¿Que Ondas? como diría mi gente de acá...

Muchísimas Gracias y que Bueno que les este gustando je je je je y Si, esto sera una TRILOGIA ya ando en los ultimos capitulos de ROJO ESCARLATA en cuanto termine VERDE ESMERALDA me pongo a subir el otro ¿Que les parece? Pero bueno, como veo que me han dejado varios Reviews aqui les dejo este CAPITULO.


9

Vestida de Rojo, Vestida de Verde

Ultima Parte.

Era perfecta.

Simplemente perfecta.

Helga se encontraba entre varios profesores, mientras Rowena se encontraba en la entrada del salón acomodándole el moño a Godric, quien simplemente intentaba alejar a la mujer, sus mejillas cremosas sonrojadas al ver a una que otra joven sonriéndole, la escena simplemente era divertida…

- ¿quieres dejar de hacer eso, ya? – preguntó el león al águila.

- Oh, Godric, estate quieto…- le respondió la mujer mientras le acomodaba el saco y le miraba atentamente.

- ¿Por fin podré deshacerme de ti y tus manos? – preguntó juguetonamente el hombre, Rowena le envió una mirada severa.

- Y yo que me molesto en ayudarte, maldito león desagradecido.- susurró en broma la mujer.

Ya se le había hecho demasiado tarde, a ella, quien adoraba la puntualidad, pero toda la culpa recaía en su enmarañado cabello que además de eso, era rebelde e indomable, suspiró profundamente cuando comenzó a bajar las escaleras mientras levantaba un poco el largo vestido, Hermione sonreía internamente, aquello era ridículo, tener que fijarse por donde iba porqué sabía que si daba un paso en falso, se iría de bruces.

- Maldición, si hubiera sabido que este vestido me daría problemas, no me hubiera acercado a él.- se decía mientras seguía bajando.

Los alumnos disfrutaban de las bebidas, y la música ya resonaba por todos los pasillos, mientras que los retratos del colegio se quejaban por el ruido ¡Ellos solamente querían dormir y punto! Malditos mocoso revoltosos, decía uno que otro retrato por ahí.

Helga le veía esperanzada, Salazar simplemente le veía de soslayo, esa mujer era un molestia en toda la expresión de palabra y mucho más.

- Te vez muy guapo, Salazar…- dijo la mujer mientras le sacudía el traje, el hombre no hizo otra cosa más que rodar los ojos y suspirar resignadamente, esa compañera suya sí que era una fastidiosa, pero bueno, la mujer no tenía malas intensiones y si fuera así, para eso Merlín había inventado varios hechizos torturadores.

Godric le esperaba bajo las escaleras, habían varios alumnos que igual estaban ahí, esperando a sus respectivas parejas, cuando ella apareció…

Helga sonrío al escuchar la alarma que había puesto mágicamente en los escalones, para cuando Hermione llegara, se giró para ver a Salazar, el hombre ni se percataba de lo que la mujer tenía en mente…

Helga siempre había pensado que Slytherin ocultaba muchas cosas, en especial sus emociones y ahora que Hermione apareció en la vida de los cuatro fundadores, había cambiado mucho las cosas, en especial de los dos hombres, pero como su copa estaba en juego, necesitaba que Hermione y Salazar se quedaran juntos, eso si la castaña decidía quedarse en el pasado… con ellos.

Con él.

Tomó a Salazar por el antebrazo y lo arrastró hacia la salida del salón, la pelirroja mujer escuchaba las quejas del joven, pero no hizo caso de las advertencias de cierto hechizo imperdonable que juró que le lanzaría si no lo soltaba, simplemente le restó importancia a sus amenazas.

Y ahí estaba, el joven de alborotados cabellos tras un muy impactado Godric, Hermione había dejado a tras el último escalón, se ruborizó al darse cuenta de que más de uno tenía puesta su mirada en ella…

Helga se vio sorprendida al sentir como Slytherin se zafaba de ella, Hufflepuff se giró y se encontró con un muy molesto muchacho.

- Ahora Helga… tienes tres segundos para explicarme que ha sido eso… ¡Mujer! – sus ojos azules parecían echar chispas, Helga sonrío, ya había visualizado a Hermione cerca de Godric, quien continuaba con su boca abierta.

- Ay, Salazar… yo pensé que querías ver a la hermosa pareja que Godric se ha conseguido…- dijo ella mientras se daba vuelta, encontrándose a Rowena en el proceso.

- Salazar, Helga… ¿Bonita noche, no creen? – saludó la mujer sonriente, Helga reconocía aquel tono en su amiga, se estaba burlando de ella…

- Yo no sé que le ven de mara….- y la lengua de la serpiente se enrolló dentro de su boca, Helga sonrío de medio lado, triunfante, Rowena por otro lado, levantó una de sus oscuras cejas…

Mientras el reflejo de Hermione envuelta en un hermoso vestido color escarlata, se encontraba en sus ojos color zafiro, Helga volteo a verla, la chica venía abrazada del hombro de Godric, quien se encontraba aterradoramente feliz, Rowena carraspeo la garganta, presumiendo de lo que pasaba a su amiga, esta simplemente bufó…

- Se vería mejor si el vestido fuera verde.- escupió con desdeño y algo de veneno, Rowena solamente sonrío, la pareja se veía casi perfecta.

Casi perfecta.

Salazar sintió como todo a su alrededor le daba vuelta a excepción de ella, quien destacaba entre los destellos dorados que los cristales incrustados en el pecho del vestido al sentir las luces, Salazar, por instinto, dio un paso al frente, más se detuvo al darse cuenta de quién era el afortunado quien le acompañaba…

Gryffindor.

Sintió como la sangre le hervía, pero la sensación de ardor era mucho peor que cuando le caía sobre la piel, alguna gota de una de esas pócimas que tenía en cocción, mucho peor.

Celos.

La palabra se le pasó por la cabeza a Helga Hufflepuff al ver los puños fuertemente cerrados de Salazar Slytherin, no pudo evitar sonreír al ver al pobre hombre en aquel estado tan primitivo, pero era natural, y aunque Salazar no lo aceptara, Helga sabía que él estaba gustosamente enamorado de la castaña.

Godric y Hermione entraron al salón, ambos sonrientes, pero era Godric quien emanaba mucha más felicidad que ella, Hermione más bien era por formalidad y aunque le gustaba la idea de estar al lado de Godric, cuando se encontró con la mirada de cierta serpiente, algo muy dentro de ella comenzó a removerse con violencia.

Si Salazar de por sí, ya era un hombre guapo y cierto misterio en su persona que le hacía aumentar ese extraño atractivo, esa noche, era como una especia de imán femenino, Hermione lo notó al ver a varias alumnas y ciertas compañeras de trabajo, como le veían, aquel traje oscuro le hacían resaltar sus ojos, y esos mechones que caían como oscuras cascadas a lado de su rostro, rozando sus blanquecinas mejillas, había dejado su cabello libre…

- Los alumnos del tercer curso lo han preparado todo…- la voz de Godric le despertó de ese raro sueño en el que se había sumergido, se sintió algo ridícula al verse embelesada por aquel hombre, agitó un poco la cabeza y se dirigió hacia su compañero.

- Pues han hecho un muy buen trabajo…- respondió ella mientras sonreía, Godric llevaba puesto en esa ocasión, la capa de terciopelo color rojiza, un rojo muy parecido al vestido que Hermione llevaba puesto, más el escudo de la casa Gryffindor se dibujaba en su espalda, meciendo se un lado al otro al ritmo del movimiento de los hombros de Godric Gryffindor.

- ¡Helga! ¡¿No crees que son una pareja perfecta? ¡Mira a Hermione, no deja de sonreír y Godric…se ven tan bien juntos! – decía la mujer mientras juntaba sus manos a la altura de su pecho, sus grises ojos brillaban al contraste de su vestido azul y blanco.

- No, no hacen bonita pareja, se ven aterradores uno al lado del otro… Hermione se vería mejor si estuviera con…

- ¡Aterrador dices!

- Ustedes…cállense ya… "maldito par de arpías"- interrumpió Salazar ya harto de aquella charla de pericos parlantes.

Pero aún así, no podía evitar sentir celos, molesto por ver a Hermione del brazo de Godric, la pareja se encontraba casi rodeada por un grupo de aristócratas que habían sido invitados, mientras el alumnado hacía de las suyas en la pista de baile, las charolas platinadas de las bebidas y los bocadillos eran entregadas mágicamente, flotando por todo el lugar de un lado al otro.

Hermione volteo a ver el estrellado techo, sonrío al ver una que otra estrella fugaz, cometas y las constelaciones…

El lugar, adornado navideñamente, parecía un lugar cálido, recordándole a la joven que no estaba en el lugar donde ella prefería estar, si, Godric y los otros tres fundadores le habían hecho un "tanto interesante" su visita en aquella época, pero necesitaba volver… necesitaba volver a ver a sus amigos…

Ayudar a vencer a Lord Voldemort y sus Mortifagos.

Los gritos hicieron eco por todo el lugar al apagarse las luces, lo único que alumbraba al oscuro salón, eran aquel cielo estrellado que adornaba mágicamente sobre las cabezas de todos…

Los alumnos cuchicheaban y los adultos reían por la hermosa demostración, Hermione veía entonces, cómo el centro de la pista era intensamente alumbrada…

Fue cuando la voz de Rowena resonó por todo el lugar.

- Muy buenas noches, damas…caballeros y jóvenes de las tres casas, dentro de una hora, podremos gritar y desear a nuestros seres amados, una muy Feliz Navidad… pero por el momento…

Helga sin podérsela creer, esa bruja estaba planeando…

- "¡Maldita Rowena!" – gritó mentalmente.

- …pido por favor, un fuerte aplauso a la persona que hizo posible este baile… Profesor Godric Griffindor y los Prefectos de las cuatro casas…- y todo el mundo estalló en gritos y aplausos.

- Esa mujer es una exagerada.- le decía Godric a Hermione, esta le veía con una sonrisa en los labios.

- ¡Atención! – volvió a captar la atención la jefa de la casa Ravenclaw, Salazar Frunció el ceño, esa mujer junto con Helga eran un par de locas que nada más se la pasaban planeando locura y media y para su maldita mala suerte, él y Godric siempre tenían que ver en eso…

- "Malditas Brujas…mujeres tenían que ser…" – pensó el hombre mientras se cruzaba de brazos, intentando visualizar a Hermione entre las sombras del lugar.

- ¡Godric Gryffindor! ¡¿Dónde te has metido? ¡Por favor, tu y tú hermosa pareja son requeridos en el centro de la pista! ¡Oh, por favor, todo el mundo quiere verlos bailar! ¡¿Verdad, chicos? – preguntó la mujer, a lo que todo los alumnos contestaron con un fuerte grito de aprobación.

Hermione, con las mejillas completamente sonrojadas, simplemente no podría creerlo, Godric por otro lado, fingía un ataque de tos, la chica estaba nerviosa y al parecer el león estaba igual o peor…

Y Hermione le vio colocarse frente a ella, con sus mejillas sonrojadas, se veía encantador, con su joven barba delineada y bien acomodada y esos ojos claros que tanto le gustaban…

- ¿Sería tan amable de concederme esta pieza, Madame? – Hermione al verlo inclinado y ofreciendo su mano en la espera de la de ella, sintió el corazón darle un vuelvo, sonrío, asintiendo con un movimiento de cabeza y colocando su mano sobre la de él, Godric sonrío abiertamente, mostrando sus blanquecinos dientes, y así, ambos Leones se dirigieron al centro, los invitados comenzaron abrirles paso, creando un camino para ellos.

Ella le miraba nerviosa, Godric simplemente intentaba no tropezarse con su capa y hacer las cosas bien, odiaba hacer el ridículo y más si se encontraba a su lado una joven tan hermosa como Hermione.

- Que patético..- susurró Salazar al verlos en medio de la pista.

- Osh, tú guarda silencio… esa Rowena me las va a pagar…- Salazar le miró sorprendido a Helga… esa mujer…

- Hufflepuff… ¿Qué diablos estás pensando hacer? – quiso saber, de verdad, los pensamientos de aquellas tres mujeres, Hermione incluida, era el gran misterio en su vida, suspiró y volvió su mirada cargada de celos hacia la pareja que acababa de empezar a bailar…

Hermione tembló un poco al sentir el brazo de Godric rodear su cintura, este le sonrío tímidamente al sentirla temblar un poco.

- Tranquila, no muerdo.- le había dicho para tranquilizarla, Hermione soltó una risilla traviesa.

- Oh, y aunque lo hicieras, Godric, yo no lo permitiría.- le contestó mientras balseaba al ritmo del hombre.

1,2,3… 1,2,3

El sonido se había vuelto silencio, y no era porqué los presentes se hubieran cayado o dejado de cuchichear, sino porqué Godric y Hermione ya se habían ido, mentalmente, a otro lado..

Sus miradas clavadas uno con el otro, mientras la gente les observaba bailar, si, hacían una buena pareja, pero para Helga aquello era aberrante…

- Godric es osco, mira su tamaño, Hermione se ve muy pequeña, casi una niña a su lado…- decía eso decía aquello, Salazar suspiró resignadamente, ya no aguantaba más, ni a la mujer que parecía un bollo envuelto en una finísima tela, ni a la pareja que era el centro de atención de todos…

- Salazar… ¿de verdad vas a dejarla entre sus brazos? – el nombrado reaccionó con un sobresaltó al escuchar aquel tono de voz, se volvió para ver a una muy seria Helga.

- No es de tu incumbencia… no seas…

- Mira a Hermione y dime qué vez… - la mujer volteo a verlos al igual que la serpiente.

Ella, con una sonrisa y sus mejillas sonrojadas, mirando a Godric como si no hubiese otro hombre en el salón…

- Como si…

- Apenas hace unas horas que te vi con ella, Hermione se veía feliz en tus brazos, ti igual aunque no lo demostrabas, vi ese brillo de amor en tus ojos… si dejas que Godric que quede con Hermione, tú vida se verá obligada a presenciar sus momentos como pareja, tal vez se casen y tú estarás ahí, tendrán hijos algún día y Godric te obligará a convertirte en el padrino de uno de…

- Ya…cállate mujer escandalosa y metiche…- Helga se quedó en silencio al escuchar aquello, Salazar cerró los ojos y apretujó los puños.

- No…voy a permitirlo ¿entiendes? Sobre mi maldito cadáver si Godric se queda con ella..- y dicho, la serpiente se arrastró entre la multitud, Helga sé quedó en shock al saber hacia dónde se dirigía.

La música guardó silencio…

Rowena se llevó la copa de whisky de fuego a los labios, sonreía encantada con la pareja, pero… cual fue su sorpresa al ver a Salazar en medio de la pista andando hacia la pareja…

- ¡Helga! – gritó la mujer después de escupir loa bebida, la pelirroja escuchó a su amiga, pues no estaba muy lejos de ella, soltó la carcajada.

Y el silenció reinó en el lugar al ver a Salazar Slytherin inclinado, invitando a Hermione Granger, la profesora de Encantamientos, a bailar…

- ¿Me haría el honor…de bailar conmigo? – los ojos de ambos estaban fuertemente entrelazados, Godric pensó por un momento que aquello era solamente una ilusión…

Hermione estaba igual o más impactada que muchos de los que presenciaban aquella escena, Helga sacó su varita, sonriente, la muy bribona lo había planeado todo, pero Rowena se le había adelantado así que la había obligado a tomar medidas drásticas como arriesgarse a provocar a Salazar…

- Depulso…- susurró Helga mientras apuntaba a Hermione con su varita.

Hermione sintió un ligero empujón que le obligó a tomar de la mano a Salazar, Godric se giró en busca de Rowena quien se encogió de hombros, la mujer ya sabía que era Helga la que estaba de tras de aquel oscuro plan…

- Maldita bruja ¿te crees muy lista, verdad? – susurró la mujer.

Hermione sintió un ligero jalón que la llevó a estrellarse contra el pecho de Salazar, quien inmediatamente había llevado su mano hacia la espalda de la castaña, sus ojos, rápidamente se unieron en una batalla de miradas, sus marrones ojos contra los azules zafiros de él; Hermione se sorprendió al sentir que Salazar le daba un giro inesperado, con sus manos sobre la cabeza de ella…

Fue en ese momento cuando la joven escuchó el grito de asombro de todos, la joven se preguntó qué era lo asombroso que había pasado, sin saber… que, Salazar Slytherin, le había hechizado, cambiando el color de su vestido, antes rojo escarlata, hoy un verde esmeralda, los cristales plateados…

Hermione le veía, lo estaba estudiando, ese hombre escondía muchas cosas, era como una cajita de monerías, cada vez le causaba más asombro…

¿Por qué? ¿Por qué ese hombre, a sabiendas de cómo era? Se empeñaba en someterla en una burbuja de sorpresas, su mirada, su actitud, y ahora esto…

Definitivamente, Hermione había comprobado, que Salazar Slyhterin a demás de ser un gran Mago y profesor de las Artes Oscuras, era un excelente bailarín, todo el mundo les veía moverse de un lado a otro con sorprendente agilidad, era él quien guiaba a Hermione, moviéndola por la pequeña cintura, mientras sus miradas no se despegaban en ningún momento…

Su vestido verde esmeralda era por mucho, más hermoso que aquel rojo escarlata, Helga sonreía encantada por su buen trabajo como casamentera, mientras que Rowena se cruzaba de brazos, admitiendo su derrota, por el momento, claro.

Sus ojos resaltaban aún más, mucho más que con aquellas ropajes rojizas.

Y sus movimientos suaves y a veces rápidos, con sus pasos alargados y otros cortos, Salazar y Hermione giraban de allá para acá, sin despegar su mirada del otro.

La comunidad femenina estaba más que asombrada, estaban todas encantadas de cómo se veían aquel par uno a lado del otro, mientras que los muchachos simplemente se quedaban envidiando la suerte de su profesor-torturador- de pociones…

Godric por otro lado, simplemente les miraba con una profundidad alarmante, Rowena, quien había estado a su lado, rodeando a los bailarines junto con todos los demás, se había perdido entre la multitud para ir en busca de Helga…

- ¿te diviertes verdad, Helga? – preguntó la pelinegra mientras se detenía a lado de su amiga.

- ¿Divertirme? N osé de que hablas… ¡estoy encantada! – gritaba la mujer mientras seguía a la pareja.

- Helga… maldición, has arruinado mis planes…

- Oh, querida, cuando lo lamento…- le contestaba la pelirroja mientras se llevaba la mano al corazón, fingiendo absolutamente arrepentimiento.

- Le has roto el corazón a Godric ¿es que no te da pena? Míralo…- decía mientras señalaba al hombre que estaba al otro lado.

- ¡Hay por Merlín! Él puede conseguir a cualquier otra mujer…

- ¿Y Salazar no?

- No…- contestó rápidamente.

- Helga ellos no…

- Estaba mordiéndose las uñas del coraje, Rowena, Salazar tiene puesto sus ojos y su corazón en Hermione, tú y yo sabemos que Godric no necesita una mujer en estos momentos…

- Por Circe, Helga ¿estás escuchando las tontas palabras que estás diciendo?

- No por qué mi atención está puesta en la más hermosa y perfecta pareja, ahora querida amiga… será mejor que pongas atención.

Rowena soltó un suspiró resignado, ya debería estar acostumbrada a esas respuestas de su amiga, que era imposible de ganarle algún día…

Pero era verdad, lo sabía, Salazar se veía diferente al estar cerca de Hermione, su tono de voz, su mirada, incluso su actitud eran diferentes, y a pesar de que era un fanático por los sangre limpia, sabía que Salazar toleraba lo suficiente el origen sanguíneo de la muchacha…

- Me temo que tendré que admitirlo Helga, tienes razón, esos dos se ven bien…

- Lo sé, no necesitas decírmelo Rowena, a demás, la palabra bien le queda por mucho muy corta… son perfectos uno con el otro…- respondía Helga con una sonrisa en los labios.

La música había cambiado, después de unos segundos de gritos y aplausos, Hermione y Salazar se vieron rodeados de cientos de jóvenes, quienes se movían al ritmo de la música, la castaña sentía su corazón palpitar a mil por hora ¿Por qué diantres estaba tan nerviosa? Solo era Salazar, nada más… no era…

- Vamos…- sus pensamientos elocuentes fueron interrumpidos por la ronca voz de Salazar Slytherin, quien le tomó de la mano y la arrastró fuera del salón de baile.

Hermione no tuvo tiempo de objetar, estaba tan nerviosa y sorprendida por lo sucedido, que su voz simplemente se rebeló contra ella…

Helga les miró desaparecer entre la gente, ella y Rowena simplemente se dedicaron a seguir a la pareja, iban tras de ellos… tenían que ver lo que estaba punto de pasar…

- ¿A dónde van? ¡Oh, Merlín que no sea lo que estoy pensando! – decía Rowena con el Jesús en la boca, Helga sonrío.

- ¡¿Qué crees tú que pase? ¡Pues la va a besar, no seas tonta! – contestó Helga.