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MALAS INTENSIONES

El Huevo de Basilisco.

Godric dio vuelta a la página mientras que Hermione veía el extraño dibujo plasmado en aquel antiguo pergamino…

- Veo que has encontrado algo, Hermione.- Godric rompió aquel silencio que reinaba entre ellos y la soledad en la biblioteca, la castaña levantó la mirada hacia el hombre.

- Si…me temo que no es nada bueno.- dijo ella mientras le mostraba el dibujo.

Godric abrió los ojos desmesuradamente.

- Eso es…

- Magia negra, si… llevo bastante tiempo intentando evadir este hechizo, Godric pero… no encuentro nada normal que pueda ayudarme…

- Tiene que ver otra manera…

- Lo único que eh encontrado es la tiza de sangre de cuervo, yo… yo creo que esa tiza es con la que debo dibujar el pentagrama…

- ¿Y esa para que es…? –preguntó Godric mientras señalaba con un movimiento de cabeza, un pequeño gis blanco con extraños destellos verdosos.

- Es tiza de polvo de hada… por lo que hemos estado leyendo, tengo que crear el portal en una superficie completamente limpia y plana, justamente cuando den las doce…

- Donde el sol este complemente en la cima del cielo.- completó el león.

- Efectivamente… pero no entiendo por qué nos advierten, me habías dicho que este encantamiento es peligroso…

- Y lo sigo sosteniendo Hermione… en esta época no se tiene registrado ningún viaje en el tiempo, tú eres la primera y no creo que deba añadirlo al historial…Hermione…este hechizo solamente se puede ser conjugado una vez…- los ojos de Godric parecían brillar, la castaña bajó la mirada al pergamino.

- Cualquier equivocación podría atraer grandes consecuencias…- susurró Hermione mientras veía el pentagrama y los hechizos que formaban la figura de una rosa en medio de todo aquello…- ¿pero qué es esto, Godric? – preguntó Hermione después de unos momentos de silencio.

- No tengo ni idea, parece una rosa…- respondía el león mientras observaba el dibujo.

- La rosa de los vientos.- recordó la joven, Godric sabía perfectamente que era ese dibujo, así que no hizo otra cosa más que suspirar…

- La rosa de los vientos es un ubicador mágico, Hermione, en el mundo muggle lo llaman…

- Brújula…- interrumpió Hermione.- la rosa de los vientos te indica donde está el norte y el sur en los mapas…- continuo diciendo.

- Así es… más debo decirte Hermione, que la rosa de los vientos se dibuja con un hechizo verbal… yo tengo el hechizo…- confesó después de un rato, la castaña le miró algo sorprendida.

- ¿Por qué no me lo has dicho antes, entonces? – preguntó mientras se inclinaba un poco.

Godric guardó silencio, pensando muy bien lo que iba a contestarle, Hermione sintió el fresco viento que entraba por la salida de la Biblioteca, ulular a su alrededor, sus mechones rizados se mecieron de un lado a otro…

- Por qué él muy imbécil quiere mantenerte aquí…- la voz de Salazar resonó por todo el lugar, Hermione y Godric se volvieron hacia él rápidamente.

- Tú… cierra la maldita boca.- ordenó el hombre mientras se ponía de pie, arrojando la silla en el proceso, Hermione se sorprendió un poco mientras se paraba, aquello no le gustaba mucho.

- Guardaré silencio cuando yo así lo desee, Gryffindor…- respondió Salazar mientras se acercaba, llevaba algo plateado entre las manos, Hermione no le dio importancia a aquello.

- Yo solo quiero lo mejor para Hermione, ese portal no es seguro y tú lo sabes bien.

- Es la misma posibilidad de que llegue a salvo a su época como la que no… vaya Godric, no te conocía ese lado tan egoísta el tuyo…

- Ya basta Slytherin…- intervino Hermione, pero el nombrado ni siquiera volteo a verla, sus azules ojos estaban puestos sobre Godric.

- No soportaría saber que algo malo le ha pasado por culpa mía…

- A mí no me importaría ver un brazo o una pierna de ella regados por ahí…- dijo sonriente, Hermione abrió los ojos anonadada…

- Salazar, ya basta…

- ¿Qué, no le has dicho que es lo que pasará si el hechizo no resulta como tienen planeado? ¿no le has contado que si no conjura bien el cantico podría volar en miles de pedazos? Eh, Godric… ¡VAS A MANDARLA A SU EPOCA SABIENDO QUE PUEDE LLEGAR HECHA UNA SALSA DE CARNE HUMANA! – Hermione y Godric se estremecieron por el Grito, el rostro de Salazar desfigurado por la ira.

- No es necesario que la asustes…- contestó Godric calmadamente, Hermione se mantuvo tranquila, aquel hechizo ¿Tan peligroso era para ella?

- Puedo hacerlo…- dijo Hermione interviniendo, ambos hombres voltearon a verla.

- Claro que no puedes.- acusó Salazar mientras metía aquel platinado huevo dentro de una bolsita de terciopelo, recorrió el listón y le cerró.

- Ella es muy capaz de hacer el hechizo, puede hacerlo… confió en sus habilidades mágicas.

- Por dios Gryffindor… ¿es que eres tonto o que…? Es una muggle, el hechizo que intentan conjugar es magia más antigua de lo que crees… lo único que va a lograr ella es convertirse en un fuego artificial humano…

- ¡Soy muy capaz de lograr volver! ¡No creo que mi origen tenga algo que ver con ello! ¡Soy la mejor bruja de mi generación, no me traten como si no fuera la gran cosa!

- Hermione…- llamó Godric.

- Volveré a mi época… quieran o no… Godric, entrégame el hechizo de la rosa por favor… quiero…necesito volver a mi época…

- ¿Es que no estás oyéndome sa…? – pero Salazar se detuvo, Godric suspiró profundamente.

Hermione no dijo nada ante aquello, estaba más que segura de lo que la serpiente había querido decir con aquella palabra interminable.

- Escuché perfectamente…pero aún así volveré, prefiero volar en miles de pedazos y morir en el intento, que seguir martirizándome al escuchar tus malditos insultos… una y otra y otra vez ¡Maldita sea, ya estoy cansada, quiero regresar, hay una guerra allá y yo estoy aquí disfrutando de la paz! – Hermione se detuvo, necesitaba respirar.- voy a volver, quieran o no, se opongan o no… voy a regresar a mi tiempo, con mis amigos…y venceremos a Lord Vo...- Hermione se mordió la lengua, se había emocionado y por culpa de eso, estuvo a punto de decir algo que no debería.

La muchacha tomó sus cosas de la mesa y Salió tan rápido como sus pies le permitieron, de aquel lugar… dejando al león y a la serpiente en medio de un silencio escalofriante.

Se dirigía hacia su habitación a grandes zancadas, por alguna extraña razón, aquella mañana había amanecido más calurosas que las anteriores, y a pesar de la época en la que se encontraban.

Hermione talló el vidrio con su mano, los árboles estaban completamente cubiertos por la nieve, había dejado a Godric en la biblioteca encargándose del pesado de Salazar y aunque aquello le inquietaba, lo que más le dejó preocupada había sido las palabras de la serpiente…

"…¡VAS A MANDARLA A SU EPOCA SABIENDO QUE PUEDE LLEGAR HECHA UNA SALSA DE CARNE HUMANA!..."

Y no era para menos, Godric ya se lo había advertido, el hechizo era magia negra pura y solamente podía hacer el encantamiento una vez ¿y si no lo lograba? ¿y si salía herida en el intento? Oh, santo Merlín, si algo sucedía mal y por alguna razón no podía volver…

Ya sabía lo que debía hacer.

Olvidarse del futuro había sido una opción al principio, pero sacar de sus recuerdos a sus mejores amigos, la familia que había perdido tras la guerra y la nueva que había ganado durante esta, era algo que comenzaba a removerle algo extraño dentro de ella.

No, no podía quedarse, no debía y no era lo correcto, tenía que volver para salvar a sus amigos, para ayudar a Harry Potter a derrotar a Lord Voldemort, para acabar con todo el sufrimiento que el innombrable estaba trayendo a las tierras mágicas…

Unos golpecitos le hicieron volver a la realidad…

- ¿Se puede? – se escuchó la vocecilla de Rowena tras abrir un poco la puerta.

- Por supuesto, pasa…- indicó la castaña mientras dejaba el enorme libro sobre su cama, tras Ravenclaw venía Hufflepuff, ambas mujeres eran inseparables…

- Hola, Hermione, nos hemos enterado "por accidente" sobre tu enfrentamiento con Salazar en la biblioteca.

- Godric estaba ahí también…- dijo Hermione mientras les veía.

- Oh , querida… ¿Y te defendió Godric de esa víbora? – preguntó Rowena con un extraño brillo en los ojos.

- ¡Godric no necesita defenderla de Salazar, él sería incapaz de hacerle algo! – exclamó Helga con las manos en las anchas caderas.

- No ha pasado nada grave pero… necesito pedirles un favor, chicas.- pidió Hermione mientras las dos mujeres se silenciaban, algo no andaba bien con Hermione.

Por otro lado.

Salazar se encontraba frente a la bóveda, llevaba consigo aquella misma bolsa de terciopelo verdosa, suspiró mientras se acercaba a las esculturas de serpientes, había tardado dos años en terminar de construir aquella cámara, y sabía, por el constante acoso de Godric, que él y las dos mujeres sospechaban de él, no por nada habían elegido a Godric cómo el Director de Hogwarts, muy a su pesar, claro…

Godric era el mayor de los cuatro, por lo tanto más experimentado, más fuerte, sabio aunque quizá no fuese el más audaz, valiente y…

¿y qué mierda estaba haciendo él buscando las virtudes desagradables de aquel sujeto que le caía tan mal? Bufó después de aquellos elocuentes pensamientos y susurró en pársel la contraseña, un susurro de serpiente salió de su garganta, su mirada se torno aún más clara, Salazar dio un paso a tras al ver las estatuas viborescos moverse de un lado a otro…

Y la cámara de los secretos se abrió para él.

La oscuridad reinaba la mayor parte de las cavernas, Salazar respiró hondamente al estar dentro mientras la enorme piedra se recorría, cerrándose por completo y resguardando a su amo dentro de ella…

Salazar lo sostenía entre sus manos, uno de sus dos secretos más profundos y valiosos en su vida, hasta en ese momento, el pasillo húmedo resonando bajo sus largos pasos, el resonante goteo que resbalaban por las estatuas de las enormes serpientes antes de llegar al suelo y explotando en contra del suelo frío y húmedo…

Dejó el huevo entre las grietas de la pared, pronto aquella criatura nacería, Salazar acercó su rostro al huevo y susurró en su idioma de serpiente…

- "Proteger la luz de mi vida aunque tengas que derramar tu sangre y la mía… tus cenizas se volverán escapas cuando el fin de los tiempos llegue… mi orden es tú ley… y su vida la tuya…"

Salazar se alejó del platinado huevo y le dio su espalda, no faltaba mucho para que el cascaron se rompiera y comenzara a tomar su verdadera forma, sonrío de medio lado mientras veía por última vez a aquel huevo, algún día cumpliría sus ordenes…

Y su mirada triste y perdida en el rincón de aquella cámara, pudo ver moverse al menos un poco, lo que algún día sería una gran amenaza para sus enemigos…

Se giró, la bóveda comenzaba a cerrarse por completo, mientras que el nombre y la imagen de cierta mujer comenzaba a tomar forma en sus pensamientos.

Mientras tanto, ella, buscándolo estaba, tenía que marcharse, alejarse de esa época y regresar al mundo al que pertenecía, pero no antes de hablar con cierto hombre orgulloso, pero por el momento, tenía que buscar a Rowena y Helga…

Hermione echó todas las cosas que le habían prestado dentro del baúl, la vida no valía nada si no se arriesgaba, tenía que arriesgarse a utilizar un hechizo que quizá pudiera matarla, pero un esfuerzo tenía que hacer ¿Qué no?

Solo rogaba a Merlín que no le pasara nada.

Suspiró mientras cogía las tizas y un trozo de pergamino en el que estaba escrito el hechizo que activaría la rosa de los vientos, la cual abriría el sello del pentagrama… y así volvería a su hogar, con sus amigos…

"aqua, igniset terra,deveterireceptasententiavocismussitatiotraherecumanimoventus etaperuitmeos oculosattollitspiritum meumibiin sempiternum"

Hermione leyó una vez más el trozo de hechizo, no estaba muy segura de quererse ir aún, pero, a pesar de que algo le retenía en esa época, la guerra, su familia y amigos, le llamaban a gritos en su cabeza, tenía que volver y dejar a un lado las pequeñas ilusiones que se había creado…

Una de ellas era quedarse ahí y averiguar qué diantres era lo que sentía por ese hombre al que no podía evitar sentirse tan atraída pero a la misma vez, detestarlo con toda el alma…

- Bueno Hermione, tus vacaciones ya se han acabado… ve y habla con el detestable de Salazar y ya…- y dicho, la joven soltó un suspiro suave y profundo y se dio la media vuelta, saliendo del lugar y cerrando la puerta tras de sí…

Salazar no entendía ni el mas mínimo de las cosas, pero lo que mejor comprendía es que todo lo que estaba haciendo, tenía que ser por algo sumamente importante, ya le había causado demasiados malos momentos, ayudarle era lo mínimo que podía hacer… CONTINUARA.