I get the news I need on the weather report.
I can gather all the news I need on the weather report.
Hey, I've got nothing to do today but smile.
Da-n-da-da-n-da-da-n-da-da here I am
The only living boy in New York

Paul Simon & Arthur Garfunkel


El británico ve a su excolonia en la entrada y se pone ABSOLUTAMENTE HISTERICO y COMPLETAMENTE SONROJADO de manera inmediata, practicamente automática, pensando en que tan terrible seria seguir conduciendo y huir de ahí lejos, lejos. Hasta casa de Canadá, por ejemplo. Oye que su teléfono vuelve a sonar y reduce la velocidad.

El americano cuelga y camina hasta la camioneta sonriendo y algo, muy muy poco... sonrojado.


How in the hell se le ha ocurrido volver sin cambiarse, es idiota idiota idiota. Se golpea la cabeza contra el volante una vez lo ha detenido. My god... esto es tan tan vergonzoso.

Hellooooooo!―saluda el estadounidense sonriendo y abriendo la puerta. Luego carraspea―. ¿Te... bajas? ―pregunta con ojos brillantes.

Él le mira unos instantes con la cabeza aun apoyada en el volante, como si hubiera visto un fantasma y sin decir nada, pero aun absolutamente sonrojado, se desengancha el cinturón y se baja del coche.

H... hi...―saluda en un susurro practicamente inaudible con la cabeza gacha.

Hello ―repite mirándole a los ojos y agarrándolo de un brazo―. ¿Qué... hiciste en mi ausencia?

El inglés se separa de un salto como si le hubiera quemado, golpeando la espalda contra la puerta. Si antes estaba histérico ahora está...

―Yo... nada. Y fui... y nada. Comí y... estuve leyendo y... nada. Y... ―empieza a balbucear.

El otro se agacha al suelo a amarrarse una agujeta, aprisionando al mayor entre la puerta y el coche.

―Oh... vaya. ¿En dónde comiste?

El británico se echa tan para atrás como le es posible. De hecho, creo que está empezando a fundirse con la puerta. Y en un movimiento raro, vuelve a subirse al asiento del conductor.

―En la cafetería de la librería ―se ríe nervioso―. ¿Co... cómo fue tu junta?

Estados Unidos se sonroja y mira al suelo, a su agujeta.

―B... bieeeen... bien... bien. Perfectamente bien, muy bien ―declara.

―Me... alegro ―sonríe sinceramente con ganas de golpearse la cabeza contra el volante de nuevo.

―Bi... bien ―se levanta mirándo el kilt―. ¿Quieres... conducir? ―le dice pensando en cómo eso puede ayudarle a descubrirlo.

Inglaterra se da cuenta de que vuelve a estar sentado en el asiento del conductor.

―Ah... ¡Ah! yes, why not?

Estados Unidos hace un movimiento increíble, agachándose entre el asiento del conductor y los pedales, abajo del volante.

El inglés flipa un momento y luego abre un poco las piernas y clava en puño entre ellas, finjiendo acomodarse en el asiento.

―¿Se... te ha perdido algo? ―pregunta "inocentemente". Bloody hell! ¡ya van dos veces! heknowsheknowsheknowsheknows empieza a decirse a si mismo mientras sigue sonrojado y no le mira.

―Estoy acercándo el acelerador al asiento para que no tengas que clavarte el volante en el estómago... o en tus regiones vitales ―se ríe muy fuerte lo mira desde allá abajo―. ¿Crees que ahí esté bien?

Ye... yes ―responde sin siquiera probarlo, aun mirando al cualquier otro punto perdido en el infinito―. Ya he conducido antes sin clavarme nada, no soy tan bajo ―protesta.

Estados Unidos le mira la entrepierna y no logra ver nada. Se sonroja y sale con demasiada fuerza, pegándose en la cabeza con el volante.

Ouch!―se queja.

Inglaterra, que sigue con el puño clavado entre sus piernas y la vista perdida, lo mira de reojo. Al darse cuenta de lo que ha pasado se vuelve a él y levanta las manos preocupado.

Are you ok?

Ouch...―el menor se frota el lugar del golpe.

El inglés se medio levanta y le toma de la cabeza para comprobar que no se ha hecho sangre ni nada. Él se deja hacer, sonriendo genuinamente.

Thanks. Creo que estoy bien, solo me saldrá un chichón.

―Eres un... git!―le riñe y le despeina un poco sin poder evitarlo―. No tienes sangre. Si sigues tratando de abrirte la cabeza se te van a escapar los pájaros.

Él se ríe y levanta la cara para verlo a los ojos.

―¿Cuales pájaros? ―le pregunta sonriendo.

―Los que tienes ahí dentro ―responde mirándole también y sonriendo un poco aunque con el ceño fruncido. Se ha relajado bastante―. Es lo único que tienes, pajaritos.

Estados Unidos le acerca a la cabeza y pega su frente con la de él dándole un suave golpecito.

―Naaaah, eso lo tendrás tu ―le sonríe―. ¡Yo tengo hambre!

―¿No has comido? dijiste que ibas a comer ―protesta―. Y dijiste que ibas a tardar dos horas.

―Nah, no había nada de comer. Jo... y preferí salir antes para estar juntos más tiempo ―le pone una mano en la pierna sin separar aún la frente.

―Las reglas siguen en pie, git―le recuerda cerrando los ojos y llevando sus manos directamente a la que le ha puesto ahí. Sonrojándose y tensándose de nuevo. El de las gafas le sonríe, quita la mano y le cierra un ojo.

―Vale ―se separa de Inglaterra y cierra la puerta, dándole la vuelta a la camioneta.

―¿Va... Vale? ―pregunta confundido en un susurro, casi sin poder creerlo. God save the queen! Heknowsheknowsheknowsheknows vuelve a decirse a si mismo.

McDonalds!―grita Estados Unidos al subir por la puerta del copiloto. El británico enciende el motor sin siquiera protestar mientras una voz en su cabeza sigue repitiendo heknowsheknowsheknowsheknows ininterrumpidamete, como un mantra.

―¿Estás bien? Te ves tenso... Mucho! Jajajajaja! VACACIONEEEES ―grita como loco en cuanto se sube al coche. El mayor le mira de soslayo mientras el mantra no se detiene.

―Yo siempre estoy tenso, git―suelta de forma idéntica a la que le ha dicho a Francia, volviendo la cabeza a la calle tratando de concentrarse en el trafico y conducir adecuadamente por la derecha.

―Pues no deberías. Y menos aun después de lo de anoche ―declara como si tal cosa, mientras el inglés hace un sobreesfuerzo por no pensar en lo de anoche.

―Te he hablado de la segunda regla, ¿verdad? ―pregunta retórico.

―No me la explicaste bien. ¿Qué es lo que no puedo decir exactamente? ―pregunta angelicalmente. Le echa una mirada de reojo y luego sigue con el trafico.

―Nada del tipo referencia sexual ―resume de manera distante―. Y si dudas de si algo lo es o no, considera como que lo es ―añade.

―¿Y eso por? ―levanta las cejas divertido, mirándole con atención.

―Hay un buen motivo que... No es interesante en absoluto. Solo así es la regla ―explica.

―¡Hombre! Solo falta que me digas que ahora no puedo PENSAR en nada sexual.

―Lo que pienses me da lo mismo mientras no me entere ―responde.

―¿Es el mismo motivo de por que no puedo tocarte? ―pregunta con media sonrisa en los labios. El mantra heknowsheknowsheknowsheknows ataca de nuevo.

―N... No... ―miente sonrojándose de nuevo, aparentemente muy concentrado en el tráfico. El americano se ríe―. Ya te he dicho que no puedes tocarme por que no quiero que arrugues el kilt, que es muy delicado. Lo que digas no arruga nada.

―¿Y que es lo que hace lo que yo diga? ―sigue mirándole y levanta una mano para ponerle un mechón de pelo atrás de la oreja.

Inglaterra se da cuenta justo después de decir la ultima frase, del doble sentido sobre lo que arrugan o no las palabras del menor. Cuándo siente la mano da un brinco y empieza a tener problemillas por que la tensión juega en su contra haciéndole estar hipersensible.

―Yo... Eh... ―el mantra traidor―. Hacen... Embrutecen la conversación y las mentes, eso es ―asegura frunciendo el ceño, tratando de concentrarse.

―¿Qué te diga que te ves completamente sexy con el kilt, embrutece tu mente? ―pregunta parpadeando―. En la que sigue a la derecha ―apunta.

El inglés aprieta las piernas y se sonroja, sin mirarle, empezando a tener VERDADEROS problemas. ¿Por qué hace eso mientras conduce? ¿Por que demonios no se ha puesto unos pantalones? Gira a la derecha donde le ha dicho.

Y... Ye... Yes ―balbucea.

―¿Y... No te gusta estar así de embrutecido? ―levanta las cejas. Eso lo lleva a pensar en lo sucio de todo el asunto. Como por ejemplo lo de ayer noche. Tiene un escalofrío.

―E... Eso mismo ―vacila de nuevo.

―Porque ayer parecía encantarte... ―le hace un cariño en la cara. Él se aparta sonorojado de manera perpetua.

―¡Estas rompiendo las dos reglas todo el rato apropósito! ―le acusa. Estados Unidos sonríe.

Yes! ¿Qué vas a hacerme? ―pregunta con cierto descaro.

El británico frunce el ceño y empieza a pensar en que le gustaría hacerle. Y si Francia pudiera ver esto, hasta él le diría que esta enfermo. Y bueno el desastre ya es mas que inevitable.

―Po... Podría volver a... tirar tus dulces ―suelta entrecortadamente, tratando de concentrarse en algo diferente.

―Bien. Una cuadra más y llegamos, ¿ves la eme ya? ―pregunta señalándola. Él no sabe muy bien a donde mirar y se mueve incomodo mientras sigue conduciendo―. Después creo que debemos dejar el coche aquí e ir en metro hasta la pista de hielo. ¿Sabes? El hielo en esta época esta tan reluciente que hasta parece un es... ―se detiene. ¡Iggy no debe saber, no debe saber! Carraspea.

―Eh... ¿En metro? ―pregunta haciendo un sobre esfuerzo por calmarse sin ni siquiera mirarle. Sobreesfuerzo que, por supuesto, está jugando en su contra.

―¡Pues claro! Ir al centro en coche es una muy muy mala idea ―declara mirándole.

―¿Po... por qué? ―pregunta como si en realidad estuviera interesado en lo más mínimo, pero este es un tema que parece manejable, quizás pueda hacerle hablar de cosas de este tipo menos problemáticas mientras se le pasa el desastre. Al menos parece no haberse dado cuenta.

―Pues porque el estacionamiento es carísimo, hay mucho trafico... ―empieza a enlistar.

―Vaya, ¿en serio no tienes una plaza reservada con tu nombre decorada con estrellas y cosas así? ―pregunta sarcástico.

―Además de lo evidente, claro ―agrega ignorándole.

―Lo evidente ―repite mientras aparca, para su desgracia.

Yes ―afirma sin mas detalle.

―¿Y qué es lo que es tan evidente? ¿El transporte incomodo, sucio y lento con gente rara y peligrosa?

―Nah ―declara sonriente bajándose del coche―. Si vamos en metro puedo disfrutar más como se te ve el kilt ―le dice mirándole. Además del viento... ―añade bajito para si al cerrar la puerta.

Inglaterra agacha la cabeza mirando un punto fijo en el volante, con el ceño fruncido y sin hacer ademán de moverse.

Estados Unidos lo mira desde afuera frunciendo el ceño. Le da la vuelta a la camioneta hasta el lugar del piloto y abre la puerta.

What?

El británico se sonroja y se lleva las manos directamente a la bolsa que lleva colgada de la cintura y que ha estado escondiendo cualquier cosa que le haya pasado en las regiones vitales, mientras sigue tratando que no se note.

Nothing... Ve yendo, please. Ahora vengo ―practicamente suplica. El de las gafas frunce el ceño, algo preocupado.

―¿Está todo bien? ―pregunta estirando el brazo hasta tocarle la cara con la mano. Él se separa de nuevo, tanto como el cinturón le deja.

Of... of course.

―No parece estarlo ―baja la mano y le mira serio.

Please? ―pide de esa forma en la que no se sabe muy bien si es un "please, vete y déjame acabar con esto" o un "please, no te vayas y acaba con esto". El americano le mira de arriba a abajo y levanta una ceja cuando se detiene en...

Ooooook... vale, vale. Voy a comprar el periódico al puesto de la esquina, ahora vuelvo por ti ―le dice sonriendo levemente sin mirarlo a la cara.

―Lo que sea ―suelta tratando de volver a cerrar la puerta. Estados Unidos hace ademán de irse y el inglés saca las llaves y cierra el coche desde dentro.

Vuelve unos treinta segundos después y toca el vidrio del coche con una moneda. Inglaterra a medio calmarse entra automáticamente en pánico.


Glosario de Terminos:

Heknowsheknowsheknows: El mantra de Inglaterra "losabelosabelosabe"


Recordamos a nuestros lectores que los reviews calman a Inglaterra y motivan a Estados Unidos.