Hola...!

A decir verdad me quedé con las Ganas de otro FIC de Harry Potter, me eh vuelto loca buscando alguna Historia de mis parejas favoritas y cuando di con uno asombrosamente bueno... ¡TRACKS! que el mendigo FIC no esta terminado y su ultima actualización es del 2005... lastima, era un buen FIC (Salazar/Hermione)

y es por eso que hace unos días eh decidido escribir este...

SOBRE LA HISTORIA:

Será una Trilogía, la cual obviamente esta es la primera, así que cuando le de fin no se sorprendan si esta algo inconclusa, la verdad es que la idea esta buena, fresca y bastante original aunque no tanto porqué eh tomado unas cuantas ideas de este FIC que les digo que esta inconcluso...

¡SI ERES AUTORIA DE ALGUNA HISTORIA POR DIOS, CONCLUYELA!

(Aquellas que plasman sus sueños y emociones en letras y no logran llegar a un final, son una verguenza para la comunidad de Escritors)

Mis parejas Favoritas son:

Draco&Hermione

Tom Riddle&Hermione

Salazar Slytherin&Hermione.

Si conoces algun fic sobre algunas de estas parejas (sobretodo de las ultimas dos) te estaría muy agradecida si me recomiendas uno (que esté terminado)

:) Gracias.


5

Bajo la Luz de la Biblioteca.

De verdad que aquello era increíble, Hermione encontró el tomo perfecto para comenzar con su investigación, pero…

- Suelta ese libro, Slytherin…- la voz de Hermione no era para nada a una petición, Salazar levantó una de sus espesas cejas, la mujer era sumamente fascinante, lo sabía, le encantaba verla rabiar pero…

- Lady Hermione, puede disculparme pero yo tomé primero este libro.

Hermione frunció el ceño, ese cabrón lo estaba haciendo a propósito, sabía que estaba en la sección prohibida para buscar alguna solución a sus problemas, y en lugar de ayudarla ¡ESTABA PERJUDICANDOLA!

- Mira Slytherin…necesito este libro en especifico, es único en su "especie" y no habrá otro hasta dentro de cincuenta años…- espetó la joven mientras forcejeaba con el hombre, pero por supuesto, él tenía más fuerza.

- Bueno Granger… haya hay un cómodo sofá donde puedes esperar…- le respondió él con una sonrisa a diente pelón, Hermione abrió los ojos desmesuradamente, no podía creerlo.

- ¡Eres un…!

- ¡SILENCIOOOOOOOOOOOO! – el grito de la encargada interrumpió a la joven, quien no hizo otra cosa más que voltear a ver el lugar por donde vino su voz, Salazar, quien aún sujetaba el libro, veía la pequeña mano de Hermione sobre la suya, luego volteo a verla a ella, sonrojada y con la furia en la mirada…

- *Videte pulchra.- el susurró Salazar mientras le observaba y movía el libro, y como era de esperar, Hermione se volvió tan rápido hacia él para enviarle una mirada asesina, Salazar sonrío satisfecho.

- Dame el maldito libro, Salazar…- el mencionado siguió observándole a los ojos, no cabía duda que aquella joven le sorprendía cada día más…

- ¿Y si no quiero…que? – fue su seca respuesta, la castaña jaloneo el libro hacia ella, Salazar hizo lo mismo y así estuvieron varias veces, él sonreía y ella gemía del coraje.

- ¡Que me des el maldito Libro, eh dicho! – gritó la joven mientras tomaba con la otra mano aquel objeto que le haría regresar a su época, estaba segura de que así sería.

* Videte pulchra (Frase en Latín que significa Eres Hermosa)

Helga y Rowena se encontraban en la sala común de los Fundadores, la pelirroja mujer sonreía satisfechamente, ambas estaban una al frente de la otra, bebiendo su taza de té…

- No sé por qué, mi querida amiga pero, por lo que me dices…alguien ha puesto su ojo en nuestra querida Hermione...- comentaba Helga mientras se llevaba un dulce a los labios, Rowena sonrío dulcemente.

- No tengo la menor duda, Helga, Hermione es una chica hermosa, proviene de un misterioso futuro… pero de verdad te digo… Godric no va a dejarla ir tan fácilmente.- respondió Ravenclaw, Helga despegó sus hermosos ojos azules de los pastelillos.

- ¿De qué hablas?- preguntó la inocente mujer mientras veía a su amiga a los ojos.- ¡Oh, dios mío! ¿No me digas que…? – la boca rojiza de Helga sé quedó trabada al ver a Rowena asentir con un movimiento de cabeza.

- Así Helga… ¡Ay, el amor! – exclamaba la pelinegra mientras ponía ojos de cordero a media morir y llevaba sus manos al pecho.

- Pero… ¡Rowena, Godric es algo mayor para Hermione!

- Para nada, es una buena edad…- respondió la mujer.

- Ella tiene dieciocho y Godric ya está en los treinta…- interrumpió la Hufflepuff.

- Ay por el amor a Morgana, Helga, tú padre y el mío le llevaban veinte años de diferencia a nuestras madres… ¡Y venos aquí, comiendo pastelillos y tomando té! – dijo la mujer mientras sonreía, Helga frunció el ceño.

- No creo que Godric sea el mejor candidato para Hermione… yo apuesto mi copa en que Salazar será su príncipe azul.- soñaba Helga mientras masticaba un dulce, Rowena levantó una ceja oscura.

- ¿De verdad, Helga? ¿De verdad crees que ese arrogante con espíritu de anciano pueda ser el príncipe de Hermione? – preguntó Rowena con voz tétrica.

- ¡Por supuesto! No existe ningún tipo de persona que esté exento del amor… Rowena, te digo yo…Salazar tiene sus ojos de víbora bien puestos en Hermione…- decía Helga mientras se señalaba los ojos con sus regordetes dedos y luego la señalaba a ella con estos, ante aquello, Rowena Ravenclaw no pudo evitar soltar la carcajada.

- ¡Por dios Helga, no creo que ese par sea el uno para el otro! Hermione no lo soporta, ya la has escuchado… Salazar se ha convertido en su sombra… maldito acosador.

- Por qué le quiere… esta perdidamente enamorado de ella…

- Ay amiga… sigue soñando… ese hombre no nació para ninguna mujer…

- Por supuesto que si… ¿Has visto su mirada? Parece que al verla toma un brillo…Rowena, amiga mía, Salazar está enamorado de Hermione y yo… voy a ayudarlo.

- ¡Va lanzarte un Avada si se llega a enterar de tus funestos planes! – exclamó la mujer con los ojos bien abiertos, imaginándose a Salazar lanzándole el hechizo imperdonable a su amiga.

- ¡Ay por Circe, Rowena! Ya verás… tendrás que darme tú hermosa diadema, si… esa, no pongas esa cara…

- Muy bien Helga… si yo gano esta apuesta, tú tendrás que darme tú preciosa copa de la que tanto estás orgullosa…- respondió la mujer mientras estiraba la mano, ofreciéndole a la mujer de cabellos rojos, el cierre de una apuesta.

Helga miró la blanca mano, luego sonrío y finalmente estrechó la mano de su querida amiga Rowena.

- Que gane la mejor…- susurró Rowena ante una sonriente Helga.

Rowena sonrío orgullosa, ya sabía ella que Hermione no le haría ni el mínimo caso a un ser tan arisco y oscuro como Salazar Slytherin, y menos, si llegase a enterar, de lo que ella y Godric sospechaban, de lo que la Serpiente estaba planeando hacer…

La apuesta se había hecho ya.

Hermione suspiró resignadamente, mientras veía el libro que caía al suelo, el ruido seco y sonoro penetró en sus oídos, mientras la sonrisa de Salazar se hacía cada vez más grande, Hermione no despegó los ojos del libro…

- ¿Qué no lo querías? – preguntó el arrogante hombre, quien momentos antes había aventado el libro. Hermione sabía que era lo que el hombre quería.

- …- ella no dijo absolutamente nada, levantó un poco el vestido y se acuclilló para tomar el libro entre su regazo mientras la venenosa risilla de Salazar se colaba por entre sus oídos.

- Desde hace algunos días eh querido verte así, Sangre sucia… arrodillada a mis pues.- fue lo que había dicho después de un rato, Hermione se puso de pie, y sabía que no era correcto armar un escándalo en la biblioteca, pero no podía aguantarlo más, se mordió el labio inferior y lo mejor que pudo hacer fue mirarlo con odio.

- ¿Qué pasa my Lady, el ratón se comió tú…?

- Te odio.- interrumpió Hermione mientras cerraba los ojos, intentando mantener las lagrimas dentro de sus ojos, fue entonces cuando la castaña decidió que aquello ya era más que suficiente, ya se había expuesto a demasiadas humillaciones en "su" pasado, y ahora ese hombre se dedicaba a diestra y siniestra a maltratarle y recordarle que para él no era otra cosa más que una sangre-sucia, por más que intentaba olvidar su duro pasado con Draco Malfoy, aquella serpiente se empeñaba a hacerle entender que el pasado era como una herida, que aunque ya cicatrizada, siempre se mantendría ahí como un recuerdo…

- Oh… ¿Me odias? Que mal…- el sarcasmo era más que evidente, Hermione suspiró profundamente y se dio la media vuelta, pero no dio un paso más.

- Me das tanta lastima ¿sabes? Eres un ser tan patético que lo único que hace es hacer el ridículo… pero no te preocupes, esta sangre sucia pronto se irá…- ella giró un poco el rostro para verle, Salazar le observaba profundamente.

- Cuando llegué a esta época y te conocí… me alegró saber que no eras como los libros de mi tiempo te describían… un ser oscuro, ermitaño, amargado y un déspota que se empeñaba a demostrar su odio hacia los muggle, pero veo que en realidad es así… que decepción.- y dicho, la joven continuó con su camino.

El viento sopló, colándose por una de los ventanales de la biblioteca, logrando apagar la veladora que iluminaba cerca de Salazar, dejándolo en completa oscuridad dentro de aquel pasillo.

Hermione se encaminaba hacia la sala común de los profesores, lo odiaba, de verdad, desde que le vio por primera vez cuando llegó a ese lugar, creyó que tal vez ese hombre, no era nada de lo que los historiadores decían, pero se había equivocado, mantenía el libro fuertemente apretado contra su pecho, Godric le había dicho que era una lectura complicada debido a su escasos estudios en el tema, pero ella entendía que podía ver algo ahí, que le fuera de ayuda.

Y lo era.

"La Magia: Intermediario de los viajes en el tiempo" era el titulo de aquel grueso libro, Hermione susurró la contraseña a la gárgola y poco después entró a su habitación y puso un hechizo silenciador…

Desde ahí podía escuchar las voces de los profesores, quienes se encontraban un piso más abajo, Hermione dejó el libro sobre el escritorio, estaba más que claro que esa noche no podría leer tranquilamente, estaba demasiado agitada emocionalmente y la rabia por no haber enfrentado a Slytherin le carcomía por completo, su orgullo estaba lastimado y su dignidad sabrá Merlín donde se había metido.

Salazar esperaba con tranquilidad a que las escaleras movedizas se detuvieran, y cuando estas estuvieron quietas, el hombre dio sus primeros pasos antes de detenerse de nuevo, Godric estaba esperándolo en medio del pasillo con los brazos cruzados, se veía molesto. Muy molesto.

- A que debo este Honor, Gryffindor… ¿acaso temes que me pierda en el castillo? – el sarcasmo era más que obvio, pero Godric no respondió de inmediato.

- No sé qué es lo que estás planeando, Slytherin…pero para mi desgracia tendré que mantenerte vigilado…- su voz era profunda y algo ronca, solamente le faltaba soltar un rugido para verse como un verdadero León.

- No sé de qué estás hablando, mi querido amigo…

- Oh, sí que lo sabes… sí que lo sabes…- susurró Godric mientras se descruzaba de brazos y encuadraba los hombros y se acercaba a la serpiente.

- Gryffindor… espero que algún día de estos, dejes de usar tu masa muscular como cerebro, ubícate amigo… no te atrevas a amenazarme por qué…- la serpiente fue silenciada, Godric lo tomó por el cuello de sus ropajes finos y lo estrelló contra la primera pared que vio.

Salazar no podía hacer nada, la fuerza física de Godric era incomparable con la de él, perdería de inmediato tan solo recibir un golpe… así que era mejor que se mantuviera tranquilo.

- No sé qué diablos estás haciendo en las cavernas del castillo… Oh, serpiente, no pongas esa cara que pierdes el glamur… No quiero enterarme que tanto haces ahí abajo, pero te aseguro que si eso tiene algo que ver con los alumnos…muggle's… te destrozare por completo…

- Oh por Circe, Gryffindor… jamás pensé que tú llegarías… TSK.- Salazar se mordió la lengua para aguantar el coraje, Godric lo zarandeo para que se callara.

- No me conoces, serpiente…ya me eh enterado de sus atentados contra Hermione, te lo voy a decir en este momento maldita serpiente rastrera… aléjate…de Hermione…- Salazar quiso soltar la carcajada, pero los ojos brillosos de Godric se lo advertían, el peligroso hombre era de cartas a tomar, lo sabía, tenía un tiempo de conocerlo, pero eran pocas las veces que lo había visto furioso…

- ¿O si no que…? – se aventuró a preguntar, Godric lo soltó, Salazar se sintió a salvo, y sacudiendo sus verdosas ropas, Slytherin le mandó una mirada asesina a su compañero fundador…

- O si no, Slytherin… me veré en la necesidad de partirte en miles de pedazos, no me provoques… puedes meterte conmigo las veces que quieras… pero no con Hermione. – y dicho, el hombre se dio la media vuelta y desapareció por entre las sombras del pasillo.

- No pues que miedo, mira como tiemblo…- susurró Salazar mientras se dirigía hacia sus aposentos.

Helga y Rowena se encontraban escondidas a la vuelta de una esquina, habían escuchado y visto todo, jamás habían visto a Godric en aquel estado de enojo…

- ¿Qué fue eso, Rowena? – preguntó Helga mientras se giraba para ver a la mujer, la pelinegra entrecerró los ojos.

- Lo que pasa Helga, es que hace rato, yo y Godric estábamos vigilando los pasillos, cuando uno de los retratos nos comunicaron que Salazar estaba en la biblioteca con Hermione…

- OH, por Merlín… ¿y qué pasó? – preguntó la pelirroja algo preocupada.

- Han visto a Hermione llorar por los pasillos minutos después de ese encuentro.- contestó la mujer mientras veía el pasillo por el cual Godric había desaparecido.

- Santa Circe…

- ¿Vez? Te dije que Salazar no es digno de ser amado por nadie… estoy segura de que Godric podrá enamorarla y vivirán felices por siempre…- Helga le miró con enfado, Rowena tenía inmensas esperanzas en aquella pareja.

- De verdad que estás mal amiga…

- ¿Por qué?

- No, por nada, olvídelo señorita Ravenclaw…- dijo en tono divertido Helga.

Ambas mujeres decidieron ir cada una a sus respectas habitaciones, mientras que Hermione comenzaba a cerrar los ojos, había llorado si, se había sentido tan humillada y con el orgullo pisoteado, jamás podría perdonar aquel hombre, no a Salazar Slytherin…

Una última lagrima nació de la comisura de sus ojos, resbalando por su mejilla y explotando en su hombro desnudo, mientras que en la oscuridad de su habitación, Salazar Slytherin observaba la lejana Luna que intentaba ocultarse en vano tras las nubes. Era una mirada inexpresiva, aquellas palabras que la sangre sucia le había dicho, por algún raro motivo, le había apretujado el pecho. Que decepción, había dicho.