huh-
Center Of The Universe -Sing It Girl-
Times Are Shitty
But I'm Pretty Sure They Can't Get Worse -I Hear You-
It's A Comfort To Know
When You're Singing The Hit The Road Blues
That Anywhere Else You Could Possibly Go
After New York Would Be
A Pleasure Cruise
-Now You're Talking-
Jonathan Larson
―Oh, por dios, no seas ridículo. CLARO que aguantaría! Un día entero si quieres. ¿Cuánto quieres perder? ―le pregunta haciendo cara de suficiencia.
―¿Hablas en serio? ―se para mientras se dirigía al mostrador de los calcetines, sin poder creerlo.
―¿Témes perder? ¡JA! Loserloserloserloserloser! ―canturrea.
―Of... Of course not! ―se defiende no muy seguro, aún con la imagen mental.
―Yo me vería mucho mejor que tu en kils ―sentencia mientras toma unos calcetines blancos de deporte y se los da.
―¡No seas ridículo, nada de blancos! ―protesta devolviéndolos―. Y se pronuncia "kilt", git y no... Ejem ―un pequeño reguerito de sangre empieza a salir de su nariz solo de imaginarlo. Inglaterra tiene una imaginación altamente potente, explicita y gráfica. Se limpia rápidamente con el pañuelo.
―Bueno, kilt. Eso ―hace los ojos en blanco―. ¿Y qué te pasa? ―frunce el ceño al verlo―. ¿Eso era sangre? ―levanta las cejas.
―Nothing ―responde negando con la cabeza sin atreverse a mirarle, elije unos calcetines azules―. Creo que me llevaré un par de estos. ¿Crees que estarán también en verde? ―cambia de tema.
―¿Verde? ¿Eso existe? ―pregunta levantando las cejas, luego se acerca a otro mostrador―. ¿Traes calzones? ―pregunta mirándole.
―Yes, es un color que se consigue juntando azul y amari... ―empieza sarcásticamente hasta que oye la última pregunta, se detiene sonrojándose de golpe y tensando la espalda―. What?
―Yes, calzoncillos, ropa interior, you know.
―¿Q... Qué... Con ellos? ―pregunta MUY nervioso, sin atreverse a mirarle siquiera.
―¿Traes? ―lo mira a la cara.
―¿A... A qué... A qué viene... esa pregunta? ―balbucea haciendo un esfuerzo para mirarle también, prácticamente paralizado, tratando de adivinar. ¿Lo sabe? ¡No! ¡No puede saberlo! ¡No hay forma en que lo sepa! ¿Cómo lo ha adivinado?
―A los calcetines ―responde frunciendo el ceño.
―¿Y... Y qué... tiene que ver lo uno con lo otro? ―vacila todavía, taquicárdico.
―Pues estamos aquí. ¿Traes o no? ―insiste.
―Solo... Quiero calcetines ―sentencia finalmente sin responder en realidad, después de unos instantes en silencio escrutándole y valorando.
―Vale, pero yo no te voy a prestar los míos ―agrega caminando otra vez y encogiéndose de hombros.
Inglaterra vuelve a respirar y recuerda como de saludable, beneficioso y agradable es hacerlo.
―No te los he pedido ―frunce el ceño.
―¡Yo solo decía! Fuck! ¿Otra vez de mal humor? Yo solo dije para que compraras ―explica caminando hacia las cajas.
―Pues tu eres quien... ―ojos en blanco―. Git ―toma también un par de calcetines granates y un par de verdes. Termina de pagarlos dándole vueltas aún al tema de los calzoncillos.
¿Lo habrá hecho a posta? ¿habrá sido una coincidencia? ¿estará burlándose? Seguro lo sabe y ahora se dedica a torturarlo y ponerlo nervioso hasta dejarlo en evidencia. Quizás debía decírselo y ya terminar con el juego... ¡PERO COMO IBA A DECÍRSELO!
―Bloody Hell! ―protesta finalmente.
―¿Estás bien?―pregunta tranquilo en cuanto salen―. Estás sonrojado.
Inglaterra le mira. ¿How in the hell espera que esté? lo sabe y esta... bloody hell! ¿Por qué siempre esta poniéndole histérico? Lo hace expresamente, seguro. Es decir, ¡él realmente no quería ponerse ese bloody kilt! si solo hubiera hecho la bloody maleta como es debido... y ¡por la reina! no hay manera en que no lo vista adecuadamente según las tradiciones ancestrales, ¡no es su culpa!
―Es que hace calor ―miente tratando de aguantar la compostura. A pesar de todo, no piensa flaquear.
―¿Ca... Lor? It's freezing! ―exclama Estados Unidos mirándole de reojo―. Será de frío ―acerca la mano y le toca una mejilla.
―No, git! ―se aparta en un movimiento reflejo inducido por los nervios, con los que ahora cualquier cosa parece un ataque sorpresa―, me refiero a dentro de la tienda.
―Ooooook ―se rinde sonriente―. Vale, vale... Vamos a la tienda entonces. ¿Seguro que no quieres unos pantalones?
El inglés se lo piensa. ¿Será eso alguna indirecta? es que aun que quisiera no podría probárselos, es... antihigiénico.
―No... no. ¿No teníamos que comprar dulces?
―Yeah! Dulces dulces dulces dulces CANDY! C'mon! ―pide brincoteando a su alrededor.
―Pero no muchos ―advierte a pesar de que sabe que acabará comprando todo cuanto pida si no más, sin poder evitar sonreír un poco―. ¿A donde quieres ir?
―Aaaaa... La M&M y a... ―lo jala del brazo―. ¡Correeeeee! ¿No tienes hambre? Debería cargarte.
―WHAT? ―suelta en un grito más nervioso de lo que le gustaría.
―Yes! De caballito, mira ven... Una pierna aquí ―se señala la cadera―, y la otra acá y ya... Aunque tengas falda solo se te verán las piernas ―Estados Unidos a su rollo idiota.
―¡NOO! No. No ―vuelve a gritar separándose, primero histérico y luego con tono de orden.
―Jo, nunca me dejas hacer nada divertido ―se queja.
―Vamos a comprar dulces, eso debería bastar ―se defiende.
―¡Argh! Todo es culpa de la falda ―protesta―. Seguro sin falda...
―No es una falda, es un Kilt. Y tampoco te dejaría cargarme en caso de no llevarlo ―contesta mirándole con ojos desorbitados.
―Eso dices... ―lo mira de reojo―. Debería intentarlo igual... Ven acá ―le mira con ojos traviesos.
―¡NO! ―vuelve a separarse y se pone tenso solo de imaginarlo―. Va... vamos a... hacer algo ―empieza balbuceando―. Tu... tu no... te me acercas más de una distancia prudencial y... Yo no... ―se detiene terminando la frase para si mismo (yo no hago un desastre).
―¿Distancia prudencial? What is that? Cada vez estas peor, ¡pronto no voy a poder ni hablarte! ―se ríe. "Pues según lo que digas..." piensa para si.
―Please? ―medio suplica.
―¡Argh! ―saca las llaves de la camioneta y la abre―. Hay que ir en coche a por los dulces.
―Bien ―concede subiendo por la otra puerta―. ¿Qué vas a hacer con el gran hermano? ―pregunta cambiando de tema.
―¿Cuál gran hermano? ―el americano palidece pensando que Inglaterra era EL gran hermano.
―Pues ya sabes... ―dice señalando el panel de comando de donde venia la voz de Joan.
Estados Unidos saca el teléfono y se acuerda del problema de la junta. Mira que tiene un mensaje.
―Fuck! ¡La junta es lejos! ―protesta sin hacerle caso―. ¿Podrías dejarme ahí y luego volver por mi?
―Ehm... ―Inglaterra vacila un instante pensando en tener que conducir por la derecha y todo ese asunto―. Of course ―termina amablemente. Bueno, ya se las apañará, tampoco tiene que ser tan difícil.
―Cool! ¿Activo a Joan? ―pregunta sacando el coche.
―Eeeeeh... ¿es imprescindible? ―pregunta dudoso.
―Yo te decía porque Joan sabe de las calles y eso, pero si no quieres no ―se encoge de hombros.
―Preferiría que no lo hicieras. He notado que Joan tiene tendencia a provocar accidentes graves si coexiste demasiado conmigo ―explica (atención que la culpa es única y exclusivamente de Joan).
―Ok ―le sonríe y le pone una mano en la pierna. El inglés le aparta la mano con cuidado.
―¿No hay forma en que actives solo eso de las calles? ―pregunta ahora temiendo llegar tarde por culpa de... el trafico, claro, o cualquier otra excusa relacionada con concejales de urbanismo locos. Nada que ver con perderse, nada absolutamente, él conquisto estás tierras una vez, por Dios.
―¿El GPS? Es que lo controla Joan... ―responde poniendo la mano mas arriba, esquivando la suya.
―¡América! ―protesta agarrándole con las dos manos―. ¿Qué te he dicho de que no me toques? Es una regla, ¿vale? hoy no puedes tocarme sin consentimiento previo ―sentencia.
―Pero estamos solos ―Estados Unidos quita la mano―. Jesús... ¿Qué te pasa hoy? ―le mira quitando los ojos del camino.
―Yes, I know. Aun así... es una regla ―reitera imperterrito.
―¿Porqué? ―acelera saliendo a una avenida mayor.
―Por que... por que sí. ¡Las reglas no tienen que tener un porqué! ―se explica y seguro va a arrepentirse de esto luego.
―Fuck! ODIO esa regla, la odio. Es la fucking falda, ¿verdad? ―lo mira de reojo.
―Of... of course ―vacila un momento―. Yes. No quiero que lo arrugues, eso es.
―Eso es la estupidez mas grande que te he oído decir. Es... ¿Cómo lo de las hadas? ―levanta las cejas.
―¿Qué pasa con ellas? ―pregunta ahora a la defensiva. No le gusta cuando se mezclan con la palabra estupidez ni ninguna de las de su familia léxica.
―¡Es absurdo como ellas! No quieres que te arrugue la falda? Bien ―le pone la mano entre las piernas y la empieza a subir. El inglés se la detiene de forma seca.
―STOP! ―grita muy seriamente―. Estoy hablando en serio, América. Conduce como es debido ―le riñe. El otro frunce el ceño.
―Vale. No te toco hoy. En ningún momento, bajo ninguna circunstáncia, ni aunque me lo pidas ―le escupe.
El británico levanta una ceja por eso último. No va a confesarlo nunca, pero él es el primer interesado en que eso no pase y a quién más le molesta esta situación, se imagina pidiéndole que... y aún se pone más nervioso, no quiere tener que llegar a eso, eso sí sería realmente vergonzoso, tener que... tomar la iniciativa.
―Y... Y... Tu tampoco me puedes tocar a mi ―agrega.
―Ya veo. ¿Y desde cuándo pones tu las reglas? ―pregunta sardónico, pero poco convencido, tratando de desautorizarle para que esto no se vuelva aún más difícil y seguro va a arrepentirse de esto también.
―¿¡Cómo que desde cuándo? Desde que soy un adulto y tu ya no eres... Y... Y... ―el americano se enoja en serio―. ¿Sabes? ¡Vale! Olvídalo ―le dice con voz seria.
―Aja... Ya veo. Y de todas. De todas las miles de opciones que se te podían ocurrir como regla, ¿esa es la que elijes? Esta bien ―reta Inglaterra misterioso, de nuevo intentando que decida otra opción con la psicología inversa, ignorando su enfado―. Si eso quieres...
Estados Unidos le mira de reojo.
―¿Qué quieres...? ¿Qué...? FUCK, IGGY! ¿Que tiene de especial esa falda que...? ―saca la Blackberry―. ¿Qué dicen los escoceses? ¿Que si traes falda no te puede tocar un hombre porque vienen las hadas y... Algo así? ―sigue preguntando.
―Esto no es por el Kilt, es que tienes razón. Puedes poner una regla, nadie me acusará de injusto ―se encoje de hombros. Mientras el coche entra al parking. Estados Unidos se lo piensa un instante.
―Levántate la falda ―ordena.
―What? ―pregunta incrédulo.
―Es más, quítate la falda. Nueva regla, en el coche tú viajas sin falda ―le dice por poner CUALQUIER regla que le incomode―. Y los calcetines y la camisa. Tu viajas desnudo.
―Ya has puesto una regla antes, git. No puedes cambiarla ―se defiende como puede, esperaba otra regla, claro, pero no una PEOR. Siente que se acelera el pulso, terriblemente tenso y se sonroja otra vez, por supuesto.
―Bien, tu puedes poner una regla más. Además yo no te estoy tocando ni tu me estas tocando a mi así que no estamos rompiendo las reglas. Quítate la falda. No la camisa. La falda. Supongo que no te importara viajar en ropa interior ―le sonríe.
―¡Esa regla atenta contra mi integridad física! No es valida por que enfermaré si lo hago, no se pueden poner ese tipo de reglas o yo podría pedirte que te tiraras desde el puente de Brooklyn ―explica infantilmente, buscando cualquier escusa deseperadamente sintiendo como le sudan las palmas de las manos además de todos sus otros síntomas variados. El americano prende la calefacción.
―Ya está, ya no vas a enfermarte. Ahora quítatela y pon tu una regla imbécil, anda... ¿O es que no puedes?
Inglaterra cierra los ojos con fuerza inventándose las reglas del juego sobre la marcha.
―Esta bien. Mi regla es que cualquier regla que atente contra la integridad o dignidad queda invalidada y teniendo en cuenta que es indigno viajar sin... Ejem... Como me pides, no vale ―expone cruzándose de brazos, mientras sigue sintiendo su corazón acelerado y el rubor en sus mejillas.
―Eres un cobarde ―suelta Estados Unidos―. Eso no es digno del imperio británico.
―¿De qué hablas? ¡He ganado sin trampas!―protesta mirándole, un poco ofendido.
―No, yo te he pedido que te quites la falda. Es más... Yo me quito los pantalones si tu te quitas la falda ―Estados Unidos yéndosele la olla por completo.
―Why in the hell quieres que me quite el KILT? ―protesta apartando la vista sin pensar en lo de los pantalones, por que como se lo imagine, entonces si que no va servir de nada poner reglas para evitar ninguna reacción natural.
―Pues... ―le mira sonriente―. Es... Pensé que no querrías quitártela, tanto como yo no quiero tocarte ―explica su regla. El inglés lo mira con sospecha estando cada vez más seguro de que el americano lo sabe y lo hace a propósito.
―Entonces sí puedo tocarte ―cierra tajante el tema.
―Bloody hell ―protesta en plan coletilla sin que sea un sí o un no.
―Bloody hell ―le imita y le pone la mano en la pierna.
―Please... ―suplica deteniéndole de nuevo y se empieza a enojar un poco pensando en que ya bastante difícil es para él tener que resistirse en favor de la sensatez para que encima el de las gafas no coopere.
―Solo estoy PONIENDO la mano aquí, nada con tus regiones vitales, ni con arrugar tu falda ―le dice serio, dejando la mano firmemente en su rodilla.
―¡Es un kilt! ―protesta pensando en como hacerle entender sin dejar demasiado claro por qué ese simple gesto ya lo pone tenso y podría desencadenar una situación ridícula e increiblemente incomoda―. Mira, hay un buen motivo para que no lo hagas ¿de acuerdo?
―¿Cuál es? ―pregunta al instante.
―Solo... confía en mi, please―pide sin mirarle, llevando sus manos hasta la que sigue en su rodilla para tratar de que lo suelte.
―Es... esto no tiene lógica después de anoche ―explica sin mover la mano de la pierna, pero levantándola un poquito. Se estaciona en la tienda de dulces.
―Por la reina... ―empieza Inglaterra sonrojándose de nuevo, tratando de no recordar lo de anoche y fallando miserablemente.
―¿Por la reina qué? ―le pregunta apagando el coche y girándose a mirarle, quitando la mano de su pierna y subiéndola hasta la cara del inglés, haciéndole un cariño en el pómulo.
Él se separa cuanto puede, tratando de quitarse el cinturón desesperadamente y obviamente, teniendo problemas para desengancharlo por culpa de las prisas.
―No... no...thing
―¿Qué te pasa? ―Estados Unidos mira lo que hace―. God!―le pone la mano encima del broche del cinturón, sobre las de él.
El británico se pone histérico y las aparta abriendo la puerta sin haberse quitado aun el cinturón. Y si estos fueran dibujos del tipo Warner, se habría ido corriendo con el coche como mochila, pero obviamente, no puede.
―What the hell, Iggy!―frunce el ceño―. Parece que te quemaran o algo... jajajaja ―pica el botón para quitarle el cinturón.
En cuanto se siente liberado, Inglaterra da un salto apartándose y saliendo del coche, se resbala con un charco de agua por culpa de salir corriendo y se cae al suelo.
Lo primero es comprobar que el kilt no se ha movido de sitio... demasiado, no puede estar seguro, bloody hell...decide hacer como si nada y se levanta conservando la máxima dignidad que puede, mientras se masajea las sienes y trata de calmarse.
Estados Unidos le mira desde adentro del coche.
―Iggy! ¿Estás bien? ―le pregunta.
―Ye... yes ―balbucea golpeando el kilt para quitarle un poco de polvo o algo que pudiera haberlo ensuciado, sin mirar al americano―. I'm sorry...todo está bien.
El estadounidense se baja del coche y camina hasta el inglés.
―¿Estás seguro? ¿No te has roto nada? A tu edad, caerse es terriblemente... ―le mira la pierna―. ¿Eso es sangre?
―A mi e... ―empieza a protestar―. ¿Qué? ¿sangre? ―mira a donde mira el menor.
―Es un raspón ―se agacha frente a él y el británico entra en pánico por la postura y la cercanía.
Glosario de terminos
Loser: Pon en tu frente la mano izquierda con la palma hacia afuera, el dedo índice y el pulgar estirados. Perdedor.
Nothing: Nada, no, en serio, ¿qué significa? nada, en serio. No puede no significar nada. Pues así es.
How in the hell: ¿cómo demonios?
It's freezing: Está helando
Candy: caramelos
M&M: son pequeños pedazos de chocolate con leche revestidos de azúcar, producidos por Mars Incorporated, populares en muchos países alrededor del mundo.
What is that: Qué es eso?
Cool: Guay, una variante de "Awesome"
Fucking: Puñetero, maldito, como el "bloody" para Inglaterra... cuando algo es "fucking", es que debe ser realmente "fucking", por que Estados Unidos suele considerarlo todo "Awesome" que es justo lo contrario.
Puente de Brooklyn: une los distritos de Manhattan y de Brooklyn en la ciudad de Nueva York. Fue construido entre 1870 y 1883 y, en el momento de su inauguración era el puente colgante más grande del mundo (mide 1825 metros de largo, y la luz entre pilas es de 486,3 metros) También fue el primero suspendido mediante cables de acero. Desde entonces, se ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles de Nueva York.
Un review por las reglas... en general, para que se lleven a cabo... o no.
