Hola..!

Solo quiero avisar que ya eh terminado el FIC y que estoy comenzando con una segunda parte, espero les guste... SALUDOS


7

Vestida de rojo, Vestida de Verde.

Parte I

Helga iba con la sonrisa más grande y encantadora de todas, Hermione no entendía a que iba todo aquello, pues a demás de lo feliz que andaba la mujer, Rowena andaba algo malhumorada, no entendía absolutamente nada y para colmo, Helga le había obligado a ponerse una horrible bufanda verde…

- si no te gusta, no entiendo por qué aceptaste ponértela…- había dicho Rowena mientras se detenía frente a un aparador, Helga estaba a su lado, observando un hermoso vestido de noche… tan, pero tan hermoso…

Hermione no era muy dada a vestirse para fiestas de aquel calibre, la última vez que lo había hecho, fue en aquella fiesta en la que había asistido con Viktor Krumm, sonrío al recordarlo, pero Rowena y Helga le habían repetido hasta el cansancio que aquel baile navideño era muy especial, así que tenía que complacer a sus amigas…

Mientras ellas se dedicaban a bobear frente a la vitrina, Hermione descubrió una tienda al otro lado de la calle, donde algo delicado y hermoso había llamado su atención…

De anchas faldas y de un rojizo color escarlata, el vestido sin mangas y con incrustaciones de cristales dorados en el pecho y con holanes por todos lados de la falda; Hermione se dirigió a la tienda y pegó sus manos en el cristal, aquel vestido era perfecto para ella, tan hermoso… una prenda que solamente una Gryffindor de cuerpo y alma podía usar…

- ¿Hermione? – la castaña se sobresaltó al escuchar la masculina voz, se volvió para encararlo.

- ¿Godric, que haces aquí? – preguntó la joven mientras se separaba del estante.

- Oh, yo solamente vine a visitar al sastre, ya sabes, con mi estatura y mis medidas, no en cualquier parte puedo encontrar un traje hecho para mi.- contestó el hombre mientras sonreía.

Hermione siempre, desde que se encontraba en aquella época, había pensado que Godric Gryffindor, poseía la más sincera y varonil sonrisa, ella no pudo evitar sentirse acalorada al verlo…

A demás, Godric era un hombre, a pesar de su edad, muy guapo, inteligente y caballeroso, todo lo que una mujer podía esperar de su caballero de brillante armadura, a demás, Godric Gryffindor encajaba perfectamente en ese tipo de príncipe en armadura de plata.

Valiente, valeroso, honesto, honorable y entre otras cosas más. Virtudes que Hermione buscaba en el hombre perfecto.

Un hombre como Godric.

Hermione desvió la mirada, comprendiendo en las cosas que estaba pensando y en lo tonta que Godric debía estar pensando que era, seguramente tenía las mejillas encendidas…

Helga casi se muere de un ataque en la bilis al ver a Godric y Hermione al otro lado de la calle, un carruaje pasó impidiéndoles la vista, al ver despejada el área a visualizar, Rowena se dio cuenta de que la muchacha estaba demasiado pensativa, soltó una risilla pícara al ver su rostro sonrojado de la castaña, Helga se mordió un dedo, si tan solo Salazar no fuera tan ermitaño ¡Y con tres kilos menos de Orgullo! Entonces Godric no estaría ahí, con Hermione demasiado cerca de él…

- Bueno mi querida Helga, creo que las cosas van muy parejas…- escuchó la voz de su mejor amiga.

- Esto no va a aquedar así, Rowena…yo voy a ganar…- respondió Helga cruzándose de brazos.

Faltaba tan solo un día para la fiesta y Hermione había regresado al castillo sin ningún vestido, Rowena y Helga se habían visto algo desilusionadas, pues ambas le habían mostrado un sinfín de modelos, Hermione no era tonta, esas dos se traían algo entre manos, pero no sabía que era… no del todo.

Comprendía que Rowena quisiera que ella fuere al baile acompañada por Godric, pues sus intensiones era que escogiera un vestido rojo…

Pero Helga era otro asunto, la mujer se había mantenido con el discurso de que a la castaña le venía mejor el verde, que aclararía sus castaños ojos, y eso era verdad, a Hermione siempre le había parecido que sus ojos cambiaban de color al llevar puesta alguna prenda de color verdosa.

Las vacaciones habían llegado, y los alumnos podrían irse a sus hogares uno o dos días después de aquel baile, las chicas eran las más emocionadas, pero los más nerviosos eran los muchachos, pues aún no escogían a sus parejas…

Ya en el colegio, Hermione se dirigía a la biblioteca pero antes de llegar la castaña se detuvo en medio del pasillo al ver a Godric detenerse frente a ella, el alumnado iba y venía, sin prestar atención a sus profesores.

Hermione se estremeció al sentir el contacto de la mirada del león sobre ella, sentía como el calor comenzaba a subirle a las mejillas, por otro lado, Godric continuo acercándose a ella.

- Hermione, buenas tardes…- saludó el hombre, la castaña tuvo que levantar la mirada para verle a los ojos.

- Buenas tardes Godric… - respondió ella mientras abrazaba aún más el pesado libro, Gryffindor sonrío dulcemente mientras la muchacha sentía el fresco viento de invierno soplar a su alrededor.

- ¿Te diriges a la biblioteca, cierto? – preguntó Godric mientras se quitaba la bufanda rojiza del cuello.

- Si, eh encontrado algo que puede ayudarme, ya casi todo está listo de hecho pero…solo necesito un cambio de clima.- y la castaña sonrío, Godric ofreció su brazo para acompañar a la castaña, Hermione se abrazó al fuerte y marcado hombro gustosa.

Era fuerte, muy fuerte.

Godric se había ofrecido a acompañarla el resto de la tarde en la biblioteca, él ya le había dado una buena leída a aquel tomo, Hermione ya había comprado la tiza roja, pero al parecer necesitaba algo más, algo que ella no podía conseguir muy fácilmente…

- Hermione ¿Te das cuenta que este hechizo es bastante peligroso, verdad? – la voz de Godric resonó un poco seca pero fuerte, Hermione levantó su mirada del libro y le vio algo preocupada, lo que el hombre le estaba diciendo era más que cierto.

- Sé que es un poco arriesgado, Godric, pero necesito volver a mi época lo antes posible…

- ¿Por qué? – preguntó casi de inmediato, la castaña levantó una ceja y Godric no hizo otra cosa más que avergonzarse.

- Bueno, por qué allá están mis amigos…y la poca familia que me queda.- contestó ella mientras volvía su vista al libro, dio una ojeada hasta que escuchó nuevamente la voz de Godric Gryffindor.

- ¿Cosas muy desagradables están pasando, cierto?

- Una Guerra está arrebatándonos nuestra vida, es lo único que puedo decirte.

Godric sé aterró ante aquello, una Guerra, había dicho, el jamás había estado en ninguna, el mundo mágico jamás se había visto enredado en una oleada de matanza…nunca y el jamás lo permitiría.

- ¿Y tú estás luchando en ella? Preguntó por qué a mi parecer eres de esas damas, Hermione. Tú…

- Yo…necesito volver para ayudar a mis amigos… necesito pelear y defender a mi "gente"

Y él sabía a qué se refería con "mi gente", tan solo ver a aquella joven podía notarse que era muggle, pero era una mujer maravillosa, él lo sentía, la había visto tiempo atrás en los pasillos, ayudando a los alumnos, orientando a uno que otro alumno y aunque ella no lo supiera, Godric ya estaba enterado de sus clases extracurriculares que estaba dando ciertos días a la semana en la biblioteca.

Ella tenía hambre de ayudar a la gente.

- Tengo que volver aunque me cubra de sangre y llanto.- susurró Hermione mientras volvía su mirada hacia el frente, Godric le veía con un gesto en la cara que Hermione no supo descifrar.

- Te va a costar creer lo que te voy a decir pero creo que estoy de acuerdo con Salazar en estos momentos, Hermione.- comentó él mientras se inclinaba hacia el frente y tomaba las pequeñas manos de la castaña entre las suyas.

Sus manos eran suaves, y pequeñas, Godric acarició las palmas de sus manos, dándose cuenta que estaban algo callosas, supuso que de tanto escribir pero… la Guerra, pensó de inmediato, el león levantó la mirada de las manos y le miró a ella…

Hermione era joven, pero sus ojos le mostraban cansancio, era como si hubiera vivido toda una vida en tan poco tiempo… supuso que aquello era a consecuencias de vivir aterrada y luchando contra un enemigo que ponía en peligro la vida de todas las personas a las que se amaban.

- Hermione… quédate.- la petición de Godric estremeció a la muchacha, Hermione no supo que había sido aquello, el olor de los libros llegaron a los poros nasales de la muchacha, esta inhalo profundamente…

- Quédate conmigo… aquí no habrá ninguna guerra que amenace tú vida, yo voy a protegerte de cualquier cosa que intente lastimarte, iré contra cualquiera que intente dañarte… Hermione yo…

- Que interesante reunión…- Hermione se sobresaltó ante tal interrupción, Godric frunció el ceño y apretujó su quijada a más no poder, la castaña y el león se giraron para encararse con aquel que osó interrumpir aquella declaración.

- Slytherin…- nombró Godric mientras le lanzaba una furiosa mirada, Salazar sonrío de medio lado, Godric estaba muy molesto, al menos lo tenía entendido al escuchar que el hombre lo llamaba por su apellido, era su reacción cuando se enfadaba con él por alguna cosa.

- Tú…- susurró Hermione mientras le veía, Salazar dejó de prestar atención a Gryffindor y se volvió hacia ella.

- Oh, vaya… ¿Qué hacen a estas horas en la biblioteca? Si se puede saber…- su voz era suave, pero cargada de una sensación extraña que Hermione no estaba segura de lo que era.

- Estamos…- empezó a decir la castaña.

- Nada de tú incumbencia, Slytherin… si no te importa, Hermione y yo tenemos que seguir estudiando… aunque.- se giró para mirarle, Hermione se dio cuenta.- no estoy de acuerdo en que regrese a un mundo peligroso como lo es su época.- sus miradas se engancharon, Salazar frunció el ceño, no había nada peor que ser ignorado, y eso era lo que la serpiente más odiaba.

- ¿de verdad? Vaya Godric, jamás te vi más preocupado por otra cosa que por Hermione… me preguntó ¿Qué estará pasando en su mundo para que te pongas así? – Hermione se estremeció al escucharlo, se giró hacia Salazar con el ceño fruncido, no estaba enojada con él, sino consigo misma.

- No creo que hablar de guerras, muertes y hechizos de tortura sean muy de su agrado…- contestó Hermione mientras desviaba la mirada, envolvió sus manos en un puño, recordar todo lo que había dejado, la muerte de muchos de sus amigos, compañeros con los que había compartido alguna que otra clase…

- Por supuesto que…

- ¡Ya basta Salazar! Es suficiente por hoy… - la voz queda de Godric no hizo otra cosa más que provocarle la carcajada a Salazar, Hermione se puso de pie, ya era suficiente con ese hombre…

- ¡Por Morgana, Griffindor, te has vuelto tan…!

PAFF

El león se puso de pie con la mirada perpleja.

El tiempo es un completo misterio, una línea invisible que existe a la par de nuestro destino, el viajero, al salir de su propio camino de vida, crea otras alternativas de las cuales no esta consiente, puede hacer y deshacer a diestra y siniestra sin que el viajero sea consciente de lo que esté pasando realmente en la línea original de la que proviene… incluso la línea alternativa de vida puede cambiar radicalmente, existen dos teorías, la primera habla sobre el destino, la cual explica simplemente de que si el viajero está ahí, es por debe estar ahí, la segunda habla sobre la desaparición de todo lo que el viajero del tiempo deja a tras, iniciando una nueva línea de vida ante él… pero ninguna de esas dos está comprobada… ninguna.

Hermione es consciente de que su presencia en aquel mundo puede cambiar las cosas que ella ya vivió, modificar las cosas sin ser consciente de ello.

La castaña dio un paso a tras, ya estaba cansadísima de todo aquello…

- Eres un excelente profesor de las artes oscuras, Salazar…pero eres una persona moralmente podrida…- Hermione se giró, tomó sus cosas y salió de la Biblioteca a grandes zancadas.

Godric levantó una ceja, Salazar seguía con el rostro ladeado, el león vio como aquel hombre se llevó la mano a la mejilla, frotando el golpe.

- Al menos evite que hicieras el ridículo, Gryffindor.- y dicho, Salazar sonrío abiertamente.

- Eres un…- iba a quejarse cuando Helga apareció en medio del pasillo.

- Me pareció escuchar un ruido por estos rumbos…- dijo la mujer mientras se acercaba.

- No te pareció, querida… lo escuchaste.- respondió Godric mientras pasaba a retirarse, Helga no entendía nada.

- ¿Ahora que le has hecho a Hermione y a Godric?

- ¿Qué te hace pensar que te voy a contar? Deja de meter tus narices donde…

- Yo solo quiero lo mejor para ti, Salazar… que te quepa en la cabeza, no sé qué te pasa, has estado muy raro estos últimos meses… ¿Qué estás planeando bajo las cavernas, Salazar? Godric y Rowena…

- Mi querida Helga… no sé que haya dentro de tu cabecita a demás de comida pero… una cosa te digo…- se detuvo mientras se inclinaba hacia ella, quedando justamente a lado de su oído adornado de un hermoso arete de diamantes..- no te cruces por mi camino o saldrás muy lastimada, lo que planeé no es asunto tuyo…

- ¿Qué hay de Hermione? – se aventuró a preguntar la mujer mientras sentía a Salazar alejarse de ella.

- A esa asquerosa inmunda no vuelvas a mencionármela… ¿queda claro…?

- Pero…tú…ella.. ¡Ustedes!

Salazar se llevó las yemas de los dedos a su frente, moviendo uno que otro mechón de su oscuro cabello lacio, estaba harto de esa mujer…

- Esa sangre sucia solamente es un juguete que utilizo para mi diversión… ¿entiendes? Soy un sangre pura, Helga… superior a cualquiera en este maldito colegio… no vuelvas siquiera a atreverte a ponerme a su lado en tus incoherentes pensamientos… si no has entendido lo que te eh dicho… hay varios métodos que me gustaría experimentar…- Helga tenía gravado en su rostro el horror y el miedo, Salazar sonrío satisfecho, se dio la media vuelta y…

De nuevo esa extraña sensación en su pecho, era como si una daga gigantesca estuviera clavándosele en medio del abdomen… ahí estaba Hermione a lado de la mesa, a la muy descuidada se le había olvidado un pergamino…

- Her…mione..- el débil susurro de Helga apenas si fue audible para el par que se encontraba frente a ella.

La castaña se mantenía al margen, había escuchado lo suficiente como para pensar que aquel hombre era como su descendiente, aquel que había acabado con un millar de vida en su tiempo, el que se divertía torturando y asesinando…

- ¿estás bien Helga? ¿no te ha hecho daño, verdad? – preguntó Hermione mientras se acercaba a la Hufflepuff, la mujer asintió con un movimiento de cabeza, Salazar no pudo ni siquiera seguirla con la mirada.

- Será mejor que nos vayamos, Helga…- Hermione la tomó del antebrazo y la guió hacia la salida, antes de que ambas mujeres desaparecieran del pasillo, Hermione giró la cabeza para mirarle…

Sus marrones ojos eran como un par de estrellas rojizas, chispeando odio y rencor hacia aquel hombre. Un juego, había dicho Salazar…

Una sangre sucia, una inmunda…

Las palabras comenzaban a gravarse en su cabeza como el metal sobre la piel, Helga no habló en todo el camino, Hermione la acompañó hasta su recamara, donde Rowena estaba esperándola…

La mujer se asustó al ver el aspecto en el que Helga se encontraba, Hermione se despidió de ambas deseándole unas buenas noches, no dijo nada más, solo había pasado a retirarse, dejando un aterrador silencio en la habitación de Helga Hufflepuff.

Rowena miraba el lugar por donde Hermione se había marchado, se giró al escuchar el murmullo de su compañera…

- Tenías razón Rowena… Salazar y Hermione no son el uno para el otro.- dijo la mujer evidentemente afectada por las palabras de la serpiente.

CONTINUARA.