Hola...!

A decir verdad me quedé con las Ganas de otro FIC de Harry Potter, me eh vuelto loca buscando alguna Historia de mis parejas favoritas y cuando di con uno asombrosamente bueno... ¡TRACKS! que el mendigo FIC no esta terminado y su ultima actualización es del 2005... lastima, era un buen FIC (Salazar/Hermione)

y es por eso que hace unos días eh decidido escribir este...

SOBRE LA HISTORIA:

Será una Trilogía, la cual obviamente esta es la primera, así que cuando le de fin no se sorprendan si esta algo inconclusa, la verdad es que la idea esta buena, fresca y bastante original aunque no tanto porqué eh tomado unas cuantas ideas de este FIC que les digo que esta inconcluso...

¡SI ERES AUTORIA DE ALGUNA HISTORIA POR DIOS, CONCLUYELA!

(Aquellas que plasman sus sueños y emociones en letras y no logran llegar a un final, son una verguenza para la comunidad de Escritors)

Mis parejas Favoritas son:

Draco&Hermione

Tom Riddle&Hermione

Salazar Slytherin&Hermione.

Si conoces algun fic sobre algunas de estas parejas (sobretodo de las ultimas dos) te estaría muy agradecida si me recomiendas uno (que esté terminado)

:) Gracias.


2

De Pastelillos y tazas de té.

Hermione le veía asombrada, el hombre no era ni el asomo de lo que muchos creían que era, incluida ella, Godric Griffindor era un joven alto, de castaño cabello oscuro y grandes ojos amielados, un tipo enorme con una sonrisa encantadora.

Pero ella jamás se imagino que aquel valiente hombre fuera tan alto, sus anchas espaldas le daban un aspecto como aquel personaje de la biblia, David y Goliat…

Y ella se sentía como el primero, siendo Godric aquel Goliat de enorme estatura, se giró para ver a Salazar, quien se encontraba recargado a la pared con sus brazos cruzados al pecho, aquel hombre le devolvió la mirada, sonrió pícaramente y le saludó con un movimiento de mano lo cual ella ignoró y volvió a prestar atención al enorme hombre que tenía en frente.

- Así que tu eres la encantadora Hermione…- su voz tampoco era la que ella esperaba, ahora que había visto al enorme león, pensó que su voz sería ruda, más todo fue al contrario, poseía la mas sedosa y melodiosa voz, pero sin perder su toque masculino, una persona agradable, había pensado la chica.

- Así es pero…

- ¡Oh, Salazar! ¿Quién iba a pensar que tú te dignarías en ayudar a tal damisela cuando más lo necesitaba? – Hermione levantó una ceja y se giró hacia el nombrado.

- No te atrevas a decir nada…- le dijo a ella…- y tú… ¡Deja de tutearme! – se había dirigido a ella, luego le soltó el santo grito al león quien solo río por aquello.

Hermione sonrío ligeramente, tener que presenciar aquella pequeña riña entre la serpiente y el león era todo una maravilla, ahora entendía como era que ambas casas no se respetaban una a la otra si sus fundadores no lo hicieron jamás, Godric pareció no escuchar a Salazar, aquel hombre se acercó a Hermione y sonrío dulcemente.

- ¿Así que has venido del futuro, viajera? ¿Cómo es que llegaste? – preguntó el grandulón, Hermione escuchó un gruñido tras ella, así que supuso que Salazar era de las personas más impacientes que jamás había conocido nunca.

- No creo que a ella le interese mantener una charla de viejas verduleras contigo, Gryffindor, así que de…

- Ay, Salazar, hay que ser buenos anfitriones, si la señorita Granger va a quedarse con nosotros…

- Eh… - gimió Hermione al escuchar aquello.

- ¡Ella no va a quedarse aquí! ¡Gryffindor, entiende de una vez, este no es el arca de Neón para que quieras meter a todo animal que se te pegue la gana! – exclamó el hombre ya enfadado, Hermione abrió los ojos sorprendida, ¿Cómo le había…llamado?

- Es Noé, Salazar… Noé… el arca de Noé… repite conmigo… NO-E

- ¡Callate! ¡Anapneo! – exclamó el de los ojos azules al apuntar su varita.

- ¡Protego! – Hermione sintió un empujón mientras escuchaba aquel hechizo protector, la castaña poco entendía, aquel hechizo que Salazar Slytherin había lanzado no era otro más que un intento asfixiante mágico.

- Pero que… ¡YA BASTA USTEDES DOS! – Hermione ya estaba más que harta de todo aquello, Salazar respiraba agitadamente, se habían estado lanzando varios hechizos uno al otro por varios minutos, la serpiente estaba bastante molesta, pero él león parecía… ¿Feliz? Oh, dios…

- Mis más cordiales disculpas Lady Granger…

- ¿Lady? No te equivoques Gryffindor, ese intento de..mujer no es más que una vulgar muggle…

- ¡Salazar!

- Idiota de pacotilla.- susurró la castaña, pero al oír a Godric llamar por primera vez a la serpiente por su apellido, sé quedó en silencio, su voz fue tronadora, profunda y cargada de seriedad, la castaña se volvió para mirarle, sus ojos claros parecían más bien dorados… estaba molesto.

Salazar Slytherin sonreía de una forma olímpicamente arrogante, nadie tenía el honor más que él, de tener el poder suficiente de hacer enojar al valiente, al temerario y honorable León, Godric Gryffindor…

Solo él.

- Señor Godric, si no le molesta, yo puedo defenderme sola… de donde vengo, al parecer siempre me encuentro rodeadas de serpientes…- comentó Hermione, de un segundo a otro, Godric parecía contento.

- ¡Eso es horroroso Lady Granger! – exclamó el hombre, con un gesto de horror.

- Es divertido cuando les aplasto como cucarachas...- y ella sonrío mientras sonreía a Salazar, este le miraba con el ceño fruncido.

- ¡Oh, dios apúrate Helga, eres una lenta! ¡No puedo creerlo! – una chillona voz se logró escuchar de tras de la enorme puerta de la gran oficina, que en algún momento, en el futuro, se convertiría en un enorme salón de baile…

- ¡Espérame Rowena! – otra voz más suave se escuchó en seguida, Hermione se estremeció al escuchar el estruendo del golpe de la puerta, una chica de grandes ojos grises y oscuro cabello entró por aquel par de gigantescas puertas, sonrió en el instante en que le vio, a su lado apareció una joven regordeta y de hermosos ojos azules, su cabello rojizo parecían llamas al contraste de su nívea piel.

- Oh, dios… ¿es verdad que eres del futuro? – preguntó Rowena quien se acercaba, Hermione sonrió, aquella mujer era toda una leyenda…

- Así es…- contestó al instante…- pero estoy aquí por un error yo…

- ¡Oh, querida, entonces tenemos tantas cosas de que hablar! ¿Verdad Helga? – la muchacha se dirigió hacia la pelirroja.

- Por supuesto, podemos sentarnos a tomar una taza de té y comer algunos pastelillos y…

- Pensé que estabas a dieta, Helga…- la desagradable voz de Salazar interrumpió la agradable charla…

Godric tuvo que morderse la lengua para no soltar la ronca carcajada típica de él, Helga entrecerró los ojos y muy lentamente se volvió hacia la serpiente, Rowena seguía sonriendo aunque no tanto, Hermione no entendía nada más, que aquel sujeto le encantaba molestar a los demás…

- A mí me parece que tienes una figura estupenda…- la dulce voz de Hermione resonó por toda la sala y de un momento a otro, tenía a la pelirroja Hufflepuff casi encima de ella.

- ¡Oh, querida! ¿te parece? – preguntó la mujer mientras se miraba el cuerpo y daba una que otra media vuelta.

- A mí me parece que si.- comentó Rowena mientras le brillaban los ojos.

- Genial, muchas gracias Muggle, ahora tendremos un desfile de modas para chochas… ¡¿Qué? ¡No me mires así que sabes que es verdad! – exclamó Salazar, Godric lo tomó del antebrazo y se dirigió hacia las chicas.

- Discúlpenme hermosas damas, pero antes de que alguien salga muerto aquí, me llevaré a Salazar a un mejor lugar… Lady Granger, espero que disfrute su estadía aquí, supongo que querrá nuestra ayuda para volver a su época… pero como vera…- alzó la mano de Slytherin…- este chiquillo fastidioso ya comenzó hacer sus viborescos berrinches…

- ¡Oye, imbécil, suéltame! ¡¿Vivorescos berrinches? ¡GRYFFINDOR! – las enormes puertas se cerraron en el momento en que aquel par de hombres salieron de la sala, los gritos de Salazar callaron en la lejanía del pasillo.

- Oh, Jesús bendito… ¿es que ese hombre nunca se está en paz? –preguntó Hermione mientras miraba a las dos mujeres…

- Salazar es un tanto… em… ¿Cómo te explico?

- ¿especial? – intervino Helga.

- ¡Si, exactamente! No entiendo cómo fue que Godric terminó por convencerlo para dar clases…

- ¿estás diciendo que…es profesor? ¿Tan joven? – Hermione estaba sorprendida, Rowena Ravenclaw era una mujer hermosa, Hermione supuso entonces que debía tener poco menos de treinta años, Helga era varios años menor que la pelinegra, de los cuatros el mayor era Godric, la castaña seguía sorprendida, había creído que todos ellos, los fundadores, debían de haber sido ya algo mayores cuando comenzaron a impartir clases en Hogwarts.

- Así es querida… esa serpiente ponzoñosa es el profesor de las Artes Oscuras…- comentó Helga mientras sacaba su varita y hacía aparecer una mesa redonda y tres sillas…

Había tasas, tenedores y platos, Hermione sonrió al ver el sin fin de pastelillos y dulces que Helga había hecho aparecer en el instante… tenía mucha hambre.

- Esto es... delicioso.- susurró la joven mientras se llevaba a la boca un biscocho de fresas con chispitas de arcoíris.

- ¿Verdad que son deliciosas? – preguntó Helga mientras levantaba la taza de porcelana.

- Ajam…- murmuró la castaña mientras digería el pastelillo.

- Así que eres… Hermione Granger ¿no? – preguntó Rowena.

- Si…- contestó Hermione dejando el pastel sobre el platito.

- Por tu apellido debo deducir que eres…muggle…- su voz parecía cansada en aquel momento, pero Hermione lo notó, la tensión al nombrar aquella palabra.

- Así es…yo…

- No tienes que decir nada, cariño, tanto Rowena como yo entendemos tu procedencia y a mí no me importa…

- A mí lo que me sorprende es Salazar, ese niñito con alma de anciano, no haya intentado algo contra ti, querida…

- Y no dudo que lo intente…- intervino Hermione mientras le daba un sorbo a su tasita de té.

- Lo sé… je, je, je, je pero es divertido en algunas ocasiones…- empezó a decir Helga.

- Si… mientras que ponga esos gestos indescifrables.. ese hombre es un exasperante de primera, no entiendo como Godric puede soportarlo…- comentó Rowena mientras masticaba un dulce de rana.

Hermione escuchaba todo aquello atentamente, sabía de antemano que Salazar Slytherin era un hombre difícil de tratar, eso, al menos los libros le habían dado a entender, suspiró mientras escuchaba algunos pasos acercarse a la sala…

- Mañana los alumnos llegarán a la escuela, espero que te nos unas para tratar con ellos, ya sabes, Hogwarts acaba de abrir sus puertas y no contamos con profesores suficientes…- Rowena miró a la castaña con ojos ilusionados, la chica se sorprendió por ello.

- Pero yo... no creo que pueda… solo soy una chica del séptimo curso que…

- Estoy segura que tú eres una joven de gran intelecto y podrás controlar el caos que habrá aquí los primeros meses…

- Pero yo… no estoy tan segura.

- Y yo tampoco, no creo que una…mujer de su clase esté preparada para dar clases…- la voz de Salazar hizo eco por todos lados.

- Vaya, vaya… a parte de grosero y majadero…metiche…- murmuraba Rowena mientras se llevaba la taza de té a los labios, los ojos grises de la mujer se encontraron de soslayo con los azules de Salazar, su rostro en un gesto indescifrable, Hermione solamente se dedicó a observarlos, ese hombre estaba loco o de verdad tenía un serio problema de personalidad.

- Bueno es que… yo creo que soy muy joven para impartir clases…- comentó Hermione después de un rato de silencio.

- No lo creo querida, a demás, estoy segura de que tú sabes más cosas que nosotros ¿es que no ha habido mejorías en encantamientos durante todo este tiempo? – la voz de Helga Hufflepuff era tranquila y suave al igual que su personalidad, pero cuando alguien (en este caso Salazar) le provocaban, se defendía a capa y espada.

- Lo ha habido, si, pero no creo que sea tiempo para que estos hechizos sean conocidos…- respondió Hermione, fue en ese momento cuando Rowena identificó un brillo en la mirada de Salazar, quien no tardó en intervenir, aquel hombre era muy ambicioso, al menos respecto con aprender nuevas cosas, y Hermione, sus ojos grises siguieron la mirada de la serpiente, era una encantadora fuente de conocimientos, sonrío de medio lado, obviamente no iba a permitir que Slytherin se aprovechara de la joven.

- Así que crees que tú… una inferior muggle puede superarnos…- susurró el hombre mientras se acercaba, Hermione levantó la mirada para verle, sus ojos chispeaban una extraña luz llamada curiosidad y reto.

- Soy mejor que tú en muchos aspectos…- fue lo que contestó la muchacha mientras le daba otro sorbo al té.

- Ya empezaste Salazar, ya se me hacía que te habías tardado mucho en discriminar a Hermione respecto a sus orígenes.- intervino Rowena quien le mandó una mirada severa, Salazar por otro lado, le ignoro olímpicamente.

- No voy a cambiar mi manera de ver las cosas solamente, por qué esta chiquilla les haya caído de maravilla… - le dijo a Rowena tanto como a Helga, luego se dirigió a Hermione.- lo siento querida, pero sigo creyendo que eres una…

- Cuidado con lo que dices Salazar…-ese era Godric quien acababa de entrar al salón.- recuerda que Lady Granger es nuestra invitada y estoy seguro de que nos hará el honor de impartir clases en el colegio mientras encontramos la manera de regresarla a su tiempo.- Hermione volteo a verle, los ojos de Godric eran claros, si todo el mundo decía que los ojos eran las ventanas del alma, en realidad ese hombre no los ocupaba, con tan solo oír su voz se podría saber qué tipo de persona era.

- Tsk… tan entrometido como siempre Griffindor.- espetó el más joven de los cuatro.

- Ja, ja, ja, ja, ja…tan simpático como siempre mi buen amigo.- la ruidosa carcajada de Godric hacía honor a la bestia que lo identificaba, Salazar torció la boca al sentir las palmadas de su odiado amigo en la espalda.

- Idiota.- masculló el muchacho de ojos azules, Hermione sonrió ligeramente, aquello parecía una ligera historia de comedia.

- No lo sé, aún no estoy convencida de que sea una buena idea de que me dedique a impartir clases.- empezó Hermione mientras sentía un escalofrío en la espalda, Salazar ya estaba de ella, con sus manos puestas en el respaldo de la silla.

- Oh, es una lástima… porqué nosotros como profesores tenemos total acceso a la sección prohibida…- acercándose aún más.- y estoy seguro de que tú eres de esas personas… cazadoras de conocimiento que no hacen otra cosa más que absorber cualquier trozo de conocimiento que se encuentran… - Hermione se estremeció al sentir la respiración del hombre en la nuca, Godric entrecerró la mirada al ver a Salazar inclinarse a la chica, los tres restantes habían escuchado a la perfección lo que la serpiente le había dicho.

- Bueno Salazar, ya estuvo ¿No crees querido? Si Hermione no quiere impartir clases…entonces la acomodaremos como una alumna más y…

- ¡Oh, perfecto, me encantaría que…Lady Granger asistiera a mis clases….así aprendería muchas cosas de las que me siento orgulloso…! – interrumpió Salazar a Rowena, quien ya le miraba con fastidio.

- ¡Si me permiten…creo que aceptaré su oferta de dar clases! – intervino la castaña ya asustada por lo que Salazar había dicho.

- ¡Oh, eso sería genial! ¿no crees Godric? – preguntó Helga mientras se removía en su asiento.

- ¡Por supuesto! – exclamó Godric poco antes de soltar la fuerte carcajada.

- Estoy de acuerdo, a demás… creo que sería algo aterrador que Salazar fungiera como profesor de una chica tan encantadora como tú Hermione.- comentó Rowena antes de enviar una mirada seria a Salazar, este, ni lento ni perezoso , contestó la mirada.

- Muy graciosa Ravenclaw, muy graciosa.- contestó el muchacho, Hermione creía que aquellos cuatro no eran absolutamente nada de lo que los libres describían, lo había entendido muy bien, Hermione sonrío, ahora que podía tener acceso a la biblioteca, exactamente en la sección prohibida, podía estudiar algunas cosas sobre los viajes del tiempo y algunas otras cosas más. Salazar le vio sonreír, definitivamente esa sangre sucia planeaba algo.