Never


-Delirio.

El castaño se detuvo a pensar, por más que le deba vueltas suponía que estaba en compañía de la nueva huésped.

-¿Con Sasury?-preguntó inocente y con la sonrisa de costumbre

-¡Exacto!-respondió Manta-Solo que no sabes lo que están haciendo-

-¿Platicando?-respondió confiado.

-También…-susurró mientras pensaba en como decirle.

Por otro lado se encontraba dicha pareja. Sasury hablaba sin parar. Aunque su acompañante pareciera no escucharla, pasó una mano por la cintura de Anna y acarició la piel cubierta por la tela, la rubia volteó y esta aprovechó para robarle un beso en…

-¡¿Un beso?- Yoh gritó. Manta le seguía narrando lo que veía por el cristal del negocio-¡¿En la boca?-

La desconcertada itako se levantó de su asiento, subió la mano y tocando los labios tratando de asimilar lo que había ocurrido. Sasury por su parte la observaba con una amplia sonrisa, se acercó más a ella y le susurró algunas palabras al oído.

-No te he dejado de querer-

Anna volteó atónita ante aquellas palabras, trato de sonreír, más no pudo.

La joven se acercó a ella con la mirada opaca, comenzó a acariciarle el hombro y deslizo ambas manos por la espalda para convertirse en un abrazo…

¿Cómo había podido dejar que pasara? Por más vueltas que le daba al tema no encontraba la respuesta ¿Por qué lo hizo? Mejor dicho ¿porque se dejó? le dolía la cabeza, su respiración se agitaba al recordar aquella escena, sus piernas comenzaban a cansarse, no podía estar sentada ni tampoco podía moverse.

Yoh hasta el momento no creía lo que su pequeño amigo le contó. Al término del relato el rubio solo se despidió y colgó, imaginando que el saldo se le había terminado. Él confiaba en Anna y aseguraba que nadie lo haría dudar, aunque de alguna manera Manta insistiría en otra charla y él aceptaría con el fin de aclarar las cosas.

-Yoh, ¡Escúchame!-decía del otro lado de la habitación.

El castaño escuchaba aburrido a su pequeño amigo, tomó asiento cerca de la puerta y se dispuso a ponerle atención.

-¡Anna estaba con otra besándose!-levantó la voz-¡¿Qué no entiendes?-

-Lo entiendo Manta…-susurró observándolo inerte.

-A lo mejor… solo que no quieres creerlo-El pequeño agachó la cabeza, cruzó los brazos y le dio la espalda.-Debes confiar en mí…-

El ambiente se volvió pesado, estaba a punto de rendirse ¿Cómo le iba a hacer para que le creyera? Era su amigo y no lo dejaría solo.

-¡No!-se dejó escuchar el castaño-Ella no es así, ¿recuerdas a Hana? ¡Ella me quiere!-

-¡Escúchame!-

-¡No!-gritó.

Yoh no quería seguir oyéndolo ¿Qué tenia en contra de Anna? y ¿Por que inventaba tal cosa? Levantándose, caminó con paso firme esperando a que su amigo se retirara.


Encerrada en su habitación ella trataba de calmarse, parecía que lo iba a lograr cuando una y otra vez revivía el momento como si lo estuviera viviendo de nuevo.

No quería recordar más, aunque la culpa de alguna manera crecía. Se conformaba con solo aclarar las cosas y olvidarse de ellas. No iba a ser tan fácil pero tenía que intentarlo.

-Anna, ¿podemos hablar?-preguntó Sasury entrando y cerrando la puerta tras de ella.

No quería seguir atormentándose con aquellos recuerdos, levantó la mirada y con un leve movimiento de cabeza la joven avanzó hasta tenerla a escasos centímetros.

-¿Te pasa algo?-preguntó en voz baja-Casi no te he visto durante el día-

-No debimos hacer eso-habló.

-¿Lo del beso?-sonrió para después fingir preocupación-Disculpa…no me di cuenta de lo que hacia-

Por un par de segundos meditó sus palabras, se encontraba incrédula de todo lo que decía, aquel cuento no lo aceptaría con facilidad.

-De ahora en adelante, solo piensa antes de actuar-

Sasury la veía fijamente, observó el repentino cambio de humor en Anna y tornó a sonreír. No es que le alegrara, se podría decir que le gustaba la compañía de la rubia. La tomó las manos y sin decir más nuevamente la besaba, pero ahora en una forma más intensa.

Tanto una como la otra se dejaron llevar, pasó de inocente a ser un apasionado beso. Toques y caricias se empezaban a sentir cada vez más.

-¿Anna?-dijo Yoh del otro lado observando la escena.

Salió huyendo de la habitación con calma y en silencio, mientras se alejaba, Manta le gritaba desde la puerta de la pensión…

Era aquella una tarde muy diferente a cualquiera que recordara. Yacía en el aire una gran cantidad de tensión, algo imposible de evitar considerando las circunstancias.

-¿Por qué tenía que ser así?...-dijo Yoh con preocupación mientras veía con insistencia a Manta-¡Ella me quería!... ¿No es así?-

-¿Estas completamente seguro de que ya no siente nada?- su amigo incrédulo por la situación, trataba de calmarlo.

-¡Estaban besándose!-gritaba y su voz se quebraba a cada segundo. No podía mas, su cuerpo se dejó caer, quedando de rodillas.

-¡Yoh!... estoy casi seguro de que Anna no es así-se acercó y lo sujetó por los hombros agitándolo algo fuerte-¡Ella no es lesbiana!-


Ahí estaba, totalmente sola, pareciera que todo fue fríamente planeado ya que al irse Yoh, poco después Sasury abandonó la pensión con la escusa de buscar algún sitio en donde terminar sus estudios, esta salida ya llevaba dos días. Tal vez necesitaba pensar, pero a la vez le pesaba en gran medida la soledad en la que se encontraba.

Unas cuantas lágrimas resbalaban por la blanca piel de la rubia, sin quererlo aparecían más y más lamentándose de lo sucedido, ¿Qué había salido mal? Tal vez nunca debió abrir aquella puerta ese día en el que por primera ves apareció o a lo mejor simplemente no debió conocerla. Mentía, se engañaba cuando dijo por primera ves que no recordaba, rememoraba cada escena de aquellos años como si hubieran pasado ayer.

Recostada viendo la televisión en el cuarto de un pequeño hotel Anna se daba cuenta que algo había cambiado, se levantó con lentitud y se dirijo hacia la cocina y comenzó a prepararse un te esperando a que aquella infusión hiciera milagros.

¿Qué era lo que sentía? Confusión, tristeza, arrepentimiento…si, estaba convencida de que todo había sido culpa suya y de nadie mas.

-¿Por qué tienes que irte?-habló la pequeña Sasury algo triste-¡Es injusto!-

Era un tiempo en el que ellas vivían una realidad no apta para su corta edad, Kino se ocupaba de ellas y era la misma anciana quien se encargaba de tumbarlas de esa nube en la que todos los niños se encontraban en los primeros años.

-Debo conocer a mi prometido-

-¡No repitas lo que ella dijo!-gritó-Mejor di lo que tu crees…-

Anna volteó pensativa con su compañera, no sabia que decirle, no quería irse pero tampoco desobedécela.

-Creo…-hizo una breve pausa para después proseguir-Que debo ir, debo conocerlo y hacer mi vida-

Sasury comenzó a llorar, se lamentaba de antemano la partida de su ahora y única amiga, se cubrió los ojos con sus manos mientras pensaba en todo aquello con lágrimas en los ojos.

-Te voy a necesitar-

Anna no habló mas, su carácter era distinto al de su compañera, aun así sentía lo mismo que ella.

Siempre lo supo, fue su única amiga, el primer beso, la primera caricia, las primeras mariposas en el estomago, fueron con ella. Lamentablemente el cariño se fue esfumando con el tiempo, Anna partió mientras que Sasury prosiguió los entrenamientos.

-No debiste buscarme-pensó en voz alta-Debiste quedarte como un recuerdo-

Sabia que no iba a lograr nada ahí sentada viendo como el té se enfriaba lentamente, pero ¿Qué podía hacer? si los hechos hablan por ellos mismos y ninguna justificación servía. Podía hablar con Yoh, pedirle perdón y esperar a que acepte estar de nuevo con ella, o esperar a que el tiempo hiciera algo.

Había fracasado, pero que mas daba si de alguna manera eso era lo que quería, deseaba mas espacio para ella, pues sentía que el castaño muchas veces la asfixiaba, reducía de alguna manera las dimensiones de si misma.


-¡Yoh!... estoy casi seguro de que Anna no es así-se acercó y lo sujetó por los hombros agitándolo algo fuerte-… ¡Ella no es lesbiana!-

Estaba confundido, lo que había visto le dejaba las cosas en claro, pero ¿Por qué Manta aseguraba que no era así? La frustración crecía cada vas más. El hecho de que Sasury estuviera en medio de todo esto era suficiente para saber que no les esperaba nada bueno.

-Anna te quiere- aseguró Manta.

Conforme hablaba, él se iba hartando, ¿Cómo era posible que afirmara tal cosa después de lo que le había dicho?

Tenia que tomar una decisión, más no sabia que hacer.

-Dejó de quererme hace tiempo-susurró el castaño.

Su mente recorría cada uno de los recuerdos, donde Anna se iba sin que le importara su esposo. Eso le dolió más que nada y con eso tuvo para afirmar lo dicho.

Manta no quería seguir alegando, tenia que dejarlo reaccionar y con el tiempo se daría cuenta de lo que de verdad fue, pero había algo mas que lamentaba, Hana estaba en medio de los dos y no quería pensar que iba a ser del pequeño.

-No se que debo hacer-confesó.

Su pequeño amigo estaba preocupado, nunca los había visto así y no esperaba verlos en toda su vida, sin embargo la sorpresa de aquel momento se llevó consigo las palabras correctas de aliento. Se acercó a él y le ofreció la mejor de las sonrisas.

Por la tarde se marchó de la pensión dejando a Hana en manos de Tamao con la intención de desaparecer del lugar antes de que la rubia regresara.


La semana para ellos fue lenta y agobiante como si el tiempo hubiera transcurrido en su contra.

Anna decidió no tener a Sasury de nuevo en la pensión cuando regresó, habló con ella inútilmente, ya que la joven insistió con quedarse y acompañarla ahora que más necesitaba de alguien a su lado.

-Si quieres quédate, pero tendrás que hacerte cargo de los gastos como cualquier huésped-

-Claro Anna-contestó con una sonrisa.

La rubia dio media vuelta y se dirigió a su habitación enfadada, no sin antes pasar por la cocina para llevarse consigo algo de comer, al subir varios peldaños escucho con atención que la puerta principal estaba siendo abierta, y con ello varios pasos lentos se dejaron escuchar, curiosa dio media vuelta y se dirigió hacia el origen de tales ruidos.

Ante ella se encontraba Kino Asakura y junto a ella Sasury haciendo le una pequeña reverencia, se acercó a ellas e imitó a la joven.

-Un presentimiento me trajo… ¿Sucede algo Anna?-

La rubia se sobresaltó un poco, ¿Cómo sabia que ocurría algo? estaba claro, los presentimientos de la anciana siempre eran correctos, ahora tenia que relatarle lo ocurrido y con ello venia el miedo de que Sasury le jugara mal.

-Adelante-dijo Anna

Se acomodaron y atentas empezaban a escuchar lo que Anna contaba algo apenada. Con la mirada baja y el rostro ensombrecido la rubia narraba lo sucedido. Al termino Kino golpeó una pequeña mesa situada a su lado, con enojo se levantó y negando con la cabeza le dirigió unas palabras.

-Estas demente si piensas que te creeré-se tomó varios segundos y prosiguió-¿Cómo puede ser posible que ustedes hayan hecho una cosa como tal?-dijo con enfado.

-¿Dónde esta Hana?-preguntó

-Arriba-Anna no podía esperar más de la anciana, ya que lo que decía era verdad, y solo ella era culpable.

Kino se dirigió hacia el pequeño, Anna la seguía mientras que Sasury se quedaba en el mismo lugar haciendo notar su poco interés hacia él.

Frente a la cuna lo veían atentamente, poco después levantó a su bisnieto en brazos y llevándolo consigo se dirigió nuevamente hacia la habitación donde se encontraban antes.

-Tienes que arreglar el problema-dijo la anciana mas calmada-No pueden quedarse así-

Era cierto, Anna tenía que hablar con Yoh y solucionar todo.


Era un pequeño departamento el que había alquilado, salía por la mañana sin rumbo fijo y llegaba cerca del medio día. Manta por su parte trataba de estar con él lo más que se pudiera.

La tarde había caído, los dos sentados en un parque comentaban como había sido su día, por un momento sin nada más que platicar Manta comenzó una conversación no muy apropiada para la ocasión.

-¿Piensas hablar con Anna?-al terminar Yoh volteó a verlo.

-Eso creo-

Por más vueltas que le dio, no había más salida que verla una vez más para hablar y hacerle ver su decisión.

-Me parece bien-comentó Manta-Necesitan arreglar su situación-

-Me voy a divorciar de ella-y sin más que decir Yoh se levantó del lugar y caminó de regreso al departamento.

El rubio no podía creer lo que su amigo le había dicho, trató de entenderlo pero lamentablemente no pudo. Lo siguió en silencio un par de calles hasta que las palabras salieron por si solas.

-¡No puedes hacer eso Yoh!-dijo en un tono alto.

Yoh siguió caminando sin darle respuesta, no sabia que decirle ya que ni el mismo creía lo que le había dicho.

Lo pensó un par de veces y aun así seguía en la misma posición.

-Ella…-hizo una breve pausa, suspiro y prosiguió-Ya no siente nada por mi-

Manta escuchaba atento lo que le decía, él hacia ver lo distanciados que se habían vueltos desde la llegada de la joven. Al terminar su discurso, Yoh agachó la cabeza y en voz baja le dirigió unas palabras a su amigo.

-Así estoy mejor…sin ella-

Continuara.


Gracias por leer.