Hola...!

A decir verdad me quedé con las Ganas de otro FIC de Harry Potter, me eh vuelto loca buscando alguna Historia de mis parejas favoritas y cuando di con uno asombrosamente bueno... ¡TRACKS! que el mendigo FIC no esta terminado y su ultima actualización es del 2005... lastima, era un buen FIC (Salazar/Hermione)

y es por eso que hace unos días eh decidido escribir este...

SOBRE LA HISTORIA:

Será una Trilogía, la cual obviamente esta es la primera, así que cuando le de fin no se sorprendan si esta algo inconclusa, la verdad es que la idea esta buena, fresca y bastante original aunque no tanto porqué eh tomado unas cuantas ideas de este FIC que les digo que esta inconcluso...

¡SI ERES AUTORIA DE ALGUNA HISTORIA POR DIOS, CONCLUYELA!

(Aquellas que plasman sus sueños y emociones en letras y no logran llegar a un final, son una verguenza para la comunidad de Escritors)

Mis parejas Favoritas son:

Draco&Hermione

Tom Riddle&Hermione

Salazar Slytherin&Hermione.

Si conoces algun fic sobre algunas de estas parejas (sobretodo de las ultimas dos) te estaría muy agradecida si me recomiendas uno (que esté terminado)

:) Gracias.


3

Profesora Sangre-sucia Granger.

Hermione les veía ir y venir de un lado a otro, el pasillo lleno de alumnos le recordaba el lugar de donde había venido ella, Rowena y Helga habían sido muy amables de prestarle algunas prendas, y a decir verdad, mientras se pasaba la mano por el vientre y el pecho, Hermione pensaba que un corsé era lo menos indicado para ella, las vestimentas eran demasiado para ella, quien estaba acostumbrada a usar ropajes cómodos y flexibles, en cambio ahora, para no levantar sospechas tenía que comportarse como la clase de chicas a las que tanto odiaba.

Sumisas y estiradas.

- Para ser una sangre-sucia… eh de admitir que no te vez mal.- la castaña se estremeció al escuchar aquella aterciopelada voz, frunció el ceño y se giró para ver a su acompañante.

- ¿Debo tomarlo como un cumplido o un insulto? – preguntó la joven mientras se cruzaba de brazos, Salazar sonrío mientras desviaba la mirada, Hermione, al cruzarse de brazos no había hecho otra cosa más que levantarse el busto, asomándolos un poco más de aquel escote del cual había criticado tanto…

- ¿Qué mier…? – iba a replicar la joven cuando se dio cuenta que era lo que aquella serpiente había estado mirando, sobresaltada y ruborizada, Hermione bajó las manos.

- Eres una vulgar… ¿pero qué se puede esperar de una mujer cómo tú? Y sobre lo otro… puedes tomarlo como quieras… no me interesa en lo más mínimo.- había dicho mientras continuaba con su paso.

Hermione frunció el ceño, ese tipo era de lo más molesto e irritante que jamás hubiera conocido antes…

- Pues yo que tú cuidaría mucho de lo que "yo" piense de tus insinuaciones…uno nunca sabe con qué clase de gente puede llegar a molestar…- la voz de Hermione llegó a oídos de la serpiente, él sonrío complacido pero aún así, satisfecho por haberla hecho enfadar, no se detuvo.

- ¡Buena suerte con sus alumnos…profesora sangre-sucia Granger! – fue lo que Hermione escuchó por último.

- Maldito idiota… ¿siempre tiene que quedarse con la última palabra? – se dijo para sí, la chica se dio media vuelta, la falda de su vestido giró retardada, Hermione se sobresaltó al encontrar a un muchacho tras de ella…

- ¿Puedo ayudarte en algo? –preguntó Hermione, aquel chico le era conocido… pero ¿de dónde? Se preguntó la castaña.

- No, en nada, muchísimas gracias… es solo que… creo estar perdido.- contestó el muchacho, Hermione le observó, era un chico de finos y delicados gestos faciales, sus grandes ojos verdes le recordaban a alguien…

- Bueno… si me dices a quien o que es lo que buscas, tal vez pueda ayudarte… soy la profesora Hermione Granger… ¿y tú eres…? – la muchacha observaba los grandes ojos de aquel alumno, la castaña al ver su uniforme, se dio cuenta que pertenecía a la casa de Gryffindor.

- Soy Charles, Charles Potter… mucho gusto profesora Granger…- el muchacho sonrío sin saber que había dejado a una Hermione muy impactada.

- "Vaya…seguro es antepasado de Harry, si, seguro que si" mucho gusto Charles… ¿y a que clase vas en este momento? – preguntó la mujer mientras sonreía.

- A Transformaciones… - contestó el joven mientras jugaba con sus manos.

- Ya veo… si gustas puedo… - Hermione iba a ofrecerse a acompañar al muchacho a su aula cuando un grito de aguda voz penetró en los oídos de ambos.

- ¡POTTER! – Hermione se estremeció ante aquello, el muchacho se estremeció al ver a su compañera de clases acercarse a él a grandes pasos.

- Eh… Hola Eleonor… - saludó el joven en un tono tembloroso, Hermione levantó la ceja, curiosa.

- ¿En dónde te habías metido eh? ¡Me tenías preocupada, ahora vamos que la profesora Helga no es tan benévola con la impuntualidad! – Hermione abrió los ojos en son de sorpresa al ver a la muchacha jalonear a Charles y arrastrarlo por el pasillo.

- Genial… nada más falta ver a un pelirrojo pecoso corriendo por ahí…- susurró Hermione mientras veía a aquel par desaparecer a la vuelta del pasillo.

Godric se lo había explicado unas horas antes, el colegio Hogwarts ya llevaba inaugurado tres años y por lo tanto, Hermione debía prepararse para enfrentarse a los chicos del último año…

Suspiró, estaba la castaña justamente frente a la enorme puerta de madera, colocó su mano en esta y sintió la fina tabla en su piel, extrañaba su mundo, a sus amigos y aún no entendía del todo como es que había llegado ahí…

Podía escuchar el alboroto que aquellos adolescentes en potencia causaban en el aula, Hermione sonrió recordó el primer día de clases junto con Harry y Ron, cuando estaban esperando a la profesora McGonagall.

Suspiró.

- No estés nerviosa Hermione… solo son unos chicos…- y dicho, abrió la puerta y le dio un fuerte empujón.

Hermione visualizó el escritorio al fondo del aula, sentía las miradas de los alumnos sobre ella, escuchando murmullos de las chicas y los halagos de los muchachos…

- ¿ella es nuestra profesora de encantamientos? – preguntó una Gryffindor a otra…

- ¿Quién es ella?

- No lo sé… creo que le vi esta mañana cuando hemos llegado…

- Vaya… es muy guapa…- murmuraba un chico de Slytherin.

- ¿No es algo joven para ser maestra? Seguramente no pasa de los veinte…

Hermione se detuvo justo frente a la pizarra, se giró lentamente, llevaba el cabello suelo, los mechones rizados caían por sus hombros semidesnudos, sabía muy bien lo que significaba ser un profesor, las responsabilidades, obligaciones.

- Muy buenas tardes… - respiró hondo.- Este año seré yo su nueva maestra de encantamientos, espero llevarnos bien… y recuerden, respetar para ser respetados, ese será nuestro lema dentro de esta aula durante mi clase… ¿entendido? – preguntó la joven mientras pasaba su vista por todos sus alumnos quienes asintieron.

- Mi nombre es Hermione Jean Granger… y si…- se detuvo al ver el gesto de perplejidad que los alumnos de la casa de la serpiente pusieron en sus rostros…- Soy orgullosamente muggle.- afirmó la joven, la castaña sonrió orgullosa al ver como los alumnos de Gryffindor se relajaban, al parecer los demás profesores eran algo incomprensibles con ellos…

- ¡Una sangre sucia! ¡Esto es inaudito! – exclamó una joven, Hermione volteo a verla, toda la clase estaba atenta a la nueva profesora y a aquella chica de rubios cabellos y ojos grises.

- "Oh, vaya… seguro es Malfoy" ¿algún problema con eso, señorita Malfoy? – preguntó Hermione.

- En realidad…si… ¡No voy a recibir clases de una asquerosa inmunda! – gritó mientras golpeaba la butaca con las manos, Hermione suspiró resignadamente.

- Pedí respeto a cambio de eso, señorita Malfoy… y no ponga esa cara, seguramente está pensando como sé quién es usted…toca la casualidad que todos los de su estirpe…son todos unos hurones… así que siéntese ¡Y PRESTEME ATENCION Y SI NO LE GUSTA AHÍ ESTA LA PUERTA! – Hermione había levantado la voz,,, aquella chica seguramente le iba a dar muchos dolores de problemas al igual que cierto Hurón de su tiempo.- Pero le advierto jovencita… no por qué vea que soy algo joven, no voy actuar como un adulto, si usted se atreve a poner un pie fuera de esta aula… me encargaré de que no vuelva a entrar… ¿Comprendido…? – la mirada perpleja de la muchacha fue más que suficiente, había inyectado miedo en ella y todos las demás serpientes

Hermione vio salir al último alumno, había sido algo difícil al principio, pues se había puesto nerviosa, suspiró mientras se sentaba, las cosas no serían fáciles, a demás, tenía que ir en busca de Godric Gryffindor para que le ayudara a resolver su "pequeño problema".

- Esos mocosos del infierno son toda una lata ¿No crees, profesora sangre sucia Granger? – la castaña se sobresaltó al escuchar aquella masculina voz, buscó al responsable y ahí estaba, sentado sobre una de las butacas del aula.

La exasperante serpiente, Hermione soltó un suspiro de resignación, ¿es que ese hombre no tenía otras cosas que hacer más que molestarla?

- Puedo con ellos… en especial con las víboras…- contestó la castaña mientras se ponía de pie y comenzaba a recoger sus cosas.

- Ya veo… déjame advertirle algo…

- Ya me has advertido demasiado desde el primer momento en que me viste… ¿es que no hay otras cosas mejores que tengas que hacer? – los marrones ojos de ellas se fijaron en los azules zafiro de él.

- En realidad no… esas "cosas" pendientes que dices que debería tener… bien lo puede hacer el gordinflón de Godric…

- ¡Eres un grosero, majadero! - exclamó la castaña al escuchar como Salazar llamó al león.

- ¡Oh, discúlpame, Lady Granger! No quise ofender a tu novio el grandulón.- evidentemente aquel hombre estaba provocándola, burlándose de ella, su mirada se lo decía y su sonrisa arrogante…

- ¡No es mi novio! ¡Ay! Eres un… Bah, no sé por qué me molesto en responderte y si me disculpas… yo.. si tengo mejores cosas que hacer…- la joven se encaminó por entre el pasillo que se abría entre las bancas, claramente iba hacia la salida, pero Salazar fue más rápido.

- Oh, querida… no te enfades… cuando una mujer se enoja se vuelve horripilante y envejece y engorda rápidamente… ya ves… ahí esta Helga que no se queja…

Hermione no podía creerlo, la castaña no cabía de la sorpresa, Salazar hablaba pestes de sus compañeros, apretujó la mandíbula…

- No puedo creer que tú…

- Pequeña sangre inmunda, si crees que por qué comparto el titulo de fundador con aquel trío de cursis… crees que voy a llevarme bien con ellos… estás muy equivocada… la hipocresía no existe en mí, no voy a mentirte cuando te digo que los odio a los tres…

- Oh, sí, no ocupas decírmelo... sé nota a leguas… los odias, lo sé, en especial a Godric…

Él sonrió, Hermione gruñó y desvió la mirada, ya había notado aquellos hoyuelos que se le formaban en las mejillas, ciertamente aquel hombre era muy apuesto, pero era tan arrogante y cretino, que de una manera u otra, su atractivo se iba por el drenaje.

- Puedes odiar a quien quieras… de todas formas no me interesa… - Hermione pasó por un lado de él, intentando salir de aquel salón, y es que no es que fuera claustrofóbica pero, cuando se encontraba a solas con aquel hombre, cualquier sitio cerrado parecía asfixiarla.

- Oh, querida… si te pongo nerviosa me lo hubieras dicho antes.- Salazar se encogió de hombros, Hermione se giró para verle, sus ojos desmesuradamente abiertos.

- En realidad…eres un idiota…- no dijo más, siguió su camino y salió de ahí a toda prisa, dejando a un satisfecho Slytherin con una sonrisa en los labios.

- Oh, que sangre sucia… bien Godric, creo que ya encontré a mi juguete para este año.- susurró para sí mientras desaparecía; Hermione se recargó a la pared, aquel hombre era exasperante, no sabía como Rowena y Helga lo aguantaban, suspiró, era un chiquillo que no terminaba por crecer ¿Quién lo iba a pensar? Salazar Slytherin comportándose como un niño pequeño.